¡¡ Me muero de la vergüenza…!!

La vergüenza es peor que el hambre” decía Alfonso Rodríguez Castelao.

No tengo fuerzas, acabo de encontrarme con unos cazadoras que merodeaban donde estábamos la manada.  Estoy tirado en el suelo y todos me rodean intentando que me ponga en pie, pero no tengo fuerzas.

Me llamo Victor, y vivo en la sabana africana. Soy el hijo del gran león. Él es el dueño de toda la sabana.  Intenta lamer mis heridas y que me levante, pero su mirada me dice que es imposible.

Con su mirada, siento su cariño y amor que me tiene, amor que pensaba que nunca tenía de él.

¿Por qué lo pensaba? Porque yo era vegetariano. Si, un león vegetariano, tal cual.

Desde pequeño me sentía diferente a los demás. Mis padres venían con suculenta carne todos los días y hacía estragos  para no rechazar la parte que me tocaba a mí. Veía el esfuerzo que hacía por alimentarnos  y no quería defraudarlos.

Miraba a mí alrededor a toda la manada y hacían lo mismo. Devorar carne, pero yo no me sentía diferente, me daba vergüenza decirles a mis padres, que no me gustaba, que sentía que quería otro tipo de alimentos en mi vida.  Hasta que un día paseando por la sabana, empecé a probar algo verde en lo que mi mirada se había quedado fija. Esto era lo que quería comer, que delicia, que textura, me empache, pero fue una autentica experiencia para mí. Esto era lo que yo quería.

¿Y de que te avergüenzas?  ¿Qué quieres decir a los demás, pero la vergüenza, te puede?

Me empezaba a escapar de la manada, mis padres pensaban que quería empezar a cazar, pero lo que hacía era comer el manjar verde con el que tanto disfrutaba. Pero siempre ocurría la misma situación. Cuando me veían de vuelta, se les iluminaba la cara, me preguntaban que tal me había ido, les decía que bien entrecortadamente, mientras mi cara se ponía roja como un tomate. No les decía lo que hacía cuando estaba solo, porque no dar de qué hablar, ni el qué dirán, no quería defraudar a mis padres, ya que yo era el heredero del trono de mi padre.

La vergüenza que pasaba, ya que me gustaba otro tipo de comida diferente que al resto, me hacía decirles a mis padres, que estaba aprendiendo  a cazar, pero cazaba otro tipo de comida. Tenía miedo la reacción de los demás al saber mi secreto. Así que actuaba como la manada imponía que tenía que hacerlo.

¿Y actúas como la sociedad “impone”, por no dar de que hablar por lo que te avergüenza?

Era el heredero al trono de mi padre y no quería defraudarlo. Pero también, lo hacía para no perder mi estatus y que mi poder se viera debilitado antes los demás, ya que querrían mi puesto. Ser el heredero de un gran rey como mi padre, para mí ya era un gran orgullo, puesto que no quería perder de ninguna manera. Ser el heredero, hacía que me trataran de una manera diferente, no quería perder el estatus. Además, viviendo en la manada que vivía, la más importante de toda África.

Fanfarroneaba con los cachorros que habían nacido contándoles mis aventuras, cazando, me miraban con ojos de admiración, pero yo sabía interiormente que era todo totalmente mentira. Sentía que no  vivía con mi verdadera esencia y cada vez me daba más vergüenza hablarlo con mis padres.

¿Antepones lo que deberías decir de verdad a lo que realmente dices, por el qué dirán?

Mi vergüenza y mis escapadas aumentan al mismo nivel. Provocaba que me volviera más tímido respecto a los demás componentes, ya no era tan dicharachero como era antes. Sentía que tenía que hablar cuanto antes con mis padres, pero mostrarme como  era ante él, me daba mucho miedo. Durante ese tiempo había conocido a una leona de otra manada, se llamaba Patricia. Con ella, era tal cual, le mostraba mis sentimientos, lo que hacía realmente cuando  decía que iba de caza. Estando con ella, yo era tal cual. Cosa que con los demás, no era así. Ya que depender lo que pensaban los demás de mi y mis padres concretamente, se estaba convirtiendo cada vez más en una ansiedad constante. Tenía un miedo tremendo al ridículo si supieran lo que de verdad estaba pasando con mi alimentación.

Junto a Patricia era yo, sonreía, no tenía secretos con ella… Me decía que tenía que hablar con mi padre, decirle lo que sentía, que no pasaría nada, solamente que incluía un alimento más a la alimentación que tenía, no tenía que ocultar como era yo realmente, que mis padres me querrían igual o más…

Y cuando me acercaba por fin llegó el día que quise decírselo…llegó la emboscada que hace que me encuentre ahora en esta situación.

Me iré sin poder decirles a mis padres como soy yo realmente, como es mi forma de pensar y lo que realmente me gusta… me voy con esa pena… espero que tú, que estés leyendo estas líneas mías, jamás te arrepientas de jamás poder decir algo alguna persona por una compañera como es la vergüenza.

¿Qué te produce vergüenza actualmente?  ¿Y si dijeras lo que te avergüenza, qué crees que sería lo peor que podría ocurrir? ¿Te da miedo perder tu estatus si lo dices? ¿Te da miedo a mostrarte vulnerable por la vergüenza?

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