Daniel Ramos Autó: “El mayor reto en la vida es vivir de acuerdo a tu verdad interior”

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con…” es un placer presentar a Daniel Ramos Autó.

Cuando oímos la palabra conciencia, salimos corriendo. No vaya a ser que nos hagan pensar y nos demos cuenta de algo que sentíamos pero que no queríamos verlo.

Nuestras madres, nos hayan dicho alguna vez “¿Es que no tienes conciencia de lo que estás haciendo o que?”.  Y aunque no sepamos que responderles si alguna vez hemos tenido nosotros algo de eso, todos tenemos conciencia.

Todos sabemos lo que es bueno o malo para nosotros. Otra cosa es que lo que hagamos sea para sentirnos integrantes del grupo aunque no este de acuerdo con nuestros valores.

Uno de los grandes problemas del ser humano, es que no queremos enfrentarnos cara a cara, con la realidad, con nuestras emociones, con nuestra conciencia. Y es lo que ha hecho Daniel a través de su nuevo libro “365 semillas de conciencia para una vida plena“, ponernos en el otro lado del cuadrilátero frente a ella, para mantener un combate siempre pospuesto.

Gracias Daniel, por recordarnos que la vida es efímera, pero que los días pueden ser inmortales si tenemos nuestra conciencia como guía. Podéis conocer más el trabajo de Daniel a través de su Web, Facebook y Twitter.

.- ¿Cómo explicarías a un niño de 6 años qué es la conciencia?

Ni puñetera idea (risas). Probablemente utilizaría alguna parábola donde entraran en acción de una manera simbólica la luz y la oscuridad, donde la oscuridad es la ignorancia que nos mantiene esclavos, dormidos, ciegos, y la luz representa la liberación, la conexión con nosotros mismos, nuestro entorno y la vida. Tendría que darle una vuelta más (risas).

 .- ¿A día de hoy qué beneficios tendría vivir en función de nuestra conciencia?

Creo que hay tres aspectos de la conciencia, la conciencia del yo, la conciencia del nosotros y la conciencia del todo, por simplificar al máximo porque puede ser un tema de extrema complejidad y no quiero dar mucho el coñazo (risas).

Estos tres niveles de conciencia nos hablan de nuestra relación con nosotros mismos, nuestra relación con nuestro entorno y nuestra comunidad, y finalmente nuestra relación con la vida. Por tanto, vivir con mayor conciencia nos permite conocernos mejor, identificar nuestras fortalezas y nuestros puntos de mejora, nuestros anhelos y necesidades, y por ende vivir de una manera más armoniosa con nosotros mismos. También nos permite ubicarnos respecto a nuestro entorno, identificar la calidad de los vínculos que establecemos en nuestras relaciones, las dificultades que experimentamos en la interacción con nuestra comunidad, y por tanto, nos lleva a vivir y a comunicarnos de una manera más sana con lo que nos rodea. Por último, nos permite trascender la idea del yo y del nosotros para conectar con una entidad mucho mayor, que es la vida. Cómo nos posicionamos, por tanto, respecto a la vida, si vivimos en paz con la esencia de cambio, impermanencia, incertidumbre y transformación que ésta nos propone en cada momento o vivimos en conflicto con todo ello.

Para resumir, la conciencia nos permite vivir con mayor paz interior, ecuanimidad y libertad, pero siempre unida a otras cualidades como la sabiduría, el coraje, la acción y la compasión. 

.- El mundo del Branding y la conciencia, para mí está muy relacionado. ¿Qué piensas?

Sin duda hay una relación directa. Siempre digo a mis clientes que en el Branding, en realidad, no hay que crear nada, sino más bien es un proceso de autodescubrimiento, de arrojar luz sobre lo que ya hay, pero que ha quedado sepultado por ideas preconcebidas, creencias que nos han transmitido, personajes que representamos para ser aceptados por el entorno, verdades que no discutimos porque nos aterra salir de nuestra zona de confort o causar cierta incomodidad a los demás.

En ese sentido, la conciencia nos desnuda, nos pone frente a un espejo en el que vemos aquello que somos, nuestras miserias por supuesto, pero también aquello en lo que brillamos, aquello que nos hace únicos y especiales, aquello para lo que hemos venido a este mundo.

Sin embargo, hay un tipo de Branding que lo que intenta es maquillar y disfrazar lo que somos. Yo abogo por un Branding con alma y desde el alma que sea una transmisión de nuestra autenticidad, llegue a quien llegue y guste a quien guste, lo demás es una perversión del Branding. En ese sentido, deja que recomiende tu libro Mofeta Branding, sin duda uno de los mejores libros de Branding que he leído y donde creo que coincidimos en muchas cosas.

 .- ¿Es posible un capitalismo consciente?

No sé si es posible, lo que sí sé es que es absolutamente necesario. El capitalismo salvaje que hemos conocido hasta la actualidad ha provocado enormes desigualdades, la explotación infame de seres humanos, el deterioro alarmante del medio ambiente, conflictos bélicos para la explotación de recursos naturales. Y de algún modo todos hemos sido cómplices de este sistema porque hemos crecido y hemos sido adoctrinados para perpetuarlo. Hacerse consciente significa, entre otras cosas, reconocer que nuestras acciones diarias, nuestros hábitos de consumo, contribuyen y nutren este sistema y que para satisfacer nuestras ‘falsas necesidades’ generadas por el sistema, estamos causando un daño a nuestro planeta y un gran sufrimiento a otros seres humanos en otros lugares del mundo. Pero la conciencia no es suficiente, hace falta traducirlo en cambios de actitud, en abandonar hábitos nocivos y comenzar a afianzar nuevos hábitos más respetuosos, más humanos. Conciencia más acción, incluso cierto activismo, son la clave. Creo que cuando uno aumenta sus niveles de conciencia se vuelve antisistema en un sentido constructivo, es un proceso natural, es la única manera de generar auténticos cambios y dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos.

 .- ¿El peor fracaso que puede vivir un ser humano es no saber quién es de forma consciente?

 Creo que el mayor reto no es solamente adquirir un mayor nivel de conciencia, sino vivir de acuerdo a tu verdad, la verdad de tu ser. La conciencia por sí misma no obra milagros. Es necesario también el coraje para actuar. La conciencia no es un chollo. La conciencia sin acción puede llevarte al sufrimiento. Te pongo un ejemplo: un día despiertas y te das cuenta de que vives una vida sin sentido, de que hasta el momento has vivido para satisfacer las expectativas de otros, que en realidad te sientes profundamente insatisfecho y deprimido. Le das una vuelta más, y te das cuenta de que años atrás tenías un sueño, un ardiente deseo de desarrollar proyectos de vida muy diferentes. Sabes que puedes ofrecer mucho más al mundo. ¿Qué haces entonces? Si no actúas, si tu miedo a cambiar es un bloque de hormigón imposible de atravesar, la frustración y la insatisfacción te acabarán consumiendo.

Por eso, además de a la conciencia, apelo al coraje, para traspasar barreras, para transitar lo desconocido y hallarte a ti mismo de verdad.

.- ¿El aburrimiento es una forma de no estar satisfecho con tu vida?

Creo que el aburrimiento es necesario, o más que el aburrimiento, la tolerancia al aburrimiento. Vivimos instalados en una especie de cultura del divertimento, del hedonismo fácil, del placer hueco e instantáneo. En definitiva, la cultura de la evasión constante. ¿Evasión de qué? De nosotros mismos. Porque si paramos, si dejamos de evadirnos, tal vez descubramos que nuestra vida no es tan bonita, que no estamos viviendo la vida que en realidad queremos vivir, que no somos felices, y eso es aterrador. Parar es percibido inconscientemente como una amenaza a nuestra somnolencia tranquilizadora que nos mantiene anclados en nuestra cómoda incomodidad. Hay que parar necesariamente y observar lo que hay, así, a pelo, aceptar que las cosas ahora son como son y aprender a vivir en paz con ello, pero no desde la resignación, sino desde la aceptación activa que se pone manos a la obra para mejorar, avanzar, crecer. Si siempre estás distraído no puedes tomar conciencia de quién eres y cuál es tu papel en este mundo.

Y no estoy haciendo apología del aburrimiento, creo que el ocio es necesario, pero un ocio que sume, que aporte, que nos llene de vida y nos ayude a crecer. Lo otro, son píldoras huecas que nos alejan de nuestro ser verdadero, que nos desconectan de nuestra verdad interior.

 .- ¿Por qué nos cuesta tanto dar un primer paso en la vida?

Porque nos aterra perder, nos aterra equivocarnos, porque nos cuesta horrores abandonar terrenos conocidos y adentrarnos en lo incierto y desconocido que es elegir un camino no trillado, porque la inercia es muy poderosa, y porque nos han educado para asumir la seguridad como forma de vivir. Pero la seguridad tal como la entendemos no existe. Si me centro en mi experiencia, por ejemplo, no siempre he tenido una inclinación hacia el riesgo, hacia la aventura, pero afortunadamente la vida me ha traído grandes crisis que han sido catalizadoras de grandes transformaciones interiores. Las crisis me han sacado a patadas de mi zona de confort, y me han invitado a aceptar grandes retos. Sin ellas, no habría tenido la fuerza de carácter ni el empuje para perseguir mis sueños ni luchar por la vida que realmente quiero vivir.

 .- ¿Qué pondrías en una valla publicitaria si pudieras?

Deja de pensar la vida y experiméntala de verdad.

 .- ¿Qué es ser responsable en la vida?

Hacerte cargo de tus deseos y necesidades, acogerte a ti mismo amablemente con tus luces y sombras, con tu parte más brillante y tu parte más cafre, sin exigencias y sobredemandas hacia los demás, sabiendo que, desde la conciencia y la aceptación, puedes comenzar a cambiar, a desaprender viejos límites y reaprender formas más ecológicas de vivir contigo mismo y con los demás. Es, en definitiva, asumir tu papel de guionista, director y actor de tu película y ser consecuente.

 .- ¿Es fácil descubrir nuestro propósito, el por qué hemos venido a esta vida?

Creo que es difícil si buscas tu propósito en el lugar equivocado, y conecto con la pregunta que me hacías al comienzo en relación a la conexión Branding-Conciencia. En realidad, no hay que buscar nada, y mucho menos allá fuera, lo que hay que hacer es quitarse capas de cebolla, liberarse de corazas, de prejuicios, de ideas preconcebidas, de creencias adquiridas que nos limitan. Es todo un curro. No es sencillo, es un trabajo quizás de años. Pero a medida que te vas desprendiendo de aquello que no eres comienza a aflorar tu esencia de una manera natural, comienzas a contemplar posibilidades que antes te parecían imposibles.

Existen muchos libros que hablan de este tema, con numerosos consejos y sugerencias, pero en mi opinión no van al meollo de la cuestión. Y es que hay que hacer primero una limpieza interior, una depuración de todo aquello que no eres, pero tú has creído que sí. Solamente desde esa conciencia es posible encontrar un camino con corazón.

 .- ¿Es el miedo el mayor enemigo del ser humano?

Creo que el principal enemigo del ser humano es la ignorancia. El miedo ha sido una emoción muy denostada, como la tristeza o la rabia. Todas ellas, todo ese abanico emocional es lo que nos ha permitido sobrevivir y adaptarnos. Las emociones son necesarias, no podemos elegir no sentir, es un proceso natural, lo que sí podemos elegir es la gestión que hacemos de ellas, la actitud con la que vivimos nuestros procesos emocionales. Administrar nuestras emociones con sabiduría nos ayuda a vivir con mayor armonía y libertad. Sin embargo, la ignorancia, nos mantiene ciegos, intolerantes, rígidos, desconectados de la realidad, esclavos de la inercia y las respuestas automáticas.

 .- ¿Es el corazón el oráculo que tiene las respuestas a nuestras dudas?

Sí, sin duda. Hace unos años pensaba que el intelecto me llevaría a conquistar grandes cimas. Sin embargo, después de haber obtenido grandes logros sobrevenía una especie de vacío, de sinsentido, porque esos logros buscaban satisfacer a mi ego y no a mi ser. Ahora siento que es el corazón un oráculo muy certero que nos indica hacia dónde debemos dirigirnos y no al revés. El intelecto solamente es una herramienta de la que se vale un corazón sabio y limpio para ir en la dirección correcta.

 .- Queremos ser auténticos, que se nos reconozca por ello pero tenemos miedo a las consecuencias, ¿Por qué?

Porque dependemos en exceso de la aprobación y la validación de los demás. Todos buscamos ser aceptados y acogidos por nuestro entorno, nos aterra sentirnos señalados, apartados, juzgados. Sin embargo, una excesiva dependencia de lo que opinen los demás nos aboca a una existencia más orientada a cumplir con ciertos estereotipos, a satisfacer las expectativas ajenas, a poner en primer lugar lo que se espera de nosotros dejando desatendidas nuestras propias necesidades. Siempre habrá alguien que te amará por lo que eres, otros que sin entenderte te apoyarán y te respetarán, y otros que te detestarán por los mismos motivos por los que otros te adoran. Creo que hay que desapegarse de la idea de gustar siempre a todo el mundo, a todas horas y en todo momento.

 Mi experiencia me dice que cuanto más auténtico soy, más respetado soy. Cuanto más amo y abrazo lo que soy, más reales y auténticas son mis relaciones con los demás. Cuando transmito mi verdad a través de mis palabras y acciones, más admiración despierto. Pero también tengo claro, y lo asumo hasta las últimas consecuencias, que cuando te muestras sin disfraces, cuando te expresas desde lo que eres y no desde lo que a los demás les gustaría que fueras, te expones a ser criticado y algunas de tus relaciones pueden desvanecerse. Bien, es el precio a pagar por darte permiso para vivir libremente lo que eres, pero vale mucho la pena.

.- ¿Por dónde nos tendríamos que meter el orgullo?

Yo distinguiría entre dos tipos de orgullo. Existe un orgullo sano, nutridor, energizante, ése que nos ayuda a autoafirmarnos, a autovalidarnos, a coger las riendas de nuestra propia vida y que está íntimamente ligado a una sana autoestima. Ese orgullo nos empodera, es motor y energía, es fuerza y acción y nos impulsa a mostrarnos sin subterfugios conectados de manera profunda con nuestra autenticidad.

El orgullo insano, por otro lado, nos sume en el engreimiento y la arrogancia, creando una ilusión de falsa superioridad que está, en realidad, íntimamente ligada al miedo. Así, guiados por este orgullo insano, vamos dejando cadáveres por el camino.

Así que, orgullo sí, ése que nos ayuda a desarrollar y mostrar nuestro valor y nuestro potencial.

 .- ¿Cuál es la frase de tu vida que nos recomendarías para emprender un sueño? ¿Y para empezar los lunes? ¿Y para sacarnos una sonrisa?

Creo que hay muchas, pero citaré tres que me resuenan mucho:

Para emprender un sueño: “No sé cuál es la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.” Ten en cuenta que no puedes gustar a todo el mundo, ¡ni falta que hace!

Para empezar un Lunes: “La vida que has llevado hasta ahora no tiene por qué ser la única vida que tengas.” Siempre existe la posibilidad del cambio. Cree en tu cambio, persiste, y los frutos llegarán.

Para sacarnos una sonrisa: “No se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella.” Tiene un punto de humor negro, ¿cierto? Pero nos recuerda que en la vida hay que jugar más, aligerar, apelar al espíritu lúdico y quitar gravedad al asunto porque al final palmamos.

 .- ¿Cómo definirías a una persona que vive en función de su conciencia?

Una persona que vive conscientemente es ante todo:

.- Una persona con una mirada más ecuánime, más amplia y más abierta, sin tanto juicio limitador hacia uno mismo, los demás y la vida.

.- Una persona que vive con mayor presencia, mayor conexión con el aquí y ahora, con la vida que se manifiesta de manera inmediata, sin tanto apego al pasado y sin tanta proyección hacia el futuro.

.- Una persona que tiene una comprensión más profunda de quién o qué es, que se relaciona de manera más armoniosa y amable consigo misma, que es capaz de acoger la imperfección propia y ajena, que es capaz de relacionarse con la vida de una manera más equilibrada.

.- Una persona que comprende la esencia impermanente y de cambio constante que es la vida y que ha aprendido a vivir en paz y con naturalidad esos procesos.

.- Una persona, que aparte de pensar en sí misma es capaz de salir de la ‘cárcel’ de su pequeño yo para integrarse en algo que le trasciende, su comunidad y la vida.

.- Una persona, en definitiva, más viva, más libre, más conectada, más real, más auténtica y más flexible y adaptable.

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