¿Arte coach o Hazte Coach?

El artesano fragua a fuego lento, poco a poco, la fruta madura en silencio, como el buen vino viejo…”.

Citando a Loquillo, poeta  urbano  donde  los haya, nuestra  vida corre veloz como un Cadillac sin frenos. Por ello lo “express” está de moda: café express, viajes express y como no, parece que también  la formación ex- press ha entrado  fuerte en el mercado. Nuestra centralita está repleta de solicitudes tipo: “Si, mire, necesito un curso lo más corto posible para poder comenzar a Ser Coach Express cuanto antes. De hecho, si pudiera ser por tele- patía estaría mucho mejor, o si lo imparten tipo película “Matrix” y me pueden implantar un chip subcutáneo con toda la información pago lo que sea…”

 Llegados a este punto (algo exagerado  en la parodia pero no del todo irreal) creemos que es el momento de reivindicar el arte de cualquier oficio fraguado  con mimo en el tiempo, el sabor insustituible de las cosas amasadas  a fuego lento y con amor, la sabiduría que habita en los tiempos de digestión en silencio, los frutos que anidan en semillas aguar- dando a oscuras su tiempo de inevitable maduración…

Es una alegría que haya tantas posibilidades y tanta calidad. Sin embargo, puede ser importante  enraizarnos un poco y reflexionar, por un instante, Cómo y desde dónde elegimos y comenzamos.

 Comenzar  cualquier   formación  con  las  miras puestas en su pronta  finalización y en la obtención de inmediatos resultados  lo-más-perfectos-y-eficaces- posibles-ya, es a nuestro juicio, una habitual deforma- ción actual y una seria limitación en los resultados  a largo plazo. No creemos  que  esta  dirección  genere Arte. Tampoco creemos que en principio la desee na- die, simplemente se da; estamos tan enfocados en los resultados inmediatos y en acumular información que podemos alejarnos de disfrutar del proceso y de cre- cer viviéndolo. Puede incluso que una vez comenzado un curso anual, ya estemos enfocando la atención en donde podremos ir el año que viene a hacer “más”.

El Coaching está de moda. ¿Una gran oportunidad? Sí: técnicas muy útiles y muy afinadas están a disposición de todos. ¿Una gran trampa? Puede que también: conocer herramientas para favorecer el cambio no significa que inmediatamente podamos manejar todos los miste- rios de la existencia con soltura y consistencia.

 Esto es muy obvio, sin embargo, en un mundo en el que podemos tener a la vez 5 venta- nas del ordenador abiertas mientras que charlamos al móvil y chateamos por mail, se evapo- ra fácilmente el valor de la Paz-ciencia y el deseo de fraguar, mes a mes, los conocimientos  en un camino progresivo de tomas de conciencia.

 ¿Qué es el Coaching? Es un proceso personalizado  y confidencial en el que el/la Coach, gracias a un valioso conjunto  de herramientas  —y, en nuestra opinión, a un continuado  y profundo trabajo de desarrollo personal— guía al cliente a recordar su dirección funda- mental en la vida, sus objetivos, a superar barreras y limitaciones… Es un apasionante es- pacio de exploración en el que gracias a la brújula experta del Coach se encuentran nuevas sendas, y se consigue generar un puente de conexión entre donde está ahora una persona y donde realmente desea estar.

 La capacidad  de  generar  un Encuentro  esencial  que  posibilite  la transformación del cliente depende en gran parte del nivel de silencio interior, centramiento, presencia y cohe- rencia del Coach.

El Coaching para nosotros es un Arte cuya semilla se planta en un curso inicial y va ger- minando poco a poco. El arte, como la poesía,  o una caricia, puede  llegar a ser depau- perado por un exceso de exigente eficiencia. Procuremos disfrutar sin prisa el aprendizaje de cada día y enfocarnos algo más en lo que hemos conseguido y no tanto en los que nos falta. Utilicemos las técnicas no únicamente hacía fuera —para aplicar a los demás— si no como una vía de profundo  trabajo personal —hacia dentro— con muchiiiísima humildad. No podremos expandir la paz hasta que no encontremos paz en nuestro propio corazón.

 Hemos aplicado  esta realidad  al Coaching, pero se puede  aplicar a cualquier área de crecimiento personal, ya que aquí no se está profundizando tanto sobre el QUÉ sino sobre el CÓMO y DESDE DÓNDE aprendes: si con ello te formas o te deformas. La respuesta es íntima y personal, requiere un poco de quietud y silencio

No hay nada como ver a un experto ejercer su arte. Cuando ves a las gimnastas haciendo  movimientos  tan hermosos  y estéticos parece hasta fácil. El fundamento de esa “aparente facilidad” reside en la cantidad de horas de entrenamiento que hay detrás. A veces, un Coach experimentado, con tres preguntas o encuadres aparentemente tontos y sencillotes, llega a conseguir cambios verdaderamente rotundos y duraderos. Esos movimientos hermosos son un arte, son un licor sublime destilado durante largo tiempo de experiencia, desde el cariño, sin apremio, a fuego lento. Nadie puede  implantarte  el sabor de un Coach Gran Reserva pues la barrica eres tú. Disfruta trabajando en el silencio de tu bodega y déjate un poco de tiempo  para disfrutar como, lentamente, paso a paso, tu incompetencia consciente  inicial—que Dios quiera que la tengas si comienzas— pasa a ser competencia inconsciente y ya es un arte que te recorre las venas.

Mira al mundo en un grano de arena… mira el cielo en un campo florido, guarda el infinito en la palma de tu mano, y la eternidad en un instante de tu vidaWilliam Blake

Gustavo Bertolotto

Techu Arranz

 

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One Response to ¿Arte coach o Hazte Coach?

  1. José Casal says:

    Buenos días Señor Bertolotto:

    Hace dos días descubrí en You Tube una de sus conferencias sobre PNL. Pensé que sería el comecocos de mi juventud de camarero. “identificarse con el producto, sin preguntas en forma negativa, etc. Lo vi hasta el final y empezó a gustarme así que seguí con otro vídeo; el Padre Nuestro y los chakras y ahí cuando habló de su padre violento y del Papito, rompí en sollozos y comprendí que mis ensayos en yoga Tal Chi o meditación, que me hicieron sentir un renegado de mi religión y un traidor, de repente encajaban así que hayer recé esa oración que digo a diario y volví a emocionarme y a temblar. Me di cuenta que a mis 64 años tengo todavía muchas cosas que hacer para ponerme a bien conmigo mismo.

    No sabe cuanto le agradezco lo que he podido coger de su discurso y a pesar de vivir en Suiza tal vez un día pediré para asistir a uno de sus cursos para principiantes.

    Saludos cordiales

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