¿Qué solemos hacer cuando nos quejamos de algo?

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Hoy es trending topic en redes sociales un alegato de un presentador en el que comenta que los politicos nos han tratado por tontos.

Nos han tratado por tontos por su forma de gestión, por sus idas y venidas y por su falta de decisiones.

Nos han tratado por tontos y ahora nos quejamos.

Ahora gritamos que nos han tratado por tontos.

Gritamos a los 4 vientos que no estamos de acuerdo con lo que han hecho con nosotros. Que nos merecemos un respeto porque somos ciudadanos. Queremos nuestros derechos, queremos nuestra salud mental, el poder salir por ahí y llegar a casa a las 5 de la mañana como cubas…

Gritamos muchas cosas…. ¿Pero qué suele hacer normalmente el ser humano al respecto cuando se siente maltratado?

¡NADA!.

Mañana la noticia será que han llegado los Reyes Magos o que tu «gurú» le ha tocado la lotería.

Mañana ya nos hemos olvidado de todo. Mañana lo que exigíamos ya será historia.

Y todo, ¿Por qué?

Porqué no tenemos el ademán de luchar, de salirnos de lo establecido, de esforzarnos realmente por lo que queremos, por lo que sentimos. A cambio preferimos quedarnos como estamos, que «creemos que no estamos tan mal».

Y no solo estoy hablando de esta situación que estamos viviendo con el bicho llamado Covid-19. Hablo en general, nos quejamos mucho, pero hacemos poco para cambiar la situación.

Sabemos que nuestra pareja nos trata como tontos y nosotros aún seguimos ahí.

Sabemos que nuestro «jefe» es un déspota, por llamarlo finamente. Pero no nos vamos del trabajo a pesar de nuestros enfados y lloros porqué…

Sabemos que tenemos que cambiar, que las cosas no son como pensamos… Pero eso de cambiar si eso, lo dejamos para otro día.

Sabemos que nos están tratando por tontos. Quizá porqué estamos siendo demasiados buenos, quizá porqué nos interesa o vete a saber, quizá queríamos creer, quizá no queríamos sentirnos solos o creíamos que estaba realmente enamorada de nosotros.. …. En resumen, por querer creer, creer que sabrían más que nosotros, por confianza en la otra persona o por necesidad, hemos llegado a la situación que se «nos han hinchado los eggs».

Tranquilo, está genial que haya abierto los ojos y te hayas dado cuenta que no quieres dicha situación. Te aseguro que otros, aún sabiendo lo que están viviendo, se lo callan y siguen aguantando , porque creen que les interesa más «que se aprovechen de ellos» que no dar un paso adelante y dejar a un lado esa situación.

Felicidades, has reconocido que no te gusta como te están tratando. Pero también tienes que reconocer que parte de la culpa es tuya, ¿eh?. Claro que si, no eches la mierda al resto, que también tienes culpa. Quizá por confiar más de la cuenta, por no hacer esa pregunta que hubiera cambiado la situación,… has llegado hasta donde estás a día de hoy.

¿Seguimos?

En estos momentos te encuentras en una texitura:

.– No hacer nada, no decir una palabra más alta que otra y seguir con la cabeza baja aguantando el chaparrón.

¿Cómo suele acabar estas situaciones? Seguramente tú peor de cómo estás ahora y la otra persona con una sonrisa de oreja a oreja sin esa sensación de haber hecho las cosas mal.

Pero si optas por esta opción, lo respeto.

Pero eso si, NO TE QUEJES SI NO QUIERES HACER NADA AL RESPECTO.

Es respetable que no quieras hacer nada porque satisface algún interés, porqué quieres llevar tu vida de siempre o lo que sea….pero a partir de ese momento, no te quejes. Has tomado una decisión y tienes que consecuente con ello. Si sigues aceptando la situación, ¿No te irá tan mal, no?

.– Parar. Pensar qué quieres realmente y quizá salirte de esa relación.

También puede pasar que esa persona no se daba cuenta. Puede pasar. Si Messi se fue del Barca, a día de hoy puede pasar cualquier cosa. Pero ante todo para y piensa qué es lo que quieres realmente en tu vida. Sabes que NO quieres. Pues qué quieres es más fácil expresarlo. Y si sientes que tienes que «abandonar esa relación» es lo primero que tienes hacer.

Pero si sabes que NO quieres en tu vida y sigues «aguantando» esa situación, el problema es tuyo, seamos claros. No lo olvides.

Pero ¿Sabéis una cosa? Que por mucho que hablemos de felicidad, de responsabilidad ( he oído la palabra más en estos dos años que en todos mis 42 años ), de resiliencia, del despertar espiritual, de madurar, de muchos términos que inundan las redes sociales… ¿Qué acabamos haciendo?

QUEJÁNDONOS Y ESPERAR A QUE SEA OTRO A QUIEN DE EL PASO ADELANTE QUE SOLUCIONE NUESTROS PROBLEMAS.

¿Hacemos algo cuando algo no nos gusta?

VOMITAR EN REDES SOCIALES NUESTRA RABIA Y FRUSTRACIÓN, CAGARNOS EN LA CENA DE NAVIDAD POR NUESTRA VIDA DE MIERDA Y SI SALE EL POLITICO DE TURNO, DESEARLE EL MAYOR DE LOS MALES.

Y mañana volver a hacer lo mismo.

Seamos sinceros, SOBREVIVIMOS DORMIDOS EN ESTE TRAYECTO LLAMADO VIDA.

Pero cada opción es muy respetable… Sin embargo hablamos mucho de resiliencia, pensamiento en grande y leyes de atracción… Y mientras tanto, el problema está sin solucionar.

¡Menos quejas y más hechos! Quizá así conseguiríamos todos juntos esa «idea» de sociedad que tenemos…

¿Y tú qué haces cuando te quejas de algo?

¿Vale todo para ser (re)conocido rápidamente?

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Hace unos días me llegaba una viñeta de un periódico en la que nos preguntaba si valía todo para ser reconocido y conocido rápidamente o quizá era mejor a la larga ser autentico aunque se consiguiera poco a poco.

Quien me ha leído ya se puede imaginar mi respuesta:

Prefiero el trabajo a largo plazo que no, lo rápido y que se olvida con mucha facilidad.

Pero aunque yo crea eso, la opción mayoritaria en la sociedad es que vale cualquier cosa para ser reconocido y conocido rápidamente.

Ya nos puede dar igual que ofrezcamos lo mismo que el vecino, que lo que digamos es lo mismo que repite la mayoría integrante de la «moda» de turno… Nos da igual que lo que hagamos sea lo mismo que hacen los demás…

NOSOTROS QUEREMOS SER RECONOCIDOS YA.

Queremos que se nos reconozca como uno de los integrantes de la tendencia del momento. Que nosotros sabemos de qué estamos hablando, aunque les hayamos puesto nombres ingleses a lo mismo que dicen los demás., nosotros somos diferentes, somos «trending topic».

Y desde luego que es respetable. ¿Pero que ocurrirá cuando se acabe la moda?

Que seras como los dinosaurios, que te tendrán en un museo expuesto pero se olvidarán de ti, al salir por la puerta del mismo.

Pero claro hay otra opción, subirse a la nueva «ola» de moda en esos momentos.

Y te dará igual decir ahora cosas que antes creías que eran el puro «demonio». No importará hacer fotos con gente que antes criticabas como un energúmeno. No importará nada que demuestre que realmente eres un incoherente y que poco se puede confiar en ti, …. LO IMPORTANTE ES QUE TE CONSIDEREN UN EXPERTO EN LA NUEVA MODA.

No soy un ejemplo de nada ni tampoco he querido serlo nunca. Durante muchos años no me he encontrado. No sabía quién era, qué quería en mi vida y qué era lo que realmente me gustaba o creía que se me daba bien.

Pero había una cosa que siempre estaba presente, mi visión de las cosas que tocaba. Eso durante todos esos años, NUNCA HA CAMBIADO.

Y te puede pasar a ti también. A la primera no nos toca la primitiva, encontramos el amor de nuestra vida ni nuestro equipo sube a la primera división del futbol español. Y si se consigue, dime cómo lo has hecho para copiarte a ti.

Durante el camino, podrás cambiar de opinión porque te habrás dado cuenta de muchas cosas. Pero todo PORQUÉ TÚ TE HAS DADO CUENTA, PORQUÉ HAS HECHO UN PROCESO DE INSTROSPECCIÓN Y TE HAS DADO CUENTA POR TI MISMO, QUE ERA LO MEJOR PARA TI. Y ahí te aplaudiré. Porqué no te habrás dejado influenciar por nada ni por nadie, solo porqué así lo sientes. Y ahí estaré yo para ti si lo necesitas.

Pero lo que no puedes hacer es decir A y al día siguiente B porqué te interesa según tu beneficio egoista, tanto sea personal o profesional.

En mi juventud, eso se llama un «chaquetero», pelota o una veleta.

¿Y qué ocurre? Que los demás no sepamos ni quién eres de verdad, ni que nos puedes ofrecer y con ello perder la poca confianza que teníamos en ti en todos los aspectos.

Pero nos da igual. Ya nos inventaremos lo que sea si nos pillan. Lo que queremos es tener muchos seguidores, hacer algo que aunque no creamos en ello, nos pueda reportar dinero rápido, fácil y sin esfuerzo. ¿El largo plazo? No existe, solo existe el aquí y ahora. Pero con un único propósito, satisfacer a mi ego, no a lo que me hace diferente, a mi visión del presente y el futuro.

Sin embargo, aunque hagamos eso, que no quede por activa y por pasiva, que nosotros no somos como los demás. Cuando en realidad eres como muchos de los demás, UNO MÁS.

Nos encantan las frases de motivación, «aprender de los mejores», repetir frases como una cacatúa aunque no creamos en ellas ya que es algo que esta de moda; y hacer maratones de conferencias en las que bailar, reírnos y llorar… Pero lo que no nos gusta es el largo plazo. Queremos todo para ya, porque el vecino nos está superando por la izquierda y no nos lo podemos permitir. No podemos aceptar que la compañera de trabajo tenga más seguidores que nosotros o que la inviten a eventos que «mataríamos» por ir.

¡NO LO PODEMOS ACEPTAR!.

Estás dejando que hable tu ego. Y lo peor de todo, está aplastando en miedos y vergüenzas aquello que se te da bien, que te apasiona, que la gente está esperando porqué es diferente a lo que hacen los demás.

Podrás conseguir el éxito o no, pero te aseguro que conseguirás dejar un huella en los demás que perdurará en el tiempo:

.- Cuando no pienses en la meta y si en el camino.

.- Cuando pienses en dar a los demás algo que nadie les está dando y sabes que tú puedes darles.

.- Cuando no te vas a dormir hasta saber qué has hecho lo que sabías que tenías que hacer.

.- Cuando escuchas más a los demás que hablas tú y de tu ego.

.- Cuando estás ahí cuando el cliente lo requiere haciendo lo que te pide y no diciendo que solo le puedes dar lo que ha visto hasta la fecha.

.- Cuando un día son 24 horas por y para tu pasión. Y no para replicar lo que dicen los demás.

.- Cuando te dicen una opinión para tu mejorara la escuchas e intentas averiguar en qué tienen razón. Y no cuando la oyes y dejas de hablar a esa persona porqué ha herido tu orgullo.

.- Cuando sabes que tienes que ofrecer diferentes cosas dentro de un mismo estilo de vida que defiendes. Y no estiras el chicle porque en el fondo sabes que no puedes ofrecer nada diferente a los demás.

A lo largo de más de 10 años escribiendo, he conocido a gente que era muy (re)conocida en esos momentos. Pero también mucha de ella ahora ya no es ni conocida. Sin embargo, he conocida a gente que lucha por lo que siente y quiere con el único propósito de sentirse único y autentico en un mundo de marcas blancas. Y sobre todo, que acaban dejando una huella en los demás, que nunca nadie olvidará.

Cada día es más claro que hacemos lo que sea para ser (re)conocidos rápidamente…. Pero allá tú si lo que quieres es que tu estela se difumine tan rápido como nació.

¡De lo que no puedas cambiar, no te preocupes!

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Nos pasamos la vida preocupándonos por todo.

Nos preocupamos porque no recibimos el mensaje de la chica que nos gusta.

Nos preocupamos porqué no recibimos contestación a la propuesta que habíamos hecho.

Nos preocupamos porqué esa persona no nos habla después de años de conversaciones diarias.

Nos preocupamos por llegar a final de mes.

Nos preocupamos porqué no tenemos sexo con nuestra pareja.

NOS PASAMOS EL DIA PREOCUPADOS.

Pero haz una lista de las cosas que te preocupan, de todas y cada una de ellas.

Yo lo he hecho y la verdad que el resultado me ha intrigado mucho.

NOS PASAMOS EL DÍA PREOCUPADOS POR COSAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

No podemos cambiar, por nosotros mismos, el gobierno que tenemos, la suegra que nos ha tocado o «lo mal follao» que está nuestro compañero de mesa en el trabajo.

No podemos controlar que la chica que nos gustaba ya no nos hace caso. O que esa persona que pensábamos que era nuestra amiga, de un día para otro, desaparece sin decir «Adiós y muy buenas».

No podemos ni controlarlo ni tenemos el poder de que la situación cambie. Y aunque en el fondo, lo sabemos, nos preocupamos.

Nos preocupamos porqué teníamos muchas esperanzas puestas en esa relación, en ese proyecto o en esa ilusión.

Nos preocupamos porqué vemos que nuestro proyecto ya no se va a hacer realidad. Y la incertidumbre no es buena compañera cuando soñábamos ya con el éxito o con noches de pasión con esa persona.

Nos pasamos la vida preocupándonos por cosas que realmente no podemos cambiar ni controlar.

Sé que lo que voy a decir te va a doler como a mi también me dolió cuando me lo dije a mi mismo:

¡PERO ERES IMBECIL!.

Me da igual la situación que sea que, por ahora, no se hará realidad. Pero estas perdiendo algo muy mágico de ti en una situación que, por ahora, no tiene solución:

TE ESTÁS PERDIENDO A TI MISMO.

Le estás dando vueltas a algo que no tiene solución, por este momento. No puedes hacer nada porque esa chica se haya ido o no tengas respuesta a tu propuesta profesional. Y tú mientras tanto, estás dándole vueltas a la cabeza, llorando, cagándote en todo, maldiciendo la noche que no saliste con la chica y se te la «llevó» otro o cualquier «paja mental» que te hagas.

NO PUEDES HACER NADA MÁS.

Bueno, espera si puedes hacer una cosa.

APRENDER DE LO QUE HA OCURRIDO.

Y no te estoy diciendo que te flageles como un buen cristiano. Te estoy diciendo que aceptes la situación. Que veas que ha sucedido, qué has aprendido de todo ello y obtengas un aprendizaje. Un aprendizaje para seguir adelante , usando esa experiencia para nuevas experiencias o ideas.

Porqué te lo repito, GASTAMOS MUCHA ENERGÍA EN TEMAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

Déjate de pensar que si hicieras algo para adelantar los acontecimientos, las cosas cambiarán. Seguramente que no. Deja que la vida te enseñe que tiene preparado para ti, pero está vez lo afrontaras con un nuevo aprendizaje, la de enfocar tu energía en lo que puedes controlar, no en lo que no puedes ni debes cambiar.

Una vida superflua

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No hace falta ver redes sociales, conocer a mucha gente o estudiar muchos libros para darnos de una cosa que está latente en esta sociedad:

VIVIMOS UNA VIDA SUPERFLUA.

Una vida en la que está provocando más daños que beneficios. Y aún así la aplaudimos y la deseamos.

Una vida en la que hablamos de que te vamos a dar las claves del éxito de una empresa pero no hablamos de los fracasos que hemos tenido como empresarios. Por favor, eso que no lo sepa nadie.

Una vida en la que todos nos amamos, todos somos amigos y nos llamamos crack, Pero cuando me quita lo que yo quería, ya no me hablo con esa persona, deseándole todos los males ajenos.

Una vida en la que según nuestros intereses ponemos una cara u otra. Pero eso si, nosotros siempre decimos que somos de verdad. De verdad falsa.

Una vida en la que utilizamos la envidia y la venganza. En vez de preguntarnos qué debemos hacer para mejorar.

Una vida en la que queremos a todo el mundo que nos hace la pelota o aplaude lo que hacemos, pero dejamos de hablar con personas que nos dicen lo que realmente sienten, aunque no nos guste lo que nos digan.

Una vida en la que nos interesamos por las personas cuando consiguen ciertos avances cuando hasta la fecha, nos hemos olvidado de ellas porqué no nos podrían ofrecer algo bueno para nuestra salud.

Una vida en la que nos juntamos a las personas por lo que nos pueden dar, aunque nos hayan hecho el mayor de los daños hasta la fecha.

Una vida en la que nos importa más el número de seguidores que tiene esa persona que lo que podemos aprender de ella aunque nadie la siga.

Una vida en la que nos importa más las modas que nos puede hacer más «cool», que nuestras verdaderas ideas, lo que pensamos o sentimos.

Una vida en la que nos importa más las risas, disfrutar la vida que la autentica verdad. Esa verdad que nos muestra que estamos yendo por mal camino si seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Una vida superflua donde no nos interesa la verdad. Esa verdad que nos muestra la autentica verdad, la verdad de quienes somos, de lo que nos está pasando o de lo que nos puede pasar.

Una vida superflua en la que es más importante aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos lo que estamos diciendo, haciendo o haciendo creer a los demás. Que una vida que pase lo que pase, sabemos que hemos triunfado porque siempre hemos sido nosotros , nunca queriéndonos parecer a nadie más.

Hablamos de verdad, de pasión, de felicidad…pero que no nos quiten nuestra vida del aparentar. Porque no queremos que vayan a descubrir que no somos ni mucho menos, lo que promulgamos ni hacemos.

Hacemos muchos memes con lo de la pastilla azul y roja de Matrix. Pensamos que son unos freaks de la ciencia ficción, cuando en realidad es mucho más real de lo que nos podamos imaginar.

Lo que pasa que aunque lo sabemos, estamos viviendo una vida superflua aunque deseemos una vida autentica.

Y todo pasa, por mirarnos al espejo y empezar por aceptarnos.

¿Tú serías de aceptar que llevas una vida superflua? ¿La superfluidad lleva a la felicidad?

¡Cómo la creatividad ayudó a mi salud mental!

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Antes de nada ni soy un psicólogo, ni te voy a decir cómo vivir una vida sin miedo a través de tu creatividad ni tampoco te voy a decir que tienes un super poder en tus manos que te hará sentirte el Rey del Mundo como Leonardo Di Caprio en Titanic.

Simplemente te voy a decir cómo la creatividad ha cambiado mi vida, en el aspecto mental. Nada más. Es la experiencia de una personas que no pensaba que podría ser creativo y que mientras pensaba eso, sentía que era un bicho raro en un mundo de presiones, prejuicios y egos.

Pensamos que hacer lo que «es bueno» para nosotros, lo que siempre se ha hecho y lo que está de moda, es lo que debemos hacer si queremos ser unos hombres de bien.

¿Pero qué pasa cuando sientes que haciendo lo que te dicen que debes hacer para llegar a la felicidad o al éxito no te sientes tú mismos?

Que empiezan los problemas.

Te sientes diferente en un mundo en el que lo único que te preguntas es: ¿Será yo el que tiene el problema? ¿Seré yo el raro y no entiendo qué hay que hacer?

Yo hasta la fecha era un hombre de bien, tenía trabajo de 8 horas, iba al gimnasio y me pillaba mis alegrías los sábados por las noches. Pero cuando llegaba la noche y me encontraba conmigo mismo, sentía que algo me pasaba.

Lo reconozco, me gusta el dulce. Pero muchas veces lo he utilizado para calmar mi nervios, mi ansia por encajar, por ser como los demás. Y es un error como si me hubiera dado por la bebida o por las drogas como seguro que conoces a muchas personas que hacen eso.

En vez de preguntarme y ser sincero conmigo mismo, ocultaba mis emociones en la comida. Y es algo que siempre lo he hecho, el calmar este run run que tenía y que me daba miedo expresar. Porqué además expresar lo que siente uno, es de nenazas, moñas o se piensan que eres de la otra acera. Alguna vez lo he dicho, la canción de los chicos no lloran, solo deben pelear de Miguel Bosé , es el resumen de mi infancia o lo que yo creía que debía hacer.

Y yo no era así. Más bien no sabía como no eras, como los demás. Pero no sabía como expresarlo, no sabía como quitar el tapón de las emociones que tenía, de lo que sentía o de lo que no quería volver a sentir.

Y llegó el día, que tras una crisis emocional que para estas fechas hará más de 10 años , empecé a escribir. Y todavía cuando algunas personas me consideran escritor, no me lo creo. Porqué yo no me considero escritor, me considero una persona que trascribe lo que siente y que por suerte hay gente que le gusta lo que escribo, cómo siento y se siente identificada.

Pero ¿escritor? Para nada. Y no es humildad, es realidad.

Cada día me encuentro a mi alrededor más gente que no sabe expresar lo que le pasa. Y ya es un gran logro verbalizar que no sabe que le pasa, que le pasa algo pero no sabe qué.

Siempre digo que lo mejor es escribir hasta que te duelan las manos. Es la mejor forma, o al menos, la que a mí me ha servido, para quedarte como «nuevo».

Es la forma de ver, verbalizar lo que no te has atrevido a decir, a desatar el nudo que tienes en la garganta y que te daba miedo expresar.

Pero hay miles de maneras de hacerlo.

Escribiendo, cocinando, haciendo deporte,….

La creatividad no es solo hacer anuncios de televisión, querer jugar al futbol como Messi o cocinar como Ferran Adria.

LA CREATIVIDAD ES MUCHO MÁS. ES LA MEJOR MANERA DE EXPRESAR QUIEN ERES, LO QUE SIENTES Y TU MANERA DE VER EL MUNDO.

Y para mí, escribir, fue un antes y después en mi salud mental.

Me quite el tapón de las emociones que estaba a punto de explotar y quizá con no muy buenas consecuencias.

Y antes que te pueda pasar a ti, hazlo.

Prueba las actividades que hagan falta. Descubre lo que te hace quedarte como nuevo. Y si es el sexo, ¿por qué no? Pero como diría Mónica Naranjo, desátate.

No hace falta ser Ferran Adria, ya hay uno, no hace falta más. No hace falta ser Dalí, ya existió uno. Lo que hace falta es que seas tú mismo y te desate ese nudo emocional que llevas dentro.

NO IMPORTA EL QUÉ HAGAS, SINO QUE LO HAGAS CON CREATIVIDAD, A TRAVÉS DE LA CREATIVIDAD.

A través de lo que sientes y quieres sentir siempre.

Es la herramienta más importante del ser humano y a la que más miedo tenemos. Y todo porque sabemos que será la que nos descubrirá de que pasta estamos hechos, para qué hemos venido a este mundo .Y eso supondrá salirnos de lo establecido, que nos miren como raros si hasta la fecha hemos hecho lo que los demás nos decían que debíamos hacer.

Pero ¿sabes una cosa?

TU CREATIVIDAD SERÁ LA QUE TE LLEVARÁ A TU FELICIDAD, LA QUE TE DESCUBRIRÁ Y LA QUE TE HARÁ SENTIRTE POR FIN, BIEN CONTIGO MISMO.

No sé si te servirá para algo este artículo, pero si te ayuda a dar un paso adelante y quitarte ese nudo que tienes en tu garganta, seré el hombre más feliz del mundo.

Vivimos con el freno de mano puesto. Y pensamos que si lo quitamos estaremos siendo unos incomprendidos, locos o vete a saber. Cuando vivimos con el freno de mano puesto, estamos siendo como los demás pero lo peor de todo, nos estamos cohibiendo a nosotros.

La creatividad te hace quitar ese freno de mano. Te hace ser por fin, tú mismo. Simplemente, llanamente.

Cada camino es el correcto.

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Nos pasamos la vida eligiendo. Pero sobre todo no queriendo darnos cuenta que hemos elegido mal.

De pequeños o adolescentes no importa. No importa que esa personas que tanto nos gusta no sea del agrado de nuestros padres, aún mejor, nos pone mucho más.

No importa que nuestros padres no nos recomienden hacer esa carrera ya que no tiene salidas. Eso nos pone más. Llevar la contraria en la adolescencia es uno de los primeros orgasmos que recibimos.

Luego ya si han tenido razón o no, jamás lo reconoceremos. Porqué ante todo nuestro orgullo tiene que quedar por encima de todo. Y además si hemos vivido experiencias geniales, ¿Por qué darle la razón a nuestros padres?

Pero llegamos a la «madurez» y las cosas cambian.

Ya no nos lanzamos de cabeza a la opción que más «nos pone». Ahora no queremos confundirnos. Vamos a lo seguro. No queremos vivir experiencias que antes estaríamos «locos» por vivirlas. Ahora queremos al seguridad, que sepamos que nos va a reportar unos beneficios antes de empezar. Y que sobre todo, no nos lleven al fracaso.

Lo que antes hacíamos de adolescentes, de mayores, le tenemos pavor.

Buscamos lo correcto. Lo esperado. Lo que no nos lleve al fracaso.

Y yo creo que ese miedo ya comienza con la elección que realizas cuando tienes que decidir que estudiar. Porque siempre oirás algo así como «Elige bien que dicha decisión determina tu futuro». Y si no eres una persona que hace caso a los demás y te dejas llevar por el miedo, elegirás lo que tú sientas. Empezarás a demostrar que te puedes caer, que quizá no se cumpla lo que tenías pensando, pero eres tú quien elige en tu vida, no el miedo ni los demás.

Queremos elegir lo correcto, lo que no traiga consecuencias inesperadas y lo que nos lleve al éxito. Rehuimos de los demás caminos, solo queremos el fácil, el rápido, el barato y el que no nos haga pensar.

¿Y qué pasa cuando no elegimos como habíamos deseado?

Que nos lamentamos por la elección tomada, pensando que somos unos negados para la vida.

Así pensaba muchas veces en mi vida, viendo muchas elecciones que había tomado solo veía un callejón sin salida. Pensaba que había tomado la elección incorrecta, la que no me llevaba al éxito o a la felicidad. Mis expectativas no se cumplirían. Y como no se cumplirían, estaba en el camino incorrecto. Pensando que ese camino no me iba a enseñar nada mas, solo sufrimiento, rabia y frustración.

Con esta actitud estamos desaprovechando una oportunidad que solamente el tiempo nos confirmará. La de aprender de la experiencia.

Recientemente me preguntaban en una entrevista que hubiera pasado si hubiera sabido todo que me pasaría antes de publicar los libros. Pues que si lo hubiera sabido no serían quién soy a día de hoy. Porqué seguro que hubiera intentado «jugar» con el destino sabiendo que tenía las cartas marcadas.

Con el paso del tiempo, creo y estoy convencido de que cada camino que recorremos es el correcto. Y aunque en ese momento lo estemos pasando putas, es el paso del tiempo, el que siempre nos dirá, «mira tenias que aprender esto… tenías que vivir esto para conseguir lo otro…». Y todo eso consigue teniendo la actitud de aprendizaje, de curiosidad y querer extraer todo lo que el camino nos reporta, tanto para añadirlo a nuestro cv de experiencias como para saber que no queremos

Cada camino es el correcto, si sabes ver que aprendizaje lleva con él.

La información es la resolución de la incertidumbre.

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La incertidumbre se ha convertido en la compañera de viaje.

La incertidumbre en la búsqueda de trabajo. En la forma de encontrar trabajo. Incertidumbre para la Navidad, Incertidumbre en el futuro empresarial. Incertidumbre en las relaciones…

Todo es incertidumbre.

Y todo de repente es miedo.

Provocando que nos quedemos más y más apegados a lo que ya conocemos. Pero sobre todo «rezando» para que nunca se acabe o se vaya de nosotros.

Todo es incertidumbre.

Cuando siempre ha sido así. Lo que pasa es que hemos creído que estábamos en un «estado de seguridad», porque sabíamos que íbamos a trabajar a la mañana siguiente, que nuestra pareja siempre estará con nosotros porque creemos que nunca encontrará a nadie mejor que nosotros y que nuestros amigos siempre estarán a nuestro lado a pesar de las tonterías que digamos.

Hemos basado nuestra vida personal, profesional y social basada en la seguridad. En creer que alcanzando ciertas metas, ya estaremos en la seguridad absoluta, viviendo hasta el resto de nuestros días tranquilos y en paz.

¡¡ERROR!!.

Luego pasa lo que pasa. Nos echamos las manos a la cabeza no creyendo qué ha pasado lo que ha pasado. Por dar todo por seguro, pasa lo que pasa.

¿Pero qué debemos hacer para convivir con la incertidumbre?

INFORMACIÓN.

Y no te estoy diciendo que sea como Leonardo Di Caprio en el Titanic subiéndote al palo de madera de tu amada, porque es tu amada. Porque seguro que al lado tendría una lancha esperándole que no veía o no quería ver.

¿Por qué?

Porqué la información es la herramienta que nos hace pisar fuerte en la incertidumbre.

Pero ¿Qué suele ocurrir?

Que ante el miedo, a no estar a gusto en una situación que no conocemos, que no dominamos, la desesperación, el miedo, el mostrarnos vulnerables, hace que nos queramos coger a un salvavidas lo antes posibles. Y si podemos quitárselo al vecino, lo haremos.

Eso hace que nos creamos lo primero que nos dicen con la intención de salvarnos. Nos creemos que gente como nosotros tienen la formula para salir del atolladero. Que en menos de 21 días nos harán felices, con éxito y hasta guapos. Y todo sin sudar.

Nos creemos todo y más. Todo por salir el primero de donde estamos.

Pero ¿Dónde queda el pensamiento crítico? ¿Dónde queda el pensar por uno mismo? ¿Dónde queda el buscar la información para salir de donde estamos, para saber de dónde nos encontramos y qué podemos hacer en dónde nos encontramos?

Preferimos que nos la de otros, que no nosotros. Preferimos que nos lleven a la salida y si luego no encontramos lo que nos prometían, ya tenemos diana contra la que atacar. Pero nunca responsabilizarnos de nuestras decisiones y mucho menos de nuestras acciones.

La información es la herramienta contra la incertidumbre.

Información QUE DEBES BUSCAR TÚ.

Porqué siempre recibirás una información sesgada en función de los interés que tenga la otra persona. O quizá ella no vea lo que puedes ver tú y que te haría salir antes de la situación en la que él también está.

La información es el ibuprofeno contra la incertidumbre.

Pero una información variada y no sesgada. Una información que hayas buscado tú, que hayas investigado tú hasta llegar a ella y que realmente te sea útil para ti, no para los demás.

Ve en búsqueda de la información por ti mismo.

Pregunta a la fuente que te produce esa incertidumbre.

Porqué la única manera de empoderarte ante la incertidumbre y que no te devore, sino devorarla tú a ella, ES CON INFORMACIÓN.

Es yendo a la fuente del problema. Es viendo diferentes opciones ante un mismo problema. No creyendo que solo una persona puede tener la razón. Ni tampoco que tus creencias siempre tendrán la razón.

Pero voy un paso más allá.

Con la información, USA TU CREATIVIDAD.

Esto es como las relaciones de pareja, ni uno es muy bueno ni el otro es muy malo. Hay un término medio y seguro que hay cosas que no te contarán.

Aquí igual. Podrás tener mucha información, pero tu situación no tiene que ser la misma que la persona que te está dando sus consejos para ayudarte con la buena fe.

Usa la información que tienes y haz que juegue a tu favor. ¿Cómo? CON TU CREATIVIDAD.

¿El mercado laboral está en incertidumbre? ¿Sabes las tecnologías que vienen y cómo puedes darles un toque diferente? USA TU CREATIVIDAD.

¿La relación de pareja está en modo incertidumbre? No hagas lo mismo que los demás y dale un toque de CREATIVIDAD.

Eso siempre te distinguirá de los demás, pero sobre todo dejarás tu huella en los demás. Verán que hay otra manera de vivir en la incertidumbre, desde la autenticidad y sobre todo con creatividad.

Tenemos miedo a la incertidumbre. Pero tenemos la información a nuestra disposición.

Vayamos a por ella y démosle un buen uso.

Seamos sinceros, ¡NO QUEREMOS CAMBIAR!

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Seamos sinceros, NO QUEREMOS CAMBIAR.

Lo digo habitualmente mucho, lo que decíamos en marzo del año pasado que la sociedad iba a cambiar, que íbamos a ser mas amigos de nuestros amigos, que íbamos a disfrutar cada momentos como lo que era, un momento único y que las empresas iban a ser un mundo ideal como se cantaría en Frozen, ….Pues como que no.

Seguimos insultándonos en el Congreso de los Diputados. Seguimos llenando las redes sociales de imágenes con la pretensión que vean que la vida nos va genial aunque estemos en la miseria y mirando por encima del hombro a los demás aunque nuestra vida sea una mierda de puertas para adentro.

Se nos llena la boca hablando de sostenibilidad, de la capa de ozono y que las empresas tienen que ser un lugar de trabajo, de alegrías y de propósito. Pero en realidad, por lo único que nos seguimos preocupando es por nuestros «huevos».

Firmamos compromisos por el medio ambiente que cuando lleguemos a nuestro país nos habremos olvidado de que hemos firmado. Hablamos de que tenemos que ser mejores con nuestros familiares tras nos vernos tanto tiempo, que un día estamos aquí y al día siguiente no. El primer día bien, los queremos, abrazamos y les decimos que los queremos tantas veces que se asustan de nuestras palabras. Pero a la primera de cambio , como nos «toquen las palmas» volvemos a decir que no los vamos a ver más, aunque pase de nuevo otra pandemia o lo que sea.

Por no hablar del mundo de las redes sociales. Que eso si es un mundo aparte. Dónde en marzo se hablaba de un cambio en las empresas, a día de hoy se siguen hablando de los mismos temas que se hablaban 2 años antes.

¿Dónde están esas personas que decían que cambiaríamos? ¿Qué las empresas serían más «amigables»? Diciendo lo mismo que decían hace 2 años. Y todo porqué cambiar duele. Mejor seguir haciendo las cosas por las que nos conocían que no lanzarnos a algo que no sabemos qué va a ocurrir.

Por lo tanto yo me lanzo estas preguntas y a tí que las estás leyendo también te las presto si quieres responderlas:

¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR?

¿REALMENTE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR?

¿REALMENTE QUEREMOS LLEVARNOS BIEN CON EL MUNDO? o ¿QUEREMOS QUE EL MUNDO SE LLEVE MEJOR CON NOSOTROS?

Enciendes la televisión y solo oyes la palabra cambio:

«Cambio en las relaciones laborales, cambio en la percepción del mundo, cambio en nuestras relaciones personales…» Todo es cambio. Y quizá será así, con la transformación digital, los nuevo tipo de familias que hay, los robots, el metaverso… y muchas otras cosas más.

Pero cuando nos imponen los cambios, aun más que más, los rechazamos.

Reclamamos nuestra libertad, el poder de hacer lo que sintamos y más si antes no nos han dicho toda la verdad.

¿Y cuándo cambiamos? si realmente cambiamos en algún momento.

Cuando nos asustamos. Cuando vemos que de verdad hemos perdido a una persona que nos decía que se iba a marchar de nuestra vida sino cambiábamos. Cuando la salud nos da un susto cuando realmente nosotros pensábamos que éramos invencibles o cuando nos damos cuenta que la única solución es cambiar, porque la realidad que nos rodea es lamentable.

Nos gusta mentirnos a nosotros mismos mientras tanto. Decir que no pasará nada, que estamos bien, que nos vemos bien gorditos, que la pareja nunca nos dejará porqué creemos que no encontrará a nadie como nosotros. Pero eso es lo que estamos haciendo, MENTIRNOS.

No ver la realidad, no aceptar nuestras culpas ni ser responsables de nuestras actuaciones. Y mientras tanto, los problemas crecen.

No es que no queramos cambiar, es que nos mentimos y por eso no queremos cambiar.

Y es respetable que no querias cambiar. Pero luego no te arrepientas si al ver la realidad no te gusta lo que ves.

No cambiamos porque nos apegamos a lo que tenemos, a lo que creemos tener y a las consecuencias que nos da lo que tenemos. Pero es algo eventual , circunstancial del lugar.

Si realmente quieres mejorar, progresar, avanzar… SEGURO QUE DEBES CAMBIAR.

Porqué la vida es cambio, nunca confort ni tampoco seguridad.

Pero allá tú. Tú decides.

¿Por qué no nos forman para lo peor?

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¿Qué pasaría si nos educaran para el fracaso? ¿Qué pasaría si nuestros padres en vez de querer que no nos pase nada, nos dejarán caernos?

En la madurez, solo ves libros que te ayudan a atajar el fracaso. Porqué el fracaso es lo que peor que le puede pasar al ser humano.

El fracaso en las relaciones, en el trabajo, con tu familia…Si conoces el fracaso, nos hacen creer que ya estás acabado, que no hay futuro para ti.

Y como nos han dicho que lo peor que nos puede pasar es fracasar pero peor aun, que los demás nos miren como unos fracasados, ¿Qué acabamos haciendo? Siguiendo lo que nos dicen los demás.

Siguiendo formulas prefabricadas que nos incitan a seguirlas porqué una persona nos dicen que son INFALIBLES.

La palabra necesaria para esos momentos, que nos digan que es INFALIBLE. Que nos aseguren que vamos a tener un éxito asegurado.

Y todo porqué no queremos pensar, no queremos sufrir, no queremos sentir la incertidumbre de adentrarnos en un mundo que desconocemos pero deseamos.

Nos educan para el éxito, para alcanzar un estatus. Pero cuando llegan situaciones como la pandemia que estamos viviendo, un despido de tu puesto de trabajo o el cese de una relación que no esperabas, se nos viene el mundo abajo.

No sabemos qué hacer, por donde nos viene el aire y lo peor de todo, por donde empezar a salir del bache.

Y no me estoy metiendo con la educación que recibimos con el colegio o la universidad, sino también con la educación que recibimos en casa.

La educación de hoy en día esta basada en la seguridad.

En la seguridad de que si haces esto, conseguirás esto. En que si no te sales de la raya, pasarás de curso. En el que si haces las cosas que yo te diga, nuestra relación de amistad irá viento en popa. O si haces lo que yo te mande sin que me lleves la contraria, obtendrás muchos beneficios.

Si hacemos lo considerado, lo establecido, lo deseado, no tendremos problemas. Seremos unos hombres de paz, de felicidad y éxito. Hombres y mujeres que estarán cumpliendo los cánones establecidos, lo esperado.

Pero la seguridad no existe por si no te has dado cuenta.

Ya no hay seguridad en nada y como decía la canción «Ya nada es para siempre».

Pero aún así seguimos soñando que siguiendo los pasos que nos dicen los demás, la seguridad vendrá a nosotros y con ello la felicidad, el éxito y la tranquilidad.

Vivimos en un mundo ideal. Pero cuando vienen mal dadas, no sabemos ni por donde nos vienen.

Y no estoy diciendo que haya que tener a partir de ahora una mentalidad negativa, de desconfianza en todo el mundo… Si no que tendríamos que enseñar y aprender que no vivimos en un mundo dónde las frases de las tazas siempre se hacen realidad y que no solo con la actitud se consiguen las cosas en la vida.

Enseñar a que las cosas se pueden poner peor las cosas de un momento a otro. Y no quiere decir que esté mal, que hayas fracasado, sino que ha ocurrido asi, algo inesperado. Quizá no sea por tu culpa, quizá sea un hecho que no habías previsto… Pero que está.

Nos enseñan para tener recursos para lo esperado, para lo conocido ya, pensando que solo eso ocurrirá en la vida. Lo que ya sabemos, lo que ya conocemos, lo que ya prevemos. ¿Y lo inesperado? Eso nunca ocurrirá, nunca nos vendrá nada malo, será imposible que no alcancemos la felicidad si hacemos lo que nos dicen que hagamos.

Y luego rápidamente, corriendo y mal, queremos ser creativos, resilientes, innovadores y lideres, porque es lo que toca hacer. si queremos salir del hoyo donde nunca creíamos que nos íbamos a encontrar.

Recuerda, la vida trata de la esperado pero también de las sorpresas, llamados incidentes inesperados..

¿Qué ocurriría si realmente nos formaran para lo peor?

1.- Seríamos más creativos.

Ya que no estariamos enfocados en una sola vertiente, sino que sabriamos que el mundo es mucho más amplio.

2.- Seriamos mucho más resilientes.

Ya que estaríamos preparados para salir adelante mucho antes que los demás.

3.- No nos apegaríamos a las formulas

Y si a las experiencias. Porque al igual que viene se van las cosas, pero las experieencias se quedan si se aprende de ellas.

4.- No seríamos negativos, sino realistas.

No viviriamos tanto en un mundo ideal, sino en un mundo real.

Pero tú decides cómo te quieres formar, desde el mundo ideal o desde la realidad.

Entre suspiro y suspiro, la vida se va consumiendo

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Nos pasamos la vida suspirando.

Suspirando por:

  • Por la palmera de chocolate que nos gustaría comernos y no lo hacemos por cualquier excusa
  • Porqué esa persona nos haga caso que nosotros se lo hacemos a ella
  • Porqué nos salgan bien las cosas aunque no hagamos un esfuerzo porque así vayan .
  • Porqué salgamos esta noche por ahi y por fin liguemos.

Y así nos pasamos la vida, suspirando.

Suspirando principalmente por sueños. Sueños que nos gustaría hacer realidad , situaciones que nos gustaría vivir.

Y mientras tanto la vida se nos está yendo de entre la manos.

Dejemos de suspirar y empecemos a actuar.

A reconocer que nos encanta el dulce pero si queremos mantener un cuerpo equilibrado deberemos hacer luego ejercicio. A reconocer que esa persona nos tiene loco, aceptar nuestras emociones y si todavía no se lo hemos dicho, a decírselo a la cara. Y que pase lo que tenga que pasar.

Suspiramos, ¿Pero hacemos algo al respecto?

En la mayoría de las veces NO porqué creemos que algo imposible o un tabú.

Un suspiro es la mayor muestra de que no nos aceptamos, que no creemos en nosotros mismos, porque lo que tenemos en frente siempre será un sueño que nos llevaría a la felicidad, convirtiéndonos en ese momento unos frutados, amargados de la vida.

Deja de quejarte, deja de suspirar y esa energía que expulsas transfórmala en acción, en ilusión y motivación.

Dejar de quejarte y empezar a actuar, es el principio de tu empoderamiento y la confianza en ti mismo.

Quizá descubras que no era un sueño para ti o que te habías dejado llevar por las ilusiones pero sin ver la realidad….

Podrán pasar muchas cosas, pero una no ocurrirá más, gastar tu vida suspirando. Porqué ahora la invertirás actuando.