¡¡La Teoría del Ser Discordante!!

“Sólo es posible alcanzar la paz interior cuando dejas de despreciar a los demás y aceptas la realidad tal y como es”

Vivimos acojonados. Ante los demás, como con nosotros mismos.

Y siento empezar así de fuerte, pero es lo que creo.

Recientemente me llegaban a mis oídos, que tras ser solicitada mi opinión sincera tras un evento, opinión que basé con argumentos, respeto y educación. Mi nombre producía “urticaria” en dicho ámbito, ya que no había sido de complacencia con las expectativas que creían que habían satisfecho.

Tras recibir ese comentario, me vino a la mente la frase de Risto Mejide: “Hablen bien o hablen mal, lo importante es que hablen de uno”.

Además añadía en “Mofeta Branding. Cómo son las marcas que transforman el mundo” si hablan mal de ti, es que vas por buen camino.

Nos pasamos la vida, sin decir,  ni hacer, ni queriendo hacer lo que sentimos que tendríamos que hacer, porque no vaya a ser que los demás se puedan sentir “molestos“.  Y mientras nos apocamos , disfrazamos nuestra personalidad, ideas y sueños, pensando aún así, que nos elegirán por diferentes, creativos o innovadores.

Lo único que conseguiremos ser uno más.

Se nos impulsa a exponer nuestro talento. A mostrar la marca que somos ante los demás. Pero cuando no nos gusta lo que dice el profesional o marca “nueva”, la rechazamos y expulsamos del equipo.  Sin ni siquiera oírla, sin querer saber sus opiniones en donde están basadas…

¡¡Qué no, rechazado!!

Se nos llena la boca de coherencia , de libertad (siempre con respeto, desde luego), de innovación, de romper limites, pero cuando viene alguien y lo hace, lo primero que hacemos es “expulsarlo” de nuestras vidas sin ni siquiera quererlo oir.

Odiamos que nos lleven la contraria.

No nos gusta que pueda venir alguien a rebatir las ideas y tradiciones que llevamos en nuestra vida o en nuestro grupo. No nos gusta oír que quizá el camino que estamos llevando, las palabras que estamos usando, no son las correctas para conseguir un fin… No nos gusta, porqué no queremos darnos cuenta , de que quizá, podemos estar equivocados. Y cuando viene una persona, que lo hace, lo rechazamos a la voz de ya.

Por no hablar del mundo de los gurús e iluminados espirituales, que cuando les rebates sus ideas, siempre con argumentos y educación, te responden a grito pelado que no tienes alma o te falta energía para entender lo que están diciendo.

Son los que yo llamo “Adictos a una moda que me ha dado un poco de repercusión y estoy estirando el chicle para que me de tiempo a subirme a la próxima , sin saber de lo que hablo en cada momento“.

Si no ¿por qué te molesta tanto poder compartir con otras personas de ideas diferentes a la tuya?

Por un lado tenemos que no nos gusta que nos digan cosas que no queremos oir, o no queremos que se oigan.

Por otro lado, promulgamos que rompamos nuestros límites, que se innoven, que se diseñe cosas nuevas, pero cuando se presenta esa disrupción, lo primero que hacemos es rechazarla.

En estos momentos hay dos opciones:

  • Hacer caso siempre a lo que nos dijeron nuestros padres de no llevar la contraria a los mayores. Además de oí y callar.
  • O hacer lo que sientes , lo que sueñas y más si sabes que puede provocar un cambio a una situación en concreto, con mayores beneficios cómo estaba hasta ahora.

Para mí es hora de la “Cultura de la Molestia“.

No se trata de molestar, insultar, vejar ni cosas parecidas a la competencia.

¡¡Para nada!!.

No estoy hablando de ser un borde o una desagradecido. Si no como me decían de pequeño: “El mejor desprecio es no hacerle aprecio”, cuando sientas que empiezan a revolverse en tu presencia.

Demos la vuelta a la tortilla. Cuando presentes algo que rompe lo establecido en tu vida, en las ideas preconcebidas de las empresas hasta ahora y te respondan con cosas como “Es imposible, estás loco, no habrá quien lo compre, o ¿Por qué dices eso, es qué no te gusta como se ha hecho hasta entonces?..”.

Cuando empieces a oir esos comentarios, gestos que se tocan la cabeza o quieren quitarte la idea de la cabeza. Stop. No les hagas caso, VAS POR BUEN CAMINO. Lo que pasa que les has “molestado“, no han visto la idea que tienes y saben que les puedes hacer “mucho daño“.

El principio del comienzo de la cultura de la molestia, es hacer las cosas siempre de forma coherente a uno mismo, a sus propósitos.

Podrás apoyarte en ideas de otros, en bocetos de gente que te inspire, en lo que quieras,….pero siempre la base, lo que marcará la diferencia, es tu chispa, tu esencia.

Cuando haces las cosas de forma diferente, de forma libre, siempre te saldrás de lo establecido. Siempre serás tildado de diferente. Y si además ven que estás consiguiendo resultados, que a la competencia le gustaría, ya empezarás a molestar.

SI no molestamos, ¿Qué estamos haciendo? Siendo unos ilusos , pensando que haciendo lo mismo que los demás , conseguiremos resultados diferentes, provocando emociones opuestas a la que los demás provocan.

Los cimientos siempre serán los mismos, nunca se removerán.

¡¡ILUSO!!. Sólo acabaras siendo uno más y preguntándote qué hubiera pasado si lo hubieras hecho de la forma que tú sentías que tenias que hacerlo. Pero cómo no querías “levantar la voz” a la tradición, ante los amiguetes que crees que nunca te abandonarán.

Creo que toda persona, marca, tiene que ser molesta a lo establecido como un mosquito en una noche de verano y picarse siempre a sí misma.

Si no lo hace, ¿Qué crees que va a provocar en los demás? Igual que si se oyera el viento pasar, ABSOLUTAMENTE NADA.

Haz memoria, ¿Quiénes han sido las personas que más recuerdas te han ayudado a progresar en la vida? Seguramente aquellas que te han picado, que te han metido el dedo en el ojo, que te han enseñado otro lado de la vida, que te han dicho cosas que no querías oír… Y con el paso del tiempo, les has dado las gracias por lo que hicieron, por lo que te mostraron que no veías.

Son de esas personas o marcas, de las que te acuerdas. Las que te dicen lo mismo que todos, las que no te ayudan a ser mejor o a superarte, se van por donde vinieron.

Pero dentro de las empresas, también debería haber esta cultura.

Las normas están para sentir que dominamos la incertidumbre. Pero si son de obligado y estricto cumplimiento, no haremos nunca nada que se salga de lo establecido, que pueda provocar un antes y un después en la organización.

Toda empresa que de verdad impulse la innovación y la disrupción tendría que tener un Departamento de Molestias.

Pero aún así queremos ser los lideres del mercado, haciendo lo mismo de siempre y sin salirnos un apice de lo establecido, pero creyendo que estamos caracterizados por ser diferentes a los demás.

¿Alguien me lo explica cómo conseguirlo?

Es hora de la molestia. Es hora de molestar. Y también de molestarte a ti mismo. De no regodearte como gorrino en la charca ante los “no éxitos”, ni en los laureles en la cima.

¡¡MOLESTATE, PÍCATE!!

Y si lo consigues, te aseguro que estarás yendo por buen camino.

¿Qué te molesta últimamente? ¿Por qué? ¿Hace cuanto no te picas contigo mismo?

 

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