Silvia Pérez Mora: ¡¡Espabila!!

Hoy dentro de la sección  “Conversaciones con..” es un placer presentar a Silvia Pérez Mora. 

Siempre he pensado que mejor que el mejor mentor para uno es aquél que ha pasado por lo mismo que tú estás pasando. Y una de ellas se que será Silvia para muchos lectores de su entrevista.

Es autora del libro “Después del desorden, la vida: Una guía práctica en 5 fases para aprender a gestionar desordenes alimenticios u otro tipo de dificultades cambiando tu forma de pensar”

En él narra desde un punto de vista didáctico, su experiencia más dura: la Anorexia y Bulimia Nerviosa que padeció durante años. Una guía para gestionar el ruido mental y utilizar cómo pensamos para que sea el motor de cambio.

Os dejo con una entrevista que no os dejará indiferentes y en que veréis claves para deshacer el ovillo del desorden que hay en vuestras vidas.

Podéis conocer más el trabajo de Silvia a través de Facebook , Instagram. y Linkedin

.- ¿Quién es Silvia Perez? 

¡Uy! ¡Eso depende del día! ¡Incluso de la hora!

Afortunadamente no somos siempre los mismos. Y creo que definirnos depende sobre todo de lo despiertos que estemos. En este momento te diría que Silvia Pérez es un ser atento a todo lo que pasa, consciente de que todo es parte del “plan”.

Y, aparte de esta respuesta tan profunda (o tan friki para algunos), para ser algo más “terrenal”, te diría que soy inconformista por naturaleza, sea el momento vital de que se trate. Nada ni nadie me para. Aún en esas etapas de mi vida en que vivía prácticamente inercia o, para ser más exactos, sobrevivía, en mi fuero más interno no me conformaba con esa forma de vida que había creado para mí. Aunque aún no sabía cómo ni cuándo lo iba a hacer, nunca me resigné a quedarme así (en mi bucle de sufrimiento) para siempre.

Creo que hay momentos en que todo parece que vaya sobre ruedas y otros en que parece que vamos rodando y a rastras. Pero precisamente estos últimos son los que a mí me hacen ponerme más la pila.

Además de esto, y ligado a ello en cierto modo, soy curranta hasta la desesperación (para los demás, porque parece que no se me gaste nunca la pila), persistente, exageradamente transparente (mentir… no me sale; me pillas sí o sí) y defensora del Cambio (el de las personas, ese que es elegido, y el de los Valientes) y leal hasta el final. Eso sí, si yo detecto una deslealtad en toda regla hacia mí, no habrá marcha atrás. Es justo (para mí, al menos).

Ah, también tengo algo de incontinencia verbal (ya lo vas a ver…)

.- ¿Qué relación tiene los pensamientos y la comida? 

Cuando creemos que la comida “es un problema” precisamente es cuando podemos tener sospechas de que hay algo más que eso. O sea, la comida no es el problema; más bien el problema está disfrazado de comida. Y los pensamientos, entre ellos las creencias (las que nos limitan) o el diálogo interno (autodestructivo), nos juegan malas pasadas.

Todo comienza en un pensamiento (que va en tu contra). Y ni siquiera tienes por qué ser consciente de cuál es ese pensamiento. El tema es cuando este pensamiento (o pensamientos similares, que son “amiguitos” de ese pensamiento en cuanto a que son del mismo tipo, que no están a favor de ti y tus objetivos) se hace repetitivo en el tiempo. Cuando los “ensayas” mucho, hasta el punto que los aprendes y se hacen automáticos en ti, entonces creas un hábito.

La comida, en realidad, es una “excusa”. Es lo que una persona que desarrolla un trastorno o un desorden alimenticio ha elegido (inconscientemente, claro) para suplir alguna carencia, alguna desalineación consigo mismo. Cuando digo que “el problema puede estar disfrazado de comida” quiero decir que hay un punto en que, inconscientemente, relacionamos ese pensamiento (creencia o diálogo interno) con comida.

Por ejemplo: pensamiento “no soy interesante” relacionado con “me doy un atracón para suplir la ansiedad que me provoca esa creencia”. Si repites mucho esta secuencia, la aprendes. Así hasta que la automatizas. Otro ejemplo: “no valgo; soy tonta; nadie me quiere” y lo asocias a “voy a dejar de comer para que me admiren, me quieran, vean que valgo”.

En realidad, da igual el pensamiento y da igual con qué lo asocies (que no tiene por qué ser con comida). Puede parecer totalmente irracional. Lo que importa es la repetición hasta que lo creas REAL. Esto sucede con otro tipo de desórdenes, fobias, bloqueos, adicciones. Un pensamiento lo asocias a una conducta o comportamiento, y lo repites hasta que se hace hábito. Y entonces lo chungo es deshacer el hábito, porque es un camino automático que creas neuronalmente. Hay que repetir otros caminos que te lleven a suplir esa carencia, por ejemplo. Deshacer esa relación (pensamiento – comida o lo que sea tu objeto de conducta dañina) es cuestión de aprender otro camino que te sea más útil al que has aprendido.

 .- ¿Qué error en tu vida lo has convertido en un gran éxito? 

En realidad, no suelo hablar de errores. Es más, suelo decir que no me arrepiento de nada de lo que he hecho, porque todo formaba parte del “plan” para conseguir llegar hasta donde estoy hoy. Pasar casi 20 años enferma (anorexia y bulimia), estar casi 8 años en una relación absolutamente tóxica y demás aderezos durante todo ese tiempo, puede ser que alguien pudiera considerarlo como errores o pérdida de tiempo. No en mi caso. Creo que todo así fue perfecto, porque si no hubiera pasado por ello no habría tenido mi actual éxito: convertirme en la persona que quiero ser.

Así que, más que errores, son experiencias que así elegí vivir. El error quizá hubiera sido no sacar nada de ello, ningún aprendizaje, y quedarme con ello para siempre igual, sin cambio, sin evolución, sin crecimiento, lamentándome de “mi mala suerte” o de lo que me estaba pasando.

 .- ¿Qué te ha enseñado el caos en tu vida? 

Parafraseando el título de mi libro, lo que me ha enseñado es que después del desorden (ese caos), está la vida. O sea, detrás de ese cúmulo de experiencias en que lo que prevalecía un sufrimiento (ahora sé que era elegido, no casual), está lo que importa, lo que te hace respirar de verdad y ser consciente de que estás respirando.

Nunca creí, en esos años en que solo veía caos (por no decir otro nombre), que todo ello me iba a ser tan útil. Ha sido justo esa hecatombe que yo vivía a cada segundo lo que más me ha enseñado. Es el caos precisamente lo que te enseña a crear el orden que tú quieres. Aprendes a decidir cómo quieres que esté todo y cómo quieres estar tú en ello.

.- ¿Qué transformación ha habido a la hora de pensar en tu vida? 

La gran transformación ha sido pasar de creerme víctima absoluta de todo lo que pasaba en mi vida a creer que todo lo he creado (y lo seguiré creando) yo. Tengo el convencimiento de que la manera en la que pensamos es lo que nos va a acercar y/o lo que nos va a alejar de nuestros objetivos.

Hay personas que no creen en la Ley de la atracción. Yo pienso que, creas o no en ella, se cumple. ¿O todo es fruto del azar o la casualidad? Ante una circunstancia igual, por sentido común, ¿qué te va a ayudar más: tener pensamientos destructivos y limitantes o tener pensamientos favorables y poderosos hacia ti y la situación? Por lógica, si tú “te piensas bien”, te vas a favorecer en tus acciones. Por probabilidad, saldrás mejor parado con pensamientos positivos que con pensamientos negativos. No se trata de tener pensamientos “flower power” (que me repatean, por cierto); se trata de pensar mejor versus peor sobre ti. Por lógica, vas a hacer lo posible por favorecerte con tu comportamiento, dándote mejor resultado que si piensas peor.

Por eso, creo que nos creamos la vida que tenemos, para bien o para mal, y la base está en nuestra estructura mental (el tipo de pensamientos que tenemos la mayor parte del tiempo).

.-  ¿Eres feliz? ¿Por qué la gente crees que es tan infeliz? 

Sí. En este último año me he ido quitando pesos que me impedían serlo. Soy coherente conmigo, que es la base para lo demás, para llegar a ser feliz.

Creo que la causa mayor de la infelicidad está en ser incoherente contigo mismo, venga de donde venga esa incoherencia. Lo que piensas, dices y haces ha de estar alineado. Si alguno de estos componentes no cuadra, algo no va bien.

En aquellas facetas en las que estás en contradicción contigo mismo, significa que hay algo que no cuadra contigo. Normalmente sucede que hay alguna circunstancia en tu vida que va en contra de tus valores: una relación, un trabajo o cualquier otro tema que para ti es vital. Muchas veces, ni siquiera eres consciente, porque vamos con el piloto automático puesto. Simplemente, sentimos un malestar. Y ya. Ahí te puedes quedar, o puedes indagar a ver qué pasa contigo. Sabes que algo pasa, que te hace sentir mal, pero no sabes qué es. Por eso es importante darse cuenta de que algo no va bien e investigar en ti.

Se trata de saber cuál es la pieza que no encaja contigo. Y entonces, ¡fuera! A veces nos empeñamos en que algo o alguien encaje contigo. Y eso nos genera insatisfacción, infelicidad. Si algo no fluye, ¡es que no es! Yo me he empeñado mucho tiempo en cosas (o personas) que no se ajustaban a mí. Si hay que forzarlo, quizá es momento de parar a pensar si es mejor dejarlo ir, porque nunca entrará. O lo aceptas como es o todo será resignarse, lo cual no es la mejor de las opciones.

Y siempre digo algo: la intuición nunca te falla. Si eso (situación, persona, cosa, etc.) te provoca un respingo en el estómago (¡en el alma!) es una señal clara para ti. Hazle caso, que no se va a ir. Y si se encalla solo vas a sufrir…

 .-¿Qué no se ve detrás de un trastorno alimenticio? 

Lo que no se ve es justo lo más profundo que, la mayoría de las veces, ni la misma persona que tiene en ese momento el desorden lo sabe.

No hay una única respuesta, porque hay tantas como personas. Y lo mismo un desorden alimenticio que cualquier otro desorden, bloqueo, etc. Detrás de ello hay una carencia, una inconsistencia contigo mismo. Esa falta de alinearte contigo mismo que te comentaba antes. Los años que yo tuve desórdenes alimenticios, y también desde que estoy curada, he llegado a la conclusión de que da igual el nombre que le demos: pienso que el quit de la cuestión es tener unos hábitos, unas conductas o unos comportamientos dañinos contigo mismo. La conducta en sí es el síntoma (lo que se ve); lo que no se ve es la incoherencia contigo, que es lo que te lleva a tener ese tipo de comportamiento tan perjudicial para ti. Por eso pienso que “Después del desorden, la vida” no solo es un libro para personas que tengan un desorden alimenticio (y que QUIERAN curarse), sino que es un libro para todo aquel que, sencillamente, no sabe “hacia donde tirar”; que se encuentra perdido, sea cual sea el motivo (el “porqué”, no importa; lo que importa es el “para qué”)

 .-¿Qué es la vida para ti? 

Creo que es un juego. No porque me lo tome como un juego, en sentido de poco serio o en broma, sino porque nos toca un “rol”, un papel (que yo incluso creo que este lo elegimos antes de nacer). Luego tú decides qué hacer con él: dejarte “matar” o arreglártelas para “ganar”. Ganas la partida si te haces con ese papel, si lo manejas a él, en lugar de él a ti. Tenemos el tiempo que nos toca para aprenderlo. Así que cuanto antes nos enteremos de qué va, casi que mejor.

Hay quien no se entera nunca, y llega al final sin haberse enterado ni del nodo. Hay quien llega pensando que lo que le ha tocado es inamovible, y “se deja comer”, porque cree que no tiene armas; hay quien se entera en un momento dado (el momento es variable en cuanto a época, edad, etc.), y empieza a ganar comodines o vidas, y es cuando empieza a disfrutar de la partida. Entonces empiezas a relajarte un poco, porque ya te das cuenta de cómo va el “juego de la vida”.

 .-¿Qué pondrías en una valla publicitaria? 

¡Espabila! ¡Despierta hombre/mujer! Una de estas dos.

Me encantaría que todo el mundo, en algún momento de su vida al menos, llegara a darse cuenta de qué va todo esto que es la vida.

Muchos vamos como zombies, como muertos vivientes, que se dejan arrastrar por la corriente, hasta que (GRACIAS AL CIELO, AL UNIVERSO, A COMO LE QUIERAS LLAMAR) empiezas a estar despierto, consciente de que el mando lo tienes tú. Y entonces, mola, porque cada vez quieres saber más, y te das cuenta de que lo que sabes es ¡nada!, de que te queda aún tanto por descubrir, por conocer, por aprender, que abres la mente de par en par para empaparte de todo cuanto sucede. Vas uniendo piezas de tu puzle (el de tu vida), aunque probablemente nunca lo llegas a completar del todo.

.- ¿Qué quieres ser de mayor? 

Yo de mayor quiero ser aprendiz. Bueno, lo que te digo, creo que nunca llegamos a saberlo todo, así que quiero ser una eterna aprendiz. Quiero mantener esas ganas por querer saber más y más. Nunca creerme sabia o gurú (¿eso qué es?). Ni hasta el más grande lo sabe todo.

Te pongo un ejemplo: Tony Robbins me parece un enorme (en el mayor sentido de la palabra) sabedor. ¡Pero ni él lo sabe todo! Y él sabe eso (“Yo no soy tu gurú”, dice él mismo), y en eso está su grandeza. Pues algo así quiero ser yo de mayor.

 .- ¿A qué tienes miedo? 

Tengo miedo a mis miedos. Lo bueno es que soy consciente de ello. He ido perdiendo muchos miedos por el camino, precisamente porque cada vez estoy más alineada conmigo misma.

El miedo mayor que sigo teniendo es a “ser el centro de atención”. Que no tengo por qué serlo; pero con que yo crea que soy una diana, al que todo el mundo está mirando en ese momento, yo lo creo (y si lo creo, entonces es mi realidad). Sigue habiendo aún alguna vocecita que me dice en esos momentos “Silvia, no estás a la altura; no eres excepcional; no consigues ser quien quieres ser cuando te miren”. Le tengo miedo a esas voces, que soy yo misma cuando me pongo a pensar en esos momentos en que creo que seré el centro de atención, como si me pusieran unas luces, un flexo, que me impedirán estar relajada.

Sin embargo, estoy en ello, y progreso adecuadamente. Reconozco que es mi talón de Aquiles. De los demás, los he ido tirando por el camino.

 .-¿Qué has aprendido de todo este proceso? 

Que todo es perfecto tal y como ha pasado y tal y como pasará. Todo lo que ha pasado ha sido en mi beneficio, para despertar. Estaba totalmente frita, dormida (y, por momentos, muerta en vida). Ahora estoy despierta y dispuesta a seguir indagando en mí, a seguir aprendiendo de los temas que se quedan encasquillados. Cuando algo se repite es que aún no lo has aprendido. Nada es casual. Si algo, una situación o una persona me repatea, por ejemplo, es que en esa situación o en esa persona hay algo que yo tengo y que he de aprender o cambiar o aceptar.

 .-¿Qué consejo nunca darías a los demás que siempre te han dado a ti? 

Decir lo que “tienen que hacer”. ¿Quién soy yo para decir a nadie lo que tienen o no tengo que hacer? La única persona experta en mi vida (y cada uno en la suya), soy yo (y lo es cada uno en la suya particular). Ni coaches, ni maestros, ni gurús, ni psicólogos, ni expertos opinólogos (los que opinan y lo saben todo). Somos los únicos con potestad para saber y decidir qué nos conviene y qué no. Solo que, muchas veces, aún no lo sabemos. Pero si investigamos en nosotros, damos con ello.

Trato de no dar consejos, a no ser que me los pidan (en mis sesiones de coaching muchas veces casi me lo ruegan: “¡dame una pistaaaa!”). Si se da el caso, suelo decir algo así como “solo a modo de sugerencia, por si te sirve”, porque no quiero que nadie crea que yo tengo la verdad, sino que lo que yo pueda aportar en todo caso es solo mi perspectiva, y no tiene por qué serle útil a otro. Es más, lo que a mí me ha podido servir en un momento dado, no tiene por qué servirle a otro. ¿Por qué le iba a servir, si ese otro tiene otra estructura mental, otras experiencias, otras vivencias, otras creencias?

 .-Dejar de ser nosotros mismos, ¿Qué inconvenientes produce? 

MUCHOS. TODOS.

Por no hacer metadodelo del lenguaje, los inconvenientes, en concreto, están relacionados con ser incoherente contigo. Si dejas de ser tú mismo, en el sentido de comportarte de manera que te desalinee contigo (pensar, decir, hacer), entonces estás perdido. Es causa de malestar que, si se te va de las manos, termina en un trastorno, una fobia, etc. Si a alguien hay que serle fiel, es a uno mismo. Luego ya, conseguido eso, puedes pensar en ser fiel a los demás. Pero hemos de empezar por nosotros mismos.

No es egoísmo, es coherencia pura. Pretender ser lo que no eres, en cuanto a esa alineación contigo, te sale por la culata. Vamos, que te causa ese estrés y sales por peteneras, te haces daño a ti mismo por comportarte como, en realidad, no quieres.

 .- Una reflexión para los lectores del portal “El principio de un comienzo”. 

(Solo por si te sirve…): Si, de verdad, quieres conseguir algo, sea lo que sea, el principio de todo es tomar consciencia. ¿Consciencia de qué? Hemos de parar (dejar el piloto automático y de ir como pollos sin cabeza por la vida), y aprender a comunicarnos, empezando por nosotros mismos. ¿Qué te estás diciendo? Según lo que (te) digas, así piensas; y según lo que piensas, así será tu realidad.

La realidad es subjetiva, y depende de cómo percibamos lo que nos está pasando. Por ello es importante lograr disociarnos de nuestros propios pensamientos. Ponernos a mirarlos casi como si fuéramos un espectador. Si te asocias a ellos, estás perdido. Sobre todo si van en tu contra.

No eres tus pensamientos. Puedes cambiarlos y tienes más capacidad de la que crees sobre ellos. Puedes ponerte en una butaca, como en el cine, y míralos. ¿Te valen? Si es que no, entonces practica hasta cambiarlos. Si es que sí, entonces probablemente vayas bien y estás alineado a ti.

Lo que crees lo creas. Eres el dueño de tu vida, el jefe, el que más manda. Haz lo posible por creer que es así, o dejarás tu vida en manos de otros, y creerás que no puedes hacer nada por cambiarlo.

Hasta en la situación más complicada siempre tendrás la capacidad de elegir la actitud ante la cual quieres RESPONDER.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .