Virginia Blanes: ” Aquello en lo que de verdad nos enfocamos, se transforma en nuestra realidad”.

Hoy dentro de la Sección “Entrevistas motivantes para nuestro desarrollo personal y profesional” es un placer presentar a Virginia Blanes. 

Virginia BlanesSi la definiéramos por los títulos, podríamos decir que Virginia es instructora, terapeuta y canalizadora, además de ser humano normal. Pero tras leer la entrevista, sentiréis que estamos ante una persona especial, única, que para ella lo único importante es cómo vivimos, como nos relacionamos con nosotros aquí y con el entorno con el que nos relacionamos. No quiero decir más, sólo disfrutar de una entrevista llena de inspiración en cada una de sus líneas.

GRACIAS Virginia por ofrecernos una entrevista que aún tras haberse leído ya varias veces, con una nueva lectura, extraemos nuevos aprendizajes para nuestra vida .  Una entrevista inspiradora, motivadora y que nos insufla confianza. Podéis conocer más a Virginia a través de su web ; en Facebook y su canal de YouTube.

¿Frustrado porque nos sabes realmente cuales son tus habilidades y pasiones? ¿Desesperado porque no sabes qué asignaturas escoger o hacia dónde encaminar tu vida? ¿Desempeñas un trabajo que no te gusta y te preguntas a qué dedicarte para ser feliz? ¿En paro y dilucidando qué hacer con tu vida? ¿Quieres un nuevo rumbo en tu vida? Será un placer acompañarte en el camino que quieras emprender. Juntos ascenderemos a cotas jamás imaginadas. Puedes contactar conmigo a través de Twitter (@sherpapersonal), en Facebook y en el email del blog

– ¿Quién es Virginia Blanes? ¿Qué supone para ti ayudar a los demás?

 Soy una persona normal (aunque no habitual), comprometida consigo misma, a la que no le gusta delimitarse en definiciones.

Las personas se ayudan a sí mismas utilizando las herramientas que encuentran en su camino, activando sus propios dones al observar cómo otros manifiestan los suyos, dándose el permiso de avanzar, etc. Nunca podemos hacer por otros, lo que ellos no estén dispuestos a hacer por sí mismos, así que me parecería soberbio pensar que ayudo a los demás. Lo que procuro es hacer mi trabajo lo mejor que puedo y sé,  y si eso le sirve a otros para recordar que pueden mejorar sus circunstancias, o les reactiva la fe en sus posibilidades, o les impulsa a darse un auténtico permiso para ser felices, o les libera de alguna guerra interna y les acerca a la serenidad… Si eso sucede, cuando eso sucede, me siento muy alegre de compartir el avance y la alegría de alguien más.

.- ¿Es posible tener una vida sencilla y plena? ¿Cómo?

Rotundamente sí. Es cuestión de centrarse en lo fundamental y dejar de dar tanta importancia a lo intrascendental.

Hay que permanecer presentes y limpiar la mirada, a menudo contaminada de temores, pasados y objetivos sociales y permitir un espacio a nuestro corazón y nuestra consciencia. Así, liberándonos de los deseos y los juicios que nos impiden disfrutar la realidad, podemos descansar en el gozo de todo lo que ya somos y tenemos y recordar que, en verdad, vivir es sencillo y merece la pena.  

.-  ¿Cómo podemos saber la misión de nuestra vida, el por qué estamos aquí?

Todos hemos nacido para evolucionar, para recordar que somos una fuente de amor y para aprender a dejar de sobrevivir y comenzar a vivir plenamente. Más allá de eso, es cierto que, cada cual, tiene su misión particular. Pero en esto pasa como en casi todo, si nos obsesionamos con descubrir nuestra misión para sentirnos especiales, va a ser nuestro ego el que nos guie y nos va a empujar a la confusión y a la frustración. Si queremos discernir nuestra misión particular sin estar cumpliendo con nuestras misiones fundamentales que son amarnos y vivir, vamos a atorar nuestro camino. Y si nos ofuscamos en una búsqueda de algo que se nos antoja complejo y lejano, dejando de disfrutar el presente, lo vamos a convertir en una utopía inalcanzable. Lo importante es dar lo mejor de ti en cada instante, así la misión de tu alma, se va mostrando ante ti.

.-  ¿Qué entiendes por ego? ¿Tenemos que utilizarlo como aliado o como enemigo?

Resumiéndolo mucho podría decir que el ego es ese cúmulo de no verdades que hemos ido adoptando para mantenernos ficticiamente seguros, acomodados en nuestra zona de confort.

Todos tenemos ego y en un principio, su función, es hacernos observar aquello que, por algún motivo, nos produce una sensación de separación y de incompletitud. Sin embargo, a base de ignorarlo, el que en un principio podría ser un gran aliado, se va transformando en un gran monstruo que se alimenta de nuestra cobardía y nuestra incoherencia. Y así se convierte en una energía que nos carga de razón y nos mantiene aislados en nuestra inconsciencia y adormecidos en nuestro sufrimiento.

Reeducarlo, permitirle que cumpla su función original, es un trabajo complejo pero que, sin duda, merece la pena.

.-  ¿Qué sería de nosotros si nos hiciéramos más preguntas?

Muy probablemente encontraríamos más respuestas y seríamos más auténticos y más libres.

En esta sociedad se confunde el educar con el adiestrar. Una buena educación debería implicar unos valores fundamentales y una orientación a la autosuficiencia de la persona. Sin embargo, nos disciplinan en la cesión de poder constante. Nos enseñan a no cuestionar y a no cuestionarnos; a fundirnos con la multitud y seguir unos dictados que nos alejan de nuestra esencia y de nuestros dones. No invitan a creer que lo habitual es lo normal y que por repetir lo que otros dicen o hacen, aunque no sea ni sano ni cierto, ya estamos consiguiendo algo. Pero tristemente no nos muestran vías de sabiduría, de responsabilidad y de evolución. Rara vez te encuentras con personas que se atrevan a ser honestas, que de verdad busquen lo que existe más allá de lo establecido, que ahonden bajo la cómoda superficie para descubrir la realidad escondida tras los límites y las no verdades que cimentan a nuestro ego. Y cuando te las encuentras, te das cuenta que esa gente aún teniendo los mismos condicionantes que tú, ha elegido no conformarse, ha asumido la responsabilidad de su vida y se ha embarcado en la aventura del autodescubrimiento que, aunque pueda parecer compleja y lenta, es la única que de verdad merece la pena.

Si nos hiciéramos más preguntas y no nos quedáramos con las respuestas que han dado otros, descubriríamos grandes tesoros.

.-  Todo el mundo habla del amor, ¿Pero de verdad se conoce? ¿Qué es el amor?

El amor es la energía primera de la que todo parte y a la que todo está destinado a regresar. El amor es libertad, en contemplación, es completitud… es todo lo opuesto al miedo.

Todos, a uno u otro nivel, lo conocemos, pues forma parte de nuestra esencia primigenia. Y todos, cada uno a nuestra manera, lo buscamos. Pero son muy pocos los que lo conocen en profundidad. Actualmente se confunde amor con relación, ya sea de pareja, paterno filial o de cualquier otra clase, olvidando que el primer lugar en el que lo debes buscar es en ti. Cuando no te amas, te sientes incompleto y separado de los demás. Y esa sensación de aislamiento e incompletitud te empuja a buscar fuera aquello que debes de descubrir y expandir desde tu interior. Así, las personas, se involucran en relaciones de necesidad, de expectativas y de exigencias, en las que no le dan permiso al otro, ni a sí mismos para ser. Esto no es amor, esto es necesidad y mercadería.

.-  ¿Cómo dejamos de ser mediocres?

Lo primero que tenemos que hacer para dejar de ser mediocres es descubrir que lo somos, cosa que se complica en el momento que nuestro ego se empeña en hacernos sentir diferentes. Lo segundo es decidir que estamos dispuestos al cambio. Debemos ser muy valientes, pues dejar de ser mediocres implica activar nuestro brillo, nuestros dones y todo aquello que nos convierte en seres únicos (que no especiales). Es evidente que al hacerlo vamos incomodar a muchos de los que nos rodean, pero es la única forma de recordarles que ellos también pueden ser grandes. Para dejar de ser mediocres tenemos que estar dispuestos a renunciar a muchas inercias que nos mantienen adormecidos y camuflados en las zonas grises de la sociedad. Tenemos que estar dispuestos a descubrir nuestro camino y activar nuestros recursos, en lugar de sobrescribir los senderos de otros y mantenernos a la espera de que nos salven, nos reconozcan, de que nos digan lo que debemos hacer o incluso de que hagan por nosotros lo que no estamos dispuestos a hacer por nosotros mismos. Para dejar de ser mediocres debemos estar dispuestos a liberarnos de creencias inculcadas y de no verdades parasitarias. Como he dicho debemos ser muy valientes y tenemos que estar dispuestos a responsabilizarnos por entero de nosotros y de convertirnos en nuestra mejor manifestación. Claro que, con un ego mal educado, salir de la mediocridad es inviable.

.-  ¿Por qué confundimos abundancia con dinero?

De nuevo es una cuestión de educación ¿o debería decir de ignorancia? A lo largo del tiempo la sociedad se ha ido desconectando de lo fundamental y al hacerlo ha ido cargando de importancia lo perentorio. Así, entre otras cosas, ha confundido abundancia con dinero.

La abundancia es una energía sagrada que te permite disponer de aquello que necesitas cuando lo necesitas. El dinero sólo sirve para comprar algunas cosas, pero no todo se puede pagar con dinero. Lo malo de esto es que cuando personas que podrían ser muy abundantes y exitosas se centran en conseguir sólo dinero, cierran su canal de prosperidad y se pierden todo aquello que por derecho divino ya era suyo.

Actualmente hay, dentro del supuesto mundo espiritual, algunas corrientes que alientan a la gente a enfocarse en objetivos del ego (como el dinero), empujándoles a la frustración y a una ofuscación desde la cual pierden de vista lo que sí tienen y son. De esta manera las personas dejan de disfrutar de su presente, de sus vidas, de lo que sí han logrado, para quejarse por lo que creen que les falta. La abundancia es una energía fluida de gozo dónde el agradecimiento y la consciencia son los natural. Cuando eres abundante no te importa que escalón ocupas en la escala social, ni te interesa lo que los demás piensan de ti. Sin embargo, cuando te auto mutilas buscando sólo dinero, te agotas, te comparas y temes por lo que otros puedan pensar de ti. Definitivamente prefiero ser abundante a ser millonaria.

.- ¿Por qué no llegamos al éxito? ¿Qué nos lo impide?

Lo único que nos puede impedir llegar al éxito somos nosotros mismos, nuestros miedos, nuestras creencias y nuestras resistencias.

La realización y el éxito son un objetivo fundamental de nuestra alma. Y para lograrlo, antes de nacer, trazamos un mapa de vida y elegimos unas habilidades que nos posibiliten alcanzarlo. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, nos vamos contaminando, nos vamos alejando de nosotros mismos y nos vamos desviando de nuestro propósito inicial. Cada cual cae en unas trampas o elige unas excusas para no realizarse, son demasiado variopintas como para poder generalizar al respecto. Lo que sí puedo decir es que nadie ha conseguido el éxito permaneciendo en la mediocridad y en la cobardía. Como tampoco lo han logrado aquellos que culpan a los demás de sus circunstancias, ni esos que se repiten como un mantra “no puedo”.

.Virginia Blanes–  ¿Sabemos vivir de verdad?

En general la respuesta es no. Siempre que estamos perdidos en rememorar nuestro pasado o estamos escapando a nuestro futuro, en lugar de estar plenamente presentes en nuestro ahora, no estamos viviendo. Cada vez que nos estamos quejando de nuestras circunstancias o de lo que creemos que nos falta, en lugar de estar agradeciendo por lo que somos y por aquello de lo que disponemos, no estamos viviendo. Cada vez que nos distraemos y nos entretenemos mirando hacia otro lado, en lugar de estar prestando atención y tomando consciencia de la realidad, no estamos viviendo. Cada vez que nos preocupamos intentando controlar desde la mente, en lugar de estar actuando y disfrutando desde el corazón, no estamos viviendo. Cada vez que nos regodeamos en dolores pasados y temores futuros, en lugar de estar gozando del instante, no estamos viviendo….

.- ¿Sabemos usar de una forma correcta las palabras?

Nuestro verbo es la una de las herramientas más poderosas de las que disponemos y tal vez porque está al alcance de todos, no lo valoramos ni le damos la importancia que tiene.

En gran medida nos percibimos a nosotros mismos en función de cómo nos oímos. Si en nuestro interior hay demasiadas voces nos sentimos confusos y estresados. Si nos hablamos mal, nos sentimos inferiores y acomplejados. Y nos creemos todo aquello que nos repetimos mental y verbalmente. No prestamos atención a nuestro pensamiento, ni tampoco a la negatividad de nuestras palabras, con lo cual hacemos un uso nocivo de esta herramienta mágica que es el verbo.  Aprendiendo a pensar de forma amorosa y constructiva y utilizando nuestras palabras de forma positiva y sabia, podemos cambiar nuestra relación con nosotros y con nuestro entorno y así podemos transformar nuestra vida.

.-¿Todo lo que somos en la actualidad son pilares basados en frases o palabras que alguien nos dijo una vez?.

En cierta medida la capacidad de construirnos y descubrirnos queda mermada por la acumulación de eslóganes y creencias que adquirimos como ciertas a lo largo de nuestra vida. Todo lo que nos han contado y hemos asumido como verdad, limita nuestras posibilidades y nos aleja de la realidad y de nuestros potenciales. Tomar consciencia de las raíces de nuestras creencias es básico para saber si estamos dispuestos a cambiarlas y así poder decidir por nosotros mismos, quiénes queremos ser y cuál queremos que sea nuestra vida.

.-  ¿Vemos actualmente la realidad desde un antifaz? ¿Cómo podemos quitárnoslo?

Existe muy poca gente que vea, de verdad, la realidad. La mayor parte de la gente ve sólo aquello que resuena con su concepto de cómo deben de ser las cosas. Solamente parcelas engalanadas de leyenda personal, que se acomodan a su forma de vivir la vida.

Si a esta tendencia le sumamos la desinformación de los mas media, la ignorancia instalada a través de siglos de manipulación y oscurantismo, la cobardía de los egos que prefieren mirar a otro lado en lugar de encarar los datos, y la ausencia de atención… Podría decirse que es poca la realidad que, ahora mismo, quiere o puede ser percibida por las personas.

Para comenzar a vislumbrarla, hay que dejar de mirarse el ombligo. Hay que cambiar la perspectiva, activar la mirada del observador imparcial. Ese que sabe que no es el centro del universo. Ese que es consciente de que no hay enemigos fuera, ni ningún tipo de complot contra él. Hay que aprender a descargar de importancia los sucesos, mirar cada acaso como una parte dentro de una concatenación, que siempre nos puede aportar algo. Hay que saber tomar distancia para no hacer tuyo lo que no te pertenece. Y sobre todo hay que dejar de juzgar, porque siempre que juzgamos nos volvemos subjetivos y nos  alejamos del dato real. Y lo que es peor, siempre que juzgamos, necesitamos que haya un castigo para “el culpable”. Así es muy difícil activar la armonía interna que nos lleva a la visión clara de la realidad.

.-  Todos queremos ser felices, ¿Cómo lo podemos ser? ¿Por qué no encontramos nuestra felicidad?

A menudo la felicidad se confunde con estados de alegría y euforia, asociados a la consecución de deseos del ego. Esto no es la felicidad, esto son sólo picos emocionales que van seguidos de  descensos y profundas sensaciones de vacío, desesperanza y confusión. La felicidad es un estado de serenidad sostenida que se sustenta, a menudo, en la ausencia de deseo y la aceptación y a la comprensión profunda de la realidad. Después de lo que hemos comentado acerca de la realidad y la percepción que las personas tienen de la misma, podríamos decir que son pocos los que de verdad quieren ser felices. La mayoría, lo que quiere es que sus circunstancias se ajusten a sus deseos y a lo que su ego considera mejor, sin darse cuenta de que, por la ley de la evolución, el Universo siempre nos da todo lo que necesitamos para evolucionar, para que podamos convertirnos en aquellos que hemos venido a ser. Como también olvidamos que, la ley de atracción, llena nuestro entorno de aquello que atraemos, en resonancia y consecuencia con nuestra frecuencia vibratoria, para que podamos vernos y conocernos a través de distintos puntos de vista. Dicho de otro modo, nuestras circunstancias son perfectas, aunque nuestro ego no opine lo mismo.

Para alcanzar la felicidad tenemos que dejar de buscar fuera, tenemos que dejar de estar esperando un futuro mejor, y tenemos que estar dispuestos a dejar de quejarnos de nuestro pasado, de los demás y de nuestras circunstancias presentes.

.- Fe y confianza. ¿Las hemos perdido para siempre? ¿Cómo recuperarlas?

No creo que las personas hayan perdido ni la fe ni la confianza. Siempre ha habido personas derrotistas y miedosas que se enfocan en la parte oscura de sus vidas y otras que se abren a disfrutar de lo mejor que la vida tiene para ellos. Sí tengo la sensación de que hay mucha gente que está muy cansada y demasiado decepcionada, pero puede que sea porque han puesto sus expectativas en falacias y no han tomado la decisión de hacerse por completo cargo de sus vidas… Las cesiones de poder siempre traen este tipo de desilusión. Pero tenemos que tener claro que la fe, independientemente de lo que esté sucediendo en el mundo o en nuestro mundo, debemos sustentarla y tenerla en nosotros mismos, ya que somos los únicos que de verdad somos capaces de realizar cambios y alcanzar nuestros sueños. La confianza, por otro lado, es una apuesta. Por propia experiencia, sé que decidir confiar siempre compensa. Cuando te encierras en la desconfianza, aparentemente te mantienes a salvo de traiciones, parece que si desconfías no das la opción de que te defrauden y así tu ego se va a sentir más tranquilo. Sin embargo, si te mantienes escondido tras los muros de la desconfianza, te pierdes todo lo bueno de la vida. Sólo al confiar les das la oportunidad a los demás de mostrar lo mejor de sí.

.- Una reflexión para los lectores del blog

Estamos en un momento muy especial, lleno de oportunidades en que, como nunca antes, aquello en lo que de verdad nos enfocamos, se transforma en nuestra realidad. Un momento que requiere de nosotros mismos, de que salgamos de una vez de la culpa y de la falta de merecimiento. Es el tiempo de mirar de frente al miedo y liberarnos de creencias y límites para darnos, desde lo más profundo de nuestro corazón, el permiso de ser aquellos seres grandes y brillantes que hemos venido a ser. El momento de soltar el control y renunciar a los deseos de nuestro ego, de parar nuestras luchas internas y entregarnos por completo a la vida y a la felicidad. Y esto, sólo lo podemos hacer nosotros.

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