¡¡Quien no arriesga,no gana!!

La angustia es el vértigo de la libertad” decía Kierke

No sé ni qué hora es, sólo que hoy es domingo. Me he despertado sobresaltado  del sueño que estaba teniendo y he sentido la necesidad de escribir.

Hacía tiempo que no me pasaba el poder acordarme del sueño que estaba viviendo, pero hoy ha ocurrido.

Me sentía en la cornisa de un rascacielos. No sé qué ciudad era, porque en Zaragoza no hay ninguno así de esa altura. Corría aire muy frio pero yo estaba empapado de sudor. Y la verdad que no sabía porque estaba allí. No sabía si saltar o no, no sabía que tenía que hacer, me encontraba solo en dicha terraza. Seguía mirando al horizonte, y una voz, no sé donde salía, me decía: “Salta, no tengas miedo, no va a pasar nada, tú puedes con todo esto y con más”. No sabía que me quería decir, pero sentía que mi confianza había aumentado y que tenía que hacerlo.

Me lancé tras dudar, sentía que tenía y podía hacerlo, sentía que algo bueno me iba a pasar por lanzarme, ¿el qué? No sabía pero tenía la confianza…. Y cuando me estaba lanzando, me desperté.

Ahora sí el por qué de este sueño.

La vida nos pone de vez en cuando situaciones en las que tenemos que tomar una decisión. Sabemos que esa decisión, sólo la podemos tomar nosotros. Es una decisión que sabemos que podría cambiar el rumbo de nuestra vida, tanto si la tomamos como si no. Y llevo tiempo tomando varias decisiones de ese estilo y esta semana he tomando un par de ellas.

Todos, todos, tenemos miedo cuando se presenta una situación de  este estilo. Sentimos pánico, angustia, todo tipo de sentimientos y nada buenos, porque sobre todo,  queremos saber qué pasaría si tomamos una decisión u otra y al no ser que seas un gran futurólogo, eso nunca va a pasar.

Buscamos sin parar, las opiniones de los demás, echamos vista al pasado y pensamos en un futuro incierto, sobre qué pasaría si tomáramos una u otra decisión.

Esto no nos pasa cuando dudamos si comprar baguette o pan de pueblo; coger el coche para ir al centro o ir en bus. Nos pasa cuando tenemos que decidir qué hacer para ganar dinero, si irnos fuera del país para trabajar o crear un proyecto, si tenemos que declararnos por fin a esa chica que tanto queremos o empezar a verla como una amiga, aunque suframos por dentro o participar en unos campeonatos, que nos podrían llevar a conseguir nuestros sueños deportivos  o seguir con la vida normal que llevábamos, poner fin a nuestro matrimonio o casarnos por fin…

¿Qué decisiones transcendentales has tomado en tu vida o tienes que tomar? ¿Cómo te sentiste? ¿Te da miedo tener que tomarlas?

Damos 200 millones de vueltas a todo, antes de tomar la decisión.  Nos sentimos pequeños ante la gran decisión que tenemos que tomar y eso no das aún mayor miedo. Nos empequeñecemos ante la misma.

Pero hay dos cosa que me he dado cuenta en esos momentos que vivimos antes de decidir. El primer pensamiento que tenemos ante estos retos, es que no podremos. No podremos realizar el trabajo que nos piden, no podremos hacer feliz a la chica de nuestros sueños, no podré dar esa conferencia que me piden. Pensamos que no podremos, pero no miramos que hemos hecho hasta llegar hasta esa propuesta. Seguramente habremos dado pequeñas charlas a asociaciones, habremos gestionado trabajos mucho más difíciles que los que nos proponen  y muchas cosas más, pensamos que no podremos, pero seguro que habrás hecho cosas más difíciles y con resultados magníficos antes de esa propuesta.

¡¡VALES MUCHO MÁS DE LO QUE CREES EN ESOS MOMENTOS¡¡. Eres bueno y estás más preparado de lo que tú te crees.

Y cuando estamos ante una de las decisiones que podrían cambiar nuestra vida, pensamos en el futuro, en el pasado, ¿Y en el presente? NUNCA. Cuando ponemos la excusa, que en el pasado hice una cosa y salió mal o en que si tomas esta decisión, los demás sienten que hablaran de tí, que serás el centro de atención por la decisión tomada. ¿Sabes qué pasara? Que el tren ya habrá partido de tu estación y quizás jamás vuelva a pasar.

Esas decisiones transcendentales en la vida, unos las pueden tomar con toda la serenidad del mundo pero para otras personas será todo un calvario. Cada persona es un mundo, claro está.

De momento no soy futurólogo, pero lo si que sé, que no podemos controlar todo en la vida, y una de esas cosas, son esas decisiones que tenemos que tomar.

Me viene a la mente cuando me saque el carnet, no tenía miedo al coche, sino a cómo coger las curvas. Antes de coger el coche, me moría de miedo porque sabía que en la 1 clase, tendría que tomar una curva con el coche. Ahora me encanta coger curvas con el coche. El miedo nos  bloquea, nos invade de pensamientos que luego nos reímos de los mismos, al ver que ese miedo no tenía fundamento.

En estos momentos aún más que más, no podemos estar esclavizados por los comentarios negativos, pesimistas que nos invaden. Es difícil, yo tengo algunos días que ese tsunami de pesimismo me arrolla. Pero también sé, que durante este tiempo, he ido tomando decisiones, que en mi vida jamás pensé que tendría delante de mí. Me lancé a por ellas, sin pasar un miedo antes atroz, al no saber qué pasaría.  Sabía que tanto si me lanzaba a por ellas como si no, tendría consecuencias, y prefería el no arrepentirme por no haberlo intentado.

Algunas han salido bien, otras no, claro está. Pero siempre tenía en la mente una frase:  

¡¡QUIEN NO ARRIESGA, NO GANA!!

¿Y tú te sientes  delante del precipicio? ¿Quieres dar ese salto o quieres dejar pasar la oportunidad? ¿Qué te da miedo? ¿Conseguir tu sueño o lo que pueden decir los demás?

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2 Responses to ¡¡Quien no arriesga,no gana!!

  1. Francisco Javier says:

    Hola David, leyendo sobre tu sueño e recordado que justo esta mañana acabo de terminar de leer el libro de Carlos Castaneda ” El lado activo del infinito” y justo en el ultimo capitulo tiene que lanzarse a un precipicio…

    • Hola Francisco, que tal? Pues te digo de verdad, que no me he leido ningún libro sobre Carlos Castaneda, se que es muy importante, pero aún no han caido en mis manos sus libros. Esto es el destino, pues intentaré leermelo y ver que pasa cuando se lanza al precipicio, jejeje. Un abrazo y cualquier cosa,me dices.David

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