¿Cuándo fue la última vez te distanciaste de todo?

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«Es mejor alejarse y dejar un bonito recuerdo que insistir y convertirse en una molestia»

Alejarnos de nuestro día a día es el mejor regalo que te puedes hacer.

Sé que lo primero que habrás pensando habrá sido alguna cosa así. «¿Parar? Ya paramos en marzo, ahora lo que necesito es movimiento, salir, viajar, ver a los amigos…»

En definitiva, lo que quieres, es volver a la rutina de siempre.

A no pensar en los problemas que tienes y luego lamentarte porqué no sabes cómo ha podido pasar lo que ha pasado. A seguir las modas pensando que eres «cool» y te señalaran como alguien diferente, cuando en realidad eres uno más al igual que las 20.000 personas que han hecho lo mismo que tú, pensando que los tildarían de disruptores. A ir al trabajo durante 8 horas, volver a casa, darle un beso a tu pareja, a tu hijos y pensar que eso es la más pura felicidad cuando por las noches lloras y no sabes porqué si consideras que eres feliz. O cuando das todo por una persona y de la noche a la mañana desaparece de la misma, preguntándote qué has hecho mal sin ninguna explicación de por medio..

Aunque pasemos alguna de estas situaciones o alguna que otra parecida, eso de separarnos de la situación que estamos viviendo, eso de apagar el movil de vez en cuando para ver, descubrir y observar qué nos está pasando, NI HARTOS DE VINOS.

Creemos que tenemos que estar al día de todo lo que pasa a través de las redes sociales. Si no compartimos las noticias que todo el mundo comparte, pensarán que estamos desconectados del mundo. Si no acudimos a las citas que hacen nuestros amigos (con las medidas de seguridad, por favor ), pensaran que no queremos seguir hablando con ellos y nos perderemos los cotilleos que puedan ocurrir. Tenemos que estar en los «after-work» que haya en la empresa, así como estar pendiente de los últimos cotilleos de la revista del corazón.

Pensamos que si no estamos informados de todo, estamos desconectados. Cuando en realidad lo que estamos intoxicándonos de información que nos está haciendo daño y lo peor de todo, NO NOS DEJA PENSAR POR NOSOTROS MISMOS.

Con tanta información, estamos siendo unos cobardes. Estamos evadiendo lo que realmente importa, LO QUE PASA DENTRO DE NOSOTROS.

Pero así creemos que somos felices, estamos a la última, seguimos modas y hemos alcanzado el éxito compartiendo en redes la muerte de una persona muy famosa que nunca hemos visto ni sus películas ni un partido suyo de baloncesto. Creyendo que nuestro problema, lo que realmente sentimos, es una tontería pasajera u olvidándonos de ella, ya se pasará cuando menos lo esperemos.

¡¡Error!!.

Realmente estar tan conectados lo único que está produciendo, es que nos desconectemos del «enchufe» más importante, DE NOSOTROS MISMOS.

Y no te estoy diciendo que te saltes un confinamiento y te vayas al monte a meditar como Buddha. Tampoco te digo que te rapes la cabeza y te vuelvas de cualquier secta que te diga que te dará la felicidad inmediata si te unes a ellos. Tranquilos que no estoy diciendo eso. Ni mucho menos que he creado un curso de mindfullness que es mano de santo. No es eso.

Como bien dice Javier Plazas, «Estamos viviendo una obsesión por el presente, que nos estamos olvidando del futuro». Y yo añadiría: «Y de nosotros mismos también«.

Ya puedes creer que eres el más que sabes de tu amigo del alma, el primero que hace un comentario en una publicación en Instagram del «famoso» que sigues o te estás a la última en tendencias presentes, que no te absuelve de tus problemas. Porque nos han dicho que hay que poner el foco en el presente, que cuando pongas el foco te centres en lo que estás haciendo si quieres se productivo, pero ¿Y QUÉ HACEMOS CON EL FUTURO?

Está muy bien estar a la ultima, informado. ¿Pero estás a la última de lo que te ocurre a ti?

Eso no, porque nos da miedo VERNOS y descubrir muchas cosas que pensábamos que no nos iban a pasar, errores que hemos cometido o gilipolleces que hemos hecho para que nos tuvieran en cuenta.

Algo que podíamos haber solucionado antes de que las consecuencias fueran , quizás, tan graves, no lo hicimos, porque teníamos que estar conectados al exterior y no a nuestro interior. Pero además, hablamos de creatividad sin parar, hablamos de post-it, de metodologías, de tener una marca personal si queremos encontrar trabajo…Y todo ello, NUNCA lo conseguiremos, si no conectamos con nosotros mismos. No por hacer Rts ya tienes una marca más rentable que la de Apple.

Y para conectar con nosotros, tenemos que desconectar del mundanal ruido.

¡¡ES EL ÚNICO MÉTODO!!

Pero aún así seguimos creyendo, que haciendo lo mismo que los demás, nos dará el éxito que buscamos y nos reconocerán porque somos diferente. Pensamos que si paramos, si nos alejamos, el «tren» del éxito, de la felicidad, se irán para no volver jamás. Pero te aseguro que el tren que si cogerás será el de la coherencia, algo tan importante ahora y siempre.

¡¡NOOOOO!!

Desconecta de redes sociales, desconecta del ruido que nos envuelve para que no pensemos, desconecta de los medios de comunicación, de la suegra, de la amiga pesada…. En definitiva desconecta de todo aquello que no haga conectarte contigo mismo.

Cada día lo reafirmo más y tras conversaciones como la de Javier, que hay que desaparecer cada cierto tiempo, para reencontrarnos.

Alejarse para reconectar con uno mismo es conocerse, escucharse, cuidarse, mimarse, compadecerse, peir perdón, exigir respuestas, entenderse, motivarse, regresar a la curiosidad, al pensamiento crítico, a la paz con uno mismo….

Mira que beneficios tiene alejarnos del mundanal ruido. Cómo lo hagas, depende de ti, pero cada cierto tiempo, aléjate para conectarte.

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