¡¡Cómo pica la paciencia!!

La paciencia no es simplemente la capacidad de esperar — es como nos comportamos mientras esperamos” decía Joyce Meyer.

Que espere su p..a madre, que tengo prisa y no estoy para perder el tiempo…¿Paciencia? Lo que tengo los nervios a flor de piel… ¿Pero llega ya o no? Que ya han pasado más de 2 minutos desde que dijo que vendría… ¿Paciencia? Eso para los budistas, yo quiero mi hamburguesa pero ya

Son algunas de las frases tan bonitas que he escuchado durante el día de hoy, y no con una melodía que los oídos agradecieran.

Pitamos el claxon a poco que el coche de delante se pare aunque esté pasando un viejecito, queremos los números del supermercado vaya lo más rápido posible, a pesar de que sabemos que aún tenemos 13 números por delante

¿Por qué somos tan impacientes? ¿Por qué odiamos esperar?

.- Estamos en una sociedad, que EL QUE NO CORRE, VUELA. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, vamos con la 5 marcha puesta. Corriendo a desayunar, corriendo al trabajo, corriendo a las reuniones , corriendo a la comida que tenemos, corriendo a por los niños, corriendo a la cena con nuestra pareja, corriendo a hacer el amor con ella …TODO EL DÍA CORRIENDO.

Pensamos que nos estaremos perdiendo cosas, si vamos a un nivel “más normal” por la vida, si disfrutamos de todo momento, como si fuera lo que es, UNICO. Pensamos que si no vamos a una velocidad endemoniada por la vida, la gente pensará que somos unos “vagos”, “raros” o “demasiado zen”. Que las oportunidades hay que cogerlas al vuelo, y no en modo “tortuga”, como nos hacen ver que vamos.

Pero sobre todo, vamos a esa velocidad, porque no vaya a ser que nuestro vecino nos quite esa “oportunidad” y antes que él, tenemos que conseguirlo nosotros.

.- Somos unos impacientes, porque queremos resultados para “antes de ayer”. Si no alcanzamos todos los días unos determinados resultados, la sociedad nos considerará unos “negados”. Y con un futuro nefasto. No sirve los resultados que hayamos alcanzado el día de antes, hoy tenemos que conseguir unos nuevos. No sirve la media de resultados, tienes que subirla todos los días, porque los demás también lo hacen, y no vaya a ser que te quedes relegado a los últimos puestos, y te digan que estás despedido.

.- Somos unos impacientes, porque queremos un éxito rápido e indoloro. Nos da igual como lo haya conseguido el vecino. Si él lo ha hecho, nosotros también y si es el menor tiempo posible, mejor. Nos da igual como lo haya conseguido, porque si hay un método para llegar antes que él, a un éxito aún mayor que el que ha conseguido, MEJOR.

Nos han enseñado que el éxito es hacer lo que todo el mundo hace. Que si podemos hacerlo a través de un atajo, mucho mejor. Porque si no conseguimos éxitos, seremos considerados unos “don nadie”.

En un éxito efímero, un éxito que nos compara con los demás, un éxito que no promulga la singularidad que todos y cada uno de nosotros tenemos.

El éxito para unos será conseguir miles de seguidores, tener una empresa internacional, un descapotable o salir en una revista, pero para otros será actuar en un bar con su guitarra para todo aquel que quiera escucharlo. Todo es respetable, desde una coherencia interna, no unas reglas impuestas.

Si tú eres feliz así, ¿Por qué los demás te consideran menos que ellos? Cada uno es feliz como es.

El éxito es coherencia, para cada uno es lo que es. Nunca te compares con los demás.

.- Somos impacientes, porque no nos gusta sudar. Si sudamos, nos cansamos, y si nos cansamos podemos tirar la toalla. Claro que podrás tirar la toalla, pero siempre lo hará en algo que realmente no te motivaba, en algo que no querías para ti, y SI habían impuesto los demás para ti o por quedar bien. Así que mejor algo rápido, indoloro y que nos haga quedar mejor que nuestro vecino.

El sudar, el esfuerzo, el camino, el ser consciente de las caídas, del paisaje que estamos viviendo, nos hace darnos cuenta, de lo que somos capaces, de quienes somos, de talentos que teníamos dormidos, de personas que nos ayudan y de las que se van porque no creen en nosotros.

El esfuerzo, la constancia, nos hace recuperar valores que hasta la fecha teníamos olvidados. Eso de esforzarnos, es para los “new age”. Eso del sudor no va conmigo, lo quiero todo para ya..Eso de esperar…Que espere Rita…. Yo todo lo quiero para ya.

Creo y se por propia experiencia, que la impaciencia muere, cuando estás de vez focalizado en lo que tú quieres conseguir.

.- Aprendes que detrás del miedo que tienes, hay algo mejor que te está esperando y que te tiene que enseñar algo que no sabías.

.- Aprendes más por el camino que cuando llegas a la meta.

.- Aprendes más de ti mi mismo que siendo uno más.

.- Aprendes que si quieres, realmente hacer algo, acabarás consiguiéndolo en la mayoría de los casos.

.- Aprendes que todo lo bueno se hace esperar y que mientras tanto, la vida te está poniendo a prueba a ver si eres digno o no de ello.

Así que si eres un canalla, a partir de ahora, cambiemos el significado de paciencia que dice la RAE es “capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse… capacidad para hacer cosas pesadas o lentitud para hacer algo…”, por “Capacidad de disfrutar, vivir el camino, a pesar de las circunstancias ya que sabes que vas a llegar a tu camino, aunque los demás crean que es una locura”.

¿Qué te parece?

Os dejo la entrevista que me hizo Alejandro Durán para su blog, “Cuestión de talento”.

El próximo día 27 a las 19:00 Horas estoy junto a Andrés Pérez Ortega , en Fnac Callao presentando Liderazgo Canalla. Libera tu lado más rebelde. Os pero a todo.

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