Si la envidia fuera tiña..

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se  sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás,  muestran cuánto se aburren”.  A.Schopenhauer

envidia3Esta semana, la palabra que más me ha rondado ha sido, Envidia.

David, me das una envidia terrible, estás haciendo lo que te gusta. Cómo me gustaría trabajar en mi pasión y tú lo estás consiguiendo. David, mira, me da envidia lo que están consiguiendo los demás, y yo aquí, resignado, sé que nunca podré conseguir nada en mi vida… Mira que envidia me da, que cuerpazo tiene, ¿Cómo lo hace? Yo sólo sé engordar y engordar..” Han sido algunas de las frases oídas esta semana.

La envidia es uno de los peores sentimientos que un ser humano puede tener. Todos la hemos tenido en algún momento de nuestra vida, pero eso de reconocerlo, es caso aparte.  Yo lo reconozco, en algunas fases de mi vida, he tenido envidia por algunas personas y situaciones.

¿Y tú has sentido envidia alguna vez en tu vida?

Pero envidia, no es sólo codiciar los bienes que ha conseguido esa persona, sino también porque aquellas cosas que han conseguido y que sentimos que nos tendría que pertenecer a nosotros. Cuando acabé mi experiencia en la Expo de Zaragoza, sentía envidia por aquellas personas que se quedaban en la oficina, personas que sentía que no se lo merecían, que habían trabajado mucho menos que yo, y mientras ellos seguirían en sus despachos, yo me iba al paro.

Yo creo que España es un país en el que abunda la envidia y las quejas.

Cuando alguien ha conseguido un éxito en un campo en el que a nosotros nos gustaría, pensamos que ya están cerradas dichas puertas, que no podremos conseguirlo.

¿Y quién te dice que es imposible, que ya no hay más tarta para ti?

Hasta ahora, siempre hemos pensado que la envidia, es algo nocivo para la sociedad. ¿Pero y si la envidia, pudiera ser algo positivo?

Reconozco que cuando iba a las primeras conferencias, tenía envidia de cómo una persona podía inyectar tanta motivación a los oyentes, cómo podía alentar a hacer cosas que hasta entonces no nos habíamos atrevido a hacer, tenía envidia,  lo reconozco.  Si hubiera optado por el camino malo de la misma, no hubiera llegado a dar mi primera conferencia, a realizar varios cursos de oratoria y a leer libros sobre el tema. Había optado por el camino positivo, por el camino, del aprendizaje, de la superación, y lo había conseguido, había dado una conferencia.

Quería superarme a mí, no deseaba el mal ajeno a nadie, no quería quitarle el coche o la novia a mi amigo, quería conseguir beneficios en vez de perdidas, del sentimiento de envidia.

¿Y tú optas por la envidia buena o mala?

Si hubiera pensado, que jamás podría conseguirlo, que no me merecía llegar a dar una conferencia, que era un pobre desempleado que a nadie le podría interesar lo que podría llegar a decir, sé que nunca hubiera llegado a ocurrir, lo del pasado mes de diciembre.

Si pensamos que los demás nos quitan lo que sentimos  que es nuestro, no será quizá, ¿ QUE NO CONFIAS EN TI Y QUE SIENTES QUE JAMAS  PODRÍAS CONSEGUIR LO QUE LA OTRA PERSONA HA HECHO?

A todos nos gustaría que la vida fuera justa con nosotros, que todo debería ser según nuestras creencias, ya podemos estar esperando, porque no van así las cosas.

Dejemos de quejarnos, de lamentarnos, de llevarnos por la envidia, y salgamos de casa, con la única y firme intención de luchar por tus sueños, por ese sueño que esa persona ha conseguido y tú también quieres.  Si te levantas mañana, con esa intención, te digo que tendrás muchas posibilidades de éxito, muchas más que dejándote llevar por la envidia y la queja.

Se tu mismo el cambio, que quieres ser.

Si no conseguimos lo que queremos, es por nuestra culpa.  Es así de fácil y difícil de aceptar.

Solamente nosotros nos podemos labrar nuestro propio camino y por mucho que hayan llegando los demás a esa cima que nosotros queramos, no quiere decir que ya este ocupada la misma, veámoslo de otra manera. Aprendamos cómo lo han hecho, preguntémosle si podemos y vayamos a por ello. En la cima, me he dado cuenta, de que hay espacio para todos.

Así que la próxima vez que sientas envidia por alguien o por alguna situación:

.- ¿Qué ganas quejándote y rebozándote en la envidia? Nada. Pues para eso torna la situación. En vez de lamentarte, crea el mundo que quieres. Imita a esas personas que quieren imitar, siempre con tu estilo, pero estúdiales, obsérvales como lo han conseguido, hasta si les pides ayuda, se que estarán encantados de ayudarte.

.-¿Sabes que eres una persona muy valiosa ya de por si? ¿Crees que serías mejor si pesaras menos o si tuvieras ese bolso que tiene tu “mejor” amiga”? Yo sé que vales mucho sin todo eso. Que has conseguido hasta el día de hoy, cosas que jamás pensabas que podrías hacer ni conseguir. Hasta tendrás cualidades que todavía no conoces. Date el valor que tienes, QUE ES MUCHO.

.- Pero sobre todo no hagas como una situación que vi recientemente si te viene un sentimiento de envidia. Al preguntarle qué le parecía un vestido que le había regalado su pareja a una amiga, le dijo: “Chica, pues te queda mal, no sé a qué cuento te lo regala”. Cuando te venga ese sentimiento, y tú sabes que no eres una persona , se sincero, dale  tus mejores deseos, que te gusta el regalo o te alegras por lo que ha conseguido. Será difícil la primera vez, pero los beneficios a posteriori son mucho más grandes. Poco a poco te iras dando cuenta de que de verdad eres una buena persona y a la larga lo demostrarás con más convencimiento.

Todos hemos sentido alguna vez envidia, no es nada raro. Pero es un sentimiento que puedes transformar, desear lo mejor a quienes te rodean de verdad. El mundo iría mucho mejor con personas así.

¿Sientes envidia por alguien o algo? ¿Te alegras que los demás consigan sus sueños o les deseas lo peor? ¿Piensas que hay envidias buenas o malas? ¿Por cuál optas en tu vida? ¿Dejas las quejas y luchas por tu sueño?

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3 Responses to Si la envidia fuera tiña..

  1. ANCASALE says:

    Yo he sentido últimamente envidia por gente que se quedaba en el trabajo mientras que yo era el despedido. Pero no creo que sea patológica sino lógica. Yo había hecho los mismos méritos o más que los demás para quedarme en el trabajo y sin embargo por la mala suerte u otras circunstancias no objetivas el despedido he sido yo. Y me resulta difícil alegrarme por quien hizo menos méritos. Porque además me embarga el miedo a lo desconocido, a lo que pueda pasar, a mis propias circunstancias personales que no son como las de los otros y encima no tienen que enfrentarse a los sinsabores del desempleo. Y aunque todos tenemos que mejorar, aquí no hay posibilidad de hacerlo pues sinceramente sé que era mejor y trabajaba más y mejor que quienes se han quedado, si se me permite la inmodestia. Y evito pensar en la situación para no acabar más tocado aún psicológicamente

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