¿Y tú de qué te quejas ahora?

Nadie se queja de tener lo que no se merece”  decía Jane Austen.

Tras fijarme anoche en la televisión, que daba igual el canal que pusieras,  ya que unos se quejaban de una cosa, los otros de la misma cosa pero con otros argumentos y en otro canal se quejaban del arbitraje del domingo en el futbol, quería saber cuánto nos quejamos a lo largo del día. Y la verdad que he perdido la cuenta.

Nos quejamos cuando vamos conduciendo y nos pilla un atasco, nos quejamos por ir a trabajar, por no tener trabajo, porque el ascensor que lo han cambiado  y ahora va más rápido que antes,  por cuanto tarda en ponerse verde el semáforo , porque nuestra pareja hoy se ha levantado con el pie izquierdo o la chica que nos gusta hoy no nos ha hecho caso,  no nos gusta la barra de pan que hoy nos han dado, hoy no se ha dignado a mirarnos la vecina que tanto nos gusta o en la televisión no se habla de nuestro equipo de fútbol favorito….  

NO PARAMOS DE QUEJARNOS A LO LARGO DEL DÍA.Y yo, lo reconozco, que soy el primero que lo hago.

¿Y tú de qué te quejas a lo largo del día?

Todos tenemos algún amigo o familiar, que lo conocemos porque han convertido la queja en su estilo de vida. Siempre esta quejándose, siempre le pasa algo, SIEMPRE.  Pero a lo largo del día, me he dado cuenta, que se está convirtiendo, la queja, en el tema que une todas las conversaciones.

Claro que los momentos que estamos viviendo no están siendo nada justos. Llevo dos años en el paro, formado hasta el infinito y más allá; yo creo que habré empapelado ya medio mundo con mi CV y mientras mi teléfono no suena para ninguna entrevista de trabajo, me quejo de que muchas personas menos cualificadas que yo, ya estén trabajando, lo reconozco. ¿Pero qué hago?  ¿Quemarme a lo bonzo? Alguna vez lo he pensado, pero quejándose uno, no se gana nada.  Más bien se pierde.

Lo que te pasa en el vida, no se puede evitar, por mucho que queramos. Hay momentos buenos y malos, claro que sí, pero no eres el dueño de la vida, para que te ocurran siempre cosas buenas. Y si alguno lo sabe, que me lo diga, cómo se hace.

Al principio de mi experiencia en el desempleo, no aprendía nada positivo, todo lo veía negro y tengo días que lo sigo viendo así. Pero a día de hoy, estoy aprendiendo muchas cosas positivas que negativas de dicha situación, sobre todo porque acepto la situación que se está viviendo y en mi persona.

¿Y qué situación estás viviendo, que te lo tomas como una víctima?

Haciendo un resumen de las cosas que me he fijado que se quejaba la gente a lo largo del día, me he dado cuenta que el 95% de los casos, no entendía porque lo hacían, no había una razón clara porque hacerlo.

¿Qué solucionas cuando te quejas por la barra de pan o por qué tu pareja hoy te ha hecho poco caso? Yo creo que nada, más bien aumenta tu malestar. ¿Y se soluciona el tema quejándote? Yo creo que tampoco, quizá hasta aumente.

Cuando nos quejamos por cualquier cosa, en el fondo  deseamos que nos solucionen el problema y nosotros estar la mar de tranquilos. ¿A quién le gustaría quejarse por que no tiene trabajo y se lo resolvieran al instante, sin hacer nada, solamente estando en su sofá? Yo firmo el primero. Pero las cosas no son así por mucho que queramos.

Queriendo que los demás nos resuelvan los problemas, nos estamos quitando de encima la responsabilidad personal que tenemos sobre nosotros mismos. Nosotros y solamente nosotros, somos dueños de nuestra vida. Luego no te quejes porque los demás la guían y tú no. Nos limita a buscar una solución que en comparación a la que nos darían los demás , seguramente sería mucho mejor. ¿Y qué pasa cuando queremos que los demás nos resuelvan los problemas y no ocurren? Pues que vamos a peor.

Pero me he dado cuenta, que esas personas que tanto se quejaban, más bien tienen que estar agradecidas. Eran personas que tenían trabajo, que tenían casa ya pagada, con hijos o muchos de ellos solteros y viviendo una buena vida. Pero solo sabían quejarse.

En vez estar agradecidos por todo lo que tenían, iban de victimas. Cuando nos quejamos, no nos damos cuenta, que tenemos un plato caliente esperándonos o una cama agradable donde dormir, una familia que nos quiere o la sonrisa de nuestros hijos. No, de eso nos damos cuenta, nos fijamos que no tenemos el último avance tecnológico o el vecino está saliendo con una rubia más potente que nuestra pareja.

Así que la próxima vez que te quejes, pregúntate antes de hablar, si es algo para quejarse o no. Y si de verdad, lo es, hazlo a pulmón abierto, pero si no es así, pregúntate que responsabilidad tienes en dicha queja y qué harías para solucionarlo.

¿Te sirve de algo quejarte? Pues si te quejas de algo ¿Qué harías para cambiar dicha situación? ¿Vas de  víctima por la vida? ¿Sabes valorar el presente, aun sin parar de quejarte? ¿Vas a dejar de quejarte y ponerte en acción?

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