¡¡No compares tamaños!!

“No estoy en competencia con nadie, no deseo ser mejor que nadie más. Simplemente intento ser mejor que la persona que fui ayer”

Nos pegamos la vida comparándonos con los demás.

Si uno tiene trabajo y tú no lo tienes. Si uno tiene pareja y tú a tu edad eso ni sabes de que se trata. Si uno ha llegado a 2.000 seguidores en redes sociales y tú no tienes ni 100. Si uno liga y tú lo único que te comes al llegar a casa son las croquetas de la noche.

Nos pegamos todo el día comparándonos con los demás. Y ahora con el mundo de las redes sociales, todavía más lo vemos más latente.

Hace poco me comentaba alguien, que la verdad que no se mostraba como era en sus redes, sino que en gran parte había estado “copiando” lo que hacían las personas a las que seguía. ¿Qué marca podría llegar a tener esa persona? Una , desde luego, pero una copia barata de las personas que seguía.

Vivimos comparándonos con los demás, PORQUE NO ESTAMOS A GUSTO CON NOSOTROS MISMOS. PORQUÉ NO NOS ACEPTAMOS, NO NOS QUEREMOS, O NO RECONOCES A ESA PERSONA QUE VES POR LAS MAÑANAS EN EL ESPEJO…¿SIGO?

Siempre nos comparamos con los que más tienen, con los que menos tripa tienen que tú, con los más guapo, con toda aquella persona que ha conseguido lo que tú anhelas. Pero jamás  te compararas con los que menos tienen que tú.

Lo único que estás consiguiendo, es que te conviertas en una persona celosa, con falta de confianza en si misma y que sea capaz de hacer lo que sea, para alcanzar lo que siempre ha soñado. Te parecerá muy radical, pero conozco muchas personas así y más en este mundo 2.0.

Gastas energía, tiempo, pierdes oportunidades,… todo por compararte con los demás. Algo que todos hemos hecho, yo también, pero el paso del tiempo me ha dicho que casi es mejor ver un documental del apareamiento de los ciervos, que estar comparándote con los demás.

¡¡NO GANAS NADA, BUENO SI, DISGUSTOS!!:

¿Qué pasa si esa energía la utilizáramos como trampolín para nuestro desarrollo personal y profesional?

.- Mira toda la fotografía.

Ya no solo como te he comentado antes, que solamente nos fijamos en los que más tienen, en los que más guapo salen en Instagram o en los más famosos. Sino también abre el espectro de comparaciones y fíjate en las personas que menos tienen, en los que menos seguidores tienen, en los que no tienen trabajo o viven debajo de un puente, y me parece que las cosas cambiarán para ti.

Pero añadiría algo. No solo abre el espectro de la foto. Sino que tienes que ir más allá. Pregunta a esas personas con las que te comparas, si son felices. Te aseguro que muchas de ellas, te dirán que no es oro lo que reluce y que la infelicidad asoma por su vida, por no hablar de la sensación de fracaso o impostor que tendrá.

Nos quedamos con la primera impresión. Con los números de seguidores y ya nos dejamos impresionar, pensando que todo lo que rodea a esa persona, es increíble, el sueño dorado.

.- ¿Quién quieres ser?

Si te estás comparando es que quieres ser como la otra persona. No me vengas, que es tu inspiración y tonterías varias. Deja de mentirte. Quieres ser esa persona y punto.

Déjate de hablar de tu marca y tonterías, porque si te comparas, no serás nunca tú mismo, querrás ser un sucedáneo de la otra persona.

Y nosotros mientras tanto, lamentando no poder disfrutar de tu talento, de tus actitudes. ¡¡Pena, penita, penaaa!!.

.- Felicita a esas personas.

Cuando los demás han conseguido algo, felicita. Que no se te va a caer la lengua ni nada parecido. Un éxito de los demás, en un éxito para ti, ya que puedes aprender cómo lo ha conseguido a parte de ver en qué cosas se podrían hacer mejor.

.- Reenfoca tu foco.

Deja de compararte con los demás. Tampoco te digo que ahora empieces a creerte que eres el rey del mundo como decía Leonardo DiCaprio en Titanic.

Pero el foco siempre tienes que ponerlo en lo que tú puedes dominar. No en lo que a ti te gustaría dominar. Y ese ha sido uno de tus problemas.

El siguiente problema ha sido que no se trata de seguir modas. Sino de ser tú la tendencia que los demás tienen que seguir. Todos tenemos talentos, todos somos únicos, todos tenemos una forma de hacer las cosas de manera diferente a los demás

El reconocimiento es la consecuencia del trabajo que realizas. Si copias el trabajo de los demás, el reconocimiento lo tendrá la 1 persona que lo haya hecho, JAMÁS TÚ.

Así que recuerda:

.- Nunca llegarás a ser como los demás, porque ellos son ellos y tú eres tú. Empieza a aceptarlo, porque sino tu vida, será una tortura.

.- No te compares con los demás, porque cada persona, cada circunstancia es diferente y nunca pueden ser iguales.

.- Nunca te compares con nadie, porque te estarás reprochando a ti mismo y dando valor a otras personas, que quizá no son lo que aparentan.

.- Céntrate en ti. Sal de las redes sociales si hace falta. Pero muestra TU TRABAJO, no una copia de los demás.

.- Silencio, silencio te recomiendo. Silencio que te mostrará quien eres, qué quieres. Te hará ver las personas que te envidian, a las que envidias por el éxito que tienen. El silencio te mostrará la realidad, a partir de él focalizarte hacia donde realmente siempre has querido ir, pero las modas y el miedo, te han impedido seguir.

¡¡No te fijes en el tamaño de los demás y, usa bien lo que dios te ha dado!!

 

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¡¡A tí que te sientes diferente!!

“En nuestra sociedad lo opuesto al coraje no es la cobardía, sino la conformidad” decía Rollo May

A ti que te sientes diferente:

Te has escondido entre la muchedumbre. No quieres que te encuentren. Porqué sí así lo hicieran, crees que te señalarían como el raro, el especial, el “loco”.

Durante mucho tiempo no entendiste nada. No sabías porqué la gente reaccionaba así. Sólo estabas siendo tú mismo. Pero te correspondían con risas, menosprecios, señalándote y diciendo a los demás, que eras raro, que no se acercaran a ti.

Preguntaste a mucha gente, “¿Qué es lo que estoy haciendo mal?. Sólo estoy siendo yo mismo. ¿No es lo que la sociedad dice que tenemos que ser? “

No entendias nada. Creías que no estabas haciendo nada malo a nadie, ni tampoco hacia nada. Pero lo único que conseguias era más y más rechazo. Fue el primero de ellos, el que te puso en alerta. Y dijiste, no me vale la pena seguir siendo yo mismo, si las consecuencias van a ser estas.

Has seguido hasta la fecha haciendo y diciendo lo que se presuponía que tenías que hacer para tu edad, para tu estatus. Lo que se esperaba de ti.

Has tenido una vida “normal”, que intentabas que tuviera dormido aquello que te hacia sentir único. Eso que sabías que hacías, querías, pero que tiempo atrás ocultaste.

Te ries cuando la gente quiere intentar hacer cosas diferentes a lo que estaba haciendo hasta la fecha. En vez de querer ayudarlos a que consigan aquello que tú no conseguiste, intentas disuadirlos diciéndoles cosas como ” Es imposible, olvídate, es muy complicado”.

En el fondo, cuando en realidad deberías estar comentándoles tu experiencia, lo que estás haciendo, es quitándoles la poca ilusión sobrante que el miedo les quita en esos momentos

Todo porque te acabaste creyendo por la presión de los demás, que salirse de lo establecido, era más perjudicial que beneficioso para ti. Pero tu subconsciente, tu esencia, siempre que bajabas las barreras de la conciencia, venia a tu encuentro a decirte y recordarte que te pasaba cuando vivías tu sueño.

Si, eso es lo que te pasa cuando crees que necesitas pastillas para dormir o lloras por las noches cuando nadie te ve. Estás sintiendo que algo va mal en tu vida, a pesar de haber conseguido , en muchos casos, lo que los demás habían predispuesto para ti.

Es tu conciencia, la tuya, la única, la verdadera, la que te dice, “Hasta que no te des cuenta, que debes pensar cómo hacías antes, sentir cómo cuando te sentías único y vivir cómo cuando nadie ni nada te importaba, excepto descubrir qué había detras de esos miedos, te seguiré dando el coñazo , llorando y poniéndote triste”.

En un mundo donde nos dan de antemano el mapa marcado con una X muy grande para que lo veas y la brújula que solamente marca la dirección hacia el destino marcado, aquellas personas que pensamos de forma diferente, nos sentimos perdidos.

Pensamos que ser diferente, tener pensamientos distintos a la mayoría, ver la vida de una forma a veces opuesta a la mayoría , en vez de ser algo de lo que tendríamos que estar orgulloso, está muy mal visto. Y como no queremos ser señalados, denostados por los demás, repudiados.

Cuando en realidad, una sociedad que te admitiera sin complejos ni miedos, es aquella que es flexible, respetuosa y alienta la diferencia, el pensamiento critico y la creatividad.

Porque siempre lo dire, eso que  tanto se anhela que es la creatividad, es simplemente la visión que tiene cada uno de la vida o sobre su campo profesional.

Simple y llanamente, eso es la creatividad.

Te estarás preguntando, muy bien David, perfecto, ¿Pero qué hago? Asi no puedo seguir viviendo.

.- No eches ni la culpa a ti ni a los demás. Lo único que no has sabido ha sido gestionar quién era ni lo que estaba pasando.

El pasado es lo que es. Pasado. Y como dice el título del nuevo libro de Francisco Alcaide: ” Tu futuro es hoy”.

.- Siéntete agradecido por el don que tienes.

Pensarás que estoy como una cabra. Pero te aseguro que ser diferente es mucho mejor que ser uno más o seguir los dictamenes de los demás.

En un mundo donde la mediocridad, o como digo yo, las marcas blancas nace como setas. Ser diferente, pensar diferente, siempre dejara una huella más profunda en el mundo que callarse o seguir las modas correspondientes.

Es tu marca, es tu esencia, es tu talento, eres tú. ¿Por qué no estar orgulloso de eso que te hace diferente?

.- No quieras que todo el mundo te acepte. 

Al igual que mucha gente del mundo espiritual y no espiritual, intenta “captarte”, haciéndote o intentando haciéndote ver que sus ideas son las mejores para tu salud.

No quieras ni intentes que todos vean que lo mejor para ellos es aceptarte como eres, las ideas que tienes, lo que quieres hacer. NO LO HAGAS.

Cada uno te aceptara, si lo hace, a su debido tiempo. Habrá gente no lo haga, otros no tendrán problemas. Pero sobre todo, abrirás un nuevo camino, a conocer nueva gente al recorrer el camino que quieres emprender.

.- No necesitarás foco que te ilumine, tú ya serás quién lo haga.

Nos dicen que tenemos que estar enfocados para conseguir algo en la vida. Pero lo que no nos suelen decir antes, que si no sabemos qué queremos, quienes somos, no conseguiremos nunca nada que soñemos.

Tú eres el foco que te iluminara el camino hacia tu sueño. Tu ilusión saldrá sola. Las ganas de luchar ante las inclemencias estarán dentro de ti, ya que no tiraras la toalla como hacías antes a la 1 de cambio.

.- Llevabas la felicidad ya encima, pero no te dabas cuenta. 

Felicidad, paz, coherencia, tranquilidad, como tú quieras llamarlo está dentro de ti. Y hasta ahora crees que no la habias alcanzado, porque estas permitiendo que otro mapa, que no era el tuyo, te dijera donde estaba esa felicidad.

Te enseñaba una felicidad, pero no TU FELICIDAD.

Aceptarse es el principio del comienzo de la mayor relación que nunca olvidarás, contigo mismo y tu felicidad.

¿A qué esperas para ser tú mismo?

 

 

Margarita Álvarez: “La felicidad que hoy está de moda es una banalización…”

Hoy dentro de la Sección “Conversaciones con…” es un placer presentar a Margarita Álvarez.

Una persona que en su libro “Deconstruyendo la felicidad. Cómo mezclar los ingredientes para una vida feliz“, en sus principios dice que ” Huyo de la idea que la felicidad, es una obligación, incluso un derecho“, al menos a mí ya me tenía ganado.

Buscamos la felicidad, ¿Pero que c*** es ser feliz?

De pequeños poníamos fotos de nuestras vigilantes de la playa o de nuestro grupo favorito, con la madurez, ponemos frases de Paulo Coelho para que los demás vean que somos muy felices.

La felicidad ya cansa. Haz una prueba, pregúntale durante todo un día a las personas con las que te encuentres, ¿Eres feliz? Y seguro que te dirán que si muchos de ellos. Pero cuando les preguntes ¿Sabrías definirme qué es la felicidad? La gran mayoría se encogerán de hombros e intentando escabullirse de tu presencia no vayas a hacerle otra pregunta, que les haga pensar.

Y tenía ganas de hablar con Margarita. Fue presidenta del Instituto de Coca-Cola de la Felicidad durante 4 años y más de una década estudiando la felicidad. Fue nombrada por la revista Forbes una de las 50 mujeres más poderosas de España y siempre está entre las 100 más influyentes de la Península Ibérica.

Una persona que para encontrar la felicidad, no hay que seguir reglas ni pautas, ya es algo diferente en un mundo en los que abundan los “7 pasos para ser feliz” o las formaciones para crear “Departamentos de la felicidad” en las empresas.

Al igual que a la escritora, no estoy de acuerdo con la definición de Eduard Punset sobre la felicidad, “La ausencia de miedos”. Siempre tendremos miedos, y una vida sin miedos es una vida inconsciente.

Siempre que me han preguntado qué era la felicidad, para mí, siempre he respondido lo mismo “Dormir todas las noches a pierna suelta. Eso significa que has hecho todo lo que sabías que tenías que hacer en tu día”.

¿Y para ti qué es la felicidad?

Podéis conocer más el trabajo de Margarita, a través de su Twitter y LinkedIn

¿Se considera Margarita una persona feliz? ¿Por qué?

Me considero una persona razonablemente feliz. Porque he nacido en la cara buena del mundo, porque cada día abro el grifo y sale agua caliente, porque tengo unos niños que si los hubiera pedido por encargo no me gustarían más, porque tengo amigos y familia que siempre están ahí. Porque he conseguido disfrutar de cada cosa que he hecho en la vida. Porque creo que las cosas que pasan, no ocurren para mejor, pero creo que hay personas que sacan lo mejor de las cosas que ocurren. Y yo soy una de ellas.

¿Por qué ahora la moda de la felicidad? ¿La felicidad es vivir en un mundo Mr.Wonderful y lleno de frases de Paulo Coelho?

La felicidad que está hoy de moda es una banalización. La hemos confundido, entre otras cosas con la alegría. Pero la felicidad de verdad, ésa lleva de moda más de 25 siglos. Aristóteles decía que la felicidad es el objetivo prioritario del ser humano. ¿Hay algo más importante que eso?

¿Debería haber tantas definiciones de felicidad como personas hay en el mundo?

De hecho es así. Nunca he escuchado dos definiciones iguales. Cada uno tenemos la nuestra porque cada uno entendemos y sentimos la felicidad de una manera diferente. Eso es lo que lo convierte en un concepto tan complejo y tan mágico a la vez.

¿Qué determinaría una radiografía de la felicidad a la sociedad actual?

La sociedad española siempre ha puntuado en un notable, notable alto. Nuestro carácter latino y nuestra parte social ayudan mucho.

¿Al trabajo hay que ir ya motivado y feliz?

Yo sí. Lo único que pido es que nadie me desmotive o me reste. Pero eso no siempre es así.

¿A veces es mejor tener poca memoria para ser más feliz con la que está cayendo en el mundo?

Olvidarse de los problemas del mundo o de los propios no es la solución. Ayuda más el luchar por arreglar las cosas para mantenerse en unos niveles de felicidad razonable.

El mayor enemigo para desarrollar y alcanzar eso que llamamos felicidad, ¿Somos nosotros mismos?

Muchas veces sí. No diría que siempre, pero casi siempre. Por estadística, a todos nos pasan cosas malas en la vida. La diferencia está en cómo las afrontamos. Insisto, casi siempre. Tener las necesidades básicas cubiertas es fundamental para construir sobre ello.

¿Cuál es el principio del comienzo de todo camino hacia la felicidad?

La intencionalidad. Hay que querer serlo. Ser negativo y quedarse en la queja y en que todo es culpa de otros es más fácil.

¿El dinero da realmente la felicidad?

Numerosos estudios demuestran que no. Así que la teoría dice que no. Estoy deseando poder asegurarlo en la práctica J

Para que los demás vean que somos felices, ¿Hasta que somos capaces de hacer en esta sociedad del postureo?

Cosas increíbles. Hay cosas que dan risa. Otras que son trágicas.

Se habla mucho en el mundo empresarial y en el desarrollo personal, el tener un propósito vital. ¿Es imprescindible para alcanzar la felicidad?

Ayuda mucho, porque supone saber que lo que haces tiene un sentido que va más allá de la tarea. Para mí hay una pregunta fundamental para entender si una persona disfruta o es feliz con lo que haces. Se sabe enseguida cuando preguntas: ¿A qué te dedicas?

¿Seriamos más felices si fuéramos más agradecidos?

Es una de las claves más importantes. Cuando le damos las gracias a alguien suceden dos cosas: la primera, es que generamos un impacto enorme en la persona a quien le agradecemos; la segunda es que ser agradecidos nos hace ser conscientes de la cantidad de cosas que nos ocurren cada día que ocurren por lo que hacen otras personas o por circunstancias de la vida.

¿La vida es dar y  no exigir la compensación por obligación?

La vida es dar. Y lo bueno de dar está en el propio hecho, no en la recompensa. Hace años se hizo un estudio en niños sobre qué les hacía disfrutar más, si hacer un regalo o recibirlo. Y la conclusión era clara. EL regalar, dar o tener un gesto altruista tiene un efecto enorme en la felicidad de la persona que lo realiza.

¿Cuándo consideras que eres una persona feliz?

Ojala funcionará así. Ojalá te pudieras declarar soltero, casado o feliz. Ser feliz es estar razonablemente satisfecho con la vida. Y eso no es un estado definitivo, es una satisfacción razonable con la vida que llevamos. Es compatible con la tristeza, los momentos malo y las circunstancias adversas que todos vivimos en la vida.

Un experto en felicidad, ¿Siempre está feliz?

Conozco algunos  y no. Sería como pensar que un médico no puede enfermar. Pero en mi caso, siempre me he considerado razonablemente feliz. Y espero seguir siéndolo mucho tiempo.

La felicidad en definitiva, ¿Es ser uno mismo?

No sé si hay otra opción…

¿Qué pondrías en una valla publicitaria si pudieras?

Piensa en qué quieres contagiarle a la próxima persona con al que te cruces…

¡¡Sincericidio!!

“La sinceridad del ser humano se muestra a través de los hechos, no de las palabras”

¿Por qué tenemos tanto miedo a los sincericidios? ¿Por qué deseamos relaciones en los que la sinceridad brille pero luego nos da miedo ser sinceros hasta con nosotros mismos? ¿Por qué rechazamos a las personas que expresan su verdad sin miedos? ¿Qué quiere decir la frase “Cuanto más se aleja la sociedad de la verdad, más odiaremos aquellos quién la proclama”?

Son algunas de las preguntas que últimamente rondaban mi cabeza.

Vamos a ver si entre todos, viralizamos, este nuevo challenge que me he inventado, LOS SINCERICIDIOS. 

¿Qué es un Sincericidio?

Dícese del momento que aunque creas que las consecuencias serán más nefastas que si te hubieras callado, tienes que decir, siempre con educación y respeto lo que sientes , quieres y deseas.

Prefieres antes perder cualquier oportunidad, que expresar tu verdad.

El primer sincericidio, tienes que provocártelo a ti mismo.

Nos mentimos demasiado. Nos creemos muchas mentiras que nos dicen los demás, así cómo otras que nos decimos a nosotros mismos.

Nos creemos que haciendo lo que nos dicen los demás, conseguiremos la felicidad tan anhelada. Cuando la felicidad no es algo que se piensa, sino que se vive.

Nos mentimos a nosotros mismos cuando creemos que una relación de pareja perfecta es aquella en la que nunca discutes.

Nos creemos muchas cosas que nos dicen en conferencias o en libros, a pies juntillas, sin una pizca de pensamiento critico, antes de poner en marcha lo que nos están diciendo que será bueno para nuestra salud o economía.

Nos mentimos a nosotros mismos cuando nos creemos expertos en un tema, por habernos leído un libro o hacernos la foto con el que si es un experto de verdad en el tema.

Nos mentimos en los sentimientos que decimos que no tenemos respecto a esa persona y luego nos la encontramos con otra persona y la seguimos a ver qué relación tiene con la otra persona.

Nos mentimos cuando pensamos que tenemos una vida ideal pero cuando nos vamos a dormir , volvemos a pasar la misma noche de siempre una y otra vez, llorando con ataques de ansiedad sin creer saber qué nos está pasando.

Preferimos mentirnos, porque es mejor seguir la vida que creemos que tenemos , que no ver qué hay detrás de esos miedos y mentiras que nos decimos.

Provocarte un sincericidio es mantener una conversacion sin tapujos contigo mismo. Mejor que nadie sabemos lo que nos pasa, otra es que queramos darle el poder a otra persona de solucionarnos los problemas. Pero nosotros somos suficientemente listos, para saber con todas las letras, porque estamos como estamos.

Manten una conversacion en voz alta contigo mismo, (Los demás que piensen lo que quieran si te ven hablando contigo mismo, ellos seguro que están peor que tú después de la conversación). Escribe lo que sientas hasta que no te quede nada más que decir. El método me da igual, me importa las consecuencias.

Provocarte un sincericidio no es darte el permiso de flagelarte, frustarte, mostrar a los demás la vida que has llevado hasta ahora y convertirte en una victima de la “sociedad”.

Provocarte un sincericidio, es darte la oportunidad de ser, dejando a un lado el parecer que hasta la fecha estabas viviendo. Es aceptar las decisiones que has tomado hasta la fecha o las que no, y a partir de ese momento darle un giro correcto y acorde con tu vida, con tu valores.

Pero no solamente hay que provocarse uno mismo un sincericidio, sino también en las relaciones que tienes en la vida.

Pasado un tiempo, nos dormimos en las relaciones. Nos “comemos” lo que nos sienta mal de las actuaciones de la otra persona, no vaya a sentarle mal. No decimos lo que sentimos no sea que no vaya a llamarnos ya más y no tengamos con quien salir. No decimos lo que sentimos a la otra persona, por miedo a sus reacciones.

Nos acomodamos en las relaciones. Y aún sabiendo que hay cosas que nos “pican” de esa persona, no decimos lo pensamos, sentimos o creemos ver, no vayamos a montarse la de “Dios es cristo”.

Creo que es esencial provocar este sincericidio tambien en las relaciones.

Se nos llena la boca hablando y escribiendo de relaciones sanas, sinceras, con confianza en el uno y en el otro. De equipos de trabajo en los que la sinceridad tiene que reinar para fortalecer el compromiso hacia una meta.

Cuando en realidad, si rascaramos un poco y fueramos sinceramos, nos acabaríamos preguntando: “¿Pero por qué sigo hablando con esta persona? ¿Qué me aporta? Si no me aporta nada, y no estoy siendo yo mismo, porque sino empieza a llorar…”

Estamos en un mundo basado en los intereses. Y luego nos preguntamos, ¿Qué nos pasa? ¿Por qué lloramos tanto si la vida nos va bien? ¿O por qué mis contenidos no llegan a la gente si hago lo que me dicen?

En los que nos interesa hacernos la foto con el “experto”, para que los demás crean que nos relacionamos bien. En los que nos interesa estar en tal grupo , por los intereses que se generan. Que siempre suelen ser intereses económicos o profesionales, y no de real amistad. En un mundo en el agregamos a todo el mundo en redes sociales, para enterarnos qué está haciendo para luego criticarla por detrás.  En el que decimos que somos expertos en algo, en lo que realmente nunca hemos trabajado. Estamos en relaciones de pareja para tener alguien en casa cuando venimos del trabajo, cuando en el fondo de nosotros, sabemos que le tenemos cariño, pero no le amamos.

Por no hablar de personas que con una copa de más, critican a la persona que minutos antes han estado trabajando con ellos en equipo.

Es necesario un sincericidio general. Tranquilizaros, no estoy diciendo que apoye la anarquía radical, sino la sinceridad y con ella la congruencia.

Se nos habla de una sociedad igualitaria, innovadora, con empresas que den oportunidades a todos, de relaciones de igual a igual, de mirarnos a los ojos…Se nos habla de un mundo ideal, ¿Y por qué no está ya aquí? Porque no somos sinceros con nosotros mismos ni con los demás.

Vivimos en un mundo de aparentar, en el que te encuentras con una persona que te dice lo que piensa, siempre con educación y respeto, y siempre respondemos con dos opciones:

  • ¿Qué intereses ocultos tendrá esta persona sobre mi?
  • No me creo nada, seguro que me está mintiendo o haciéndome la pelota por algún motivo oculto.

No creemos en la verdad. La pedimos, pero cuando la tenemos en frente , la rehuimos. Cuando nos la encontramos, le buscamos 3 pies al gato, cuando realmente no los hay.

La sociedad crea personas que no son capaces de decirnos realmente la verdad, para no hacernos daños. Duele la verdad, pero es el mejor antídoto ante la inacción y el no progreso.

Creo que estamos en un momento, en el que estamos “demasiado sensibles” y es la verdad con educación, la única que nos hace progresar.

La verdad no es buena o mala, todo es en función de lo que hacemos con ella. La verdad nos tiene que desafiar, no nos tiene que hundir. 

Creo que un sincericidio colectivo haría:

  • Personas más congruentes.  Sabríamos a lo que nos atendríamos desde el 1 momento.
  • Personas más apasionadas con su vida, más lideres de si mismo y menos dependientes de los demás.
  • Relaciones más sinceras, sin tapujos, ni miedos desde el principio.
  • Seguro dejaríamos un mundo mejor a nuestras generaciones
  • Dejaríamos de seguir modas por ser uno más, y empezaríamos a ser nosotros mismos por fin.
  • Y la critica dejaría de existir, porque seriamos más felices siendo nosotros mismos .

¿Hace cuánto no te provocas un sincericidio en tu vida?

 

 

Y tú, ¿en qué miedo descubriste que eras valiente?

Valentía física es un instinto animal; la valentía moral es mucho mayor y un coraje más verdadero” decía Wendell Philips

Todos tenemos un momento de la vida, en el que no sabemos cómo, todo cambia.

De repente un “Click” hace que las creencias que teníamos hasta la fecha, se vayan. Que la forma que teníamos de trabajar o relacionarnos con los demás, cambie por completo.

Pero no nos damos cuenta hasta pasado el tiempo, de esa transformación.

A veces la buscábamos, pero no ocurría. Otras veces, no la esperamos y acaba sucediendo.

Me gustaría antes de seguir con el artículo, te hicieras esta pregunta:

¿Y TÚ, EN QUÉ MIEDO DESCUBRISTE QUE ERAS VALIENTE?

¿Ya? Seguimos.

Desde pequeños queremos ser como los grandes superhéroes. Ya no sólo grandes , con superpoderes y tener a la chica más guapa de la ciudad loca por ti. Lo que deseamos es no tener miedo.

Lo prohibido nos encanta. Tanto de pequeños como de mayores. queremos vivir una vida sin miedo. Hemos vivido a las faldas de mama. Cuando nos hemos enfrentado a algo, siempre estaba ahí. Cuando teníamos miedo, siempre teníamos sus brazos para recogernos y protegernos.

Pero con el paso del tiempo, hemos empezado a caminar solos, y nos hemos encontrado con situaciones que no dominábamos. Qué opción escoger a la hora de estudiar, hacer caso a nuestros amigos y hacer gamberradas o hacer caso al “Angel” de nuestra madre repitiéndonos una y otra vez: “¿Si tus amigos se tiran por la ventana, tú también te tiras?.

Además de situaciones que nos han dado miedo, porque no les hemos hecho frente y no sabemos que ocurriría. También nos encontramos que hemos sido educados en el miedo.

No hagas esto, no hagas aquello, no vayas a decir algo que no es conveniente que sepan los demás… No comas, no hables.…” Vivimos en el miedo, y en el NO.

Y aunque nuestros padres, mentores y profesores lo han hecho por nuestro bien, lo que han hecho es crear seres miedicas, como decían en el colegio.

Seres que:

.- Ante la incertidumbre miran a otro lado, si ese otro lado les ofrece más seguridad, y beneficios más inmediatos.

.- Ante la novedad, se tapan los ojos, porque creen que no se lo merecen, que no son capaces de disfrutar lo que se han ganado.

.- Pierden oportunidades, por el qué dirán, por el qué pasará… en definitiva, por miedo.

Y todo porque nos ha dicho ahora en la “madurez” que una vida feliz, es una vida sin miedo.

Creo que alguna vez lo he expresado en algún artículo hablando sobre ése “no miedo” y más extensamente en “Liderazgo Canalla. Libera tu lado más rebelde”. Por si no lo has leído , te resumo en una frase lo que opino sobre el no tener miedo que muchos gurús de “low cost” nos venden:

¡¡TÚ CREETELO, GÁSTATE EL DINERO, PERO EL MIEDO SIEMPRE ESTARÁ EN TU VIDA, QUIERAS O NO!!.

Y es así, siempre tendremos miedo, porque el cerebro está creado para salvaguardarnos de todo aquél peligro que hasta la fecha no hayamos conocido.

SIEMPRE HABRÁ MIEDO EN NOSOTROS, SIEMPRE.

Otra cosa es cómo lo gestiones.

Te puede bloquear ( y aunque a veces, es una idea genial si tienes un toro delante tuya ), otras es un serio perjuicio , dejar que el miedo domine nuestra vida.

Hace unos días llegaba a través de una imagen esa frase. Frase que me hizo pensar:

¿Con qué miedo me di cuenta que era valiente?

Hagamos una parada. Toda persona, artículo o gurú que te diga que hay que vivir sin miedo, ESCAPA LO ANTES POSIBLE.

Una cosa es que sepas “manejar” el miedo y otra cosa es que no haya miedo. Sin miedo , serás un INCONSCIENTE. Pero allá tú.

¡¡Seguimos!!

Siempre había sido un niño miedica. Y si a eso le añadimos el hecho que sufría bulling, tenia todas las papeletas para que ante cualquier proposición, siempre dijera: ¡¡NOOOOOOOO!!

Nos dicen que hay muchos tipos de miedos, a los perros, a los gatos, a los lugares cerrados, a los lugares abiertos,….miles. Más bien yo lo llamaría patologías con solución, porqué hasta ahora el miedo que considero un virus, es el miedo a ser uno mismo.

Y cuando recibí la imagen con la pregunta, supe que responde:

” Supe que era valiente, aún cuando con miedo, quería ser yo mismo“.

Podrás decir que pisar sobre cristales te hizo cambiar la vida, podrás decir que hablar en público te hizo ver lo que querías en tu vida y qué no…Lo que sea, para mí eso son CÓMO lidias con el miedo y te muestras a los demás.

Pero todo empieza con EL COMPROMISO CON UNO MISMO, PASE LO QUE PASE, SEA LO QUE SEA QUE HAY DETRÁS DE ESE MIEDO.

No creas que así ya no tendrás miedo en tu vida. Te lo vuelvo a repetir, TODOS tendremos en mayor o menos medida, miedo en la vida. ¿O no tienes miedo que les pase algo a tus allegados?

Ser valiente es ser una persona que gestionando el miedo, quiere descubrir qué hay detrás de esa oportunidad que la vida le ofrece.

Desde luego que el miedo es muy bueno para muchas situaciones. Pero tambien un mal compañero al que no hay que hacerle caso y que se canse de repetirte una y otra vez: “No te va a salir bien, haz caso a tus padres que saben más, no tienes idea de nada…”.

Cierra tus oídos por reformas, y sigue.

Ese miedo en el que descubras que eres valiente, te hace:

.- Tener una mejor relación con el miedo y contigo mismo . No es lamentarse por las oportunidades perdidas. sino gracias por romper limitaciones que tú mismo te habias impuesto y que a partir de ahora han pasado a otra historia.

.- El miedo no es tan grande como lo pintan. El miedo lo produces tú en grandes cantidades, porque le haces caso a tu ego, a tu cerebro. Crees que como tienes experiencias pasadas que no han salido bien, está vez volverá a pasar igual.

El pasado está formado por hechos que no podrás modificar, te guste o no. El presente es la oportunidad que quieres para cambiar tu futuro.

.- Tener un poco de miedo es que estás viviendo. Demos la vuelta al miedo y utilicémoslo como aliciente. El miedo es la señal que estas viviendo, que estás haciendo cosas diferentes, que estás aprendiendo, que estás sintiendo…¿Qué hay de malo en el miedo pues?

El miedo que me dio a entender que era valiente, fue cuando me comprometí conmigo mismo que pasará lo que pasase, siempre sería yo.

Y a ti, ¿Qué miedo te mostró lo valiente que eres?

¿Y si la clave es que el radar no tenga que detectarte?

“Ya no sé si estoy fuera o dentro del radar de tu corazón”

Hay conversaciones se pasan por alto y es con el paso del tiempo, te das cuenta que una simple frase, cambió tu vida.

Hace unos días me comentaba Mónica Galan, en una de nuestras conversación:

¿Y si la clave es que el radar no te detecte?

Y estoy totalmente de acuerdo con ella.

Desde que nacemos nos pegamos con los demás, para que el radar de la sociedad, el de la aprobación, el de la aceptación,  de nuestros padres, del éxito nos detecte. Y cuando llegamos a la edad “adulta” queremos que el radar de las Redes Sociales nos tengan en cuenta y nos lleve al éxito que dicen que hará que nuestra vida sea más fácil.

Hacemos TODO por y para que el radar en cuestión nos tenga en cuenta.

Si la moda es que tienes que hacer algo, tú lo haces…para que el radar te tenga en cuenta.

Si tus amigos van a un evento y tú no tienes un duro en tu cuenta….tú haces lo que sea, para que te vean junto a ellos.

Si la moda es hablar de algo o decir las mismas cosas que transmite el “guru” de turno, aunque realmente no sientas lo que dices, aunque hagas un “copy&past”, lo haces para que el radar de la fama te detecte a ti y no al vecino de la derecha.

Vivimos pendiente de una manera u otra, de los radares que están sondeando todo lo que hacemos. Porqué queremos salir reflejados en él.

¿Qué significa todo esto?

  • Depende más nuestra personalidad, nuestro éxito, de que nos vean los demás, de lo que realmente estamos haciendo.
  • Nuestro talento genuino se pierde, solamente porque queremos salir en el radar que “triunfa” en la actualidad. Obviando que quizá nosotros podríamos crear nuestro propio radar con nuestro talento y no con el de los demás.
  • Que nos pasamos la vida comparando. Que siempre estamos alcanzando cimas que en la mayoría de las veces ,están acorde con nuestros valores. Nos comparamos con los “gurús”, con los “influencer”, para hacer lo mismo que ellos y llegar a empezar a ser como ellos. NO como nosotros tendríamos que ser con nuestro talento.  Y sin embargo, hacemos lo que sea, por salir reflejados en un radar, que no nos concuerda.
  • Que vivimos en la plena frustración. Siempre comparándonos con los demás y al ver que no somos ni hemos llegado a lo que deberíamos llegar estamos, sólo conseguimos frustración, rabia , envidia al prójimo que ha si ha alcanzado lo que nosotros deseábamos.

En definitiva, estamos pendiente más de lo que puedan opinar los demás de nosotros, que el trabajo que realizamos y el motivo por qué lo realizamos.

¿Pero cómo son las personas que trabajan debajo del radar?

  • Les importa su trabajo. La calidad del mismo, el propósito que tiene su actividad y de qué forma quiere influir en los demás.  No les importa que sea un trabajo que no sea “cool” o ser una persona no conocida, les importa el porqué, no el cómo ni el qué
  • No están pendiente de las redes sociales. Saben que su función es la de compartir el trabajo que hace uno. El ver el conocimiento de otras personas pero no estar pendiente de los dimes y diretes que se generan en ella, ni preocuparse si tal persona ha compartido su trabajo con nosotros o no.  Su propósito va mucho más allá.
  • Saben que la vida es caminar por el camino que sienten ELLOS que tienen que caminar. Y que el camino será duro, lleno de obstáculos, de miedos, dudas y satisfacciones. Pero es SU camino el que sienten que tienen que recorrer, no es el camino de “moda” o el impuesto por los demás para su bien.  Será un camino más difícil, pero mucho más satisfactorio.
  • Son personas mucho más experimentadas en su campo profesional. Han aprendido de todas las fuentes que podrían beber para desarrollar su futuro y no sólo ser una copia barata del “guru” de turno.
  • La pasión es su guía, la confianza su motor y el trabajo su marca que la que da resplandor.
  • Saben que no soy mejor que nadie. Y eso ya les hace ser mejor que muchos.

Estamos en una sociedad en la que queremos ser, pero aparentando ser, que no es lo mismo que siendo de verdad.

Vivimos pendientes del radar. Que nos vean en eventos. Que nos vean junto a gente importante. Que nos vean. Porque en este mundo visual, el efecto halo cada vez más importante.

Sabemos que si nos ven con gente importante. Si nos hacen fotos en los eventos de moda…la gente pensará que somos conocidos, que tenemos contactos y hasta que quizá podemos ser inteligentes.

Estamos en una sociedad en la que preferimos parecer y aparentar, que ser. Porque ser supone esfuerzo, dudas, miedo, caídas…Y si el radar nos enchufa, pudiendo aparentar algo que realmente no somos, ¿Para qué esforzarnos? ¿Para qué estar sin los focos cuando aún no sabemos si lo conseguiremos de verdad, y teniendo los focos ahí delante que calientan más y producen más satisfacciones aquí y ahora?

Recuerda:

  • Quizá será más lento, pero más seguro ir por debajo del radar y los focos. Pero sobre todo será un trabajo más consistente.
  • Los focos si los han puesto otros, se acabarán apagando cuando ellos quieran. Si los creas tú, se encenderán por tu trabajo, no por la amistad o peloteo con los demás.
  • El éxito es ser ya uno mismo. Si quieres fama, ponte a la fila en un photocall, pero si luego preguntan ¿Quién eres?, dirás que eres el amigo del jefe, no hablaran de tu trabajo.
  • No se trata de que el “radar” de la sociedad, te vea. Sino de hacer y que algunos radares, los importantes para ti, te descubran por tu trabajo, no por tu apariencia.

¡¡Lo siento, pero el éxito no depende de ti!!

“Obtendrás la gloria cuando a parte de mirar por ti mismo, seas capaz de ponerte en la piel de los demás”

Seamos sinceros, todos alguna vez en la vida hemos pensado cosas asi:

¿Pero cómo lo ha hecho? Si no tiene ni estudios, yo en cambio me he estado esforzando y míralo donde está ahora…¿Pero cómo se sube al escenario y es tan aplaudido? Pero si no tiene ni idea de hablar y siempre repite lo mismo…La verdad que no entiendo porqué dicen que es tan bueno, si el libro es un refrito de muchos libros anteriores...”

¿Quién no ha pensando alguna vez algo así? ¡¡TODOS!!

Son algunos de los comentarios que pensamos o vertimos en una conversación cuando vemos que alguien ha conseguido el éxito que nosotros queríamos y hemos intentado con esfuerzo, tenacidad y constancias. Y así, como por arte de magia, sale éste tipo de la nada, y nos arrebata lo que siempre habíamos soñado y luchado desde hace tiempo.

Ya no estoy hablando de cómo ha llegado hasta él, sino porqué él tiene lo que nosotros queremos sino ha hecho nada en comparación a nosotros para alcanzarlo.

Pensamos que la vida es muy perra, pero en verdad, no nos han dicho muchas cosas respecto al éxito.

En esas situaciones en las que nos preguntamos: ¿QUÉ TENGO QUE SEGUIR HACIENDO PARA QUE ME TOQUE A MÍ DE UNA VEZ? , nos está jugando una mala pasada nuestro ego.

Nuestro ego formado por la idea instaurada en nuestra cabeza , que por nuestra actuación, sobresaliente, fuera de lo normal y establecido por nosotros, nos merecemos el éxito al instante.

Y las cosas no son así.

Conocemos muchos casos de gente con gran talento que no entendemos para nada como no están triunfando en sus respectivos campos profesionales.  Hacen unas actuaciones antológicas, de esas de ponerse los pelos de punta…Pero nada, ahí los ves en su bar tocando para pocas personas, dando una conferencia para 5 personas, cuando en realidad crees que tendría que estar dando un concierto para miles de fans en aforos mucho más grandes.

¿Qué ha pasado?

Que nuestra actuación no es un billete asegurado y único para el éxito.

EL ÉXITO DEPENDE DE LOS DEMÁS, NO DE TI.

Ya puedes hacer la mejor obra de arte, ya puedes hacer el mejor libro de la historia de desarrollo personal o el mejor muro hecho por un arquitecto, que:

  • No lo ve nadie, ni nadie lo recomienda.
  • Nadie entiende el uso e impacto que puede producir tu obra.

Habrás hecho algo increíble para ti, creerás que te mereces el éxito, que los demás tienen que considerártelo, aplaudirte por ello y recorrer todos los escenarios del mundo de tu hazaña, pero si nadie lo ha visto y a nadie le ha causado un impacto en sus vidas, ya te puedes ir olvidando.

Observando últimamente en redes sociales, te preguntas: ¿Cómo ha conseguido esta persona tener una fama tan importante si no hace realmente nada fuera de lo normal?

PORQUE LAS REDES QUE TENIA ESA PERSONA, HAN HECHO QUE SU TRABAJO ALCANZARA MAYOR RELEVANCIA ANTE LOS DEMÁS.

Te pongo un ejemplo:

Van Gogh no vendió un cuadro mientras estaba vivo. Nadie pensaba que era el pintor con el talento que ahora pensamos que es. Y fue una vez fallecido, cuando descubrieron o “vieron” sus cuadros de otra manera, siendo el principio del comienzo, del éxito que tiene a día de hoy.

Muchos si les preguntas por el valor literario que aportan los libros de cualquier fenómeno que hay ahora en las librerías en relación al Quijote o a Cien años de soledad, te dirán que no aportan nada, más bien papel para reciclar. Pero hay gente que les aporta y les ayuda.

Lo que pasa es que no sabemos si estamos queriendo alcanzar el éxito o la fama. Dos animales  totalmente distintos que creemos que es lo mismo, y no es así.

Podemos considerar que una persona es famosa, pero si vemos qué logros ha conseguido en su vida, observamos que quizá no ha hecho nada para tener esa fama que tiene y repercusión.

El éxito es el logro que consigues de forma individual.

La fama, ya depende de los demás y no de nosotros.

Es decir, nos preocupamos a día de hoy más por lo que dirán los demás, lo que desean los demás, que por lo que sentimos nosotros, por lo que deseamos hacer y por lo que creemos que deberíamos hacer ante los demás.

Provocando esta situación una consecuencia muy grave, estamos perdiendo talentos genuinos por la consecución de una fama mediocre,  en contra de un éxito autentico. 

Pero tengo darte una buena noticia, puedes alcanzar la fama con poco. Queremos alcanzar el éxito y siempre está ligado a una persona. Queremos ser considerados como una persona de éxito como tal o cual persona que nos inspira. Queremos llegar a sus niveles , a su repercusión.

A día de hoy, con o sin redes sociales en los que exponer tu trabajo, con tal de tener un seguidor ( que no sea tu madre o tu pareja ), para esa persona ya eres su inspiración, y podrás considerar que has alcanzado la fama.

Encumbramos al olimpo de los dioses del éxito y los tratamos como tales a muchas personas que realmente no tendríamos que darles ni la oportunidad a opositar a ello. Pero los llevamos directamente a ese puesto, porque como los héroes de guerra o los primeros concursantes de algunos reality, queríamos en esos momentos a una persona en la que inspirarnos , en la que ver que el imposible es una mentira o nos hacia pasar el rato en esos momentos…olvidándonos siempre y no siendo críticos respecto a lo que estaba haciendo o su talento.

¿Qué acaba ocurriendo con esas personas?

¡¡ACABAN SIENDO OLVIDADAS!!.

Asi que:

  • Ya eres una persona de éxito cuando alcanzas un logro que te habías propuesto
  • Recuerda que no es lo mismo éxito que fama.
  • Que tus acciones generan éxito. Pero no sólo tu forma de hacer las cosas, ya te dan derecho a un éxito mundial. Depende de las opiniones de los demás.
  • SI lo que quieres es conseguir la fama, consigue a unos “palmeros” que te aplaudan y ya verás como habrá gente que se una a ese club sin preguntar qué estás haciendo y si lo estás haciendo de forma excepcional
  • Seamos más críticos con nosotros mismos y con los demás, y veremos que muchos casos de “éxito” no hay nada que rascar ni valor que encontrar detrás de ellos.