¿Enseñamos o deseamos imponer?

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“Uno no puede imponer un legado”

Vivimos unos momentos en lo que todo es formación.

Entras en Instagram y todo es formación. Formación para el empleo, para tus redes sociales, para el aumento de tus ventas, para el éxito, para la felicidad, para aumentar tu mentes…

Si no te estás formando, es porqué no quieres. Porqué posibilidades hay.

Pero no solo hablo de formaciones que te encuentras en redes sociales o en LinkedIn, si pones la televisión también pasa lo mismo.

Y no es en forma de formación para nuestro éxito o felicidad, es en formación para el futuro que nos espera. No solo a nivel político, sino también en el futuro de la sociedad, no hay día que te encuentres una situación así.

¿Y qué tienen en común todas estas situaciones?

Que no forman sino que imponen.

No forman en una área, sino que nos dicen que cómo lo hacen ellos es lo mejor. Sin saber a veces que les distingue de los demás.

No forman en una área, sino que critican a lo que está haciendo el rival. Sin saber qué les distingue de la competencia, solo la critican.

No forman e inspiran para descubrir una área que ellos conocieron, imponen su forma creyendo que solamente existe la suya.

No forman e inspiran sino que coartan la creatividad y al curiosidad, haciéndonos creer que solamente ellos saben la receta para el éxito en dicho campo.

No forman e inspiran sino que crean más borregos. Ya que tenemos que seguirlos sin replicar, sin preguntar. Ya que si lo haces el problema de no alcanzar los éxitos que habían prometido, son tuyos. No del gran jefe.

No forman e inspiran ya que no quieren que veas otra realidad que la que ellos quieren que veas. ¿Y eso es formar? ¿O más bien es aleccionar?

No solamente estamos hablando del mundo de la formación, sino también de los líderes que tenemos en cualquier puesto de poder. ( no todos son iguales, ya lo sé ), pero la mayoría así actúan.

Hasta nos dicen que nos harán emprendedores, para acabar trabajando para ellos. ¿Dónde está la independencia aquí? Por no hablar de los que nos aseguran que en un plazo de una decena de días, nuestra vida dará una vuelta de 180º que solo podremos agradecérselo. Y nosotros preguntándonos, ¿Qué ha sido de nuestra vida antes que no habíamos conocido a esta persona?

Son situaciones que hemos visto a diario, que seguro que alguien nos ha dicho que la formación que había invertido dinero ha sido un fiasco o las expectativas que tenían con el gran “formador” no son como las pintan.

¿Qué nos pasa?

Que el ansia por la fama, por ganar un sillón, por un seguidor más en redes sociales, no forman, no inspiran, no alientan, sino que aleccionan. Cuando en estos momentos de incertidumbre, lo que necesitamos son guías, ir todos a unas, no lecciones que debemos repetir para no pensar ni mucho menos dudar.

Cuando más deberíamos aprender, lo que hacemos es ser aleccionados. Y aleccionados que si no piensas como yo, ya que me ha dicho el “gran gurú” que es así como te irá bien, estás en contra de mí.

¿Qué estamos haciendo? ¿Dónde queda el investigar, el preguntar, la curiosidad o saber que las cosas se pueden hacer mejor? Pero eso si, hablamos mucho del trabajo en equipo, del bien común y del futuro.

Eso ya desapareció ,ahora no hay que pensar, hay que repetir y replicar, ya que nos lo ha dicho el “gran gurú” que con ello nos irá mejor en la vida personal y profesional. Y como nosotros no queremos pensar, no queremos sudar, no queremos tener iniciativa propia no vaya a ser que nos digan que somos “reaccionarios” o “transgresores”… no pensamos, solo seguimos.

Es hora de empezar a formar, para que la gente piense por si misma, no en aleccionarlas para que no lo haga si queremos salir de donde estamos, con personas felices pero sobre todo empoderadas.

¿La mejor propaganda? La del miedo.

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Nos regalan miedo para vendernos seguridad”

El futuro que viene… Si no haces esto, tendrás problemas…Si no tienes una marca con influencia, serás uno más…Los peligros del mundo interconectado… La búsqueda de ser uno mismo es peligroso…”

Todas estas afirmaciones, que vemos normalmente en los medios de comunicación, en redes sociales o son nuestros propios familiares nos los dicen “Por nuestro bien”.

A día de hoy todo es venta.

Vendemos nuestros cursos, libros, experiencias que te ocurrirán si trabajas para nosotros o hasta relaciones de pareja (¿O no has visto memes que dicen que tras dejar a una persona no volverás a encontrar a nadie mejor que ella?)…. Todo es venta.

¿Y cuál es la mejor técnica de venta?

La del miedo.

¿Qué hacen a día de hoy los medios de comunicación para que hagamos algo? Decirnos que si no lo hacemos tenemos un porcentaje de probabilidades mucho más alto de morir que los demás, que nos quedaremos atrás o habrá una brecha…. ¿Qué hacen para venderte el curso del momento? Seguro que hacerte ver que si no acudes a él o al evento del año, te perderás algo increíble, el santo grial para tu felicidad.

¿La mejor propaganda? La del miedo.

¿Qué nos hace esta propaganda?

Lo que hacen es apelar a la emoción que más le gusta al cerebro, el miedo.

El miedo a no ser como los demás, a no tener lo que los demás tienen o están teniendo, a no alcanzar lo que los demás están alcanzando…

Y como no queremos ser los únicos que no tengamos eso que nos promete el curso de moda o esa felicidad que nos promete esa persona, allá vamos.

Vamos a lo primero que nos promete seguridad, tranquilidad y “beneficios” de forma rápida.

¿Y mientras tanto pensamos? ¿Pensamos, investigamos si eso es lo que realmente nos interesa?

¡NO!.

No pensamos si eso es lo mejor para nosotros, si va acorde realmente con lo que queremos hacer en este momento presente y para nuestro futuro… No pensamos, solo lo queremos ahora y ya, porqué la incertidumbre, la soledad, el no éxito… da mucho miedo.

No soy un experto en técnicas de ventas, pero yo me pregunto ¿No nos iría mejor si en vez desde el miedo vendiéramos desde los beneficios que produce esa experiencia o producto?

Si vendemos desde el miedo, vendemos desde la parálisis, la comparación y la mediocridad.

Si vendemos desde los beneficios, vendemos hacia el futuro, la motivación, desde la diferenciación y un estilo de vida único entre la mediocridad.

Pero nada, seguiremos viendo mensajes que si no acudes al evento, compras el curso o vienes a nuestras instalaciones, vendrá el coco y te comerá… Pero si, que no nos digan que no somos creativos, diferentes, pero siempre hacemos lo mismo que los demás… ¡¡Y así decimos que queremos avanzar!!

¿Y tú qué opinas?

¡La vida es nuestro CV!

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Llega septiembre y las redes se llenan de artículos en los que hablan de reinventarse, de modelos de cv, de cómo afrontar una entrevista de trabajo.

Todo está relacionado con el mundo de los CV.

¿Qué apartados tiene que tener, qué tipo de letra hay que poner, hay que poner foto, qué cosas no hay que poner?

Son algunas de las preguntas que se lanzan en redes sociales esperando ser contestadas por los expertos en el ramo.

Unos CV que tienen que ser mordernos, que no tiene que ser más de una página o quizá dos, con unos formatos determinados según a la empresa que quieras aplicar… O las preguntas que si debemos responder son en septiembre como los coleccionables de los abanicos que nos venden en estas fechas, puro martillo.

Unos CV en los que nos dicen qué debemos poner, qué no debe salir ni por todo el oro del mundo , la foto cómo debe ser o no debemos contar toda la verdad son algunas de las situaciones que tienes que tener en cuenta si quieres pasar la primera fase del proceso de selección.

Y tanto estudiar el mundo de los CV en este mes de septiembre, cada día creo más que nuestra vida es nuestro verdadero Curriculum Vitae.

Un Curriculum que:

.– No debería acotarse a solo dos paginas.

Paginas en las que tienes que contar lo que es importante en función de lo que quieres que sepa el cliente o la empresa que te va a contratar. No somos solo dos paginas, sino mucho más. Pero sobre todo no los éxitos o títulos que hemos conseguido, sino también los fracasos que hemos cosechado.

.- No debería mostrarse con una sola fotografía.

Si no con muchas, porque somos risas, elegancia, miedo , alegria , motivación, pasión… No somos una foto bonita, somos muchas fotos en una sola persona.

.- Muestre la verdad.

Anhelamos verdad pero vendemos mentira. Mentira para que nos contraten ante la desesperación que estamos pasando, mentira porqué hemos pasado malos momentos que los demás no queremos que se enteren, mentiras porque nos han despedido o se han despedido de nosotros…Mentiras que intentan ocultar una vergüenza , una expectativa no cumplida.

.– Del que nos sintamos orgullosos allá donde vayamos.

Que no ocultemos cosas por el qué dirán o vayan a pensar que somos más de lo que dicen esos títulos. Una vida es una vida de la que hay que estar orgullosos siempre de ella, ya que has aprendido de las caídas, así como has disfrutado de los éxitos que has alcanzado. Eres la suma de todo ello y de ello te tienes que sentir orgulloso. Y como te sientes orgulloso, no te da vergüenza responder nada, hablas con claridad y nitidez, si ningún miedo que te atenace

.- No te hace memorizarlo.

Conoces tu vida, la has vivido tú y no tienes que memorizarla. Todo lo que te pregunten responderás sin tener que recordar o inventar.

.- Que no se defina en una frase de un gurú, ni de forma llamativa.

Definir tu vida o tu CV con una frase llamativa, es una forma de postureo total. No te defines de forma diferencial por una frase, te defines de forma diferencial por lo que eres, has hecho o estás haciendo. No se trata de llamar la atención de los demás repitiendo frases como una cacatúa que ni crees en ellas. Se trata de llamar la atención de los demás por la coherencia que tienes, por lo que haces y por lo que les haces sentir, no por una frase más que seguro repetirán muchos más.

Nuestra vida es nuestro C.v.

¿Y ocultas cosas de él cuando te presentas a los demás? ¿Es un CV de verdad, con luces y sombras?

¡Frenar es peor que acelerar!

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No entiendo ninguna otra forma de vivir que no sea dándolo todo por lo que te importa y apasiona.

Y parece simple, creerás que es una frase más de motivación o placebo como una palmada en la espalda para que creas que todo pasará lo más rapido posible.

Pues no, creo que es la única forma de vivir, dándolo todo.

Acelerando más que frenando. ( Pero siempre recuerda acatar las normas de seguridad)

Pasamos la vida frenados cuando en el fondo, aunque no te guste la velocidad, lo que querríamos hacer es acelerar.

Pero sino es por tu familia, es por las circunstancias, sino es por la crisis, es porqué piensas que le harás daño a la otra persona o que ya lo harás cuando te jubiles ( si lo llegas a conseguir, machote).

Nos pegamos la vida con el freno de mano puesto. Con un miedo expresado a través de frases tipo “No vaya a ser que… déjate de tonterías porqué quizá…”.

Y lo peor de todo, que vivimos con la esperanza que en algún momento de la vida podamos quitar el freno de mano y vivir, hacer realidad nuestros sueños.

Pues te voy a decir una cosa, QUE QUIZÁ ESO NUNCA SE CUMPLA Y MIENTRAS TANTO ESTÁS HACIENDO EL PANOLI.

Te estás cabreando porqué el vecino consigue las cosas antes que tú…

Te estás enfadando contigo mismo porqué la chica que te gusta se ha ido con otro y tú pensando que ya habría posibilidad de demostrarle tu amor…

Estás cabreado contigo porqué querías hacer realidad un curso, un viaje… y esperabas el momento adecuado para dar el paso adelante. Y por esperar esa oportunidad se ha esfumado..

Creemos que ir con el freno de mano, las oportunidades esperaran, que estarán para nosotros…¿Con qué motivo? Porqué somos nosotros… Nuestra felicidad nos estará esperando y mientras tanto si vamos a velocidad de “crucero” estaremos siendo iguales que los demás, no destacaremos, no seremos señalados por subversivos por los demás…

Y lo peor que creemos que haciendo lo que los demás hacen, las modas de ese momento, como placebo que es, nos llevarán al éxito con el freno de mano puesto, no siendo nosotros mismos, no haciendo lo que realmente queremos hacer.

¿Nuestra esencia? ¿Nosotros? Eso no importa aunque llevemos el freno de mano puesto, importa el éxito, las apariencias y que no digan nada que nos pueda perjudicar.

¡QUITA EL FRENO DE MANO YA!.

Deja de hacer lo mismo que los demás…

Deja de esperar y empieza a actuar…

Deja de decir NO por miedo cuando realmente lo que quieres es decir SI.

Deja de frenar tus emociones y sentimientos por miedo a lo que pueda ocurrir..

Deja de seguir modas porqué la única moda que debes seguir es a ti mismo.

Deja de seguir ideas que sabes que te limitan. Y acelera con aquello que te impulsa a crear o imaginar.

Deja de no hacer cosas, esperando que llegue el momento adecuado. MOMENTO QUE NUNCA LLEGARÁ.

Deja de callarte tus opiniones por miedo al qué dirán.. Si son tus opiniones respetadas como las demás deben ser.

Deja de ir con el freno de mano, creyendo que así no te perderás nada… Te estás perdiendo lo más importante, tu camino, tu viaje, tus caídas y volantuzos. Tus choques y aceleraciones.

Hay momentos en la vida que no vuelven y los perdemos, todo porque nos la pasamos frenando cuando en realdad tendríamos que estar acelerando.

Acelera por lo que sientes y quieres. Frena ante lo que no quieres.

¡NO se trata de brillar y SI de crear!

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“Nada contra la corriente. Ve en la otra dirección. Ignora la sabiduría convencional” decía Sam Walton

¿Qué obsesión hay de que la gente brille?

Tenemos que brillar, te enseño a cómo brillar, que las máquinas trabajen y tú mientras tanto a brillar…

Las redes sociales a parte de los artículos que hablan de los hábitos que hay que volver a intentar implementar en tu vida en septiembre, algo que no hiciste en enero, te hablan de brillar.

La única obsesión es brillar como una bombilla.

¿De eso se trata en la vida? ¿Después de la moda de la felicidad y la marca personal, ahora toca brillar?

Parece que como ahora la factura de la luz está a niveles prohibitivos, tenemos que ser nosotros quienes brillemos.

Y creo que como otras muchas modas que se han pervertido, esta en vez de impulsar al ser humano, lo está volviendo más competitivo, infantilizando y desviándonos de lo que es realmente importante.

¿Qué esta sucediendo?

1.- Se está jugando con la necesidad de la gente de destacar.

En un mundo en el que es más dificil despuntar, ser considerado diferente y en el que si no consigues el éxito, ya, nunca lo conseguirás, te ofrecen las formulas secreta para brillar, para destacar, para ser diferente a los demás. Pero eso si, previo pago de una cantidad de dinero, considerable.

2.- Nos estamos volviendo idiotas.

Y perdón porqué lo exprese así, pero es la verdad. Recientemente me llegaba una publicación como una persona expresaba en su perfil de una red profesional que se dedicaba a “buscar personas bonitas” para otras empresas.

¿A qué punto estamos llegando? ¿A decir que en vez de ir en autobus, vas a ir en un alfombra volante camino de la felicidad de los demás?

Y todo por querer brillar, por querer destacar entre los demás. ¿Dónde queda la profesionalidad?

3.- Por querer destacar llegamos a hacer lo que sea.

Y para eso están las peliculas del sabado por la tarde que nos explican que por el éxito el ser humano es capaz de todo. Pero no hace falta irse tan lejos, vemos como en las redes sociales se copian artículos que han alcanzado una repercusión cambiandoles el titulo, alguna palabra y a veces ni eso. Amistades falsas que surgen por mero interés o palmadas por la espalda que cuando uno se marcha se convierten en cuchillos.

Ya no solo estoy hablando en el mundo profesional, sino también el personal. Todos conocemos personas que se han unido a nosotros por un interés, con la mente de brillar ellos de alguna manera.

4.- Brillar es una consecuencia, no un objetivo.

No nos importa lo que hay que hacer, no nos importa lo que hay que decir y mucho menos si realmente creemos en ello. No nos importa cómo nos vean los demás y las mentiras que tengamos que decir, lo que nos importa es brilar. En definitivas cuentas, APARENTAR.

Brillar, al igual que te llamen experto, lo tienen que decir lo demás, NUNCA TÚ.

Tú debes hacer tu trabajo, debes luchar por lo que quieres, debes ofrecer experiencias unicas a tus clientes, superar las expectativas que tienen contigo… Y todo eso, sumado con esfuerzo, tenacidad, confianza y tesón….QUIZÁ harás que alguien te reconozca por el trabajo que estás haciendo.

PORQUÉ TE DISTINGUIRÁS DE ENTRE LOS DEMÁS… no por hacer lo mismo que el resto de la humanidad, sino porqué te distingues de entre los demás

5.- ¿Y dónde dejamos a la creatividad?

Por mucho que hablemos de ser únicos, diferentes y todo lo guay que tú quieras, somos una sociedad pragmatica.

Queremos el método más rapido que nos lleve al éxito, a brillar más que cualquier estrella del firmamento mundial. Pero eso si, decimos que somos creativos, innovadores y hasta disruptores. Lo único que somos es una copia más.

Más que nunca, en un momento en el que ya nada sirve y todo está por crearse, es la creatividad la herramienta que siempre nos ha distinguido de los demás seres que habitan en este planeta llamado tierra.

Es hora de impulsar NUESTRA CREATIVIDAD, nuestra visión del mundo, de cómo queremos hacer las cosas, de cómo pensamos…

Y quizá, te lo repito en letras grandes, QUIZÁ A ALGUNA PERSONA LE INSPIRES, LLEGUES A INNOVAR, A QUE TU TRABAJO SEA RECONOCIDO…. Y te lo repito QUIZA, pero si el único objetivo sea brillar, lo único que harás es copiar a los demás y NUNCA DAR RIENDA SUELTA A TU CREATIVIDAD.

Acéptalo: El mundo es de los mediocres.

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Si esperabas que este 1 de Septiembre escribiera un artículo de:

  • Cómo superar la vuelta al curro después de las vacaciones
  • Cómo reinventarte en la profesión de moda.
  • Cómo ser feliz a pesar de haber perdido tu amor de verano
  • Cómo tener una marca que impacte antes que acabe
  • Cómo ser exitosos según la frase del Gurú que más te convenga
  • Cómo brillar en medio de tus seguidores de Instagram
  • Cómo ser una marca personal más influyente que la de Mick Jagger..
  • Cómo hacer que te llamen para que des conferencias sin saber quién

Lo siento, este no es tu blog ni mucho menos es tu artículo de primeros de septiembre que tiene la misión de reconfortarte ante la vuelta a la realidad.

Lo siento, pero no.

Pero si quieres una frase para subirla a Instagram, Twitter y Only Fans, aquí la tienes:

ACÉPTALO: EL MUNDO ES DE LOS MEDIOCRES.

Lo siento, así lo pienso.

Y hablo en todos los ámbitos de esta sociedad.

Quienes nos lideran, quienes elevamos a los altares de gurús, quienes dicen que son nuestros jefes….

Nos lidera la mediocridad. Y lo peor de todo, nosotros lo permitimos. ¡Si, NOSOTROS!

¿Por qué?

  • Aplaudimos como buenos borregos a los candidatos a liderarnos los próximos 4 años con lemas que pretenden que les creamos, ya que ellos serán los únicos que nos llevarán a la verdadera prosperidad. Pero durante esos 4 años les pillamos en renuncios, mentiras y atajos… Y no decimos nada, no exigimos nada.
  • Vivimos en una sociedad en la que el éxito, el tener una marca personal más influyente que Jesucristo ( perdón, no es marca personal, es gestión personal) y tener más seguidores en Instagram que la competencia son los valores que hay tatuarse a fuego lento. Porqué si no los sigues, prepárate para que te llamen raro o seas considerado como un paria
  • Y como hay que ser feliz y hacer creer que hay que seguir los últimos métodos que nos aseguran que alcanzaremos las metas antes que nadie. No importa el método, no importa el dinero, hay que hacerlo, hay que ser mejor que el vecino, aunque esté haciendo el mismo curso que nosotros. Lo importante es que hay que parecer feliz, que somos de éxito y que producimos más que cualquier robot de la Seat, ¿Lo demás? No importa
  • Y como hay que aparentar ser el mejor, el más “iluminado” y el más exitoso del barrio, nos dejamos llevar por personas que dicen que han conseguido lo mismo que nosotros queremos. Y allá vamos, con los ojos cerrados. ¿Por qué? Porqué lo dicen el número de seguidores que tienen en redes sociales ( Recuerda que los seguidores se compran, no lo olvides ) o quizá porqué dice que ha vendido tantos libros, que ¿Por qué dudar que no es bueno? Ya nos pueden decir que tan solo bebiendo batidos lo conseguiremos o que gastándonos el dinero que no tenemos, nos llevarán al éxito antes que Morata vuelva a meter otro gol. Lo que sea por parecer una persona de éxito. Y si hay que decir palabros que ni siquiera entendemos su verdadero significado, allá que vamos. Todo por ser cool. Pero te advierto una cosa, no dudes de las técnicas de tu “gurú” que ya estás viendo que lo ha conseguido ( o eso parece ), porqué si dudas, el problema de no haberlo conseguido será tuyo, no de él. Así que olvídate del reembolso de dinero que te decía al firmar el contrato si no lo conseguías en ese periodo de tiempo.
  • Queremos creer. Y en vez de creer en nosotros, creemos en los demás. Aquellos que nos llevarán a la orilla del éxito, de la felicidad y de la abundancia. Pero lo peor de todo, que creemos con los ojos tapados, ellos son los mesías, los que tienen la verdad absoluta. Y no estés al lado de una persona así diciendo algo que le lleve la contraria o ponga en duda la filosofía del gurú, que como mínimo te dejará de hablar. ¿Y cuándo empezamos a pensar por nosotros mismos? Mucho hablamos del pensamiento crítico pero poco lo ponemos en marcha. Con los demás, lo que sea, ¿Pero con nosotros? Para otro rato.
  • Pero no nos olvidemos que a parte de la envidia que sintamos por esa persona que lo ha conseguido y a la que nos queremos parecer al 100% (¿No te dice tu gurú que tienes que distinguirte de los demás? ¿Entonces por qué te quieres parecer a él/ella, copiando sus gestos, pelo o zapatos? ), nos encanta reírnos de los valientes. De aquellas personas que tiene una idea, por ellos mismos y se lanzan a ver qué hay detrás de ella. Nos reimos porqué pensamos que no lo conseguirán, que están locos. Y mientras nosotros, seguimos haciendo lo mismo que los demás pensando que por fin seremos diferente a los demás.
  • Permitimos la mediocridad en las relaciones. Sé que muchas personas pensarán : ” Yo estoy muy contento con mis relaciones, somos muy felices y nos llevamos genial”. Perfecto si es así, me alegro por ti. Pero ahora yo te hago una pregunta: ¿Permites que tus amigos puedan llevarte la contraria? Si ahora mismo te “está picando el culo” no hace falta que digas nada, ya sé la respuesta. La excelencia en las relaciones es cuando hay posibilidad de poner en común diferentes opiniones y seguir siendo amigos. Algo que cada vez es más escaso.

Estamos viviendo unos tiempos en los que siempre suenan palabras como excelencias, autenticidad, éxito, legado, disrupción o felicidad.

Como metas que hay alcanzar si quieres ser alguien en la vida. Más bien diría parecer ser alguien en la vida, que no es lo mismo.

Y como no queremos ser los que se queden “fuera del grupo”, acabamos haciendo lo mismo que hacen los demás, pensando que es la excelencia, que estamos y estaremos en el grupo de los top.

Piensa lo que quieras y respetaré tu opinión, para mí lo único que nos ha llevado toda esta locura, moda o tontería es a una sociedad homogénea, donde lo diferente a nosotros está mal visto y señalado, a que todos seamos como críos aplaudiendo a lo mismo creyendo que nos lo dice solamente a nosotros. Y lo peor de todo, aún así creer que somos diferente a los demás.

¿Y si dejáramos de vender la innovación, la excelencia, la felicidad o el éxito inmediato cuando realmente es la misma mediocridad de la que estamos cansados?

¿Cómo resumiría este artículo?

Apostar por uno, digan lo que digan los demás, caiga quien caiga de tu Instagram o contactos del móvil, es de lo mejor que podrás hacer en tu vida. Y de lo que nunca te arrepentirás.

Pero tú decides.

Hoy es el 1º día. ¿Y mañana? También.

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” Cada salto en el vacío es una cuestión de fe, nunca nada se repite como la primera vez.” canta Fito Paez.

Y así lo creo, todos los días debemos ser vírgenes.

Nos reimos de las personas que están haciendo algo por primera vez. Más miedo me daría saber qué estás haciendo algo por última vez.

Nos pasamos la vida haciendo las cosas en función de los resultados que hemos obtenido anteriormente.

Empieza septiembre y volvemos a hablar de los hábitos. De la depresión posvacacional, de cómo enfrentar el final de año o reinventarte profesionalmente.

Hábitos que no hemos conseguido implementar en nuestra vida desde aquel Enero en el que íbamos con dos copas de más.

Es decir actuamos en función de los resultados que hemos obtenido en comparación a Enero. Pero sigo.

Compramos la ropa o productos que nos han dado ya buenos resultados.

Lo vuelvo a repetir, actuamos en función de la comparación.

Hablamos con una persona o nos ponemos a salir con una pareja, porque la comparamos con otra pareja que tuvimos, con un cantante famoso que siempre nos ha gustado y se parece a él.

Seguimos tomando decisiones en función de comparaciones.

Basamos nuestras decisiones tras los resultados de haber comparado situaciones.

Si el resultado anteriormente fue bueno, repetimos o vamos a hacia algo que se parecía, creyendo que se repetirá el mismo resultado.

Si el resultado tras haberlo comparado, no es agradable, desechamos la oportunidad. Ya puede ser la oportunidad de nuestra vida, que decimos que NO de una forma rotunda.

¿Dónde queda hacer las cosas por primera vez? ¿Dónde quedan esos nervios de la primera vez? Pero sobre todo, ¿Dónde queda la creatividad y la innovación en nuestras vida por hacer algo por primera vez?

¡¡Qué lo haga otro, yo hago lo que conozco y lo que creo que me dará los mismos resultados que he tenido o espero!!.

Todos los días, en algún momento nos estamos comparando con algo que ocurrió en el pasado.

Con una relación rota, con una mala experiencia en el trabajo o una mala contestación por parte de un familiar.

Sea como sea la comparación, siempre salimos perdiendo.

¿Por qué?

Porqué no daremos una oportunidad a esa posible primera vez.

A esa primera vez de decirle te quiero a esa persona que nos tiene loco como nunca nadie lo habia conseguido. A ese pedir perdón al que no estás acostumbrado por tu ego. A ese curso que siempre te ha apetecido hacer pero por el miedo al qué dirán siempre lo posponías En definitiva, a la primera vez de apostar por ti, por tu paz y felicidad.

Y todo porque comparamos nuestros resultados futuros con nuestros fracasos pasados.

¿Y quién leches nos dice que siempre se van a repetir? ¡NADIE! Pero lo que pasa que el miedo nos ha ganado la partido, hemos dejado que nos gane ya que no confiamos en nosotros mismos y ni mucho menos en nuestras posibilidades.

Recientemente leía que una de las claves del éxito de Amazon a través del libro “Cada día es el primer día: Todos los secretos del éxito de las empresas más innovadoras“, es que uno de sus valores principales es que cada día era el primer día para ellos.

¿Por qué si es una empresa que puede vivir de las rentas sigue pensando que todos los días es el primer día?

  • Para no dormirse en los éxitos ni macharse en los fracasos pasados.
  • Para pensar continuamente en cómo hacer las cosas mejores.
  • Para vivir continuamente en la incertidumbre. Característica por antonomasia de un mundo actual.
  • Para no dejar de desarrollar nuestra creatividad.
  • Para desarrollar nuestra curiosidad.
  • Para que el miedo no te gane la partida ante las oportunidades de crecer.

Podría seguir enumerando beneficios de tener una mentalidad virgen en cualquier aspecto de tu vida.

Podría decirte muchas cosas más, pero si no las vives tú, por mucho que te diga yo, poco lo podrás confirmar.

Cada día nacemos vírgenes, puros de pecado y al despertar solo pensamos en ayer, cometiendo el mayor de los pecados.

Recuerda:

CADA DÍA ES EL PRIMER DÍA. Y me da igual los años que tengas o lo que hayas vivido, cada día es el primer día. Haz siempre algo por primera vez. Y no te dejes llevar por el ego de creer que ya sabes qué es o qué va a ocurrir porqué crees que ya lo has vivido.

Ser virgen el resto de tus días es ver la vida con ingenuidad, es fijarte en los detalles, es ver la vida con los ojos de un niño,… Pero no, es mucho mejor creer que no sabemos todo, pero luego pasa lo que pasa.

¿Y tú qué vas a hacer hoy como primer día?

Se virgen el resto de tus días.

¡La Vulnerabilidad también Marca!

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“Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porqué la vulnerabilidad es una marca de existencia” decía Simon Well

Mi madre siempre me ha enseñado que en el término medio está la virtud.

Pero vivimos en una sociedad que si no eres de unos, eres de los otros. Y así nunca alcanzaremos ningún avance, más bien luchas fratricidas.

Últimamente estamos viendo en los medios de comunicación que se habla mucho de la salud mental gracias a la deportista Simon Biles. Que pena de país, tiene que venir alguien de fuera para recordarnos temas que nosotros tuvimos con consecuencias mucho más tristes, pero que nos olvidamos rápidamente.

Hablamos de la importancia de la sicología, de no ir al psiquiatra cuando nos hemos dado cuenta que tenemos un problema, sino antes, de hablar de nuestras emociones y de gestionar la presión que podamos sentir. Yo no soy psicólogo ni mucho menos siquiatra, solo soy un chico de Zaragoza que durante 10 años escribe lo que siente en cada momento. Pero una cosa déjame decirte una recomendación, un psicólogo en tu vida ayuda y bien.

Pero si quiero hablar de un tema que alguna que otra vez he escrito y que está relacionado con este tema, La Vulnerabilidad.

La educación que hayamos podido vivir, ser hombre o mujer y miles de circunstancias alrededor, llegamos a la madurez, no queriendo mostrar nuestros sentimientos, no queriendo mostrar nuestras emociones.

¡No queriendo ser ni sentirnos vulnerables ante los demás!.

Nos han dicho que tenemos que ser perfectos, que tenemos que dar resultados siempre en todo lo que hagamos, que tenemos que ser felices y lo mejor de todo, mostrarlo a los demás para que vean que es verdad ( o al menos se lo crean). Y eso de las emociones, que eres imperfecto, que te pasa algo, “te lo comes“, porque sino se reirán de ti, te dirán blando y ni se te ocurra llorar. En este momento siempre me acuerdo de la canción de Miguel Bosé: “Los chicos no lloran solo deben pelear”.

Pero para el carro. No estoy diciendo que ser “vulnerable” es llorar más que Bustamante en Operación Triunfo. NI tampoco que nadie te pueda decir absolutamente nada porqué eres vulnerable.

¡No te flipes!

Estoy diciendo que ser vulnerable es mostrarse uno mismo siempre, SER INTEGRO. Es llorar cuando algo te emociona de verdad aunque tengas delante de ti al Director general de tu empresa, Es responder lo que sientas cuando te hacen una pregunta, no respondiendo lo que le gustaría oír a la otra persona.

¿Por qué está tan de moda ahora la vulnerabilidad cuando en realidad es la integridad de la persona en si? Porqué nos hemos pegado la vida pensando que somos héroes, que podemos con todo, que importa más la razón que el corazón y a la 1 de cambio, cuando vienen mal dadas, no tenemos ni pu… idea de gestionar nuestras emociones.

A eso se llama vulnerabilidad, cuando en realidad es que la vida te ha dado una ostia para que dejes e ir de “chulito” y vayas de lo que eres, “un ser humano”. Pero bueno, una etiqueta más.

En este mundo de redes sociales, esta lucha contra la imperfección se ha hecho aún más visible. Con frases como “no tienes que ser un buen profesional, tienes que parecerlo.. Usa estos filtros de Instagram para que no se te vean esas arrugas, haz fotos de todo lo que hagas, que se te tiene que lucir todo lo que haces…” La ultima frase me lo dijo una persona que al dia siguiente decía que se quería quitar de redes sociales, en fin.

Todo debe ser perfecto, tienes que emanar éxito aunque mientas en lo que estás diciendo a tus seguidores… Eso no importa, lo importa es el like, que te compren y como un martillo pilón les metas tu mensaje a tus fans queriendo que no se olviden de él y mucho menos se vayan con “otro”.

Hay que conseguir resultados desde la razón, ¿Desde la emoción? ¡¡NUNCA!! Buenos desde la manipulación, quizá.

Pero eso si, luego hay que tener una marca personal autentica, ¿Y la autenticidad no es también vulnerabilidad?

La verdad que no entiendo la incoherencia de muchos gurús de hoy en día.

Con esta situación, eso de mostrar nuestras emociones, eso de decir que lo estamos pasando mal… lo dejamos para las noches cuando nadie nos ve y solo nuestra almohada aguanta nuestros lloros.

Vivimos en un mundo donde la razón y la imagen están ganando la partida a la emoción. Y claro luego pasa lo que pasa, que hay más muertes por suicidios que por accidente de trafico. (Qué conste que todas las muertes son iguales de importantes, vengan de donde vengan).

Como en todo hay gente que lleva todo al extremo. Mostrando en redes sociales situaciones de lo más personales que deberían , a mi forma de ver, quedarse de puertas para adentro. Como exponer problemas que deberían tratar profesionales expertos y no tus seguidores en redes sociales. Y algunas hasta muestran situaciones falsas, ¿Por qué? ¿para dar pena? ¿para hacerse la victima? Me da igual el motivo pero usar desgracias para aumentar los seguidores siempre me ha parecido lo más rastrero del ser humano. Pero allá cada uno.

Vivimos en una sociedad en la que si no eres un Super Héroe de los negocios, del marketing, de la marca personal… eres un fracasado. Tienes que parecer, eso de ser, no importa. ¿Y tus emociones? Eso déjalas para ti y tu almohada.

Todo lo basamos en los resultados. ¿Las emociones? Mejor las dejamos para casa dónde nadie nos vea y sepa qué nos está pasando, qué nos ocurre o qué pensamos de verdad.

Desde luego que seguimos a la gente por sus resultados; o bueno lo que dicen que han conseguido. Desde luego que contratamos a la gente en función de las expectativas que pueden generar en nuestra empresa. Es decir, nos sigue importando mucho más la titulitis, lo que dicen de esa persona, que realmente quién es esa persona de verdad, emociones incluidas Luego si hay que despedirlo ya echaremos la culpa a la responsable de RR.HH. Pero bueno… por mucho que hablamos de felicidad en la empresa, en la sociedad, nos sigue importando más las expectativas que puede generar esa persona que no quién es de verdad.

Y lo vuelvo a repetir , no estoy diciendo que ahora nos tengamos que exhibir nuestras emociones sin parar. Porqué más bien estamos haciendo espectáculo que no ayudando a los demás. Sino lo que estoy diciendo que durante toda la historia de la sociedad y del mundo empresarial, la vulnerabilidad ha tenido una papel importante a la hora del éxito de personas, marcas y sociedades Y no solo dependiendo solo de los resultados.

Y no hace falta irnos años o siglos atrás para ver qué pasó y cómo pasó, a día de hoy lo estamos viendo con muchas empresas que están mostrando su sensibilidad/vulnerabilidad a la hora de contratar gente de una determinada edad, que han ayudado a gente desfavorecida ( y sin fotografías que lo testimonien) o que gracias a mostrarse vulnerables y no desde su despacho lleno de fotos de éxito, han reconocido estar pasando malos momentos y sus clientes, proveedores ayudarlos a salir adelante porqué creían en el proyecto, en lo que proyectaban o generaban. Y sobre todo porque su vulnerabilidad/sensibilidad les había ayudado antes que ellos tuvieran problemas.

Seguimos pensando que una marca tiene que dar resultados de forma racional, a través de un método o una fórmula. ¿Y dónde dejamos las emociones? Que si, que está claro que no hay que hacer un espectáculo, porque sino la delgada línea entre la verdad y la manipulación, es muy delgada. Totalmente de acuerdo.

Hablamos de que todos tener un propósito en la vida, luchar por algo. ¿Pero dejamos las emociones a un lado?

¿Las familias cómo se crean? ¿Sólo con resultados? ¿O con emociones también?

Podrás ofrecer mucho a una empresa y dar resultados, Pero si cuando están las cosas mal no eres empático, ¿Para qué sirves? ¿Qué tenemos que ser todos como Cristiano Ronaldo, el mejor, el que más goles mete, el que más ego tiene pero de empatía poca?

Puedes tener una marca que ofrezca el éxito a la mayor rapidez posible. Pero si luego a la hora de formar no tienes una pizca de sensibilidad , ¿Para qué sirves?

Creo que estamos en una vorágine de resultados y éxito que nos está haciendo perder muchas cosas por el camino y una de ellas son las emociones.

Lo vuelvo a repetir, no se trata de manipular a las personas a través de tu “papel vulnerable”

Pero si creo que una marca empresarial o personal , es la suma de resultados y de emociones. Porqué si hablamos de felicidad en las empresas, en la sociedad y solo pensamos en resultados, ¿Qué estamos promulgando?

Yo quiero verdad, no solo resultados desde la razón, sino también desde la emoción.

LA VULNERABILIDAD TAMBIEN MARCA.

¿Basamos la vida en función de los premios ganados?

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“Ten menos pasión por la razón y más curiosidad por la acción”.

¿Cómo que no encuentras el premio? ¿No lo ves?

Todas las acciones que realizamos queremos que tengan un premio. Sino no las realizamos.

Queremos hacer ese curso porqué queremos estar a la moda como hacen los demás.

Queremos perder peso porqué así la chica de nuestros sueños creemos que se fijará en nosotros.

Queremos agradar a todo el mundo porqué así seremos aceptados por los demás.

Queremos hacer los recados que nos pide nuestra pareja para ver si por la noche nos deja hacerle mimitos que toca porqué es sábado.

Todo lo hacemos con un fin. Todo lo hacemos esperando un premio.

Ya partimos mal.

Porqué estamos haciendo las cosas sin esperar nada a cambio. Sin la intención de hacerlo porqué te da la gana, sino lo que esperas que por hacerlo, te den un regalo, un caramelo como a los niños.

Estás queriendo satisfacer un interés , no lo haces por hacer, sino por un fin.

¿Y qué pasa cuando no te “comes” ese caramelito?

Enfados, rabia, frustración… Todo porqué tus expectativas, tu ego no ha sido satisfecho.

Parecemos perros en búsqueda de la palmadita en vez de hacer las cosas porque las sientes, sin esperar qué digan los demás o qué puedas alcanzar.

Nos hacemos Tik Tok porqué queremos alcanzar la fama de Ibai. Hacemos directos de Instagram porqué queremos tener miles de seguidores sin importar el valor que podamos ofrecer. Queremos hacer conferencias porqué eso que te aplaudan “pone” mucho pero a la hora de saber qué quieres exponer, dices lo mismo que los demás…

Hacemos miles de cosas por un éxito efímero, porqué lo hacen los demás y “mola” mucho.

¡¡Queremos el éxito para antes de ayer!!.

Pero lo peor de todo aunque hagamos las cosas porqué así lo sentimos, porque nos hemos querido esforzar en algo que así sentíamos sin que nadie nos dijera nada… Cuando creíamos que ya tocaba nuestra “recompensa” y no llega… el ego hace acto de presencia.

Nos frustramos igual que el que esperaba que esta noche hubiera “jarana” con la pareja, el que hizo un curso para ser experto en felicidad en menos de 6 horas o el que le hizo la “pelota” al jefe para ver si le ascendía…

Nos pasamos la vida en búsqueda de premios y exigiéndolos porqué nos hemos esforzado.

Sé que lo que voy a decir no paga muchas facturas ni tampoco servirá para mucho en el momento presente para algunos….PERO SIEMPRE HAY PREMIO.

Y yo he sido el primero que he “exigido” mi premio ante esfuerzos que había hecho. Esfuerzos que al no ver la recompensa, gritaba a la vida que coño le pasaba conmigo que no me daba lo que creía que me había ganado.

¿Mi recomendación?

¡PARA Y ECHA LA VISTA ATRÁS!.

Sé que no te servirá en ese momento. Sé que te estarás preguntando cuál es el motivo por el cuál el vecino de al lado lo ha conseguido antes que tú y sin esforzarse.

¡NO TE COMPARES, PARA!.

Echa un ojo a lo que has hecho, al esfuerzo realizado, a la constancia que has tenido, a la creatividad que has puesto en el tema en cuestión… A todo aquello que no te imaginabas que podrías hacer, superar o crear.

Sé que es muy “Mundos de Yupi” lo que te he dicho, pero es un mundo en el que si no consigues una medalla, un ascenso o irte a la cama con la chica de tus sueños eres un puto fracasado, el verdadero éxito es ése.

Es no quejarte, es hacer, luchar y no dejar de aprender.

Porqué quien aprende de toda experiencia, no deja de luchar por lo que siente y quiere. Y algo que sí te aseguro al 100%, que alcanzará siempre mayores metas que aquél que se queja, se lamenta y no hace nada por cambiar sus circunstancias desde su pasión o talento.

Pero tú decides… Yo te digo que siempre hay un premio.. ¿Y tú qué crees?

Esclavos del tiempo. Productos de la memoria

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“El tiempo se mueve en una dirección, la memoria en otra”

Somos esclavos del tiempo. Aunque estemos de vacaciones.

Pensando a qué hora tenemos que salir para que no haya trafico, a qué hora tenemos que entrar en la habitación de hotel, a qué hora sale nuestro avión de regreso, a qué hora es el buffet libre…

Las decisiones que tomamos están basadas en el tiempo.

No tengo tiempo para verte, no tengo tiempo para hacer lo que realmente querría hacer, se me está pasando el tiempo y no he hecho nada….

Sean vacaciones o cualquier día, todo lo hacemos en función del tiempo.

¿Por qué?

Porqué pensamos que tener una vida ajetreada es tener una vida feliz, a la que los demás le tendrán envidia. Pero además de eso, pensamos sino que la vida se nos escapa, que si tenemos una agenda vacía en algún momento, es la muestra que somos personas solitarias, que no tenemos amigos o que nadie nos quiere.

Y de repente viene una enfermedad, un bicho o cualquier inconveniente que no teníamos agendado en nuestra agenda y el tiempo se para.

Aquello que ponía la agenda , ha desaparecido. Ya no tienes deberes, ya no existen las obligaciones de ir a buscar a tus hijos o ir al “after work” de los jueves de la empresa.

Eso que tanto soñábamos de tener tiempo para nosotros, es una realidad. Pero el problema es que no sabemos qué hacer con él.

Tanto tiempo para nosotros, para hacer lo que sentimos, para escucharnos, para estar en silencio o lo que nos de la gana… No sabemos qué hacer con él.

¿Por qué?

Porqué hemos aprendido que estar ocupado , es ser un hombre de provecho. Cuántas más obligaciones, mejor. Cuantos más recados tengas que hacer, mejor. Cuantas más actividades tengas a lo largo del día, mejor.

Mejor, porque pensarán que eres una persona de éxito, que eres feliz y hasta das confianza. Confianza que no dará una persona que tenga una agenda enfocada para pensar en lo que quiere hacer con su vida o lo que realmente le pasa en la vida. Pensaremos que es un vago, que no quiere trabajar o vete a saber qué.

Si no ocupas tu tiempo, no siempre estás desocupado., quizá estás viviendo de verdad.

Somos esclavos del tiempo y victimas de la impaciencia. Impaciente para que llegue cuanto antes lo que hemos soñado, lo que creemos que nos merecemos, lo que exigimos por el esfuerzo que hemos realizado.

Somos esclavos del tiempo y queremos que corra más de lo que corre, lo exigimos.

Pero luego sin embargo, somos producto de la memoria.

No hay conversación en la que oigas alguna vez: “Recuerdas cuando..”

Nos pasamos la vida reviviendo el pasado con el deseo que vuelva a suceder. Algo que menos en las películas de Hollywood, no pasará.

Recordamos cuando creíamos que éramos felices, cuando disfrutábamos de la vida, cuando teníamos energía…Cuando lo que sea, pero siempre en el pasado… ¿Y qué pasa con el presente? Lo rechazamos, solo queremos volver al pasado.

En el pasado creíamos que teníamos menos obligaciones, que nos importaba poco lo que dijeran o hicieran los demás, vivíamos y no subsistíamos ¿Pero que ha cambiado? ¿Qué hemos madurado? ¿O que nos hemos olvidado de quienes éramos o ser quienes nos recomiendan que seamos?

Somos producto de la memoria y lo peor de todo, nos apegamos a ella. Olvidándonos de algo esencial, que somos las experiencias que hayamos podido vivir pero que siempre las recordamos en el presente, que es lo único certero que tenemos.

¿Cómo dejar de ser esclavo del tiempo?

Haciendote dueño de él.

¿Cómo dejar de ser un producto de la memoria?

Dándole las gracias por lo aprendido y vivido mirando al presente.