En este momento..

La esencia del valiente no está en el tamaño de la victoria, sino en la pasión con la que se enfrenta a cada una de las batallas”.

PresenteMe has hecho ver, lo que hasta ahora pensaba que era imposible.  Me has hecho ver, que soy mortal.

Pensaba que estaría aquí para siempre. Que el trabajo que hiciera, estaría para generaciones venideras. Pensaba que todo el mundo hablaría de mí hasta cuando me hubiera ido. Nos han enseñado que nuestro trabajo, tiene que ser inmortal, que tenemos que dejar una huella en este “pequeño” pasó por esto que llama vida.

Pero tu mirada, me ha hecho darme cuenta, que estamos muy confundidos. No sabemos cuándo partiremos hacia el “nuevo” barrio, pero que esto es algo eventual, SI.

Desde que te mire a los ojos,  el reloj de mi muñeca empezó la cuenta atrás. Hasta que me diga que tengo que partir. No lo miro, no quiero saber cuándo será, sólo quiero seguir mirándote a los ojos.

Me acuerdo de aquel primer día.

Hasta entonces mi vida, sólo tenía una característica.  Me “PRE-OCUPABA” por todo.

Me pre-ocupaba porque esa persona no me había llamado, me disgustaba porque esa persona no me hacía caso, tras mostrarle mis sentimientos, me enfadaba con el mundo cuando me rechazaban para un puesto de trabajo, me enfocaba en que todo lo que hiciera dejara huella, para los demás, pero no para mí.

Satisfacer el ego era la única obsesión, porque me habían enseñado que cuando me fuera, tenían que hablar de mí todo el mundo.

Hasta entonces, no sabía qué era eso de vivir en el presente. No me preocupaba, solamente el futuro era lo que me preocupaba. O estaba lamentándome por un pasado que ya no volvería.

Y mientras tanto las agujas del reloj pasaban a más velocidad de la que debían ir.  Yo no era el dueño del tiempo, el tiempo era mi dueño.

Solo veía miedo, tristeza, lloros en mi vida, porque no conseguía aquello que me habían introducido en mi mente, como un martillo pilón, “ Eso del presente , no vale la pena, ¿O quieres darte cuenta que tu vida es una mierda? Sólo piensa en el futuro y lucha por ello. Y cuando llegues sigue pensando en el futuro…”

Más y más miedo, más y más frustración, más y más desesperación, porque no conseguía nada de lo propuesto…

Los segundos pasaban más y más rápido cada vez lo miraba, y con ello, el miedo, aumentaba.

Vivía desesperado por el éxito, por el que dirán, por no pasar desapercibido, para buscar el reconocimiento de los demás, cuando tenía que encontrarlo dentro de mi.

¿Qué pasaría si supiéramos todos, cuanto tiempo nos queda en la vida? ¿Cómo sería la sociedad sabiendo ese hándicap de nuestra vida?

Me imagino  que mucha gente se tiraría de los pelos, lucharían, intercambiarían “ese tiempo” con otras personas, porque querrían vivir más, decir más de lo que han dicho hasta ahora, hacer más de lo que tendrían que haber hecho…  Otras personas se “dejarían llevar”, pensando que “SÓLO” tienen ese tiempo  y que ya están todas las “cartas” echadas en el tapete. Otros pensarían que “AÚN” les queda ese tiempo tan precioso hasta que el reloj, marque 00:00 y que lo van a aprovechar, exprimir hasta el último segundo.

¿En qué situación te encontrarías tú? ¿Qué harías con el tiempo  que te queda? ¿Seguirías haciendo lo mismo que estás haciendo ahora? ¿Cambiaria tu forma de ser, de estar?

Cuando te vi, las manecillas del reloj se pararon.

Tu mirada me hizo ver, que el futuro no existe, que solo tengo en mi vida, el presente. Podemos tener las mejores posesiones, los mejores coches, relacionarnos con altas esferas, pero si no disfrutamos del presente, no tenemos nada en la vida.

PresenteSi no nos escuchamos, si no damos las gracias por existir, si no sentimos nuestra respiración, si no vemos los milagros, regalos, oportunidades que la vida nos da durante todo el día, como tu mirada.

Tu mirada me hizo ver que no estaba viviendo mi vida, estaba viviendo la vida que otros querían para mí. Estaba haciendo realidad los sueños de otras personas, no los míos.  Había dado el paso atrás en muchos momentos de mi vida, cuando tenía que haberlo dado adelante, porque los demás me decían que era eso lo que tenía que hacer.  Había dicho NO, a muchas cosas que quería, con las que soñaba, todo por miedo, todo por no sentirme señalado, por no salirme del “rebaño”.

Sentir tus ojos en mí, me hacen ver que solamente tenemos una vida, y nosotros debemos ser los únicos dueños de la misma.  Tus guiños hacen sentir que tenemos más talentos de los que los demás nos hacen creer que tenemos y que tenemos que confiar en la vida, que es la que nos los ha dado para darlos a los demás. El abrir de tu pupila hace ver que la vida es mucho más grande de lo que nos hacen ver. Que no está llena de escasez sino de abundancia, no de miedo sino de amor, no de tristeza sino de alegría por todo lo que nos rodea.

Dando una ojeada a mi vida, doy gracias por todo lo vivido hasta ahora, he aprendido mucho. Pero ahora aún más. Veo un nuevo horizonte, que será el que yo quiera, el que yo sienta, porque no pienso pegarme la vida preguntándome: ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI…?

Tú mirada me hace ver que la vida no está llena de sombras, sino de estrellas polares, que hacen que los inviernos sean espectaculares.

Gracias por sacarme de la vorágine de una sociedad domesticada y llevarme a  casa, al presente.

Tus ojos me hacen tan grande, sentirme importante, gracias a ellos, soy lo que quiero ser.

En este momento… ¿Hacía dónde tienes enfocada tu mirada?

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