¡¡Gracias a ti, charlatán!!

Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada” decía A.Houdetot

Según la R.A.E, Charlatán es “aquella persona que habla mucho y sin sustancia”.

¿De acuerdo?

Hace unos momentos, he visto en mis redes, una persona a la que consideraba culta, instruida, hablando sobre una noticia de un neurocientifico contrastado hablando de los avances en la regeneración de las células y la esperanza de vida, entre otros temas, a la que apostillaba: “Menudo charlatán”.

Raro en mí, he tenido que contar hasta 1000, para no ponerle un comentario en su Facebook. No por el qué dirán, sino que por el blog, me expreso mejor. Así que ahí va:

¿Por qué estaba diciendo que era un Charlatán?

1.- Porque aún sin leerse el artículo, intuyo que fue así, ya lo estaba rechazando.

¿Cuándo hacemos eso? Cuando estamos rechazando algo que va en contra de nuestras creencias.

Estamos formados de creencias.

Creencias religiosas, creencias sobre cómo actuar en la sociedad, sobre cómo debe ser mi futuro, de cómo tengo que hacer las cosas… Por mucho que creamos que tomamos nosotros mismos las decisiones, siempre están basadas en nuestras creencias.

Y cuando rechazamos algo de antemano, lo están haciendo nuestras creencias. Nos están diciendo que eso es totalmente contrario a lo que hasta ahora creíamos como VERDAD en nuestra vida.

Por lo tanto no damos ninguna oportunidad, a aquello que sintamos que puede “trastocar” un poco nuestro mundo.

2.- Porque seguro que es una persona frustrada con su vida.

Soy así de claro y de directo. Cuando estamos criticando a alguien porque está consiguiendo algo, es en el fondo, porque nosotros intentamos algo y no lo conseguimos. Soñábamos con un éxito, con dejar huella en nuestro mundo y lo único que estamos dejando son lamentos.

En vez de leer, de preguntar, de investigar, qué ha podido pasar, qué es lo que está consiguiendo esa persona, empezamos y acabando etiquetándola de loca.

3.- Queremos avances, pero lo que hacemos es etiquetar de “locos” a los que se salen de lo establecido.

Aclarémonos, señores.

Queremos tener menos enfermedades, tener mejor bienestar, ser más felices en la vida y en las empresas,…y a la persona que empieza saliéndose de lo establecido, en pro de la sociedad, lo primero que hacemos, es llamarla loca o charlatana.

¿Esto es premiar la innovación en las empresas?

VENGA YA

4.- Somos un mundo reinado por el miedo.

Miedo a ser nosotros mismos, mostrar lo que llevamos dentro. Lo conseguiremos o no, pero nos hemos dado la oportunidad de sentir que podríamos llegar a ser.

Y por todo esto, todo lo que se salga de lo que consideramos normal, lo primero que hacemos es etiquetarlo de charlatán.

Pero también tengo que decir que unos cuantos charlatanes conozco.

¿Cómo reconocerlos?

1.- Si tienes la oportunidad de conocerlos, fuera de su “estado de show”, es una oportunidad ideal para ver que si lo que promulgan y hacen en su vida, es lo mismo. Si no es así, es un charlatán de los buenos.

2.- Rebuscando en su CV. Por muchos títulos que tenga expuesto en su pared del despacho de “co-working” pero que promulga que es el de su grupo empresarial… Es un gran charlatán.

3.- Si tras haberle dado contactos que necesitaba, y conseguir lo que él/ella quería ya no sabes nada de él. Ese amor que te tenia, se llama interés y ésa persona una charlatana.

4.- Si tras haberle pagado, por un “máster” que no tiene certificación alguna oficial y se la ha inventado él/ella en una noche de verano, ya no sabes nada de él, se ha enfriado el interés que tenía en ti, es un gran h… de …p… charlatán.

5.- Cuando dice que hará una cosa, y lleva un año después diciendo que lo va a hacer.

¿Y tú como reconoces a un charlatán?

Cuando veo estas situaciones, me encanta observar como esa gente que critica los productos de Apple, la tortilla de construida de Adrià, los coches eléctricos de Elon Musk, o las camisetas de David Delfín (que tras su muerte, personas que lo criticaban luego vi que llevaban ropa de él), te preguntas:

¿Hacia dónde va la sociedad? Yo creo que al abismo.

Así no me extraña que haya gente emprendedora que tire la toalla con muchas relaciones o mande a paseo a muchos familiares cuando presenta sus innovaciones y lo único que reciben son etiquetas o reproches.

BASTA YA, SEÑORES.

¿Qué debemos hacer?

.- Dejar el miedo a un lado.

Einstein era un charlatán y vemos los avances que produjo en el mundo. Steve Jobs, Jesús, Buda,…todos fueron considerados charlatanes porque hablaban al miedo de las personas. Les alentaban a que fueran diferentes, a que descubrieran quien había detrás de ellos… Y pasado el tiempo, que majos son todos y cuanto creíamos que iban a conseguir lo que han conseguido.

BASTA YA.

Sin romper limites, no hay avances. Sin decir al miedo hasta aquí hemos llegado, no superemos nada.

.- Dejemos de ser sirenas de ambulancia.

A través de nuestras etiquetas, ya estamos diciendo a los demás, que esta persona o situación es peligrosa.

Cállate, escucha, aprende, siente lo que te está diciendo esa persona, dale el beneficio de la duda y si aun así no crees en ella, haz lo que te dé la gana. Pero te habrás dado el permiso de ver cosas que no veías hasta entonces.

.-  Y seamos un poco más empáticos con los demás.

Cuando vemos demás, que están ilusionados con un tema, demos el beneficio de la duda. ¿Por qué me imagino que a ti también te hubiera gustado que te lo hubieran dado, verdad?

Basta ya de etiquetar a la gente ante los albores de sus sueños. Lo conseguirán o no. Pero no les jodamos, y apoyémosles. Que de inventos fallidos han salido progresos que estamos disfrutando a día de hoy.

Esos son los verdaderos motivados, los que tienen un propósito, no los que van a una conferencia a bailar o conseguir que les hagan reír durante 30 minutos y luego si te he visto no me acuerdo.

Esos son los verdaderos artificies del cambio en nuestro mundo.

¿Qué es para ti un charlatán? ¿Cómo los reconoces?

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¡¡El hombre que estaba rodeado de idiotas!!

“El mundo está lleno de idiotas distribuidos estratégicamente para que te encuentres al menos, uno al día”

TODOS, en algún momento de nuestra vida hemos dicho una cosa así:

No sé qué mal he hecho en otras vidas, y ahora parece que lo estoy pagando, pero estoy todos los días rodeado de idiotas”.

¿Quién no lo ha dicho alguna vez en su vida, cuando ve cómo actúa su jefe? ¿O su pareja que siempre repite los mismos fallos aún tras habiéndoselo dicho por activa y por pasiva? ¿O cuando vemos los malos modos y falta de educación que tiene la gente en actos diarios?

TODOS HEMOS PENSANDO QUE ESTAMOS RODEADO DE IDIOTAS.

Creemos que los demás son idiotas por:

.- Porque no han entendido nuestro mensaje.

Mira que lo hemos repetido una y otra vez. Cosa que antes no hubieras hecho. Te has aguantado las ganas de darle un buen grito ante la falta de reacción de esa persona ante tus necesidades. Pensabas que no podría ser tan tonto para que necesitara tantas veces para que reaccionara. Sin querer ver más allá, que lo que tu ego te está diciendo, sigues pensando que esa persona es realmente idiota.

No queremos ver que a lo mejor nuestro mensaje no está bien estructurado. No pensemos que somos Antonio Gala a la hora de expresarnos, porque no es así. No pensemos que somos Pérez-Reverte a la hora de estructurar un mensaje, que ni mucho menos. Son las emociones quienes distorsionan aquí un buen resultado.

Para llegar a buen puerto, es cosa de dos. Como en casi todo en la vida. Yo puedo tener una predisposición para explicar una cosa, pero si tú NO quieres entenderla por el enfado que tienes, por las cosas que pasan por tu cabeza en ese momento o por el ruido del tubo de escape de la moto que tenéis alrededor…Ya puede ser el mejor mensaje que los seres humanos hayamos podido ver y escuchar, que no llegará a buen puerto.

No se entiende un mensaje:

.- Por las circunstancias que nos rodean. Ruido de una discoteca, el móvil que no para de sonar, estar en un autobús…

.- Por las circunstancias interiores que estamos viviendo.

.- Y porque la empatía es un valor que falla como una escopeta de feria en nuestra sociedad. Creemos que los demás van a entender nuestro “idioma”. Pensamos que somos transparentes, y que la otra persona, está en la misma situación que nosotros. Y lo que pasa, que obviamos que dentro del contrincante que tenemos en esta “pelea”, ella está librando una batalla de la que no tenemos ni idea en qué situación se encuentra.

Por mucho que sepas idiomas, por mucho que sepas protocolo o tengas unas creencias, que a tu parecer, son las más normales, las que la sociedad tendría que tener…No conoces, no sabes, ni sientes , como la otra persona está sintiendo, su historia o cómo es la mejor manera para hablar, liderar o compartir con ella una información.

Somos egos con patas, y siempre, con la intención de dominar una relación o negociación, pensamos que nos tienen que entender, que nuestra opción es la mejor y como no nos hagan caso a la 1ª, los idiotas son los demás.

Si parasemos y escuchásemos más a los demás, otro gallo nos cantaría.

.- Y porque todo se arreglaría mucho antes, si fuéramos sinceros desde el principio. Si dijéramos que esperamos de la otra persona, las “taras y mochilas” con las que llegamos a esa nueva relación o negociación,…Todo sería más fácil.

Pero tranquilos, no estoy diciendo que tenemos que ser unos buenos samaritanos, y siempre “pre-ocuparnos” que los otros nos entiendan, siempre sonreír ante una situación desesperante o aprender chino para que la otra persona entienda que queremos que entienda de una vez por todas.

TAMBIÉN HAY QUE GENTE IDIOTA, Y SIN REMEDIO, POR LA VIDA. ¡¡SEAMOS CLAROS!!

¿Ante esas personas?

.- No todo el mundo nos tiene que entender, ni tenemos que caerles bien, así como que tienen que ser nuestros amigos.

Si no comprenden nuestros gustos y no los respetan, NEXT.

Si dicen que estás loco, porque opinas de esa manera, A TOMAR VIENTO.

Si no aceptan o se hacen los sordos ante tus peticiones, A TOMAR LA FRESCA.

Hay momentos de la vida, que hay que decir: BASTA YA, de una manera tajante.

Aguantamos porque no queremos hacer daño a la gente. No decimos lo que sentimos, porque pensamos que se pueden ofender. A través de nuestros silencios nos “comemos” lo que otros no ven, no vayan a molestarse con nuestra opinión o sus actos sin sentido…

Todo por “aparentar”, todo por seguir siendo amigos de esa persona que llevamos años con esa relación, todo por no “atacar” con la grapadora a esa compañera de trabajo que te tiene de los nervios…Todo por no sacarle un “ojo” a esa persona, nos callamos, terminando por convertirnos en “pez globo” a punto de estallar.

En esta vida, no todo el mundo pensará como tú, no todos verán la vida como tú la ves, no todos verán que la relación que tienen va a ningún lado o creen que el jefe que teneis es tan “corto” como piensas tú que lo es…. Y gracias a dios que no todos somos iguales, porque si no menudo coñazo.

Si piensas que es idiota ese jefe, mándalo por ahí y que los demás digan lo que quieran. Es tu felicidad, es tu vida.

Si piensas que tu pareja no da más de sí, déjala. Más vale pasar un mal rato en la despedida que no toda una vida de frustración

Si piensa que ese “amigo” es realmente insufrible, empaquétalo con billete de ida, pero no de vuelta.

Es tu vida, es tu salud, es tu felicidad, ES TU TRANQUILIDAD…SI REALMENTE NO VES NINGUNA POSIBLIDAD DE AVANCE EN ESA PERSONA, JEFE O RELACIÓN, ES HORA DE MANDAR A PASEO PARA SIEMPRE A ESE IDIOTA EN TU VIDA.

El dinero que te ahorrarás en terapeutas, te aseguro que será muy elevado.

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Career Coaching: Hoyo

Cuida de los pequeños gastos: un pequeño agujero hunde un barco” decía B. Franklin

Te ha explosionado en la cara la situación. Has vivido con incredulidad todo lo que estaba sucediendo. Has sentido más rabia que la Masa, al ver que lo que era creías que era un sueño. Has intentado negociar con la vida, todo lo posible e imposible para dar marcha atrás a algo que sientes que es verdad, es hora de cambiar de trabajo, es tu hora.

Pero el tiempo corre y ya has firmado los papeles que suponen un adiós a tu zona de confort y un HOLA a nuevas experiencias.

Sé que en estos momentos, estarás diciendo: “Mira, la positividad te la metes donde quieras. Yo quiero mi puesto de trabajo, mi tranquilidad, y la incertidumbre para otro..Yo quiero tranquilidad…”

Te entiendo y lo respeto. Pero si eso quieres, te voy a acompañar al HOYO. Que es donde te encuentras ahora mismo.

¿Seguimos?

Si, estás en el hoyo. Y de ti depende salir o seguir en él por los siglos de los siglos.

Sigues dominado por tu cerebro. Le has dejado que haga todo el trabajo. Y en vez de mostrarte soluciones, ver que puedes conseguir lo que te propongas, que es el momento con el que siempre soñabas, de hacer lo que siempre habías querido…¿Qué te está enseñando?

El momento ahora es el más inoportuno para quedarte sin trabajo. Ahora es imposible hacer nada diferente…Está todo inventado…Ahora que tenía el sueño de irme de viaje con mi pareja no podré irme… Ahora que había decidido casarme…no voy a poder… Ahora que…”

Estamos quejándonos sin parar y echando la culpa de nuestra situación a los demás. Al Estado, al Ceo de turno, a la empresa consultora o al dependiente de la tienda de abajo que nos miró mal el día que recibimos la carta de despido…

TODO EL MUNDO TIENE GRAN PARTE DE CULPA DE TU MALA SUERTE.

Si quieres seguir con esa mentalidad, PERFECTO.

Estarás esperando que venga alguien a ayudarte, a darte la mano y que haga él/ella todo lo que no te atreves tú hacer, porque tienes miedo a volver a sufrir.

Lo siento mucho: La vida es caerse y volverse a levantar. Si quieres estar en el suelo, estarás sobreviviendo, no viviendo.

Esperaras a qué el consultor de turno, te de un trabajo con el que te sientas recompensando. Te sentaras en la silla delante de él, cruzarás los brazos, con cara de querer romperle la cara y tus ojos diciéndole: “No creo que sepas como me siento ni tampoco que vayas a conseguir lo que siempre he querido…Aquí me tienes...”

¿Dónde queda la actitud? ¿Dónde queda una actitud proactiva? Lo único que estarás haciendo, es reaccionando a todo lo que creas que te está sucediendo, creas que te están diciendo y añorando lo que se ha ido y no yendo hacia lo que quieres y sientes.

¿Qué estás haciendo con toda la energía que acumulas? Echarla en cara a los demás. ¿Qué beneficios crees que conseguirás con esa actitud? NINGUNO.

Bueno si, que empiecen a dejarte de lado las personas que te quieren de verdad, POR INSOPORTABLE, y esas OPORTUNIDADES con la que soñabas, aunque estén delante de ti, no las veas, marchándose de tu lado, para siempre.

¿Qué te parece?

Los seremos humanos preferimos vivir en la infelicidad que sentir la incertidumbre. Preferimos llorar y patalear, a limpiarnos la ropa de mierda y coger el camino que sentimos que tenemos que coger.

Tú decides

Si tomas el camino del pataleo, quizá te salga bien, pero no por mucho tiempo. Si eliges el camino de la incertidumbre, te podrá salir bien o mal, no lo sé, pero te aseguro que aprenderás mucho más de ti, que te sorprenderá. Y te aseguro, que eso que buscas, que se llama felicidad, la encontrarás.

¿Qué hacemos?

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Career Coaching: Negociación

La mejor victoria es aquella en la que ganan todos” decía Salomón

¿Cómo vamos de tu rabia?

Me imagino que ya la tendrás a unos niveles más altos que Pau Gasol.

¿Qué hacemos ahora?, estarás queriéndome preguntar. Pues tengo que decir te, que en esta situación, no vas a ser tú, el dueño de la misma.

Tranquilo, va a ser alguien que conoces. Y no voy a solucionarte yo los problemas, sino quien va a liderar todo este proceso va a ser tu cerebro.

Si eso que tienes, que cubre una cosa que llaman cabeza y que tienes entre los hombros. Pues eso, tu cerebro.

En esta fase, nos vas a parar de preguntarte:

¿Y si a lo mejor ha sido una broma? ¿Y si me bajo el sueldo a lo mejor pueden cambiar de idea? ¿Y si ofrezco una serie de ideas para que no me despidan a mí? A lo mejor a otros pueden despedir, pero a mí, no, que yo he dado mucho por la empresa…Yo no me lo merezco..

Es la fase que yo la llamo…” Y si…”

Nuestro cerebro es como aquel amigo, que se cree gracioso pero en el fondo, tiene la gracia en el culo.

Ya que ve que no podemos dominar la situación, empieza a jugar con nosotros.

Nos hace creer que podemos volver atrás. Y eso es IMPOSIBLE.

Que podemos retroceder en el tiempo. Que si lo intentamos, esto habrá sido la peor pesadilla que habremos pasado, pero las cosas volverán a su estado anterior.

Es como alguien se va de nuestra vida.

Gritamos la vida, pidiéndole que se nos lleve a nosotros, o que no aparezca el “mamarracho” que se ha ido con la chica que nos gustaba.

Como si la vida, tuviera un buzón de reclamaciones y si le “caemos bien”, nos devolverá a la situación en la que estábamos antes.

¡¡Pues me parece que no!!

Así no son las cosas.

También tiene el cerebro otra forma de jugar con nosotros. Haciéndonos creer, que todo ha sido un sueño, y que sigamos como antes.

Como no estamos aceptando lo que nos ha pasado, como “placebo” preferimos que nuestro cerebro, nos haga creer que estamos en otra realidad, y que ha sido todo mentira.

Cuando las cosas no surgen como a nosotros nos gustaría, NUNCA LAS ACEPTAMOS.

Dejemos a un lado la espiritualidad, que nos diría que tendremos que vivir las emociones a pleno pulmón y a través de dicho camino, descubriríamos el por qué de la situación.

Lo que pasa, que cuando nos “tocan las narices” o nos mueven un poco la silla donde estábamos, pues nos cabreamos. Tenemos miedo, no sabemos qué será de nosotros. Y como no estamos acostumbrados a ser dueños de nuestra vida, a coger las riendas de la misma y si el camino se ha torcido, es mejor un placebo, que cambiar de rumbo.

No queremos ver cada situación como una experiencia, porque lo vemos siempre como un fracaso. Y es lo que nos hacen creer.

Si te pasa algo malo en la vida, es un fracaso…y lo demás son tonterías”. Y en una sociedad, como la latina, que el “no éxito” es considerado más apestoso, que el sarampión, hacemos lo posible para no sufrirlo ni ser tildado de fracaso.

¿T e han despedido? ¿Has vivido un ERE y ya no estás viviendo desde la última planta del rascacielos donde estaban tus oficinas? ¿Te sientes vacío porque ya no puedes llamar a tu secretaria?

TÚ NO ERES TUS CIRCUNSTANCIAS. TÚ ERES MÁS QUE TENER SECRETARIA O UN NÚMERO DEL ERE.

Basta ya de: Y SI…

Por mucho que lo intentes, por mucho que quieras, por mucha negociación que quieras entablar, con tu jefe, con la consultora o con TRUMP, esto es lo que hay…NO TIENES TRABAJO.

Siento ser un poco bastante cabrón…pero o empiezas a aceptarlo, o la leche será aún más fuerte.

No hay ninguna negociación posible. Bueno si, cómo te ingresan el dinero o donde dejan tus pertenencias.

Cuanto antes empieces a aceptar la situación, antes empezaras a tomar las riendas de la situación y más pronto podrás ver, el camino que sientes que TÚ tienes que tomar.

Recuerda:

.- No hay negociación, si uno no quiere.

.- Cuando antes empieces a aceptarlo, antes llegará todo lo nuevo a tu vida.

.- ¿No estabas buscando el momento perfecto para dar un giro a tu carrera? ¿A qué esperas?

Te conozco, que hasta que no toques el fondo, no vas a renacer como el Ave Fénix, así que te voy a acompañar hasta el mismo fondo de tu volcán.

¿Seguimos?

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Career Coaching: Rabia

La ira es un acido que puede hacer más daño en el recipiente en el que se almacena que en cualquier otra cosa en que se vierta

La INCREDULIDAD te ha dejado paralizado.

No sabes qué ha pasado, por qué te han dado a ti la carta después de todos los esfuerzos que has realizado por y para la empresa, solo han servido para sentirte como un número más.

Ni una reunión, ni un ponerte en antecedentes, ni una recomendación que te hubiera puesto en sobre aviso,..

Absolutamente nada.

Entraste con ilusión. Hiciste esfuerzos para integrarte dentro de la empresa. Diste lo máximo de ti. Hasta te asombraste de lo que eras capaz. Hasta algunas personas de allí empezabas a pensar que podrían ser unos buenos amigos.

Sabias lo que es trabajar en equipo. Conseguir cosas imposibles y descubrir talentos que no sabías que tenías.

Te inspiraba tu responsable. Veías que él era el primero siempre en entrar y el ultimo en irse. Que los éxitos eran para nosotros y las cagadas, él era quien se hacía responsable.

¡¡Qué tonto te sientes!!

Te sientes engañado.

Es como cuando tu pareja, tras haberle dado todo y más, te dice que ya no siente nada por ti. Y empiezas a darte cuenta, que para ella, solamente habías sido uno más entre la lista de relaciones que habían pasado por su vida.

Un número más, no una persona.

Y eso te da RABIA.

Estás más rabioso que un bulldog cuando siente que entran intrusos a su casa.

Te sale la baba por la boca, quieres morder, abalanzarte encima de alguien y no para hacerle arrumacos.

.- Rabioso porque no han tenido ninguna consideración contigo.

.- Rabia porque si lo llegas a saber no te esfuerzas tanto sabiendo cómo iba a terminar la cosa.

.- Rabia porque podrías haber hecho otras cosas y por “amor” a la empresa, a esa persona, no las has hecho, pensando que se podría enfadar o despedirte.

.- Rabia porque crees que no te lo mereces. Más bien es tu ego quien lo piensa. Porque no acepta que la vida es cambio y esta vez te ha tocado a ti, como podría haberle tocado a otro.

.- Rabia porque no quieres empezar de nuevo. Buscar trabajo, entrevistas, gente nueva. Ya te habías acostumbrado a lo que tenías.

.- Rabia porque no sabes si valdrás para empezar de nuevo. Lo que puede pasarle a tu familia si no alcanzas lo que esperan de ti, si no tienen un sustento del mismo nivel que tenían hasta ahora.

RABIA Y MÁS RABIA, que te llevan a la FRUSTRACIÓN.

Sientes que has malogrado el intento que tenías para ser feliz en esa empresa, para alcanzar esos reconocimientos que sentías que te merecías. Sientes que te han privado de lo que esperabas, de lo que te habían prometido.

La frustración genera cicatrices.

Ya tienes alguna que otra. Por algún problema personal o sentimental… Esas cicatrices han ido dictaminando como ibas enfrentándote a los siguientes inconvenientes que la vida te proponía.

En algunos has ido de víctima, esperando que otras personas los solucionen por ti. En otros has intentado hacer la vista gorda pensando que así no tendrías que enfrentarte a la situación o que no existiría. Y mientras tu verdadero sueño, eso que delegabas entre tus “debes” esperando que lleguen las “condiciones adecuadas”, el “momento adecuado”.

Parece que nos da miedo mostrar nuestras cicatrices. Pero cada una de las personas que he entrevistado, se sienten orgulloso de ellas.

Esa rabia cuando les despidieron. Cuando lo que creían que era su sueño, se esfumó. Cuando creían que ya no podrían estar en un estatus soñado,…no les hizo venirse abajo, al revés, sino que sentían que era el momento adecuado, ese con el que tanto soñaban, para ser quien quería ser, de una vez por todas.

Nos sentimos con rabia echándole la culpa a los demás de nuestra desgracia. Como dije en INCREDULO, todo depende de la actitud con la que nos enfrentemos a los retos.

Quizá los demás si han tenido una parte de culpa en cómo te encuentras ahora. QUIZÁ, pero tú también. Y no quieras atacarme a mí. Pero también, si sientes que has hecho TODO y MÁS, que no te has dejado ni una gota de “sudor y esfuerzo” en todo lo que hacías… ¿Por qué sientes rabia? ¿Verdad que no tendrías que sentirla, no?

Toda esa rabia que tienes, toda esa energía contenida.. Deja de volcarla en los demás y empieza a enfocarla

Ahora es el momento de ser quien siempre has querido ser…Ahora es tu momento.. Ahora tienes esa oportunidad que siempre has soñado para realizar los sueños.

La rabia es energía para pisar más fuerte en la incertidumbre dónde vas a adentrarte. La rabia es esa falta de confianza que tenías a dar un paso adelante ante lo que siempre redundaba tu cabeza.

Recuerda:

.- Es bueno tener rabia, si esa energía le das un buen uso.

.- No eches la culpa a los demás, ni a ti tampoco. Ha pasado, y ya está. Hay que seguir adelante.

.- Esa energía enfócala en lo que de verdad quieres. No en lo que debes.

Pero el camino sigue, ahora toca la NEGOCIACIÓN… ¿Me acompañas?

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Career Coaching: Incredulidad

La incredulidad resiste más que la fe, porque se sustenta de los sentidos” decía Gabriel García Márquez.

¿Cómo estás tras la Explosión?

Después de la onda expansiva, todo se queda en calma.

La carta de despido ya la tienes en tus manos. Has firmado todos los papeles que te desvinculan de esa empresa o te has marchado de casa, para pensar lo que te ha dicho tu ya ex pareja.

La situación se ha calmado.

¿Y ahora qué? No creas que las cosas ya se hayan solucionado y que todo seguirá como antes.

Nos limpiamos el traje de la “metralla” emocional y profesional que ha provocado la explosión de esta crisis en nuestra vida.

Miramos el paisaje que ha dejado a nuestro lado.

No queremos creérnoslo.

Nos encontramos en una INCREDULIDAD asombrosa.

No queremos creer que:

.- La empresa por la que hemos dado tanto, nos ha dado una patada en el culo

.- Que todo esfuerzo, tesón y días sin dormir, no han valido para nada.

.- Que esas formaciones insípidas, esas reuniones anuales donde hay que aplaudir al “supremo jefe” y considerarlo como un salvador, sólo han valido para tener una carta de despido.

.- Que muchos agradecimientos, muchos reconocimientos pero ni una simple reunión para comentarlos la situación que estaba viviendo. Mejor hacerlo a través de una consultora externa o un sobre en nuestro lugar de trabajo, sin dejarnos comenzar la jornada de trabajo.

Vivimos en plena INCREDULIDAD, preguntándonos una y otra vez:

¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Me merezco yo esto?

Cuando vivimos en una de zona de confort, nos relajamos.

Creemos que hemos alcanzado todo aquello con lo que soñábamos. No el éxito, reconocimiento o el bonus anual en función de los resultados. En el fondo, el ser humano, eso es una consecuencia que alcanza, por la estabilidad, tranquilidad, que le da un puesto de trabajo, una relación, con la incertidumbre rodeándonos.

Y cuando nos lo quitan de las manos, no sabemos qué ha pasado o por qué ha sucedido. Estamos INCREDULOS.

Porqué:

.– Ha sucedido todo sin esperarlo.

Pero aunque queramos, las cosas pasan. Creemos dominar la vida. Dominar nuestro día a día a través de nuestra agenda. De que las situaciones se suceden como habíamos esperado. Y cuando de repente, sin esperarlo, pasa algo así, nos desbarata todo. No sabemos por dónde empezar, no sabemos por donde nos ha venido la situación ni por dónde empezar.

.– Con la tranquilidad damos todo por supuesto.

Ya que estamos tranquilos, el trabajo seguirá con nosotros. Ya que creemos que somos felices, nuestra pareja estará con nosotros hasta el final de los días. En la vida no podemos dar nada por supuesto, porque siempre vendrá, cuando menos nos lo esperemos y más falta nos haga, a decirnos a través de situaciones de este estilo: “¿Te acuerdas de lo que tenías? Pues es hora que empieces una nueva aventura…Seguridad fuera…”.

.– Con la “falsa seguridad” dejamos de esforzarnos, de superarnos.

La seguridad nos hace creer que ya tenemos todo hecho. No nos esforzamos por el trabajo, porque ya hemos conseguido el contrato fijo. Creemos que ya lo sabemos todo y no hace falta más. La tenemos todos los días a nuestro lado, ¿Para qué esforzarnos más?

Pero principalmente estamos INCREDULOS, por nuestro ego.

Lo han dañado. Estaba cómodo porque todo iba bien, teníamos estabilidad, tranquilidad, se sentía en sus anchas. Te hacía creer que todo iba bien y que estabas siendo un trabajador y persona modélica. Pero de repente, ya no es “dueño” de la situación, ya no domina tu vida, porque se lo han desbaratado todo a través de la Explosión de la crisis.

¿Qué debemos hacer en esta fase?

.- Empieza a creértelo

Te lo repetiré por activa, por pasiva o en el idioma que necesites. Ha pasado lo que ha pasado.

Deja de echarle la culpa a la empresa, a la consultora, al Gobierno, a la fusión que se ha producido, o a quien sea, HA PASADO Y PUNTO

.- Tus títulos y un contrato nunca te darán una seguridad al 100%

No creas que por tener un MBA en la mejor escuela de negocios, por haber hecho un curso impartido por el gurú de turno, ya tengas la seguridad de que todo irá perfecto, viento en popa a toda vela.

A la vida, le da exactamente igual eso. Si está ahí poniéndote esas pruebas, es porque ella cree que no estás haciendo lo que realmente has venido a hacer a este mundo.

Nada te da ninguna seguridad en esta vida. NADA

.- Y si estás en una situación novedadosa para ti, es porque algo tienes que aprender.

Sé que no te valdrá la pena lo que te diré ahora mismo, que lo que tú quieres es tu empleo, que vuelva tu pareja y que las cosas sigan como están. Te entiendo y te respeto.

Pero con el paso del tiempo verás que todo tenía un porqué. En ese momento no lo verás, te dará miedo. Pero te aseguro que es el principio del comienzo, de eso que hay dentro de ti, que siempre has querido sacar pero tenías miedo.

Estás negando lo que te ha pasado, no crees que sea justo ni que te lo merezcas… Pero no creas que la situación se ha calmado…No ha hecho más que empezar.

¿Estás preparado para convivir con la RABIA?

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¡¡Vivimos pendientes de un Ranking!!

Un ranking te descubre qué nivel de ego tienes” David Asensio

Por favor, Respóndeme a esta pregunta:

¿Crees que tu Marca, necesita imperiosamente salir en un ranking? ¿O el mejor ranking es el que dicten tus clientes?

Yo creo que NO. Pero según lo que voy viendo en redes sociales, parece que si no sales en un Ranking no eres nadie en la vida, ni ya hablamos en el 2.0.

Llegan las Navidades, y nos encontramos cientos de ranking.

Los mejores artículos del año, los profesionales a tener en cuenta para el año 2018, los mejores blog para aprender sobre Branding, los nominados a los premios de mejor blog del año en el campo de…”

Lo único que hacen es destapar el frasco de las esencias “reales” de las personas.

Sé que muchos de las personas que se creerán identificadas en este articulo, (y si, vosotros me inspiráis, gracias), pensaran que estoy resentido porque no salgo en ninguno o no he sido nominado en alguno.

¡¡ESTAIS E QUIVOCADOS!!.

Siempre tengo la filosofía Bisbal. ¿Cuál es?

Prefiero quedarme segundo, trabajar apartado de los focos y conseguir como una hormiguita mis sueños, que no depender de lo que digan los demás de mí, para creerme alguien o sentir que todo esfuerzo está valiendo la pena.

Siempre digo que estoy en contra de la famosa frase de Jeff Bezos, que tiene sobre el Branding. Dice algo así como:” Tu marca es lo que otras personas dicen de ti cuando tú no estás en la habitación”.

Y con esto de los premios, lo llevamos al extremo.

Si no salimos entre los nominados, la liamos parda. Hasta en alguna situación mostramos actitudes “políticamente incorrectas” de un auto considerado “gurú”. Otras se llaman a las personas que ha realizado el listado, para comentarle de una forma “no educada” porque no salía en dicho listado. Y no son situaciones surrealistas, sino que están sucediendo a día de hoy.

El Branding, aquello que promulga el dar valor, el que seamos todos únicos, en el que para que te cojan en un puesto de trabajo tienes que hacer un book de fotos que ni las modelos de la pasarela de Milán, donde se promulga que hay que crear lideres, humildad y en el fondo esperamos que nadie nos lidere en la lista en la que anhelamos entrar.

¿Dónde se queda lo que promulgamos a los demás?

Todo queda en “aguas de borrajas” porque tenemos que ser considerados como el mejor blog, el mejor conferenciante o estar dentro de la terna de los mejores artículos del mes.

Depender de los resultados de un ranking es:

.- Depender de la opinión SUBJETIVA de una empres a o de una estadística, es no creer en lo que estás haciendo.

Creer que estar en una lista, es sentir que tu trabajo es reconocido, es expresar que todo lo que hacías, es por y para aparentar. Tienes que tener tu propio reconocimiento. El mayor éxito que una persona puede sentir, es irse a dormir sabiendo que ha hecho todo y más durante el día por y para su sueño. Lo conseguirá o no, pero sabe que ha dado todo por su propósito.

.- Querer ser un producto de masas y no especializarse, como se proclama.

Estar en una lista, es apostar por seguir las normas de la sociedad. Y que yo sepa el Branding, la disrupción, la autoestima,…no es lo que proclama. Una lista, nos está etiquetando, nos está diciendo que somos mejores o peores que otras personas. Las usamos para que vean que somos “alguien” ante los demás.

Conozco gente que nunca ha salido ni saldrá en una lista, ranking ni cosas parecidas. Que tienen sus clientes, su movimiento y que facturan mucho más de lo que muchos de nosotros nos podríamos imaginar.

Desmárcate de lo que digan los demás y sigue lo que dicta tu corazón. Te dará más resultados, te lo aseguro.

.- Es demostrar que solo das por aparentar y no por ser.

Sé que mucha gente pensara, que salir en un listado es la consecuencia al trabajo y esfuerzo realizado. La consecuencia del esfuerzo que hagas, tiene que ser irte a dormir feliz y si además sabes que has ayudado a una persona, ya te aseguro que se te caerá la baba en el almohadón. Cuando das a los demás, sin esperar nada a cambio, sin ningún propósito, te aseguro que conseguirás éxitos muchos mayores que los que la gente pelea por salir en una lista de esas.

El verdadero avance no se promulga, el verdadero avance no está

Y además podremos tener muchos amigos gracias a la salida en listas, pero una pregunta ¿Cuántos amigos tienes a tu alrededor que no les importa donde salgas y si quien eres?

.- Demuestra lo que es “bueno”, en un momento. ¿Pero alguien conoce una lista de lo que no nos gusta?

Sé que existe la lista de los Razzie, películas más “infumables” de Hollywood. Pero hace días preguntaba a un conocido de este mundo: ¿Tú serías capaz de hacer un listado de libros que no te han gustado durante el año?

Me contestaba que no. Que se liaría parda, que le dejarían seguir muchas de esas personas que le siguen pero que sus libros “son infumables” pero que no se ha atrevido a decirlo..

En un mundo donde se suicidan por perder una estrella Michelin o un comentario fuera de tono en redes sociales. Me pregunto: ¿Las marcas las creamos por ego o por qué realmente sentimos lo que hacemos y nos da igual lo que piensen los demás?

Por lo visto las marcas, son como las personas, adictas a “resultados inmediatos”, locas por aparentar y con ganas de refrotar a todo el mundo que somos consideramos como la marca, empresa más innovadora del año…

A través del estudio de empresas, para mi siguiente libro que saldrá el próximo febrero, he podido aprender de ellas:

.- El verdadero éxito es ayudar en la vida de los demás, a través de tus acciones y pensamientos. No a través lo que diga una revista o una clasificación.

.- Sólo tú, debes darte el premio del mejor en tu campo. Y se consigue siendo mejor que el día anterior, que el año anterior.

.- Es el verdadero valor el que marca un antes y después. El que sale de ti, el que das a los demás sin ninguna expectativa, el que te sale de tus entrañas, el que produce un verdadero cambio y demuestra que eres “diferente” a lo habitual. No el que lo hace por una estrategia, ni gracias a técnicas de SEO o marketing digital.

.- Si te “quema” no haber salido en un ranking, seguro que tu futuro no es muy halagüeño. Además de no estar realizando tu por qué en la vida.

.- Que sean los demás los que hablen de ti, no uno mismo el que sólo sepa hablar de sus “triunfos”. La gente no es tonta y acabaran cansándose de ti, por plasta.

Nunca olvides que no eres lo que digan los demás de ti y si lo que te esfuerzas por ser mejor que ayer y por dar más a tus clientes…

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¡¡Se busca Chief Diversity Officer!!

“No se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual el derecho a ser diferentes

El mundo necesita más jefes de Diversidad

No un jefe de liderazgo, innovación o de cultura empresarial…No, no se busca desesperadamente ese tipo de perfiles, porque hay muchas personas que puede optar a ellos. Pero muy pocos a ser Jefe de Diversidad.

Y no creo que solamente se necesite un puesto así en las empresas, sino también en la sociedad.

Quiero que hagas un recuento de cuantas personas diferentes, te encuentras al cabo del día. Desde que te levantas hasta que te acuestas. Si te acuestas diariamente con alguien diferente, también cuenta.

Nos encontramos durante el día con gente muy diferente.

Diferentes edades, condiciones sociales, desarrollando puestos de trabajo diferentes , se han formado de experiencias únicas, han vivido en países que ni nos podríamos imaginar….

Personas diferentes, ricas en experiencias y vivencias, que en vez de aprovecharnos de ellas, lo único que pensamos, es amoldarlas al sistema.

¿Por qué?

Porque es mejor para “liderar” que todo el mundo siga nuestro pensamiento , que nadie se salga de lo establecido, que no tengan la posibilidad de expresar sus deseos o pensamientos, no vaya a ser que puedan “revolucionar” el equipo, que lo teníamos tranquilo.

¿No me crees que hagamos eso?

Veamos… ¿Qué se hace cuando viene alguien nuevo a la pandilla de amigos? Si esa persona no se adapta a las rutinas pre-establecidas ya, no será tenida en cuenta y con mucho cariño.

¿Qué hacemos cuando nuestro jefe, es una persona más joven que nosotros? No estoy diciendo que se le mire como un yogurin. Sino que nuestro cerebro nada más verlo, está diciéndonos: “A éste ni caso, que no creo que tenga la experiencia, formación y títulos que uno tiene. Así que obvia lo que te diga, que tú vales mucho más…”

Se nos llena la boca hablando de una sociedad multicultural, que integra a diferentes opiniones, que todos juntos con nuestras ideas poniéndolas en conjunto, hacemos una vida y sociedad, mejor.

Y cuando viene alguien nuevo, alguien diferente, alguien con el que sintamos que nuestra zona de confort, nuestra pareja, puesto de trabajo o amigos, están “en peligro”, de primeras la rechazamos, y ya veremos, si se adapta a nuestras expectativas si le empezamos a decir: “HOLA”.

Seamos sinceros, hablábamos de una manera y acabamos haciendo las cosas de otra.

Queremos avances, queremos innovación, pero nos da miedo vernos, ver la sociedad desde diferentes puntos de vista.

Por eso, tenemos que convertirnos en Jefes de Diversidad, no sólo en el día a día, sino también en nuestra empresa.

¿Qué resultados puede conseguir un Líder, si no acepta diferentes puntos de vida, si no ve que hay diferentes edades que gestionar, diferentes pensamientos que encajar?

Pues no es un líder, sino un jefe, que acabará diciendo cosas como “Aquí se hacen las cosas como siempre…Se hacen las cosas porque yo las mando y ordeno…Si siempre se han hecho las cosas así, sigámoslas haciendo y dejemos que ese jovencito siga con sus locuras pero que no nos fastidie la producción…”

¿Qué estamos haciendo?

.- Perdemos Beneficios que tenemos en nuestro poder.

Si no aceptamos la diversidad de nuestro equipo, empresa o vida, estamos obviando que haya opiniones que nos hagan pensar de forma diferente. Que haya soluciones a problemas que hasta la fecha no hemos visto o procesos de mejora, que por miedo, principalmente, no vemos, no vaya a ser que los resultados nos asusten.

.- Perdemos la confianza que tenemos depositada en nuestro equipo

Bueno, más bien que hemos dicho que confiamos en nuestro equipo, porque si no les damos ni voz ni voto en nuestras decisiones, aunque seamos nosotros quienes al final decidamos, te aseguro que no tardarán en empezar a “acordarse de tu árbol genealógico” además de empezar a retomar su relación con Infojobs y los HeadHunters.

.- Obviamos que la vida no es lo que nosotros pensamos, sino la suma de lo que todos los habitantes de la misma piensan y hacen con ella.

Por mucho que tengas un titulo que solamente puedes nombrar, por mucho que hayas sido considerado como uno de los líderes a tener en cuenta para el año siguiente, sino sabes y aceptas que la vida es cambio, y que no es sólo que piensas de ti mismo o de cómo hacer las cosas… Asegúrate de blindarte para ese puesto, porque no creo que vayas a durar mucho con esos pensamientos.

Liderar desde la Diversidad, es eso, LIDERAR, con todas las letras en mayúsculas.

.- Saber que cada persona es diferente. Que cada una de ellas te puede dar cosas diferentes que la otra no te puede dar. Es impulsar el talento, las experiencias únicas que cada persona tiene y de las que se pueden aprender.

.- Ya no sólo beneficia a la empresa, sino al equipo. Fortalece las relaciones. No hace falta salidas “outdoor” para probar la conexión entre ellos. Cada uno conoce al otro, sabe lo que han vivido, lo que pueden aportar y que miradas demuestran que necesitan la ayuda los unos de los otros.

La confianza de cada uno de los integrantes, como la confianza en común, estará siempre a niveles óptimos para afrontar todo tipo de retos.

Como hemos visto, no sólo necesitamos un Director de diversidad en las empresas, y más en los momentos que estamos viviendo, sino partamos desde la sociedad, desde nuestro día a día, e impulsemos, aprendamos y experimentemos la diversidad que nos rodea.

Seguro que sacamos beneficios de ella.

¿Aceptas la diversidad en tu vida? ¿O ante lo nuevo quieres se adapte a tus normas? ¿La diversidad puede aportar más que perjudicarte?

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¡¡ Un Te quiero y un Adios!!

“Eres el adiós que nunca sabré decir”

Hace unos días me preguntaban:

¿A qué palabras has tenido miedo en tu vida?

Dije que a 2:

TE QUIERO y a un ADIOS.

Sin dilaciones, sin miedos al que dirían, salieron de mi boca como una bala sale de una pistola directa a su diana.

Creo que son las dos palabras más difíciles de pronunciar por un ser humano y las que más transformación producen.

Nos cuesta decir TE QUIERO.

A pesar que las películas de Disney, las de las 3 de la tarde los sábados y algún realilty que nos dicen lo bonito que es el amor, los vaivenes tan divertidos que viviremos y lo chulo que es pasar el domingo por la tarde en el sofá y una manta, tenemos un miedo atroz a decir, TE QUIERO.

Ya no estoy hablando de un Te quiero como una posible pareja, simplemente un te quiero como amigo, hermano o familiar.

Nos cuesta, y mucho.

¿Por qué?

Porque TENEMOS MIEDO.

Miedo a que nos miren raro, a ser rechazados, a que piensen que somos de otra orientación sexual, a que seamos “demasiado” sensiblones o vete a saber qué locura se le ocurrirá a nuestro cerebro como excusa para no dar el paso adelante.

¿Y mientras tanto? Una nueva oportunidad perdida de demostrar a esa persona cuanto sentimos por ella.

Sé que estarás pensando, “Pero yo lo demuestro de otras muchas maneras..No hace falta que diga nada, lo hago todo los días a través de diferentes acciones o con regalos en los aniversarios…”

¡¡ERROR!!.

A través del estudio realizado, tanto con hombres y mujeres, SI agradecían determinados hechos, sorpresas o situaciones que demostraban el amor que tenía otra persona por ellos., pero sin un te quiero de sus labios, sentían que faltaba algo.

Me viene a la mente una situación parecida para que la entendamos mejor.

Piensa en tu grupo favorito. Piensa que estas en su último concierto. Van a tocar tu canción favorita, ves como la tocan, como la sienten, como vibran, pero no oyes ni una sola letra de sus bocas. ¿Cómo te sentirías?

Así se sienten las personas cuando no oyen un TE QUIERO de esa persona. Tampoco te digo lo que uses como un mantra y rayes la cabeza de la persona, repitiéndoselo cada minuto. Pero SI cada cierto tiempo o en las ocasiones que sientas que corresponden.

Muchas veces te aseguro que tiene más valor un TE QUIERO que todas las sorpresas que le hayas dado a esa persona hasta entonces. Siempre deja más huella

Y déjame hacerte una pregunta: ¿Qué pasaría si nunca más pudieras decir a esa persona lo que sientes por ella? ¿A qué no te lo perdonarías nunca? ¿Entonces qué vas a hacer?

Vivimos con miedo al ADIOS.

Nos desvivimos en la desesperación de encontrar una seguridad. Seguridad en el trabajo, con las amistades, con la familia, con la pareja… Pensamos que si encontramos todo lo que nos dicen que tenemos que tener, y más a una cierta edad, ya seremos considerados “ciudadanos de 1ª”.

Y cuando lo conseguimos, parecemos Golum con nuestro anillo. Hacemos todo lo posible para que no se vaya de nuestro lado todo eso conseguido. Y cuando ya creemos que no se marchara de nuestro lado, llega el ADIOS.

Nos preguntamos el por qué, nos llevamos las manos a la cabeza, nos lamentamos, pero el tren está partiendo, queramos o no, es hora de decir adiós.

Tenemos miedo al adiós, principalmente por el apego. Nos hemos “encariñado” de esa situación, de esa persona o ese trabajo. Pensábamos que la vida iba a terminar junto a él, pero por lo visto no va a ser así.

No queremos imaginarnos cómo sería la vida sin esa persona. NO QUEREMOS. Nos preguntamos que será de nosotros, si podremos vivir en una situación nueva, diferente… Ni queremos imaginárnoslo.

Lloramos , pataleamos, y haremos lo legal e ilegal para que se vaya de nuestro lado..Todo porque tenemos miedo al adiós.

Un adiós supone incertidumbre, desconocimiento y dudas.

Supone que estamos “perdiendo” algo que teníamos. Que nos hacía sentirnos cómodos. Hacia algo que tendremos que ganarnos de nuevo para seguir viviendo esa “seguridad” tan soñada y anhelada.

Un adiós:

.- Enseña.

Te enseña todo lo que has vivido hasta ese momento. Los malos y buenos momentos. Lo que has hecho o no, por rutina, vagancia o miedo. Lo que creías que era imposible así como sensaciones únicas e inolvidables.

.- Aprendes a ver en qué has fallado.

No digo que te reboces en los fallos. Pero sí que aprendas de lo no realizado, de las caídas vividas y de la inanición sufrida. Porque en muchas ocasiones, ese adiós, es por “haber dado por supuesto”, que eso estaría ahí siempre.

Damos por supuesto que todo será para siempre, y la vida nos enseña que no es así. Que hasta nosotros tenemos una fecha de caducidad. Pero por no haber hecho las cosas como deberíamos haberlas hecho, por miedo, principalmente, el tiempo se ha agotado y es hora de decir adiós.

.- La vida es Hola, pero también Adios.

Somos seres humanos apegados que piensan que viviremos para siempre , con lo que tenemos y con las personas que nos rodean. Y la vida no es así. Todo lo que viene, se va. Nosotros también. La vida es cambio, es hola y también adiós. Pero aún creemos que seremos inmortales, que nada se irá de nosotros, porque ya que vienen, nunca se irán. Y las cosas tal como vienen, se van.

Aprendamos a vivir en el presente, a exprimir cada momento y a no dejarnos nada en el tintero. Porque no sabemos cuando será el adiós.

Son dos palabras que se encuentran tapadas detrás de nuestros labios. Escondidas no queriendo ser nunca llamadas a escena.

Un Te quiero, hacer descampar esta vida que vivimos llena de turbulencias. Así como un adiós, hace que salga el sol en un mundo tenebroso

Para mí son dos palabras, que muestran siempre el principio del comienzo de algo, mejor de lo vivido hasta la fecha

¿Cuántas veces has dicho te quiero hoy? ¿Por qué tienes miedo decir adiós a esa situación o persona?

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¿Te involucras?

No cometas el error de suponer que alguien no quiere involucrarse, mientras no se lo hayas pedido” decía Rick Warren

Como estamos viendo, principalmente, en la actualidad, el sueño de todo líder, más bien fanático, es que te involucres en sus locuras.

Que te involucres en su sueño.

Que te involucres en su camino hacia revolución.

Que te involucres en su equipo y en su filosofía de vida.

Pero también, durante el día nos están pidiendo que nos involucremos en relaciones de parejas que no vemos, en amistades que en el fondo sabemos que son toxicas, en ofertas de empleo que no nos llevaran a ningún lado o en una relación con el banco que durara para toda la vida, con pocas satisfacciones por medio.

Tenemos que estar siempre involucrados en algo. En lo que sea, donde sea, porque si no, nos estarán diciendo los demás, que somos unos dejados, egoístas o que no nos preocupamos por nada. Que nada nos importa porque no nos involucramos con alguna causa, con una relación, con una hipoteca.

Involucrar según la R.A.E es “Abarcar, incluir…Complicar a alguien en un asunto, comprometiéndolo en él…”

¿Qué se desprende de estas definiciones?

.- Si veo que alguien me quiere complicar en un asunto, te aseguro que saldré corriendo más rápido que el coyote lo hacía cuando el correcaminos le quería hacer un “regalo” envenenado.

.- Si alguien me quiere comprometer en su asunto, en esta sociedad, lo hará de todas las maneras posibles, para “convencernos” que lo mejor es “estar con él”. Aquí empieza a hacer su trabajo, la manipulación, la persuasión, sin decirnos siempre toda la verdad para adentrarnos en dicho asunto.

.- Abarcar, es incluir. ¿Dónde queda aquí la individualidad de la personas? ¿Dónde queda la libertad de expresión? Estamos creando nuevos “rebaños” que si no te integras en ellos, serás considerado como un “raro” o un “canalla de los malos”.

Yo me pregunto: Si quieres involucrar a personas en tu proyecto, en tu relación, ¿Hay que comprometerlo? ¿Hay que complicarlo? Creo que los resultados serán nefastos.

Y normalmente acabamos incluyéndonos en esos asuntos, porque no vayan a pensar que somos unos raros o “independentistas radicales” sobre la humanidad ..Así que acabamos conformándonos con el nuevo “status quo” que nos recomiendan y para adelante.

Porque es peor las consecuencias de no entrar, que de entrar. Nos dejamos “ganar” a través de la lógica.

Por lo tanto nos dejamos llevar por la lógica impuesta. La lógica nos dice que a cierta edad tenemos que tener una pareja, un par de hijos, un trabajo y formar parte de equipos de trabajo, deportes o amigos.

Mucho involucrar, mucha velocidad por comprometer, ansias por conseguir resultados lo más pronto posible, opacidad a la hora de contar toda la verdad del proyecto o por aparentar ser algo que en el fondo no eres,…pero

¿Qué pasaría si promulgáramos por la libertad y las emociones?

Que cada persona se sienta LIBRE de involucrarse en lo que sienta que tiene que hacerlo. Y no en lo que la sociedad, la empresa o circunstancias exteriores, le recomienden.

Cuando una persona por iniciativa propia, se introduce en el proyecto, equipo, reto que sea:

.- Se compromete con él y con ella misma hasta las últimas consecuencias

Se guía por su propósito en la vida. Su motivación es real y no irreal. No necesitas motivarla con artimañas, la lleva incorporada de serie. Le está inspirando el líder del mismo o la persona por el proyecto, lo que va a suponer, que su compromiso sea total desde el principio. Porque la persona se ha mostrado sin dobleces ni ocultismos.

.- Al comprometerse y saber la verdad, la productividad y talentos se multiplican.

Luchara por el proyecto hasta las últimas consecuencias. Hará lo que sea porque salga para adelante. Y por el camino irá descubriéndose de que es capaz. Innovará, será creativo y promulgará que todo sea más fácil.

Porque innovar, es solamente sentir que a esa persona se le tiene en cuenta.

Y si se le tiene en cuenta, es porqué la relación desde el principio ha sido clara, limpia y sin imposiciones o miedos, por ninguna parte.

No involucramos, AVASALLAMOS.

No involucramos, ni queremos saber qué talentos, que personalidad tiene esa persona. Sin saber de verdad, qué nos puede aportar en el camino que vamos a emprender.

¿O es que no te has/han involucrado en alguna relación y pasado el tiempo, te has dado cuenta que ni sabias quien era la persona, lo que aportaba a la relación?

Todo por miedo, por aparentar, por alcanzar metas

Me encantan los cursos de liderazgo, motivación e innovación que hay en el mercado.

Todos tienen el propósito que tras realizar el taller, tus empleados te sigan como “perritos falderos”. ¿Y qué pasa pasado un tiempo?

Que no lo hacen.

Se cree que a través de planes de gamificación ( a jugar todos ), de employer Branding, incentivos, conciliación familiar…todos estarán involucrados en nuestros deseos y propósitos.. Pero llegamos a final de año, y cuando hacemos una auditoria, vemos que se nos ha ido el 10% de la gente, nos echamos las manos a la cabeza pensando qué ha pasado.

Que hemos basado nuestro día a día en TEORIAS FASHION DEL DESARROLLO PERSONAL, DEL MANAGEMENT O DEL COACHING, que nos han dicho que dan resultados fáciles, inmediatos y “sin esfuerzo”.

¿Qué ha fallado?

Que nos hemos olvidado que son PERSONAS quienes lideramos, quienes ESTÁN a nuestro lado o quien duerme a nuestro lado, y no NÚMEROS.

¿O no pasa cuando vivimos 1 crisis? Al sentirnos “no atendidos”, salimos corriendo.

Así que, si quieres involucrar DE VERDAD, DE CORAZÓN a las personas en cualquier reto:

.- Ante pon tus deseos al de los demás. Pregunta siempre: ¿De verdad quieres involucrarte en este proyecto? Y cuenta todos los pros y contras del mismo.  Es una forma de no llevarte alguna sorpresa por el camino.

.- Involucrar, no es ser el jefe, es liderar, a personas en tu proyecto, En algún momento tendrás que quedarte a un lado. Que sean otras personas quienes lo lideren en determinadas circunstancias. ¿Serías capaz? ¿Serías capaz de reconocer que no eres el líder en todos los campos?

.- TODOS deben formar parte de la creación y desarrollo de la ESTRATEGIA a seguir en todo momento.  Y si lo consigues, te aseguro que no necesitaras “taladrar” a tu gente con el mantra del propósito, ya que lo sabrán desde el principio, sintiendo la motivación del proyecto, desde el 1 momento.

.- Cada cierto tiempo, al igual que las “cenas de aniversario”, pregúntate, pregunta, observa, sincérate si esa involucración del principio sigue al mismo nivel, ha decaído y si ha aumentado, a seguir así chavales.

Dejémonos de herramientas para involucrar a las personas, de persuasión o manipulaciones, para conseguir lo que queremos de esas personas. No hablemos de liderazgo ni involucrar cuando estamos haciendo otras cosas.

Hablemos de conversaciones sinceras, de echarnos a un lado, de dar importancia a las personas, de reconocer sus talentos… y te aseguro, que así, el compromiso, la involucración, será autentica y con niveles siempre altos.

¿Involucras o avasallas?

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