¡¡Tu niño interior, Evolución y Felicidad!!

El que no hace todo, no hace nada” decía Paul Bocuse

niño interiorHabía una vez un adulto que sabía que dentro de él, nunca había perdido al niño que había sido.

No lo sacaba, porque si lo hacía, los demás, lo tildarían de “raro”. Y eso provocaba una lucha interna dentro de él.

Pero todos tenemos un día, en el que gritamos “BASTA YA”. Ese día, se dio cuenta que para emprender el camino con el que siempre había soñado, tenía que cambiar de ACTITUD.

Había ido por la vida sediento. Pidiendo el agua de los demás, para sentirse aceptado. Pero ese tiempo ya había pasado, era el momento de beber su propia agua, su propia ACTITUD.

Beber de la nueva actitud con la que afrontaba el mundo, le hacía darse cuenta, que era esencial, afrontar la vida, su sueño con INTEGRIDAD, algo que no había sucedido hasta la fecha. Se daba cuenta, que siendo íntegros con lo que sentimos, con lo que queremos, con quienes sabemos que somos, hacía que el Universo estuviera a su lado, para que alcanzara todo aquello que se propusiera.

Sabía que la integridad es la afirmación de que somos únicos, y que no tiene que importarnos tanto lo que digan los demás, ni el pasado, porque solo tenemos el presente, el ahora.

Bebía más y más de esa nueva actitud que tenía en sus manos. Y con ella, se daba cuenta, que el verdadero éxito era darse a los demás. Le habían enseñado que el éxito era alcanzar unas metas, unas rutinas que si no cumplías, te tildarían de “extraño”, con un futuro no muy esclarecedor.

Pero se daba cuenta, que cuanto más se daba a los demás, cuanto más CONTRIBUÍA al bienestar de los mismos, a través de sus talentos, de sus acciones, más realizado se sentía. Ése era para él, el verdadero éxito, la verdadera felicidad.

Hasta la fecha, el SACRIFICIO no estaba en su vocabulario. ¿Por qué? Porque realmente no le importaba nada. Lo que hacía era llevarse por la rutina que tenía todos los días. ¿Para qué iba a esforzarse en algo que sabía que no le aportaba nada?

Sin embargo ahora la situación había dado un cambio radical, y con ello su actitud. Se sacrificaba lo que hiciera falta y más, por dar siempre lo mejor de si por y para el propósito para el cual sabía que había venido a este mundo

Antes la PRIORIDAD, siempre era los demás. Ahora habían cambiado, era él, la prioridad. No era egoísta, sino que ahora daba importancia a sus emociones, a sus asuntos, a lo que él quería y sentía. Y todo aquello que no estuviera acorde con sus valores , con sus metas, lo dejaba atrás.. Ya no era tan importante para él.

Porque lo que realmente le importaba, era darse a los demás. No importaba si ayudabas  a personas, si servías un café o repartías el correo. Eso no importaba el cómo, pero si el QUÉ hacías por los demás. Estabas al SERVICIO de los mismos.

Y eso era la mayor RESPONSABILIDAD que todo ser humano puede tener. Saber que todos estamos para ayudar, alentar, comprender a los demás. No solo somos responsables de lo que nos pasa o no, sino también de quienes nos rodean a través de nuestro trabajo o actitudes.

Y si tenemos una responsabilidad, no podemos reclamarla cuando nos venga en gana. Él sabía que tenía que ser LEAL consigo mismo. Si realmente quería ser feliz, si quería dejar un legado, tenía que ser leal con lo que sentía, con lo que quería en la vida.

Pero dudaba que la vida, le reporte todo ese esfuerzo, servicio que daba a los demás. Porque siempre le habían enseñado que antes de dar, teníamos que recibir. Pero así no va la vida, la vida se basa en la RECIPROCIDAD.

Cuanto más daba, cuanto más se daba a los demás, más recibía. No cuando a él le hubiera gustado, pero siempre la vida, le recompensaba de una manera, por todo los esfuerzos realizados.

Creía que la vida, era sólo él. Pero se daba cuenta que había DIVERSIDAD rica de la que no había bebido ni aprendido.

disrupcionDiversidad de ideas, que hacían que su mente se abriera. De personas que les enseñaba un mundo que tenía oculto hasta entonces para él o de libros que tenía miedo a leer, y le transportaban a un mundo de ilusión, fe y motivación.

Así era como aprendía. A través de las experiencias que el presente le daba. Porque sabía que la vida solo eran 3 cosas, el pasado era ya pasado, pasando ya solo un segundo, lo que dijeran los demás no tenía que afectarle y que tenía que recorrer la vida, cada segundo sonriendo… la vida era eso, APRENDIZAJE, y es lo que hacía en todo momento.

Todos quienes lo veían decían que le pasaba. Le notaban RENOVADO, Y eso había hecho, renovaba constantemente sus pensamientos, sus acciones, sus sueños. Porque aunque muchos los habías conseguido, sabía que no podía quedarse viviendo de las rentas. Que la vida es cambio y que siempre te pide, que des más de ti.

Llegaron los últimos días de esta persona que aún siendo adulto sabía que tenía un dentro de él.

¿Qué sintió que aprendió de su transformación?

La mayor ENSEÑANZA que un ser humano puede sentir que ha recibido de la vida, es que la presencia, el darlo todo de uno mismo es lo primodial,

La coherencia entre sus sentimientos y acciones, es el mayor legado que podemos dejar a quienes nos preceden.

Es el mayor éxito que un ser humano puede sentir durante su vida. Y sólo tenemos una vida, así que no esperes

¿Cómo es el cuento de tu vida? ¿Cómo te gustaría que fuera?

 

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El principio de un nuevo comienzo.

Daniel daba vueltas en la cama. Aquella mañana la luz, que iba y venía, traía en cada viaje diferentes  colores.

luzUna de esas veces llegó acompañada de rayos de luz, de esos que anuncian que el día comienza, y de repente se sorprendió pensando en las ofertas de proyectos profesionales que pasó por alto en los últimos años y, la consciencia de haber puesto infinidad de cosas por delante de él mismo; enfados, frustraciones y escasas alegrías fueron sentimientos que identificó esa mañana.

Así, fueron apareciendo delante de Daniel figuras que una tras otra desaparecían con la misma rapidez que entraban por la ventana.

-<< ¿Cómo puede ser?, esta mañana aparece y desaparece delante de mí, todo lo que no quiero y he tenido en mi vida. ¿Estaré soñando todavía?>>, se preguntó.

El despertador volvió a sonar por segunda vez y le trajo de ese trance a un nuevo nivel de conciencia.

Habían pasado 2.280 horas con sus 136.800 segundos y, las imágenes y sentimientos de esa mañana eran sencillamente los mensajes que su inconsciente le lanzaba con una pregunta constante: <<¿Sabes a dónde vas?>>

Consideró por un momento si eso que le ocurrió había sido realmente tan importante como para hacerle comenzar un nuevo camino, así que creyó firmemente en ello y se levantó.

Sí, Daniel se levantó, cogió la ropa que había decidido ponerse la tarde anterior y de repente María le hizo consciente de que parecía llover.

-<<!Opss, cambio de planes!, mejor dicho de ropa y de hora de llegada al curro. >> Aunque en el  fondo no le importó demasiado, iba a ser el primer día de su nuevo proyecto de vida y mientras este se hacía realidad había que reincorporarse a esa otra vida que quedó en espera hacía tres meses. Así que decidió ponerse un zapato cómodo y seguro para la lluvia y salir hacia la oficina, sin expectativas, creyendo tan sólo que el día sería un buen día para comenzar.

Ese lunes, aun siendo consciente de la gran cantidad de trabajo pendiente, Daniel pensaba que sería diferente. ¿Cuál era el plan? Comer en casa, trabajar por la tarde y llegar pronto a descansar y, ese mismo plan tenía previsto para el martes.

Antes de que pudiera darse cuenta eran las siete de la tarde y sin comer. Y no sólo eso, sin pestañear se dio cuenta de que era martes por la noche. Tenía la misma intención que al comenzar su semana y había conseguido un resultado similar, fuera el que fuese.

Daniel tenía la sensación de que las horas se le escapaban y los planes se le desmoronaban.

Había momentos en los que se preguntaba qué estaba ocurriendo. Daniel tenía la sensación de que las horas se le escapaban y los planes se le desmoronaban preguntándose por qué. Las circunstancias y los demás tomaban las decisiones por él, sobre todo en el trabajo que, no en vano, era la esfera de su vida que ocupaba más tiempo de su realidad, dentro y fuera de la oficina y de repente la semana pasó en un suspiro.

A medida que pasaban los días, aparecía de nuevo en su mente la pregunta, <<¿Sabes a dónde vas?>>

Ya era viernes y exhausto Daniel miró atrás, recordó su semana y comprobó que había vivido una semana similar a la de su último año en donde el compromiso, el compromiso consigo mismo, había desaparecido.

La necesidad de cariño, un mal entendido respeto a los demás y una infinidad de miedos le habían relegado  una vez más a la última posición y, por supuesto le habían llevado a ninguna parte.

¿De qué habían servido estos tres meses? ¿Qué había pasado con los buenos propósitos?

¿Sabía a dónde ir? y ¿Quería ir allí? ¿Podía ir allí?

En realidad ¿Quién era?

 ¿Quería cambiar algo?

¿En qué punto de su vida se encontraba?

¿Cuáles eran sus miedos?

¿Qué hacía que se desgastase en conseguir el cariño de los demás?

¿Cómo se sentía? Y ¿Por qué se boicoteaba a sí mismo?

Las respuestas a estas preguntas contenían la clave de su realidad, de su nueva realidad, y la llave de su futuro.

Ya era sábado y comenzaba un nuevo día. Mientras se respondía cada pregunta, Daniel se sorprendió al juntar el rompecabezas en el que se había convertido su cabeza y los papeles en los que había dado respuesta a cada pregunta…. <<¿Un mapa?….!Un mapa!>>

Era ahora, justo ahora, cuando comenzaba el camino, poniendo primero lo primero. Y, lo primero era él y lo que él quería.

Sin lugar a duda era una fantástica mañana y al otro lado de la ventana la luz del día le parecía especial. Por momentos a Daniel le inundó una placentera sensación de seguridad y bienestar. Mientras sentía cada palmo de su cuerpo en contacto con las sábanas pudo darse cuenta de que era el momento perfecto para cerrar un capítulo de su vida y comenzar otro nuevo.

Ahora sí…. Este era el principio de un cambio de verdad….

Querido amigo, bienvenido a la vida de Daniel, una persona como cualquier otra en un mundo lleno de diferentes realidades.

Nuestro protagonista, sea lo que sea lo que le ocurrió hace tres meses, ya pasó. Y sea lo que sea que esté pensando y se responda así mismo, eso es lo que hay en su mente… Y, sea lo que sea lo que termine haciendo, es lo que ha acabado haciendo. La cuestión importante es ¿Y ahora qué?

Esperamos que nos acompañes en el descubrimiento del mapa de Daniel y además que, si quieres, construyas y recorras tu propio mapa.

¿Tienes respuestas propias para las preguntas que se hace Daniel?…. A medida que vayamos descubriendo su mundo y cómo va evolucionando, podrías descubrir tu propio camino porque todos, en momentos de cambio como los actuales, nos hemos planteado las mismas cuestiones que nuestro protagonista.

¿Quieres descubrirlo mientras construyes tu propio destino? Entonces, te esperamos aquí dentro de dos semanas ¿Nos acompañas?

 David Asensio y Elena Sanjoaquín.