Toda piedra es una oportunidad

El éxito es ése viejo trio: habilidad , oportunidad y valentía” decía Charles Luckman

Piedra oportunidadPodemos vivir en una ciudad, rodeados de edificios altos, de los mayores avances tecnológicos, pero siempre vamos a estar rodeados de piedras.

No tipo de piedras que te puedes encontrar en un parque, sino de las que hacen daño en tu corazón.

¿A qué ya no hace tanta gracia la concepción que tenías de una piedra?

Esta semana he recibido una pedrada de las que estoy hablando.

Estábamos tomando algo, cuando la recibí.

¿Qué me dijeron? Es lo de menos, pero acabé llorando.

Pensareis que tras recibirla, empezaría a echarle los demonios a esa persona y acordarme de sus familiares. Pues la verdad que NO, acabé dándole las GRACIAS.

Tenemos un poder muy importante que no hacemos uso. El poder de convicción ante determinadas situaciones. Como nos da miedo vivir en el presente, acabamos haciendo responsable de todo los que nos ocurre a los demás, en vez de hacernos responsables de nuestras propias emociones y reacciones.

Quiero decir, en otro momento, le hubiera preguntado a esa persona por sus familiares muertos, entre gritos y reproches. Ese día, escuché lo que me quería decir, lloré al darme cuenta que tenía gran parte de razón, le di las gracias y acabé apuntándome en mi agenda, un propósito que no olvidaré para el resto de mi vida.

Nos han enseñado que si nos “elevan” a los altares, esa felicidad “efímera” es causa de esas palabras, y si pasa al revés, ese “cabreo” depende de la persona que ha pronunciado las mismas.

Las cosas no son así.

Somos personas que nos apegamos a las reacciones del exterior, que reaccionamos en función de si nos gusta o no lo que dicen. Pero yo quiero promulgar hoy totalmente lo contrario.

¿El qué?

Que cuando nos vayan a decir “eres una mierda”, no reacciones y SI seamos proactivos. ¿Cómo? Preguntándonos POR QUÉ íbamos a reaccionar de malas maneras.

Ya te digo yo que te pasaba, TENÍAS MIEDO.

Reaccionamos mal a una reflexión de una persona, porque sabemos que en el fondo tiene razón. Como no nos gusta que nos digan la verdad, reaccionamos mal, echándole la culpa a la otra persona y diciéndole: “¿Pero quién te crees tú quien eres para decirme esas cosas de mi? Tú no me conoces de nada… No sabes qué he pasado en mi vida…”

Nos defendemos, atacando, en vez de darle las gracias por su reflexión, integrarla dentro de nosotros y ver si quizá tiene razón en algo. Quizá tenga razón, pues tenemos delante de nosotros una oportunidad para cambiar.

Toda piedra que nos encontremos en la vida, es una oportunidad para cambiar. TODA. Todo depende de la actitud con la que la enfrentemos.

Reaccioné llorando. Había descubierto mi miedo a que convertirme en una persona que no había sido hasta ahora y que siempre he rechazado ser en un futuro.

Como bien dice Sergi Torres, el dolor es el testigo infalible, que tenemos miedo a vivir la vida. Yo me había dejado llevar por mi inercia, y había olvidado casi por completo, un tema que era importante para mí.

Todos tenemos o hemos tenido enemigos que se han pasado a ese lado, gracias a comentarios de este estilo. Nos preguntamos quien se cree esa persona para decir lo que ha dicho. La borramos del Whatsapp, la bloqueamos en Facebook y la ponemos en la lista negra.

piedra oportunidad¿Y que pasaría si esa persona la convirtieras en tu mentor, ya que te ha mostrado una faceta de tu vida que no estabas dispuesto a entrar por miedo a sentir?

Muchos de los mentores que tengo en mi vida, empezaron así. Metiéndome una buena ostia en toda mi cara, metafórica, aunque alguna vez no ha sido así, sino también física.

Todas las piedras que has esquivado en tu vida, te han convertido en una persona llena de miedos. No las has querido saltar, porque tenías pavor a no saber qué habría detrás de las mismas, y si has podido coger otro camino diferente obviándola, lo has hecho.

Sé que me enfrentaré a muchas piedras y siempre daré gracias por estar en mi camino. ¿Por qué? Porque me demostraran que están en mi vida, para decirme que no estoy hecho de miedos sino de mi, en su totalidad.

Tú no eres esos halagos que te dicen, Tú no eres esas críticas que te lanzan, tú no eres esos piropos que te echan al pasar por la calle, Tú no eres el concepto de felicidad que tienes…Tú no eres esos “no podrás” que te dicen al oído, Tú no eres ninguno de los conceptos que TÚ CREES QUE ERES.

Nada de lo que tú crees que eres o no eres, NADA DE ESO TIENE SENTIDO.

No eres una opinión, sino que eres cada instante que sientes, aceptas y creas.

En vez de rechazar todos esos momentos que te encuentres en la vida, en los que tienes ganas de “devolverle” la piedra a esa persona, acéptalos. Siempre tienen un POR QUÉ.

Nada en la vida es bueno o malo, solo es.

Todo lo que la vida te da siempre es un regalo. De ti depende de qué forma lo aceptas.

¿Cómo aceptas las piedras que la vida te manda?

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