¡Somos más de sprint que de maratón!

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Me da igual que tengas condiciones físicas o no, ya que todos somos más de sprint cuando en realidad tendríamos que ser de maratón.

Somos altruistas, desde luego. Pero luego se nos olvida rápido, pensando que ya hecha la acción, ya podemos tener la conciencia tranquila.

Somos compasivos, claro que si. Pero ¿Quién se acuerda de los sanitarios desde que ya no aplaudimos desde las 8 de la tarde? Ahora les partimos la cara.

Somos amorosos, los que más. Pero luego con el paso del tiempo , cuando nos damos cuenta que la otra persona no era como esperábamos o como queríamos cambiarla, si te he visto no me acuerdo.

Somos muy amigos de nuestros amigos, los amamos con locura. Pero cuando ya no hacen lo que nosotros queremos, cuando nos actúan como nosotros querríamos que lo hicieran , esa amistad que iba a durar para siempre, se esfuma más rapido que lo que canta un gallo.

Somos muy pasionales, pero cuando encontramos otro divertimento, nos olvidamos de lo que habíamos hecho y dicho antes.

Somos seres de sprint, cuando en realidad tendríamos que ser de maratón.

Cuando tenemos algo delante de nosotros, lo que queremos disfrutar ya, darnos a los demás ya, queremos dar nuestra mano ya… ¿Pero que pasa con el paso del tiempo?

Que a la semana ya nos hemos olvidado de lo que hemos vivido y hasta hecho.

Tenemos la memoria muy corta y luego nos preguntamos porqué nos consideramos infelices, que no tenemos éxito en la vida personal o profesional ..

La vida y todos los aspectos de la vida son una verdadera maratón, en la que empezamos con ganas de llegar a la meta. Pero que tiene caídas, rotondas que nos despistan, pequeños éxitos que nos alientan a seguir hacia la meta y conversaciones que debemos tenemos si queremos seguir.

Somos de sprint porque ya solo pensar en la maratón nos produce cansancio. Pensar que nos tenemos esforzar, que tenemos que ser constantes, sufrir caídas, cosas que no queremos oír o cambiar de actitudes para seguir en el camino..

Tenemos una memoria a corto plazo, pensando que haciendo pequeñas acciones que no nos molesten mucho, ya estará todo solucionado. Y así no son las cosas.

Para vivir de verdad, tenemos que tener más visión de largo camino, de aceptar que nos caeremos, de que nada es para siempre aunque nuestra intención sea llegar a la meta juntos.

Dejemos de vivir todo de forma explosiva y vayamos cocinándola poco a poco.

Porque la vida requiere más maratón que de sprint.

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