Juan del Val: “Desea”.

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con...” es un placer presentar a Juan del Val. 

Haz un pequeño ejercicio. Pon en el famoso buscador de Internet, el nombre de Juan del Val. ¿Ya? Ahora dime que es lo primero que sale. ¿Controversia, verdad?

Hablar de Juan es pensar al instante en el escandalo como diría Raphael. Para mí, que hace unos días tuve el placer de conversar con él, con motivo de la presentación de su libro al que le otorgaron el premio Primavera de Novela 2019, “Candela“.

Al igual que en su libro, nos encontramos ante una de las entrevista con la veracidad más descarnada y con un sentido del humor desternillante, al igual que fue poder tener unos minutos junto a él.

Podéis conocer más del trabajo de Juan a través de Twitter e Instagram.

.- ¿Cómo definiría Candela (protagonista de su libro) a Juan?

Como alguien que no huye, en general. Y una persona que vive de observar y de dudar.

Y como dicen algunas personas cuando me ven, el guapucho o el feucho, pero eso ya son cosas menores.

.- ¿Como me definirías a la mujer?

Lo único que te puedo decir David, es que las hay diferentes. Generalizar es un absurdo. Yo hablo desde la fascinación sobre ellas. También es verdad que hay algunas que son exactamente iguales que los hombres de idiotas.

¿Cómo las definiría? Te diría que a quién, porque me parecería injusto generalizar. Te repito que me fascina la mujer, pero también te digo que algunas no.

.- ¿Qué conversación cambió tu vida que se realizó en un bar?

Yo creo que varias, pero hay una definitiva que fue cuando yo en un bar entrevisté a Nuria Roca. Y desde ese momento, cambió mi vida para mejor.

Aquella conversación la recordaré toda mi vida. Yo estuve muy pesado pero aún así le gusté. Una conversación que cambió mi vida de forma definitiva.

.- ¿Cuándo fue la última vez que te reíste de ti mismo?

Esta mañana. Yo me rio de mi mismo, todo el rato.

Yo que digo que tengo 50 años, te salen pelos donde no deben. Entonces me miro y me descojono.

Es una de las cosas de las que vivo, de reirme de las cosas. Deje de observarlas y empecé a reirme de mi mismo.

.- ¿En qué crees y los demás piensan que es una locura?

En la locura. Yo creo en la locura muchísimo.

La locura tampoco la mitifico, porque en general es mala. Yo creo mucho en lo que no se ve, pero por ejemplo soy un ateo absolutamente convencido.

.- Nos rasgamos las vestiduras con las controversias, ¿Qué piensas sobre cómo actúa la sociedad al respecto?

Creo que estamos en una sociedad absolutamente hipócrita.

Yo creo que la gente pública y sobre todo los autores, tenemos algunas obligaciones, que no muchas. No creo que debamos dogmatizar sobre nada ni tampoco tener verdades absolutas pero sí creo que debemos ser un poco polémicos. Es una obligación el provocar.

Ya que estamos demasiado acostumbrados a lo políticamente correcto y a lo conveniente sobre todo. A decir las cosas que son convenientes. Provocar es algo que me interesa y me gusta. No es que me interesa porque me interese sacar un beneficio.

Las polémicas que hemos vivido siempre han sido forzadas. Ya que nunca ha habido polémica. Nosotros lo único que dijimos es que hay 1.000 opciones. Y también dijimos que hay diferentes planteamientos, como la pareja tradicional a la vista está que no funciona. Y si no funciona quizá hay que abrir otros caminos, pero que sobre todo cada uno, haga lo que quiera.

La polémica es ficticia porque tiene que ver con los medios de comunicación, con la necesidad de hacer titulares grandilocuentes para que alguien haga click y nada más.

Los que hacen ruido son los imbéciles en líneas generales. Parece que hay más, pero simplemente es que hacen más ruido.  Los que se manifiestan de forma negativa para satisfacer alguna carencia que tienen o es el miedo. El miedo es algo muy jodido.

Parecía que la infidelidad la habíamos inventado Nuria y yo. Y es algo que está en todos los lados.

Pero lo que quería decirte es que los imbéciles hacen ruido, es una de sus características.

.- De tu pasado, ¿A qué das gracias?

Esto suena muy cursi, pero yo soy producto del amor. A mi me han querido muchísimo y muy bien durante todo el tiempo.

Claro que se han equivocado, mis padres…pero me han querido tanto. Soy un tipo con mucha suerte, ya que tengo una familia que me ha querido mucho, que me da armas, sentido del humor. Y luego durante mi vida me he tropezado, con cierta habilidad para huir de los indeseables pero cuando me los he cruzado tampoco me han hecho un daño importante.

Tengo mucha suerte, soy producto del amor. Estoy encantando con mi vida. No he tenido un pasado complaciente, pero mucha suerte con la gente.

.- ¿La fama emborracha?

Pregúntale a otro, porque yo la verdad no.

Y esas personas a los que la fama les afecta, ya estaban de antes, tocaditos.

La fama le cambia más a quien no la tiene en relación a uno que sí la tiene. No es que digas que una persona está distinta porque tiene fama, es que le estás envidiando.

Yo no soy famoso, me conocen alguna gente por lo que hago o porque soy el marido de Nuria Roca, que ya es como si fuera mi nombre, mi etiqueta, del que estoy completamente encantado.

Hay famas que debe ser insoportables, como aquellas a las que les sigue los periodistas. Pero si entro en un bar y hay 100 personas, en el cual me conocen 35, pues “hola, ¿Qué tal?”.

En general, yo creo que hay una cosa bastante desprestigiada, que es la naturalidad. Hay mucho famoso que se toma muy en serio.

Que te reconozcan por la calle, no es algo importante. Los famosos sobre actúan que te cagas.  Muchas fotos que te hacen, no salen.

.- ¿Cuánto tipo de miradas hay en la vida?

La educación tambien mola. Si yo miro donde quiero mirar, en algún momento puedo intimidar. Por eso la mirada, tiene que tener algo de educación.

Si fuéramos totalmente honestos cuando miras que cuando hablas, el mundo sería un infierno. Yo no puedo estar diciendo todo el rato lo que pienso, por eso reivindico la mentira. Hay que mentir, es una obviedad.  Yo te miro a los ojos cuando en realidad me gustaría mirarte el culo, porque creo que es un rasgo de educación.

La persona que exponga siempre que dice lo que piensa, me parece un imbécil, porque eso no puede ser.

.- ¿Tu última mentira piadosa?

A alguien que le he dicho que algo era gracioso. La honestidad es un valor, pero la sinceridad siempre, no.  No puede ser.

.- ¿Cuál es tu concepto de felicidad?

La respuesta más inteligente que se me ocurre es, no lo sé. La felicidad es como una especie de anhelo permanente y que tiene muchos ratos. Que hay ratos maravillosos.

Hay una frase compleja pero es simple que es que la vida es de puta madre. La vida mola muchísimo.

Y la felicidad es algo que se debe intentar. Lo importante es la intención. Todo el rato hay que intentar ser feliz, pero tampoco hay que perseguirla, porque es algo muy aburrido.  Parece que si no eres feliz, es que estás haciendo algo mal.

Yo soy un enemigo de la autoayuda, del “si quieres, puedes”. Porque yo digo que si quieres puedes, o no puedes. ¿Cómo voy a poder todo?. Si estoy cojo no puedo escalar el Himalaya.

Son mensajes que contaminan un poco la idea de felicidad y son infantiles.

Soy optimista enfermizo, pero realista.

.- Una reflexión para los lectores del portal. 

Desea.

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