¡Nunca nos enseñaron a empujar hacia arriba!

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«A veces tienes que esperar a que alguien te empuje hacia el abismo, para descubrir que tienes la capacidad de volar»

Creo que se dejaron de enseñaros alguna que otra cosa en la escuela.

Entre ellas las diferencias entre empujar y empujar hacia arriba.

Empujar a un compañero era algo malo, empujar hacia abajo un coche en una cuesta era una chiquillada… En definitiva, empujar a alguien o algo, era algo absolutamente prohibido. Bueno si realmente querias comenzar una pelea en el patio del colegio, era el principio del comienzo un buen empujón.

Por eso, empujar, se ve como algo malo para el ser humano.

El empujar es no querer saber, es apartar los problemas de nuestro lado porque no queremos verlos, no queremos hacernos cargo de él. Empujar es evadirnos del amor porque no queremos que nos hagan daño, porque no queremos volver a sufrir.

Por lo tanto empujar es el sinónimo de apartar, de no querer ver y olvidar.

Lo que hace es que no seamos persistentes, perseverantes y con foco hacia una meta. Porque nos han dicho que alcanzar algo lleva su tiempo, su esfuerzo y sus posibles caídas. Así que mejor empujar de nuestra vida, nuestra posible felicidad, nuestros sueños y el amor que sentimos por esa persona, porque no queremos sufrir.

Lo único que hace todo esto es que nos convirtamos es personas frustradas, en melancólicos que apartamos el amor, la felicidad, nuestros sueños de nuestro lado pero en el fondo los añoramos, pensando qué hubiera pasado si lo hubiéramos intentando.

¿Qué pasaría si empujáramos hacia arriba?

Ya sé que estás sudando solamente de pensarlo. Pero es la única manera en la que aceptaré que empujes algo en tu vida, HACIA ARRIBA.

Hacia arriba empujamos lo que nos importa porque queremos llevarlo a cotas jamás imaginadas por nosotros.

Hacia arriba empujamos nuestras habilidades, porque es en el esfuerzo donde la estamos desarrollando. No cuando tiramos nuestros retos cuesta abajo.

Hacia arriba nos estamos empujando a nosotros. Porque hacia abajo va todo de forma fácil y sencilla. Hacia arriba nos descubrimos de lo que somos capaces, de los miedos que teníamos y eran una tontería, de quienes somos realmente.

Hacia arriba te das cuenta que eres capaz muchas más cosas de las que en tus sueños te podrías haber imaginado. Porque es la persistencia, la curiosidad, la pasión que se insuflan te llevan a darte cuenta con el paso del tiempo, de lo que eres capaz realmente.

Hacia arriba tu creatividad crece más rapido que tu tripa con una sesión de terraceo con los amigos. Cuando te enfrentas a retos la creatividad se engrandece. Cuando la empujas hacia abajo con tus retos, acaba muriendo como con tus sueños.

Empujar hacia arriba siempre te va a llevar a descubrir de lo que eres capaz, de qué pasta estás hecho y de que el miedo solamente nos está alejando de quienes somos realmente, de nuestra felicidad y en algunos casos de nuestro amor.

Pero no, preferimos empujar el amor de nuestra vida, no vaya a ser que seamos felices.

Preferimos empujar nuestros sueños de nuestro radar , no vaya a ser que los vayamos a conseguir.

Preferimos empujar la imagen de quien queremos ser, no vaya a ser que los demás se enfaden.

Tú lo único que tienes que hacer siempre, es empujar todos los días hacia arriba.

No conformarte con quien eres o has conseguido. Sino centrarte en ser un poco mejor todos los días.

Y para ello, siempre tienes que empujar la piedra, hacia arriba. Nunca dejarla rodar hacia abajo ni apartarla de ti.

¿Y tú hacia dónde la empujas?

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