Una conversación pendiente.

La conversación es la expresión de nuestro modo de pensar” decía Seneca.

conversacionQuiero hablar contigo.. Tenemos una conversación pendiente y creo que es el momento ahora.. Tenemos que solucionar esto, hay que hablarlo…” Son frases que parecen muy sibilinas, sin ninguna intención pero cuando las oímos, nos aterramos.

En muchas de estas conversaciones, necesitamos que alguien nos saque del hoyo, en otras tenemos que dar una mala noticia, o mostrar nuestros sentimientos a nuestra familia o a esa persona de la que estamos profundamente enamorados..

Ya no aguantamos más, necesitamos romper con el muro que nosotros mismos hemos creado, por no hablar, por no expresarnos. En algunas ocasiones está a punto de caerse y en otras ya lo tenemos encima.

Todos hemos tenido una conversación que nos ha liberado de una carga que íbamos lastrando o que nos ha inspirado a conseguir metas que jamás pensábamos  que podríamos llegar a alcanzar.

Yo recuerdo alguna de ellas, y una de ellas, muy reciente.

Tanto las conversaciones que tenemos como las que no, determinan el futuro de nuestra vida, el camino que escogemos cuando nuestra rutina se divide en dos.  Determinan el éxito o el fracaso, el optimismo o el negativismo.

Muchas de las conversaciones que sabemos que tenemos que tener, las intentamos ocultar a través de los miles de emails, whatsapp o a través de las redes sociales. No queremos enfrentarnos a ellas. Nos dan miedo las posibles consecuencias, el qué dirán, la incertidumbre ante un resultado que no tenemos asegurado.

Vemos programas de televisión, que muestran como familias llevan años sin hablarse y muchas veces por un problema que se habría solucionado con una conversación. Con un simple, “Te quiero o Perdón…”.

Pero tenemos miedo a dar el paso adelante. A saber esa respuesta que tanto deseamos.

En otras ocasiones, es el orgullo el que nos impide dar el paso adelante y conversar.

No hablar, no expresar lo que sentía , no pedir ayuda, hace unos años me costó un grave incidente de salud.

Desde ese día , toda conversación que siento que debo tener, lo hago. O al menos lo intento.

Claro que he tenido miedo cuando he tenido que afrontar alguna de ella, pero los beneficios han sido superados por  los miedos.

Miedos irracionales a que no nos entiendan, a sentirnos ofendidos por la otra persona al saber nuestros sentimientos o pareceres respecto a un tema . Gracias a esos miedos, no podemos pronunciar ni una palabra al respecto.

¿Pero por qué? Porque nos han enseñado que una conversación beneficiosa, es aquella en la que hablamos únicamente nosotros y quien lleva siempre la razón, eres tú. Pero eso no es una conversación, eso es una “verdulería“.

Las conversaciones que me han inspirado, que me han ayudado, han tenido una característica en común aunque hayan sido temas diferentes, la empatía.

Es un termino que muchos conocen pero que pocos usan. Y en una conversación es algo esencial. La empatía es el “sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra”. ¿ Y eso hacemos cuando no paramos de gritar, de reprochar a una persona que nos está diciendo como se siente? CREO QUE NO.

Si de verdad queremos ayudar a una persona, apoyarla o quererla… Deja de escucharte a tu razón y escuchala de corazón. Y desde el corazón, es cuando podrás ayudarla, y ella, se abrirá más a ti.

Una conversación que nos ayuda, que nos alienta, además de empatía, es escucha. La otra persona se intenta poner en nuestra situación, intenta entendernos, y nos escucha. Nos deja explayarnos, nos relaja, nos dice que hablemos con tranquilidad y nos intenta escuchar. Le hablamos a su corazón y él nos responde con él.

Las conversaciones del día a día, salen a gritos al instante que oímos algo que no nos gusta y que hiere nuestro orgullo o ego.

Así pasa lo que pasa, amistades rotas, enfados, familias desestructuradas…

Intentamos siempre ganar, imponer nuestra opinión sobre la de los demás, pero eso no es una conversación, eso se llama imposición. Así no se consigue ningún beneficio, más bien llantos y más miedo.

Estas conversaciones en las que te sientes escuchado, liberado o que te han inspirado, si te das cuenta, no hay ni un ganador ni un vencedor. Nadie impone su “verdad”, solamente se intenta que las dos partes, lleguen a un acuerdo, a un entendimiento, a un cruce de caminos beneficioso para ambos.

conversacionComo en la vida, somos lo pensamos, creamos y sentimos,  y en las conversaciones pasa igual. Somos como el tipo de conversaciones que solemos tener. Si gritamos cuando pensamos que nos ofenden, respondemos con ira, somos rencorosos, nuestra vida no puede ser muy feliz. Pero si escuchamos, alentamos a la persona con la que hablamos, somos empáticos, inspiramos a la otra parte… siempre tendrán un buen final.

La vida de verdad, el aprendizaje está más allá de tus límites y por eso nos dicen que seamos valientes. Ser valiente a la hora de establecer una conversación importante, de cualquier tipo de índole que fuera, nos hará conocer cosas que hasta ahora estaban ocultas para nosotros, conocer más a la otra persona o saber que podemos conocer los límites que hasta ahora mismo nos bloqueaban.

Ser valientes, dar el paso adelante, establecer esa conversación que nos da miedo, nos da mucho más aprendizajes que estar con la boca cerrada.

Por favor, todos tenemos siempre alguna conversación pendiente, con tu familia, amigos o con tu pareja, se valiente y tenla. Te da miedo, pero ¿QUIERES ESTAR TODA LA VIDA PREGUNTANDOTE QUE HUBIERA PASADO SI LA HUBIERAS TENIDO? Te puede llevar a la felicidad, a quitarte un peso de encima que te oprime o te lance a tus sueños.

SE VALIENTE, Y MANTEN ESA CONVERSACION QUE TIENES PENDIENTE.

Pero no sólo, podemos tener una conversación pendiente con otra persona, sino también con uno mismo. Sabes que quieres respuestas a preguntas como : ¿Quién soy yo? ¿Soy feliz? ¿Tengo mi foco en la felicidad o en la infelicidad?..¿Soy quien quiero ser? :.” Son preguntas muy importantes en nuestra vida, cuya respuesta está dentro de nosotros.. Pero para ello, tenemos que escuchar a nuestro corazón, a nuestro ser, ese oráculo que siempre nos dice la verdad… Pero la incertidumbre ante una respuesta que no queremos saber, la inseguridad de qué pasará… obviamos hablarnos a nosotros mismos.

Pues si haces eso, luego no te quejes, excuses y eches la culpa a los demás. Solamente tenías que haberte hablado a ti.

Una simple conversación contigo mismo, puede llevarte a salir del hoyo, a volver a sonreír, aumentar tu autoestima, o dar un paso importante que te lleve hacia tus sueños…

Como dice mi madre: ” MIEDO PARA ROBAR“… ¿pero miedo a hablar con una persona, miedo para lanzarte preguntas que te pueden llevar a descubrir quien eres, tu misión en la vida? ESO JAMÁS…  Unas palabras, pueden cambiar tu vida y la de los demás.

¿Con quién tienes una conversación pendiente? ¿De qué trata? ¿Te da miedo hablarte? ¿Por qué?.

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