¿Por qué quieres ser normal si no lo eres?

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¿Por qué quieres ser normal?

¿Por qué quieres hacer lo mismo que los demás?

¿Por qué quieres subirte a modas que sabes que no te van a llegar a ningún lado?

¿Por qué haces cosas que sabes que no te hacen feliz?

¿Por qué las sigues haciendo y lo peor de todo, sabiendo que si hicieras otras, realmente si serías feliz?

Estoy harto de la palabra normal.

“Tenemos que volver a la normalidad, es que no pareces normal, ¿Hay algo normal en tu vida? .”.O si no se toma de manera despectiva cuando quieres hacer algo que se sale de lo normal: “¿Es que estás anormal por decir eso o que?”

Lo normal es la rutina, lo que esperan de nosotros, lo que la moda del momento estima que debemos hacer, lo que dicen los medios de comunicación que debemos hacer, lo que nuestros padres esperan de nosotros , lo que los amigos siempre dicen que debemos hacer un sábado por la noche…

LO NORMAL ES LO QUE DICEN LOS DEMÁS QUE DEBEMOS HACER.

Ya que lo hacen los demás… yo también… Ya que me lo recomienda esta persona…Yo también…Ya que le ha ido bien a este chico…A mi también… Si dicen que tiene salidas profesionales.. ¿Por qué voy a dudar de este medio de comunicación...” Son frases que repetimos una y otra vez, con el afán de querer creer que lo que dicen otras personas o nos recomiendan, será también bueno para nosotros. Y lo mejor de todo, seremos normales como ellos.

Y si a eso le añadimos que no paramos de hablar de la “vuelta a la normalidad”. Alguien por favor me encantaría que me respondiera a esta pregunta:

¿POR QUÉ NOS ENCANTAN LOS LIBROS QUE NOS ENSEÑAN A SER NOSOTROS MISMOS SI LUEGO NO TENEMOS EL VALOR DE DAR UN PASO ADELANTE?

Si además ves en la librería, que una vez que ha triunfado un libro, en menos de un mes, salen libros iguales como setas del mismo tema.

Más y más normalidad por todos los lados.

Pero eso si, queremos tener una marca personal que nos distinga de los demás, que nuestras ideas impacten cómo nosotros creemos que lo harían en la vida de los demás o que aunque sepamos que somos diferentes a los demás, el “resto” no nos haga el “vacío”.

Perdona, ¿Alguien me puede decir realmente QUÉ QUIERE EL SER HUMANO?

Lo único que provoca es que nos “comamos” cualquier cosa, para sentirnos voz y parte de los demás. Imaginando que solamente siendo aceptado por ellos, es cuando nos llegará la felicidad, el éxito y con el sueño de que seremos “aclamados” como alguien distinto.

¿Dónde está el sentido común?

Como diría la canción. “En el fondo del mar, matarilelire...”

Partamos que vivimos en una sociedad que quieres avances, quieres creatividad, quiere talento, pero lo primero que hace es “avergonzarse” de lo que consideran fracasos. Queremos éxitos, avances, creatividad, una vida llena de abundancia…pero los fracasos, lo que se salen de lo establecido, eso NOO.. Eso lo tapamos, lo ocultamos,… En definitiva nos avergonzamos de ello.

Y así ¿Queremos avanzar? Lo único que estamos siendo es hipócritas.

Las sumas de las anomalías es lo que hace avanzar el sistema, ¿Será que a lo mejor los demás no quieren que avancemos cuando apostamos por nuestras anomalías? ¿A lo mejor creemos que tienen razón con el miedo que nos imponen si damos un paso adelante? ¿Y si no tienen razón? ¿Cómo lo sabrás?

Pues hoy tengo que decirte una cosa. Una frase que oí recientemente al chef Andoni Luis Aduriz y que la verdad que he hecho mía, siempre con su consentimiento:

¡¡TODOS SOMOS UNA ANOMALÍA DEL SISTEMA!!.

Y es la verdad.

Todos somos diferentes. Y no hablo de nuestros talentos. Hablo de la forma en que vemos la vida, la forma en qué hacemos las cosas, en qué nos reimos , en cómo sentimos en cómo nos relacionamos con los demás….

TODOS HACEMOS LAS COSAS DE MANERA DIFERENTE…Y en un mundo en el que solo se pide normalidad e igualdad, te digo un secreto bajo por si nos pueden oír:

¡¡ERES UNA ANORMALIDAD DEL SISTEMA!!.

Un sistema que nos pide que seamos diferentes pero que no quiere que lo seamos, porqué sino será difícil “domarnos”, esta integrado por anormalidades que lo integran. Y lo que peor, que la gran mayoría de los integrantes, quiere exponer su “anormalidad” pero también integrarse en esa “normalidad”.

A ver si me he explicado hasta ahora:

TU ÚNICA MISIÓN ES ENCONTRAR PERSONAS, LUGARES, ÁMBITOS EN LOS QUE TU ANORMALIDAD, SEA CONSIDERADA COMO ALGO NORMAL.

Y ya ahí serás realmente encontraras tu paz. Si quieres llamarlo felicidad, genial… Pero eso de encontrar un sitio, donde sabes que lo que te hace diferente, es aceptado, comprendido y respetado por los demás, que también se sienten así por ti. ESO ES UN ORGASMO DE LOS BUENOS.

Vivir no se trata de ser normal. Normal en función de lo que digan los demás, de sus normas, deseos y expectativas.

Vivir se trata de desarrollar en todos sus ámbitos esa anormalidad que todos llevamos dentro. ¡¡TODOS!!.

Hemos venido a ser coherentes con nuestra anormalidad, no a seguir la normalidad que los demás dejamos que nos impongan por miedo y con resultados inmediatos.

Yo no quiero volver a la “nueva normalidad”, yo quiero seguir viviendo de mi “anormalidad”.

¡¡No entiendo que siendo igual de anormal que yo , quieras la normalidad!!. ¿Me lo explicas?

¡¡Todos somos yonkis de algo!!

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“La adicción comienza con la esperanza de que algo “allá afuera” pueda llenar instantáneamente el vacío interior” decía Jean Kilbourne.

Somos una sociedad hipocrita.

Nos tiramos los pelos, aplaudimos y nos lamentamos, compadecemos cuando alguien expresa en medios de comunicación que tiene una adicción a algo.

La miramos con “ojos de cordero degollado” y deseamos que su recuperación sea pronto.

Pero mientras tanto, si le preguntas a alguien: ¿A qué es adicto?. Seguro que la respuesta suele empezar con algo parecido así:

“¿Yo? A nada…”

Una reflexión que me ha hecho pensar, que TODOS somos adictos a algo en la vida.

Y no estoy hablando a no esperar a que la cuenta atrás de la plataforma digital termine cuando estamos enganchados al último capitulo de tu serie favorita. De eso no estoy hablando.

A todos nos ha pasado eso alguna vez. Pero yo estoy hablando de eso de lo que crees que no estás enganchando, lo que los demás te lo dirían y responderías: “¿YO? Imposible.” O aquella cosa que lo sabes y te da miedo reconocer en público.

Os pongo varios ejemplos:

.- Persona que solo quiere que aumente sus seguidores en redes sociales. Recomendando que todas acciones que se realicen sean a través de dicha red, como así lo exige.

.- Persona que solo acepta entrevistas si a cambio ve un retorno. Si no las rechaza gustosamente.

.- Persona que cuando rechazan la propuesta a sus ideas, ya se han olvidado para siempre de la otra persona.

.- Personas que están enganchados a tener pareja. Olvidándose completamente de personas que han estado en su vida durante años, solo por su felicidad “eventual”.

.- Personas que tienen pareja por “aparentar” pero están enganchados a la infidelidad a pesar de tener pareja “feliz”.

Yo siempre lo he dicho y lo reconozco, fui un yonqui haciendo lo que me decían los demás, para “sentirme parte del grupo”.

¿Y tú?

Porqué todo los somos en algo.

Adictos a que nos aplaudan por lo que hagamos , a la repercusión por el método que sea en redes sociales, a estar rodeado de gente a pesar que nos sintamos solos, como decía en un post anterior, al morbo que nos pillen manteniendo otra relación extra-conyugal, adictos a tener pareja por miedo a la soledad… O la peor de las adicciones para mí, no hacer lo que quieres hacer, no vayan a pensar algo los demás..

Todos somos adictos a algo. Otra cosa totalmente diferente es que queramos reconocerlo.

Y sobre todo porque estamos en una sociedad, en el que parece que reconocer algo, es darle poder a los demás sobre nosotros mismos. Cuando en realidad es al contrario. Nos estamos dando poder a nosotros mismos.

¿Por qué somos adictos a este tipo de situaciones?

Porque tenemos miedo a reconocernos delante de un espejo.

A reconocer que no somos felices con esa pareja, pero por las apariencias, hay que seguir manteniendo la “mentira”.

A reconocer que seguramente seríamos más felices haciendo otra cosa, que no estirando el “chicle” de la profesión de moda que tenemos

A reconocer que no somos la persona que aparentamos ser delante de los demás y lo único que hacemos es quererlos tener “controlados” para que no se den cuenta que no somos quienes aparentamos ser.

A reconocer que somos unas personas envidiosas y lo que realmente hacemos, es mentir a los demás para que no se vayan con otras personas de la “competencia”.

Hay un mundo “sórdido” de adicciones, que lo único que nos provoca es daño. En algunos casos daño físico, pero en otros , provoca una disonancia entre quienes aparentamos ser y quienes somos de verdad.

Te puedo decir muchas cosas, te puedo dar tips, pero realmente si tú no quieres cambiar la vida, que sabes que estas llevando y que te hace llorar por las noches cuando nadie te ve, ¿Qué puedo decirte yo?

¡¡NADA!!.

Pero si quieres una recomendación,

¡¡A LARGO PLAZO TE HARÁ MÁS DAÑO LO QUE A CORTO PLAZO TE ESTÁ DANDO “BENEFICIOS!!.

¿Y tú de qué eres yonqui?

¡¡Soy Idiota y tú también deberías serlo!!

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¡¡SOY IDIOTA!! ¡Y a mucha honra! ¡Y tú hijo también, felicítalo! 

Es una frase que le he dicho a mi vecino cuando veía que estaba regañando a su hijo porque había hecho algo malo. 
Sin darnos cuenta somos muy crueles. Estamos marcando la infancia y el futuro de esa persona a la que dices idiota. La estás despreciando y menoscabando su confianza para siempre.  
Al igual que muchos términos, idiota es algo despectivo, estás calificando a una persona como si tuviera una enfermedad sin remedio. Cuando en un mundo de incertidumbre, en el que creemos saber todo y no sabemos nada, ser idiota es uno de los piropos más grandes que te pueden decir.  
 
A ese niño pequeño, si no se empodera, ya le habrán quitado el poder de ser curiosos, de la creatividad que todos llevamos desde dentro.  
Pensará que hacer cosas nuevas, probar cosas diferentes, ser curioso es algo pernicioso para él, para su salud y para la consideración que desea tener de sus padres, mejor no hacer nada que no se salga de lo que no podemos ni debemos hacer.  
Con el paso de los años, te dirán los amigos o tus familiares: “No seas idiota y déjate de tonterías. Sigue con el puesto de trabajo que tienes, con la pareja que tienes. Que algo así no vas a encontrar con la locura qué nos estás contando...” 

 
No paramos de oír que seremos idiotas si nos salimos de lo establecido, si rompemos con rutinas que nos dan la seguridad, si probamos a ser felices por nosotros mismos y sin importar el qué dirán. 

Y yo me pregunto: ¿Quién es idiota: quién siempre hace lo mismo esperando que llegue la felicidad o quién lo intenta saliéndose de lo establecido y apostando por si mismo? 

Como bien dice las camisetas de Andoni Luis Aduriz y su filosofía de vida, así como decía recientemente Simon Sinek en uno de sus videos:  

¡¡NO SE! 

Aunque no hubiera venido la pandemia y hubiera puesto pasta arriba todo, tenemos que ser genuinos idiotas.  

A pesar tener un Master o varios, tener mucha información en la palma de la mano, de tener un título en la puerta del despacho que dice que eres CCO o CEO, de libros a su disposición para investigar sobre un tema en cuestión, nos sigue dando vergüenza preguntar. Pero lo peor de todo es que nos creemos los títulos que tenemos, creyendo que ya sabemos todo lo que tenemos que saber para el resto de nuestros días.  

La pandemia nos ha enseñado que no sabemos nada de nada. 

Que por mucho que seamos líderes, no sabemos qué les ocurre a nuestros empleados de verdad. Que por mucho que tengamos master, no sabemos tratar a la gente ni dominar nuestras emociones. Que por mucho que vivamos con nuestra familia no sabemos cómo piensan, que sienten o qué quieren en la vida. Que por mucho creamos que nuestras habilidades nos hayan ayudado en nuestro mundo profesional, siempre tenemos que saber más, aprender más, porque el mundo cambia y si no cambiamos con él, nos engullirá la mediocridad.  

La pandemia nos ha enseñado algo que tendríamos que tener tatuado desde pequeños, QUE REALMENTE NUNCA SABEMOS NADA.  

Creemos que sabemos todo de nuestros trabajadores, sobre lo que hemos estudiado, del mercado laboral donde estamos actualmente, de nuestra pareja. Y de un día para otro, nos damos cuenta, que no sabemos nada de nada. Lamentándonos, preguntándonos qué ha pasado, si creíamos que todo iba bien. 

Lo que ha ocurrido que, si tu pareja se ha ido con otro, si una tecnología ha engullido tu proyecto empresarial o tu vecino ha conseguido una repercusión mucho mayor que la tuya... ha sido porque la mentalidad “DE YA SE TODO” ha venido a la de “APRENDIZ”. 

Nunca te dejará de sorprender la persona que tienes a tu lado, nunca dejaras de saber todo sobre esa asignatura que tanto te apasiona, nunca sabremos todo de todo el mundo y de todo.  

Cuando te consideras un idiota a pesar de tus títulos, no te importan que te digan: 

¿Es qué no lo ves? Pareces idiota” 

Eso de pareceré, es tu percepción, querida personas que tienes miedo a ir más allá de tus miedos. Pareceré tonto o querré parecerlo según tu opinión, yo solamente quiero aprender, investigar, ir más allá de lo que las apariencias dicen, pero yo realmente quiero: 

. - Saber por qué ha ocurrido ese hecho 

. - Quiero ver la verdad, no lo que dicen los demás. 

. - Quiero tener mi propio pensamiento, no seguir lo que dicen los gurús creyendo que es la única verdad. 

. - Quiero saber lo que realmente te pasa. Para eso estamos juntos, para decirnos la verdad sin tapujos y no tener que averiguarla mientras me dices que no te pasa nada con el morro torcido. 

. -  Quiero ir más allá de lo establecido y mi curiosidad. Porque no quiero creer que no hay más allá de lo que dicen los demás. Porque además si queremos avanzar, siempre que romper el imposible o el qué dirán. 

¿Qué los demás piensan que eres idiota? ¿Qué no entienden por qué preguntas esas cosas, si para ellos es algo fácil, sencillo o muy entendible? ¡¡GENIAL!! Tú eres tú y ellos son ellos.  

Nunca te quedes con una pregunta sin hacer, sin observar donde los demás les da miedo mirar, sin repetir una y otra vez lo que los demás dan por qué quieres saber cómo lo hacen y si hay una manera de hacerlo mejor,  

De pequeños nos coartan nuestra curiosidad, porque no quieren les demos el coñazo con preguntas que no les apetece responder. Y de mayores nos dicen que somos idiotas, si no seguimos modas, tendencias y rutinas que nos llevarán de forma rápida y barata al éxito.  

Desde que aposte por mi, desde que dije que lo primero era mi felicidad y seguir descubriendo nuevos caminos en los que me había adentrado por primera vez, me considero un IDIOTA. 

Una persona que no sabe nada a pesar de haber leído mucho. Una persona que respeta las opiniones de los demás  porque ven las cosas diferentes a mi. Una persona que quiere aprender aunque sea de su mayor enemigo porque te hace ver lo que querrá ver ni hacer nunca o quizá te enseñe algo que no sabía y que por tus perjuicios tenías miedos a escuchar. Me considero una persona IDIOTA y a mucha honra. Una persona que no sabe de nada a pesar de las experiencias que haya podido vivir o ver, porque siempre todo te enseña algo, digan lo que digan los demás, piensen lo que piensen los demás.

¿Quién es Idiota, quien sigue a los demás pensando que conseguirá ser tildado de especial o aquella persona que sigue sus instintos de curiosidad, investigación? 

Tú decides. 

Un nuevo virus: ¡¡LA NOSTALGIA!!

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La nostalgia es un baúl que está lleno de recuerdos” decía Danne Vega

Han pasado 365 días desde que nos dijeron por televisión que nos teníamos que confiar en casa.

Y cada día creo más que un nuevo virus está afectando a la sociedad, LA NOSTALGIA.

Acabo de ver como un “gurú” de la felicidad, ponía en sus redes sociales un mensaje en el que pedía a sus seguidores, ¿Qué echas de menos de antes de la pandemia?.

Una persona que promulga en el vivir en el presente, el aceptar la situación que estemos viviendo, nos estaba diciendo que recordáramos cuando creíamos que éramos más felices y lo trajéramos al presente.

¿NO ES ESO UNA APOLOGIA DE LA NOSTALGIA?

Pero los medios de comunicación hacen lo mismo una y otra vez.

Recordándonos cómo era la vida antes del confinamiento, cómo era cuando nos íbamos de vacaciones o podíamos salir de nuestras ciudades.

Una cosa es la historia, recordar el pasado, pero otra cosa totalmente es no aprender de él.

Porque parece que no hemos aprendido, pero no solamente en esta situación, sino en todas.

Pensamos que éramos más felices cuando teníamos pareja y habíamos conseguido lo que los demás consideran como felicidad. Pensamos que éramos más felices, cuando nuestro puesto de trabajo nos daba un status ante los demás. Pensamos que éramos más felices cuando subíamos fotos en redes sociales cuando íbamos a eventos o estábamos de fiesta, para que vieran los demás que bien nos iba la vida y con quien nos juntábamos.

Se habla mucho de vivir en el presente, pero somos seres que añoramos con nostalgia momentos en los que pensamos que éramos realmente felices, cuando creíamos que las cosas nos iban realmente bien.

EL presente nos importa una mierda cuando sentimos y nos lamentamos que hemos perdido momentos en los que estábamos siendo realmente felices, en los que no había problemas.

Y mientras nos quejamos, lamentamos y preguntamos: ¿Por qué leches me pasa esto a mí y no le pasa al vecino del 2?, la vida se nos está yendo de las manos.

Y odiamos el presente, porque no somos lo que éramos antes, principalmente para los demás. Hablarán de nosotros, dirán que hemos perdido todo ese “encanto” que teníamos, que ya no somos tan “guay”. Y eso nos da miedo. Que los demás nos vean menos de lo que éramos.

¡¡Nos importa más lo que digan los demás que lo que realmente nos pasa y cómo debemos afrontarlo!!.

Y cada vez más, veo a la gente hablando desde la nostalgia. Y la nostalgia lo único que te hace es ponerte una venda en los ojos, no queriendo ver lo único que tienes delante de ti, EL PRESENTE, EL AHORA o cómo quieras llamarlo.

Pero no solamente tenemos nostalgia a momentos en los que creíamos que éramos felices o que teníamos la vida resulta. Nostalgia con volver a momentos en los que perdimos la oportunidad con el trabajo de nuestros sueños, de dar un paso adelante hacia nuestras metas, de decir lo que sentíamos de verdad a esa persona… Y por miedo, por lo que fuera, no lo hicimos.

Esa nostalgia nos hace repetir una y otra vez lo que hubiéramos hecho, cómo se lo hubiéramos dicho…Pero sobre todo, nos hace flagelarnos en el dolor de un momento perdido para alcanzar nuestra felicidad.

Y te lo vuelvo a repetir, mientras tanto sigues con una venda en los ojos, no queriendo ver lo que tienes en el presente.

La nostalgia solo hace más que joderte la vida.

Esa oportunidad pasó, quizá esa persona ya no volverá y ese puesto que añoraba, ya desapareció con tu marcha.

¿Qué muestra la nostalgia?

QUe nos queremos aceptar el presente. No queremos aceptar las normas que están en ese momento, que no nos podemos abrazar, que no podemos salir de nuestra ciudad, pero sobre…QUE LOS TIEMPOS CAMBIAN Y LA VIDA AVANZA.

En vez de agradecer todo lo que has pasado, lo que has aprendido de la experiencia, de lo que te has dado cuenta de lo que eres capaz, de aceptarte, de tener una relación con tus emociones…NOS QUEJAMOS QUE TIEMPOS PASADOS YA NO VOLVERÁN.

No importa el presente, queremos que vuelva el pasado.

Se llame pandemia, crisis profesional o lo que se llame, el ser humano que se adapte más rapido a la situación presente, es el que siempre sale ganando. Pero no, estamos haciendo una oda constante a la nostalgia, a tiempos pasados y recordándolos con imágenes, para que no se nos olvide que felices éramos.

Con la nostalgia también se habla de otra palabra contrapuesta, la resiliencia.

Queremos salir adelante pero añoramos el pasado. Queremos ser creativos, pero queremos que vuelva la rutina de antes en la que no pensaba nada. Queremos ser felices y abrazarnos con los demás, pero no aguantamos las recomendaciones que nos dan para no contagiarnos.

¿En qué quedamos?

Qué solamente hay una solución:

VIVIR EN EL PRESENTE, SABIENDO QUE EL PASADO ES EL MEJOR MAESTRO QUE PODEMOS TENER EN EL UNICO MOMENTO QUE EXISTE, EL AHORA.

¿La nostalgia te invade o vives en el ahora?

¿A qué c*** esperas?

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Esperar para comenzar es un insulto al mundo” decía Richie Norton

¡¡NO SE A QUÉ COÑO ESTAMOS ESPERANDO!!.

Han pasado 365 días desde que nuestro presidente del Gobierno nos dijo que nos quedáramos en casa, que solamente serían 15 días.

Han pasado 365 días desde que una persona saliendo en televisión, nos dijo que solamente serían algunos casos aislados. Y a día de hoy no me quiero imaginar cuál es la cantidad real de muertos que hay en nuestro país. Por no hablar de otros paises.

Sigue muriéndose la gente tras 365 días de datos que tendría que abochornar a cualquier persona con dos dedos de frente y mientras tanto nuestros políticos peleándose por un sillón. Siempre han dicho que la política es para el bien común… pero mientras tanto lo vemos por televisión y no decimos ni mu.

¡¡COMO SI YA ESTUVIERAMOS INMUNIZADOS!!.

Han pasado 365 días desde que dijiste que ibas a cambiar de vida. Que ibas a ser más compasivo con la gente, que ibas a decir más te quiero, que te ibas a portar bien con la familia…

Han pasado 365 días y NO HEMOS HECHO NADA DE LO QUE DIJIMOS QUE IBAMOS A HACER .

Ahora solamente nos preocupa que cuando podemos salir de vacaciones. ( Con todo mi respeto al mundo de la hostelería, en el que además tengo mucha gente implicada).

Pero ¿A QUÉ COÑO ESTAMOS ESPERANDO?

La respuesta es muy fácil: ¡¡A QUE NOS LO DEN TODO HECHO!!.

Se habla que tenemos que ser creativos para surfear en este mercado laboral que está, donde la incertidumbre será la reina. Y todo el mundo a sacudir la cabeza diciendo SI al experto de turno. Pero eso si, nos cabreamos cuando estamos limitados por restricciones y en vez, de ser creativos, de hacer cosas diferentes que nos entretengan si no podemos ir a nuestra residencia, nos enfadamos y nos cagamos en el responsable de turno.

¡¡VIVA LA CREATIVIDAD!..

Durante los meses de pandemia, todos aplaudiendo a las 8 de la tarde por los sanitarios que estaban salvando la vida de muchos de nuestros familiares. Y ahora nos quejamos porque hay restricciones y no podemos hacer lo que queramos, cuando la cosa no ha terminado ni mucho menos. Por no hablar de la gente que sigue yendo sin mascarilla, que hace fiestas ilegales o sale en televisión, que lo importante es pasárselo bien, que si nos tenemos que morir, ya nos moriremos

Recientemente leía en un periódico de mi ciudad, que más del 75% de los encuestados estaban mas preocupados por no perder los amigos que tenían que por coger la enfermedad.

Una muestra más que nos importa más el aparentar, que el ser. Aunque se este muriendo gente sin parar, lo importante es no perder el contacto con los amigos y el mamoneo. Por no hablar de mas del 60% de las personas entrevistadas, que sentían que este año ya volveríamos a abrazarnos, besarnos…

¿En qué mundo estamos viviendo?

Una cosa es el optimismo, otra cosa es no ver la realidad.

Durante los meses de confinamiento, se hablaba sin parar de una nueva sociedad.

¿Y que está pasando a día de hoy sin aún haberse ido la pandemia? Paises que se pelean por las vacunas. Empresas que despiden a gente o empresas que las primeras personas que despiden son los mayores de 50 años…. Gurús que buscan salvar su culo olvidándose que donde dije digo, digo “tengo que mantener mi estatus y la propuesta de valor para otros”… Gente que solo piensa en ser funcionario.. Gente que piensa que su única salvación es ser feliz cueste lo que cueste a través de hacer cursos sin parar… Y así una y otra vez, volvemos a ver las mismas cosas que veíamos hace menos de 365 días.

Y así cientos de cosas que mucho hablábamos que íbamos a cambiar y todo se ha quedado en NADA.

¿A qué coño estamos esperando?

¡¡QUEDA MUY BIEN HABLAR DE CAMBIOS, DE TRANSFORMACIÓN, PERO A LA HORA DE DAR UN PASO ADELANTE… LA COSA CAMBIA. MEJOR QUE LAS COSAS SIGAN COMO ESTÁN!!.

Pero además lo peor de todo, que sabemos que tenemos que cambiar. Que no somos felices, que no estamos a gusto haciendo algo que realmente sabemos que no estamos a gusto, que no aguantamos a esa persona y no queremos solucionarlo, que no nos aguantamos ni a nosotros mismos y que deberíamos dar un paso adelante…

¡¡Pero antes de dar un paso adelante, quedemos con los amigos a reírnos de los problemas de otros , que los nuestros seguro que se pasarán entre cerveza y cerveza..!!

¿A qué coño estamos esperando?

¡¡A QUÉ NOS LO DEN TODO HECHO!!.

No tengo ni idea cuando nos vacunaremos. SI nos pondrán la vacuna azul o la rusa. No tengo ni idea de que tipo de subvenciones habrá para los empresarios o si se prolongarán los ERTES. No soy gurú, adivino, ni mucho menos quiero serlo, así que no sé que pasará.

Pero de una cosa estoy convencido, que mientras esperas a que venga la “nueva normalidad”, si estás focalizándote en otras cosas que no sean los inconvenientes que sabes que tienes o sientes, es un día menos para tu felicidad, para tu éxito.

Sé que estarás pensando durante todo el artículo..” Si ya David, pero ES QUE..” No sigas si has pronunciado o pensado el ES QUE, pues lo que viene detrás es una excusa en la que parapetarte para no dar un paso adelante. PUNTO.

Me da igual si se llama coronavirus, te ha dejado la parienta o te han echado del trabajo, todo momento de incertidumbre, es el momento ideal para empezar a empoderarse uno mismo y no depender de los demás, ni creer que eres lo que te ocurre en tu exterior.

Y empoderarte te lleva a no esperar , a no pensar que yéndote de copas todos los días nos olvidaremos de lo que está pasando. En definitiva, HACERSE PODEROSO.

Ya no te estoy hablando de emprender tu negocio, ni mucho menos que montes una revuelta contra el gobierno que tengas en tu ciudad. Para nada, así que relájate. Te estoy diciendo que te hagas RESPONSABLE DE TU VIDA.

Vivimos en una sociedad en la que tenemos muchos derechos pero pocas obligaciones.

Quizá no podrás gestionar las ayudas que te mereces por el Gobierno su tardanza, pero si puedes gestionar que no solamente sabes hacer una cosa, sino muchas y con ellas salir adelante mientras esperas. Quizá estés pasando una mala temporada anímicamente, algo que todos hemos pasado en algún momento, no te estoy diciendo que te conviertas en un “happy flower” constante y fingido, sino que aceptes tus emociones, aprendas de ellas y la transformes. No te digo que seas capaz de todo a partir de ahora, porque ni yo soy capaz de decir lo que siento a la chica que me gusta, pero si que des un paso adelante , te hará sentirte mejor.

No estoy vendiendo ningún de éxito rapido y barato, ni mucho menos.

Lo que te estoy diciendo que si realmente aceptáramos lo que nos pasa, no evitándolo y haciéndole frente, todos y cada uno de nosotros, nos daríamos cuenta que podemos crecer, ser responsables de nuestro propio cambio, a ser más creativos, más empáticos con los demás…

En definitiva seriamos más nosotros mismos, más felices, más coherentes, más realistas…. Y con ello, si que cambiaría la sociedad.

Algo que a día de hoy parece que solo esperamos A QUE NOS LO DEN TODO HECHO.

¿Y tú a que c*** esperas?

¡¡Nunca nos graduaremos en Desarrollo Personal!!

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Vayas donde vayas, ve con todo tu corazón” dice Kongzi

Si eres una personas que basas tu vida en ir de un curso a otro de desarrollo personal o espiritual , con el propósito de encontrar la felicidad plena y la iluminación absoluta como un foco de estadio de futbol; o eres un “gurú” que basas tu negocio en lanzar cursos de forma constante, te recomendaría que no siguieras leyendo este artículo.

Recientemente leía en un libro la frase que da nombre a este artículo. Frase en la que estoy totalmente de acuerdo.

El desarrollo personal, me ha dado mucho tanto a nivel personal como a nivel profesional. Pero mi experiencia me dice, que hay una línea delgada roja que nunca debes pasar. ¿Y cuál es? La de la obsesión por llegar a la meta de la felicidad absoluta.

Leemos libros. Acudimos a conferencias (cuando se podía), creemos que tenemos que brillar en la vida personal y profesional para ser considerados unos seres humanos felices. Seguimos a ciegas a seres que de repente salen de la nada porque nos dicen que llevan 16 años ayudando a la gente, cuando nadie sabia quienes eran. Creemos que frases atribuidas a personas de siglos pasados, nos harán ser ricos sin hacer absolutamente nada más que estar en el sofa repitiendo el mantra y tapados con la manta, que hace frio. Y luego vemos el documental de Pau Dones , llenado las redes sociales con memes de sus frases, dándole la razón más que a un Santo.

¡¡TODO PERFECTO!!.

Pero después, en la soledad de tu habitación, ¿Qué ocurre?

Que lloramos por frustración. Por rabia por haber intentado lo que nos han dicho que nos serviría y ningún resultado. Por saber qué nos pasa pero no hay manera de solucionarlo, ni utilizando métodos que antes nos habían servido.

Lo vuelvo a repetir, el desarrollo personal me ha ayudado mucho en mi vida y me sigue ayudando en muchos momentos. Así como también sé que ha ayudado a muchas personas a descubrirse y darle un nuevo rumbo a su vida.

Mucho brillar, mucho seguir conversaciones en ClubHouse, mucho compartir partes de documentales, mucho defender al “gurú” de turno y luego lloramos en soledad, creyendo no saber qué nos está pasando.

¡¡QUE EN EL FONDO NOS DA MIEDO VIVIR!!.

Todas esas tendencias, todas esas actitudes, formas de ver la vida, tan radicales… solo muestran una cosa, no querer ver la realidad. Y ya no te hablo del “gurú” de turno, sino de tu realidad. De que tienes miedo a vivir.

Vivir no es siempre la felicidad absoluta. Vivir no es la paz mundial. Vivir es sorpresas agradables como inesperadas. Es recibir noticias que no esperábamos.. Y a todo ello, hacerle afrontarlo, aprender de ello y siempre con la mirada adelante.

Si pensamos que alguien nos llevará al éxito inmediato y sin sudor, allá vamos.

Si pensamos que alguien nos hará tener una marca más rentable que Google en menos de 21 días, ¿Dónde hay que apuntarse?

Si pensamos que unas piedras nos darán la felicidad permanente que nos han dicho que nos merecemos, hacemos lo que sea por alcanzarlas.

Y todo porqué no queremos sentir. Se nos llena la boca diciendo que queremos vivir, que queremos exprimir cualquier momento, cuando en el fondo, lo que tenemos es MIEDO A VIVIR.

Un master en alimentación consciente no te dará la felicidad absoluta. Sobre todo porque no existe y si alguien te dice que es la forma en que la conseguirás en el plazo de 4 horas que dura su Master, sal corriendo, que seguro que con la dopamina que inviertas, serás más feliz que con el dinero que inviertas.

El ser humano al igual que busca alcanzar metas, busca alcanzar estar graduado en desarrollo personal. Algo que nunca ocurrirá.

¿Por qué?

Porqué aunque conozcamos herramientas de cómo afrontar situaciones en la vida, cada persona la afronta de una manera. Una herramienta a mi no me puede ayudar y a ti hacerte salir adelante.

Porqué nunca llegaremos al éxtasis de la felicidad constante, porque tanto las emociones buenas como las “negativas” nunca son para siempre.

Porqué lo que le ayudo a una persona, a lo mejor no te viene bien a ti por tus circunstancias.

Porqué lo que te sirvió para un tiempo pasado, quizá no te sirva en el presente porque las circunstancias son diferentes, los tiempos han cambiado o miles de situaciones.

Y a veces, cuando la incertidumbre te ataca, nada te sirve lo aprendido. Tienes que afrontarlo a pecho descubierto.

Son miles de las situaciones que por mucho que hayamos leído, ido a conferencias y gastado dinero en cursos, no nos sirven de nada, porque cada situación es diferente, cada momento es único al igual que su solución.

Por mucho que quieras tener todas las herramientas a tu disposición para ser feliz constantemente pase lo que pase, sentir la paz o ir con tanto “brilli brilli” por la vida que deslumbres a todo, es imposible.

Nunca te podrás graduar en desarrollo personal.

Como nunca podrás graduarte en el master de la vida, porque cuando creas que sabes todas las respuestas, la vida te cambia las preguntas.

¡¡Si eso, ya lo dejo para otro momento!!

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A mi la palabra procrastinación me produce pereza.

Tienes que pensar en los “ladrones de tiempo”, en qué tipo de procrastinadores somos, en los pasos a seguir para afrontar esa actividad que tanto tiempo estamos posponiendo.. De pensar todo lo que tienes que hacer para no ser un procrastinador, te conviertes en un fan acérrimo de posponer las cosas.

Creo que las cosas son mucho más fáciles. Principalmente porque no somos idiotas.

¿Por qué perdemos el tiempo cuando tenemos otras cosas por hacer? PORQUÉ TENEMOS MIEDO A AFRONTAR LA ACTIVIDAD QUE TENEMOS PENDIENTE.

Miedo a hacer la mudanza, no vaya a ser que se remuevan nuestros sentimientos.

Miedo a decir a esa persona que se ha portado mal con nosotros, no vaya a enfadarse. Así que decidimos comernos nosotros el enfado y que siga la cosa como si nada.

Miedo a decir al jefe que no nos gusta el ambiente de trabajo. Pero si eres tú el que lo dice, seguro que serás la cabeza de turco cuando haya despidos.

Seamos sinceros, sabemos porqué estamos dilatando el ponernos manos a la obra con esa acción. Lo sabemos, no hace falta más.

Dilatamos la realización de las actividades a la que tenemos que hacer frente, por MIEDO.

MIEDO a las consecuencias que podamos vivir, a lo que dirán, a lo que puede suceder. Pero iré un paso más allá con esas actividades aburridas y tediosas que no afrontas por el Instagram, tienes MIEDO a no ser responsable de tu vida cuando seguro que sabes que si hicieras otra vida, harías las cosas mucho más rapido.

No es pereza, no es una actividad aburrida, no es nada más que MIEDO.

Esta situación nos está enseñando, entre otras muchas cosas, QUE NO HAY QUE PERDER EL TIEMPO. Porqué piensas que somos inmortales, que habrá tiempo para todo y de un día para otro, esa posibilidad se esfuma.

Mientras escribo este artículo estoy oyendo la última canción de Leiva, “Como si fueras a morir mañana“. Y cada día creo más en esta filosofía. No sé quien nos ha dicho que tendremos tiempo para todo, quién nos ha hecho creer que somos inmortales, PORQUÉ NO ES ASÍ.

Ponemos como excusa que el móvil no ha parado de sonar, que tu amiga te ha llamado a contarte su ultima cita con el chico que le gusta o que en Twitter el gurú de turno ha puesto la tontería de las 11,30 de la mañana. Ponemos miles de excusas para no hacer lo que debemos hacer. Y lo peor de todo es que nos creemos que ellas son las culpables que no nos hayamos puesto manos a la obra.

El único responsable eres TÚ. Y punto.

Cuando haces lo que sabes que debes y quieres hacer, NO HAY NADA NI NADIE QUE TE LO IMPIDA. O es que cuando tienes un tiempo libre para estar con esa persona que te gusta , ¿Haces caso al móvil o a las notificaciones de Instagram? Pasas de todo literalmente y te centras en lo que sabes y quieres hacer.

Te olvidarás de eso que recomiendan de trabajar cada 30 min, de pausas para comer,… de todas las recomendaciones que te hayan dicho que tienes que hacer, solo te centrarás en lo que sabes que tienes que hacer para conseguir lo que has ideado.

Cuando te adelantas a la situación que tienes que afrontar o la afrontas en el momento que toca, de repente mente y cuerpo se unen. Es lo que dicen que entras en estado de “flow”. Para mí es el estado en el que las horas pasan como segundos y que no sabes cómo, en muchas ocasiones, has hecho algo hasta inesperado para ti.

Pero para un momento, no quiere decir que cuando estés haciendo lo que sabes y quieres hacer, estés todo el día más chutado de motivación que un sábado por la noche.

Te puedes levantar como el culo, puedes haber recibido una noticia que no esperabas o la llamada que esperas no llega. Al igual que con la felicidad, nunca puedes mantener tu motivación de una forma constante. Si lo consigues, seguro que has consumido algo no legal o ya me dirás tú.

No está mal que te des días o tiempos para ti. Pero eso no quiere decir que no retomes ya la acción que te está esperando , sino que a veces es bueno “oxigenar” tu cerebro, descansar, ya que hará que veas las cosas de otra manera, de forma más nítida. Yo por ejemplo, no escribo todos los días mi nuevo libro, sino que hay que día que el cuerpo me dice que tengo que parar, aunque esté haciendo lo que sé que quiero hacer.

Así que parar, es bueno . Pero lo dicho, no olvides, PORQUÉ estás haciendo lo que estás haciendo. Cuando estás desmotivado, hay otros pensamientos, principalmente negativos, que le has dejado entrar en juego. Cuando recuerdas tu PORQUÉ sabes que tienes un propósito por el que luchar, porque el que seguir, por el que hacer las cosas aunque los demás te digan que es una locura.

Y recuerda mimarte. Ya no solo descansando, sino también dándote placeres. Cuando termino de hacer algo que me he propuesto y que sabía que tenía que hacer, siempre me veras con una bolsa de chucherías muy feliz.

Otra cosa quiero decirte, que el trabajo aburrido también existe. Que no todo es color de rosa y en mi trabajo, también tengo tareas aburridas de la leche. ¿Cómo afrontarlas? Viéndolas como un escalón que hay que subir para llegar a donde quieres llegar.

Dejamos de hacer muchas cosas que sabemos que deberíamos hacer simplemente por miedo. Pero recuerda, a cada día que procastines esa decisión o acción, le estás restando un día a tu felicidad, a tu éxito.. te lo estás quitando a ti.

Si aún así necesitas técnicas para no procrastinar más tu felicidad, te recomiendo ” Deja de perder el tiempo. Técnicas efectivas para poner a la procrastinación en 5 semanas”.

¡¡10 Mandamientos para un Inadaptado!!

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Siempre me identifiqué con los inadaptados“, decía Stephan Jenkins

Echando la vista atrás, muchos de los problemas que viví durante mi infancia y adolescencia, desde hace tiempo he podido ponerles un nombre, INADAPTADO.

Ahora me doy cuenta que me sentía así. Como una persona que iba viendo la realidad de una manera diferente a los demás, que actuaba de manera diferente a lo que esperaban los demás y eso me producía muchos problemas.

Lo que me pasaba era que intentaba encajar, como “buen niño”, en un lugar llamado sociedad. Dejando a un lado lo que yo sentía, quería, intentaba hacer lo que los demás deseaban, de buena intención para mí. Y esa fricción siempre produce, grandes desajustes.

Me costó muchos años y aún a día de hoy, como todos ,sigo reinventándome, conociéndome y sorprendiéndome de muchas cosas. Pero eso sí, cada día durmiendo mucho mejor y a pierna suelta. Algo que no pasaba años atrás.

Cuando alguien se salía de lo establecido, de la raya o no hacían lo que esperaban los demás que hiciera, lo tildaban de inadaptado. Creo que a día de hoy, el perfil de crítico, es más imprescindible y necesario que nunca.

Ha llegado la pandemia y mucha gente, el parar, en el fondo le ha venido de perlas. Aunque no lo digan delante los demás, por miedo que le llamen inadaptado, se han dado cuenta de muchas cosas:

.- La falta de respeto que nos tenemos entre nosotros mismos. Obviando que somos personas que ante todo merecemos un respeto, sobrepasamos esa línea al primer segundo si sentimos que nuestras ideas no se van a imponer o nuestro ego va a salir dañado.

.- La informalidad de las personas a la hora de dar su palabra.

.- Que hay personas que si mimetizan con las tendencias y modas que haya en la sociedad. De manera que ni el gecko de Madagascar lo hace más rapido cuando se siente en peligro. Si tienen que hacer lo que sea, para que los demás lo “acepten”, lo hace.

.- Que vivimos en una sociedad de entretenimiento. En la que no queremos que los demás piensen, que no sientan, sino adormecerlos. Y si alguien se sale de lo establecido, sino entra a ClubHouse, no tiene redes sociales o Whatsapp, es un inadaptado.

.- Somos zombies. Y no es la primera vez que lo expongo en este portal. Por las calles de mi ciudad, no oyes a la gente hablar. Como mucho, el único ruido que oyes es el del motor de alguna moto o el vendedor de los cupones diciendo que va a dar el gran premio de la noche. Pero por lo demás, NO HAY RUIDO. La gente no habla entre ella. Está mirando los móviles aunque hayan pasado meses sin verse. Y como buenos zombies , vamos a lo que nos dicen que nos dará felicidad instantánea, rápida e indolora.

.- Aplaudimos a los triunfadores que son afines al sistema. A los que se salen de lo establecido, los criticamos. Pero eso si, luego cuando han conseguido algún éxito memorable, los aplaudimos diciendo que nosotros creíamos en ellos desde el principio.

.- Somos seres replicantes. Obviamos lo que queremos, nuestras ideas, por seguir lo que dicen los demás que es la tendencia del futuro. Y pasada esa moda, seguiremos la que la siguiente temporada esté. Pero mientras tanto, nuestras ideas, nuestra marca, la estaremos dejando escondida, no vayan a decirnos que somos unos inadaptados.

.- Preferimos ser un plagio de la persona de éxito, que ser nosotros mismos.

La gente se está cansando. Se está dando cuenta que la ética que nos reclamaban al ser seres humanos, los demás no la tenían. Que la felicidad que nos promulgaban que era el consumismo, no es tal cual. Que no se disfruta con un solo éxito y que la avaricia es la única herramienta para la fama y la felicidad.

Si te encuentras en alguna de las situaciones que he referenciado anteriormente, tranquilo, te llamarán inadaptado. Pero estás en el buen camino. Estás en tu camino, no en el camino que los demás “recomiendan” que es bueno para ti.

¿Quieres saber qué guía seguir si te sientes así? A continuación te dejo un decálogo que si lo hubiera conocido antes, muchas cosas hubieran cambiando en mi vida:

NO AISLARSE

Cuando nos sentimos diferentes, nos aislamos. Ya no solo los demás nos harán sentirnos diferentes, los niños son muy cabrones, sino los cuchilleos de las oficinas, también son muy dañinos cuando somos mayores, sino que al final nosotros también nos sentimos diferentes. Llegando a pensar que el problema es nuestro, que tenemos que cambiar u ocultar quienes somos de verdad.

No te ocultes, muestrate como eres, lo que quieres, lo que haces. ¿Por qué te tienes que aislar? ¡¡SOLO ERES UNA PERSONA AUTENTICA!!

BUSCAR RESPALDO

Si antes te digo que no te aísles, ahora te propongo que busques gentes como tú.

Busca gente que piense como tú, que tenga las mismas inquietudes, la misma forma de pensar. Si, se que estarás pensando que quizá te alejes de otra gente que ha estado muchos años junto a ti, pero recuerda, es tu felicidad, es tu vida. ¿Para qué estar con gente que no te quieren por quién eres sino por quién deseas que te conviertas?

ELUDIR RELACIONES CON REACCIONARIOS

A día de hoy estamos viendo, que no se puede hablar con los demás. Si hablas de ciertos temas, piensan que eres un inadaptado, que te pasa algo, que si tienes algún problema por no ver el mundo como lo ven ellos.

¿Y te merece la pena seguir así?

Te lo repito, no olvides que se trata de tu vida, de tu felicidad.

LIMITAR LOS CONTACTOS CON LOS ALIENADOS

No estoy diciendo que dejes de hablar con tus familiares que no respetan tu forma de pensar, de hacer las cosas. Si puedes limitar el contacto con tu cuñado que siempre quiere estar por encima de ti con sus opiniones, ¿Por qué no hacerlo?

No quiere decir que no lo quieras, sino que estas limitando tus apariciones con él.

DOSIFICAR LA INFORMACIÓN PERIODISTICA

Los fines de semana solo veo Netflix. Y a la hora de comer intento ver otras cosas.

Hemos pasado del estar informados estar intoxicados de tanta información.

Infórmate al despertar mientras desayunas y durante el día sigue tu camino.

AUMENTAR LA FRECUENCIA DE EXPERIENCIAS GRATIFICANTES

Se que pensaras que es de ser egoísta. Que tenemos que darnos a los demás, que es de ser mal ser humano. Pero estamos muy equivocados.

Reserva tiempo para ti, vete a ver una exposición, una pelicula de cine, a tomar un trozo de tarta aunque nadie quiera acompañarte.

Por ser un inadaptado no significa que no te debas cuidar y mimar.

INCREMENTAR LAS ACTIVIDAD DE AUTOCONSTRUCCIÓN

No olvides de leer, de alimentar tu creatividad, de acudir a exposiciones que te interesan…En definitiva, de alimentar siempre tu pensamiento critico.

ASUMIR EL NUEVO ESCENARIO SOCIAL POR IRREVERSIBLE

Muchas de las frustraciones que veo en la gente y en mi ocurrían, era que intentaban cambiar el mundo. Que los demás lo entendieran y hasta se unieran a su bando, cuando en realidad lo único que hacían era producir más frustración.

El mundo como es y una persona sola no lo puede cambiar. Si una persona no quiere cambiar, no lo hará por mucho que le ofrezcas los beneficios de tu “mundo”. Así que asume que las cosas son así por mucho que se dijeran en marzo, que con el confinamiento, el mundo iba a cambiar. Ya hemos visto que no es así.

Se líder de tu vida, cambia tu vida y acción tras acción, irás inspirando a los demás y cambiando tu comunidad.

REGULA TU EMPATIA

Hemos pasado de hablar que tenemos que ser empáticos a que demasiada empatía nos hace daño. Nos gusta ir a los extremos.

Nos dicen que tenemos que ser empáticos, que tenemos que ponernos en la piel de los demás (algo que nunca llegaremos a conseguir al 100%).

No sabemos controlar nuestras emociones y cuando nos intentamos poner en la piel de otra persona, acabamos haciendo su problema nuestro.

Gestiona tu empatía, porque sino acabaras mal tú.

CONOCER COMO LO HICIERON OTROS.

Siempre he dicho que tengo una serie de personas que considero mis mentores. Con el paso del tiempo se van sumando unas y otras yéndose, porque los proyectos e inquietudes cambian. Pero todos ellos me enseñan cosas de cómo lo hicieron cosas que yo quiero hacer o aprender.

Esos mentores también fueron unos inadaptados en un principio. Ahora son inspiración para otras personas. Buscalos, aprende de ellos, pregúntales si tienes oportunidad. Mi experiencia dice que aprender de ellos es mucho mejor que cualquier master de una universidad guay.

Pero sobre todo no olvides una cosa, no eres una inadaptado. Eso es una opinión de los demás. Simplemente eres una persona que por fin, se está dando cuenta de quién es. Y eso es el principio de tu felicidad y éxito en la vida.

Si te sientes un inadaptado más, te recomiendo el libro de Norberto Chaves, “Inadaptado“-

¿Lo más transgresor?…UNA BUENA CONVERSACIÓN!!

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Si el contenido es el rey, la conversación es la reina” dice John Munsell.

¿Quieres saber lo que te hará más feliz? ¿Quieres saber qué te llevaría al éxito inmediato? ¿Quieres saber qué te haría más “cool” delante de los amigos?

SABER MANTENER UNA CONVERSACIÓN.

Mira si me vienes diciendo que ahora no mantenemos conversaciones por la mascarilla, ES UNA EXCUSA BARATA. Una conversación es el método más rapido e infalible contra la incertidumbre, término tan manido en estos momentos.

Pensamos que ya habrá tiempo de tener esa conversación con esa persona, de decirle lo que sentimos, de lo que la queremos o que no somos quién para meternos en su vida a pesar de que la veamos mal. Y luego, de un día a para otro, ya no se podrá celebrar.

¿Y ahora qué hacemos? Lamentarnos y fustigarnos, pensando que somos tontos por no haber tenido el valor de provocar esa conversación. Porqué podrás decir que no tenías tiempo, que te venía mal y luego ya te olvidaste o vete a saber las excusas que te pondrás,… en definitiva, no tenías valor para esa conversación. Y ahora ya nunca podrás realizarla.

Cada día creo que hemos perdido el noble arte de la conversación como bien dice Santiago Álvarez de Mon, en su libro “Las conversaciones que no tenemos. Filosofía del Encuentro”. (Libro que recomiendo y esencial par estos momentos).

Una conversación es un lugar de encuentro con los demás, donde nos cambia y les cambia a los demás para siempre. ¿Qué bonito, verdad? Pero a día de hoy es algo casi imposible.

Tienes miedo a mantener una conversación con alguien que no conoces, no vaya a ser que el tema que vayas a sacar le pueda molestar o responda de forma “airada” peor que un hooligan cuando pierde su equipo de fútbol. No es al primera vez, ni tampoco será la última que oigo frases como: “Yo ya no hablo de todos los temas, no sé cómo me va a responder la otra persona. Sé que si hablo con esta persona de este tema, la tendré varios días enfadada conmigo..”

¿O no conoces a alguien así?

Vivimos unos momentos en los que no podemos hablar de todo con todos, porque estamos muy “susceptibles”. Y lo único que provoca, que una conversación en vez de ser un centro de creatividad, de ideas, de generación de pensamiento crítico, de flexibilidad y de curiosidad, se acabe convirtiendo en algo “muy peligroso”. Provocando que solamente hablemos con personas que tienen nuestras mismas “ideas” o que no se van a enfadar si mostramos una idea diferente a la suya.

Dícese de gente normal, como así también “gurús” que cuando rebates sus ideas con ideas, a pesar de hablar de felicidad, el amor, el buen rollo y demás, dejan de hablarte. Principalmente no vaya a ser que se den cuenta los demás, que lo que promulgan no se lo aplican a ellos mismos.

Si ya no puedo hablar con personas a las que se considera “expertas” o sabías, de las que aprender, ¿De quién aprendo?

Porque pensamos que una conversación es hablar de nosotros sin parar, no dañando nuestro ego y deseando que nos aplaudan. Cuando una verdadera conversación, no trata de eso.

Una verdadera conversación es siempre honesta, libre, sincera.. Pero a día de hoy cuando encontramos a una persona sincera, lo primero que le decimos es: “No seas tan sincero, que te puede salir más caro que beneficioso”: Y si hacemos caso, ¿Cuándo habrá una conversación sincera si nos callamos lo que pensamos o sentimos? Nunca o cuando la “mochila” de las emociones sea ya imposible de arrastrar.

En marzo se nos llenaba la boca hablando de muchas cosas, que a día de hoy, un año después, volvemos a repetir y a olvidarnos de esos buenos deseos que teníamos.

A día de hoy, somos quienes somos, gracias a la suma de muchas conversaciones que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Unas surgieron por azar, otras las provocamos nosotros y otras muchas, aunque al principio no quisiéramos tenerlas, transformaron nuestra vida.

Pero antes de todas ellas, las conversaciones más importantes, son las que tienes contigo mismo. Algo que también nos da miedo afrontar pero que siempre son necesarias para nuestro devenir personal o profesional.

Una conversación conmigo mismo determinó apostar por mí y mi felicidad, dejando de lado años de creencias y miedos. O decir adiós a relaciones de años que realmente solo me aportaban mentiras y no tranquilidad.

Pero esas conversaciones contigo, al igual que tienes que con los demás, tienen que ser con preguntas que solo acepten respuestas honestas, sinceras y claras. Sino no existe una conversación, un plan de futuro a implementar. Pero a día de hoy, preguntarle a la otra persona “¿Qué tal estas?”, ya lo consideramos que hemos conversado con él, perdiendo muchos matices y cosas por no preguntar de una forma más atinada.

Hemos perdido el arte de conversar porque tenemos miedo a que descubran que no somos lo que promulgábamos ser. Me da igual las redes sociales, el éxito o lo que quieras, pero no nos relacionamos entre personas, nos relacionamos entre mascaras. Y es muy fácil, luego te enteras pasado el tiempo que una persona se ha suicidado, que lo está pasando mal, que le ha pasado cualquier cosa y no ha tenido el valor de contártelo a ti, a pesar de la confianza que teníais. Te preguntas, ¿Y por qué no me lo dijo?. La respuesta es fácil, quería mantener las apariencias. Y así somos.

Las redes sociales se llenaron tras el documental de Pau Dones. Todos hablando del amor, de la felicidad, del vivir. Pero me gustaría saber cuántas de esas personas, dieron un primer paso tras su visualización. Porqué para empezar a vivir no es compartir imágenes de una entrevista, para empezar a vivir, hay que tener una conversación sincera con uno mismo. Quizá las respuestas que recibas, son que estás viviendo la vida que deseas, Pero si no te gustan las respuestas que obtienes, quiere decir todo lo contrario.

Solo empezaremos a vivir cuando el timbre de nuestra voz, se oiga mucho más fuerte que el ruido del exterior. Mientras tanto, lo único que estaremos haciendo, son tonterías. Pero pasa una cosa, para mantener una conversación con nosotros mismos y luego con los demás, tenemos que hacernos amigos del silencio. Y en una sociedad llena de ruidos, de exigencias, de alarmas de móviles, el silencio es la antítesis de un estilo de vida frenético.

El silencio es el antídoto del ego, ego que domina toda conversación actualmente. Silencio que deja salir a la luz palabras que teníamos escondidas por miedo, realidades que teníamos escondidas en las cortinas “del qué dirán” o miedos que teníamos endulzados con promesas futuras.

El silencio es el catalizador de una buena conversación contigo, así como de la escucha y empatía que tanto se necesita a la hora de conversar con otra persona.

Posponemos nuestra felicidad, nuestras oportunidad para cuando vengan tiempo mejores, cuando te hayas jubilado o cuando pase todo. Esta situación nos ha dicho algo muy claramente: SOLO EXISTE EL AQUI Y EL AHORA.

Así que ten esa conversación que te da miedo tener AQUI y AHORA, si puedes realizarla. O prográmala con una cita. Pero no dejes que pase el tiempo y luego te arrepientas por no haberla tenido.

Así que ten esa conversación contigo mismo. Creo que es un ejercicio sano, saludable y gratis, que te dará las claves de lo que te pasa, de lo que no te pasa y de lo que tienes que hacer de verdad con tu vida o tus proyectos.

Así que la próxima vez que surja tener una conversación con alguien, que sea una conversación de verdad. Que sienta tu presencia en el aquí y el ahora, con preguntas atinadas, se empático.

La conversación es el motor de transformación personal y grupal. Algo que estamos perdiendo y olvidando en muchos casos.

¿Y así queremos avanzar sin poder ni siquiera conversar?

¡¡MAL VAMOS!!.

¿Qué sería de un mundo en el que todos no tuviéramos en nuestra mochila ninguna conversación pendiente?

¡¡Cada día es un regalo!!

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Cada día que vivimos es un regalo y vivir en el presente es otro regalo” dice Susie De Pavia.

Estamos en una pandemia en la que estamos normalizando que nos digan que hay cientos de muertos todos los días. Y a pesar de que haya bajadas, centenares de muertes nos tiene que escandalizar. Pero nada, no decimos nada, lo tomamos como algo normal.

Pasará la pandemia, esperemos, pero mientras se están generando nuevos virus mentales, que tambien deberíamos ocuparnos porque la que viene, que también será para echarnos las manos a la cabeza.

Recientemente leí un artículo en Heraldo de Aragón en el que decía “Los jóvenes que buscan atención psicologica nos dicen que todos los días son iguales , no tienen alicientes“. Ansiedad, conflictos familiares, cansancio y hartazgo dictaminaban que eran algunos de los síntomas debido a la crisis sanitaria y profesional que estamos viviendo.

Yo no solo citaría a los jóvenes como el espectro de la sociedad que está sufriendo estos vaivenes, sino todos. Porque todos no podemos viajar, todos no podemos desconectar de ninguna manera, el mercado laboral es infumable para todos, no podemos abrazar a nuestros seres queridos y nos dicen que hay que tener relaciones sexuales con la mascarilla. Y aunque no lo he oído todavía, eso de tener relaciones sexuales a 1,5 metros de distancia, llegará, ya veréis.

Paseas por mi ciudad y si antes veías a la gente que no hablaba entre ellos caminando, ahora aún menos. La mirada, que es lo único que vemos ahora de las personas, es triste. ¿Qué ha pasado con esos cambios que se promulgaban en los directos de Instagram de una nueva sociedad? PURA PANTOMIMA. Ahora nos importa más estar en ClubHouse y eso de ayudar a los demás, ya lo hará el Gobierno por nosotros.

¿Qué hacemos pues si esto va para largo?

Como dice “Fisth. La eficacia de un equipo radica en su motivación“. tenemos que ESCOGER NUESTRA ACTITUD.

Nos levantamos y ya antes de ni siquiera poner un pie en el suelo, ya nos estamos cagando del nuevo día, de tener que ir a trabajar o de aguantar a la pedorra de tu pareja. ¿Así que coño de día vamos a tener?

¡¡DE MIERDA!!.

Siento ser tan claro y escatológico, pero es que cada día es un nuevo regalo. Mientras otras personas ya no están con nosotros, nosotros estamos desaprovechando el día porque no vamos a poder irnos de juerga con los amigos o de conciertos con la parienta.

Pues si no puedes hacerlo, puedes cambiar tu actitud y ver el día como una nueva oportunidad de hacer las cosas de manera diferente. De intentar aquello que te daba miedo, de decir lo que sientes y que siempre te ha dado miedo, de SONREIR (algo que se está perdiendo cada día más), de ver el día con otros ojos. Y cuando lo haces, empiezas a desarrollar tu creatividad, a sonreír a los obstáculos y a superarlos. En definitiva ves la vida a través de otra mirada.

Y tu elección atrae a otros. Te preguntan si te has tomado algo o fumado alguna cosa. Cuando lo único que has hecho es que sabes que tú no eres las circunstancias que te rodean, sino que eres tú quien creas las circunstancias que te rodean. Simple y llanamente. Sabes que tienes un gran poder, el de dominar tus emociones, el de ver la vida de una manera diferente a los demás, en el que te motive estar, en el que te impulse y no bloquee.

Simple y llanamente eso, TODO ES CUESTIÓN DE ACTITUD.

No nos damos cuenta que nosotros tener el poder de cambiar nuestro mundo. Y es a través de las palabras, la representación fonética de nuestros pensamientos. No es lo mismo decir que es un día de mierda, que decir :”A pesar del día de mierda, no van a poder conmigo”.

¿No crees? Pero aún así no nos damos cuenta que nuestras palabras, son el motor de transformación de nuestra realidad. Así que antes de hablar mira a ver qué vas a decir.

No nos damos cuenta que todo empieza en nosotros. La felicidad, el éxito, la creatividad, la motivación, me da igual lo que sea…TODO EMPIEZA EN UNO y empieza con la actitud que escogemos nada más empezar el día.

Y no solo se trata de actitud, sino también de JUGAR. Ya sé que tras leer esta palabra, estarás pensando: “Para jugar estoy yo”.

Pues es lo que tenemos que hacer. Pero se nos ha enseñado que a cierta edad eso ya de jugar es para el fin de semana, para la cama o cuando te jubiles. Y creo que todos los días debemos jugar.

Jugar es romper las normas, es creatividad, es liderazgo, es curiosidad , es disrupción. Pero no, es mucho mejor seguir las normas, no salirse de lo establecido, que aunque tengamos un trabajo soso, es lo que es un trabajo que tenemos que hacer lo que nos dicen aunque sea un aburrimiento. Cuando nos sentimos aburridos, nos damos a los placebos, que puede ser la comida u otros “opiáceos”, con peores consecuencias.

Mientras estoy escribiendo este artículo, estoy oyendo música y me estoy comiendo una palmera de chocolate. Toda experiencia tienes que vivirla como un juego, como una diversión y no como una obligación.

Cuando juegas, estás alegrándole el día a los demás. Cuando entras a una tienda y te sonríen o te preguntan cómo estás, te están alegrando el día. Cuando recibes un mensaje que no esperabas de una persona, te está alegrando el día. Pero cada día creo más que el ser humano se divide en dos: aquellos que se ocultan sus sueños no vayan a jodérselo los demás y aquellos que se dedican a joder el sueño de los demás.

Tanto joder vale ya y alegremos la vida de los demás. Mejor nos iría.

Pero lo peor de todo, que si te fijas en las personas que te encuentras por la calle, por la oficina o en el pasillo de tu casa, no están presentes. Si te habla, fíjate en su mirada. No está presente. Seguro que estarán pensando en la noticia que han venido, en cómo responder al jefe a la mañana siguiente o por qué te ha respondido así su pareja… Y mientras nos estamos perdiendo qué esta diciendo la otra persona, qué siente, no nos estamos focalizando en sus emociones y ni mucho menos en ver más allá de lo que nos quiere decir.

Solo tenemos el presente y mientras lo desechamos estamos perdiendo oportunidades que deseábamos, pero nos importa más el futuro que no sabemos que ocurrirá o el pasado que nunca volverá a suceder.

Escoger una actitud ante la vida, no es que los miércoles seas alegre, motivado y quieras a los demás. Para que el jueves seas un cabrón. Es un estilo de vida, que cambiaría muchas vidas y con ello el mundo entero.

Pero tú decides.