¿Eres juez o parte?

Decía Oscar Wilde:” Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos”.

Hoy me he  vuelto a encontrar con una persona de mi época universitaria. Nos hemos puesto al día con nuestras vidas, mientras nos tomábamos un café.

Camino de casa, me acordaba de lo mal que me caía esa persona antes de conocerla. No la soportaba y eso que no tenía hasta entonces ningún trato con ella.

Antes de conocerla, me había hecho un concepto de ella, gracias a diversas informaciones, rumores,.. que habían llegado a mis oídos.

Cuando tuve la oportunidad de conocerla, iba a la defensiva. La etiqueta que le había impuesto la gente, hacía que no fuera nada objetivo ante nuestro primer encuentro.

Habían pasado varias horas y estaba riéndome con ella, hablando de todo y disfrutando de su conversación. Y ya han pasado 14 años desde ese primer encuentro.

Había visto a través de los ojos de mis amigos, realidad que no era cómo me lo habían dicho. Para mí, la verdad absoluta era lo que me habían dicho.

Durante todo el día, queramos o no, estamos siendo juzgados por los demás y juzgamos. Viendo a los famosos en la tele, cuando alguien no se comporta como nosotros quisiéramos, haciendo comentarios sobre las noticias, cuando nos hacen una entrevista de trabajo, o preguntamos si nos queda bien una prenda de vestir.. Vivimos en un juicio continuo.

Pero he aprendido, que la mayoría de las veces, cuando juzgamos a una persona o una situación, solemos estar equivocados.

¿Por qué?

Porque nadie tiene todos los datos de la situación que está sucediendo o a la persona, para decir que lo que opina, es la verdad absoluta. Yo no conocía a esa persona y ya la tenía “etiquetada”, de antemano, mostrando una repulsión sobre ella, sin haberla conocido.

¿Pero cómo podemos pensar que conocemos a una persona al 100%, dar nuestros juicios de valor, si apenas nos conocemos a nosotros mismos?

La mayoría de las veces por hacer daño a esa persona. Siempre nos enseñan que existen críticas constructivas y las negativas. Pues siempre suelen ganar las negativas. Porque siempre que te dice, -Mira, no te siente mal, pero te voy a hacer una crítica constructiva- Acabe diciéndote en tu cara, algo más bien negativo,

Cuando emitimos un juicio sobre algo, queremos ponernos en la silla de los socorristas de la playa y ver todo desde lo alto. Nos intentamos poner por encima del bien y del mal.

No paramos de juzgar a los demás, pero ahora pregúntate: ¿Y tú como estas?¿Qué pasa en tu vida a día de hoy? ¿Intentas vivir la vida de los demás o vives la tuya plenamente?

En esos momentos nos preocupamos más por los demás que por nosotros mismos. Dejamos de vivir el presente por vivir el presente de la otra persona. Pensamos en lo que es mejor para la otra persona y no para nosotros.

Luego nos quejamos que no tenemos tiempo para nosotros, pues entonces deja de preocuparte por la vida de los demás, tiempo que podríamos dedicar a crear un futuro mejor para nosotros, desaprovechando las oportunidades que pasan a tu lado, por vivir la vida de los demás.

Cuando juzgamos, estamos poniendo un muro a la realidad. Defendemos nuestras opiniones sobre los hechos siendo simples interpretaciones y nuestras opiniones como si fueran verdades absolutas.

¿Y qué pasa cuando nosotros somos los tenemos una dificultad y entre otras cosas anhelamos que no nos juzguen los demás? ¿Entonces por qué juzgas tú a los otros?

Y es lo que pasa, cuando somos nosotros los que estamos viviendo por un proceso difícil. Queremos nos escuchen, nos ayuden, no nos juzguen, que nos comprendan, ¿y luego nosotros vamos juzgando a los demás sin piedad?

Lo que nos falta, es empatía. Intentar ponernos en la situación de la otra persona.

Y es lo que me paso a mí con esta persona. Tras varias conversaciones, se abrió y me comentó lo que le pasaba realmente,  su infancia, por qué actuaba de esa manera y que necesitaba ayuda. Gracias a eso entendí el por qué de su forma de actuar.

Seguro que dejar de juzgar, aceptar el presente, te llevara a un mayor conocimiento interior y a una paz deseada. Intenta no llenar la mente, con tus imaginaciones, juicios de valor o críticas negativas.

¿A quién has criticado en el día de hoy? ¿Te dejas llevar por los juicios de valor de los demás? ¿Vives realmente tu vida o vives la de los demás? ¿Vives tranquilamente tu vida? ¿Has tenido una experiencia igual e intentas no juzgar a la gente? ¿Dejas de hablar con alguien, porque no hacen caso a tus juicios de valor?

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