¡¡La vida es más simple. Somos nosotros quién la complicamos!!

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«Lo que decidas hacer, asegúrate que te haga feliz».

Si nos paramos y nos diéramos cuenta, no estamos viviendo la vida, estamos viviendo en un circo.

Y no porqué nos crezcan los «enanos» cuando todo nos va mal. Sino porqué vivimos en un continuo:

«Aún más difícil todavía«.

¿Por qué hacemos tan difícil esa relación y no reconocemos que nos hemos confundido?

¿Por qué no reconocemos que tenemos unas tendencias sexuales pero que no aceptamos y nos avergüenza reconocer?

¿Por qué no reconocemos lo que sentimos por esa persona?

¿Por qué lo hacemos tan difícil los domingos por la tarde cuando en realidad sabemos que estamos haciendo algo que detestamos el resto de la semana?

¿Por qué no reconocemos que llamamos amigos a los que nos interesa su amistad, por intereses personales o profesionales?

¿Por qué no reconocemos que no nos aguantamos ni a nosotros mismos?

¿Por qué no reconocemos que no soportamos que nos digan lo que nosotros sabemos pero no queremos reconocer, dejando de lado que lo único que ha hecho ser ayudarnos?

¿Por qué no reconocemos que no tenemos la vida que sabemos que nos haría realmente felices?

¿Por qué no pensamos por nosotros mismos y creemos que los demás saben qué es lo mejor para nosotros?

¿Por qué creemos que el éxito es lo que nos dicen los medios de comunicación y no lo que nosotros sentimos?

¿Por qué creemos que solamente pensando en cosas buenas vendrán a nosotros y nos quedamos

¡¡SIEMPRE ESTAMOS HACIENDO EL MÁS DIFICIL TODAVIA!!.

Pero además nos complicamos la vida pensando que siguiendo un libro del siglo pasado nos dará la formula de la felicidad. Pensando que un gurú por un dineral que ni tenemos, con una hora de conferencia nos abrirá los ojos y seremos para siempre felices nada más salir..

Siempre estamos haciendo el más difícil todavía, porque es como así dice la gente que es la vida.

Dificil, complicada, inexplicable, con una felicidad imposible de alcanzar, con eso de ser «uno mismo» una autentica quimera…

Y nos encanta llegar a casa diciendo que estamos cansados que no vemos futuro a nuestra vida, que la culpa de todo la tiene el Gobierno o el jefe que no ha follado durante el fin de semana.

Lo que nos pasa realmente, es que no tenemos huevos de decir lo que nos pasa. Algo que si lo hiciéramos, nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza, pastillas para dormir y recordar las mentiras que hemos dicho a la gente que nos rodea.

Y no vale la excusa que no nos han enseñado a expresar nuestras emociones. Igual que expresas rabia cuando el arbitro pita penalti contra tu equipo o disfrutas de un orgasmo diciendo lo que sea, también puedes expresar hablando o escribiendo lo que sientes.

Pero lo hacemos más difícil todavía.

Algo tan simple como expresar lo que sentimos, que como hemos visto, lo hacemos en muchos momentos, pensamos que algo tan «fácil» no nos puede ayudar tanto y darnos tanta paz. Que es mejor sufrir, callarnos lo que nos pasa, seguir las modas o gastarnos el dinero en cursos «exprés».

Cuando en realidad estamos muy confundidos, lo único que estamos haciendo es complicarnos más la vida. Porqué en definitiva lo que estamos haciendo, es no afrontando el problema que tenemos o el sueño que queremos.

El camino más inexplorado, a la definitiva, es el más rapido y más sencillo hacia nuestro éxito.

¿Y cuál es?

Ser nosotros mismos sin miedos, sin tapujos, sin tonterias.

Deja de hacerlo todo tan difícil. La vida es más sencilla de lo que creemos o imaginamos.

Tú sabes como deberías hacerlo, pero crees que es más importante el qué dirán, el cómo lo han hecho otros, que el cómo tú sientes qué deberías hacerlo.

HAZLO A TU MANERA, HAZLO SIENDO TÚ, HAZLO DESDE TU CORAZON.

¡¡El mejor método para dormir!!

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«El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas. ¿Qué es un hombre sin sueños?» decía Albert Einstein

«Apagar los móviles una hora antes de irte a dormir, tener pensamientos de agradecimiento por el día que has tenido, no irte a la cama con discusiones con tu pareja, contar ovejitas..»

Son cientos las recomendaciones que nos dicen que debemos realizar antes de irnos a dormir. Y más en estos momentos que estamos viviendo y viviremos, con la pandemia y la crisis económica.

El cerebro en momentos de incertidumbre, en los que no sabe por dónde le vienen…le cuesta conciliar el sueño.

Podemos hablar de la pandemia, otros será por estrés, por asuntos nos resueltos o conversaciones pendientes… Pero cada vez es más recurrente en mis conversaciones , frases del estilo: «Cada día duermo peor, no sé por qué será..».

Siempre he reconocido que una de las expresiones de mi falta de conocimiento de mi mismo, antes de mi «transformación», era la falta de sueño. Me costaba dormir, me costaba encontrar la paz para alcanzar el sueño.

Ahora duermo a pierna suelta, a pesar de los ruidos de los vecinos «jugando a médicos».

¿Cuál creo que es el mejor método para dormir?

SER COHERENTE CON UNO MISMO y como consecuencia , HABER HECHO LO MÁXIMO QUE PUEDES DURANTE TODO EL DÍA. Recomendación que da Dr. Miguel Ruiz, en su libro «Los 4 acuerdos. Un Libro de sabiduría tolteca» libro que recomiendo desde aquí.

Podrás poner la excusa que esa persona no sabes porqué no te contesta a los mensajes, te cagaras en que esa persona le ayudaste y ahora ha desaparecido, que tu jefe te ha echado una bronca que se oía hasta en el parking del edificio,…Podrás poner la «excusa» que tú quieras, pero cuando tú has hecho lo máximo que has podido hacer en esa situación, no habrá nervios, no habrá preguntas y llegarás a la cama con ganas de encontrarte con morfeo.

Hacer lo máximo durante el día es la mayor expresión de coherencia con uno mismo, la mayor expresión de tu felicidad.

Todo lo hacemos por una razón, sino no lo haríamos. Seamos sinceros.

Le hemos mandado el mensaje a esa persona a esa persona, porque tenemos un interés en ella. Y ahora que no nos contesta nos preguntamos ¿Qué habrá pasado? . Pues que a lo mejor se habrá dado cuenta que no eres transparente y pasa de ti. Y ahora tú no puedes dormir.

Si hubieras sido sincero, si fueras feliz, hubieras ido de otras maneras o no lo hubieras hecho. Y ahora no tendrias esos remordimientos de conciencia que no te dejan dormir.

Cuando tú haces lo máximo que puedes, duermes con la conciencia tranquila. Sabes que las cosas no cambiaran de un día para otro como a nuestro ego le gustaría. Pero lo harán.

Haces las cosas por que las sientes. Porque tu pasión por ese tema, por esa persona, quieres lo mejor para ella, no por los beneficios que te puede reportar. Pero te aseguro que si consigues algo, será mucho mayor de lo que te podrías imaginar.

Cuando haces lo máximo que puedes, nadie ni tú mismo, te podrás considerar una victima ni encontrarás excusas. Lo hiciste porque así lo sentías, creías que era la solución y por X motivos, no ha salido. Pues ya está, si no podias hacer nada más, ¿Por qué te das tanto mal? Y si lo haces es porque algo más sabías que podrias haber hecho.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a desarrollar la creatividad. A ver más allá de lo que ven los demás y dar un paso adelante en pro de tu felicidad.

Hacer lo máximo que puedes en tu día a día ayuda a la humildad y reconocer tus fallos. A reconocer que has hecho lo posible e imposible por solucionar esa situación y que si no se ha dado el caso, ya no es problema tuyo. Tú has hecho lo máximo que has podido.

Cuando haces lo máximo que puedes en tu día a día, no estás trabajando. Estas disfrutando del camino que estás recorriendo, viendo las sorpresas que te da la vida, creando puentes entre la incertidumbre y agradeciendo de toda experiencias que sientes.

Cuando haces lo máximo que puedes, no hay obligaciones, solo pasiones.

Pero sobre todo duermes a pierna suelta, porque sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano, por ti y por tu felicidad.

¿Por qué no puedes dormir en muchas ocasiones?

Porque sabes que podrías haber hecho más en esa situación que no te deja conciliar el sueño, PORQUE NO HAS SIDO COHERENTE CONTIGO MISMO.

Durante una época de mi vida probé pastillas para dormir. Pero eso no me quitaba de la mente los problemas, seguían ahí, por muchas que me tomase.

Fue cuando empecé a ser yo mismo y por lo tanto cuando empecé a dar lo máximo en todo lo que hacía, en lo que me apasionaba, cuando empecé a dormir sin falta de nada y con la satisfacción de haber hecho siempre lo máximo posible en todo momento del día.

Cuando te vas a dormir con la sensación de haber dado todo lo máximo posible , te vas a dormir con el sentimiento de paz y tranquilidad por tu coherencia. Cuando te vas a dormir habiendo sido tú mismo en todo momento, estarás cerrando los ojos pero abriendo tu alma a tu felicidad.

¿Qué ocurriría en tu vida si hicieras todo lo máximo en tus acciones? ¿No te duermes porqué en el fondo sabes que no has actuado en coherencia con quien eres?

¡¡Creatividad y Libertad, un dúo para la felicidad!!

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«En las tinieblas, la imaginación trabaja más activamente que en plena luz» decía I.Kant

«Hay que ser creativos, hay que tener empresas creatividad…Los artistas han sido creativos durante el confinamiento, hay que tener una marca «plastilina», reinvención, transformación digital, Black Friday…»

En definitiva, creatividad, creatividad y creatividad por todos los lados.

Hay que ser creativos, hay que tener una mentalidad creativa, hay que ser empresas creativas, hay que responder de forma creativa si te hacen una pregunta en una entrevista de trabajo…

De repente, de la nada, HAY QUE SER CREATIVOS.

Y yo me pregunto: «Si ahora tenemos que ser creativos, ¿Qué es lo que hemos hemos antes?».

SEGUIR LAS OPINIONES, TENDENCIAS E IDEAS DE LOS DEMÁS COMO BORREGOS.

Pero un ejemplo muy claro que determina que hablamos sin saber de qué coño estamos y en el fondo no creemos en los que decimos es esta frase:

«A partir de Enero, volveremos a la normalidad».

Nunca hablo de política y nunca lo haré, así que nos esperéis que entre en una lucha en la que no se gana nada y se pierde mucho más.

Pero es una frase que demuestra que el ser humano siempre corre raudo y veloz, hacia todo aquello cree que le va a transportar al pasado, a dónde creía que era feliz, pero sobre todo no tenía sobresaltos que no sabía controlar.

Por lo tanto, cuando creamos que estamos de nuevo en ese «pasado», diremos: «¿La creatividad? Para los locos, yo sigo haciendo las cosas como las seguía haciendo entonces. Pero eso si, que me reconozcan los demás porque soy diferente a ellos, aunque haga las mismas cosas que los demás».

Utilizamos las «modas» como placebos contra el miedo y la incertidumbre. Para adaptarnos de forma rápida e indolora a la situación que estamos viviendo. Pero acaba ocurriendo que o el «placebo» no surte efecto» o pasado un tiempo, nos damos cuenta, que volvemos a repetir los miedos que tenemos.

¿Qué nos pasa?

QUE TENEMOS MIEDO A VIVIR.

Ese es el mayor miedo que tenemos como seres humanos, VIVIR.

No tenemos miedo a morir, al rechazo de la persona amada o que nos digan NO en una entrevista de trabajo, TENEMOS MIEDO A VIVIR. A creer que no somos perfectos para los demás, cuando en realidad somos PERFECTOS siendo quienes somos que somos.

¿Y qué es vivir?

SENTIRNOS LIBRES.

Creemos que la libertada nos la dan un sueldo, un trabajo de 8 horas que no soportamos, amigos que no aguantamos pero con los que podemos decir que salimos los fines de semana, tener redes sociales con «seguidores comprados», pero aún así ven los demás que somos «expertos» y «conocidos», una pareja a la que le somos infieles pero ante los demás decimos que tenemos pareja no vayan a pensarse que «somos otra cosa».

En definitiva, creemos que la libertad, es lo que consideran los demás que es la felicidad, el éxito y ser un ciudadano de «provecho». Cuando en realidad no es así, la libertad es VIVIR por uno mismo.

¿Por qué estamos locos por volver a la normalidad?

PORQUÉ PARAR NOS HA HECHO PARAR Y SENTIR. Y A ESO, NO SE NOS HA ENSEÑADO. TENEMOS MIEDO A VIVIR.

Y queramos o no, nos hemos dado cuenta que hemos vivido hasta la fecha, con muchas obligaciones y recomendaciones impuestas por los demás, pero por pocos «quiero» venidos de dentro de nosotros mismos.

Pero otra cosa totalmente diferente, es que lo reconozcamos lo que hemos observado de nuestra vida.

¿Por qué decimos que NUNCA SEREMOS CREATIVOS?

Porqué nosotros mismos sabemos que no somos libres y la máxima expresión de la creatividad, es la libertad. No porqué no tengamos ideas o sepamos expresar mejor que el jefe cómo se debería hacer tal o cual cosa.

Pondremos excusas cómo que nadie nos ha enseñado a ser creativos, a pintar o escribir ( ser creativo es mucho más que eso, es cualquier forma de expresión sin miedo al qué dirán, siempre yendo más allá de lo que lo hacen los demás ) solo son unos elegidos quienes pueden hacerlo o que ya llegaran momentos idóneos para intentar desarrollar ese hobbie que siempre hemos tenido.

¡¡EXCUSAS!!.

Lo que te pasa es que tienes miedo a la libertad que da la creatividad. La libertad de sentirte uno mismo en todo momento y sin miedo a expresarte, digan lo que digan los demás.

Esa es la verdad libertad, no hacer lo que «nos recomienden» los demás por nuestro bienestar.

Como hemos vivido todos estos años, pensando en el qué dirán, en si cumplimos o no las expectativas de los demás o si por fin nos tildan de «buenas personas» porque hemos hecho lo que los demás esperaban y deseaban para nosotros…Ahora al darnos cuenta que la libertad, es simplemente y llanamente tras conocerse a uno mismo, ser coherente con lo que eres y quieres, expresarte sin ningún tipo de miedo, siguiendo nuestras propias reglas , nuestras propias leyes .

Y esa unión contigo mismo, es lo que hará que la creatividad se exprese . La creatividad es un medio , nunca un fin.

Así que odiamos la creatividad, porque nos da miedo la libertad.

LA LIBERTAD DE SER NOSOTROS MISMOS.

¡¡Somos víctimas del éxito, no de la felicidad!!

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«El éxito es la suma de pequeños esfuerzos felices, repetidos día tras día».

Dejemos de ser hipócritas. Y no siento empezar así de fuerte el día de hoy.

Dejemos de mentirnos y de mentir a los demás. Dejemos de hacer gilipolleces para aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos.

Dejemos de decir que hacemos todo por y para ser felices, cuando en realidad lo que estamos haciendo, es con el propósito de alcanzar el podrido éxito.

¡¡O lo que nos han dicho que es el éxito!!.

Me da igual que estemos en una recesión de caballo o con forma de hipopótamo. Desde que tenemos uso de la sin razón, siempre hemos sido victimas del éxito, cuando en realidad tendríamos que ser victimas de nuestra propia felicidad.

Decimos en redes sociales cosas bonitas a gente que ponemos a caldo por detras. Mentimos a gente, haciéndoles creer que nos están ayudando, cuando solamente están satisfaciendo nuestros deseos más primitivos. Decimos que hacemos caso a las recomendaciones de los demás, pero por detrás seguimos haciendo lo mismo de siempre. Hacemos lo mismo que hacen los demás en redes sociales, con la misma gente pero deseamos que nos consideren diferentes al resto. Creemos que por fin hemos alcanzado el titulo de «persona normal» cuando hemos encontrado pareja, olvidándonos de las personas que hasta ese momento han estado a nuestro lado.

Aplícalo al mundo 2.0, a tu día a día, a lo que tú quieras, pero nuestras acciones se basan en alcanzar el éxito, por activa o por pasiva. Eso que nos han dicho que es éxito los medios de comunicación, el gurú de turno o la pelicula americana en cuestión. Y ahora con la recesión que estamos pasando, aún más que más nuestras decisiones van a estar auspiciadas por la consecución del éxito ( del aparentar, de poner que nos han contratado en tantas conferencias y lo vea todo el mundo aunque sea mentira…), y no de la felicidad.

Todo está basado en el aparentar. Pero eso si, jamás decir que lo estamos pasando mal económicamente, que lloramos pensando que será de nosotros si somos los siguientes en la lista del ERTE de nuestra empresa o que no vemos la luz en el túnel ni en ningún lado.

¡¡Eso jamás, antes muertos que sencillos!!

Sé que estarás pensando: «Si David, está muy bien lo que dices, pero la felicidad no paga las facturas, ni el colegio de los niños..»

Estoy de acuerdo, pero esos cambios de sociedad con los que soñábamos en los principios del confinamiento, esas relaciones entre personas y no entre egos con los que nos ilusionábamos, han quedado en un simple: «Lo que importa es salvar mi puto culo y los demás que hagan lo que quieran. Y si tengo que mentir a los demás, lo haré….Además yo no me acuerdo que dijera esas cosas. Sería victima del aburrimiento». (Palabras textuales de una persona que así lo reclamaba en el mes de Abril).

Ya nos tomaremos una copa de alcohol para olvidar la vida que llevamos, para recordar los amigos que pisoteamos, comprar seguidores para mis redes sociales, las incoherencias que dijimos para que se apuntaran a nuestro curso «cool». Pero ante todo tenemos que conseguir el éxito, mantener nuestro estatus, que es cuando nos consideraremos felices.

Y si para alcanzar el éxito, tenemos que ver simplemente un video en Youtube o un seminario gratis, ¿Dónde hay que firmar?

Pero mientras tanto, sufrimiento, miedo, depresión, antidepresivos, malas contestaciones… Todo ello es la consecuencia que te has dado cuenta que eres como los demás, no como tú sientes y sabes que eres.

NO ERES FELIZ. Pero lo importante nos han dicho que hay que seguir lo que dicen los demás, las expectativas de nuestros familiares o lo que decía la revista de moda. Porqué así seremos un «buen ciudadano», considerado como una buena persona.

Y siempre haciendo memoria de la historia que nos queremos creer, para excusarnos por nuestras acciones, «como lo ha dicho tal…como lo ha conseguido así tal…. si lo dice tal.. no le irá mal..»

Llega el domingo por la tarde y no paran de oírse, » Uf que pocas ganas llegué el lunes…Uff no me apetece quedar con tal pero tengo que ir…»

Si fuéramos felices, dejariamos a un lado el yugo del éxito, y no nos importaría el día que sea, la persona con la que tendriamos que reunirnos o lo que sea, seriamos coherentes y felices con nosotros mismso.

Pero no, es mejor vivir bajo la guillotina del «exito», que morir de felicidad.

El mayor éxito que el ser humano es considerarse feliz. Lo demás es secundario.

Pero tú decides.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste?

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«Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas» decía B.Pascal.

Lo siento mucho, pero me gustaría que te hicieras una pregunta:

¿Cuándo fue la última vez que pensaste?

Si, tal cual la oyes. ¿Cuándo fue? ¿Y qué pensaste?

Enciendes la televisión , ves las redes sociales o escuchas alguna conversación tanto en el supermercado o por la calle y te preguntas:

¿DE VERDAD LA GENTE PIENSA?

Y no estoy hablando de Trump, del Real Madrid o del uso de las mascarillas o no. Digo en general.

¿Pensamos por nosotros mismos?

Cada día viendo hacía donde nos está llevando el ser humano, no tiene la culpa el virus de los huevos, sino el ser humano ante su falta de irresponsabilidad, te preguntas:

¿Alguna vez nos paramos a pensar? ¿Alguna vez dudamos de lo que estamos diciendo? ¿Por qué hablamos a gritos y no hablamos antes de escuchar a los demás?

Creo que las broncas que hay en los bares (ahora ya no) o en la televisión a base del futbol, se van a quedar cortas como sigamos así los seres humanos.

Defendemos ideas políticas del signo que sea, como si fuéramos unos hinchas ultras de un grupo musical o equipo de futbol. Perdemos amistades porque no aceptan que, con respeto, podamos tener ideas diferentes a las suyas. No pensamos lo que decimos, nos importa quien tengamos delante o qué pueda suceder…

Lo soltamos y ya. Y todo bajo el paraguas de «…si te gusta bien y si no, también. Me la pela todo el mundo».

Creemos que somos lo que creemos que pensamos. Es decir, creemos que somos nuestras creencias, nuestros pensamientos. Pensamientos a los que hay que defender con uñas y dientes. Cuando en realidad estamos muy confundidos.

El ser humano debe ser flexible. Yo no pienso igual que como pensaba el 1 día que empecé a escribir. Yo no actúo de la misma manera ya que como cuando tenia 30 años .

Lo que creías con 7 años , ¿A qué no es lo mismo que lo que crees ahora?

Hemos cambiado de ideas, hemos preguntado, hemos sido curiosos investigando cosas que nos decían como «prohibidas». Ha sido la vida , las experiencias, las personas, los libros o películas, las que nos han ido moldeando, perfilando, haciéndonos mucho mejores en alguna ocasión. En otras, pasa palabra.

Y ahora nos hemos vuelto unos hooligan de nuestras ideas que defendemos a muerte, sin ver ni querer ver más allá de ellas.

Eso no es pensar, eso es berrear. Y es lo que hacemos últimamente.

Berreamos, no pensamos.

Si es que además la R.A.E lo dice con la definición de pensar: » Formar o combinar ideas o juicios en la mente….Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio..»

Esto segundo si lo hacemos muy bien, todo lo que examinamos (o eso creemos, porque no le damos una oportunidad ni siquiera) que no entra dentro de lo establecido para nosotros, pensamos que es una mierda o lo atacamos.

¿Pero eso de formar o combinar ideas? poco o nada lo hacemos. Más bien «vomitamos» lo que creemos que somos, nuestra verdad absoluta.

¿Hacía donde vamos si no sabemos pensar? ¿Será una sociedad innovadora como tanto se habla, que respeta a todo el mundo y promulga la diversidad, si no sabemos pensar?

Las empresas, ahora tienen la «moda» de la diversidad. Todo debe ser diverso, p

Yo creo que se nos llena la boca hablando de muchas cosas que ni siquiera nos hemos parado a pensar de qué estamos hablando. Y mucho menos de las consecuencias que podría tener.

Ah, y pensar no quiere decir RECORDAR lo que te dijo tu amiga «la paca» sobre ése chico, lo que te hizo tal amigo esa noche o recordar la lista de la compra por si se te ha olvidado algo…Eso es RECORDAR, totalmente diferente a pensar por uno mismo.

Estos momentos que estamos viviendo, son esenciales para muchas cosas, pero sobre todo para empezar, pensar y no berrear.

Pero tú decides.

¡¡Ante la tristeza que nos invade…!!.

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«Me tomo poco en serio eso de ser mayor«. dice Imanol Arias.

Tristeza en el ambiente de trabajo. Tristeza cuando hablas con amigos. Tristeza cuando paseas por la calles de tu ciudad y si antes no oías a la gente hablar, ahora con la mascarilla, ni te cuento.

Observa a los ojos de la gente, ESTAMOS TRISTES.

Y claro que hay razones para estarlo. No voy a ser como la Pantoja y decir que tenemos todo a nuestra disposición y que no tenemos que tener esos sentimientos de tristeza. Unos habrán perdido a algún familiar, otros habrán cerrado su sueño empresarial y el mundo se enfrenta a una situación a la que nunca se había enfrentado.

Claro que podemos estar tristes, pero vayamos más allá.

Estás triste porque te sientes defraudado y desamparado.

Si a la situación es triste y nos encontramos que no tenemos unos lideres que nos han defraudado. Que nos hemos dado cuenta más fehacientemente que buscan su interés y saltar del barco lo antes posible. Unos «amigos» que cuando vienen malas, por arte de amiga desaparecen o un jefe en tu empresa, que lo que decía que lucharía por su equipo ya se ha olvidado y solo quiero salvar su puesto de trabajo.

Ante la incertidumbre que tenemos , ante esa situación en la que no podemos predecir el futuro que queremos tener o tendremos, nos encontramos desvalidos y con razón tristes.

Viendo lo mismo, creo que la palabra líder la usamos mucho, mal y a destiempo. Cuando en realidad , el titulo le ha quedado muy grande a muchas personas, no haciendo lo que se le supone a un líder.

Pero también le damos el titulo de líder a cualquiera, porque así no queremos pensar, no queremos esforzarnos, no queremos sufrir. Y si alcanzamos el éxito, lo antes posible y sin sudores, mejor. Pero mientras va todo bien, todos somos felices, cuando las cosas cambian, aquí salvase quién pueda.

Y como hasta ahora siempre hemos hecho lo que los demás nos han dicho, lo que los demás nos han recomendado, lo que los demás les ha ido bien para ellos, nos encontramos en una situación, que todo ha saltado por los aires.

Nada sirve, nada vale. Todo lo que habíamos hecho hasta la fecha, ha saltado por los aires.

Y eso produce miedo, pero también tristeza. Ya que estábamos apegados a quienes creíamos que éramos y ahora nos hemos dado cuenta, que ya no somos nada del personaje que éramos en marzo.

Tristeza, o ¿Es miedo?.

Ante esa situación, optamos por dos caminos:

.- Tristeza

.- O pensar que todo es mentira, que nada me ocurre a mi y que tarde o temprano todo volverá a ser como siempre. ( conozco gente que ha optado por esta decisión).

Pero yo creo que estamos ante un momento único que tenemos que aprovechar. Sin darnos cuenta hemos vuelto a cuando éramos pequeños y soñábamos con conseguir hitos increíbles y mientras lo decíamos parecíamos gusiluz iluminándosenos la cara.

Ya lo que antes creíamos que sería nuestra vida, la rutina que vivíamos, ya no volverá.

¿El qué vendrá?

Lo que tú decidas.

Por eso creo que es un momento ideal para volverte a preguntar, ¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?

Y me da igual que tengas, 30,40 o 50 años, te aseguro que todavía te quedarán por delante otros tantos años para disfrutar de eso que te apasiona, de eso que sabes que eres, de eso que no te deja dormir por las noches imaginándote qué pasaría si dieras un paso adelante.

Pero antes tienes que hacer una cosa, que creo que no has hecho hasta la fecha. ¿Preparado?

TIENES QUE LIDERARTE A TI MISMO.

Tienes que coger las riendas de tu vida por los cuernos y empezar a encaminarla a tu pasión, a tu felicidad.

Tienes que coger las riendas de tu vida y gritar a los 4 vientos, que eres como eres y siempre vas a ser así a partir de ahora. Que basta ya de hacer el tonto y seguir a «gurús» de medio pelo. Qué el único gurú que dirige tu vida eres tú.

Tienes que coger la riendas de tu vida y sin importar las circunstancias, (recientemente veía como una gurú, luchaba con uñas y dientes que las circunstancias de donde habías nacido , importaban para tu futuro), luchar por esa llama que nunca se ha apagado dentro de ti.

Estamos viviendo unos momentos muy importantes y críticos para la sociedad. Pero también unos momentos en los que tras destruirse todo, nos da la vida una oportunidad de crear lo que siempre hemos querido ser y no parecer.

SIEMPRE QUE LA TRISTEZA TE INVADA, PREGÚNTATE: ¿QUÉ QUERÍAS SER DE MAYOR? y a continuación ¿QUÉ HE HECHO AL RESPECTO? Y PONTE MANOS A LA OBRA.

Andrea Vilallonga: «Tenemos que ser nosotros mismos lo antes posible».

Hoy dentro de la sección «Conversaciones con..» es un placer presentar a Andrea Vilallonga.

Cuando vi la frase que engloba la filosofía de trabajo de Andrea, «acepta lo que ves, quiere lo que eres«, era una persona que había que tenerla en esta sección y poder conversar con ella.

¿Te gustaría descubrir y aceptar el reflejo que te encuentras cuando te miras al espejo? Andrea tras años de experiencia profesional, tiene un método en el que nos enseña algo que no es nada fácil, ser consciente de la imagen que tenemos y que transmitimos.

El método Mírate, nos ayuda a darnos cuenta que nuestra mente confunde el VER, con el SER. Ayudándonos a través de la Imagen Externa, la Expresión y la Actitud a ser más conscientes de lo que parecemos o cómo nos expresamos. Cuando tomas consciencia de tu imagen es cuando puedes decidir qué influencia quieres transmitir.

Además de ser colaboradora en medios de comunicación, formadora en grandes empresas, la hemos visto en programas como Operación Triunfo. Es autora de los libros «Mírate: Mejora tu imagen, renueva tu actitud, trabaja tu expresión» y recientemente ha publicado «Enamórate«.

Podéis conocer más el trabajo de Andrea a través de Facebook, Twitter, Instagram y su Web.

.- ¿Qué imagen crees que da Andrea Vilallonga?

Yo creo que mi imagen ha sido muy evolutiva, como la imagen de todos. Todos deberíamos revisar la imagen que transmitimos a los demás cada dos o tres años. Como cambia nuestro físico y nuestra imagen está relacionada con lo que parecemos ser, es algo evolutivo.

Ahora mismo creo que Andrea da una imagen de seguridad, eficiencia, jovialidad y un poco de simpática.

.- Si te miras en un espejo ahora, ¿Qué ves tras todo el tiempo vivido?

Veo muchas cosas, pero estoy muy contenta del resultado. No me puedo quejar de todas las experiencias buenas y malas que he tenido. Y veo que con 45 años a una señora, algo que me encanta ser. Una señora que se toda las cosas cada vez, con un poquito más de calma.

.- ¿Podemos enamorarnos de nosotros mismos con la que está cayendo y con la que dicen que va a caer?

Es que la que está cayendo y la que va a caer no tiene nada que ver con nosotros mismos. El amor propio no tendría nada que ver con las circunstancias externas.

Por lo tanto, te digo que SI, debemos y podemos enamorarnos de nosotros mismos.

De hecho las circunstancias ajenas, no deberían impedirnos enamorarnos de nosotros ni de nadie. Quizá harán que vivamos las cosas con un poco más de estrés, de angustia, de incertidumbre pero bien gestionado , no tiene nada que ver con el amor.

.- Optimismo, realidad y creatividad, es mi formula de la felicidad. ¿Cuál es la tuya?

Yo no creo que haya ninguna formula de la felicidad que funcione universalmente.

Creo que cada uno se construye su pequeña formula. Sin embargo, lo que a mí me gusta decir es que la felicidad no es una emoción constante. Y al ser impermanente tenemos que saber aceptar lo momentos buenos como son y disfrutarlos al máximo. Y si son momentos malos, de la mejor manera posible.

Pero para mí la formula de la felicidad es entender que depende de nosotros e no permanente.

.- ¿Son los ojos ahora una nueva fuente de comunicación del ser humano?

No solamente los ojos, sino también la frente, las cejas, las manos, el cuello, el cuerpo… Ahora de lo único que estamos prescindiendo es de la boca y ya está.

Pero en general, le estábamos dando demasiada importancia a la boca. Y es una buena manera de volver a utilizar el lenguaje no verbal para enfatizar lo que queremos decir.

.- ¿Qué piensas que los demás al oírte dicen que es una locura?

Esto es algo que va variando con el tiempo, ya que soy una tia que soy muy valiente y me atrevo con muchas cosas. La mayoría de cosas que voy a hacer o que digo que si, son consideradas como una locura, algo que para mí no es. Y quizá vaya encaminada al fracaso, en el buen sentido, pero es algo que me pasa habitualmente. Por lo tanto no es una cosa en concreto.

.- ¿Qué cambios crees que se están produciendo en la sociedad a la hora de relacionarnos en estos momentos?

Yo era mucho más optimista cuando comenzó el confinamiento en relación a cómo iba a evolucionar las relaciones. Pero me doy cuenta que en esta «2 ola» estamos en el mismo punto que en marzo, es decir que los seres humanos volvemos rápidamente a nuestras costumbres antiguas.

Y todo lo bueno que podríamos haber hecho, como instaurar de manera definitiva en algunos casos como la combinación del teletrabajo pues la mayoría de las empresas han vuelto a lo de siempre. También pensaba que podría haber más confianza y quizá más compromiso en general, volviendo otra vez al control. Por no decir que también pensaba que habría más voluntad para que las cosas fueran mejor, pero es curioso que solamente haya pocos que están dispuestos a sacrificar su bienestar que teníamos antes para que la sociedad funcione.

Siempre hay pocos. Sino no estaríamos otra vez en esta misma situación.

Desde luego que hay trabajo que no se pueden permitir el teletrabajo, pero los que si, las empresas más antiguas o más tradicionales, no les gusta, ya que quieren tener ese control sobre los trabajadores.

Por ejemplo el hecho que nos recomienden no salir un fin de semana para contener la pandemia y seamos incapaces de hacerlo, son cosas que pensaba que cambiarían y no.

.- ¿Qué consejo nunca darías a nadie y que te han dado a ti sin parar?

Nunca le diría a nadie lo que tiene que hacer, cómo debería comunicar, cómo debería comportarse sin haberle preguntado antes que es lo que quiere.

Cuando la gente me dice: «Andrea, esto lo deberías haber hecho de otra manera» yo les respondo que «quizá era así como lo quería hacer«.

Intento, aunque no siempre lo consigo porque los humanos somos así, siempre antes de dar un consejo sea lo que sea, es preguntar qué es lo que querría la otra persona. Porque sino lo estaría viendo desde mi punto de vista y no desde el punto de vista de la otra persona, algo que creo que no hace nadie.

La gente da consejos sin ponerse en los zapatos del otro y sin ni siquiera entender el mapa o el territorio de la otra persona.

.- ¿Por qué nos da tanto miedo la palabra amor?

Yo no sé si nos da miedo. La verdad que no me he encontrado a nadie que le diera miedo la palabra amor.

Quizá le da miedo la palabra amor, porque significa confiar en el otro. Y como he dicho antes, tenemos un problema de confianza grande.

Es verdad que hay mucha gente que engaña, pero hay mucha gente que no. Entonces ese compromiso, esa confianza se ha perdido. Y quizá nos cuesta un poquito más. Pero miedo no.

¿Nos da miedo el ego bueno? La verdad que la palabra ego ya suena como peyorativa. Cuando dices ego, la gente se lo toma como algo negativo. Pero yo digo que siempre hay que tener ego. La cuestión es que tu ego intente matar al ego ajeno o no intente estar por encima de los demás Pero si tú crees en ti y sabes respetar los espacios de los demás, yo creo que el ego puede estar interesante.

.- ¿Qué serías sin el poder la curiosidad?

Poca cosa, la verdad.

Soy muy curiosa. Es muy curioso, ya que de hecho durante toda la vida me han dicho que era cotilla . Y en un momento de mi vida, pensé que cuando yo preguntaba me decían que era cotilla. Cuando yo cuando pregunto, no es por cotillear, pregunto por curiosidad, por saber.

Yo pregunto todo y no me importa no saber. E incluso cuando doy formaciones, si hay algo que no sé lo pregunto, porque no puedo saberlo todo. Si es que además un profesor que intente ponerse por encima de los alumnos es algo que siempre me ha parecido fatal.

No estamos aquí para enseñar, sino para acompañar o dar otro tipo de perspectiva.

La curiosidad está en mi en todo momento y Santo Google que me ha abierto muchas vías de todo

.- ¿Cómo nos podemos volver a enamorar de nuestro trabajo tras el confinamiento y los despidos que puede haber?

Lo que hay que tener claro es que nuestro trabajo no nos define. El trabajo es una herramienta más para ganar dinero o para otros realizarse profesionalmente . Pero hay mil maneras de realizarse como personas que no tengan que ver con el trabajo, la familia, los amigos, los hobbies, el vivir…

A pesar de que es complicado y difícil, no pienso que el trabajo tendría que tener tanta importancia para impedirnos enamorarnos de nosotros mismos. De hecho, el trabajo es solo lo que hacemos, no lo que somos.

Me sabe mal, pero nos han obligado a ser nuestro trabajo. Cuando tú conoces a alguien, la pregunta número 2 o 3, es siempre ¿A qué te dedicas?, pensando que así que la respuesta nos puede dar información de quién es esta persona.

.- En estos momentos que vive la sociedad, ¿Es el momento oportuno para ser nosotros mismos por fin?

Yo creo que tenemos que ser nosotros mismos lo antes posible, porque no podemos ser nadie más que nosotros mismos.

A lo mejor lo que permite este momento, es a volver a poner nuestras prioridades en orden, más que ser nosotros mismos. Creo que esto sería lo ideal.

.- Entre mascarillas y las máscaras ¿Cómo podemos provocar un impacto positivo en los demás?

Con todo nuestro lenguaje corporal. Teniendo más paciencia, confianza , con empatía.. No teniendo tanta prisa ya que hay que comunicarse de manera distinta.

Incluso todas las comunicaciones online, no solamente por la mascarilla, necesitan de un tipo de comunicación distinta, ya que no es lo mismo y no nos podemos comunicar igual en persona que en una conferencia online. Y a veces las personas parecen que no se dan cuenta , ya que los códigos de comunicación son muy distintos, pero no son difíciles. Solo es una cuestión de reaprender ciertos gestos o maneras de interactuar con los demás poniendo un poco más de atención en el otro y menos en el yo.

.- ¿A qué tiene miedo Andrea?

A muchas cosas. La verdad que soy muy valiente, pero también soy muy miedica.

Sobre todo tengo miedo a que le pase algo malo a los míos. Eso es lo que más miedo me da. Por lo demás, creo que todo lo demás es sobre llevable.

.- Una reflexión para los lectores del portal.

La reflexión sería que aprovechásemos este momento extraño de incertidumbre para hacer un reset, volver a chequear nuestro orden de prioridades e intentar si nos apetece, trabajar momentos de más calidad.

No solo de más calidad con los nuestros, sino en general. Por ejemplo irnos a tomar cafe y tener más calidad con la persona que tenemos enfrente de la mesa.

Lo que estoy diciendo es que seamos más amables y disfrutemos más de todas las cosas. No solo de las cosas que sabemos que vamos a disfrutar e incluso de las cosas que ya no les damos tanta importancia o no hemos sabido disfrutar hasta ahora.

Seamos personas de más calidad.

¡¡Ser uno mismo NO tiene contraindicaciones!!

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«Si tienes la suerte de ser diferente, no cambies nunca» dice Taylor Swift

Ahora parece que los grandes «gurús» de estos tiempos se están dando cuenta la importancia de ser auténticos ahora y siempre.

Yo me pregunto cuando lo veo:

Si ahora se dan cuenta, ¿Qué es lo que estaban haciendo antes pues? ¿Ser otra persona?. ¿Ahora quieren subirse y crear una nueva moda? La respuesta siempre suele acabar siendo un SI.

Esta semana, un amigo me comentaba sus dudas tras una entrevista de trabajo, dudaba si la próxima vez iba a ser tan él como había sido en esta recientemente.

Cuando tenemos una decepción con una persona, una de las frases que siempre decimos es: «Solo quiero gente autentica.. Prefiero quedarme con dos personas de verdad que con gente falsa…Ya no lo aguanto más..»

Odiamos que nos mientan cuando hemos dado todo por una persona o empresa. Nos sentimos estafados y con ganas de subir nuestro «muro emocional» para la siguiente vez. Deseando ser nosotros quien esté en el otro lado y no volver a sufrir.

Somos nosotros, somos claros, transparentes, algo que dice la sociedad reclama en todos los ámbitos. Y cuando lo somos, nos rechazan. Y como no nos gusta esa sensación, preferimos ser un «personaje» que a seguir siendo nosotros mismos.

Tengo que decirte una cosa, si optas por esa opción, estás perdiendo todo el esfuerzo que hayas realizado por ser tú mismo y aumentar tu confianza. Así que eres un cobarde. Siento decirlo así de claro, pero es lo que pienso.

Has luchado por conocerte, luchas por lo que sientes, amas lo que te gusta sin miedos ni tapujos, y porqué una persona tenga mal día, tenga miedo a «No dominar» quién eres, ¿Vas a echarlo todo por la borda? Allá tú, pero yo no lo haría.

Si te han rechazado por ser tú mismo , puede ser por miles de causas, pero principalmente es por miedo a tener a alguien que es autentico, que dice lo que piensa, cómo siente sin ningún tipo de miedo. Pero el problema no es tuyo, es de la otra persona.

Quieran o no, la gente sabe de antemano quién eres y cómo vas a reaccionar ante una situación si ya la han vivido contigo. Quieran o no , saben que vas a dar tu opinión y te importará poco lo que digan los demás. Eso si, siempre con respeto, claro está.

Pero ser uno mismo, es ser coherente contigo pero también con los demás, porque saben de antemano quien eres. Y eso me parece que es algo beneficioso, tanto a nivel personal como profesional.

Ser uno mismo no produce contraindicaciones como dirían los anuncios de medicamentos. Pero aún así por mucho que te diga, seguirás teniendo dudas a ser tú mismo o más callado la próxima vez, así que te dejo una serie de recomendaciones, que al menos me gustaría que leyeras:

1.- No creo en la palabra vulnerable, que últimamente está tan de moda. Una persona vulnerable es una persona indefensa, que tiene miedo. Que se ha quitado todas sus capas de vergüenzas y no sabe por donde ir. Pero una persona autentica, original, no es una persona vulnerable que tiene miedo a enfrentarse a la realidad.

Es una persona HUMILDE, que apuesta por lo que siente, pero también sabe que puede confundirse, así que es la primera que reconoce sus fallos, si así cree que los ha cometido.

2.– Una persona autentica, NO SE MUERDE LA LENGUA. Si se come sus palabras en función de quien tiene delante, no es autentica, más bien una «veleta». ¿Estamos en una sociedad dicotomizada? ¿Qué si estás a favor mío genial, y si no estás en contra de mí? Desde luego. Pero si vas ensanchando el pecho diciendo que eres autentico pero luego dependiendo de con quien estás, de lo que puedas ganar, te «comes» tus valores, tus opiniones,.. No eres autentico, eres una mentira.

Las mejores amistades se forjan con la verdad a la cara. Los cambios se producen cuando te enseñan la realidad que no quieres ver, no en función de los intereses que puedes satisfacer. Aunque eso es lo que últimamente parece que esta de moda.

3.- Las personas autenticas les importa un bledo las modas, las tendencias y el que dirán. Si te importa lo que puedan decir los demás, tu autenticidad, brilla por su ausencia. Serás una moda pasajera, no conocido por tu coherencia.

4.- La línea roja de toda persona autentica, son sus valores. Si duda de ellos por un beneficio a corto plazo, se estará mintiendo a él y a los demás. Pero sobre todo, no «excusa» que se pueda dar una imagen falsa en redes sociales o cara a los demás, porque si mientes a los demás, se miente asi mismo, ¿Qué confianza se puede depositar en él? ¡¡NINGUNA!!.

5.- Las redes sociales han creado un mundo ideal como diría alguna pelicula de Disney. Cuando en realidad, entre otras cosas nos ha «idiotizado» con tanto brilli brilli y ganas de brillar. Así que cuando alguien dice cosas que el siente, contrarias a lo comúnmente establecido, en vez de escuchar a esa persona, tener un pensamiento crítico, saltamos y ya lo consideramos como «subversivo» porque no ha entrado dentro de nuestro pensamiento y lo peor de todo, «hacer pensar» a nuestro grupo.

Así que si has tenido algún «percance» por haber sido tú mismo, es normal, los demás solo están acostumbrados a los «disfraces de todos los días» y cuando ven a alguien sin trampa ni cartón, salen corriendo.

Pero por favor, no dejes nunca de ser tú mismo. A eso hemos venido a este lugar llamado mundo, A SER TÚ.

Prefiero una persona que me diga la verdad a la cara y que me trate como un adulto. Además la verdad es el mejor antídoto contra la incertidumbre. Que no uno que vaya de amigo mío, que vaya de autentico y defensor de sus valores, clavándomela luego por detrás cuando anteponga sus intereses materiales a mi amistad, ¿Y tú?

¡¡Un Ministerio del Sentido Común!!

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«El sentido común no están común» decía Voltaire.

Siempre que estamos en la edad del «pavo» pensamos que llegar a la madurez, en la que podremos gritar a los 4 vientos, lo que nos de la gana, lo que nos apetezca.

Pero últimamente, por mucho que saquemos pecho, que somos «mayores» para hacer lo que nos da la gana, nos tendríamos que estar más callados , al ver que el sentido común brilla por su ausencia.

Y no hablo del sentido común por temas políticos que estamos viviendo a nivel mundial, ni por la pandemia, sino que todo ello, es una muestra que no hay sentido común en este mundo, llamado sociedad.

«¿Es que no lo ves? Es de sentido común…¿No me digas que no estás conmigo? Es de sentido común. Ya era hora que quitase a ese jugador, es un paquete, era de sentido común..».

Nos pegamos todo el día poniendo en nuestra boca el sentido común. Pero ¿Qué es?

Según la R.A.E. el sentido común es «la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto».

Se podría decir que es una forma racional y sensata de actuar.

¿Qué bonito todo, verdad?

Parece evidente que tenía quitar a ese jugador, parece evidente que tenías que ponerle los cuernos a tu pareja ya que ella lo había hecho contigo, parece evidente que tenias que irte de tu trabajo porque no reconocían según tú creías tus esfuerzos, …

Parecen evidentes muchas cosas…¿Pero estamos en lo cierto?

¡¡NOO!!.

Basamos nuestro sentido común en función de NUESTRAS experiencias. Y pensamos que el mundo, está configurado según nuestras experiencias. Y ya no hay más. Solo existe lo que nosotros creemos y quién nos rebata nuestras ideas, está contra nosotros, en vez de escucharlo.

¿No me crees?

Solo hace falta poner a la hora de comer las noticias en cualquier canal, para ver la falta de sentido común que tenemos en este país. Pero ya no solamente estoy hablando en temas políticos, sino también cuando hablan de futbol o en temas de la prensa rosa.

¡¡PARECE QUE LES VA LA VIDA EN ELLO!!.

El sentido común brilla por su ausencia. Luego ves a «gurús» que ponen alguna frase de 1º de sentido común y como la gente aplaude como si hubiera obtenido el premio Nobel de Literatura.

Tenemos los dos extremos. Personas que protegiendose en su sentido común, defienden a dientes su postura de una forma intransigente. Y por otro lado tenemos cosas que son de sentido común, se les da un matiz de «extraordinario» que no lo entiendes.

¿En qué creemos que basamos nuestro sentido común?

En unos valores que nos han enseñado. Valores que pensamos, o eso nos hacen creer, que son universales. Y no es así.

Se nos habla de escuchar a las personas cuando hablan, y no lo hacemos. Se nos dice que hay que ayudar a los demás y si vemos a alguien pidiendo ayuda, nos cruzamos de acera. Se nos dice de perdonar a todo el mundo y cuando alguien nos hace algo por lo que no pasamos, damos carpetazo a esa relación … Y siempre respondemos: «Era de sentido común, se lo ha ganado».

El sentido común lo envolvemos en miedo y en ego, seamos sinceros. Y los valores nos los pasamos por ahí abajo si algo va en contra de nuestros intereses a corto plazo. Y punto.

Utilizamos el «sentido común» para acabar conversaciones por el método rápido. Si lo dice el sentido común ya nos callamos. ¿Por qué? Porqué no queremos ser nosotros quien lleve la contraria a los demás.

Es decir , una excusa barata para no aguantar más a quién te está «haciendo cosquillas» en tus creencias. Por no decir otra cosa más soez.

No queremos comprender el mundo en el que vivimos. Queremos vivir nuestro mundo. El de nuestros intereses, el de la imagen que queremos dar a los demás y que nos reporte beneficios a corto plazo. Tenemos miedo a todo aquello que no dominamos y sintamos que pueda «remover» nuestras creencias. No queremos que nadie toque nuestros «ideales» aquellos que nos han llevado a donde estamos, principalmente por ego y estatus, ya que si lo hacen , estaremos abriéndonos a un mundo desconocido a para nosotros.

El sentido común no es lo que tú crees y que defiendes con uñas y dientes, no lo olvides. Eso es miedo y ego.

¿Pero qué es el sentido común?

Es esa voz que te dice, » Haces mal no llamando a tu amigo de hace 10 años y todo porque tienes pareja», «Haces mal no pidiendo perdón a tu compañero sabiendo que te has confundido y todo por tu ego», «Haces mal no buscando otro trabajo después de los sofocones que te pegas con ese jefe que no te comprende», » Haces mal comiéndote esa palmera de chocolate cuando deberías comerte esa ensalada por tu salud»….

El sentido común es esa voz que te dice te has confundido, escucha más, se más agradecido, ayuda a esa persona que te lo ha pedido, haz eso que siempre te ha funcionado para ti… Es esa voz que te quiere decir, que si lo hace todo el mundo tú también puedes, cuando has visto y sentido luego, que no ibas bien por ese camino.

Se dice que una de las características del sentido común, es que es una cosa aceptada por la mayoría de un grupo. Y es algo que puede funcionar.

Estoy de acuerdo, pero el ser humano es un ser «comodón»: Hasta que no ve que es hora de cambiar, de abrirse, de escuchar , no piensa cambiar su sentido común. Y aunque sepa que tiene que cambiar, hasta el último momento , no lo hará.

El sentido común tiene que estar en plena evolución, como lo hacen los tiempos, las experiencias que vivimos…Todo cambia, nada es igual, por lo tanto el sentido común, debería estar también en plena evolución.

La razón y la lógica siempre es algo estanco. Nuestro cerebro no quiere que crezca, que evolucione. Y sin esa evolución, todo lo que no sea considerado por nosotros como normal, lo rechazaremos de forma instantánea.

Pero como vemos, el sentido común, es algo estanco. Si estás a mi favor, genial, si estás en mi contra, olvídate de mí.

En unos momentos en los que deberíamos buscar el bien común, propósito que debería tener el bien común, la realidad nos dice que no es así. Algo que debería facilitar la convivencia entre todos ante un reto como es el de la pandemia, lo único que hace es dividirnos.

Mi sentido común desde luego que no puede ser igual que el tuyo. Nos diferencias muchas cosas, pero principalmente las experiencias que habremos vivido. Pero ante un contexto, en el que si nos ponemos de acuerdo, vamos a mejorar por el bien común, vamos a tener una convivencia mejor, pensar que mi «sentido común» es la realidad y la única verdad, SOLO NOS LLEVARÁ AL MAYOR DE LOS DESASTRES.

Por eso siempre apuesto por el pensamiento crítico hacia uno mismo y hacia los demás. Escuchando siempre el qué nos pueden decir y yendo más allá de lo que dicen nuestras creencias o experiencias que es mejor o peor para nosotros.

Algún que otro Ministerio sería mejor que se reinventase y se transformase en el Ministerio del Sentido Común. A todos nos iría mucho mejor.

¿Te apuntas?

¿Algo grande ya es considerado como algo bueno?

«Las apariencias engañan y más engañarán a quien sólo se fije en la apariencia»

¿Grande por bueno? o ¿Bueno por Grande?

Nos volvemos locos con el tamaño. ( ¡¡Mal pensados!! ).

Pensamos que si anuncian que ha estado de gira por todo el mundo tendrá que ser buena. Pero no preguntamos cuánta gente lo ha visto.

Pensamos que si un libro pone que ha vendido tantas ediciones (aunque sean ediciones de 5 libros cada una), tiene que ser un libro genial e ideal para nosotros.

Pensamos que si esa persona tiene tantos números de seguidores, tiene que ser un gran profesional. Olvidándonos que a día de hoy, los seguidores se pueden comprar a miles.

Pensamos que si una profesional cambia de profesión, también tiene que ser buena en la otra profesión. Y todo porque en la otra era una persona reconocida.

Sin pensar antes, sin recapacitar nada, ya pensamos que todo lo grande, tiene que ser bueno para nosotros. Ya que hay muchas personas que así lo consideran, no vamos a ser nosotros los gilipollas de decir y creer que no están en lo cierto.

Y por gilipollas, nos comemos alguna cosa, que nos sienta mal a la cabeza o al corazón. Pero por orgullo no lo decimos, no vayan a pensar que somos «raros».

Según la Wikipedia; el efecto halo, consiste en «afirmaciones exageradas o irreales sobre destrezas , capacidades o atributos de una persona o de una cierta circunstancia«.

Ya no solo las redes sociales han potenciado este efecto halo a niveles estratosféricos, sino en la vida real también lo hacemos

«¿O es que nadie ha dicho: «Me han dicho que tienes ojos de buena persona y así lo creo».? ¿Tiene pinta de ser gran profesional por llevar el traje bien planchado?» …Chorradas así hemos dicho todos. Y luego nos hemos dado una buena ostia. ¿O es que no creía que una persona era de una manera según te lo habían dicho y luego te diste cuenta que no era como la pintaban?

Me parece que no soy yo el único. A todos nos ha pasado algo así.

Antes pensábamos que si nos lo decía un amigo, es que lo hacía por nuestro bien y teníamos que comprarnos el libro, ir a la conferencia de esa persona o creer lo que nos están diciendo. Ahora ya no solo creemos en lo que nos dice nuestro amigo, ahora nos referenciamos en los datos, en los anuncios con los que nos taladran en las redes sociales o si los vemos todo el rato en televisión.

Es decir, creemos que los demás saben qué es lo mejor para nosotros, que nosotros mismos. Y por lo tanto, como no nos gusta pensar, como no queremos confundirnos, como no queremos fallar, si todos van al mismo lado, NOSOTROS TAMBIÉN.

Un borrego más al rebaño.

No se nos enseña entre otras cosas a dudar.

No queremos dudar, porque eso significaría pensar por uno mismo y darnos cuenta que pensamos diferente a lo que piensan los demás. Y como no nos apetece que nos señalen como «raritos» o especiales, pensamos como piensan los demás. Yéndose nuestro pensamiento critico, nuestro talento, nuestra esencia, tan lejos como el viento lo permita.

La duda es para las personas que su vida está marcada por el esfuerzo. La duda no la quieren, quienes quieren el éxito sin ningún tipo de él.

Cada día creo más que necesitamos tener más dudas.

No soy un pitoniso, pero cuando dudo de algo, de una persona , de un profesional que tengo delante, no suelo confundirme. Al igual que la intuición, la creatividad, la duda tendría que ser una habilidad que tendríamos que desarrollar durante toda nuestra vida.

Cuando dudo, conozco más a las personas, veo su verdadero potencial, conozco la realidad de las situaciones. Cuando no dudo, creo que todo lo se, que lo que me dicen que es bueno para mí, que es lo mejor.

Cuánto más dudo, más ganas tengo de mejorar, más aumenta mi motivación, mi curiosidad de descubrir qué hay detrás de todo eso, no creyendo a ciencia cierta lo que los demás determinan.

Algo que nos hace innovar, crear, ir más allá. Cuando creemos en el efecto halo, creemos que lo nos dicen es la verdad, nos estamos limitando, nos está dominando el miedo.

¿Grande por bueno? Dudo.

¿Bueno por grande? Dudo.

¿La calidad lo determina el tamaño de algo? LO DUDO

¿Y tú?.