¿El mayor reto de la vida?

Las oportunidades para encontrar lo más profundos poderes dentro de nosotros mismos vienen cuando la vida parece  más difícil” J.Campbell.

El principio de un comienzoCada vez me llegan más emails, en los que me comentan  personas de todos los estatus sociales, que se sienten vacios.

Son personas que las circunstancias de la sociedad o personales, les han hecho pararse en seco y se han dado cuenta que se sentían infelices, a pesar que su exterior podría deducirse que sería algo imposible.

Personas con los mejores puestos de trabajo en algunas ocasiones, en otras, con parejas, hijos, amigos que todos desearíamos tener y cuando no tienen a su alrededor esas cosas, que reafirmaban su personalidad, se preguntaban quienes eran de verdad.

¿Tu felicidad depende del exterior? ¿O tu felicidad viene de tu interior?

Cuando nos encontramos  entre quienes aparentamos ser  y quienes somos en realidad, ESTAMOS ANTE EL MAYOR RETO DE NUESTRA VIDA.

Mostrarnos o no tal cuál somos de verdad.

Ahora echando la vista atrás, me he dado cuenta que yo también he pasado por ese proceso. Daba al exterior una versión totalmente opuesta a la que sentía que era yo de verdad .Sentía que no era feliz , que algo pasaba en mi vida, no sabía el qué, pero la imagen que daba al exterior, no era la del verdadero David.

Y el desempleo, el no hacer nada, inició en mí, el proceso de descubrir quién era de verdad.

Desde que nacemos, vamos adquiriendo emociones a nuestra “mochila”: egoísmo, vergüenza, miedo, ira, depresiones, alegrías.. creándose la personalidad que ofrecemos al exterior. Sentimos que lo que somos es lo que nos rodea, las emociones  que nos influyen del exterior.

Pero nuestro verdadero yo, se esconde detrás de esa mascara que ofrecemos a la sociedad. Y sin embargo, nos da pavor demostrar ese verdadero YO.

¿O cuándo éramos jóvenes, nos mostrábamos tal cuál éramos?  ¿O nos dejábamos guiar por el grupo de amigos?

Van pasando los años y durante los mismos, realizamos cosas, que tienen la misión de ocultar nuestra verdadera identidad. Siguen los años, empezamos la universidad, entramos en el mundo laboral, tenemos nuestras primeras relaciones sentimentales… No tenemos tiempo para mirar nuestro interior y estamos pendientes de lo que suceda a nuestro exterior, situaciones que empiezan a perfilar  aún más nuestra personalidad.

Pero llega un momento, en que la situación se vuelve irreversible.

A los 30 años, solemos prever los resultados de las vivencias que nos ofrece la vida, pero ya nada nos sirve para ocultar esa sensación de vacío que hemos ido arrastrando.

Es lo que se llama la “crisis de los 40, la pitopausia o se te ha ido la olla”. Conozco personas como en las películas que han dejado a sus parejas de muchos años de relación, por vivir experiencias no realizadas hasta entonces, han hecho viajes en búsqueda de su verdadero ser o se han comprado un deportivo.

¿Pero qué pasa cuando la novedad se ha esfumado? Que sigue la sensación de vacío, no se ha ido, a pesar de nuestros esfuerzos. Y como último recursos intentamos que la televisión nos abduzca o intentamos quedar con alguien, con tal de no escuchar lo que dice esa vocecilla que tenemos todos dentro de nosotros.

Nos da miedo preguntarnos cosas como, ¿Quién soy? ¿Para quién estoy haciendo todo esto? ¿De verdad me quiero? ¿Quiero de verdad a alguien en mi vida? ¿Realmente soy feliz? Son algunas de las preguntas que nos empezamos a hacer cuando nos damos cuenta, que el exterior no nos hará nunca realmente felices. Nos damos cuenta, que las acciones que hemos hecho hasta entonces, no han sido para satisfacer a los demás, a la sociedad, sino lo hacíamos para huir de ese sentimiento que habitaba en nosotros y que no le dejábamos salir al exterior.

Cuando nos hacemos ese tipo de preguntas, empezamos a despertar de aletargamiento que vivíamos. Ya no habrá más mentiras en nuestra vida

¿Y tú te has hecho preguntas de este estilo?

Pero todo en la vida, tiene un proceso. No queramos para mañana lo que teníamos que haber hecho ya hace años. Todo lleva su proceso, tiempo y aprendizajes. El cambio duele y mucho, pero pregúntate si quieres vivir toda tu vida, en esa realidad tan ficticia que tienes a tu alrededor.

Y ante el nuevo yo, todo se transforma a nuestro alrededor. Esos amigos con los que compartías las emociones y vivencias, seguramente muchos se alejaran de ti, como me paso a mí. Verán que has cambiado radicalmente, y te incitaran a que seas el de siempre, pero ahora sí que sí, eres tal cual.

¿Y tú quieres llegar a los últimos días de tu vida, que aunque habiendo tenido muchos éxitos personales, profesionales, con muchas relaciones amorosas, siendo alguien importante, pero con ese sentimiento sin resolver? Yo no quería. ¿Y tú?

Sé que alguien se estará diciendo a sí mismo: “Vale David, me has pillado, yo también quiero cambiar, pero ¿Cómo lo hago?”. Muchos acaban volviéndose adicto a las drogas, al sexo, al juego, solo por intentar evadirse de su interior, pero eso no es la solución. La verdadera dicha está dentro de nosotros, no fuera.

Ya vale de malgastar esa energía que podría encauzarla en algo más positivo. De pensar que todo en la vida es deseo o carencia. Gastas energía quejándote porque no tienes tal o cual avance tecnológico, porque quieres ese puesto de trabajo y no te dan el ascenso, por no llevar como hace tu amigo, esos pantalones de la última temporada y mientras tanto cuando estás en la cama, lloras porque realmente te das cuenta que tú lo que quieres, es ser de otra manera, dedicarte a un mundo totalmente opuesto a lo que haces en realidad, pero te da miedo dar ese paso.

Estas ante el mayor reto de tu vida, mostrarte a los demás tal y como eres, hacer lo que realmente te hace feliz, creando cosas que hasta entonces jamás podrías haber soñado. Tú puedes, hazlo.  Llegarás a eso que todos queremos, ser feliz.

Y como dicen las madres, sino cambias por las buenas, cambiaras por las malas. ¿Y no es mejor empezar cuanto antes y con todas las herramientas a tu disposición?

¿Quieres de verdad un cambio en tu vida? ¿Te da miedo descubrir quién eres de verdad?¿Te criticas por tus defectos?¿Te muestras tal cual eres a los demás?¿O muestras una careta ante la sociedad? ¿Tus pensamientos son acordes con tus acciones?

¡!No importa la edad que tengas, aún estás a tiempo.¡¡

 

 

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