Sònia Cervantes: ” El ser humano es esencialmente bueno y tiende siempre a automejorarse”.

Hoy dentro de la Sección ” Entrevistas Motivantes para nuestro desarrollo personal y profesional” es un placer para mi presentar a Sònia Cervantes.

La verdad que cuando Sònia me dió el OK a la entrevista, me produjo una gran alegría  el poder aprender de ella directamente. Los viernes por la noche no estoy para nadie de 21:30 a 22:30, estoy viendo Hermano Mayor. Me parece un formato, junto al Campamento, en el cual también participa, que tendría que verse en todas las escuelas y los padres verlos con sus hijos. A mi me hace ver la suerte que he tenido en la vida en muchas ocasiones, aprender para ocasiones futuras y no repetir errores del pasado y sobre todo enseña que las apariencias suelen engañar y que toda persona se merece una segunda oportunidad, que se puede mejorar por mucho que hayamos tirado la toalla y nos digan los demás que no valemos para nada.

Sónia es la psicóloga del equipo, de ambos formatos. Forma parte del equipo que ayuda al joven de ese día en su mejora o del grupo en el Campamento.

Os dejo con una entrevista “deliciosa”, que se saca formación e información de cada línea y muy inspiradora. GRACIAS SÒNIA.

Podeis seguir a Sonia y contactar con ella, en su página web ( http://www.soniacervantes.com/ ) o en Twitter (@Soncerv)

Estoy a vuestra disposición en el email del blog, en Facebook y Twitter (@sherpapersonal) para cualquier cosa que pudiera seros útil.. Será un placer acompañaros en el camino.

. ¿Quién es Sònia Cervantes?

Sònia Cervantes Pascual (Barcelona, 1974) es licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona (UB) y Máster en Psicología Clínica y de la Salud (ISEP).Ha desarrollado su actividad profesional en Barcelona (IPAB, Institut Psicològic Antoni Bolinches, 2001-2007) donde ha ejercido de psicológa, terapeuta sexual y de parejacompaginando su labor clínica con la divulgación de la psicología, la sexualidad, la terapia de adolescentes, la inteligencia emocional y el ámbito de las relaciones interpersonales através de seminarios, cursos, talleres y conferencias. Actualmente dirige su propio centro psicológico en Elche, orientado a la psicoterapia, el tratamiento de las disfunciones sexuales, la resolución de conflictos de familia y de pareja y la terapia orientada al cambio en adolescentes. Ha colaborado con distintos medios de comunicación tanto escritos (LA VERDAD, AQUA,NOVA, GYNEA, LA VILA) como audiovisuales (TV3, Catalunya Ràdio, Ona Catalana, Radio Intereconomía, Radio 9, Cuatro). Actualmente colabora con la productora televisiva Plural Enterteintment, desarrollando tareas de psicóloga y orientadora en los programas EL CAMPAMENTO y HERMANO MAYOR que emite Cuatro.

. ¿Por qué nos da miedo pedir ayuda?

Porque implica reconocer dos cosas: primero, que algo no va bien y, segundo, que no podemos o no sabemos solucionarlo. Lo primero no nos gusta porque aceptar ciertas realidades es muy doloroso y lo segundo nos hace sentir mal porque genera sentimiento de incompetencia e impotencia. También hay que añadir las creencias erróneas personales de cada uno: “nadie me puede ayudar”, “no debo mostrarme débil”, “es terrible cometer errores”, “debería hacer todo mejor que los demás”, etc. que imposibilitan o dificultan la demanda de ayuda.

. ¿Qué te aporta a ti el ayudar a otras personas?

Ante todo una gran satisfacción personal, porque hace que una se sienta útil. También da sentido a lo que hago, mi trabajo me genera un agradable sentimiento de coherencia interna. Creo en lo que hago. Y, en tercer lugar, es también un aprendizaje para mí. Ayudando a los demás también se aprende de las propias debilidades.

. ¿Por qué decimos que perdonamos, pero nunca llegamos a olvidar?

Ante todo decir que, en el fondo, tras esas palabras hay una intención de perdonar pero no una verdadera voluntad de hacerlo, tras la frase se esconde la incapacidad de poder perdonar plenamente. En muchos casos, quien no olvida o no quiere olvidar vive persistentemente con el recuerdo a cuestas, por lo que el perdón suele pronunciarse con la boca chica. Olvidar no es posible, pues nuestra memoria no es una cinta regrabable pero sí debemos aprender a pasar página, a seguir viviendo a pesar de lo ocurrido. Si lo hacemos, sí que adoptamos una actitud de perdón y de mirar hacia adelante. La resiliencia se define como la capacidad de superar la adversidad. Y una de las característica de la persona resiliente, entre otras muchas, es el poder pasar página. Visto así y atendiendo a todos los beneficios que nos aportaría la capacidad de poder perdonar parece mentira que no lo hagamos pero es que resulta que nos cuesta enormemente perdonar. Nos cuesta porque la palabra tiene cierto peso cultural asociado al acto generoso de poder perdonar a quien ha obrado mal, y a menudo la herida es tan abierta y tan sangrante que nuestro orgullo nos lo impide. Uno se centra en pensamientos del tipo ‘no se lo merece’ o ‘encima que me la ha jugado le tengo que perdonar’, que distan mucho de la comprensión. Curiosamente, el origen etimológico de la palabra nos indica que el término perdón, en su raíz griega, significa «cambiar y alterar». Menuda lección lingüística. Para poder perdonar hacen falta dos cosas: pasar página y abandonar el resentimiento y los deseos de venganza.

. ¿Nunca es tarde si la dicha es buena?

Hay mucho de cierto tras esa dicha popular. Bajo mi punto de vista sería mejor decir “nunca es tarde si es para cambiar” ya que hay más compromiso personal que en la primera. Si la dicha es buena, no es necesaria mucha motivación. Pero cuando las cosas se complican y uno no hace nada para cambiar, aunque haya pasado mucho tiempo, eso no puede servir de excusa para seguir por el mismo camino. Siempre se puede cambiar y mejorarse a uno mismo. Lo peor que podemos hacer es lanzar la toalla sin sudarla antes.

. Una vez viendo El Campamento, mi madre dijo: “En mi época, estas cosas no pasaban”. ¿Qué causas, hechos piensas que han ocurrido en la sociedad para que cada vez se den a conocer casos como los de El Campamento o Hermano Mayor?

Es un comentario que suelo escuchar mucho. No es ni mejor, ni peor, es simplemente una realidad. Cierto es que en esa época esas cosas no pasaban porque precisamente esa época no es ésta en la que vivimos. La sociedad evoluciona y eso implica unas ventajas pero también unos costes; entre ellos el establecimiento de ciertos valores y la pérdida de otros, la crisis, los altos porcentajes de absentismo y fracaso escolar, la inserción laboral de la mujer (con más ventajas que desventajas pero con incidencia directa en la dedicación a los hijos), la aparición de nuevas drogas de diseño, etc. Casi todas las generaciones creen que la suya fue mejor que la que le sucede. Siempre han existido chavales con problemas de conducta pero quizá nunca hasta ahora ha habido tanta concienciación social. Vivimos en la sociedad de la información y lo que antes ocurría, en mayor o menor incidencia, quizás pasaba más desapercibido que ahora. Si bien es cierto que se ha perdido algo fundamental que podría estar en la raíz del problema: hemos abandonado la educación en valores.

. ¿Qué pautas podrías dar a unos padres que sienten que se les está yendo la educación de su hijo?

Ante todo, que analicen qué ha ocurrido para que hayan llegado a la situación actual. Sólo el conocimiento de los errores permite no volver a cometerlos y plantearse nuevas alternativas. Es indispensable la comunicación positiva con los hijos. Favorecer un ambiente donde prevalezca un modelo educacional basado en la empatía, la comprensión, el respeto y, sobre todo, el establecimiento de ciertas normas y el cumplimiento de las mismas. La educación de los hijos se basa en la justa medida de cariño y afecto pero también de la autoridad. Todo en su justa medida. La ausencia de alguno de estos componentes o el predominio de unos sobre otros, desestabiliza y produce la aparición de problemas. Una vez han parecido, eso sí, no hay que tirar la toalla y, si es necesario, se busca ayuda externa que permita un ambiente de conciliación y reencuentro.

. ¿La falta de comunicación sincera, es uno de los problemas más importantes en una pareja en crisis?

La pareja es como una empresa con distintos departamentos: comunicación, demostraciones de afecto, educación de los hijos, sexualidad, ocio, relaciones con las familias de origen, amigos, etc. La comunicación, en este sentido, es un componente más pero de los más importantes ya que, independientemente del departamento que falle, en la mayoría de parejas en crisis la falta de entendimiento está casi siempre presente. Hay quienes hablan mucho y mal y hay quienes apenas lo hacen. Hay que saber expresar qué queremos decir y cómo lo queremos hacer. Si esto falla, los problemas acaban apareciendo tarde o temprano.

. La autoestima, algo que todos buscamos, como Indiana Jones, ¿cómo podemos aumentar ese amor propio?

Hay que saber diferenciar entre autoestima y autoconcepto. La primera hace referencia a si nos queremos o no y está directamente relacionada con el afecto recibido a lo largo de nuestra vida, sobretodo en la infancia. El autoconcepto va unido a la valoración que tenemos de nosotros mismos. Independientemente de si nos hemos sentido queridos o no. Ganamos autoestima y mejoramos nuestro autoconcepto si somos coherentes, si somos conscientes de nuestras debilidades y de nuestras aptitudes, si aprendemos a querernos y a querer bien, si somos realistas y si nuestra meta final es intentar ser mejor que ayer. Así se gana seguridad personal y se madura. Disfrutar de lo bueno y aprender de los fracasos.

– ¿Qué opinas de la frase: “En nuestro mundo interior, casi todos gozamos de una buena reputación”?

Si la percepción es realista y se acerca a la realidad (ser conscientes de nuestras debilidades para poderlas trabajar y de nuestras competencias para seguir fortaleciéndolas) es un buen inicio. Tener un buen concepto de sí mismo, sin caer en la infravaloración o sobrevaloración personal, es sinónimo de madurez y de seguridad personal. Otra cosa distinta, que puede estar tras la frase, es el autoengaño. Creerse que uno ya está bien como está y que no necesita cambio alguno. Todos somos mejorables, día a día. Estar contento con uno mismo debe ser el resultado del balance entre lo bueno y lo malo que todos tenemos y decidir, finalmente, que lo que está bien supera a lo que está mal pero no por ello nos vamos a acomodar sin intentar cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos.

– ¿Qué aprendiste, personalmente y profesionalmente, del Campamento y ahora de la 3 temporada de hermano mayor?¿Se sigue el seguimiento de los participantes tras su participación en el programa?

Aprendí y corroboré algo en lo que siempre he creído: no des a nadie por imposible. Hay casos difíciles y mucho, pero la mayoría de los fracasos se deben a que alguien, en un momento dado, se ha rendido. Tanto Pedro García Aguado como yo y el resto de monitores: Alberto Ayora y Natxo Santisteban, en el caso de EL CAMPAMENTO, siempre tenemos muy claro que esos chicos y chicas merecen una segunda oportunidad. Esa oportunidad que ni ellos mismos ni el entorno les han querido brindar. Al mismo tiempo, me refuerza en mi creencia de que el ser humano es esencialmente bueno y tiende siempre a automejorarse. No creo que esos chavales sean malas personas, como injustamente se les califica a veces, pero sí queda claro que no están haciendo las cosas bien. Lo mejor de todo, lo más emocionante y lo más gratificante es que son ellos mismos quienes quieren cambiar. Y a alguien que pide a gritos un cambio en su vida, se le debe dar la opción para que lo consiga.

– ¿Descubrir la pasión que tenemos dentro de nosotros y trabajar en ella, nos transformaría por completo?

Por supuesto. Dar un sentido a nuestras vidas es lo que lo cambia todo. Todos servimos para algo pero no para todo y el camino de nuestras vidas debería consistir en buscarlo, cual Santo Grial. Para ello se hace necesario un buen autoconocimiento, una buena regulación emocional, ciertas dosis de autocontrol, tener la capacidad de empatizar y gozar de habilidades sociales. Ser emocionalmente inteligentes, vamos. Para poder desarrollar esa pasión que todos poseemos.

– ¿Cómo denotas a la sociedad actual?

A mí me gusta el mundo en que vivimos. Prefiero tener una visión positiva antes que una catastrófica que no haría más que imposibilitar el cambio. La palabra que más resuena en nuestros tímpanos es “Crisis” pero debemos tomarla como lo que etiomológicamente significa: “cambio”. Sólo cambiando lo que hemos estado haciendo mal hasta el momento, posibilitará la mejora de la situación actual. Porque si hemos llegado a donde hemos llegado, en algo habremos fallado. Eso me hace recordar las sabias palabras de Albert Einstein cuando afirmaba “No esperes cambios si sigues haciendo lo mismo”. Repito, como soy de la opinión que todo y todos somos mejorables, nuestra sociedad está en el mismo saco. Quedan todavía muchos asuntos sobre los que hay que empezar a trabajar y a cambiar. Pero estoy plenamente convencida de que esto es posible. Si tenemos en cuenta que la sociedad es la suma de cada uno de nosotros como individuos y ese cambio es personal, la mejora individual, como parte de este todo que somos, repercutirá positivamente en el resto. La arena de la playa está compuesta de miles de millones de granitos de arena y nosotros somos cada uno de ellos. Entre todos, construiremos esa playa.

Esto me recuerda esa fábula que cuenta que un buen día en un bosque se declara un incendio y todos los animales salen corriendo, huyendo del peligro. Todos menos uno: un pajarillo se dedica a coger gota a gota del río con su pequeño pico para poderlo apagar. Uno de los animales, al pasar junto a él, le dice “tú solo, tan pequeño, no vas a poder sofocar las llamas” a lo que el pajarillo le responde “es posible, pero si lo hacemos entre todos y no huis quizá sí lo logremos”. Esa es mi visión.

-¿Por qué muchas personas utilizan la crueldad, aún estando convencidas de su valía, como herramienta para demostrar su convencimiento?

Porque se sienten heridas, amenazadas y no tienen otro recurso para defenderse y hacer valer sus derechos. Creen que gritando más se les escucha mejor, pero no se han parado a pensar que gritando más, pierden veracidad. Hay quien sigue creyendo que para hacerse respetar hay que avasallar al otro. Es la cultura del miedo. Su manifiesta inseguridad y la falta de herramientas para poder manejar un conflicto les hace ser violentos. Las cosa cambia cuando se les hace ver que pueden conseguir lo que realmente quieren sin herir a los demás ni en detrimento de nadie.

– Los hombres cuando tienen un problema sexual, ¿les entra la vena de “macho ibérico”, y no lo reconocen? ¿Las mujeres ante una dificultad de ese tipo, lo afrontan de otra manera?

Soy de la opinión que, afortunadamente, el “macho ibérico”, es una especie en extinción. Por suerte, cada vez más, son los propios hombres quienes acuden por voluntad propia a las consultas cuando presentan algún tipo de disfunción sexual. Los viejos esquemas anclados en ese machismo recalcitrante que exhibían ese poder y esa fuerza inquebrantables se están viniendo abajo. El hombre está empezando a admitir sus dificultades sexuales cuando se presentan porque el modelo sexual actual, salvo desgraciadas excepciones, se sustenta sobre una igualdad en individuos, independientemente del género. La educación sexual desde edades tempranas ayuda a que las personas acepten su sexualidad y la vivan de forma natural, desterrando viejos mitos o falsas creencias que, en muchas ocasiones, pueden estar en el origen de ciertas disfunciones ya que generan inseguridad personal. Y el órgano sexual más potente jamás está entre las piernas, está sobre nuestros hombros.

-¿Cuál es tu palabra favorita?

Libertad

-¿Qué y quiénes te motivan en tu día a día?

Los luchadores, los que no tiran la toalla. Los que se levantan una y otra vez a pesar de haber caído y los que aprenden de cada uno de sus errores. Me motiva la gente que cree que lo mejor está por venir. Y me motiva promover ese cambio en mí y en los demás para que estas actitudes sean posibles.

-Una reflexión para los lectores del blog

Mi cita preferida: Quien tiene un porqué en la vida, no necesita un como(Friedrich Nietszche)

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