¿Arte coach o Hazte Coach?

El artesano fragua a fuego lento, poco a poco, la fruta madura en silencio, como el buen vino viejo…”.

Citando a Loquillo, poeta  urbano  donde  los haya, nuestra  vida corre veloz como un Cadillac sin frenos. Por ello lo “express” está de moda: café express, viajes express y como no, parece que también  la formación ex- press ha entrado  fuerte en el mercado. Nuestra centralita está repleta de solicitudes tipo: “Si, mire, necesito un curso lo más corto posible para poder comenzar a Ser Coach Express cuanto antes. De hecho, si pudiera ser por tele- patía estaría mucho mejor, o si lo imparten tipo película “Matrix” y me pueden implantar un chip subcutáneo con toda la información pago lo que sea…”

 Llegados a este punto (algo exagerado  en la parodia pero no del todo irreal) creemos que es el momento de reivindicar el arte de cualquier oficio fraguado  con mimo en el tiempo, el sabor insustituible de las cosas amasadas  a fuego lento y con amor, la sabiduría que habita en los tiempos de digestión en silencio, los frutos que anidan en semillas aguar- dando a oscuras su tiempo de inevitable maduración…

Es una alegría que haya tantas posibilidades y tanta calidad. Sin embargo, puede ser importante  enraizarnos un poco y reflexionar, por un instante, Cómo y desde dónde elegimos y comenzamos.

 Comenzar  cualquier   formación  con  las  miras puestas en su pronta  finalización y en la obtención de inmediatos resultados  lo-más-perfectos-y-eficaces- posibles-ya, es a nuestro juicio, una habitual deforma- ción actual y una seria limitación en los resultados  a largo plazo. No creemos  que  esta  dirección  genere Arte. Tampoco creemos que en principio la desee na- die, simplemente se da; estamos tan enfocados en los resultados inmediatos y en acumular información que podemos alejarnos de disfrutar del proceso y de cre- cer viviéndolo. Puede incluso que una vez comenzado un curso anual, ya estemos enfocando la atención en donde podremos ir el año que viene a hacer “más”.

El Coaching está de moda. ¿Una gran oportunidad? Sí: técnicas muy útiles y muy afinadas están a disposición de todos. ¿Una gran trampa? Puede que también: conocer herramientas para favorecer el cambio no significa que inmediatamente podamos manejar todos los miste- rios de la existencia con soltura y consistencia.

 Esto es muy obvio, sin embargo, en un mundo en el que podemos tener a la vez 5 venta- nas del ordenador abiertas mientras que charlamos al móvil y chateamos por mail, se evapo- ra fácilmente el valor de la Paz-ciencia y el deseo de fraguar, mes a mes, los conocimientos  en un camino progresivo de tomas de conciencia.

 ¿Qué es el Coaching? Es un proceso personalizado  y confidencial en el que el/la Coach, gracias a un valioso conjunto  de herramientas  —y, en nuestra opinión, a un continuado  y profundo trabajo de desarrollo personal— guía al cliente a recordar su dirección funda- mental en la vida, sus objetivos, a superar barreras y limitaciones… Es un apasionante es- pacio de exploración en el que gracias a la brújula experta del Coach se encuentran nuevas sendas, y se consigue generar un puente de conexión entre donde está ahora una persona y donde realmente desea estar.

 La capacidad  de  generar  un Encuentro  esencial  que  posibilite  la transformación del cliente depende en gran parte del nivel de silencio interior, centramiento, presencia y cohe- rencia del Coach.

El Coaching para nosotros es un Arte cuya semilla se planta en un curso inicial y va ger- minando poco a poco. El arte, como la poesía,  o una caricia, puede  llegar a ser depau- perado por un exceso de exigente eficiencia. Procuremos disfrutar sin prisa el aprendizaje de cada día y enfocarnos algo más en lo que hemos conseguido y no tanto en los que nos falta. Utilicemos las técnicas no únicamente hacía fuera —para aplicar a los demás— si no como una vía de profundo  trabajo personal —hacia dentro— con muchiiiísima humildad. No podremos expandir la paz hasta que no encontremos paz en nuestro propio corazón.

 Hemos aplicado  esta realidad  al Coaching, pero se puede  aplicar a cualquier área de crecimiento personal, ya que aquí no se está profundizando tanto sobre el QUÉ sino sobre el CÓMO y DESDE DÓNDE aprendes: si con ello te formas o te deformas. La respuesta es íntima y personal, requiere un poco de quietud y silencio

No hay nada como ver a un experto ejercer su arte. Cuando ves a las gimnastas haciendo  movimientos  tan hermosos  y estéticos parece hasta fácil. El fundamento de esa “aparente facilidad” reside en la cantidad de horas de entrenamiento que hay detrás. A veces, un Coach experimentado, con tres preguntas o encuadres aparentemente tontos y sencillotes, llega a conseguir cambios verdaderamente rotundos y duraderos. Esos movimientos hermosos son un arte, son un licor sublime destilado durante largo tiempo de experiencia, desde el cariño, sin apremio, a fuego lento. Nadie puede  implantarte  el sabor de un Coach Gran Reserva pues la barrica eres tú. Disfruta trabajando en el silencio de tu bodega y déjate un poco de tiempo  para disfrutar como, lentamente, paso a paso, tu incompetencia consciente  inicial—que Dios quiera que la tengas si comienzas— pasa a ser competencia inconsciente y ya es un arte que te recorre las venas.

Mira al mundo en un grano de arena… mira el cielo en un campo florido, guarda el infinito en la palma de tu mano, y la eternidad en un instante de tu vidaWilliam Blake

Gustavo Bertolotto

Techu Arranz

 

¿Eres víctima o escultor de tus emociones?

La palabra emoción proviene  del latín emovere que  significa producir movi- miento. En Psicología se emplea  para denominar  una “reacción o estado de ánimo caracte- rizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuer- dos”. También puede  decirse que “las emociones son el resultado de un proceso subjetivo, como la memoria, la asociación o la introspección”.

Dicen las investigaciones  que las tres reacciones emocionales primarias son la ira, el amor y el miedo, pues brotan como respuesta inmediata  a un estímu- lo externo  y tienen  una  clara función  adaptativa.  El psicólogo  conductista estadounidense John Watson puso de manifiesto en una serie de experimentos que los niños pequeños son ya susceptibles de tener estas tres emociones y que las reacciones emocionales pos- teriores pueden condicionarse  por el aprendizaje  en nuestra niñez. Aprendemos  a sentir miedo  ante una cosa o amor ante otra y generamos patrones  condi- cionados y circuitos neuronales que los favorecen.

Sea cual sea la definición escogida y lo que pensemos sobre el origen de las emociones, queda  claro que la mayor parte de las veces, una emoción  proviene  de una evaluación que se hace de algo que estamos percibiendo  o en lo que estamos pensando. Aunque algunas veces no seamos conscientes de qué estamos sintiendo o de cuales son algunos de nuestros pensamientos, ya que en ese momento están funcionando  de forma autónoma e involuntaria, nuestra evaluación interna está generando relajación, sonrisa, calor, o taquicar- dia, tensión muscular, respiración entrecortada…

¿Por qué nos hacen sufrir las emociones?

 Hace ya algunos años, uno de esos fríos días de invierno en los que la nieve cubrió la mon- taña, Techu resbaló con el coche en una placa de hielo muy cerca de nuestra casa. Todo ocu- rrió en cuestión de segundos, el coche se zarandeaba bruscamente dando  bandazos entre un precipicio con vistas al mar a la izquierda y un compacto  muro de piedra a la derecha.

En un instintivo acto de supervivencia optó por girar el volante hacia el muro para evitar la experiencia del vacío. El impacto le generó una serie de fracturas leves y muchos moratones de los que se curó en pocos meses. Sin embargo, un año y medio después, ir de copiloto por una carretera con muros le producía  un estado  de alerta y amenaza  completamente desproporcionados, sentía peligro cada vez que un coche se acercaba mucho y se sobresal- taba ante cualquier movimiento imprevisto de carril. No lo podía evitar. Su organismo estaba programado. Fueron necesarias varias sesiones de Coaching con PNL para desprogramar esa red neuronal activada en el accidente.

Estos condicionamientos ocurren en mayor o menor grado cada día, y no hay que te- merlos, son nuestros  maestros. Cuando evocamos  una escena desagradable, su represen- tación mental ya sea en imágenes, sonidos y sensaciones, nos despierta  gran numero  de sensaciones  corporales involuntarias desencadenadas por el sistema nervioso autónomo. Estas sensaciones, alimentadas  por determinados pensamientos, se convierten en emocio- nes que nos pueden tener  atrapados durante  muchos  años de nuestra vida. Terminamos siendo adictos a la química interna que producen nuestras emociones habituales.

Por ejemplo, cuando sentimos miedo (a perder a nuestra pareja, a lo que puede suceder en una entrevista, a que le pase algo a nuestro hijo, a una persona determinada, etc.), la mente se puede decir a sí misma una serie de pensamientos (terminará por aburrirse de mí, me va a salir fatal, y si le atracan en ese barrio, no soy capaz de decirle que no, etc.) que refuerzan la emoción y si se vuelven habituales  nos pueden sumergir en crisis, bloqueos y estancamientos en los que nos sintamos victimas de una emo- ción que nos desborda.

 A principios de los años 70 la P.N.L. (Programación Neurolingüística) verificó que cada uno de nosotros  piensa distinto que los demás. Nuestra forma de pensar y de recordar es única e irrepetible, aunque en nuestros procesos de pensamiento todos utilizamos elementos comunes: imágenes, sonidos  y sensaciones corporales. La palabra amor no existe, cada uno la construye mentalmente a través de representaciones con imágenes, so- nidos y sensaciones y tu representación es única e irrepetible.

        Conociendo  el proceso  de  formación de  estas “representaciones” que  nos hacemos  de la “realidad” podemos aprender a desactivar emociones que nos están haciendo daño y que nos impiden, por ejem- plo, tener  relaciones plenas y estar  en paz. Además, podemos aprender  algo que puede  ser considerado casi más importante: potenciar las emociones posi- tivas que nos posibiliten ampliar horizontes y disfru- tar más de la vida. Muchas veces, potenciando lo posi- tivo y desenfocándonos de lo negativo, los obstáculos  terminan por diluirse ya que no los alimentamos  con nuestra atención, que está puesta  en emociones  mu- cho más satisfactorias y entretenidas.

¿Cómo podemos aprender a desactivar las emociones que nos hacen sufrir?

 1er paso: El reconocimiento, el saber cuáles son las emociones  que nos producen  sufrimiento. Aunque esto parezca un absurdo lo ponemos en primer lugar porque muchas veces nuestros  mecanismos  de defensa nos han hecho  disociarnos (separarnos) tanto del sufrimiento, que ya ni nos damos cuenta de que tenemos emociones, con el peligro de que si no las reconocemos, si las ignoramos y reprimimos, tenderán a producir las llamadas en- fermedades  psicosomáticas, que  son en muchos  casos llamadas  de atención  del cuerpo para que reconozcamos una emoción que subyace dentro y que la prisa del día a día no nos permitió sentir. A veces cuesta reconocer serenamente una emoción porque no hacemos ni un silencio al día para cuestionarnos cómo estamos y permitirnos sentir sin autocensura.

 2º paso: Darte cuenta cómo te “representas” la emoción o, dicho en lenguaje coloquial, cómo piensas cuando estás sintiendo la emoción, como haces para ponerte ner- vioso o feliz. Todos los pensamientos que tenemos  despiertan  sensaciones  y toda emo- ción tiene una estructura.  Nos representamos determinado tipo de imágenes ante de- terminado tipo de emociones (imágenes con movimiento, color, distorsionadas, borrosas, brillantes…) determinados sonidos  (sonidos que se agudizan, sonidos lejanos, palabras que te dices a ti mismo…) o sensaciones (sensación de que se me cierra la garganta, de mucho calor en la cabeza, de falta de espacio, un olor especial, un sabor…). La publicidad y las películas de miedo se valen de este material para producir emociones rápidamente

También es importante reconocer si al vivir esa ex- periencia estás asociado (conectado  completamente con la emoción)  o disociado  (más separado)  y si te vales de  alguna  actitud  corporal  o intelectual  para ello. La gente que se asocia a una emoción de tristeza suele valerse de la postura  encorvada  para sostener su emoción, por ejemplo. Hay gente que mantiene  la disociación en el trabajo a base de una postura inte- lectual de separación.

 La P.N.L.  explora  cómo  es  la conexión  pensa- mientos-emociones-cuerpo en cada experiencia que queramos trabajar. Esto nos permite conscientizar esa relación y darnos cuenta cómo nosotros  mismos po- demos producirnos un dolor de cabeza, una tensión o una crisis de ansiedad. Es esencial, para que se genere un cambio real, saber por nosotros  mismos cómo se produce  el sufrimiento, para después, poco  a poco, des-identificarnos de él.

3er paso: Aprender a cambiar la estructura pensamiento-emoción que nos hace sufrir. Hemos detectado  una emoción limitante para nosotros que está “ pro- gramada ” por las experiencias anteriores  de nuestra  vida y nos hemos  dado  cuenta  de cómo la mantenemos con ciertos pensamientos y posturas corporales. A veces esta toma de conciencia es suficiente para que se produzca un cambio, y a veces el hábito de la red neuronal ha generado una estructura que necesita de herramientas y acciones específicas para consolidar la nueva actitud emocional deseada. La PNL ha desarrollado una metodo- logía muy eficaz para “desprogramarnos” de las emociones negativas y aprender  a poten- ciar las emociones positivas que queramos cultivar.

Original búsqueda del Origen

 También es fundamental comprender que cada experiencia, por dolorosa que sea, nos está trayendo una información que es importante aprovechar ya que si no lo hacemos estaríamos sufriendo en vano. El dolor es una información de que algo no está funcionando  adecuada- mente en nuestra unidad psico-somática y si nos limitamos a cubrirlo o a ignorarlo, como solemos hacer con algunas emociones, podríamos estar postergando dilemas o problemas que se presentarán de forma más compleja y enmascarada a largo plazo, cuando ya se hace más difícil resolverlos porque el origen (o causa) está más sepultado por el tiempo.

 Para este tipo de temas la P.N.L. ha diseñado  una intervención muy original y novedosa que permite remontarse  de una forma sencilla por el pasado  de nuestra vida hasta encon- trar, en la mayoría de los casos, el origen o causa de un problema emocional actual aunque  la persona lo tenga sepultado en el inconsciente y, aparentemente, olvidado. Todo este pro- ceso de liberación de emociones está muy estructurado y su eficacia está ampliamente veri- ficada en el mundo de las aplicaciones terapéuticas. Está siendo utilizado desde los años 70 por miles de personas con grandes resultados y permite, por ejemplo, modificar reacciones conductuales como anular una respuesta fóbica (que es un miedo intenso) en 2 ó 3 sesiones de trabajo individual.

 Es posible gestionar  tus procesos emocionales  para evitarte sufrimientos inútiles y aumentar tu capacidad  de disfrutar de la Vida. Trabaja mediante  la técnica más afín a ti para no ser víctima de tus emociones sino escultor(a) de tu propia forma, pintor(a) de un cuadro deseado en el que tu elijas muchos de los colores.

 Teresa Arranz y Gustavo Bertolotto.

Directores del Instituto Potencial Humano.

¡¡Nuevos modelos para nuevos tiempos!!

Ante todo quiero comenzar la nueva aportación de Gustavo Bertolotto e Instituto de Potencial Humano a la sección de Programación Neurolingüística, felicitando a las chicas de IPH en Zaragoza por la apertura del curso Practioner en Pnl que se  realiza en Zaragoza. Desde aquí mis enhorabuenas por la labora que estan haciendo. Me comentan que sí alguien estuviera interesado en poder realizarlo quedan plazas o  quisiera hacer algún módulo, tiene la posibilidad de realizarlo  indistintamente de los que consta el curso.

Para cualquier petición de información, bibliografía o dudas, sabéis que estoy a vuestra disposición, en el email del blog ( elprincipiodeuncomienzo@gmail.com ), Facebook y en Twitter (@sherpapersonal).

Os dejo con una nueva píldora de Gustavo en la cual nos dice cómo si queremos cambiar la realidad, tenemos que cambiar nuestro propio mapa mental.

Hemos entrado en un nuevo milenio. Algunos hemos sido conscientes de que una determinada forma de pensar y actuar ha desembocado en el cambio climático, en el consumismo que empobrece a los pobres y en la ausencia de los valores que generan plenitud… Dicen por ahí que aquellos que no contemplan su historia están condenados a repetirla, y si bien el comienzo del 2000 marcó un punto de reflexión para comenzar a hacer las cosas de forma diferente, sólo la voluntad y la decisión personal e intransferible de ir más allá de los mapas de la realidad que habíamos concebido hasta ahora podrán superar los limites que nosotros nos hemos puesto para encontrar nuevas soluciones a los conflictos que asolan el mundo.

 Si pretendemos cambiar “la realidad”, es lícito preguntarse ¿Qué es la realidad? ¿Qué abarca, dónde termina y dónde comienza? La física cuántica viene a complicarnos un poco más las cosas afirmando que la realidad observada depende de la condición del observador. Esta idea propuesta hace ya muchos siglos por los místicos fue magistralmente resumida por el lingüista Korzybsky al decir: “el mapa no es el territorio”. Si el mapa mental fuera tan exacto como el territorio ocuparía exactamente el mismo lugar, con lo cual no sería funcional, no nos cabría en la mochila.

 Cada persona confecciona en su mente un mapa funcional de “la realidad” atendiendo a las experiencias y sucesos que considera más relevantes, o los que nos han o nos hemos acostumbrado a registrar. De este modo sintetizamos “la realidad” en un mapa manejable que va a condicionar lo que percibimos, qué recordamos, cómo lo relacionamos y por lo tanto cómo valoramos lo vivido. Según la lingüística hay tres formas básicas de síntesis mental para que la realidad se convierta en un mapa de bolsillo: el principio de generalización, de omisión y distorsión. Dicho de otra forma, todos nosotros sin excepción, para generar explicaciones sobre lo que está pasando en nuestro mundo recurrimos a: generalizar ideas en base a nuestra experiencia, omitir cierta parte de información y relacionar y encadenar sucesos, distorsionar, según nuestro propio criterio.

 El mapa de comprensión del Universo y del comportamiento de las partículas elementales que conforman la materia propuesto por la ciencia actual, nos dice que no existe separación entre las partículas, que todo es energía en distintos grados vibratorios y que toda separación es ilusoria. Como dice David Bohm: “la comunicación entre partículas muy distantes es posible porque en realidad no están separadas” y Paul Davies afirma: “el Universo (y todo lo contenido en él) no está formado de un conjunto de partes separadas, sino que existe unaespecie de Unidad universal”. Creo que todos hemos escuchado estas teorías que constituyen nuevo paradigma, más amplio, para explicar el Universo y las relaciones de los objetos entre sí. Si aplicamos este mismo mapa para pensar en el Ser humano, sus relaciones con otros y con la naturaleza, lo concebiríamos como una Unidad constituida por infinidad de “partículas” aparentemente separadas aunque unidas entre sí en constante comunicación…

 El antiguo modelo de la civilización griega concibe al Ser humano constituido por tres planos de manifestación: soma o cuerpo físico, psique que es el conjunto de intelecto y emociones (llamada alma y/o mente) y pneuma, el plano más sutil (al que llamamos espíritu). En este antiguo modelo se describe a la psique constituida por una materia flexible y de gran plasticidad que cumple la función de conexión entre soma y pneuma, el cuerpo y el espíritu. Este mapa del ser humano estuvo presente en todos los planteamientos físicos y humanistas de las civilizaciones antiguas y aunque fue abandonado por nuestra civilización occidental hace pocos siglos, comenzó a ser recuperado parcialmente a principios de los años 50 con el concepto de que el hombre es una unidad psicosomática.

 A lo largo de la historia y dependiendo de las teorías emergentes en cada época se ha sintetizado “la realidad” generalizando unas ideas y omitiendo y distorsionando —relacionando— otras. Hemos generalizado la importancia del pneuma omitiendo el soma y la psique (Edad Media) o hemos relacionado soma y psique omitiendo el nous (positivismo). Para elaborar una teoría manejable generalizamos un modelo de relaciones que siempre limitará de alguna forma nuestra comprensión, pero será abarcable, manejable. Esto es vital para que nos demos cuenta de que lo que pensamos sobre la realidad es una síntesis y no es tan infalible, es un mapa útil con todas las limitaciones de un mapa de bolsillo que merece la pena ser revisado y analizado para saber qué parámetros hemos generalizado, omitido y distorsionado.

Einstein insistía en que no se puede resolver ningún problema desde el mismo nivel de conciencia en el que se ha creado. Es hora de ampliar nuestro mapa

de la realidad para buscar nuevos pensamientos y acciones ante el gran desafío del siglo XXI. Cada uno tendrá que hacer su propio análisis para re-elaborar su mapa, ocupar su lugar y efectuar las acciones oportunas en consecuencia.

 Nuestra re-elaboración personal de “la realidad” ha adquirido el paradigma de la ciencia actual para creer que todos y todo estamos interconectados y unidos por una energía común. Este mapa mental nos ha hecho poner mucha atención y cariño a los pensamientos, sentimientos y acciones del día a día, sabiendo que puedo proyectar consuelo hacia cualquier zona en conflicto y limpiar el planeta purificando mis propias acciones. Resonamos con esa “realidad” interconectada de lo pneuma-psico-somático apuntada en los griegos. Si todos los campos tienen incidencia unos sobre los otros, es posible sanar con nuevos pensamientos, emociones, posturas y experiencias espirituales.

 Si quieres cambiar “la realidad” tal vez sea interesante comprender primero cómo has elaborado tu propio mapa mental: ¿Qué sueles generalizar, omitir, relacionar/distorsionar?

Tal vez este sea el primer paso para generar nuevas acciones, nuevos modelos para un tiempo nuevo.

Teresa Arranz y Gustavo Bertolotto.

Directores del Instituto Potencial Humano.

¿Sueles cumplir tus propósitos de Año Nuevo?

Hay ciertas fechas que nos incitan casi espontánea­mente a elaborar un balance de lo vivido y, sin duda, el fin de año es una de ellas. Tanto si la aprovechamos constructivamente para reflexionar como si procura­mos escapar de ella anestesiándonos con champán y turrón, los medios de comunicación y el entorno nos invitan a hacer un análisis del año: vemos cuáles han sido las mejores canciones, los sucesos más relevan­tes, las personalidades más importantes… y mientras, algo dentro también revela una sensación personal sobre lo vivido, lo no vivido, lo sentido, lo añorado, lo errado, lo anhelado….

 Si bien está claro que la emoción proviene de una evaluación que hacemos de lo que nos ocurre, cómo construimos nuestros propósitos, cómo formulamos nuestros objetivos y cómo intentamos conseguir lo que queremos puede llegar a constituir la clave funda­mental para llegar a alcanzarlo. Aunque muchos optan por olvidar los resultados a base de mucho ruido, compras y comidas, es importante dedicar unos instantes para plantearnos:

¿Qué hago cuando quiero conseguir algo?

Cada uno tiene un patrón o estrategia interna programada por lo que ha vivido. Algunas estrategias están encaminadas a conseguir resultados, otras a no sufrir demasiado, otras a pasarlo bien ante todo. Lo interesante es que todos estos patrones son inconscientes. Nues­tro cerebro toma la misma estrategia cada vez que se propone algo, y tal vez haya importan­tes cuestiones que hayamos omitido y que merezca la pena considerar para este próximo año si queremos pensar en nuestro futuro que, como dijo Mark Twain, es donde pasaremos el resto de nuestra vida.

Los sabios orientales afirmaron: dónde está tu atención está tu energía. Muchas ve­ces deseamos algo y sin embargo prestamos más atención a nuestra voz interior, diciendo “no soy capaz”, que al propio objetivo. Unas veces nos proponemos objetivos tan grandes y tan abstractos que están abocados al fracaso antes de ser conseguidos, y esta es una de las formas inconscientes que tenemos de boicotearnos. Otras veces ese objetivo tiene repercu­siones tan relevantes en nuestro entorno —que no hemos contemplado— que cuando lo conseguimos es como una patata caliente en nuestras manos y nos damos cuenta que, en realidad, no era lo más ecológico para nuestras vidas.

Richard Bandler y John Grinder, creadores de la Programa­ción Neurolingüística —PNL—, utilizaron sus técnicas para des­cubrir el secreto de los hombres y mujeres que habían alcan­zado sus sueños y sus propósitos. Un factor común de todos ellos era que la mayoría dedicaba tiempo y análisis profun­do a formular y aterrizar sus sueños en deseos, sus deseos en proyectos y sus proyectos en objetivos claros y concre­tos, capaces de cumplirse en un tiempo y espacio bien defi­nidos. Haciendo una síntesis de todas las técnicas que emplea­ban generaron “la buena formulación de objetivos” una lista de preguntas para evitar omisiones importantes, para saber si realmente quieres lo que pretendes querer y si realmente es posible que lo materialices en la forma y el tiempo que deseas.

 También se dieron cuenta que una de las claves más importantes de todas estas perso­nas de elevada eficiencia y categoría humana era que sus objetivos no estaban aislados, sino que se dirigían todos hacia una dirección común, hacía una misión o un gran valor que daba sentido a su vida. De este modo los objetivos eran como las perchas que colga­ban de la cola de la estrella del propósito que guiaba su vida y la persona se sentía cada vez más “integrada” conforme iba cumpliendo sus objetivos.

Cuando nos mueven nuestros deseos y perseguimos objetivos que nos llevan en direc­ciones opuestas y a los que nos dirigimos indistintamente sin orden ni prioridad, podemos correr el riesgo de terminar confusos y mareados (des-integrados), como aquellos que jue­gan mucho tiempo a la gallinita ciega y que terminan por perder toda la referencia de donde realmente están y donde están los demás.

Otra dificultad importante para los adictos a las cestas de navidad repletas de proyectos —cuyo fin es únicamente un chute para sentirse bien en el momen­to que están formulando—, es bajar a lo concreto, a los límites, al cómo y al cuándo. Se emocionan con pa­labras grandes como unidad, felicidad, integración… sin embargo, no tienen intención alguna de abando­nar sus “programados” patrones de inacción por abs­tracción para ponerse a materializar alguna cuestión concreta que les haga salir de su zona de comodidad incluso aunque lleve a la Felicidad.

¿Cómo podemos ayudarnos y ayudar a otros con la PNL?

 Cuando alguien expresa con firmeza: —“Mi propósito de este año es ser feliz”, tú puedes preguntarle: —“¿y qué significa para ti ser feliz?”. Muchas veces la persona comenzará a hacer una descripción de la sensación que relaciona con la felicidad.

 Tú le vuelves a preguntar: —“¿y cuando sientes esta sensación?” —“Cuando estoy con mi hijo, cuando voy a la naturaleza y cuando estoy en silencio”, pueden ser las respuestas.

—“¿Sueles hacer estas 3 cosas a menudo?” — Pues no mucho, tengo mucho trabajo, estamos abriendo una empresa, bla, bla, bla.

 Puedes continuar preguntando: —¿Estás dispuesto a dedicarle tiempo a estas cosas que te llenan de plenitud? ¿Qué día de la semana puedes estar con tu hijo a partir de ahora?

 Después de este aterrizaje a base de preguntas llegaremos a vislumbrar si el objetivo era sincero o si era mera “decoración de interiores”.

 Tener una dirección clara que oriente nuestros pasos es un principio de orden y armonía que puede cambiar nuestra vida. Cómo construimos nuestros propósitos y cómo formula­mos nuestros objetivos es la clave fundamental para llegar a alcanzarlos. Algunos sueños no cumplidos, tal vez, no dieron con un dueño que enraizara “la cometa” y la convirtiera en una semilla que germinara en el mundo de lo manifestado, en el tiempo y el espacio.

 En nuestra opinión el arte de vivir maneja una doble dirección que es importante distinguir. Si bien la gente sabia y eficiente sabe concentrar la energía para dirigir­se a lo que quiere verdaderamente o a lo que siente, es de necios no estar alerta a las señales que la propia vida te devuelve sobre tus propios deseos y objetivos. El ser humano sostiene un continuo diálogo con el Uni­verso. Los buenos objetivos son ecológicos, están en consonancia con nuestro ser profundo y persiguen enriquecer nuestro entorno esencial.

 A veces, a pesar de haber invertido con buena fe en una dirección, la corriente fluida de los sucesos nos conduce a otro lugar. La vida es un misterio con sus propias leyes y uno de los objetivos más hermosos que podemos tener de por vida es aprender a danzar con ella y con la melodía de nuestros propósitos. No te conviertas en un “conseguidor” de objetivos con el ceño fruncido. Dirígete a los objetivos que sientes tu­yos, vivos, vibrando tan dentro que necesitan planifi­cación y concreción.

 El mundo necesita personas capaces de concretar sueños, activistas que puedan realizar pequeñas acciones concretas para ayudar a los desfavorecidos, para informar a los que no saben, para alegrar a los desconsolados.

 Este nuevo año puedes intentar re-integrarte, haz algo por ti y tus hermanos: dedica un tiempo a enraizar tus objetivos para que sean la semilla de un hermoso árbol que pueda dar sombra a muchos quemados por el sol del desierto.

Deseamos que en el 2012 alcances los objetivos que te hagan más feliz, justo y solidario. Deseamos que tus objetivos proporcionen bienestar a mucha gente, como una gota que expande su onda por todo un lago.

Éxito es alcanzar nuestros objetivos.

Felicidad es saber saborear, disfrutar y celebrar nuestros logros. Anthony Robbins

 

Teresa Arranz y Gustavo Bertolotto.

Directores del Instituto Potencial Humano.

¿Qué es la PNL Transpersonal?

Hoy para mí, es un autentico placer anunciaros el lanzamiento de una nueva sección en el blog. 

En ella, Gustavo Bertolotto, introductor de la PNL en España, Techu Arranz y su equipo de Instituto Potencial Humano, periódicamente nos introducirán en el mundo de la PNL, en cómo pensamos, como afrontamos la realidad,  a saber tomar conciencia de quienes somos realmente, como moldear patrones para la consecución de nuestros sueños y éxitos, así como formular objetivos.

Cualquier duda que tuviérais respecto a la PNL, podréis dejarle vuestras dudas en el post y él las responderá.

Tener a Gustavo y a todo su equipo para que podamos introducirnos en la PNL, aprender de los mejores, y nos acompañen en este aprendizaje, es una autentica delicia. Deseo que la disfrutéis.

El primer post, nos explica qué es la PNL transpersonal, cómo fue descubierta y sus fuentes.

La Psicología Humanista surge en los emble­máticos años 60 como un movimiento que intenta despertar el Potencial Humano dentro de cada per­sona, centrándose en la salud más que en la enferme­dad, en las potencialidades más que en sus carencias.

En esos años, algunos principios reduccionistas de las psicoterapias en boga (conductismo y psicoanáli­sis clásico) generaron una corriente de insatisfacción, puesto que proporcionaban una imagen muy limitada del comportamiento humano. La búsqueda de libertad, espiritualidad y creatividad comenzaban a ser reivindi­cadas por una sociedad en plena ebullición y se echaba en falta un enfoque que considerara un Ser humano concebido como una totalidad orgánica.

El origen del “Movimiento del Potencial Humano” se gesta en el Instituto Esalen de Califor­nia. Este movimiento subraya la ilimitada potencialidad del ser humano y su capacidad de dirigir su propio desarrollo, tomando decisiones y aceptando responsabilidades con sentido profundo para sí mismo y para la sociedad. Fue pionero en el estudio del aspecto emocional en la educación ¡el afecto era más importante que el efecto en un entorno académico! Este insti­tuto sirvió de modelo para muchos otros, incluido el Instituto Potencial Humano de Madrid. Sus jardines fueron lugar de encuentro de figuras tan brillantes y singulares como Maslow, Ro­gers, Murphy, Fadiman, Alan Watts, Bateson, Virginia Satir, Lowen, Perls, Claudio Naranjo, Capra, Gabrielle Roth, etc.

Y como una evolución natural, a finales de los 60, muchos de los autores que generaron la psicología humanista se dan cuenta, a través de la experiencia con sus propios grupos, de que cuando una persona ha alcanzado cierto grado de crecimiento personal comienzan a aparecer experiencias, preguntas y cuestionamientos existenciales que le conectan con as­pectos trascendentales e incluso trans-racionales. Así surge la Psicología Transpersonal, un enfoque terapéutico que contempla la dimensión espiritual del ser humano. Esto implica tomar conciencia de quienes somos como seres humanos integrales – cuerpo, emociones, mente, alma y Espíritu – insertos en una red de relaciones interdependientes con la Tierra y el Cosmos. En el primer número del Journal of Transpersonal Psychology (1969), Sutich propuso esta definición:

Transpersonal es el título dado a una fuerza que emerge en el campo de la psicología por obra de un grupo de psicólogos y de profesionales de otros campos, quienes se interesan en esas capaci­dades y potencialidades humanas últimas que no tienen lugar sistemático en una teoría positiva o conductista (primera fuerza), en la teoría psicoanalítica clásica (segunda fuerza) ni en la psicología humanista (tercera fuerza). Esta emergente psicología transpersonal (cuarta fuerza) se ocupa espe­cíficamente del estudio de las meta-necesidades del individuo y de la especie, los valores últimos, la conciencia unitiva, la experiencia mística, el ser, la autorrealización, el encuentro máximo interper­sonal, la sacralización de la vida cotidiana, los fenómenos trascendentes…”

El ámbito de influencia de la Psicología Transpersonal ha ido extendiéndose paulatinamen­te más allá de lo psicológico. En realidad, se ha convertido en un nuevo paradigma, muy refor­zado y avalado en la actualidad por la física cuántica y por la profunda sabiduría de muchas tradiciones milenarias.

Claudio Naranjo —a quien consideramos uno de los grandes Maestros— fue miembro del equipo de Perls, creador de la Gestalt. En su libro “La única búsqueda” afirma: “Durante los últimos años, uno de los objetivos de Esalen ha sido hacer realidad el concepto de educación de Huxley: una experiencia de aprendizaje diseñada para enseñar “el no-verbo de las humanidades: El hombre es un anfibio que vive en muchos mundos al mismo tiempo: el mundo de la razón, el mundo de la percepción, el mundo del movimiento, el mundo de la actividad visceral, el mundo de las posibles experiencias místicas. Pero durante siglos, la educación que hemos recibido ha insistido tan sólo en el desarrollo de la razón y en la transmisión de información, y ahora, muchas de nuestras otras facultades yacen durmiendo o funcionan de forma aberrante”.

Y para facilitar la experiencia del “no-verbo” el Encuentro con los demás es imprescindible. El trabajo en grupo permite ocasiones para que se pongan cara a cara personas que tratan de comunicarse con autenticidad, olvidando normas, roles y juegos sociales. Este proceso de Encuentro profundo diluye necesariamente las formas prefijadas, es inestructurado por defi­nición, y puede ser una oportunidad única para propiciar experiencias de transformación, de revelación, de alegría profunda e incluso de éxtasis. Custodiar ese Encuentro y generar el espa­cio propicio es un arte que hay que cultivar con el máximo respeto y Amor, por que como bien decía Bateson, “al fin y al cabo, el Amor es el encuadre de todos los encuadres”.

70 Los años 70 continuaron generando encuentros fértiles. Bandler y Grinder se conocen en Santa Cruz y co­mienzan a modelar a increíbles terapeutas que tenían al alcance. Bandler es unos de los encargados de transcribir el archivo de Perls y comienzan por él. Posteriormente consiguen entusiasmar a Bateson, Virginia Satir y Milton Erickson en lo útil que sería para la sociedad poder inferir los patrones que les han posibilitado ayudar a tanta gen­te para que otros los pudieran replicar. Surge la primera generación de la PNL, que crea unas herramientas muy centradas en el ámbito terapéutico. A pesar de que se gestó en este entorno y sus presuposiciones iniciales eran muy holísticas, su ám­bito de aplicación trabajaba fundamentalmente a nivel de conductas y capacidades.

80 La movida generada por los éxitos terapéuticos obtenidos por Bandler y Grinder hace que muchos empresarios pregunten: ¿Cómo se pueden trasladar esos patrones a las áreas de negociación, liderazgo y motivación? La PNL comienza a modelar patrones de empresarios y profesionales brillantes, capaces de generar estrategias y formular objetivos que les conducen hacia sus sueños. En esta segunda generación comienza la aportación de los primeros segui­dores de la PNL que añade herramientas terapéuticas geniales para la época, como el trabajo en la línea del tiempo, las posiciones perceptivas y la integración de conflictos.

90 LA PNL TRANSPERSONAL y la tercera generación de PNL dan acogida, respuestas y recursos al ser humano en su totalidad. Trabajan desde niveles más profundos: identidad, so­matización de la emoción, visión, misión, campo energético y lo aplican al individuo, la familia, los equipos, las culturas y las organizaciones. Esta evolución se dio de forma natural en muchos de los Trainers de PNL que conforme investigaban el misterio del ser humano se trabajaban profundamente a sí mismos.

Dilts, uno de los grandes autores de esta generación afirma: “Si evolucionamos y no nos ali­neamos desde una visión más allá de uno mismo nos estancaremos en el ego. Formamos parte de algo más amplio que nosotros mismos”. ¿Qué necesita alguien para adquirir una visión más amplia, para sentirse completamente vivo? “Despertar, despertar a la experiencia emergente de estar vivo. Eso es una experiencia más allá de lo mental.”

Si el enfoque Transpersonal implica tomar conciencia de quienes somos como seres inser­tos en una red de relaciones interdependientes con la Tierra y el Cosmos, es vital experimentar el contacto con la Naturaleza. Desde nuevas fuentes de percepción y presencia se puede viven­ciar la interacción con las energías de la naturaleza y entrenar los sentidos hacia horizontes más sutiles. También es preciso despertar la inteligencia somática o corporal a través de ejercicios en los que el cuerpo nos cuente historias que muchas veces la mente no sabe.

“El ser humano es parte del Todo, una parte manifestada en un espacio y tiempo de ese todo al que nosotros hemos llamado Universo. A través de sus pensamientos y sentimientos puede que llegue a experimentar que está separado, sin embargo, esto no es más que una ilusión óptica. Se puede salir de esta ilusión que nos limita y restringe tanto. Nuestra tarea en la vida es liberarnos de esta prisión ampliando nuestros círculos de visión y compasión para abrazar a todas las criaturas y a toda la naturaleza en su belleza.” Einstein.

Teresa Arranz y Gustavo Bertolotto.

Directores del Instituto Potencial Humano.

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