¡¡Cabrearse es bueno para la salud!!.

Por estas dos cosas no debe airearse el hombre nunca: por lo que puede remediar y por lo que no puede remediar”  decía T.Fuller.

Cabreo el principio de un comienzoCuando la ira hace acto de presencia en nuestra en nuestras vidas, podríamos arrasar fácilmente con todo lo que está a nuestro alrededor. Nuestros ojos se tiñen de rojo, salen por nuestra boca, sapos y culebras, en esos momentos somos capaces  de cosas inimaginables, todo por la fuerza que nos proporciona nuestro corazón que late a un ritmo frenético.

Pero muchas veces, esa fuerza sobrehumana, nos ha hecho perder amistades, cometer locuras que jamás nos imaginaríamos que podríamos hacer y como vemos a diario en la televisión, hasta actos atroces.

Pregúntate cuando has sentido ira, de quien era la culpa de cómo te pusiste. ¿De ti o del exterior? Todos diremos que del exterior. “La culpa del vecino de arriba que hace mucho ruido cuando estoy durmiendo, la culpa era del coche de enfrente, que no arrancaba, la culpa la tiene el gobierno porque no pone medidas con la que está cayendo…”

¿Cuál era tu excusa? ¿El motivo de tu reacción estaba dentro de ti o venía del exterior?

Al igual que con todas las emociones que vivimos, la ira, también nos da información. Cuando nos enfadamos porque nos encontramos en un atasco, nos está dando  a entender, que ese atasco, en el que nosotros no podemos hacer nada, que es escapa de nuestro poder para resolverlo, nos intentamos defender de él, dándole al pito o acordándonos del árbol genealógico del alcalde de nuestra ciudad, ya que nos está produciendo un dolor o nos encontramos en peligro por algo.

En esos momentos nos estamos tomando un batido que tiene por ingredientes, la frustración ( por no llegar a tiempo al trabajo, a esa cita que tantas ganas teníamos  ) y  el miedo ( a qué nos dirán por llegar tarde, si se habrá cansado de esperarnos esa chica que tanto nos gusta..).

Las expectativas que teníamos antes de salir de casa, gracias a ese atasco, de momento no se están cumpliendo, y la ira  ya ,se ha puesto en el asiento de copiloto. Sin darnos cuenta, los gritos empiezan a salir por nuestra boquita de piñón y el nerviosismo ha bloqueado nuestros músculos.

¿Y cómo solemos acabar tras esos cabreos? Sin haber sacado nada en positivo, con alguna que otra bronca y agotados física y mentalmente.

Pero no estoy diciendo que cabrearse sea malo. Todo lo contrario,  hasta creo que tiene muchos beneficios.

Cabrearse te puede impulsar a hacer cosas que jamás te pudieras haber imaginado hacer.  Un cabreo mío me llevo a escribir este blog o conseguir entrevistas que sentía que eran imposibles.

¿Qué has conseguido que pensabas que era imposible, y que por tu cabreo, obcecación, lo acabaste consiguiendo?

Cuando nos cabreamos con alguien, muchas veces, nos lo solemos tragar y dejarlo pasar. Lo reconozco, yo lo he hecho. Pero siempre acaba saliendo por algún lado ese cabreo y las consecuencias no suelen ser muy positivas. ¿Pero qué pasaría si en esos momentos le dijeras a tu amigo que ha hecho algo que te ha sentado mal , que quieres una solución a su actitud contigo? Seguro que esa relación se hará más estrecha y mejorará. Si no, es que no vale la pena.

Pero principalmente pienso, que cabrearse es bueno porque te da la oportunidad de conocerte a ti mismo. Me he dado cuenta, que las últimas veces que me he cabreado, de sentimientos que tenía por otras personas ocultos, por cosas que no salían cómo yo había pensado o por sueños que de verdad quería.

Cabrearte puede ser esa palanca de cambio que necesitas en tu vida.

Así que cuando la ira esté a punto de ganarte la partida, y empieces a echar por la boca, sapos y culebras, hazte dueño de  tus pensamientos. Sé que es algo fácil de decir pero difícil de hacer, si no es con constancia y motivación para ello.

Pregúntate, ¿qué ha provocado que te sientas así?. A lo mejor con otro tipo de pensamientos, la consecuencias de tu enfado, se tornarían de otra manera, siendo más positivas, que no dejándote llevar por la mala leche.

 Y si no, sabes que responderte a la primera, hazte esta, seguro que te saldrá una respuesta rápida, ¿Qué ganas dejándote llevar por la ira?

Dejemos de ir como zombies por la calle esperando que alguien haga algo que no nos guste para saltar y seamos conscientes de lo que nos pasa de verdad, porque a todos nos gusta estar rodeados de gente que nos quiera y tenga aprecio, pero si no controlamos nuestros impulsos, mal vamos.

Ya vale de malgastar tanta energía y encaucémosla en algo más positivo, mejor nos irá.

Además, en muchas ocasiones, no son los demás los conflictivos, somos nosotros.

No quieras dejar señales en el corazón de los demás por tu ira.

¿Qué consigues enfadándote? ¿Has sacado conclusiones positivas alguna vez de algún enfado? ¿Te da miedo como reaccionas ante tus enfados?¿Te pierden las formas?¿Sueles estar sereno ante los momentos difíciles de la vida?

La causa de nuestro sufrimiento, la mayoría de las veces no está fuera, si no DENTRO DE NOSOTROS. No exijas que los demás se amolden a tus deseos y exigencias.  

Haz las paces contigo mismo antes de mejorar las relaciones con los demás. Eres el creador de lo que sientes y experimentas.

 

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