La envidia es una mala consejera.

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren” Schopenhauer.

Estoy escribiendo estas líneas mientras voy en el autobús camino de casa. Son las 11 de la mañana y solamente estamos 2 personas en todo el autobús, y estoy oyendo su conversación como si estuviera a su lado.

La chica en cuestión está hablando con otra, que grita más que su compañera de conversación, por lo que se oye, están hablando sobre otra amiga. Pero bueno si se enterara la persona en cuestión cómo hablan de ella, cambiarían las tornas. La están poniendo de vuelta y media, la verdad: “Mírala que suerte tiene, con el novio tan guapo que se ha echado y ella que fea es. Y yo aquí viéndolas pasar. ¿Pero cómo puede haber conseguido trabajo, pero si no tiene formación y yo tengo carrera y tres máster?..” Entre otras muchas lindezas…

La envidia es uno de los peores sentimientos que el ser humano puede tener. Deseamos lo que otros tienen, pero también es criticar a los demás porque tienen algo que nosotros creemos que nos merecemos. En este caso, era el trabajo y el novio, que esta chica anhela tener.

Envidiando a la otra persona, la ponemos, como si fuera un ser de otro planeta,  en un altar, pero solo hace aumentar nuestra frustación, rabio e impotencia, poniendo evidencia nuestras carencias, pero no materiales, sino personales. Nos introduce en un torbellino de  impotencia, que nos impide disfrutar del presente.

Cuando alguien ha conseguido el éxito en algún campo de la vida, pensamos que nosotros ya no podremos vivir dicho éxito o ni una cuarta parte del mismo. Pensamos que el éxito es como una tarta, y esa persona se ha comido su parte y la que nos tocaba a nosotros, dejándonos sin nada. Ya lo ha conseguido otra persona, entonces ya no me toca a mí. Pensamos que esa persona es la culpable de que todo nos vaya mal, pero no nos preguntamos ” ¿Qué ha hecho ella para conseguirlo?”

Porque tú también puedes conseguirlo y seguramente consiguiendo unos resultados mejores que la otra persona.

¿Por qué piensas que esa persona te ha quitado el novio, la tarta que pensabas que tendría que ser tuya? ¿No será que a lo mejor no confías en ti lo suficiente para creer que puedes conseguir eso y más?

Y seamos sinceros, todos, ABSOLUTAMENTE TODOS, hemos tenido alguna dicho sentimiento.  LO RECONOZCO.Envidia por lo que bien que le va algún amigo tuyo o familiar, mientras tú estás luchando contra viento y marea , sin conseguir ningún resultado.

La envidia nos hace depender de la vida de los demás, sentirnos incompletos, pensar que no somos importantes en nada ni  para nadie, compararnos en todo momento con los demás, en vez de mirar hacia nuestro interior, y empezar asumiendo que somos los únicos responsables de nuestra vida.

¿Y por qué no convertir ese sentimiento en algo positivo?

Siempre vemos la envidia como algo negativo. Reconozcámoslo. Deseamos el mal a la persona envidiada, “ojala le pase algo malo, que ya vale que todo le vaya tan bien, no puede tener tanta suerte”. Suelen ser situaciones exageradas, pero conozco alguna relación, que gracias a la envidia, las dos partes se han distanciado, ya que la actitud tomada por una de las partes, la hacía insostenible.

Pero la envidia, también puede utilizarse positivamente. Te puede imprimir las ganas, motivación, el carácter, de que vas a obtener eso que tanto anhelas, al igual que la otra persona lo ha hecho.

¿Qué eliges el lado positivo de la envidia ( motivación para conseguir tus sueños ) o el negativo ( distanciamiento con los demás, falta de confianza, ir de víctima..)?

Así que empieza aceptándote a ti mismo, confía en ti, (¡¡VALES MUCHO, TE LO DIGO YO¡¡), deja de compararte con nadie (¡¡ERES ESPECIAL Y ÚNICO, CREETELO¡¡) y construye tu vida, en función de tus pensamientos y no de los demás.

Sé tu propio faro, no te enfoques en la escasez, sino en la abundancia. Deja de quejarte por lo que no tienes, mira a tu alrededor y disfruta de las personas, cosas que tienes en esos momentos.

Mientras escribía he desconectado de la conversación de la chica, pero ahora que vuelvo a darme cuenta de lo que hablan, siguen con el mismo tema, poniendo a la chica de vuelta y media, pero ahora ya con términos bastante despectivos, regodeándose en la desgracia ajena… Ya he llegado a mi destino.. menos mal no quería seguir oyendo la conversación.

El arte de criticar hace que te dejes muchas cosas en el tintero que no sabes, que seguramente harían que desistieras de vertir tus opiniones al respecto. ¿O cuándo criticas tienes toda la información en tu poder sobre esa persona?

¿Sientes envidia por alguien? ¿Y tú te regodeas en las desgracias de los demás? ¿Te alegras por que los demás consiguen sus sueños? ¿De verdad te alegras? ¿Vas elegir a partir de hoy el lado bueno o el malo de la envidia? ¿Te comparas con alguien?

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One Response to La envidia es una mala consejera.

  1. Arancha Merino says:

    El día que comencemos a admirar a los que nos superan en algo y nos atrevamos a acercarnos a ellos para aprender y mejorar, creceríamos como seres humanos y desaparecerían las envidias. Besos!!

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