Pensar, Ver y Crear, ¿3 verbos malditos?.

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La creatividad es la mayor expresión del ser humano.

A través de ella expresa sus emociones, su visión, su forma de ver la vida.

A través de ella no pretende dejar una huella en la vida de los demás, eso es una consecuencia. Sino quiere convertirla en su forma de vivir, en su felicidad… Y si con ello ayuda a otras personas, ¿Qué más se puede pedir?

Pero para desarrollar nuestra creatividad, HAY QUE PENSAR. Y eso no nos gusta nada.

Hace unos días volví a tener un deja vu. En dicha conversación me decían porqué no acudía a determinadas conferencias, en las que a los asistentes les hacían bailar, reírse de forma forzada y darle a una pelota como si fuera un concierto de «Parchís» queriendo volver a ser niños….Que eran lo mejor del mundo. Y quizá para muchas personas les sirven, les ayudan.. pero tengo que reconocer todavía no conozco a una persona que después de 45 minutos de la conferencia, recuerden qué se ha dicho en la misma.

¡Ninguna!.

¿Qué estamos haciendo?

Utilizando «placebos» del tipo que tú quieras para no pensar. Como dicen, para vivir con el «piloto automático», en el que la rutina, saber lo que vendrá es más importante que realmente lo que nosotros pensemos o queramos hacer.

Y ¿Cuál es el motivo?

Que no queremos pensar.

Pensar qué nos gustaría de verdad hacer con nuestra vida…. Con lo que queremos estudiar, con lo que es mejor para nosotros según nuestros intereses… Descubrir nuestro intereses y ver.

Porqué tras pensar, empezamos a ver. Y eso tampoco nos gusta. No nos gusta ver qué quizá hemos «perdido» el tiempo en algo que realmente sabíamos que no iba a llevar a ningún lugar y no hacer lo que nosotros queríamos hacer.

Ver es abrir los ojos, es aceptar lo que hemos hecho y también lo que no hemos hecho. Es empezar a hacernos cargo de nuestras acciones y decisiones.

Si no queremos pensar, no queremos ver, ¿Cómo podemos crear algo?

¡IMPOSIBLE!.

Pero eso de ser autentico, único, inigualable,… mola mogollón. Pero a la hora de la verdad, pensar, ver y crear son 3 verbos malditos que pocos quieren experimentar.

Si no piensas, no te puedes dar cuenta de cómo está yendo tu vida, de tus intereses, de lo que realmente quieres y de cómo ves la vida.

Si no quieres mirar, solo verás aquello en lo que crees. Creyendo que el mundo solo está formado por tus creencias, por aquellas ideas que no te «hacen dudar».

Y con todo ello, nunca llegaremos a crear nada. Bueno podremos copiar, replicar, fotocopiar ideas que nos gustan, ideas que sentimos que nos harán «parecer» diferentes, pero nunca lo llegaremos a ser.

¿Por qué?

PORQUÉ NOS DA MIEDO PENSAR.

Porqué cuando pensamos nos damos cuenta de muchas cosas…

Que queremos otras cosas en la vida y no lo que estamos haciendo hasta la fecha.

Que podemos hacer lo que siempre hemos querido hacer y mientras tanto hemos estado «gastando» el tiempo que no invirtiéndolo en una vida, «cómoda» pero que no nos daba lo que realmente nosotros queríamos.

¿Pero por qué no pensamos?

PORQUÉ EL SER HUMANO ES MUY VAGO.

Damos el poder de nuestros pensamientos a los demás. Creemos que los demás pensarán mejor por nosotros que nosotros mismos. Y lo que estamos haciendo a la larga, es matando nuestra creatividad, nuestras ideas y nuestro pensamiento crítico.

Hablamos del coraje, aplaudimos a historias personales que han conseguido cosas «increíbles» que pensamos que nunca podremos alcanzar, pensar o idear…. ¿Y luego qué hacemos? Dudar de que nosotros podemos hacer algo igual y todo porqué nos da miedo pensar.

¿Pero es fácil pensar?

Desde luego que no.

Y más en un mundo donde las presiones para seguir lo establecido, dónde por mucho que digamos el miedo reina a sus anchas y dónde las modas triunfan sobre la autenticidad.

Dice una frase así de Epíteto «Somos aquello en lo que nos enfocamos». Si no pensamos nos enfocamos en lo que hacen los demás, en cómo piensan los demás, en cómo creen sentir los demás… ¿Y así crearemos algo diferente a los demás?

¡NO!

Si queremos nuestra felicidad, si queremos vivir de nuestra creatividad, si queremos dormir en paz… No tengas al MIRAR, AL CREAR, AL VER, como los verbos malditos que dicen que son.

Contra el «estreñimiento mental»…

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Y yo que pensaba que tras la pandemia, el estreñimiento se iba a acabar.

La gente iría por la calle sonriendo, las calles serían como los años 20, de locura, alegría y diversión.

La gente ya no ocultaría lo que sentía, diria lo que pensaría sin importarle lo que puedan decir los demás, porque saben que la vida es una y hay que vivirla, se trata de sentir, no de mentir.

Pensé que después de la pandemia, por fin haría la gente lo que siempre habían querido hacer, porqué sabían en primera persona que un día puedes estar aquí pero mañana ya no. Que eso de posponer nuestra felicidad cuando nos jubilemos o cuando tengamos dinero no vale, que es ahora o nunca.

Pensé que después de la pandemia, el trabajo no deseado, el que odias los domingos por la tarde y con el que te acuerdas de todos los «familiares» de tu jefe, iba a dejar de ser un estreñimiento «personal y profesional», pero por lo visto sigue siendo igual.

Lo que había dejado de oír durante dos años, «el cagarte en el jefe, el sentirse incomprendido por tu pareja o el acudir a reuniones con amigos que no te apetecen…» cada día lo vuelvo a oír más.

Y no hace falta te lo diga yo sino me crees, solamente mira a la gente paseando por la calle. Callados, sin hablarse entre si, mirando al móvil y sin una sonrisa en sus labios.

Vivimos en un mundo estreñido. Que prefiere vivir en silencio el «dolor» de la infelicidad en su relacion sentimental, en el trabajo y en definitiva en su día a día, mostrar al «aire» su herida y dejar que sane.

Las cosas no han cambiado, las cosas siguen igual, haya pandemia, guerra o una varicela.

Seguimos prefiriendo ocultar nuestras miedos y frustraciones porqué si lo hacemos, pensamos que el panorama será peor que si apostáramos por nosotros mismos, si cogemos las riendas de nuestra vida.

¿Qué hemos aprendido? NADA.

¿Qué soluciones hemos puesto en marcha durante todo este tiempo? NINGUNA.

Pero eso si, hay que leer muchos libros de motivación, hay que ir a conferencias o hacerse fotos con los «gurús» de turno para que los demás vean en redes sociales, que somos unos seres conscientes.

SI lo fuéramos, no usaríamos «placebos» para creernos y hacer creer que somos unos seres de luz, empáticos y en paz con nosotros mismos.

Diríamos:

Durante este tiempo he ido «estreñido» con mi vida, porqué no he hecho esto, no he dicho lo otro y he estado mintiéndome.

Es un método fácil, rápido e indoloro. Porqué no duele, más bien te alivia, reconocer qué ha pasado, qué has estado viviendo.

Seguimos posponiendo nuestra felicidad, nuestros deseos y aún así leyendo libros de la felicidad pensando que así la atraeremos.

Cierra el libro, deja de bailar, de gritar y reconoce a viva voz lo que realmente te pasa Empezarás a notar que el » tapón » que te limitaba, empieza deshacerse.

Pero ahí no ha acabado todo: DEBES PONERTE MANOS A LA OBRA.

No importa si el paso es pequeño, enano o enorme para ti, lo importante que una vez hayas aceptado porqué estás asi, empieces a actuar para que el «nudo» no vuelva a ocurrir.

Este estreñimiento que vivimos es respetable, es aceptable. No todos sabemos gestionar nuestras emociones, no todos tenemos el coraje de ser nosotros mismos ni expresar lo que sentimos cuando lo estamos viviendo.

Es normal. Pero luego no nos quejemos, no pongamos excusas de cómo nos encontramos , cuando realmente todos sabemos cuál es la solución:

RECONOCERLO Y PONER MANOS A LA OBRA.

Cada día creo es mucho más fácil todo. Sin embargo somos nosotros mismos quienes nos da miedo ser nosotros mismos.

¿Qué pasaría si viviéramos en un mundo menos «estreñido»?

A lo mejor estoy hablando de una utopía y siempre haya gente que le interese más, ocultar sus emociones, lo que realmente que quiere y seguir en la situación en la que está. Pero como siempre digo, pero luego no te quejes un día que has sido consciente de lo que has hecho y te lamentas del tiempo perdido.

Porqué el tiempo no vuelve y la frustración siempre permanece.

Contra el «estreñimiento mental», coraje y acción.

¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

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Hoy paseando me he dado cuenta:

¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

Abres la puerta de casa y de nuevo los atascos forman parte del día a día. El miedo al llegar a un trabajo que odiamos nos hace que nos acordemos de la familia entera del conductor del coche de delante.

Llegamos a una oficina en la que recordamos como eran los primeros días, aquellos días en los que pensábamos que nuestros trabajo por fin sería tenido en cuenta, en la que nos contarían todo lo que pasa y la información correría sin ningún tipo de problema. Y meses después, de todo lo que nos dijeron, nada se ha cumplido. Pero cuando lo digo, siempre me responden lo mismo, tengo que aguantar que ahora con la crisis, ya sabemos como están las cosas..

Llegamos a casa y nos seguimos «cagando» en todo el árbol genealógico del conductor de al lado que nos ha hecho una pirula cuando intentábamos cambiarnos de carril.

Pero en casa la situación sigue igual. Compramos seguidores para nuestro «proyecto personal», para que los demás vean que somos expertos, que crean que sabemos de lo que estamos hablando y que hay gente de todo el mundo, que nos sigue. Todo esto lo hacemos, porque tenemos miedo al esfuerzo, a alcanzar la meta de «experto» mostrando nuestras ideas y nos puedan llamar «locos». Y como tenemos miedo a ser nosotros mismos, preferimos coger el atajo que nos han dicho que nos lleva a la misma meta.

Sin embargo, la cosa no queda ahí. Preferimos aguantar relaciones sentimentales y/o de amistad por el miedo a quedarnos solos. Aguantamos relaciones que lo único que nos hace en «ponernos de los nervios» o «dolor de cabeza». Pero no hacemos nada , porqué preferimos vivir siendo cómplices de nuestra infelicidad que responsables de nuestras acciones y éxitos.

Ya hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD.

Aquella en la que reprimíamos nuestros sentimientos , no vaya a ser que piensen que somos «raros» o vete a saber tú qué.

Seguimos ocultando nuestros deseos porqué en estos momentos, mejor tenerlos ocultos para cuando podamos hacer realidad nuestros anhelos.

Hemos vuelto a la normalidad, a olvidarnos aquellos que decíamos que íbamos a cambiar, a decir todo lo que sentíamos porque pensábamos que mañana quizá ya no íbamos a estar en este mundo, a intentar hacer realidad lo que siempre hemos sentido que debíamos hacer y no aguantar más lo que no soportábamos.

Pero ¿Qué ocurre?

Que ese coraje que teníamos que se nos iba por la boca, era eso, puro postureo.

Ahora que hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD, ya nos hemos olvidado de todo, ya hemos vuelto a nuestro papel de victima en la que echarle la culpa de todo a todo el mundo menos a nosotros mismos.

En el fondo, nos gusta vivir bajo el «yugo» del miedo.

Del miedo a ser nosotros mismos como sabemos que somos y que poca gente conoce. Del miedo a decir lo que sentimos y que nos haría ir por la vida con la cabeza más alta de la que hablamos habitualmente. Del miedo a levantarnos todas las mañanas de la cama camino de un trabajo que no soportamos mientras soñamos qué sería de nosotros si hiciéramos realmente lo que nos apasiona.

Si volver a la «Nueva Normalidad» es volver a renunciar al compromiso con uno mismo, a tener el coraje de hacer y decir lo que siente uno, pase lo que pase, caiga quién caiga…YO NO ME APUNTO.

¡Dar tu opinión en este mundo, es estar al nivel de Batman!

De pequeños soñabamos con ser mayores.

¿Para?

Para hacer lo que nos diera la gana, para llegar a casa cuando quisiéramos y decir tacos sin que nuestra madre nos echara la bronca.

¿Pero qué ocurre a día de hoy?

.- Que nos callamos lo que sentimos

.- Que medimos las palabras dependiendo de quien estemos delante.

.- Que hablamos que queremos personas autenticas y luego nosotros no lo somos delante de los demás.

.- Que tenemos miedo a dar nuestras opiniones, perdiendo oportunidades.

Pero eso si, nos cansamos de repetir que hay que ser auténticos, que la vida es una y que pase lo que pase, tenemos que ser nosotros mismos.

¿Pero realmente lo hacemos?

¡NO!.

Nos callamos nuestra opinión porqué no sabemos qué opinión tiene la otra persona y quizá podamos perder una amistad, un amor o una oportunidad profesional.

Nos callamos lo que realmente opinamos y luego llegamos a casa pensamos que «imbéciles» hemos sido porqué no hemos hecho ni dicho lo que realmente sentíamos.

Nos callamos lo que nos hubiera gustado decir a esa persona porqué había que tener «la fiesta en paz».

Y mientras nos seguimos callando, nuestra felicidad desaparece y nuestra rabia aumenta.

¿Por qué nos callamos lo que realmente opinamos o queremos decir?

PORQUÉ NOS SIGUE IMPORTANDO MÁS LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS QUE LA NUESTRA PROPIA.

Seamos sinceros, hablamos mucho de transparencia , de dar nuestra «luz» a los demás, de gritar que somos felices digan lo que digan a los demás… cuando en realidad lo que tenemos es miedo a que nos señalen como «raros» porqué nos sentimos felices, por nuestras ideas pueden causar «molestias» a nuestro grupo de siempre o que el «grupo familiar» no será tan ideal cuando expongamos lo que sentimos.

Diremos que lo diremos pero nos siguen importando más lo que dirán que lo que realmente nosotros queremos decir o expresar. Pero eso si, hay que ser felices. ¿Pero cómo vas a conseguirlo si estás haciendo de primeras algo contrario a tu propia felicidad?

Nos quejamos de que no hemos dicho lo que esa persona necesitaba que alguien le dijera, no decimos lo que nos pasa no vayan a pensar que estamos «mal» de la cabeza por ver la realidad como los demás no la ven… Y todo ello porqué pensamos que nos podremos quedar solos, sin amigos, infelices….

Ser felices no es tener 168.000 amigos en Instagram comprados creyendo que todos son «amigos» nuestros y que aceptan y comprenden nuestras necesidades e ideas.

Vivimos en una sociedad en la que creemos que cuánta más gente conocemos (que no es lo mismo que amigos), más felices somos, más éxito tenemos y más nos reconocerán por la calle.

Como bien dice una persona importante para mí, «Conocidos muchos, ¿amigos? con los dedos de una mano y sobran dedos».

Son personas con las que podemos hablar, escuchar, recibir mensajes que seguro no nos gustarán, pero ellos lo hacen por nuestro bien, porqué quieren lo mejor para nosotros. Al igual que nosotros podemos ser nosotros mismos con ellos y siempre abunda el respeto, la confianza y el agradecimiento.

Pero a día de hoy «pseudo-amigos» hay muchos, pero cuando sientes la necesidad por cariño que tú crees, de decirle algo y no lo «acepta» bien ( siempre con respeto ), la mayoría de ellos, se marchan. Te critican diciendo quién eres tú para decir lo que has dicho…Solo una persona que pensaba que era tu amigo, que sentía que podía ser ella misma contigo y ya hemos visto que no ha sido así.

¿A quién no le ha pasado alguna vez?

Vivimos en un mundo en el que dar tu opinión sincera, es tener más valor que Batman. Ya que no sabes por dónde te puede salir el tiro. Pero cada día creo más que estas personas no son Batman, llevan por bandera uno de los valores que tanto se habla hoy en día, COHERENCIA.

La coherencia es difícil en este mundo de presiones pero te da una gran recompensa, que la gente que te rodea, será poca, pero siempre será de verdad.

Y si quieres un consejo:

Dónde te sientas Batman a la hora de dar tu opinión, ahí no está tu lugar.

Culpa, Felicidad y Creatividad.

¿Cómo manipulamos a la gente? A través de hacerles sentirles culpables.

Y no estoy hablando de influencia, en la que las dos partes deben ganar, estoy hablando de manipulación. En la que solamente una gana.

¿Y cómo nos pasa?

Haz memoria:

.- ¿Qué pasa cuando no haces algo que creen los demás que deberías estar haciendo? Te intentan hacer sentir culpable.

.- ¿Qué pasa cuando no participas algo en que los demás si hacen y tú no? Te intentan hacer sentir culpable.

.- ¿Qué pasa cuando no estás de acuerdo con la mayoría? Te intentan hacer sentir culpable.

.- ¿Qué pasa cuando sientes que no llegas a la operación «bikini» del verano? Más sentimiento de culpa.

.- ¿Qué pasa cuando no sigues la tendencia? Te intentan inculcar un sentimiento de culpa

¿Por qué tenemos ese sentimiento?

Porqué en el fondo nos estamos preguntando si hacer lo que hacen la mayoría sería lo mejor para nosotros que no seguir lo que de verdad NOSOTROS SENTIMOS.

La presión de los demás sigue siendo fuerte. Por mucho que digamos que somos independientes, que tenemos una marca personal que se distingue de todo lo demás, que hacemos lo que nos pasa por «el arco del triunfo»…. Por mucho que digamos lo que digamos…SIEMPRE TENDREMOS (en distintos niveles) ese sentimiento de culpa.

Porqué la presión de los demás, del exterior, …queramos o no, INFLUYE.

Será inducido por los demás para manipularnos y que hagamos lo que ellos quieran según sus intereses o porqué sentiremos que quizá no estemos tomando la «mejor opción» porqué estar «fuera de la mayoría» produce mucho frio e incertidumbre.

Nos creemos que si no hacemos dieta antes del verano, ya nadie nos querrá . Creemos que si no hacemos lo mismo que los demás, nos criticaran y seremos excluidos del grupo. Sentimos que si no hablamos de política o de la serie de moda en cuestión, ya no seremos uno más, ya nadie nos tendrá en cuenta para salir los sábados por la noche o tomar una después de trabajar.

Yo no sé si este sentimiento de culpa viene de nuestra formación cristiana y aquello de la manzana, no sé si viene de pequeños y esa creencia que si nos salimos de las «normas» , de seguir los puntos,… no llegaremos a nada en la vida… O quizá es todo un conjunto que provoca que si nos tenemos culpa por nada es que estamos haciendo las cosas bien.

Pero yo te pregunto:

Las cosas bien, ¿Según los demás o según tú?

Si haces una cosa que sientes que tienes que hacer, que está acorde a tus valores, que hay razones para no hacerla, sea cual sea,…¿Por qué tienes que tener un sentimiento de culpa?

Si lo tienes es porqué:

.- No confías en ti.

.- Sigue pesando la opinión de los demás más que la tuya propia.

Sino, no tendrías que tener ese sentimiento.

Porqué cuando haces lo que sientes a pesar de salirte de lo establecido te vas a dormir con la conciencia tranquila y duermes mejor que un bebe. Cuando sientes culpa, remordimiento y acabas haciendo lo que desean los demás que hagas y no lo que tú sientes, seguro que esa noche no pegas ojo.

El sentimiento de culpa se utiliza para «encaminar a la gente y no se salte las normas», » que no descarrilen los que dicen que piensan diferente», que el «líder del grupo sienta que todo está en calma y nadie le discute sus ideas»… En definitiva, para que no pienses por ti mismo.

Pero eso si, queremos innovación, creatividad…pero haciendo lo mismo de siempre, repitiendo lo mismo que hacen los demás y sin sentirnos culpables porqué nos hemos salido de lo establecido. Y así no avanzaremos nunca, solo aumentaremos la mediocridad, la frustración y la rabia por preguntarnos ¿Qué hubiera pasado si lo hubiéramos intentado?

Sé que estarás pensando que salirte de lo establecido es duro, que te encontrarás solo y miles de excusas más… Pero te aseguro que es peor saber que no estás haciendo lo que te gustaría y deberías estar haciendo porqué te importa más el que dirán.

¿Qué es la felicidad? La ausencia del sentimiento de culpa por lo que has hecho

¿Qué es la creatividad? Poner en acción esa idea que no te produce culpa sino orgullo y confianza.

Hablamos de libertad, de empoderamiento… y de otras muchas cosas parecidas, pero con el sentimiento de culpa autoinflingido o impuesto, jamás se podrá desarrollar todo lo que decimos.

Nunca sentirás culpa cuando haces lo que sientes que tienes que hacer. (PD: sin joder la vida a los demás, recuerda). Y cuando así lo hagas, seguro que estarás innovando en tu vida. Mientras tanto, solo estarás copiando y replicando los deseos de los demás.

¿Qué me han enseñado los Haters de mi vida?

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Durante toda la vida, todos hemos tenido Haters.

Y no hace falta ser una eminencia en redes sociales o ser «experto» según Linkedin para ser digno de haters. Todos hemos tenido y tenemos haters a nuestro alrededor.

El primer hater siempre es uno mismo. Y sobre todo cuando queremos dar un paso adelante.

Nosotros somos el primer hater que conocemos. Creemos que no podremos dar ese paso, que no nos merecemos ese éxito con el que soñamos o nos preguntamos ¿Quién será el osado que acepte nuestras ideas?

Todas estas preguntas hasta tenemos respuesta para ellas. Todas son negativas. Todas nos dicen que no tenemos talento, que no valemos nada y que nuestras ideas…mejor que nos dediquemos a otra cosa.

Pero también existen otro tipo de haters que aparecen a lo largo de nuestra vida.

Son los que depende si les escuchas siempre están minusvalorando tu trabajo. Son los que hagas lo que hagas, tu trabajo nunca va a llegar a ningún lado, que tus ideas no le van a gustar a tu jefe y que mejor no te lances, porqué la ostia que te vas a dar va a ser de «campeonato».

Y tengo que decirte, que con el paso del tiempo, cuanto más personas así me encuentro más motivado me ponen. Porqué son personas «barrera» o yo los llamo «Tú dices eso y mira lo que hago yo». Si aceptas lo que dicen, si les das más poder del que deberían tener sobre tu vida, adiós y muy buenas. Ya no intentarás nada, ya no darás un paso adelante. Pero si aceptas que son personas «Tú dices eso y mira lo que hago yo», en realidad sus menosprecios, te están alentando a seguir adelante, a darte cuenta que estás yendo por buen camino ya que estás provocando el miedo en las personas mediocres, que eso es lo que son, mediocres y llenas de miedos. Lo único que no quieren es que tú consigas lo que ellos en un día, lo intentaron o peor aún, solo quieren dominarte.

Pero no solo ocurre esto antes que de un paso adelante o estés con los primeros pasos. Cuando has conseguido un pequeño «éxito» en tu vida, también vendrán a ti esos cenizos, que no están bien con su vida, que intentarán que retrocedas en ese avance que has conseguido.

Durante muchos años, pensé que esas personas que querían que no diera un paso adelante, lo hacían por mi bien. Y no es por ego, pero con el paso del tiempo, me he dado cuenta que son personas que realmente no son felices con ellos mismos, por muchos títulos y respetos que les otorguemos.

¿Y cómo te das cuenta? Porqué durante el camino, te irás encontrando con personas que querrán apoyarte, que han conseguido lo que tú quieres conseguir y entienden por lo que estás pasando. Y ellos solo quieren ayudarte, impulsarte y siempre quieren que muestres tu esencia. NO QUE LA APAGUES.

Quien te quiere, quien quiere lo consigas, quien quiera que conozcas la mejor versión de ti… por mucho que haya caído, que no lo haya conseguido o que haya recibido muchos NOES en su vida, no echará su mierda contra ti, sino lo que hará es mostrarte sus aprendizajes para si te pueden ayudar a ti en algún momento o situación, los tengas. Nunca echarán su mierda contra ti para que te paralice, sino que siempre querrán alentarte y motivarte a que siempre seas tú mismo.

Una cosa quería decirte, que consigas un pequeño éxito, no quiere decir que todos vayan a «aplaudirte» y darte la enhorabuena. Y más si provocas que algunos «cimientos» se muevan. Por mucho que pienses que estás abriendo mentes, otras formas de hacer las cosas, siempre habrá personas que te digan que están en contra. Principalmente son personas que sienten que les puedes «robar el chiringuito» o que los demás vean que lo que decían hasta la fecha, era mentira.

Esas personas, inseguras porqué la tranquilidad alcanzada se va a la mierda, tienen miedo a lo que has conseguido. Miedo a que los clientes ya no vean sus productos como innovadores y si los tuyos. Que vean que están «anclados» en lo mismo de siempre y que tú les estás ofreciendo lo que necesitaban, innovación y avance.

Cuánta más gente tengas que está en contra de tu producto más confiado tienes que estar que lo que pretendías, remover conciencias, lo estás consiguiendo. Así que sigue.

Y si ellos no ven lo que quieres decir, lo que quieres mostrar, es su problema. Tú sigue.

Creo que el peor de lo virus que puede sufrir el ser humano es el ridículo.

No hacemos las cosas por el ridículo que creemos que podemos pasar y sin haber hecho nada aún. Nos adelantamos a las consecuencias aún sin haber hecho nada.

Solo es tu miedo diciéndote que no hagas nada que estás mejor como estás. Ni puto caso. Si paras y escuchas, lo único que estás haciendo es hace más caso a los demás que a tí mismo. No lo harás, perfecto pero al cabo del tiempo te acabarás arrepintiendo, viendo a otra persona que si lo ha conseguido, que tú podrías haberlo hecho mejor o mil cosas.

Ante el ridículo, CONFIANZA y más CONFIANZA.

Que los demás digan lo que quieran…. que se la cojan con «papel» o cómo quieran. Es tu vida, es tu felicidad, son tus ideas y es tu creatividad.

HEMOS VENIDO AL MUNDO A DESARROLLAR NUESTRA CREATIVIDAD… A ESO HEMOS VENIDO. Y el ridiculo es la mayor muestra que damos poder a los demás sobre nosotros que a nosotros mismos. Y luego nos va como nos va.

Así que no olvides siempre repetirte: «Que le den por c… a los demás, se trata de ti, de tu felicidad, de tu creatividad».

Hemos venido a remover el status quo en cualquier aspecto personal o profesional de nuestra vida. Y lo hacemos a través de nuestras ideas.

No damos un paso adelante porque pensamos miles de excusas con el fin de no dar un paso adelante. Pensamos que el trabajo no es valiente, que no es audaz, que no es creativo o disruptivo, que no dejará un legado, una marca.

Y estamos muy confundidos. EN un mundo en el que nadie da un paso adelante porqué tienen miedo del qué puedan decir, mostrar un trabajo tuyo, sin miedos ni tapujos, te aseguro que siempre ese tipo de trabajo, de acciones, SON LAS QUE PERDURAN EN ESTE MUNDO DE MIEDOS Y MEDIOCRIDAD.

QUE LOS HATERS, FRUSTRADOS Y LOS AMARGADOS NO TENGAN PODER EN TU VIDA. Y SI LA CONSISTENCIA, PERSEVERANCIA, CONFIANZA Y CON ELLO , TU CREATIVIDAD.

De cerca, NADIE es normal

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«Pues si parecía una persona normal«.

Es una frase que siempre oímos cuando nos hemos enterado de un suceso de una persona que conocemos y que nos ha sorprendido que así ocurriera.

¿Pero por qué decimos lo mismo de siempre?

Porqué no conocemos a las personas de verdad.

Y conocer a las personas no es acostarse con ella, tomarse una copa o verse una vez a la semana.

Eso no es conocer a las personas.

Porqué eso son amigos de «conveniencia» que mandarás a la mierda cuando te «tuerzan» el morro con algo que te han dicho que no querías oír.

Creemos que el mundo es normal porqué sigue las normas que creemos que se deben seguir, tener un trabajo, tener pareja, salir los sábados por la noche con los amigos o la pareja de amigos y tener hijos.. Si ya cumplen todos los requisitos que no sé quien ha dicho que son los requisitos para ser considerado «persona normal, ya podemos etiquetarlos de «normales».

Pero ¿Qué pasa cuando conoces de verdad a una persona? ¿Qué pasa cuando estás en las buenas y en las malas con esa persona que considerabas «normal»?

QUE TE DAS CUENTA QUE LAS PERSONAS DE CERCA, NINGUNA ES NORMAL.

Y eso es lo que nos hace auténticos, únicos , ser mágicos o como tú quieras llamarlo… Pero de cerca, NADIE ES NORMAL.

A día de hoy, creemos que con tener una red de seguidores importante en redes sociales ( y da igual si son seguidores comprados ), ya podemos ser considerados personas sociales, de éxito, de confianza y hasta con talento. Creemos que conocemos a las personas que nos siguen y nosotros, a las personas uqe seguimos. Las consideramos personas normales, como nosotros y hasta creemos conocerlas.

A día de hoy decimos y creemos creer que conocemos a toda persona con la que nos relacionamos, aunque sean 5 minutos al año lo que nos relacionamos con ella.

Eso no es conocer ni es nada, eso es un conocido o la vecina del 5º que ves de vez en cuando y solo te dice «Hola y Adiós», nada más.

A día de hoy creemos que toda persona que se relaciona con nosotros, es una persona normal. ¿Por qué? Porqué creemos que es un reflejo nuestro, porqué no se sale de lo establecido. Pero luego, si realmente conociéramos a esas personas, veríamos que de NORMAL no tienen nada. Y quizás verías cosas que no te gustarían.

Pero ni ellos ni tú.

NADIE ES NORMAL, TODOS TENEMOS NUESTRAS TARAS Y TALENTOS, NUESTROS MIEDOS Y SUEÑOS.

Pero lo que ocurre, que llamamos personas normales, como escudo para no conocerlas de verdad, para no saber cómo piensas, para tener muchas relaciones pero pocas de calidad…

De cerca, TODOS NADIE ES NORMALES.

En la Vida como en las Elecciones, AQUÍ NADIE PIERDE.

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Nos pasamos la vida hablando del fracaso, de la importancia que tiene a la hora de conseguir el éxito, de que hay que aprender de él, llenando libros sobre historias de fracasos que fueron la palanca para el éxito de muchas de las empresas de hoy en día… y luego en la vida real, NADIE PIERDE.

Cuando hay elecciones, NADIE PIERDE.

Ya han podido quedar los últimos, que dirán que serán importantes para crear un gobierno. Ya habrán podido perder la mitad de su representación, que dirán que su partido estará en el parlamento para que se oiga su voz.

Ya habrá pasado la peor debacle de la historia, que ELLOS NUNCA HABRÁN PERDIDO.

Pero eso si, ellos no han perdido, han sido los demás A pesar de haberles ganado, a pesar de no haber alcanzado las expectativas que tenían puestas en las encuestas… Ellos no han perdido, han sido los demás quienes lo han hecho.

Pero eso si luego nos piden que seamos responsables con las mascarillas. ¿Cuándo son ellos responsables con sus acciones?

Pero no solamente esta muestra de que no existe el fracaso la podemos encontrar en el mundo electoral. En los medios de comunicación tampoco existe el fracaso.

A pesar de que el año 2020 fuera un año de confinamientos, si hablan de estadísticas, el 2021 ha sido un año de éxito, de revolución y transformación. A pesar del fracaso del año, de las perdidas que se hayan podido arrastrar, de todo… el 2021 siempre leerás que ha sido un año de desarrollo, avance, éxito, de todo lo que tú quieras y más…

No hay fracasos, solo éxitos. Y desde luego que si comparas

Pero también pasa en las redes sociales.

Normalmente cuando ves la frase «Un gran éxito de convocatoria», puedes ver normalmente que son fotos sacadas por detrás o las luces apagadas y donde se observa solo las personas de la primera fila.

Solo ha habido un éxito atronador, nunca reconocemos que no hemos conseguido alcanzar las expectativas que teníamos puestas en el evento, en las elecciones, en la entrevista de trabajo…

Nunca. Y como mucho lo que reconoceremos que la culpa ha sido de los demás. Pero nunca pasaremos de ahí.

Nos pasamos la vida hablando de la importancia de reconocer el error, de aprender de los fracasos, de que los fracasos no existen que son lecciones, pero eso si… nadie los reconoce.

Y tengo que decirte que no es que hoy me haya levantado negativo, que si llevas tiempo leyéndome, soy el primero que he reconocido en muchos artículos, que me he equivocado, que no he conseguido alcanzar la expectativas que había tenido en un proyecto o en una relación. Pero eso si, no quiere decir que sea yo un «Santo», porqué también ha habido momentos de mi vida, que no he querido reconocer que había fracasado a pesar de haberlo intentado una y otra vez.

Pero yo me pregunto, si los medios de comunicación, los profesionales, los partidos políticos,… no reconocen que no han alcanzado lo que esperaban, lo que soñaban, no reconocen que se han confundido…¿Cómo vamos los demás ha reconocer que nos hemos confundido con nuestras decisiones? Será algo imposible de implementar por muchos libros de motivación o desarrollo personal que nos lo digan, porqué pensaremos «Si no lo hace éste, ¿Por qué voy a hacerlo yo?».

Cuando NO reconocemos que nos hemos equivocado o que realmente hemos perdido:

.- No nos estamos haciendo responsables de nuestras decisiones y resultados. Pero eso si, luego pedimos a los demás que lo sean.

.- No estamos inspirando, más bien estamos desmotivando. No haciendo algo que mientras tanto decimos que los demás deben hacer.

.- Mintiéndonos. Creyendo que obviando la realidad, el resultado cambiará. Y lo peor de todos, que los demás nos creerán.

.- Y queriendo MENTIR A LOS DEMÁS. Convirtiéndonos en victimas de los demás, pretendemos que los demás no se vayan de nosotros si vieran realmente que no hemos cumplido lo que decíamos que íbamos a cumplir o conseguir.

Dejemos de ser un mundo HIPOCRITA, TODOS FALLAMOS, NOS EQUIVOCAMOS, ERRAMOS en algún momento de la vida. Y para conseguir un «mundo ideal» como nos dicen los gurús del «desarrollo personal», tenemos que empezar a ser coherentes con nosotros mismos, desde YA.

Pero si quieres saber el método que conseguirá que NUNCA PIERDAS, no haciendo nada o haciendo lo mismo de siempre. Ahí es cuando

¡Primero la Moda, luego la Moral!

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Ahora todo se mide en función a la moral.

Si crees una cosa no tienes moral… Si no crees en otra cosa, no tienes moral… Si no tienes valores… no tienes moral…

Todo se basa en función de la moral.

Pero yo iría un paso atrás.

Primero nos preocupamos por la moda de turno a la que nos tenemos que subir y luego por la moral.

Eso si, antes hay que saber qué dice la R.A.E. sobre la moral «Conforme con las normas que una persona tiene del bien y del mal

Genial, ¿No? Pero antes de nada, la moda.

La moda, que creemos que nos hará diferente a los demás, cuando en realidad nos hará uno más.

Ya son muchos años entrevistando, conociendo e incluso trabajando con personas » de cierto prestigio». Pero también han sido muchos los que han pasado y que ya no están. Que conste que están vivos pero ya no están en el «candelero».

Por diversos motivos, la moda ya pasó o se han dedicado a otra cosa, ya no están. Pero muchos de ellos, la clave de su desaparición, fue ante poner la moral a la moda.

Querían ser «famosos» y tener repercusión lo más rapido posible.

Era todo por y para su moda. Más bien por y para su ego.

No importaba lo que hubiera que hacer, como si había que comprar seguidores en Instagram, hacer la «pelota» a una persona para conseguir un objetivo aunque la criticase nada más conseguirlo… No importaba. Solo importaba la moda en cuestión.

El aparentar ser, NO EL SER DE VERDAD.

A día de hoy » ser referente» en algo, el hablar de algo que está de moda, es considerado lo «más».

Hablamos de cosas que no sabemos ni siquiera su significado y todo porqué lo «hemos oido por ahi» o lo que nos ha dicho las noticias de Google que se actualizan en nuestro móvil.

Debemos y queremos aparentar que sabemos de todo, que somos «guías» para los demás… Porqué eso del «no sé, lo investigaré, pues no tenía ni idea…» no es beneficioso para nuestra marca.

Ya sea lo que sea el tema, debemos saber y hablar de lo que está de moda. Porqué sino nos han dicho que nadie se acordará de nosotros.

Pero no solamente pasa en el mundo profesional, en el mundo personal, TAMBIÉN.

Hablamos de politica, de religión, de temas que salen en los medios de comunicación con una pasión desbordada. Pasión que supera los límites del respeto a los demás. ¿Y todo por qué?

Porqué ¿Cómo voy a desconfiar lo que ha dicho mi líder político, mi grupo de comunicación favorito sobre este tema?

Antes de dar nuestra opinión, no pensamos qué hemos oido, no dudamos lo que hemos creído oido,… Nada, lo único que hacemos es replicarlo. ¿Por qué íbamos a dudar?

Si replicamos algo que no sabemos si realmente nos hará daño o no a nuestro concepto de moral, ¿Qué tipo de personas nos estamos convirtiendo? ¿En personas que solo quieren la fama, el aparentar y ganar número de seguidores sea como sea, por las buenas o por las malas?

Pero eso si, luego no critiques a esas personas por sus valores, que se ofenden.

¿Qué pasaría si antes de apostar por una moda, nos preguntáramos si va o no acorde con nuestra moral?

Quizá muchas de ellas ni nacerían, quizá muchos «influencers» verían reducidos sus seguidores drásticamente y quizá hasta seriamos una sociedad mucho más coherente.

¿A QUÉ ESO SI SERÍA FELICIDAD PURA?

La moda de ser «Un impostor y creértelo».

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«Tienes que creértelo aunque no tengas los conocimientos…», «Tienes que hacerlo porqué ahora lo que importa es la visibilidad, si no saben qué existes, no sabrán que haces…», «Que crean que lo sabes luego ya lo demostrarás..«

Son algunas de las frases que todos hemos oído alguna vez. Ya puede ser en formaciones, en libros o en artículos… porqué a día de hoy nos importa más la visibilidad, el aparentar que somos «expertos» en algo, que tenemos una marca única, genuina e inigualable

Estamos mas desesperados porqué nos vean que realmente por disfrutar de lo que estamos haciendo, por crear un camino a largo plazo, por realmente SER NOSOTROS MISMOS.

Por visibilidad el ser humano es capaz de casi todo. Bueno también hemos visto gente morir por un selfie extremo, así que si, EL SER HUMANO ES CAPAZ DE TODO POR VISIBILIDAD.

Somos capaces de hablar en contra de un tema un día y al día siguiente hacernos una foto con el defensor de ese tema que ayer estábamos criticando ferozmente.

Somos capaces de hablar de un tema y al dia siguiente hablar de otro totalmente diferente que no tiene nada que ver. Y eso si, siempre con actitud de experto, porqué lo único que nos importa es ser visibles.

Exponemos ante las Redes Sociales nuestra actitud ante la vida, ante los negocios pero luego en la vida realmente, ni creemos en lo que decimos ni hacemos lo que decimos.

Mientras todos buscan la visibilidad de forma desesperada, me sigo preguntando cómo hay personas que sin tener redes sociales (si, no te asustes, conozco personas que no tienen redes sociales, que no se hacen fotos con sus coches o con sus clientes para aparentar que la vida les va bien) les va la vida como realmente les gustaría les fuera a esas personas que buscan la visibilidad de forma desesperada.

Por APARENTAR, que no SER, somos capaces de todo.

Y todo, porque nos hemos creído que primero hay que creérnoslo. Y con ello haremos creer a los demás que somos «expertos», que sabemos de lo que estamos hablando.

Claro que si, LO QUE ESTAMOS HACIENDO ES MENTIRNOS A NOSOTROS MISMOS Y MENTIR A LOS DEMÁS.

Con esta filosofía lo que estamos creando no es valor, sino humo y más humo. Y como bien dice Xavier Marcet, hasta lo que venden humo no se dan cuenta que lo están haciendo.

No estamos creando gente empoderada

No estamos creando gente creativa y que apuesta por ser diferente a los demás..

No estamos creando innovación ni desarrollo con personas que quieren saltarse las normas de la mediocridad…

No estamos creando proyectos a largo plazo, que dejen una huella en nuestro mundo

No estamos creando NADA… Bueno si, MÁS MEDIOCRIDAD.

Y todo porqué nos han dicho que sino somos visibles, no existimos.

Da igual lo que quieras decir, da igual si crees en lo que estás diciendo o no… SOLO IMPORTA LA VISIBILIDAD. Y si para ello tienes que comprar seguidores en Instagram, allá que vamos.

¡Todo por la visibilidad!.

En vez de valor, innovación y creatividad, estamos creando impostores.

Impostores que por tener seguidores en redes sociales, por una mención en Twitter o una invitación a un evento, repiten lo que esté de moda en esos momentos aunque no crean en ello o sepan lo que están diciendo, porqué es importante la visibilidad.

La visibilidad no se crea de forma artificial, SE GANA.

Se gana siendo de verdad aunque nadie te escuche en un principio. Exponiendo en lo que crees, aunque nadie esté esperando lo que vas a decir.

Se gana dando valor diferencial a todos aquellos que te escuchan, aunque les «moleste» al oido al principio lo que dices.

Se gana siendo autentico, mostrando tus éxitos pero también tus errores.

Se gana cuando muestras el lado oscuro hasta alcanzar lo que has alcanzado. Pero además el éxito también tiene su lado oscuro, no todo es tan bonito como lo pintan.

Se gana cuando muestras los NO en vez de los SI. Porqué la vida está formada por más Noes que Sies.

Se gana cuando das lo que dices que vas a dar. Y no cuando solo te interesan los demás porqué necesitas satisfacer tu interés.

Se gana dándote de verdad y sin esperar nada a cambio.

Se gana escuchando lo que te tienen que decir aunque no te guste. Porque si realmente te quiere esa persona, lo está haciendo por tu bien.

Se gana cuando la gente sabe a lo que se atiene cuando está contigo. No cuando incertidumbre a ver cómo vas a reaccionar.

Se gana cuando no hablas más de lo que demuestras. Es decir menos hablar de lo que sabes hacer y más demostrarlo.

Se gana cuando no estiras el «chicle» a un éxito pasado y estás innovando constantemente dentro de tu pasión.

La visibilidad se gana con estas y otras muchas acciones más… Pero como verás es una consecuencia de tus acciones, no una meta.

Pero eso del esfuerzo, de la verdad, de recorrer caminos que no has recorrido y que los demás te dicen que no vas a encontrar el éxito que está de moda, de estudiar lo que te apasiona, de aprender lo que te hace realmente feliz cuando los demás solo replican lo que ven….

Pero esto no mola, ¿no?

Claro que sufrirás el síndrome del impostor si realmente has creado una «fachada» en la que no creías, en la que fue diseñada para seguir una moda y no estaba basada en tu confianza, en lo que creías y sentías.

Claro que lo sufrirás, porque lo que te ocurrirá es que no creías en ti ni antes ni durante ni tampoco en ese momento. Y por eso te sentirás un impostor.

Hablamos de creatividad, de innovación, de desarrollo y disrupción… Y mientras tanto creamos impostores que solo buscan la visibilidad y nunca ofrecer un valor diferencial.

Pero ganarse la visibilidad a base de esfuerzo, tenacidad y verdad no es «cool ni trending», ¿Verdad?