¿Por qué los inteligentes de clase a veces no triunfan en la vida?

“La duda es uno de los nombres de la inteligencia” decía José Luis Borges

¿Qué pasaría si nos diéramos cuenta que las notas del Colegio, de la Universidad, no determinaran nunca nuestro éxito en la vida?

Siempre nos han enseñado que los “listos” de la clase, serán los que tendrán un futuro prometedor. Que serán los que liderarán la sociedad del futuro.

En definitiva, serán quienes transformarán el mundo y lo lideraran hacia nuevos horizontes.

¿Pero qué pasa cuando hacemos reuniones de antiguos ex-alumnos? ¿Quiénes son los que realmente han triunfado en la vida? ¿Hay sorpresas?

A parte de ver al chico o a la chica guapa de la clase bastante más “estropeada” de lo que nos podríamos imaginar, observamos, que el “empollón” de la clase, no ha llegado a alcanzar las cotas de éxito que esperábamos para él.

¿Por qué?

Porqué es con el paso del tiempo, cuando nos damos cuenta, que una nota, no determina la actitudes y aptitudes de una persona, que no determinan su futuro y que ni mucho menos una nota te asegura el éxito para el resto de tu vida.

Sin embargo, observamos, que el que no sacaba tan buenas notas, el que siempre estaba siendo expulsado de clase por hablar, o se “picaba” las clases en la cafetería de la Universidad, tiene un puesto interesante en una empresa, tiene su propia empresa y la vida le va realmente bien.

¿Qué ha pasado?

Que soñar es para los mediocres. Y que la vida solo retribuye de forma abundante a los que hacen y no idealizan.

Me explico.

Como diría Manuel Carrasco, nos enseñan desde pequeños a que “no dejemos de soñar”. Y lo que realmente nos enseñan es a alcanzar metas para todos iguales y creer que quien no las alcance, no será considerado, su futuro será negro y pobre.

Soñamos con alcanzar una vida ideal que gracias a unas notas, nos darán el acceso a un puesto de trabajo. Seremos considerados como inteligente, y con el erótica del poder, casa, coches, …todo el mundo querrá acercarse a nosotros.

Y la realidad no es esa.

Puedes alcanzar la mayor nota en la selectividad y no tener acceso a la carrera que tú deseabas. Tener un curriculum impoluto y con las mejores empresas inscritas en él, alcanzar un puesto de trabajo que soñabas y con el paso del tiempo darte cuenta que no era para ti, que no tenías las cualidades necesarias para su desarrollo.

Una nota, no determina tu felicidad. Una nota, no determina tu éxito ni presente ni futuro.

¿Qué pasa con las personas que sin alcanzar las notas punteras, son lideres y gente de referencia?

Que no esperan a que nadie determinan si valen o no por una nota. Que la vida se construyen haciendo y no esperando a que nadie determina si vale o no , por una muesca en su curriculum o en sus calificaciones.

Soñar de la manera en la que nos enseñan produce varias cosas:

  • Aspiraciones imposibles e igualitarias. 

Todos tenemos que soñar que somos ricos, que tenemos una pareja excepcional, alta y rubia o con tableta en la tripa. Que nos querrá para toda la vida, haciéndonos el amor todas las noches hasta el resto de nuestra vida.

¿Qué pasa si yo no quiero eso? ¿Soy diferente a los demás? NO, lo que pasa que tienes otras aspiraciones, otras formas de ver la vida. Y si las expresas ante los demás, serás tachado de “raro”, o te preguntarán si te pasa algo.

  • Frustraciones. 

Al soñar lo que todo el mundo sueña, no pensamos. Y si no pensamos, no sabemos qué queremos de verdad nosotros. Y si no sabemos qué queremos de verdad nosotros, nuestro talento no será visto y diluido ante la mediocridad impuesta.

La frustración surge cuando intentamos alcanzar algo “impuesto” por los demás. Cuando intentamos seguir una moda y no alcanzamos los resultados que nos han prometido, nos frustramos. Porqué creemos que no seremos como los demás, que somos “no listos” por no seguir lo establecido.

¿Qué pasa cuando haces lo que sientes que tienes que hacer aunque los demás te digan que no? Que podrás caerte, que podrás no alcanzar en el tiempo estipulado las metas que tenías previsto. Pero al hacer lo que sientes, estás aprendiendo, estás viviendo tu pasión, tu motivación…Sabes que te caerás, pero sabes que es parte del camino. Te levantas y sigues.

  • Envidias. Por lo civil o por lo criminal. 

Cuando aspiras a lo mismo que los demás, quieres llegar antes que los demás. Quieres demostrar a los demás de lo que has sido capaz. No quieres inspirar a los demás, quieres te adulen, quieres ver al vecino ir con la cabeza baja cuando te vea pasar a tu lado , porqué él no lo ha conseguido.

Lo que provoca es un mundo de postureo, de “yo la tengo más larga que tú”, de envidias y alcahueteismo. Donde denostamos a las personas que han conseguido lo que queremos nosotros y en el pensamos que es una locura, lo nuevo y raro. Cuando en realidad, el darnos a los demás desde nuestra esencia, nuestro talento, está destinado para “raros” , cuando en realidad es la única manera de alcanzar, la felicidad, el éxito en la vida.

No estoy diciendo que no tengas sueños, para nada.

Sino que estoy diciendo que :

  • El éxito o el fracaso en la vida no lo determina una nota en un momento determinado de la vida.
  • Que todos quieran un mismo estilo de vida y tú no, no quiere decir que tú seas el raro. Más bien ellos son raros, porque aún queriendo se les reconozca por su diferencia, acaban haciendo lo mismo que los demás.
  • Los sueños sin acción , se convierten en frustración. Quien transforma la vida, quien alcanza metas impensables, quien rompe los limites, sabe que el principio del comienzo, es la acción. No es esperar a los momentos adecuados, a alcanzar una formación determinada, sino que hacen, hacen y vuelven a hacer, aprenden , aprenden, caen y vuelven a caer. La vida es acción, no reacción.
  • No se trata de ser sobresaliente en el cuaderno de calificaciones o en el curriculum, sino sobresaliente con uno mismo. Ser cum lauden en congruencia y acción.
  • La vida no consta solamente de la razón. No estamos aprendiendo en la escuela, estamos memorizando para los exámenes trimestrales y olvidarnos de lo aprendiendo, después de la juerga de “post- exámenes”. Como dice Ecequiel Barricart; tu Marca Personal, consta de un 70% emocional y un 30% racional. Nunca desperdicies tu lado emocional, es el que te distingue de los demás.

¿Crees que unas notas determinaran tu futuro?

 

 

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