Pinocho en el s.XXI

“Lindo muñeco de pino, despierta a la vida del destino”.

Pensamos que Pinocho es un simple cuento, pero a día de hoy, todos hemos sido Pinocho o todavía lo estamos siendo. Aun estando en el s.XXI.

Y no es porqué haya hecho algún estudio, que de verdad demuestre que la nariz nos crece cuando mentimos. O porque nuestros huesos está demostrado que tienen un porcentaje de madera.

Somos pinochos, porque estamos dominados como él estaba, por finos hilos.

Y no estés pensando que tú no lo estás, PORQUE TODOS LO HEMOS ESTADO EN ALGÚN MOMENTO DE NUESTRA VIDA.

Somos títeres que avanzamos o retrocedemos en función del propósito de la persona que tira de nuestras cuerdas tenga en ese momento.

No seas impaciente queriendo saber el nombre de esas personas o entidades, para ponerle las cosas claras y cortar las cuerdas, porque en el fondo sabes de quien o quienes te estoy hablando.

Desde pequeños, nos educan, para sentirnos como Pinocho cuando va al teatro de las marionetas. Para ser uno más y no ser tildado de “raro” o “especial” por las demás marionetas.

Porque una vida fuera de la tribu de las marionetas, como bien nos dicen, es una vida de destierro, sin futuro y soledad.

Ante el miedo que nos meten con la educación que recibimos, con los mensajes con los que nos taladran nuestros padres, amigos de nuestros padres y profesores, empezamos a bajar la cabeza y a no pensar en llevar la contraria a nadie, a olvidarnos de posibles ideas que nos ponen los pelos de punta y nos dilatan las pupilas…

Es mejor que seas un títere más, que no un muñeco diferente…” “Deja de preguntar, deja de ser curioso, no seas tan pesado que eso son temas de mayores…”

Nos enseñan con frases de este estilo, que el YO, es algo contraproducente para nuestra salud y futuro en la sociedad.

Y en cierto modo, queramos o no admitirlo, las aceptamos. Todo porque queremos ser considerados como integrantes de pleno derecho de un club llamado sociedad.

¿Pero qué ocurre cuando empezamos a preguntarnos: “¿Y a mí quien me complace?”

Ahí es cuando es el principio del comienzo de un mar de aventuras, de dudas, lamentos, de creer que estás loco o te pasa algo importante, que desembocará en una pregunta:

¿Quién soy yo?

Ya no sólo en “Liderazgo canalla. Libera tu lado más rebelde” como en el próximo libro (del que os hablaré próximamente), todas las personas integrantes del estudio para el mismo, tenían una cosa en común:

SE HABIAN PASADO LA VIDA DANDO GUSTO A LOS DEMÁS, CUANDO DURANTE ESE TIEMPO, HABIAN OPRIMIDO SU VERDADERA VOLUNTAD, SUS VERDADEROS SUEÑOS.

Todo por dar gusto a los demás.

Y aunque se dice que no se puede nacer por segunda vez, yo no creo eso.

Situaciones como un proceso de desempleo, momentos críticos en nuestra vida personal, perdidas personales, nos hacen quitarnos la venda de los ojos y empezar a ver la realidad sin miedos, expectativas impuestos ni vergüenzas.

Para pinocho fue cuando estaba dentro de la tripa de la ballena, para mí fue aquel 5 de diciembre de 2.010 o una enfermedad crónica, como recientemente me comentó una persona importante de este país.

Cuando nos damos cuenta que hemos vivido hasta la fecha en las fauces del miedo y la vergüenza, en vez de levantarnos e intentar abrirla, nos lamentamos por el tiempo perdido.

Olvídate del pasado. Es eso, pasado.

Ahora tienes que centrarte en abrir la boca de la ballena llamada “expectativas impuestas por los demás” y salir de ellas, con tu YO por delante.

Es momento de darse el gusto a uno mismo de SER, de SENTIRSE, darse a los DEMÁS desde uno mismo, no desde un disfraz impuesto, de creencias, sentimientos creados o ilusiones impuestas.

Es el momento de ser libre. Pero no una libertad de libre albedrio como nos hacen creer. Sino una libertad en la que nos mostramos como sentimos que somos. Como hacen los Canallas y las Marcas Disruptivas, que lideran el cambio en el mundo.

Basta ya de estar balanceándonos todo el día entre quejas y lamentos por la vida que tenemos, hacia un lado y por el otro, entre los deseos y obligaciones que los demás quieren para nosotros.

Rompamos esa mecedora que nos ha acunado durante tanto tiempo y creemos nuestra propia silla de ruedas, para disfrutar la ruta 66 que la vida de verdad, quiere para nosotros.

Hablamos de Disrupción, Innovación, Coaching,… pero en el fondo tenemos miedo a hacer cosas que nos puedan quitar del título adquirido en la infancia de “niño bueno, obediente y sumiso”, que hasta ahora nos creíamos que nos había dado buenos resultados junto a una vida “feliz”.

Basta ya de estar viviendo esperando a que las acciones que hagamos, supongan que los demás saben que existimos, que nos quieren o que por fin vamos a encontrar la “felicidad” según estipula la sociedad.

Seamos valientes, pero no valientes para ir a trabajar todos los días aunque estemos echando pestes las 24 horas del jefe o compañeros que tenemos. Valientes con uno mismo, dando el paso para bailar el resto de nuestros días, con nuestro YO autentico.

Si te pones delante del espejo, ¿Qué crees que verías: a una persona con cuerpo y cara de madera o a una persona que irradia ilusión a través de sus ojos y con presencia de ser humano?

De ti depende seguir siendo Pinocho o ese niño enorme en el que se convirtió y que está dentro de ti.

Puedes adquirir “Liderazgo Canalla. Libera tu lado más rebelde” a través de este enlace.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: