¡¡La vida es un BREXIT continuo!!

«Eres libre de tomar tus decisiones pero también prisionero de las consecuencias«.

BREXITHoy los resultados del Brexit han dicho que Reino Unido, ha decidido que quiere salir de la Unión Europea.

¡¡QUE HORROR!! ¿Qué nos va a pasar? ¿Y con Gibraltar?

Son algunas de las expresiones que en las televisiones y medios de comunicación no paran de verter en nuestras mentes. Y nosotros aceptamos que el “coco” va a venir y es mejor estar preparados a las consecuencias.

¿Pero sabes una cosa?

¡¡NOSOTROS VIVIMOS EN UN CONTINUO  BREXIT!! pero éste no sale en los medios de comunicación de todo el mundo.

¿Por qué? Porque sabemos que tener que tomar una decisión sobre uno mismo, no mola. Pero si tenemos que tomar decisiones, sobre los demás, eso ya no duele tanto.

Todos los días, queramos o no, tomamos decisiones. Sabemos que lo hacemos, pero cuando somos conscientes que tenemos que hacerlo, como que no.

Son decisiones que tomamos con el “piloto automático”.

Las decisiones de si tenemos que tomar la A-1 para ir al trabajo o la A-2 por si  hay atascos, si comemos ensalada cesar o comemos una hamburguesa para el descanso de la reunión., son fáciles para nosotros.

Es pacata minuta. Sin despeinarnos optamos por una u otra.

Son decisiones que las tomamos a través de nuestro subconsciente .Decisiones que ya hemos tomado alguna vez, y se han convertido en nuestra rutina.  Como conducir.

Son decisiones que no nos hacen sudar.

En estas ocasiones no nos preguntamos hasta altas horas de la madrugada, ¿Qué pasaría si tomo un camino u otro?

Tomamos un camino y punto. Y si para comer hemos tomado ensalada, para cenar ya nos comeremos un bocadillo.

No hay problema, el mundo sigue avanzando.

¡! Son BREXIT, fácil de llevar!

¿Pero qué pasa cuando sabemos que tenemos que tomar un rumbo distinto en nuestra vida? ¿Qué pasa cuando sabemos que tenemos que dejar nuestra ciudad para encontrar un futuro mejor?

¡¡Que estamos ante una situación en la que las respuestas son solo SI o NO!!

Aquí no aceptamos los grises, rojos o verdes, sólo el blanco o el negro.

Y saber que tenemos que tomar una decisión u otra, nos pone los pelos de punta, ya solamente de pensarlo.

Nuestro cerebro, con sus rutinas, miedos adquiridos, creencias adheridas, viene en nuestro rescate.

Nada más pensar algo fuera de lo común, viene a decirnos, cosas como “Olvídate, es una locura, no tienes que decidir, estarás tomando parte en la vida…”.

Nuestro cerebro, como es para lo que esta creado, nos está diciendo que nos dejemos de “locuras” y “sobrevivamos” como estábamos haciendo hasta ahora. Quiere sobrevivir, no vivir un nuevo día, por muy bueno que sea.

En definitiva, nos dice que “Virgencita, majo, quédate como estás, por si acaso” o “Más vale pájaro en mano que ciento volando”.

Eso que tenemos en la cabeza, nos dice que no quiere novedades, que está muy bien como está.

En muchas ocasiones tiene razón, que debemos optar por el camino que estábamos siguiendo (Dile a España que salga ahora del Euro, veríamos qué pasaba en nuestra economía…). Pero también si queremos conseguir resultados diferentes, tenemos que provocar un cambio de rumbo en nuestros pensamiento, no aceptando como “correcto” lo que no nos lleva a donde queremos ir.

Si optamos por una opción como por otra, tienes que ser RESPONSABLE DE TUS ACTOS Y DECISIONES.

Sólo tú eres el “chef de tu menú”, llamado vida.

Si optas por seguir como estabas, luego no te quejes, lamentes, pongas excusas ni cosas parecidas, ni te mientas a ti mismo, diciendo que iba a ser algo imposible de conseguir…

En la televisión ya había gente poniéndose las manos a la cabeza, cuando veían que de la noche a la mañana ya eran 10% más pobres que el día anterior, por la decisión tomada.

Si tú has votado que NO, tú eres el responsable de ese resultado junto a otras personas. Las consecuencias buenas y malas, siempre se pagan.

Piensa que decisión vas a tomar, pero cuando lo hagas, tómala con todas las de la ley.

Tampoco te demores en tomarla, porque la oportunidad acabará marchándose, como los sueños no realizados.

He observado que cuando debemos tomar una decisión diferente a la que siempre habíamos tomado hay dos situaciones.

.- Las personas que con razonamientos te dan el por qué de su decisión

.- Y las que se dejan llevar por lo que dice el líder o la “moda de turno”.

Nos gusta “subirnos a autobuses que están de moda”. Si la moda dice que tenemos que votar NO a la Unión Europa, a que esa persona sea el nuevo presidente de la asociación, o lo que sea… Pues nosotros, lo hacemos como buenos “borregos” que somos.

Brussels April 23, 2015. European Union leaders who decided last year to halt the rescue of migrants trying to cross the Mediterranean will reverse their decision on Thursday at a summit hastily convened after nearly 2,000 people died at sea.   REUTERS/Francois Lenoir

¿Por qué lo hacemos? Porque es la moda, la novedad, porque así no pensamos en la decisión que tenemos que tomar, porque así echamos la culpa a otro si no hay resultados….

Todo para evadir del puesto de responsable de nuestras vidas.

También se veía a personas que daban razones, “con papeles” tanto sobre una decisión u otra.

Será la decisión correcta o no. El tiempo lo dirá. Pero te basas en algo, te basas en ti mismo, en tus creencias, (que claro que pueden estar confundidas o quizá no…) no en lo que los demás dicen que tienes que hacer. No te basas en función de si se va a desmoronar tu “personaje” o no.

Tomas una decisión en función de lo que sientes. De ti.

Como he podido observar, gracias al estudio para redactar mi 2 libro, los canallas, han tomando sus decisiones, siempre en función de su corazón. No de personajes futuro, ni creados, expectativas o por miedos… Si no en función de lo que sentían, sabiendo que se podrían equivocar, en muchas de las ocasiones y que sería un camino más angosto, que el normalmente recorrido.

Pero aún así, querían descubrirlo. Era lo que sentían.

¿O es que los montañeros, cogen el ascensor para subir al Everest? Si pueden crear una ruta más difícil que la anterior, lo hacen… Todo en función de su corazón.

Todos vivimos en un BREXIT continuo, pero por favor, no nos lamentemos de la decisión que han tomado los demás, cuando realmente nosotros somos incapaces de tomar ninguna. Y menos aquellas que son tan importantes para el devenir de nuestra vida.

Así que recuerda si estás en un BREXIT:

.-  Tu cerebro siempre es tu peor enemigo a la hora de elegir.

.- Investiga a fondo sobre las opciones que tienes que tomar.

.- Siempre rebate esas opciones que crees que son las correctas y crea argumentos para creer en lo que no crees.

.-  La felicidad, el éxito o el amor a corto plazo, siempre acaba produciendo ardor de estomago.

.- Y si después de todo, confías que esa es la decisión que debes tomar… Sigue con ella hasta que alguien te haga ver que quizá te has podido  confundir.  Así que un consejo para la vida: se flexible y no un cabezón. Escucha, pero confiando en ti, y en tu decisión. Y si te has confundido, acéptalo y a empezar de 0. NO PASA NADA.

¿En qué BREXIT estás tú ahora mismo?

¡¡Basta ya de ERES…!!

«No somos mercancías, No a las etiquetas..».

ERESEs que eres insoportable, no sé porque estoy contigo…”…

Una frase que me ha hecho recordar la conversación que tuve hace unos días con Sergi Rufi.

En la que hablábamos que hay que estar en contra de los ERES.

No estábamos hablando de política ni de cómo era la mejor manera de despedir a la gente en una empresa.

Cuando estamos diciendo a la otra persona: “Es que eres…”, ya no damos oportunidad a que la otra persona, diga ni mu, si se mejore la relación

¿Por qué?

.- Proyectamos una percepción sobre la otra persona. Y de ella no nos moverán.

Pensamos que es insoportable, pensamos que es un torpe, pensamos que es encantador, pensamos que es tonto del culo, o que es el mejor marido del mundo…

Cuando hablamos, de esta forma, estamos idealizando a la otra persona. No estamos parándonos a preguntarnos ¿POR QUÉ HAS ACTUADO DE ESA MANERA? ¿ES VERDAD TAN IDEAL ESA PERSONA COMO CREES?

Si te paras a ser sincero y coherente, recabando las respuestas a esas preguntas, quizá te des cuenta, que has idealizado a esa persona, porque deseas que venga cuanto antes “el príncipe azul” a tu vida, y piensas que esa persona es “torpe”, porque los demás te lo han dicho para que te olvides de ella, ya que nos les gusta.

ANTES DE PRONUNCIAR UN JUICIO SOBRE UNA PERSONA, PREGUNTATE SI DE VERDAD ES REAL LO OQUE PIENSAS, Y PORQUE… Si se basa en razones no reales, descubrirás muchas cosas de ti.

.- Cuando decimos “Es que eres…”, la otra persona ya puede cerrar la “garita”.

Cuando damos nuestra opinión sobre alguien, o sobre sus habilidades. ¿Crees que es fácil quitarnos ese “san Benito” que nos han puesto? Sabes que no.

Creemos que nuestra opinión (mejor dicho, una creencia), es real, y nadie nos puede bajar de la misma. Si una persona es así, y ya puede hacer lo que sea, que no cambiaremos de idea.

Nos aferramos a nuestras ideas, y desechamos la idea de que podemos estar confundidos. Porque si así fuera, quizá podríamos pensar que nos estamos basando nuestra vida en “ideas erróneas”, y eso no gusta.

Demos una oportunidad a la otra persona, para explicarse y a nosotros mismos, para ser flexibles.  Aceptemos que quizá estemos equivocados.

.- Antes de gritar, puedes solucionar la solución de otras maneras.

La gente miraba a la chica de una manera no muy bonita, cuando le ha gritado al chico.

Cuando vivimos una situación así, en la que “denominamos” a la persona de una manera, la situación viene de mucho atrás.

La situación se ha ido “caldeando” y has acabado explotando. A lo mejor en una situación que no tendría por qué haber ocurrido y en un lugar no muy adecuado.

Cuando algo “te moleste”, háblalo antes de que la “bomba” se haga más grande.

.- No somos acciones, somos personas.

Nos etiquetamos sin parar.

Eres tonto, eres poco espabilado, eres torpe… eres guapo, eres listo… eres el mejor…

No somos el resultado de lo que hacemos o nos ocurre, somos personas que viven una situación determinada.

No podemos etiquetar a nadie por un hecho, sin saber el motivo de su acto.

Por favor, a partir de hoy, vayamos contra los ERES.

ERES¿Quiénes somos nosotros para determinar las características de una persona cuando nosotros mismos no sabemos ni quiénes somos?

En esos momentos, de rabia por como hace las cosas esa persona,  de ira, de frustración porque esa persona no es como tú creías,…

¿Por qué crees que la conoces tú más que ella misma para tener el poder decirle esas cosas? ¿Te conoces lo suficientemente tú? ¿Cómo te sentirías tú si te lo dijeran a ti y no te dieran la oportunidad de explicarte?

No pensamos, no nos relacionamos, nos defendemos de los demás. Pensamos que todos nos quieren hacer daño con sus palabras, con sus hechos.

Por eso antes que nos haga daño a nosotros, lo hacemos nosotros, por si acaso.

¿Qué pasaría si antes de etiquetar a las personas, nos conociéramos a nosotros mismos?

Nos daríamos cuenta que:

.- Que para ayudar a los demás, primero tendríamos que ayudarnos a nosotros mismos. Nos tendríamos que  conocernos y eso es un camino que dura durante la vida. La humildad, la compasión, la escucha estaría presente en tu vida, porque sabrías que todos somos iguales. Entre otros muchos valores, olvidados.

.- Que no somos nadie, para estar señalando a nadie, ni etiquetándolos.  ¿Quiénes somos nosotros?

.- Que antes de deducir una cosa, y darla por verdadera, pregunta ¿Por qué?.. Conocerás más a tu interlocutor y la comunicación será mucho más beneficiosa.

.- Que no somos títulos, acciones, o situaciones, sino personas que “sobreviven” en un mundo de pura incertidumbre. Personas, que no quieren que los señalen sino que los entiendan y comprendan.

.- Los prejuicios, con nosotros mismos a la cabeza, somos quienes nos limitamos.

Basta ya de los ERES. Basta ya de etiquetar a las personas. Basta ya de repudiar a la gente si no alcanzan las expectativas que teníamos sobre ellas.

Y SI:

.- A conocernos a nosotros mismos.

.- A escuchar a los demás  y a preguntar ¿Por qué?

.- A aceptar a los demás, tal como son.

Dejemos de ser críticos de cine, poniendo a caldo a todo ser viviente,  de señalarlos, sin antes saber quiénes somos nosotros mismos.

¿A quién le has dicho últimamente ES QUE ERES…? ¿Por qué? Y si les preguntáramos a los demás… ¿Cómo dirían que tú eres?