¡¡Si la envidia fuera tiña…!!

La envidia es el sufrimiento de los que nunca alcanzaran a ser nuestros verdaderos amigos

“Si la envidia fuera tiña… ¡Cuántos tiñosos habría!”

Una frase que he oído tras comentarle una mujer a otra sobre su moreno de piel y lo poco que se le veía últimamente.

En un mundo en el que parece que las emociones no existen. En los que hay que obviar al miedo, en los que la incertidumbre la vamos a salvar con una lista de “deberías hacer…”, en los que solamente nos debemos guiar por el amor,…. LA ENVIDIA EXISTE.

Todos lo hemos sido en algún momento de nuestra vida, TODOS.

Envidia de nuestros hermanos porque reciben más propinas que nosotros, envidia de nuestros primos por esos bocadillos que les dan, envidia de nuestros amigos que ligan más que nosotros o envidia de ese compañero de trabajo al que has ascendido y aún nos estamos preguntando qué ha hecho para alcanzar ese puesto de trabajo con el que nosotros soñábamos.

TODOS HEMOS SENTIDO ALGUNA VEZ  LA ENVIDIA…

Pero no podemos gritarlo a los 4 vientos, porque pensaran que somos malas personas, que menuda educación habremos recibido o cualquier cosa que le dé por decir a la persona que nos ha escuchado…

Así que por lo tanto, todos hemos envidiado alguna vez a alguien pero como en los documentales de la 2, nadie lo dice que lo ha sido.

Pero como bien dice el refrán, titulo de este post, si la envidia fuera tiña…ya te puedes imaginar que estampa veríamos todos los días por las calles…

Como toda emoción, tiene su lado negativo como positivo.

EL negativo, es:

.- El rencor.

.- El papel de víctima. Lanzando a todo aquel que te quiera oír, improperios, lloros, gritos y preguntas al aire, tipo: ¿Qué hecho yo para merecer esto?

.- Una energía que desperdicias y no enfocas donde deberías hacerlo.

Sé que ahora estarás pensando, “Venga David, dime por qué la envidia puede ser buena, porque no me lo creo”.

Para que una envidia produzca beneficios en nuestra vida, tenemos que empezar por ACEPTARLA.

Vemos a ese amigo con la chica que te gustaba, a esa “petarda” subiéndose a escenarios preguntándote qué ha hecho para conseguirlo, a ese vecino que tiene una racha de suerte que ni en una película de Disney…

Los envidiamos, los criticamos, pero eso sí, nunca aceptamos que tenemos envidia… NUNCA ACEPTAMOS QUE NOS ENCANTARÍA SER NOSOTROS QUIEN NOS GUSTARÍA ESTAR EN SU PAPEL.

Es mejor criticarlo, que dar un paso adelante reconociendo nuestras emociones y todo el camino que luego vendrá.

Me da igual que lo haya conseguido por lo legal o lo criminal (si hay alguna vez que no entiendes cómo lo ha hecho, pero ya ves, ahí está,), PERO aceptarlo supone que no has hecho todo lo que está en tus manos para llegar a ese sueño.

¿A qué pica? Lo sé.

La envidia es poner el foco en los demás, cuando tendríamos que ponerlo en nosotros mismos y reconocer: ¡¡PUES SI, NO ME HE ESFORZADO LO SUFICIENTE!!

Aceptar nuestras emociones, es empezar a ver la realidad desde OTRA PERSPECTIVA.

Es empezar a darnos cuenta, que si no hemos llegado hasta donde queríamos, (que a lo mejor no era el momento para ti), es porque no pusiste toda la carne en el asador.

Y no me valen: “Que lo hice, que lo intente… pero es que….”.

Si una persona ha llegado antes que tú, es que se podía hacer. Ha invertido mejor el tiempo que tú, o se ha movido mejor que tú… Lo que sea, pero lo ha hecho.

Aceptar que eres un envidioso, te ayuda a darte cuenta, que si de verdad querías, tenías que haber puesto más la carne en el asador.

Y después de ver la realidad, ¿Qué hacemos?

Leí hace unos días que había que dar las felicitaciones a esa persona que lo había conseguido. Seamos claros, ESO NO LO HARÁ NADIE. Y si lo hace, será con una sonrisa más falsa, que los billetes de 250 Euros.

Preguntándole a lo mejor te dice cómo lo ha hecho, te enseña alguna fórmula que no sabías o quizá te confirma que no ha llegado hasta esa cima “por método no éticos”.

Si no sabes, si no preguntas, la envidia irá en aumento, tu cabreo, rabia o frustración… Si sabes, como hemos visto, te abrirá los ojos tanto para ver cosas que no veías, como para confirmar cosas que sentías.

Así que tras aceptar que sientes envidia, que no es lo mismo que ser un envidioso, investiga como buen periodista a la pregunta: ¿Cómo lo ha conseguido?

Tras saber CÓMO, es la hora de ponerte en acción.

Si sabes qué tú también puedes llegar hasta donde ha llegado esa persona. Si sabes que puedes hacerlo aún incluso mejor y cómo lo ha hecho esa otra persona….

¿A QUÉ ESPERAS?

Es tu momento. Ya tuviste una oportunidad y la perdiste. Ahora la vuelves a tener de nuevo..

Todo depende de ti.

Como hemos visto, una emoción que todo el mundo, la ha sentido y siente, pero no lo reconoce, nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas.

La próxima ya sabes, utiliza toda la energía que esa envidia te está dando y focalízala hacia tu meta y no hacia tu odio.

A ver si tras este artículo, transformamos el final del refrán:

“Si la envidia fuera tiña…todo nos iría mucho mejor”.

¿Te apuntas?

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2 Responses to ¡¡Si la envidia fuera tiña…!!

  1. yolanda912 says:

    Hola! Es un tema sobre el cual me hago muchos preguntas y en muchas cosas de la que expones, coincido. Todos en algún momento hemos podido sentir envidia y, es mejor aceptarla y, preguntamos el cómo como tú bien indicas; si él/ella ha podido, vamos a ver qué podemos aprender de esa persona, porque desde luego lo menos inteligente es criticar y esconder la cabeza bajo el ala.

    Buen post!

    Un abrazo.

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