Fernando Botella: “En 200 años seremos nosotros prehistoria”

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con...” es un placer presentar para mí a Fernando Botella. 

Hablar con una persona con más de 20 años de experiencia directiva, que trabaja en lo que le apasiona, se divierte y se siente identificado con cada una de sus obligaciones, ilusiona ver su mirada, disfrutas con su conversación y se convierte en inspiración para ti.

Hace unos días tuve el placer de compartir con Fernando botella, que considera su profesión, como una parte esencial de su vida, que le hace sentirse vivo personal y profesionalmente.

CEO y fundador de la empresa Think&Action, es para mi uno de los pensadores y conferenciantes más importantes de la actualidad en nuestro país, que nos recuerda en cada una de sus conferencias y libros, que la vida es pura magia. Y que vivirla despiertos es nuestra tarea.

Es autor de los libros ¡¡La fuerza de la ilusión!!, ¡¡Atrévete!! y ¡¡El factor H!!. Recientemente ha publicado Bienvenidos a la Revolución 4.0. Todo lo que necesitas para saber triunfar en la era digital.  Libro en el que nos ayuda a entender que esta transformación digital, que genera tantos cambios y por lo tanto incertidumbre , nunca impedirá que sigamos siendo humanos.

Gracias Fernando por recordarnos que nunca podremos atravesar el mar, simplemente mirando el agua. Y que siempre hagamos todo aquello que nos divierta, porque es la única forma de conectar con el Universo. Podéis conocer más del trabajo de Fernando, a través de Twitter ,LinkedIn y su Web.

¿Quién es Fernando Botella?

Ante todo, un tipo muy normal. Un alicantino de Aspe al que le gusta la música, la cocina, la buena lectura y pasar tiempo con mi familia y mis amigos. Biólogo de formación, profesor de vocación, consultor y humanista de profesión. Siempre me ha “perdido” (en realidad, me ha salvado) el que creo que es el mejor “defecto” que una persona puede tener: la curiosidad. Curiosidad por las personas, por el mundo y por la vida en general. Esa curiosidad y esa vocación de aprendiz continuo son las que me han llevado a ser la persona que soy hoy. Es lo que me ha llevado a dirigir mi propia empresa, a escribir cinco libros y a muchas otras aventuras personales y profesionales.

La curiosidad es el motor que mueve a la humanidad, requiere cierta audacia y tomar algunos riesgos (controlados). Pero ¿qué sería la vida sin ellos?

¿Qué pondrías en una valla publicitaria si pudieras?

Un mensaje muy corto y sencillo: “¡Vive!”. Vivir consiste en consumir tiempo. El tiempo es lo único que realmente tenemos. Está siempre ahí para nosotros, pero no espera. Por eso hay que elegir muy bien lo que hacemos con él. Cómo empleamos las 24 horas de las que disponemos cada día; es la gran decisión a la que nos enfrentamos en cada instante. Vivir es elegir, decidir qué hacemos con nuestro tiempo, por lo tanto priorizar, poner lo importante por encima de lo que no lo es.

¿Qué sería el ser humano sin ilusión?

Sería un ser “no humano”. La ilusión es la pulsión vital que nos ayuda a seguir vivos, lo que los hace perseguir nuestras metas. Sin ella, nos faltaría gasolina, y nos detendríamos. La Fuerza de la ilusión, titulo del libro que escribí junto al mago Jorge Blass, es la energía que nos mueve. Se recarga con el entusiasmo. Con la visión positiva de la realidad.

 De las palabras que usamos actualmente, ¿Cuántas se han prostituido o decimos saber su significado y no tenemos ni idea qué estamos diciendo?

Muchas. Hay palabras que ahora son mainstream, como “transformación”, “innovación, “digitalización”, y todos se nos llena la boca con estos conceptos. Todo el mundo parece que está gestionando cambios y haciendo innovación. Pero ya se sabe que del dicho al hecho… A la hora de la verdad se dice mucho y se hace poco. A veces, no porque no se sepa, sino porque no se ejecuta, tan sólo se queda en la idea. Yo soy más del “hacer” que del “decir”. Ya lo decía Woody Allen: “Cuando lo haces, ya lo estás diciendo”. El legado personal nunca lo dejaremos con lo que sabemos, sino con lo que hacemos. Si quieres dejar tu sabiduría como legado tan sólo tendrás dos opciones: hacer lo que dices o dejarlo por escrito, …o ambas cosas.

 Se nos lanza la pregunta, ¿Qué harías si no tuvieras miedo? Pero que yo sepa, siempre vamos a tener miedo ante lo desconocido. ¿Cómo rediseñamos esta situación?

Aquí es importante hacer una distinción lingüística, la diferencia entre “miedo” y “temor”. El miedo no es algo negativo en sí mismo. Todo lo contrario. Es un mecanismo de defensa que traemos de serie y que es, en gran medida, responsable de que el ser humano haya llegado hasta aquí. Tenemos que darle ese crédito. El miedo es natural, consustancial al ser humano. Nos hace estar alerta y nos ayuda a desarrolla nuevas respuestas ante los desafíos que se nos presentan en la vida. Es más, el miedo nos hace valientes. Porque la valentía no consiste en no tener miedo, sino en aprender a superarlo. Sin embargo, el “temor” es un tipo de miedo tóxico que no nos conduce a ningún sitio. Es, a diferencia del miedo, algo que solo tenemos los seres humanos, no existe en el mundo animal. Es una predisposición negativa hacia el futuro, es sentir miedo hacia algo que no ha sucedido todavía y que, además, podría no llegar a suceder nunca. La sensación, totalmente irracional e infundada de que algo malo nos va a ocurrir. Debemos tener miedo al temor y aprender a superarlo.  

¿A que no se ha atrevido todavía Fernando Botella?

¡A tirarme en paracaídas! (aunque lo he intentado y no es un proyecto totalmente descartado). Como comentaba al principio de la entrevista, soy un animal curioso, y esa curiosidad me empuja a probar cosas nuevas y a adentrarme en terrenos desconocidos con la ilusión de un niño. Por eso he escrito un libro sobre tecnología sin ser un experto en entornos tecnológicos, o me he llevado a magos y a artistas a trabajar conmigo en entornos aparentemente ajenos a su mundo como son los contextos empresariales. ¡Que atrevido!

 ¿La felicidad se ha convertido en una industria igual que la de los cereales y los dulces?

En cierta medida sí, se ha convertido en una industria. Esto tiene una parte positiva, ya que quiere decir que la felicidad de las personas es un tema que importa e interesa, que hay una creciente consciencia de la importancia de que los seres humanos persigamos la felicidad como un propósito fundamental en nuestra vida. La parte negativa de esta industrialización es el peligro de que la felicidad se banalice y se convierta en un producto de consumo. Y no lo es. La felicidad no se puede paquetizar como si fuera un box experiencial de los que se venden en los grandes almacenes. La felicidad hay que practicarla, sentirla, vivirla, …y esto tiene que ver más con nuestra capacidad para entender la realidad y ajustarla a nuestras expectativas.

Como decía Eduardo Punset, “la verdadera felicidad vive en la antesala de la felicidad”.

En mi modesta opinión, la felicidad no necesita ser comercializada. Se demuestra y vive en gerundio, “andando”

 – ¿Por qué se estudia tanto el liderazgo y hay tantas definiciones de liderazgo?

Porque, a fin de cuentas, hablar de liderazgo no es otra cosa que hablar de relaciones humanas y de la capacidad de influencia entre las personas. Y no existe un tema que nos importe más a las personas que el modo en que interaccionamos con los otros seres humanos que habitan el planeta. Por esa razón los mecanismos de generación de influencia se vienen estudiando desde la época aristotélica. En cuanto a la abundancia de definiciones, la razón es que hay numerosas escuelas que han estudiado el liderazgo, cada una con su propio enfoque, y muchos de ellos, muy válidos. Para mí, la esencia del liderazgo se centra en tres aspectos. En primer lugar, hacer que las cosas sucedan; un buen líder hace que las cosas ocurran. En segundo lugar, gestionar buenas conversaciones con sus colaboradores, conversaciones que sean verdaderamente transformacionales y que provoquen cambio de hábitos. Por último, un buen líder ha de generar inspiración a su alrededor, ese estado de inquietud positiva que hace que las personas nos cuestionemos el statu quo.

 Eso de la retención del talento me parece más bien a un anuncio de retención de líquidos a ciertas edades. ¿Qué opinas tú?

Estoy de acuerdo, no debería llamarse así. Es un término que se ha consolidado en las políticas de Recursos Humanos, pero que le hace un flaco favor a las empresas que lo utilizan porque, si lo piensas, es un completo sinsentido. Que una empresa “retenga” sugiere que está obrando en contra de la voluntad del “retenido”. Lo peor que le puedes hacer al talento en encerrarlo, constreñirlo… Porque así nunca te va a dar lo mejor de sí mismo. El talento necesita sentirse libre para brillar, necesita expandirse, desarrollarse, compartirse… Estamos en la era de la inteligencia conectiva, y en ese marco, retener es un concepto caduco. Al talento no hay que intentar retenerlo, sino, en todo caso, fidelizarlo, que a mi me gusta llamarlo “fedilizarlo ” ; es entonces cuando no se va.

Voluntad, disciplina y humildad, claves en el liderazgo. Algo básico pero que no abunda en esta sociedad. ¿Son las patas que les falta a esta sociedad para su progreso?

Son tres patas del banco, pero en realidad no dejan de ser la misma. Están unidas. En mi libro “El Facto H”, decía que la humildad tiene más que ver con estar en continuo estado de esfuerzo que con la modestia. También es el verdadero origen de la palabra. En cuanto a la disciplina, es el esfuerzo repetido en el tiempo. Por último, la voluntad es la manara en que gestionamos esa disciplina. Es determinación. Intención llevada a que el suceda hecho. Así pues, hay una conexión directísima entre los tres conceptos. A esto yo añadiría que, frente la corriente de opinión que eleva a los altares a la motivación como palanca que mueve al ser humano, yo considero que es mucho más importante la voluntad. Hay mucha gente muy motivada que no obtiene resultados porque le falta voluntad. Así que no son disciplinados ni, desde luego, nada humildes.

Con ganas, ¿Siempre ganamos?

No! Las ganas son necesarias -imprescindibles, diría yo-, pero no suficientes. Decirle a la gente que “querer es poder” es contarle una verdad a medias. Se precisan otros elementos como talento, entrenamiento, práctica, suerte… Yo puedo estar super motivado para ganarle al tenis a Rafa Nadal, pero luego la realidad me va a poner en mi sitio. Es algo que conecta con el concepto de felicidad ligado a la comprensión de la realidad en relación a las propias expectativas. Esto no quiere decir que haya que resignarse. Conocer nuestros límites actuales nos ayudará a trabajar sobre ellos para acercarnos a esa realidad deseada.

 VUCA, DISRUPCIÓN, algo a lo que tenemos miedo pensando que ha sido esta revolución digital quien nos las ha puesto…¿Pero el mundo no era ya disruptivo y ha sido Vuca siempre?

Si, es verdad. Lo ha sido siempre, desde el comienzo de los tiempos. Probablemente mucho más que ahora: antes salías de tu cueva y no sabías si volverías, si serías devorado por una fiera o matado por un enemigo. La Edad de transformación pedestre ya era VUCA. Cuando dejamos de ser cazadores nómadas para convertirnos en agricultores sedentarios fue una época muy VUCA. Claro que hemos vivido épocas tan inciertas o más que la actual, lo que ocurre es que nosotros, los actuales seres humanos, no las vivimos, por eso nos parece que la época actual es excepcional.

¿Cuándo tu vida no fue volátil, ambigua, incierta, cambiante?

 Me encanta la definición que diste de Disrupción, ¿Somos todos disruptivos? ¿Por qué nos da miedo mostrar ese lado no “acostumbrado de ver la realidad?

Para mi ser disruptivo es ser capaz de ver la realidad de una manera desacostumbrada. Y esa capacidad nace de la creatividad. ¿Podemos ser todos disruptivos? ¡Claro! Porque todos somos humanos y la creatividad es una cualidad intrínsecamente humana. El problema es que muchas personas mantienen esa capacidad metida en un cajón, a obscuras.

 ¿La inteligencia artificial es el nuevo Dios de estos tiempos?

Yo no la llamaría “dios”. Para mí la inteligencia artificial tiene mucho más que ver con un nuevo cerebro (exo-cerebro) del ser humano. Esto nos abre una puerta inédita en la historia de la humanidad: vamos a poder disfrutar de dos cerebros: uno en nuestra caja craneal y otro fuera de la misma, en la nube o en un dispositivo.

¿Qué supone esta nueva realidad? Que, amparados en los algoritmos tecnológicos, vamos a evolucionar social, política y económicamente de una forma exponencial y a una velocidad vertiginosa. Hasta el punto de que en 200 o 300 años, todo lo anterior y, por supuesto, nosotros, seremos prehistoria.

¿Quién es un ciudadano Beta? ¿Cómo vive el ciudadano Beta?

El ciudadano beta es una persona inquieta, curiosa, humilde, valiente, conectada… Es alguien que vive en permanente estado de revisión y aprendizaje, que se cuestiona el statu quo de su entorno y hasta sus propias creencias. Que no vive de los éxitos pasados, sino que aprende de los fracasos, que se atreve a probar y a equivocarse. Que aprende rápidamente y aplica lo aprendido más rápidamente aún. Y que sabe que el talento real no es individual sino colectivo y conectivo. Es alguien que está en continuo estado de desarrollo y crecimiento. Una persona conectada con el mundo y con sus semejantes y que se siente viva precisamente porque vive permanentemente en versión beta.

¿El futuro es posible sin nosotros?

No. Absolutamente no. El futuro sigue perteneciendo a las personas. Más allá de la revolución tecnológica que vivimos, no podemos olvidar que es una revolución hecha por y para personas. Somos el centro de todo el cambio y seguiremos siéndolo en el futuro. Si un árbol cae en el bosque pero no hay ningún oído cerca para escucharlo derrumbarse contra el suelo, no habrá ruido; se necesita el oído humano o de un ser vivo, para que el ruido exista. El futuro solo existe porque nosotros lo diseñamos y estamos con el oído atento para escucharlo llegar. Depende de nosotros, de nadie más.

 ¿Qué está re-pensando últimamente Fernando?

Pues, como siempre, en muchas cosas al mismo tiempo . En eso soy muy Leonardo ”, muy renacentista, muy polímata, me interesa el mix cultural.

Actualmente pienso en nuevos modelos creativos y de contenidos para incorporar a mi trabajo acompañando a empresas y directivos, en nuevas formas de aportar valor a nuestros clientes, en nuevos modelos de liderazgo redárquico, en digitalización, en música, en arte, en escribir…

Realmente pienso en nuevas formas de sorprenderme a mi mismo.

 ¿Es esencial crear vacas purpuras en este mundo beta y no copias baratas de gurús que están de moda?

Sí, el mundo beta necesita muchas de esas vacas purpuras que reclama Seth Godin. Las necesitamos para ayudar a las empresas y a los profesionales a diferenciarnos. Y más que nunca, además, debido a dos elementos decisivos que caracterizan los tiempos que vivimos: el sentido de urgencia y la ubicuidad. Hoy el mercado está allá donde mires y de manera instantánea. La nube, en sentido genérico, nos ha convertido en una enorme aldea global donde todo sucede “ahora” y “en todas partes”. En ese contexto, las vacas púrpuras pacen en un prado ubicuo y universal, por lo que cambia el paradigma. Aumentan las variables y aumenta la complejidad.

 Una reflexión para los lectores de “El principio de un comienzo”.

Dos: Huye de la excusa, porque nunca la excusa te hizo ser ganador. Y diviértete, porque todo aquello que te divierte te conecta con el Universo.

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