¡¡Activa los hábitos y activaras el éxito!!

No te preguntes qué puede darte la vida, sino qué puedes dar tú a la vida” decía Viktor Frankl

Has decidido poner el contador a cero.

Has comprendido que cuando nace un nuevo día, el pasado se convierte en eso, en pasado. Que tienes por delante un nuevo día lleno de oportunidades que tienes que exprimir.

Has aprendido que no eres tu pasado, que eres tu presente. Y por lo tanto, has decidido emprender un nuevo camino, un sueño que llevaba tiempo dentro de ti.

Y has decidido que te vas a comprometer a ello, hasta las últimas consecuencias. Hasta la fecha te habías comprometido con muchas cosas, pero siempre acababan por no suceder o no llegar a ver si pudiera ser verdad o no.

¿Por qué?

Porque te has comprometido en función de los deseos de los demás o por no “salirte” de las expectativas que tenían los demás sobre ti.

Ahora las cosas han cambiado, te comprometes PORQUE ASÍ LO SIENTES TÚ.

Apuestas por ti, APUESTAS POR TU DON, POR LO QUE TE APASIONA

No te consideras un superdotado, pero te has dado cuenta, que hay algo que los amigos te piden que les ayudes.

ESTAS SOLUCIONANDO UN PROBLEMA A LOS DEMÁS

Eso es la verdadera concepción de emprender. No montar un holding que le quite el puesto a Amancio Ortega (si tiene que ser ese tu propósito, ya llegará), pero el verdadero propósito de emprender, es solucionar los problemas a los demás, AYUDAR A LOS DEMÁS. Ya que como tú nadie lo hace.

Te das cuenta, que el verdadero éxito empieza dentro de uno mismo, no acaparando followers, comprando locales o yendo a eventos a repartir tarjetas. El principio del comienzo empieza en ti. Al hacer las cosas de otra manera, tu actitud es otra.

Emprender es apostar por ti mismo. Otra gente has visto “caer” por el camino y no entendías por qué.

Es fácil, porque habían apostado por modas, por cosas que creían que les haría llegar cuanto antes al éxito a ganar un dinero que les hacía falta. Habían apostado por un éxito efímero y fugaz, cuando en verdad, si hubieran apostado por lo que sentían, por lo que mejor se les daba, hubieran conseguido mucho más de lo que se podrían haber imaginado.

Pero tú has elegido un camino distinto, has elegido TU CAMINO.

Has elegido lo que AMAS.

Es uno de los valores que te has dado cuenta que tenías escondido, la coherencia. Es lo que tú sientes, lo que tú quieres. Escuchas lo que digan los demás ante posibles retos, precipicios pero a partir de ahora vas a hacer caso a tu corazón, el más sabio de todos.

Desde que tomaste esa elección, todos los días tienes en mente TU PROPIA DEFINICIÓN DE ÉXITO.

¿Qué es el éxito? ¿Quién define qué es el éxito y que no lo es? Hasta ahora has intentado llegar a los cánones que la sociedad esperaba que alcanzases. Pero cada cerebro es un mundo y cada mundo tiene una concepción diferente de la vida, del éxito y del fracaso.

Sientes, sabes, lo notas, que quieres un estilo de vida propio, que no diferente, tu propio estilo. Que tienes y quieres hacer las cosas A TU MANERA, que crees que se pueden hacer mejor de cómo se han hecho hasta ahora. Pero sobre todo te has dado cuenta, que viviendo así, sintiendo así, te vas a dormir todas las noches, con la conciencia muy tranquila. Sabiendo que has hecho lo que tenías que hacer.

Quieres tu éxito, es tu coherencia, es tu forma de vivir la vida.

Echas la vista atrás y te das cuenta, que llevas tiempo sin quejarte.

Te levantabas y te quejabas por todo. Por el sol que hacía, por el frio que no hacía, por el café que te ponían o por la ropa que te tocaba ponerte.

Ahora la queja ha desaparecido de tu vocabulario, de tu cuerpo. Ya no lo haces. ¿Por qué? Porque sabes que todos los días son experiencias que hay que vivir, momentos que hay que exprimir, oportunidades que hay que lanzarse o de las que hay que aprender.

Te quejabas porque sabías que no te gustaba tu vida, que creías que había algo más allá de lo que hacías, y ahora que lo estás haciendo, viviendo, las quejas, las excusas, han desaparecido.

Y si te quejas, lo utilizas como un trampolín de investigación del por qué y para qué te pasa lo que te pasa.

Te levantas descansado. Has aprendido que tienes que descansar, porque si no, no habrá manera de rendir hacia el camino a tu sueño.

Al igual que sabes que tienes que descansar todas las noches y alguna buena siesta española, también sabes, que enfocarte demasiado tiempo en alguna acción, tu cerebro no dará mucho más de sí, así que cada cierto tiempo, te paras y te mueves.

El movimiento siempre produce más movimiento.

Y por mucho que estés loco de contento, no puedes ir como “pollo sin cabeza” hacia tu meta. Tienes que tener tiempo para parar y pensar. Por mucho que estés “andando” a tu meta, por mucho que creas que vas en el camino adecuado, tienes que pararte cada cierto tiempo, “subirte” a un árbol e ir viendo qué camino has recorrido, qué ha pasado por el mismo, que has aprendido, si te has desviado.

Así que durante el día, provoca paradas en tu agenda, para pensar, para crear y/o reorientar el camino.

Y cuando pienses, no pienses como lo hacen los demás. Tu experiencia hasta la fecha, has sabido que no te ha dado los resultados con los que soñabas. Tu experiencia está formada por opiniones de los demás, por miedos, por vergüenzas, por “no puedos”.

¿Qué pasaría si aprendieras a través de la imaginación que tienes? ¿A través de esos sueños que te mueven?

Esa imaginación es tu subconsciente hablándote, dale la oportunidad, que seguro que tiene que enseñarte más que toda la experiencia hasta ahora absorbida por ti.

Cada situación tiene una solución diferente, no la que siempre los demás le han dado.

Cuando haces las cosas según tu corazón y no tu miedo, empiezas a decir NO a muchas cosas a lo largo del día.

No a cosas que te roban el tiempo, no a reuniones inoperantes, no a personas que te roban la energía, no a cosas que antes decías si y te preguntabas: ¿Por qué he perdido tanto el tiempo en algo que ni me va ni me viene?

Decir NO es decirte Si a ti mismo, a tu sueño, a tu motivación.

Diciéndote Si a ti mismo, no estás siendo tu mismo. Luchas por ser mejor todos los días.

Si tienes que hacer limpieza de tu agenda, de la gente que te rodea, lo harás durante los días que haga falta. Porque aparte de querer trabajar con los mejores, quieres gente a tu alrededor, con tu misma locura, con tu misma forma de ver la vida.

Durante el día te equivocarás. Pero sabes que es la única forma de aprender. Haciendo y cayéndote, haciendo y cayéndote, no queriendo correr sin foco. Y no pensarás que eres un fracasado, sino que así es la antesala del éxito.

Irán pasando las horas del día y siempre con la misma filosofía de darte a los demás, sin esperar nada a cambio, porque sabes que ya has empezado a disfrutarlo cuando tomaste la decisión entre:

¿YO O MIEDO?.

¿Tu día a día de qué hábitos está formado? ¿Qué hábitos tienes que introducir en tu vida?

Si quieres conocer los hábitos de las personas de éxito os recomiendo el libro de Sergio Fernández y Raimon Samsó, Misión Emprender. Los 70 hábitos de los emprendedores de éxito”.

 

 

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