Una vida superflua

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No hace falta ver redes sociales, conocer a mucha gente o estudiar muchos libros para darnos de una cosa que está latente en esta sociedad:

VIVIMOS UNA VIDA SUPERFLUA.

Una vida en la que está provocando más daños que beneficios. Y aún así la aplaudimos y la deseamos.

Una vida en la que hablamos de que te vamos a dar las claves del éxito de una empresa pero no hablamos de los fracasos que hemos tenido como empresarios. Por favor, eso que no lo sepa nadie.

Una vida en la que todos nos amamos, todos somos amigos y nos llamamos crack, Pero cuando me quita lo que yo quería, ya no me hablo con esa persona, deseándole todos los males ajenos.

Una vida en la que según nuestros intereses ponemos una cara u otra. Pero eso si, nosotros siempre decimos que somos de verdad. De verdad falsa.

Una vida en la que utilizamos la envidia y la venganza. En vez de preguntarnos qué debemos hacer para mejorar.

Una vida en la que queremos a todo el mundo que nos hace la pelota o aplaude lo que hacemos, pero dejamos de hablar con personas que nos dicen lo que realmente sienten, aunque no nos guste lo que nos digan.

Una vida en la que nos interesamos por las personas cuando consiguen ciertos avances cuando hasta la fecha, nos hemos olvidado de ellas porqué no nos podrían ofrecer algo bueno para nuestra salud.

Una vida en la que nos juntamos a las personas por lo que nos pueden dar, aunque nos hayan hecho el mayor de los daños hasta la fecha.

Una vida en la que nos importa más el número de seguidores que tiene esa persona que lo que podemos aprender de ella aunque nadie la siga.

Una vida en la que nos importa más las modas que nos puede hacer más «cool», que nuestras verdaderas ideas, lo que pensamos o sentimos.

Una vida en la que nos importa más las risas, disfrutar la vida que la autentica verdad. Esa verdad que nos muestra que estamos yendo por mal camino si seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Una vida superflua donde no nos interesa la verdad. Esa verdad que nos muestra la autentica verdad, la verdad de quienes somos, de lo que nos está pasando o de lo que nos puede pasar.

Una vida superflua en la que es más importante aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos lo que estamos diciendo, haciendo o haciendo creer a los demás. Que una vida que pase lo que pase, sabemos que hemos triunfado porque siempre hemos sido nosotros , nunca queriéndonos parecer a nadie más.

Hablamos de verdad, de pasión, de felicidad…pero que no nos quiten nuestra vida del aparentar. Porque no queremos que vayan a descubrir que no somos ni mucho menos, lo que promulgamos ni hacemos.

Hacemos muchos memes con lo de la pastilla azul y roja de Matrix. Pensamos que son unos freaks de la ciencia ficción, cuando en realidad es mucho más real de lo que nos podamos imaginar.

Lo que pasa que aunque lo sabemos, estamos viviendo una vida superflua aunque deseemos una vida autentica.

Y todo pasa, por mirarnos al espejo y empezar por aceptarnos.

¿Tú serías de aceptar que llevas una vida superflua? ¿La superfluidad lleva a la felicidad?

¡Cómo la creatividad ayudó a mi salud mental!

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Antes de nada ni soy un psicólogo, ni te voy a decir cómo vivir una vida sin miedo a través de tu creatividad ni tampoco te voy a decir que tienes un super poder en tus manos que te hará sentirte el Rey del Mundo como Leonardo Di Caprio en Titanic.

Simplemente te voy a decir cómo la creatividad ha cambiado mi vida, en el aspecto mental. Nada más. Es la experiencia de una personas que no pensaba que podría ser creativo y que mientras pensaba eso, sentía que era un bicho raro en un mundo de presiones, prejuicios y egos.

Pensamos que hacer lo que «es bueno» para nosotros, lo que siempre se ha hecho y lo que está de moda, es lo que debemos hacer si queremos ser unos hombres de bien.

¿Pero qué pasa cuando sientes que haciendo lo que te dicen que debes hacer para llegar a la felicidad o al éxito no te sientes tú mismos?

Que empiezan los problemas.

Te sientes diferente en un mundo en el que lo único que te preguntas es: ¿Será yo el que tiene el problema? ¿Seré yo el raro y no entiendo qué hay que hacer?

Yo hasta la fecha era un hombre de bien, tenía trabajo de 8 horas, iba al gimnasio y me pillaba mis alegrías los sábados por las noches. Pero cuando llegaba la noche y me encontraba conmigo mismo, sentía que algo me pasaba.

Lo reconozco, me gusta el dulce. Pero muchas veces lo he utilizado para calmar mi nervios, mi ansia por encajar, por ser como los demás. Y es un error como si me hubiera dado por la bebida o por las drogas como seguro que conoces a muchas personas que hacen eso.

En vez de preguntarme y ser sincero conmigo mismo, ocultaba mis emociones en la comida. Y es algo que siempre lo he hecho, el calmar este run run que tenía y que me daba miedo expresar. Porqué además expresar lo que siente uno, es de nenazas, moñas o se piensan que eres de la otra acera. Alguna vez lo he dicho, la canción de los chicos no lloran, solo deben pelear de Miguel Bosé , es el resumen de mi infancia o lo que yo creía que debía hacer.

Y yo no era así. Más bien no sabía como no eras, como los demás. Pero no sabía como expresarlo, no sabía como quitar el tapón de las emociones que tenía, de lo que sentía o de lo que no quería volver a sentir.

Y llegó el día, que tras una crisis emocional que para estas fechas hará más de 10 años , empecé a escribir. Y todavía cuando algunas personas me consideran escritor, no me lo creo. Porqué yo no me considero escritor, me considero una persona que trascribe lo que siente y que por suerte hay gente que le gusta lo que escribo, cómo siento y se siente identificada.

Pero ¿escritor? Para nada. Y no es humildad, es realidad.

Cada día me encuentro a mi alrededor más gente que no sabe expresar lo que le pasa. Y ya es un gran logro verbalizar que no sabe que le pasa, que le pasa algo pero no sabe qué.

Siempre digo que lo mejor es escribir hasta que te duelan las manos. Es la mejor forma, o al menos, la que a mí me ha servido, para quedarte como «nuevo».

Es la forma de ver, verbalizar lo que no te has atrevido a decir, a desatar el nudo que tienes en la garganta y que te daba miedo expresar.

Pero hay miles de maneras de hacerlo.

Escribiendo, cocinando, haciendo deporte,….

La creatividad no es solo hacer anuncios de televisión, querer jugar al futbol como Messi o cocinar como Ferran Adria.

LA CREATIVIDAD ES MUCHO MÁS. ES LA MEJOR MANERA DE EXPRESAR QUIEN ERES, LO QUE SIENTES Y TU MANERA DE VER EL MUNDO.

Y para mí, escribir, fue un antes y después en mi salud mental.

Me quite el tapón de las emociones que estaba a punto de explotar y quizá con no muy buenas consecuencias.

Y antes que te pueda pasar a ti, hazlo.

Prueba las actividades que hagan falta. Descubre lo que te hace quedarte como nuevo. Y si es el sexo, ¿por qué no? Pero como diría Mónica Naranjo, desátate.

No hace falta ser Ferran Adria, ya hay uno, no hace falta más. No hace falta ser Dalí, ya existió uno. Lo que hace falta es que seas tú mismo y te desate ese nudo emocional que llevas dentro.

NO IMPORTA EL QUÉ HAGAS, SINO QUE LO HAGAS CON CREATIVIDAD, A TRAVÉS DE LA CREATIVIDAD.

A través de lo que sientes y quieres sentir siempre.

Es la herramienta más importante del ser humano y a la que más miedo tenemos. Y todo porque sabemos que será la que nos descubrirá de que pasta estamos hechos, para qué hemos venido a este mundo .Y eso supondrá salirnos de lo establecido, que nos miren como raros si hasta la fecha hemos hecho lo que los demás nos decían que debíamos hacer.

Pero ¿sabes una cosa?

TU CREATIVIDAD SERÁ LA QUE TE LLEVARÁ A TU FELICIDAD, LA QUE TE DESCUBRIRÁ Y LA QUE TE HARÁ SENTIRTE POR FIN, BIEN CONTIGO MISMO.

No sé si te servirá para algo este artículo, pero si te ayuda a dar un paso adelante y quitarte ese nudo que tienes en tu garganta, seré el hombre más feliz del mundo.

Vivimos con el freno de mano puesto. Y pensamos que si lo quitamos estaremos siendo unos incomprendidos, locos o vete a saber. Cuando vivimos con el freno de mano puesto, estamos siendo como los demás pero lo peor de todo, nos estamos cohibiendo a nosotros.

La creatividad te hace quitar ese freno de mano. Te hace ser por fin, tú mismo. Simplemente, llanamente.

Cada camino es el correcto.

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Nos pasamos la vida eligiendo. Pero sobre todo no queriendo darnos cuenta que hemos elegido mal.

De pequeños o adolescentes no importa. No importa que esa personas que tanto nos gusta no sea del agrado de nuestros padres, aún mejor, nos pone mucho más.

No importa que nuestros padres no nos recomienden hacer esa carrera ya que no tiene salidas. Eso nos pone más. Llevar la contraria en la adolescencia es uno de los primeros orgasmos que recibimos.

Luego ya si han tenido razón o no, jamás lo reconoceremos. Porqué ante todo nuestro orgullo tiene que quedar por encima de todo. Y además si hemos vivido experiencias geniales, ¿Por qué darle la razón a nuestros padres?

Pero llegamos a la «madurez» y las cosas cambian.

Ya no nos lanzamos de cabeza a la opción que más «nos pone». Ahora no queremos confundirnos. Vamos a lo seguro. No queremos vivir experiencias que antes estaríamos «locos» por vivirlas. Ahora queremos al seguridad, que sepamos que nos va a reportar unos beneficios antes de empezar. Y que sobre todo, no nos lleven al fracaso.

Lo que antes hacíamos de adolescentes, de mayores, le tenemos pavor.

Buscamos lo correcto. Lo esperado. Lo que no nos lleve al fracaso.

Y yo creo que ese miedo ya comienza con la elección que realizas cuando tienes que decidir que estudiar. Porque siempre oirás algo así como «Elige bien que dicha decisión determina tu futuro». Y si no eres una persona que hace caso a los demás y te dejas llevar por el miedo, elegirás lo que tú sientas. Empezarás a demostrar que te puedes caer, que quizá no se cumpla lo que tenías pensando, pero eres tú quien elige en tu vida, no el miedo ni los demás.

Queremos elegir lo correcto, lo que no traiga consecuencias inesperadas y lo que nos lleve al éxito. Rehuimos de los demás caminos, solo queremos el fácil, el rápido, el barato y el que no nos haga pensar.

¿Y qué pasa cuando no elegimos como habíamos deseado?

Que nos lamentamos por la elección tomada, pensando que somos unos negados para la vida.

Así pensaba muchas veces en mi vida, viendo muchas elecciones que había tomado solo veía un callejón sin salida. Pensaba que había tomado la elección incorrecta, la que no me llevaba al éxito o a la felicidad. Mis expectativas no se cumplirían. Y como no se cumplirían, estaba en el camino incorrecto. Pensando que ese camino no me iba a enseñar nada mas, solo sufrimiento, rabia y frustración.

Con esta actitud estamos desaprovechando una oportunidad que solamente el tiempo nos confirmará. La de aprender de la experiencia.

Recientemente me preguntaban en una entrevista que hubiera pasado si hubiera sabido todo que me pasaría antes de publicar los libros. Pues que si lo hubiera sabido no serían quién soy a día de hoy. Porqué seguro que hubiera intentado «jugar» con el destino sabiendo que tenía las cartas marcadas.

Con el paso del tiempo, creo y estoy convencido de que cada camino que recorremos es el correcto. Y aunque en ese momento lo estemos pasando putas, es el paso del tiempo, el que siempre nos dirá, «mira tenias que aprender esto… tenías que vivir esto para conseguir lo otro…». Y todo eso consigue teniendo la actitud de aprendizaje, de curiosidad y querer extraer todo lo que el camino nos reporta, tanto para añadirlo a nuestro cv de experiencias como para saber que no queremos

Cada camino es el correcto, si sabes ver que aprendizaje lleva con él.

La información es la resolución de la incertidumbre.

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La incertidumbre se ha convertido en la compañera de viaje.

La incertidumbre en la búsqueda de trabajo. En la forma de encontrar trabajo. Incertidumbre para la Navidad, Incertidumbre en el futuro empresarial. Incertidumbre en las relaciones…

Todo es incertidumbre.

Y todo de repente es miedo.

Provocando que nos quedemos más y más apegados a lo que ya conocemos. Pero sobre todo «rezando» para que nunca se acabe o se vaya de nosotros.

Todo es incertidumbre.

Cuando siempre ha sido así. Lo que pasa es que hemos creído que estábamos en un «estado de seguridad», porque sabíamos que íbamos a trabajar a la mañana siguiente, que nuestra pareja siempre estará con nosotros porque creemos que nunca encontrará a nadie mejor que nosotros y que nuestros amigos siempre estarán a nuestro lado a pesar de las tonterías que digamos.

Hemos basado nuestra vida personal, profesional y social basada en la seguridad. En creer que alcanzando ciertas metas, ya estaremos en la seguridad absoluta, viviendo hasta el resto de nuestros días tranquilos y en paz.

¡¡ERROR!!.

Luego pasa lo que pasa. Nos echamos las manos a la cabeza no creyendo qué ha pasado lo que ha pasado. Por dar todo por seguro, pasa lo que pasa.

¿Pero qué debemos hacer para convivir con la incertidumbre?

INFORMACIÓN.

Y no te estoy diciendo que sea como Leonardo Di Caprio en el Titanic subiéndote al palo de madera de tu amada, porque es tu amada. Porque seguro que al lado tendría una lancha esperándole que no veía o no quería ver.

¿Por qué?

Porqué la información es la herramienta que nos hace pisar fuerte en la incertidumbre.

Pero ¿Qué suele ocurrir?

Que ante el miedo, a no estar a gusto en una situación que no conocemos, que no dominamos, la desesperación, el miedo, el mostrarnos vulnerables, hace que nos queramos coger a un salvavidas lo antes posibles. Y si podemos quitárselo al vecino, lo haremos.

Eso hace que nos creamos lo primero que nos dicen con la intención de salvarnos. Nos creemos que gente como nosotros tienen la formula para salir del atolladero. Que en menos de 21 días nos harán felices, con éxito y hasta guapos. Y todo sin sudar.

Nos creemos todo y más. Todo por salir el primero de donde estamos.

Pero ¿Dónde queda el pensamiento crítico? ¿Dónde queda el pensar por uno mismo? ¿Dónde queda el buscar la información para salir de donde estamos, para saber de dónde nos encontramos y qué podemos hacer en dónde nos encontramos?

Preferimos que nos la de otros, que no nosotros. Preferimos que nos lleven a la salida y si luego no encontramos lo que nos prometían, ya tenemos diana contra la que atacar. Pero nunca responsabilizarnos de nuestras decisiones y mucho menos de nuestras acciones.

La información es la herramienta contra la incertidumbre.

Información QUE DEBES BUSCAR TÚ.

Porqué siempre recibirás una información sesgada en función de los interés que tenga la otra persona. O quizá ella no vea lo que puedes ver tú y que te haría salir antes de la situación en la que él también está.

La información es el ibuprofeno contra la incertidumbre.

Pero una información variada y no sesgada. Una información que hayas buscado tú, que hayas investigado tú hasta llegar a ella y que realmente te sea útil para ti, no para los demás.

Ve en búsqueda de la información por ti mismo.

Pregunta a la fuente que te produce esa incertidumbre.

Porqué la única manera de empoderarte ante la incertidumbre y que no te devore, sino devorarla tú a ella, ES CON INFORMACIÓN.

Es yendo a la fuente del problema. Es viendo diferentes opciones ante un mismo problema. No creyendo que solo una persona puede tener la razón. Ni tampoco que tus creencias siempre tendrán la razón.

Pero voy un paso más allá.

Con la información, USA TU CREATIVIDAD.

Esto es como las relaciones de pareja, ni uno es muy bueno ni el otro es muy malo. Hay un término medio y seguro que hay cosas que no te contarán.

Aquí igual. Podrás tener mucha información, pero tu situación no tiene que ser la misma que la persona que te está dando sus consejos para ayudarte con la buena fe.

Usa la información que tienes y haz que juegue a tu favor. ¿Cómo? CON TU CREATIVIDAD.

¿El mercado laboral está en incertidumbre? ¿Sabes las tecnologías que vienen y cómo puedes darles un toque diferente? USA TU CREATIVIDAD.

¿La relación de pareja está en modo incertidumbre? No hagas lo mismo que los demás y dale un toque de CREATIVIDAD.

Eso siempre te distinguirá de los demás, pero sobre todo dejarás tu huella en los demás. Verán que hay otra manera de vivir en la incertidumbre, desde la autenticidad y sobre todo con creatividad.

Tenemos miedo a la incertidumbre. Pero tenemos la información a nuestra disposición.

Vayamos a por ella y démosle un buen uso.

Seamos sinceros, ¡NO QUEREMOS CAMBIAR!

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Seamos sinceros, NO QUEREMOS CAMBIAR.

Lo digo habitualmente mucho, lo que decíamos en marzo del año pasado que la sociedad iba a cambiar, que íbamos a ser mas amigos de nuestros amigos, que íbamos a disfrutar cada momentos como lo que era, un momento único y que las empresas iban a ser un mundo ideal como se cantaría en Frozen, ….Pues como que no.

Seguimos insultándonos en el Congreso de los Diputados. Seguimos llenando las redes sociales de imágenes con la pretensión que vean que la vida nos va genial aunque estemos en la miseria y mirando por encima del hombro a los demás aunque nuestra vida sea una mierda de puertas para adentro.

Se nos llena la boca hablando de sostenibilidad, de la capa de ozono y que las empresas tienen que ser un lugar de trabajo, de alegrías y de propósito. Pero en realidad, por lo único que nos seguimos preocupando es por nuestros «huevos».

Firmamos compromisos por el medio ambiente que cuando lleguemos a nuestro país nos habremos olvidado de que hemos firmado. Hablamos de que tenemos que ser mejores con nuestros familiares tras nos vernos tanto tiempo, que un día estamos aquí y al día siguiente no. El primer día bien, los queremos, abrazamos y les decimos que los queremos tantas veces que se asustan de nuestras palabras. Pero a la primera de cambio , como nos «toquen las palmas» volvemos a decir que no los vamos a ver más, aunque pase de nuevo otra pandemia o lo que sea.

Por no hablar del mundo de las redes sociales. Que eso si es un mundo aparte. Dónde en marzo se hablaba de un cambio en las empresas, a día de hoy se siguen hablando de los mismos temas que se hablaban 2 años antes.

¿Dónde están esas personas que decían que cambiaríamos? ¿Qué las empresas serían más «amigables»? Diciendo lo mismo que decían hace 2 años. Y todo porqué cambiar duele. Mejor seguir haciendo las cosas por las que nos conocían que no lanzarnos a algo que no sabemos qué va a ocurrir.

Por lo tanto yo me lanzo estas preguntas y a tí que las estás leyendo también te las presto si quieres responderlas:

¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR?

¿REALMENTE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR?

¿REALMENTE QUEREMOS LLEVARNOS BIEN CON EL MUNDO? o ¿QUEREMOS QUE EL MUNDO SE LLEVE MEJOR CON NOSOTROS?

Enciendes la televisión y solo oyes la palabra cambio:

«Cambio en las relaciones laborales, cambio en la percepción del mundo, cambio en nuestras relaciones personales…» Todo es cambio. Y quizá será así, con la transformación digital, los nuevo tipo de familias que hay, los robots, el metaverso… y muchas otras cosas más.

Pero cuando nos imponen los cambios, aun más que más, los rechazamos.

Reclamamos nuestra libertad, el poder de hacer lo que sintamos y más si antes no nos han dicho toda la verdad.

¿Y cuándo cambiamos? si realmente cambiamos en algún momento.

Cuando nos asustamos. Cuando vemos que de verdad hemos perdido a una persona que nos decía que se iba a marchar de nuestra vida sino cambiábamos. Cuando la salud nos da un susto cuando realmente nosotros pensábamos que éramos invencibles o cuando nos damos cuenta que la única solución es cambiar, porque la realidad que nos rodea es lamentable.

Nos gusta mentirnos a nosotros mismos mientras tanto. Decir que no pasará nada, que estamos bien, que nos vemos bien gorditos, que la pareja nunca nos dejará porqué creemos que no encontrará a nadie como nosotros. Pero eso es lo que estamos haciendo, MENTIRNOS.

No ver la realidad, no aceptar nuestras culpas ni ser responsables de nuestras actuaciones. Y mientras tanto, los problemas crecen.

No es que no queramos cambiar, es que nos mentimos y por eso no queremos cambiar.

Y es respetable que no querias cambiar. Pero luego no te arrepientas si al ver la realidad no te gusta lo que ves.

No cambiamos porque nos apegamos a lo que tenemos, a lo que creemos tener y a las consecuencias que nos da lo que tenemos. Pero es algo eventual , circunstancial del lugar.

Si realmente quieres mejorar, progresar, avanzar… SEGURO QUE DEBES CAMBIAR.

Porqué la vida es cambio, nunca confort ni tampoco seguridad.

Pero allá tú. Tú decides.

¡Todo parece, poco es!

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Sé que lo que voy a decir muchos principiantes de influencers, los considerados Community Managers y todo aquel experto que pone en sus redes sociales todo lo que hace para aparentar un éxito con el que sueñan pero nunca obtendrán:

AL ÉXITO SE LLEGA EN SILENCIO.

No olvidaré una conversación que tuve hace poco con una «profesional». Me decía que no entendía porqué no decía mis existos en las redes sociales, con quien había quedado a tomar un café o que me tenía que hacer fotos con todo el mundo.

Tenía que aparentar más que ser.

Un lema que se ha ido expandiendo como la pólvora. Pero lo peor de todo ha calado mucho.

Ves muchos profesionales, por llamarlos de alguna manera, que nos dicen que tenemos que parecer que somos profesionales, que somos expertos.

Da igual lo que digamos, da igual lo que opinemos nosotros, da igual lo que sea, tenemos que parecer. Y eso de ser, ya se verá. Porqué si mientras la gente me compra y no hace falta ser, seguiré pareciendo.

Por eso llenamos las redes sociales, sin saber qué sentido tiene, que nos han llamado para hacer proyectos, que nos ha llamado una gran empresa, pero luego eso que decíamos, no sale por ningún lado. Otros aceptas etiquetas que siempre habían criticado todo pero ante todo que te paguen haciendo algo que criticabas.

He visto llegar a hacer autenticas locuras que sobrepasaban la vergüenza ajena, solo por aparentar ser un profesional.

Cuando tu misión es aparentar y no ser. Llenas tu vida de ruido, porque cuando más ruido parece que hagas , más éxito los demás creen que tienen.

Una recomendación, antes de creer, rascar un poco. Y aún así seguir rascando antes de creer. Pero aún así seguimos aplaudiendo a politicos que nos mienten, nos roban y todo porque cuanto más ruido hacen, seguiremos creyendo que son los salvadores de nuestra nación.

¡ASÍ NOS VA, CREYENDO QUE A CUANTO MÁS RUIDO, NOMBRES IMPRONUNCIABLES, MÁS EXITO TIENE UNO!.

Cada día me asusta menos lo que es capaz de hacer el ser humano por éxito. Y si hay que humillar a otro ser humano para conseguir un aplauso, se hace, como recientemente llegue a ver.

Pero no solo en el mundo de la sociedad o profesional, alentamos el ruido para parecer algo que no somos.

En el mundo personal, también.

¿O es que no te has encontrado a personas que te cuentan unas historias que te encantaría vivir a ti y luego te has enterado que no eran como lo decían? ¿O es que no te has encontrado con personas que querían impresionarte con historias increíbles y dotes que luego no eran tal cual?

No es la primera vez que lo digo en este portal, conozco personas que no tienen redes sociales o no las usan y si que las puedo considerar personas de éxitos.

Son humildes ante sus metas alcanzadas, no hablan de las personas con las que se relacionan y ni mucho menos se sacan fotos con ellas. Y alguno si lo vieras no creerías que es quién es.

Son personas que no hacen ruido, solo tienen una misión, hacer realidad su sueños, luchar por su pasión. Y siempre desde la coherencia.

¿Han alcanzado el éxito sin ser una orquesta desafinada que solo produce ruido a cada paso que dan? SI

¿Cómo? Con trabajo, esfuerzo y tesón.

Los resultados son los que producen una buena sintonía. No cada acción por simple o mentira que se le intuya.

Nos encanta hacer ruido porque pensamos que así estamos ocupados, que tenemos una vida llena de éxitos, que la gente nos quiere y que más ruido siempre llamará a más ruido.

La experiencia en este mundo y en la vida en general, que los que producen ruido son los que MÁS DESAFINAN.

Los que más miedo tienen a caer, a que no les suene el teléfono y más afán tienen de poner en su bio palabras que no entienda nadie.

Son los que más se quejan de la vida cuando no van las cosas como ellos esperaban pero a la mínima de cambio, ya se olvidan de todo, hasta que les has ayudado.

Yo no te estoy diciendo que no digas nada. Porque quizá en una idea te pueda ayudar una persona y por no decir nada, es el principio de un fracaso.

Lo que te estoy diciendo es que trabajes. Que luches por lo que quieres, que seas de verdad y no tengamos que distinguirte entre el humo que te rodea. Que los demás hablen de ti, pero sobre todo que lo hagan tus resultados. Y no una orquesta desafinada que solo produce rechazo y dolor de cabeza.

En silencio se trabaja mejor.

¿Por qué no nos forman para lo peor?

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¿Qué pasaría si nos educaran para el fracaso? ¿Qué pasaría si nuestros padres en vez de querer que no nos pase nada, nos dejarán caernos?

En la madurez, solo ves libros que te ayudan a atajar el fracaso. Porqué el fracaso es lo que peor que le puede pasar al ser humano.

El fracaso en las relaciones, en el trabajo, con tu familia…Si conoces el fracaso, nos hacen creer que ya estás acabado, que no hay futuro para ti.

Y como nos han dicho que lo peor que nos puede pasar es fracasar pero peor aun, que los demás nos miren como unos fracasados, ¿Qué acabamos haciendo? Siguiendo lo que nos dicen los demás.

Siguiendo formulas prefabricadas que nos incitan a seguirlas porqué una persona nos dicen que son INFALIBLES.

La palabra necesaria para esos momentos, que nos digan que es INFALIBLE. Que nos aseguren que vamos a tener un éxito asegurado.

Y todo porqué no queremos pensar, no queremos sufrir, no queremos sentir la incertidumbre de adentrarnos en un mundo que desconocemos pero deseamos.

Nos educan para el éxito, para alcanzar un estatus. Pero cuando llegan situaciones como la pandemia que estamos viviendo, un despido de tu puesto de trabajo o el cese de una relación que no esperabas, se nos viene el mundo abajo.

No sabemos qué hacer, por donde nos viene el aire y lo peor de todo, por donde empezar a salir del bache.

Y no me estoy metiendo con la educación que recibimos con el colegio o la universidad, sino también con la educación que recibimos en casa.

La educación de hoy en día esta basada en la seguridad.

En la seguridad de que si haces esto, conseguirás esto. En que si no te sales de la raya, pasarás de curso. En el que si haces las cosas que yo te diga, nuestra relación de amistad irá viento en popa. O si haces lo que yo te mande sin que me lleves la contraria, obtendrás muchos beneficios.

Si hacemos lo considerado, lo establecido, lo deseado, no tendremos problemas. Seremos unos hombres de paz, de felicidad y éxito. Hombres y mujeres que estarán cumpliendo los cánones establecidos, lo esperado.

Pero la seguridad no existe por si no te has dado cuenta.

Ya no hay seguridad en nada y como decía la canción «Ya nada es para siempre».

Pero aún así seguimos soñando que siguiendo los pasos que nos dicen los demás, la seguridad vendrá a nosotros y con ello la felicidad, el éxito y la tranquilidad.

Vivimos en un mundo ideal. Pero cuando vienen mal dadas, no sabemos ni por donde nos vienen.

Y no estoy diciendo que haya que tener a partir de ahora una mentalidad negativa, de desconfianza en todo el mundo… Si no que tendríamos que enseñar y aprender que no vivimos en un mundo dónde las frases de las tazas siempre se hacen realidad y que no solo con la actitud se consiguen las cosas en la vida.

Enseñar a que las cosas se pueden poner peor las cosas de un momento a otro. Y no quiere decir que esté mal, que hayas fracasado, sino que ha ocurrido asi, algo inesperado. Quizá no sea por tu culpa, quizá sea un hecho que no habías previsto… Pero que está.

Nos enseñan para tener recursos para lo esperado, para lo conocido ya, pensando que solo eso ocurrirá en la vida. Lo que ya sabemos, lo que ya conocemos, lo que ya prevemos. ¿Y lo inesperado? Eso nunca ocurrirá, nunca nos vendrá nada malo, será imposible que no alcancemos la felicidad si hacemos lo que nos dicen que hagamos.

Y luego rápidamente, corriendo y mal, queremos ser creativos, resilientes, innovadores y lideres, porque es lo que toca hacer. si queremos salir del hoyo donde nunca creíamos que nos íbamos a encontrar.

Recuerda, la vida trata de la esperado pero también de las sorpresas, llamados incidentes inesperados..

¿Qué ocurriría si realmente nos formaran para lo peor?

1.- Seríamos más creativos.

Ya que no estariamos enfocados en una sola vertiente, sino que sabriamos que el mundo es mucho más amplio.

2.- Seriamos mucho más resilientes.

Ya que estaríamos preparados para salir adelante mucho antes que los demás.

3.- No nos apegaríamos a las formulas

Y si a las experiencias. Porque al igual que viene se van las cosas, pero las experieencias se quedan si se aprende de ellas.

4.- No seríamos negativos, sino realistas.

No viviriamos tanto en un mundo ideal, sino en un mundo real.

Pero tú decides cómo te quieres formar, desde el mundo ideal o desde la realidad.

Entre suspiro y suspiro, la vida se va consumiendo

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Nos pasamos la vida suspirando.

Suspirando por:

  • Por la palmera de chocolate que nos gustaría comernos y no lo hacemos por cualquier excusa
  • Porqué esa persona nos haga caso que nosotros se lo hacemos a ella
  • Porqué nos salgan bien las cosas aunque no hagamos un esfuerzo porque así vayan .
  • Porqué salgamos esta noche por ahi y por fin liguemos.

Y así nos pasamos la vida, suspirando.

Suspirando principalmente por sueños. Sueños que nos gustaría hacer realidad , situaciones que nos gustaría vivir.

Y mientras tanto la vida se nos está yendo de entre la manos.

Dejemos de suspirar y empecemos a actuar.

A reconocer que nos encanta el dulce pero si queremos mantener un cuerpo equilibrado deberemos hacer luego ejercicio. A reconocer que esa persona nos tiene loco, aceptar nuestras emociones y si todavía no se lo hemos dicho, a decírselo a la cara. Y que pase lo que tenga que pasar.

Suspiramos, ¿Pero hacemos algo al respecto?

En la mayoría de las veces NO porqué creemos que algo imposible o un tabú.

Un suspiro es la mayor muestra de que no nos aceptamos, que no creemos en nosotros mismos, porque lo que tenemos en frente siempre será un sueño que nos llevaría a la felicidad, convirtiéndonos en ese momento unos frutados, amargados de la vida.

Deja de quejarte, deja de suspirar y esa energía que expulsas transfórmala en acción, en ilusión y motivación.

Dejar de quejarte y empezar a actuar, es el principio de tu empoderamiento y la confianza en ti mismo.

Quizá descubras que no era un sueño para ti o que te habías dejado llevar por las ilusiones pero sin ver la realidad….

Podrán pasar muchas cosas, pero una no ocurrirá más, gastar tu vida suspirando. Porqué ahora la invertirás actuando.

¡Somos más de sprint que de maratón!

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Me da igual que tengas condiciones físicas o no, ya que todos somos más de sprint cuando en realidad tendríamos que ser de maratón.

Somos altruistas, desde luego. Pero luego se nos olvida rápido, pensando que ya hecha la acción, ya podemos tener la conciencia tranquila.

Somos compasivos, claro que si. Pero ¿Quién se acuerda de los sanitarios desde que ya no aplaudimos desde las 8 de la tarde? Ahora les partimos la cara.

Somos amorosos, los que más. Pero luego con el paso del tiempo , cuando nos damos cuenta que la otra persona no era como esperábamos o como queríamos cambiarla, si te he visto no me acuerdo.

Somos muy amigos de nuestros amigos, los amamos con locura. Pero cuando ya no hacen lo que nosotros queremos, cuando nos actúan como nosotros querríamos que lo hicieran , esa amistad que iba a durar para siempre, se esfuma más rapido que lo que canta un gallo.

Somos muy pasionales, pero cuando encontramos otro divertimento, nos olvidamos de lo que habíamos hecho y dicho antes.

Somos seres de sprint, cuando en realidad tendríamos que ser de maratón.

Cuando tenemos algo delante de nosotros, lo que queremos disfrutar ya, darnos a los demás ya, queremos dar nuestra mano ya… ¿Pero que pasa con el paso del tiempo?

Que a la semana ya nos hemos olvidado de lo que hemos vivido y hasta hecho.

Tenemos la memoria muy corta y luego nos preguntamos porqué nos consideramos infelices, que no tenemos éxito en la vida personal o profesional ..

La vida y todos los aspectos de la vida son una verdadera maratón, en la que empezamos con ganas de llegar a la meta. Pero que tiene caídas, rotondas que nos despistan, pequeños éxitos que nos alientan a seguir hacia la meta y conversaciones que debemos tenemos si queremos seguir.

Somos de sprint porque ya solo pensar en la maratón nos produce cansancio. Pensar que nos tenemos esforzar, que tenemos que ser constantes, sufrir caídas, cosas que no queremos oír o cambiar de actitudes para seguir en el camino..

Tenemos una memoria a corto plazo, pensando que haciendo pequeñas acciones que no nos molesten mucho, ya estará todo solucionado. Y así no son las cosas.

Para vivir de verdad, tenemos que tener más visión de largo camino, de aceptar que nos caeremos, de que nada es para siempre aunque nuestra intención sea llegar a la meta juntos.

Dejemos de vivir todo de forma explosiva y vayamos cocinándola poco a poco.

Porque la vida requiere más maratón que de sprint.

La felicidad de la incoherencia.

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¿Cuándo fue la última vez que dijiste que algo no te gustaba delante de los demás? ¿Cuándo has dejado de lado algo que por la razón que fuera, ya no aguantas?

Parece algo muy fácil pero cada vez veo más que es algo imposible.

De pequeño nos preguntaban nuestras madres ¿Por qué no te comes el pescado? , contestándole que era porqué no nos gustaba. Y sabemos que era lo que nos decía lo siguiente: ¿Pero lo has probado?.

A veces descubríamos que nos gustaba y otras teníamos razón, lo detestábamos.

Eso nos hacia empoderarnos, saber lo que nos gustaba y lo que no. Y desde entonces ya nos podía poner nuestra madre pescado, borraja o lo que fuera, que como no nos gustase, no nos lo íbamos a comer aunque estuviéramos toda la tarde en la mesa hasta que nos lo comiéramos.

Nos empoderábamos, creíamos que empezábamos a ser adultos, que sabíamos lo que queríamos y que solamente íbamos a disfrutar de lo que nos hacia realmente felices, nos daba placer.

¿Pero qué pasa cuando somos mayores?

Que no es así.

Ya no solo no entiendes como gente que sabes que no se soporta, quedan para verse, para tomar algo. Luego suben fotos a redes sociales diciéndose cuanto se quieren y por detrás se están poniendo a caldo. Algo que no entiendes.

Luego te encuentras gente que habla su frustración ante las ganas que tenían de haber hecho algo que si sabían que les haría felices, pero por no defraudar a otras personas hicieron otra cosa que realmente detestan.

Tienes a gente que acude a sitios que no quiere ir, por el qué dirán, por el aparentar, por lo que pueda ganar sin esfuerzo alguno…

De gente que le hace la «pelota» a otros que ni siquiera se conocen ni han leído nada de ellos, pero su objetivo es otro totalmente egoísta y nunca sincero.

Además nos dicen los gurús espirituales que nos tiene que gustar el lugar donde nos encontremos aunque no nos guste. ¿Por qué luchar si puedes estar en otro lugar que sabes que te hará más feliz? La verdad que si alguien me lo puede explicar, lo agradecería.

No es egoísmo, es coherencia. ¿O es que estar en un lugar que no quieres pudiendo estar en otro que si quieres, es una forma de flagelarnos que esta de moda y yo desconocía?

Y lo peor de todo, que nos dicen que tenemos que «amar» todo lo que hagamos, la gente con la que hablemos, las situaciones que vivamos, aunque no nos guste, aunque no lo soportemos, porqué todo es amor, todo es felicidad.

Miren lo siento pero NO.

Seré quizá muy radical pero cada día duermo mejor, os lo aseguro., pero no soporto esto.

Pero además es que ¿no serás más feliz? y te aseguro que habrá que te siga. Hacemos cosas que no queremos hacer y encima ¿tenemos que amarlas? ¿Hola?

Y no estoy hablando de la creación de un mundo egoísta en el que dejemos de lado lo que no nos guste, sin probarlo, sin investigar, sin curiosear antes, ( así nunca abriríamos nuestra mente ni desarrollaríamos nuestra creatividad )pero si estoy hablando de ser de verdad.

Y decimos que somos de verdad, hacemos directos de Instagram hablando de ella, libros de desarrollo personal hablando de como hemos conseguido la felicidad o el éxito, pero luego criticamos a todos como uno más.

Tu paz mental empieza por ti mismo y ya está.

Tu éxito empieza por ti mismo. Tu creatividad empieza por ti mismo. Y todo comienza, siendo uno mismo. Pero luego no entendemos como siendo tan felices, por las noches no podamos dormir, queriendo saber la respuesta a porqué no conseguimos los resultados si somos felices y proyectamos éxito…, ¿Quizá será tu consciencia diciéndote que dejes de ser incoherente?

Y los demás que hagan lo que quieran, que se maten entre ellos, que se hagan fotos, que hagan lo que quieran, PERO TÚ HAS DECIDIDO QUE QUIERES VERDAD EN TU VIDA Y YA ESTÁ.

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Porqué basamos nuestro día a día en satisfacer nuestros intereses ocultos a los demás y en el aparentar.

Ese es el concepto que tenemos de darnos a los demás , de la felicidad o le éxito, la incoherencia con uno mismo. Y lo peor de todo, que a veces si nos oyéramos, hasta en una misma frase decimos una cosa y luego otra y nos quedamos tan anchos.

Desde luego que nuestra personalidad se fortalece en función de las relaciones que tenemos pero luego no nos preguntemos porqué esa persona se ha ido de nuestro lado o ya no nos hablamos. ¿Quizá se ha dado cuenta que no eras de verdad?

Vivimos en la felicidad de la incoherencia. En el que queremos ser felices, ser originales, que nos recuerden porqué sentimos que somos auténticos pero luego hacemos cosas que nosotros mismos detestamos, porque realmente nos importa más nuestros intereses económicos o profesionales que nuestra paz mental.

No estoy diciendo que haya que ser exclusivos en nuestras relaciones o actos sociales en los que hacer presencia. Yo también he aprendido mucho en sitios en los que en un principio no sentía que tenía que ir o personas que rechazaba en un principio. Pero una cosa no quita la otra.. Sino lo que estoy diciendo es que seamos coherentes pero de VERDAD. Si es que además, muchas relaciones hasta mejoran cuando se habla de verdad con lo que sientes o no soportas. Y otras te han dado paz porque se han marchado cuando han oído algo que no se esperaban según sus intereses.

Pero por muchos libros de felicidad que leamos, muchos cursos que hagamos si luego somos incoherentes con lo que realmente sentimos haciendo cosas que van en contra de nosotros, ¿Qué estamos haciendo?

Vivir en la felicidad de la incoherencia.

¿Qué pasaría si empezáramos a ser de verdad, a vivir sin pelos en la lengua ( siempre con educación ) y hacer lo que queremos y no lo que desean los demás que hagamos?

¡¡QUIZÁ SERIAMOS MÁS FELICES, SOLO QUIZÁ!!.