¡¡Sincericidio!!

“La sinceridad del ser humano se muestra a través de los hechos, no de las palabras”

¿Por qué tenemos tanto miedo a los sincericidios? ¿Por qué deseamos relaciones en los que la sinceridad brille pero luego nos da miedo ser sinceros hasta con nosotros mismos? ¿Por qué rechazamos a las personas que expresan su verdad sin miedos? ¿Qué quiere decir la frase “Cuanto más se aleja la sociedad de la verdad, más odiaremos aquellos quién la proclama”?

Son algunas de las preguntas que últimamente rondaban mi cabeza.

Vamos a ver si entre todos, viralizamos, este nuevo challenge que me he inventado, LOS SINCERICIDIOS. 

¿Qué es un Sincericidio?

Dícese del momento que aunque creas que las consecuencias serán más nefastas que si te hubieras callado, tienes que decir, siempre con educación y respeto lo que sientes , quieres y deseas.

Prefieres antes perder cualquier oportunidad, que expresar tu verdad.

El primer sincericidio, tienes que provocártelo a ti mismo.

Nos mentimos demasiado. Nos creemos muchas mentiras que nos dicen los demás, así cómo otras que nos decimos a nosotros mismos.

Nos creemos que haciendo lo que nos dicen los demás, conseguiremos la felicidad tan anhelada. Cuando la felicidad no es algo que se piensa, sino que se vive.

Nos mentimos a nosotros mismos cuando creemos que una relación de pareja perfecta es aquella en la que nunca discutes.

Nos creemos muchas cosas que nos dicen en conferencias o en libros, a pies juntillas, sin una pizca de pensamiento critico, antes de poner en marcha lo que nos están diciendo que será bueno para nuestra salud o economía.

Nos mentimos a nosotros mismos cuando nos creemos expertos en un tema, por habernos leído un libro o hacernos la foto con el que si es un experto de verdad en el tema.

Nos mentimos en los sentimientos que decimos que no tenemos respecto a esa persona y luego nos la encontramos con otra persona y la seguimos a ver qué relación tiene con la otra persona.

Nos mentimos cuando pensamos que tenemos una vida ideal pero cuando nos vamos a dormir , volvemos a pasar la misma noche de siempre una y otra vez, llorando con ataques de ansiedad sin creer saber qué nos está pasando.

Preferimos mentirnos, porque es mejor seguir la vida que creemos que tenemos , que no ver qué hay detrás de esos miedos y mentiras que nos decimos.

Provocarte un sincericidio es mantener una conversacion sin tapujos contigo mismo. Mejor que nadie sabemos lo que nos pasa, otra es que queramos darle el poder a otra persona de solucionarnos los problemas. Pero nosotros somos suficientemente listos, para saber con todas las letras, porque estamos como estamos.

Manten una conversacion en voz alta contigo mismo, (Los demás que piensen lo que quieran si te ven hablando contigo mismo, ellos seguro que están peor que tú después de la conversación). Escribe lo que sientas hasta que no te quede nada más que decir. El método me da igual, me importa las consecuencias.

Provocarte un sincericidio no es darte el permiso de flagelarte, frustarte, mostrar a los demás la vida que has llevado hasta ahora y convertirte en una victima de la “sociedad”.

Provocarte un sincericidio, es darte la oportunidad de ser, dejando a un lado el parecer que hasta la fecha estabas viviendo. Es aceptar las decisiones que has tomado hasta la fecha o las que no, y a partir de ese momento darle un giro correcto y acorde con tu vida, con tu valores.

Pero no solamente hay que provocarse uno mismo un sincericidio, sino también en las relaciones que tienes en la vida.

Pasado un tiempo, nos dormimos en las relaciones. Nos “comemos” lo que nos sienta mal de las actuaciones de la otra persona, no vaya a sentarle mal. No decimos lo que sentimos no sea que no vaya a llamarnos ya más y no tengamos con quien salir. No decimos lo que sentimos a la otra persona, por miedo a sus reacciones.

Nos acomodamos en las relaciones. Y aún sabiendo que hay cosas que nos “pican” de esa persona, no decimos lo pensamos, sentimos o creemos ver, no vayamos a montarse la de “Dios es cristo”.

Creo que es esencial provocar este sincericidio tambien en las relaciones.

Se nos llena la boca hablando y escribiendo de relaciones sanas, sinceras, con confianza en el uno y en el otro. De equipos de trabajo en los que la sinceridad tiene que reinar para fortalecer el compromiso hacia una meta.

Cuando en realidad, si rascaramos un poco y fueramos sinceramos, nos acabaríamos preguntando: “¿Pero por qué sigo hablando con esta persona? ¿Qué me aporta? Si no me aporta nada, y no estoy siendo yo mismo, porque sino empieza a llorar…”

Estamos en un mundo basado en los intereses. Y luego nos preguntamos, ¿Qué nos pasa? ¿Por qué lloramos tanto si la vida nos va bien? ¿O por qué mis contenidos no llegan a la gente si hago lo que me dicen?

En los que nos interesa hacernos la foto con el “experto”, para que los demás crean que nos relacionamos bien. En los que nos interesa estar en tal grupo , por los intereses que se generan. Que siempre suelen ser intereses económicos o profesionales, y no de real amistad. En un mundo en el agregamos a todo el mundo en redes sociales, para enterarnos qué está haciendo para luego criticarla por detrás.  En el que decimos que somos expertos en algo, en lo que realmente nunca hemos trabajado. Estamos en relaciones de pareja para tener alguien en casa cuando venimos del trabajo, cuando en el fondo de nosotros, sabemos que le tenemos cariño, pero no le amamos.

Por no hablar de personas que con una copa de más, critican a la persona que minutos antes han estado trabajando con ellos en equipo.

Es necesario un sincericidio general. Tranquilizaros, no estoy diciendo que apoye la anarquía radical, sino la sinceridad y con ella la congruencia.

Se nos habla de una sociedad igualitaria, innovadora, con empresas que den oportunidades a todos, de relaciones de igual a igual, de mirarnos a los ojos…Se nos habla de un mundo ideal, ¿Y por qué no está ya aquí? Porque no somos sinceros con nosotros mismos ni con los demás.

Vivimos en un mundo de aparentar, en el que te encuentras con una persona que te dice lo que piensa, siempre con educación y respeto, y siempre respondemos con dos opciones:

  • ¿Qué intereses ocultos tendrá esta persona sobre mi?
  • No me creo nada, seguro que me está mintiendo o haciéndome la pelota por algún motivo oculto.

No creemos en la verdad. La pedimos, pero cuando la tenemos en frente , la rehuimos. Cuando nos la encontramos, le buscamos 3 pies al gato, cuando realmente no los hay.

La sociedad crea personas que no son capaces de decirnos realmente la verdad, para no hacernos daños. Duele la verdad, pero es el mejor antídoto ante la inacción y el no progreso.

Creo que estamos en un momento, en el que estamos “demasiado sensibles” y es la verdad con educación, la única que nos hace progresar.

La verdad no es buena o mala, todo es en función de lo que hacemos con ella. La verdad nos tiene que desafiar, no nos tiene que hundir. 

Creo que un sincericidio colectivo haría:

  • Personas más congruentes.  Sabríamos a lo que nos atendríamos desde el 1 momento.
  • Personas más apasionadas con su vida, más lideres de si mismo y menos dependientes de los demás.
  • Relaciones más sinceras, sin tapujos, ni miedos desde el principio.
  • Seguro dejaríamos un mundo mejor a nuestras generaciones
  • Dejaríamos de seguir modas por ser uno más, y empezaríamos a ser nosotros mismos por fin.
  • Y la critica dejaría de existir, porque seriamos más felices siendo nosotros mismos .

¿Hace cuánto no te provocas un sincericidio en tu vida?

 

 

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