¡¡Adictos a la Dopamina!!

“El gemido engaña. La humedad, no..”

Si supiéramos de verdad lo que estamos hablando, lo avergonzados que estaríamos y como cambiaríamos nuestro vocabulario a la voz de YA.

Dime qué opinas tras leer estas frases: “Una nueva píldora para tu motivación…Te damos un chute de energía…Vivamos chutados, que nos irá mejor…Necesito un chute para seguir adelante… Vamos a la conferencia a que nos den un chute de liderazgo…”

¿Qué te parecen?

Y ahora dime qué piensas al respecto a estas frases: “Necesito mis pastillas para no enfrentarme a mi realidad…Necesito un chute para seguir adelante…Las píldoras me hacen no pensar…”

¿Tienen alguna relación? ¿Piensas que utilizamos bien el vocabulario?

Me imagino que en la 2 relación de frases, habrás pensando: “Que pena de gente que se engancha a cosas para no pensar, para no pedir ayudar, para hundirse más en la mediocridad”.

¿Me confundo?

¿Cómo te habrás imaginado a las personas del 1 grupo de frases? Me imagino que alegres, divertidas, con ganas de aprender, de ser mejores…,¿verdad?

Es lo que nos hacen creer, que con simples píldoras, con chutes de 20 minutos, nos va a ir todo mejor que al mejor millonario del mundo.

¿Te digo una cosa? Las dos tandas de frases, corresponden A LA MISMA PERSONA.

Una tras ir a un evento y la segunda, tras pasado el efecto “placebo” de esas formaciones y conferencias a las que había asistido.

‘¡¡Vivimos adictos a los chutes de Dopamina!!

Queremos que en formaciones rápidas y baratas, no nos hagan pensar y nos den la fórmula del éxito. Que por ir a una conferencia de 45 minutos nos hagan olvidarnos para siempre los malos momentos que estamos viviendo en el trabajo o en nuestra vida personal.

Están muy bien las píldoras, los videos cortos que nos hacen sacarnos una sonrisa o creer que podremos conquistar el Everest desde el sofá de nuestra casa.

Están muy bien, y algunos te dan unas herramientas increíbles. ¡¡De verdad!!

Pero no olvides, ya puedes tener un Ferrari entre las manos, que si no lo pones en marcha, poco podrás hacer.

Pero hace unos días le preguntaba a una persona de mi círculo cercano: ¿Tú podrías vivir sin tu dosis de videos diarios, sin tus frases de carpeta o lectura de libros? ¿Y si te dijera que sin acción nunca habrá reacción?

Me salto con los ojos llorosos: “NO, me daría miedo vivir sin eso. Sería volver al pasado. Y no vería una solución como ahora veo”.

Estamos enganchados a los chutes de felicidad y motivación. ¡¡Pero eso sí, SIN ACCIÓN , por favor¡¡

Chutes que nos dicen que duran para siempre y si llegan a 20 minutos después de la conferencia, ya vamos bien.

Chutes que nos dicen que nos cambiaran la vida, pero no nos dicen que sin acción nunca llegarás a conseguir resultados, sumados a esfuerzo, tesón y constancia.

Chutes que nos hablan de que seremos una marca que nos distinguirá de los demás en la búsqueda de trabajo, pero no nos dicen que quizá las empresas no aceptan que alguien tenga más influencia que el jefe.

Creemos muchas cosas, porque NO NOS GUSTA NUESTRA REALIDAD Y PORQUE NO QUEREMOS MOSTRAR NUESTRA VULNERABILIDAD.

No queremos mostrarnos ante los demás que lo estamos pasando mal. Que no sabemos cómo afrontar una dificultad en nuestra vida. Que no somos realmente felices con lo que hacemos, Que vamos con tranquilizantes hasta el culo a trabajar porque queremos se pase lo más rápido posible el trabajo que estamos haciendo o para no escuchar a la pareja que tenemos.

En esta sociedad, el mostrarse vulnerable es de blandos, “moñas” si lloran o de flojeras. Si no eres rudo, fuerte y pisas alguna cabeza en tu vida, no eres considerado un Alfa.

Así que es mejor tomarnos una pastilla para seguir el día, absorber píldoras de la felicidad y chutes de energía que no decir que lo estamos pasando realmente putas. Porque creemos que la gente se podrá aprovechar de nosotros cuando estamos con las defensas bajadas.

Cuando estamos en una sociedad en la que se “prohíbe” o ve con malos ojos mostrar la vulnerabilidad, es cuando nadie querrá ser el primero en mostrar sus debilidades, eso está claro. Pero luego nos quejamos y pensamos que somos un bicho raro, creyendo que solamente nos pasa a nosotros lo que nos pasa y callando nuestros problemas hasta que explotamos.

¿Qué pasa aquí? Que nos han dicho que primero tenemos que tener confianza con una persona para mostrar nuestra vulnerabilidad, Y creo que estamos muy equivocados.

Las personas en las que más confió en mi vida, empecé mostrando mi vulnerabilidad antes de que empezara a forjarse nuestra confianza o amistad. Sé que muchos pensareis que es una locura lo que hice, que podrían haberse aprovechado de mi o reído de mí. Pues no es así.

Cuando mostramos vulnerabilidad a los demás, mostramos que pueden confiar en nosotros, que no hay ningún peligro que les acecha en ese mismo momento. Que no hace falta que muestre una imagen que no es, porque sus ojos muestran otra totalmente diferente la que quiere mostrar.

¿O es que creemos que en las familias, en las empresas, en los equipos todo es perfecto e ideal de la muerte? Las películas de Walt Disney sólo las proyectan en el cine.

Mostrar vulnerabilidad es la puerta a:

.- Poder empezar a colaborar de verdad con otras personas en pro de esa solución o de un proyecto en común

.- Sentirte seguro a partir de ese momento con esas personas que conocen tus puntos débiles, que te conocen de verdad, que han visto tu esencia

.- Empieza la verdadera confianza. Aquella que no necesitas hablar de nada para saber de lo que estás hablando con esas personas.

.- La verdadera transformación siempre será fuerte y robusta, si nace de la vulnerabilidad. Si nace de sentirte desnudo, sin miedo a lo que venga y con actitud de curiosidad sin lastres a lo que venga a partir de ese momento.

.- Los verdaderos líderes, los que transforman el mundo, siempre han nacido de la vulnerabilidad y sin máscaras.

Empecemos a desintoxicarnos de los chutes, píldoras y placebos varios. ¿Ayudan? SI, pero no son mano de santo. Y si los usas, perfecto, pero el siguiente paso, que sea la puesta en acción, digan lo que digan los demás.

Empecemos a mostrar vulnerabilidad ante los demás. Y primero ante nosotros mismos. Pasemos el síndrome de abstinencia de los chutes y empezaremos a reconocernos.

El ser humano es más inteligente de lo que creemos. Sabemos que nos pasa. Pero lo ocultamos con los chutes de motivación. Déjalos ya y ponte manos a la obra, en lo que sabes que tienes que resolver.

Empezarás a reconocerte a ti mismo. Empezarás a reconocer eso que llaman felicidad, pero sin aditivos ni colorantes.

¡¡LA DE VERDAD!!.

¿Crees que sólo con chutes de motivación, ya tienes todos los problemas resueltos? ¿Los pones en marcha? ¿Cuánto te dura la felicidad que te prometen?

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