¿De verdad soy bueno en esto?

En el primer capítulo, nuestro protagonista que tras la marcha de su amigo Santi, vivía una vida de pura rutina. Y en él, acababa preguntándose gracias a su perro Yako,  si ya era hora de espabilar, de despertar. Os dejamos con el siguiente paso Carmen Orensanz y yo, él empieza a dudar de muchas creencias que tenía desde hacía tiempo.

DUDAS¿Quieres saber qué preguntas se hace? Adéntrate en la historia.

La semana pasada Santi se fue y yo aún estoy en estado de shock. No me creo que  ya no esté y que sobretodo ya no podamos hacer cosas juntos. Me da miedo no tenerlo y no saber hacia dónde tirar.

 Quiero decir, “¿Para qué valgo? ¿Quién soy? ¿Qué puedo ofrecer al mundo?”. Mi madre me dice que se me da fenomenal organizar fiestas de cumpleaños. El año pasado, la fiesta de mi padre fue todo un éxito. Compré globos, guirnaldas, y confetis. Creo que es fácil, solo hace falta un poco de imaginación y crear un ambiente de fiesta. Vamos, que lo puede hacer todo el mundo. Lo que fue genial es lo que hicimos Santi y yo para la fiesta de fin de curso del año pasado. Fue bestial y todo el mundo nos felicitó.

 Aunque todo el mundo nos felicitaba, no pensaba que éramos demasiado buenos. Aunque lo reconozco, soñaba alguna vez despierto, haciendo grandes fiestas, y él y yo, de organizadores. Pero a día de hoy, me doy cuenta, que si nunca te has montado en un barco, como sabes si puedes ser o no un buen marinero.

 ¿Pero qué sabíamos los dos de emprender, de hacer realidad nuestra pasión o de temas empresariales? En la escuela siempre nos habían enseñado, lenguaje, matemáticas y religión. Pero eso de descubrir nuestros puntos fuertes, pues como que no.

 Pero la verdad, que esa fiesta que montamos, me había mostrado, que quizá una vida con sentido, haciendo lo que nos hacia felices, sería una vida llena de logros y aprendizajes.

 Hacíamos un gran equipo, sí señor. Ahora me siento perdido y no sé qué hacer.

Cuando nos falta alguien que nos da fuerza e ilusión. Cuando no tenemos la fuerza necesario para ser ese alguien para nosotros mismos, es cuando realmente lo echamos de menos. La fuerza interior, aquella que nos da energía y ganas de seguir intentándolo, es indispensable en momentos como éste.

 Querría que Santi estuviera aquí para que me dijera qué hacer ahora. LA verdad es que teníamos un plan, un gran plan que nos hacía sentir únicos y potentes. Queríamos montar una empresa de organización de eventos. Sabíamos que teníamos que estudiar para ello, que hay que saber mucho sobre el tema y que los más grandes te enseñen y te ofrezcan su información. Sabíamos que era lo que queríamos porque a mí se me daba bien la organización y a él el conocer a gente y conseguir lo que se proponía. Éramos el tándem perfecto.

 Pero ahora, que ya no tengo esa otra mitad, yo solo no me veo capaz. No conseguiría nada de nada. Cero pelotero.

 ¿EN SERIO SE ME DA BIEN ESO? Si eso lo puedo hacer todo el mundo! Bah, menuda patochada estoy pensando… Creo que lo mejor que podría hacer es estudiar lo que me de dinero para sobrevivir que ahora la cosa está muy mala. No hace falta que me líe viviendo un sueño que teníamos dos, y ahora solo queda uno de los dos y este uno se va a meter en una vida fácil. Punto. No quiero más que eso.

 ¿Seré feliz? No creo que lo sea mucho, porque por ejemplo, estudiar empresariales, me parece bien pero no me llama nada, y después seguramente no encuentro un trabajo que me guste… en fin, que la verdad que motivado no estoy, pero ¿Qué puedo hacer si es lo único que me queda?

 Y mientras pienso esto me acuerdo el día de la fiesta de fin de curso que Santi me dijo, “José, ¿Cómo puedes hacer que quede todo tan chulo? Tío, yo seguro que lo hacía y me quedaba todo oscuro y feo” y le sonreí  y pensé “Es que me sale solo”.

 ¿Y SI SE ME DA BIEN MONTAR EVENTOS? ¿Y SI ESTABA EN LO CIERTO SANTI Y ME QUEDABA TODO TAN BONITO? ¿Y SI EN REALIDAD VALGO TANTO COMO PARA QUE SEA LO QUE QUIERO HACER EN MI VIDA?

 Eran preguntas que me hacía una y otra vez. Pero no tenía respuesta, o al menos no en ese momento.

Tendré que desafiarme a mí mismo si quiero saber las respuestas.

 Quizá en lo que pensaba que era bueno toda la vida, estaría equivocado. ¿O era al revés? En aquello que pensaba que no era bueno, soy un genio.

Para el próximo capítulo, queremos que te hayas hecho las siguientes preguntas:

 .- ¿Cómo piensas y aprendes mejor?

 .-  ¿Alguien te ha sugerido alguna vez que podrías ser bueno  en algo en lo que no habías pensado?

 .-  ¿Alguna vez has  evitado hacer algo por pensar que no serías  suficientemente bueno?

 .-  ¿Has intentado aprender algo en lo que “no eres bueno” de forma distinta?

 .-  ¿Hay algo en lo que piensas que podrías ser bueno si tuvieras la oportunidad de trabajar en ello de una manera correcta?

Para cualquier cosa os podéis poneros en contacto con nosotros.

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