Cambiar es posible.

Cada día oigo más en la calle frases como: “Se ha acabado la relación, ya no podía más, no he sabido cambiarlo” “Es imposible, soy así, no cambiare nunca “, “No lo intentes, nadie me va a cambiar” “Nunca podre hacerlo, es surrealista que lo consiga, nunca cambiare mi forma de pensar, soy muy negativa/o”, “Quiero cambiarlo, no puede ir así por la calle conmigo”…

No nos gusta cambiar, somos seres, que ante un simple cambio de lugar de la azúcar en la cocina, ya estamos nerviosos y “saltamos”. No nos gusta cambiar, como decía la canción de Alaska: “Soy así y nunca cambiare…”. Y cuando ocurre un cambio o sentimos la necesidad de cambiar, nos entra un miedo indescriptible, la primera barrera para el cambio.

Miedo a algo diferente, a lo nuevo.

Como comente en la anterior entrada, cuando superamos un reto en nuestra vida, hacemos algo que pensábamos que no podría hacer, nos damos cuenta tras superarlo, cuánto hemos crecido y lo que hemos superado. Dar ese salto, supone constancia, no queramos un éxito a corto plazo, porque será efímero a largo plazo. Con disciplina y constancia si se consigue.

El cambio tiene tres periodos.

Pero antes, tiene que existir una situación que creo que es imprescindible. Se podría dividir en dos situaciones, la primera, la cual llamo “Esto no puede seguir así”, el umbral del dolor. Es una situación en la cual, las ganas de cambiar, de transformarte son mucho más grandes que la situación que estás viviendo. Ya sabiendo que es necesario el cambio, seguidamente empiezas a cuestionarte a ti mismo. Pero eso sí, no digas que has cambiado, por algo que te haya pasado. Que hayas cambiado de verdad, que el cambio sea real.

 Seguro que conocerás alguna persona, que habrá pasado por un trance personal, que lo haya transformado de verdad, habrá cambiado de profesión, se habrá ido con un ONG a ayudar al tercer mundo, de forma de pensar o han hecho nuevos amigos,  pero seguro que también, conocerás otras personas, que dicen que han cambiado, que ya no eran los de antes, y pasados 3 minutos de hablar con ellos, te das cuenta que ese “cambio” no existe. ¿Cuántas veces habrás oído la historia de que quiere volver una pareja, que dice que ha cambiado uno de ellos y no es así?

 El cambio tiene que ser  también interno, no solo externo.

Así el” proceso de pulirse”, como a mí me gusta llamar al cambio,  primero pasamos por una fase en la cual, nos ponemos delante de las creencias que nos limitan, y las combatimos para  transformarlas en otras que nos potencien nuestra vida, nos impulsen, en vez que nos limiten. Después pasamos al ataque,  nada de teoría, practica las nuevas creencias, o nuevos hábitos que quieres introducir en tu vida y para finalizar, repetir, repetir y repetir. No porque lo hagas una vez, ya el cambio esta dentro de ti, REPETIR, REPETIR Y REPETIR.

Como he vivido en primera persona, el cambio no es fácil. Y nunca se termina de “pulirse” uno. Y como he dicho, solo con disciplina, constancia, se consigue, pero muchas veces, seguramente necesitaras una “ayudita” para esa transformación de creencias que llevan contigo toda la vida. Conseguirás mayores resultados y más fácilmente trabajando en equipo, que en solitario. QUE NO TE DE VERGÜENZA A PEDIRLA. (Como dice mi madre, vergüenza para robar.)

Seguro que estaréis pensando alguno/a, que es muy fácil todo lo que digo. La vida es un continuo cambio. No hay que quedarse anclados en el pasado. Muchos tendréis miedo a ser las personas que sabéis que sois realmente u os habéis dado cuenta, que la relación que tenéis con vuestra pareja no os reporta como antes lo hacía y sabéis que tenéis que mirar hacia adelante o dejar de ser tan negativos/as, como sabéis que sois.

DEJA DE AUTOENGAÑARTE YA. SII, lo estás haciendo, no me digas que no, lo haces. No pidas luego cambios, novedades en tu vida, si tú mismo/ a, no los haces dentro de ti. Veras cosas que no te gustan, seguramente, tomaras decisiones que no te gustaran, pero es la única manera de conocerte a ti mismo, de encontrarte contigo mismo/a.

Y como dice Carlos Castaneda: “A los seres humanos les encanta que les digan lo que deben hacer, pero aún les gusta más luchar y resistirse a hacer lo que se les dice; y de este modo se enredan en aborrecer a quien los ha aconsejado”.  Espero que no me odiéis a mí y si necesitáis algo de mí, me lo pidáis gustosamente.

¿Quieres un cambio real o de fachada? ¿Crees que es posible cambiar? ¿Que te molesta en tu  vida que quieres pulir?

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