«Tenemos que quedar un día sin falta…»

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¿Cuántas veces hemos oído y dicho alguna vez: «Tenemos que quedar sin falta y ponernos al día«?

Y lo peor de todo, de las veces que lo hemos dicho: ¿Cuántas de ellas se han hecho realidad?

Nos encanta decir una frase así cuando nos encontramos a una persona que hacia tiempo que no nos encontrábamos. Tras abrazarnos y con una desmesurada emoción decimos que nos alegramos de verla Para terminar con la frase «maniatada»: ¡Tenemos que quedar y recordar buenos tiempos!.

Qué bien hemos quedado.

Hemos hecho creer a la otra persona que tras tiempo sin mandarnos ningún mensaje( como si tuviéramos una agenda más llena que la de Barack Obama) y aunque tenemos tiempo a tomarnos algo en ese mismo instante pero es mejor decir: ¡Te llamaré y tranquilamente nos ponemos al día!.

En realidad, ¿Qué estamos diciendo?

.- Para que veas que tengo una agenda llena, te haré un hueco.

.- Ahora me voy porqué voy de un lado para otro y veas que estoy muy ocupado, que me va todo genial.

.- No te he querido llamar durante este tiempo, porqué no me daba la gana, no quería , me aburrías o todas ellas a la vez. Y ahora no esperes que lo haga, porqué las cosas no han cambiado.

En definitiva, estamos poniendo excusas para no decir a gritos una cosa:

NO ME APETECE QUEDAR CONTIGO. Y lo peor de todo, aparentar algo que realmente no sentimos ni deseamos.

Seamos sinceros, al igual que cambian de opinión los políticos de un día para otro, las relaciones cambian.

Unas veces se marchitan, otras veces se engrandecen con el paso del tiempo y otras vez se para y vuelven a retomarse con más «agua». Pues lo mismo pasa con las relaciones, a veces mueren porqué uno de los dos va avanzando y quiere otras cosas en la relación, otras no por no tener una conversación pendiente se ha ido dejando de lado la relación, por no hablar de las mentiras que descubres y por no montar el «pollo» mandas por ahí a la relación…

Pero lo peor de todo, es no decir la verdad, es no ser de verdad.

Recientemente veía como se publicaba un artículo en el que decía que lo que realmente hacía felices a los seres humanos eran la salud de sus relaciones de amistad/pareja.

Nada más publicarse el artículo veías a gente diciendo que había que cuidar más a las relaciones, que no había que descuidarlas…pero luego son personas que para quedar con ellas o te cojan la llamada, antes lo haría el Papa Francisco si lo llamásemos.

Si no vamos a quedar, ¿Para que lo decimos? ¿Para seguir manteniendo un papel ante la otra persona? ¿Para aparentar algo que éramos y que en realidad, ya no queremos ser? ¿Por qué tenemos miedo a ser de verdad?

También te digo, muchas veces quedar con esa persona, es recordar viejos momentos que tenías olvidado. Recuerdas situaciones que por los «debería» has olvidado o te han hecho olvidar. Recuerdas quien eras y lo que te hacía feliz…¿Quizá por eso tienes miedo a volver a quedar con esa persona?

Tenemos una agenda llena de «deberías impuestos», de rutinas y miedos, ¿Qué ocurriría si la llenásemos de verdad, coherencia y corazón?

Empecemos por ser de verdad, no jugaremos con nosotros y mucho menos, con los demás.

Una conversación con la pereza.

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Querida Pereza:

Son años ya los que nos hemos ido encontrando.

Encuentros en los que alguna vez me has ganado la partida y he ido dilatando lo que tenía que hacer. Pero otras he sido yo quien he hecho oídos sordos a tus comentarios y he seguido adelante.

Tengo que reconocer, que en algunas ocasiones tenías razón, tenía que haberme quedado en el sofa y haberme olvidado de todo. Pero ¿sabes qué? Que aun no habiendo conseguido lo que yo esperaba, viví mucho más que si no hubiera hecho nada.

Querida pereza, siempre me has enseñado mucho más de lo que te podrías imaginar, aunque parezca en estos momentos, que sino estás siempre ocupado, produciendo ( a pesar de que no des resultados esperados o deseados), es que eres un vago.

Querida pereza, muchas veces me has salvado de muchos cosas que no me imaginaba. De decepciones con el paso del tiempo, de acontecimientos que no hubiera sabido como gestionar y de mentiras que no quería ver y que acabaron saliendo a la luz.

Y todo porqué tenia, no se porqué, de hacer lo que en ese momento tocaba hacer. Pero no tenía ganas , había algo que me decía que no lo hiciera.

Pero también tengo que decirte, que por MIEDO y no por otra cosa, he perdido muchas cosas en la vida.

Oportunidades que quería decir SI, experiencias que sé que hubieran sido únicas o quizá no hubiera pasado nada de eso. .Pero lo que si tengo que reconocer, que no hay que echarte la culpa, sino que era miedo lo que tenía.

Nos parapetamos en ti, cuando algo no queremos hacer. Pero además, no queremos decir que no queremos hacerlo.

Ponemos como excusas que no queremos decir esto, que no queremos hacer lo otro o no queremos aguantar de nuevo a esa persona que solamente nos quieres por interés. Y decimos que tenemos pereza, cuando en realidad no nos queremos enfrentar a la realidad. a lo que queremos hacer pero nos da miedo hacerlo.

Así que lo siento si usamos tu nombre en vano, tú no tienes la culpa.

Pero como también he dicho, de una manera u otra, nos has «avisado» cuando no era el momento o la situación para hacer algo o decir algo. Has entrado en nosotros, cuando teníamos ilusión, ganas de lanzarnos de cabeza a ese proyecto o persona que nos tenía locos. Pero de repente, nos entró la pereza, no queríamos dar un paso más allá. ¿Por qué? Porqué tu entrada quería avisarnos de una manera u otra, que no lo hiciéramos, que las consecuencias serían peor que las acciones. Terminando días después diciendo algo así: » Que bien que no di el paso adelante».

Quería escribirte esta carta y decirte que gracias.

Gracias por tu ayuda en algunos momentos, por salvarme el culo en otros y en definitiva por todo, porqué siempre de una manera u otra, nos estás ayudando.

Si, porqué nos estás diciendo en definitiva que tenemos miedo a hacer y ser nosotros mismos cuando estamos en un precipicio el cual tenemos que tomar una decisión. Y nos ayuda a darnos cuenta que tenemos miedo y que por eso, a veces optamos por no dar un paso adelante. Te ponemos como excusa, pero en definitiva tenemos miedo a ser, a mostrarnos como somos. Y todo ¿Por qué? Porqué preferimos la frustración y la rabia mientras seguimos siendo como los demás, que la paz y la felicidad por ser como somos en realidad.

GRACIAS.

La prudencia no vacuna contra el fracaso

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Otra vez volvemos a la producencia.

A ser prudentes no vayamos a lastimar emocionalmente a una persona si decimos lo que pensamos..

A ser prudentes no diciendo nuestras emociones no vayamos a perder la oportunidad de estar con la chica que nos gusta.

A ser prudentes no diciendo lo que pensamos dentro de la empresa no vayan a despedirnos…

A ser prudentes con nosotros mismos… no vayamos a ser felices.

Oir la palabra prudencia, se nos apreta el culo.

Pensamos que algo nos va a pasar, por lo tanto tenemos que ser prudentes, no vayamos a cagarla, no vayamos a liarla.

Y por no liarla o eso creemos o nos han hecho creer, nos hacemos lo que realmente sentimos que querríamos y deberíamos hacer.

Nos pasamos la vida en modo «prudencia» y luego vienen los lamentos.

Lamentos porqué nos dimos cuenta que si hubiéramos quitado el «freno de mano» en nuestra vida personal o profesional, otras cosas hubieran ocurrido o vivido que realmente deseamos.

Cohibimos nuestros deseos.

Nos han hecho creer que desear es de mal cristiano.

Que el deseo es de egoístas, de personas que solo piensan por si mismo dejando de lado a los demás. Pero la experiencia me dice, que cuando más prudente eres, más oportunidades pierdes.

La oportunidad de conocerte, de saber qué puedes hacer, de tu felicidad, de descubrir tus talentos….. La prudencia no es la vacuna contra el fracaso. Es la vacuna contra la originalidad, la excelencia y la creatividad.

La prudencia es el peor virus que uno mismo se puede inocular. ¿Y entonces por qué lo haces?

Porqué tenemos miedo de nosotros mismos. Por prudencia no queremos saber de qué estamos hechos, de qué somos capaces, de nuestra paz o felicidad…

Pero eso si, buscamos la felicidad pero con el «freno de mano» puesto, con prudencia.

¿Qué haces con tus fantasías?

Seamos sinceros, todos fantaseamos.

Fantaseamos con tener una noche loca con esa amiga que nos tiene locos..

Fantaseamos con tener un trabajo mejor o trabajar en la empresa de nuestros sueños.

Fantaseamos con poder hacer locuras con nuestra pareja en la cama y no el aburrimiento de todos los sábados por la noche.

Todos los días fantaseamos en algún aspecto de nuestra vida que lo único que hacemos en él es aburrirnos.

¿Pero qué hacemos con nuestras fantasías?

Por un lado tenemos aquellas personas que las rechazan sin ni siquiera haberles dado una oportunidad, sin haberse preguntado: ¿Por qué tengo yo esta fantasía? ¿Qué ocurre en ese aspecto de mi vida? ¿Qué me quiere decir esa fantasía sobre mí?…Antes de eso, salen corriendo. No quieren saber la respuesta, no quieren descubrir qué hay detrás de ellas,… En definitiva, les da miedo descubrir quiénes son.

Desde pequeños, tratamos a la fantasía como una locura.

Nos reímos de los niños que fantasean. Cuando nosotros fuimos los primeros en hacerlo.

Fantaseábamos que estábamos en la luna explorándola con nuestros amigos del pueblo cuando en realidad estábamos en la plaza y de fondo se oía a nuestra madre diciéndonos que ya era hora de comer.

Fantaseábamos que un perro era el mayor de los dragones que jamás nos podríamos encontrar pero nosotros éramos los únicos que podríamos salvar al mundo con nuestra fuerza.

Desde pequeños hemos fantaseado pero por nuestra ignorancia, creer que los demás saben más de la vida o yo que me sé , cuando oíamos: «Deja de fantasear, que es un sueño irreal...» empezábamos a matar nuestra fantasía poco a poco.

Y paso a paso, cuando llegábamos al a «madurez» pensábamos que fantasear es algo de niños, de ilusos, de incrédulos de la realidad cuando lo mejor que podemos hacer es seguir las normas, adaptarnos a la realidad y esperar a la jubilación (si llegamos a ella).

Luego están las personas que dicen SI a esa fantasía, a ese sueño. Pero que pensar que muchos de ellos o lo mantienen en silencio o son muy pocas personas quienes lo saben. ¿Por qué? Porqué son personas en las que confían, en las que se sienten ellos mismos y por otro lado, porqué tienen miedo a lo que puedan decir los demás.

Hablamos de creatividad, de innovación de felicidad, de desarrollo, de avanzar…de verbos que implican soñar, fantasear, preguntarnos ¿y por qué no?, pero sin embargo seguimos que fantasear es algo prohibido, dedicado exclusivamente a los niños y a los locos. Nos han hecho creer que fantasear es algo prohibido, cuando es la muestra mayor de coherencia del ser humano.

¿Por qué hay que decir SI a tus fantasías?

PORQUÉ SON UNA MUESTRA DE QUIÉN ERES REALMENTE, DE TI.

No necesitas cursos de 24 horas para ser original ni cosas parecidas, escucha a tus fantasías y ahí estará tu autenticidad.

¿Qué aprenden aquellos que dan un paso adelante en sus fantasías?

.- No están locos, son los más coherentes del mundo. Solo hacen lo que sienten, no lo que deberían sentir según las enseñanzas o miedos de los demás.

.- Viven. Mientras unos se frustran pensando qué pasaría si lo hicieran, otros aprenden, crean, innovan, disfrutan.

.- Desarrollan su creatividad. Preguntan qué tienen que hacer para desarrollarlo, son curiosos, luchan, imaginan…

.- Creen que el único tabo que hay en la vida, es no hacer lo que sientes que tienes que hacer. Lo demás son prejuicios.

.- Saben que toda oportunidad tiene algo que enseñarte. Así que no la desaprovechan.

.- No son locos ni cosas parecidas. Solo quieren ser mejores siempre. ¿Y qué hay de malo en ello?

¿Y tú que haces con tus fantasías? ¿Cómo sería el mundo si hiciéramos más caso a nuestras fantasía? ¿Quizá viviríamos más tranquilos todos?

¿Por qué tener miedo?…sí nos vamos a morir TODOS

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Cada día me recuerdo que me voy a morir.

Tranquilos haters, de momento aún no tengo la fecha concreta, pero sé que así va a ser.

Pero tú también que estás leyendo este artículo, todos nos vamos a morir.

Y ¿Por qué me lo recuerdo todos los días?

Porqué sino lo hiciera acabaría posponiendo las decisiones que debo tomar, las cosas que debo decir o los NOES que debo exponer.

Nos pasamos la vida posponiendo la vida. Pensando que ya tendremos la oportunidad de hacer lo que realmente queremos. De que habrá más trenes que pasen por nuestra vida y a los que nos podremos subir, porqué ahora , en este momento, CREEMOS QUE NO PODEMOS.

Son puras excusas creadas por el miedo.

El mayor problema del ser humano es que nos tenemos miedo a nosotros mismos.

Queremos ilusionarnos con nuevos proyectos, queremos motivarnos con nuevas ideas, queremos descubrir de lo que somos capaces y de lo que estamos hechos…. Queremos muchas cosas, sin embargo a la hora de la verdad, tenemos miedo.

Tenemos miedo a cagarla. a no saber por dónde empezar, a que se rían de nosotros, a no demostrar todo lo que sabemos que llevamos dentro,…

Miedos que se pueden resumir en una sola palabra:

NOS TENEMOS MIEDO A NOSOTROS MISMOS.

¿Y qué hacemos cuando tenemos miedo?

Imaginarnos qué ocurriría, en plan negativo, si lo consiguiéramos aquello que nos está haciendo tanta ilusión.

En vez de imaginar, fantasear qué ocurriría si todo fuera bien y consiguiéramos lo que nos hemos propuesto, nos centramos en lo negativo.

Y no estoy diciendo que hay que ser un «Happy Flower», sino lo que estoy diciendo que somos NOSOTROS MISMOS, quienes somos los primeros en «pisotearnos» a nosotros mismos. Y luego claro está , si le sumas que le pides opinión a todos a ver qué harían, con el único objetivo de recabar ideas que refuercen que «es imposible» conseguir lo que te habías propuesto…Pues tienes todas las papeletas para que en menos de 5 minutos después de creer que será imposible hacer lo que sueñas hacer, para creer que será imposible.

Posponemos la vida porqué tenemos miedo a la vida.

Tenemos miedo a lo que no podemos controlar, a lo que no sabemos qué ocurrirá, nos imaginamos lo que pueden decir los demás cuando nos salimos de lo esperado, de lo establecido… Tenemos miedo al miedo. Y lo único que estamos haciendo es jodernos a nosotros los primeros y luego a los demás porqué serán los que nos aguantarán nuestra envidia y frustración.

Desde luego que me puedo confundir pero NO EXISTE OTRO TREN ESPERÁNDOTE.

Mi experiencia me ha dicho que cuando una oportunidad se te presenta, tienes que decirle SI o NO en ese momento. Jamás te piense que si es para ti, vendrá para ti cuando estés preparado, PORQUÉ NUNCA LO ESTAMOS Nunca estamos preparados para el amor, nunca estamos preparados para el trabajo de nuestros sueños, nunca estamos preparados para nada porqué creemos que no lo estamos por muchos master que tengamos, muchas experiencias que hayamos tenido o muchos de los que tú quieras.

NUNCA ESTAMOS PREPARADOS PARA SER NOSOTROS MISMOS y cuando menos te lo esperes, te habrás muerto.

En otras épocas a quién se arriesgaba, como mucho le podrían cortar la cabeza como hereje. ¿A día de hoy? Hay hasta una ley que se llama de Segundas Oportunidades. Por lo tanto, ¿Qué excusas hay?

Como mucho puedes recibir un NO, un CASI QUE NO, que pospongan tu propuesta para dentro de unos menos y no cuando tú quieras o que tu idea se desvanezca al darte cuenta que había en realidad detrás de ella. ¿Lo demás? Pajas mentales que te has montado tú. Pero además ganarás otra cosa más, EXPERIENCIA.

Te darás cuenta que hay detrás del miedo, sabrás que el miedo muchas veces es más pequeño de lo que tú te imaginas y en definitiva que tú eres más grande que el que eras ayer.

Nos vamos a morir todos así que¿ por qué tenernos miedo a nosotros mismos?

Ya no importa el esfuerzo…

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Cada día tengo la sensación que el esforzarse se va acabar.

Ya no nos esforzarnos por dar valor a nuestros clientes. Compramos seguidores en Instagram y por el tamaño que crean que sabemos de lo que estamos hablando.

Ya no tenemos paciencia. Queremos todo para antes de ayer. Y exigimos que así sea porqué así creemos que nos lo merecemos.

Ya no nos esforzamos por crear vínculos DE VERDAD con nadie. Mentimos, manipulamos y lo que haga falta para aparentar algo ante los demás y ganarnos su confianza satisfaciendo nuestros deseos más ocultos.

No queremos disciplina en nuestra vida, queremos éxito. Ser consideramos referencias en nuestro campo profesional, lo antes posible no vaya a ser que el vecino de al lado se lleve toda la tortilla.

No queremos ningún esfuerzo alguno para alcanzar la felicidad, el éxito, el reconocimiento, el aplauso o lo que tú quieras alcanzar. Y si para ello tenemos que tomar «atajos», lo hacemos.

Y no estoy hablando que hay que sudar sangre para alcanzar cualquier meta (meta que por el método rápido nadie te asegura que la vayas alcanzar como el gurú de turno te comenta).

Te digo que no tenemos paciencia para caernos y levantarnos si estamos luchando por un sueño..

Te digo que queremos la felicidad ya. Pero eso de preguntarnos quiénes somos, qué queremos o dejar marchar a personas que solamente nos arrastran y no nos alientan, como que no.

Te digo que estamos apegados a una imagen de la realidad que cuando luego nos damos cuenta que no era tal cual pensábamos, aunque lloremos, aunque nos lamentemos de muchas cosas, lo único que hacemos es optar por el papel de víctima y no hacer nada más al respecto.

Te digo que confundimos a la pereza con el miedo. Tenemos pereza a nuestros sueños cuando lo hemos intentado una vez y no lo hemos conseguido. Que yo sepa nadie ha conseguido algo en la vida tirando la toalla al suelo al primer intento.

A pesar del tiempo escribiendo, haciendo cosas, innovando, todavía no he alcanzado muchas cosas que me he propuesto. Muchos como así me dijeron, tenía el deber de reclamar esos hitos. ¿Pero a quién se los reclamas? ¿Al de «arriba»? Creo que últimamente está ocupado con otras cosas más importantes.

Nosotros somos los únicos responsables de nuestros hitos en la vida persona o profesional. Si alguien nos pone la pierna encima para que no levantemos la cabeza, es su problema, no el nuestro. Nosotros tenemos que seguir enfocados en lo que queremos conseguir, en quién queremos convertirnos. Y solo lo haremos con disciplina.

Desde pequeños hemos creído que la disciplina es algo malo. Algo que nos hace sudar, que nos prohíbe de placeres, que no nos dejará respirar ni ser felices. Cuando con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que la única manera de conseguir cosas a veces imposibles, es a través de la disciplina, de ser constantes, del esfuerzo por un objetivo llevado hasta su consecución. Y no quiere decir que con la disciplina lo vayas a conseguir al 100%, sino que conseguirás siempre algo más importante, desarrollarte, conocerte, caerte y aprender de los errores enfocándolos hacia tu meta.

Muchas veces eres constante con una meta, con un procedimiento y te das cuenta que con el paso del tiempo, que has conseguido otras cosas mejores solo por tener disciplina que la meta que tenías en mente en un principio.

Te guste o no, vamos a tener durante toda la vida inconvenientes que no esperábamos y que nos molestarán la tranquilidad que teníamos hasta la fecha. No tienes que quejarte, no tienes que echar la culpa a los demás, ni al Gobierno ni a Facebook. O eres de los que apuestas en esos momentos por la disciplina, por el esfuerzo para dar lo mejor de ti o serás de los que tendrá un futuro cierto, lleno de quejas, lamentos y sin poder desarrollar su talento ni descubrir quién es en ningún momento.

Pero en estos momentos, cuando más necesitamos el esfuerzo, el salirnos de lo establecido, el no repetir patrones,…una y otra vez hacemos lo mismo. Y lo peor de todo, dejando a un lado la disciplina y el esfuerzo.

Que se esfuercen otros y nosotros ya seguiremos el camino de baldosas amarillas que ha dejado.

El camino de baldosas amarillas que tienes que seguir es el que TÚ CREAS con tu esfuerzo y disciplina. Porqué es el camino que está hecho para ti, el que te demostrará de que éstas hecho y lo grande que eres por dentro. ¿El éxito exterior? Quizá lo consigas y sea consecuencia del esfuerzo. Pero el mayor éxito siempre será que veas de lo que eres capaz.

Si queremos salir de esta, si queremos creatividad e innovación, NECESITAMOS ESFUERZO DE VERDAD.

No del que se habla, sino del que se actúa hasta las últimas consecuencias.

Un billete de Lotería siempre con los mismos números, eso es ser uno mismo.

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Un billete de Lotería con los mismos números, eso es la vida cuando encuentras lo que te apasiona.

Eso pensaba cuando echaba la lotería de mi madre. Siempre ha jugado con los mismos números, los días de nuestros cumpleaños y en la otra casilla los ha ido cambiando en función de los años que teníamos.

Desde que tengo uso de razón, siempre ha jugado así. Y aunque muchos pensareis que es una obsesión y no te estás abriendo a nuevas posibilidades, es la mayor muestra de pasión por lo que siente uno.

Vivimos en una sociedad de modas. Y si echamos la vista atrás, ¿Cuántas modas hemos seguido? Y lo peor de todo, creíamos que éramos diferentes aun 4000 personas hacían lo mismo que nosotros.

Hemos sido groupie de un grupo de música, nos hemos comprado siempre ropa de la misma marca, hemos estado hasta el amanecer en el local de «moda» y hemos ido a las conferencias del «gurú» de turno. Si echas la vista atrás, seguro que recuerdas alguna moda que has seguido con un afán y pasión que te hará sonreír.

¿Y por qué sonreirás? Porqué pensarás que tonto eras, que crio, que mentalidad tenías…para seguir una moda como aquella. ¿Y ahora qué sigues? ¿La mediocridad? ¿Lo mismo que los demás? ¿Tienes los mismos prejuicios que todos? Si también estás siguiendo una moda, la de la mediocridad, la de la igualdad, la de ser uno más…

¿Qué es la vida?

Apostar contra ella con los mismos números en todo sorteo.

¿Qué quiere decir?

Que esos números son tus pasiones, son tu creatividad, son tus talentos conocidos y desconocidos, son tus ganas de mejorar, de aprender, de ir más allá… En definitiva, es apostar contra la mayoría a que lo diferente triunfará.

Unos dirán que es apostar con la transgresión, con lo radical, ser un payaso en un mundo de normas o en resumidas cuentas, ser un loco que no quiere ver que hay que hacer lo que hay que hacer.

Y claro que sabe lo que hay que hacer, VIVIR LA VIDA SIENDO UNO MISMO.

Seguro que pensaréis que muchas veces no se gana en un mundo de presiones, prejuicios, miedos y vergüenzas siendo uno mismo…pero yo creo que el que apuesta siempre por los números en los que cree desde un principio ya ha ganado.

Quizá no ha ganado en un principio con una marca personal diferente.

Quizá le cueste que la gente lo entienda con las ideas diferentes que tiene respecto a los demás.

Quizá la presión de los demás le haga dudar y le cueste un poco más….

Pero si realmente cree en los números con los que quiere apostar, desde un principio conseguirá triunfar.

¿Por qué?

.- Serás tú mismo y no necesitarás ninguna mascara más para poder avanzar. Bueno, con mascarás no avanzas, aunque lo creas.

.- Dormirás mejor, porque todo lo que has hecho durante el día es lo que tú sabías que tenías hacer.

.- No te meterás en peleas y conversaciones que sabes que saldrías perdiendo.

.- Desarrollaras tu creatividad y tu curiosidad, porqué siempre querrás hacer más grandes tus ideas.

.- Sabrás que el éxito ya es ser uno mismo. No compras seguidores en Instagram o no dudas de lo que digan los demás aunque te haga daño. Sabes que el éxito es irte a dormir haciendo y sabiendo quién eres y que has hecho lo que tenías que haces.

Son algunos de los casos que determinarán que estás triunfando.

Quizá no salgas en los telediarios ( para lo que hay que ver, casi que mejor ), o en el Marca o te llamen para el evento internacional que siempre has querido asistir, pero lucharás cada día por ser mejor y quizá no consigas esas metas porqué a lo mejor consigas otras mejores y que te hagan más felices que esas que anhelabas.

¿Y todo por qué? Por qué no has dejado de luchar por ti, de intentar ser mejor persona, mejor profesional, siempre apostando por los números con los que querías apostar en la vida.

Y no estoy diciendo que apostar por unos mismos números digas que no hay que ser flexibles. Claro que lo son, mucho más flexibles de lo que nos podemos imaginar. Pero no quiere decir flexible que cambies los números, sino que saben la realidad, que un NO es una muestra que hay que hacer las cosas de otra manera, que hay que estudiar más, que hay que tener paciencia y que siempre hay que hacer las cosas de mejor manera que la última vez… ¿Y eso no es flexibilidad?

Al igual que todos tenemos unos números para jugar la Lotería de Navidad, tengamos todos nuestros propios números para jugar el juego de la vida. Esas son las personas que siempre triunfan, los que apuestan y creen en lo que hacen.

¿Y tú qué números llevas para jugar?

Creemos que todos son tontos menos nosotros…

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Seamos sinceros:

¿Cuántos de nosotros se cree más inteligente que la mayoría?

Seguramente que todos, buenos excepto alguno que tenga un Ego más grande que el Santiago Bernabéu, dirán que no, que no se consideran más inteligentes que los demás.

En este tipo de preguntas sale la falsa humildad. Esa humildad que utilizamos para que no nos detecten la verdad, que SI que nos creemos más listos que los demás.

Esa falsa humildad tapa cosas como:

.- Creemos que la gente se creerá las excusas que ponemos para no aceptar que nos hemos confundido o no aceptar que no nos apetecía hacer algo.

.- Se creerán las ofertas que les hagamos vendiendo las virtudes de la misma, pero no le dejaremos que haga preguntas y se dé cuenta que quizá es «gato por liebre».

.- Publicando en redes sociales todo lo que hacemos cuando en realidad de lo dicho al hecho, va mucho trecho y no tenemos ninguna propuesta encima de la mesa.

.-Que se creerán lo que les digamos porqué creemos que siempre se han creído todo lo que les hemos dicho. Es decir, hemos subestimado siempre a todas las personas con las que hemos tenido relación por nuestro ego.

.- Que la gente nos quiere por lo que mostramos y conseguimos. Cuando en realidad cree que somos lo que no somos en realidad porqué lo que realmente hemos hecho es comprar seguidores en redes sociales.

.- Que porqué estamos haciendo lo que está de «moda», somos más que los demás. Pero nos dicen que tenemos que ser humildes cuando en realidad lo único que queremos es darle en los «morros» a los demás.

Cada día que me encuentro más con la pregunta:

¿Se creerá que soy imbécil o qué?

Nos encontramos con esta pregunta cuando nos encontramos con personas que:

.- Se creen el papel que están haciendo

.- Se creen que los demás no se van a dar cuenta

.- Creen que así pueden dominar a los demás y llevarlos a dónde quieran.

.- Creen que los demás en el fondo, son unos pobres infelices que se creen todo lo que les dicen. Cuando en realidad, ellos están haciendo lo mismo creyendo que son algo que simplemente es un mero papel de «villano».

¿Qué les ocurre a este tipo de personas?

Se creen que han encontrado «la formula» para que los demás no vean quienes son de verdad y así poderlos manipular. En definitiva, se están mintiendo a ellos mismos.

La gente será «tonta» o se lo hará, pero te aseguro que podrá caer una vez, dos pero a la tercera se dará cuenta del pastel que tiene enfrente de si y sabrá que lo que dices que eres, haces o puedes llegar a conseguir, ES ABSOLUTAMENTE MENTIRA.

Seguimos creyendo que los demás son gilipollas cuando los primeros gilipollas somos nosotros.

Somos nosotros porqué nos estamos creyendo algo que realmente no somos y que a la definitiva, acabará con nosotros.

Desde luego que puedes seguir con el «papel», ya que si no vuelve a caer esa persona, otra seguro que no sabe de qué palo vas, tiene más posibilidad de caer. Pero una vez , los demás no se darán cuentan, podrán hacerse «los tontos» pero el paso del tiempo, les abrirá los ojos…y tu efecto «se terminará».

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Porqué por mucho que hablemos de originalidad, libertad y demás valores que en el fondo los dejamos apartados por el éxito rápido, la manipulación masiva, la felicidad efímera y el dominio de los demás.

Todo porqué NOS DA PEREZA SER NOSOTROS MISMOS, MOSTRARNOS COMO REALMENTE SOMOS…Seres vulnerables que tienen miedo, que les cuesta pedir ayuda y reconocer que se han confundido. Y si encontramos el «método» rápido para ser alguien sin esforzarnos, sin dudar, sin sudar…¿Por qué no aceptarlo?

Vivimos en una sociedad en la que si alguien no piensa como nosotros, sin escucharlo, sin parar a pensar si tiene razón o no, …ya lo despreciamos, ya pensamos que es tonto y que nosotros somos mucho mejor que ellos…Y todo por la defensa a ultranza de nuestras creencias, de nuestro equipo de futbol o de la moda a la que nos hemos «subido», ya que nos dan seguridad de que somos algo, que somos alguien y sobre todo más que los demás.

Lo único que provoca esto es que se habla mucho del bien común, de la necesidad de la creatividad, de la innovación…Y lo único que estamos haciendo es dividirnos y estancarnos como sociedad.

Dejemos de pensar que los demás son imbéciles y escudarnos en títulos de expertos, en número de seguidores en redes sociales o en cursos que has pagado un pastón y no te han dicho nada para «tomar» a los demás por imbéciles que no están a tu nivel.

A lo mejor el gilipollas eres tú porque creerte algo que ni en sueños llegarás a ser.

La verdad es que nada es tan importante…

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La verdad que tener trabajo no es importante.

La verdad que tener pareja no es importante.

La verdad que hacer lo que quieren los demás no es importante.

La verdad que ser uno más no es importante.

La verdad que seguir los patrones no es importante…

Recientemente oía la nueva canción de Viva Suecia «El bien» que repetía una y otra en su letra esta frase: «La verdad es que nada es tan importante«.

Nos pegamos la vida llorando porqué el rollo del sábado ya no nos hace caso… por qué no tenemos el número de seguidores es redes sociales que nos haría ser considerados como «expertos», por qué no somos como los demás que son «cool» y nosotros uno «más»… porqué los amigos han quedado entre ellos y no han contado con nosotros…

Nos pegamos llorando mucho tiempo de nuestra vida dando valor a cosas que no son importantes.

Son importantes en ese momento…pero piensa ¿Cuál es el motivo por el cuál crees que es importante?

Muchos dirán que duele porqué creemos que importa. ¿Pero qué es lo que realmente te importa? Te importa a ti, no lo que dicen los demás que te debe importar.

Muchos dirán que son por los valores que tienen… Perfecto.. SI ese amigo te ha defraudado.. no tienes que darte mal por ello, otro nuevo y adiós muy buenas. No es ser frio, es apostar por tus valores esos dices que te importan. Y si te importan y quieres a esa persona, hablas con ella e intentas solucionar el tema si se puede solucionar. Sino es así… Mañana hará un año y que cada uno siga su camino.

Muchos dirán que no saben por qué les importa lo que ha ocurrido… En realidad lo que quieren decir, «nunca he investigado en mi realmente lo que quiero, lo que siento o cómo soy… Y ahora que ha pasado esto, me he dado cuenta lo que realmente es importante para mí y lo que no…»:

Si echamos la vista atrás seguro que nacerá una sonrisa en nuestros labios. ¿Por qué? Porqué nos daremos cuenta que hemos cambiado, que le dábamos importancia a cosas que a día de hoy pensaríamos que estamos locos o son cosas de críos..

Desde luego que todos tenemos nuestro camino a la hora de avanzar, desarrollarnos, avanzar… Y no todos están iluminados como lo dicen por redes sociales ni todos somos unos niños cuando dicen que somos inmaduros. Cada uno a su ritmo.

Pero a día de hoy, ¿Por qué seguimos dándole importancia a cosas que realmente, si pasaremos un poco, nos daríamos cuenta que no la tienen?

Porqué seguimos sin querer saber lo que realmente nos importa.

Preferimos que los demás nos digan lo que nos tiene que importar y lo que no…

Preferimos pensar que si no vamos a ese evento o concierto de «moda» no seremos considerados como parte del grupo y que nos desterrarán.

Preferimos pensar que tenemos que hacerle «favores» a esas personas que queremos nos introduzca en su «agenda,» y por ello hacemos lo que haga falta y más…

Preferimos tener pareja aunque le pongamos los cuernos que no estar solos y en paz con nosotros mismos..

Por no querer saber lo que queremos ( mejor dicho, por miedo a expresar lo que queremos no vayan a pensar que somos raros, diferentes o seamos expulsados del rebano ), hacemos lo que sea y más por ser aceptados por los demás.

Es decir, por no escucharnos acabamos haciendo cosas y teniendo pataletas que ni los niños pequeños tienen.

¿Qué está sucediendo?

Que seguimos siendo niños que vamos detrás de una «piruleta» en forma de modas, miedos y tendencias que sino las alcanzamos nos ponemos a llorar.

Tampoco te estoy diciendo que seas un ser humano frio, que no tenga emociones y un ego desconmensurable diciendo que has madurado de la noche al día y pasas de todo lo anterior, relájate.

Te estoy diciendo que muchos de los problemas que tenemos es por darle más importancia a lo que realmente no la tiene.

Vamos de «chulitos» diciendo que no nos importa lo que digan los demás de nosotros, hablamos de la libertad, de la originalidad… y luego cuando llegamos a casa acabamos llorando por lo que nos han dicho o creemos que nos han dicho.

¿En qué quedamos; nos importa lo que dicen los demás o no?

Por desgracia nos damos cuenta de muchas cosas no son tan importantes en momentos críticos de nuestra vida, cuando se ha marchado un familiar, estamos pasando una enfermedad o cualquier momento crítico, el cual no sabemos qué pasará con nosotros después de él… nos damos cuenta que hemos perdido mucho tiempo en absolutamente mierdas.

Mierdas que te daban de comer, que te hacían pasar buenos ratos y que te hacían aparentar algo, que en el fondo, sabías que ni querías ni sentías, que no eran importantes para ti.

¿Qué ocurre cuando damos un giro a nuestra vida ocupándonos de lo que realmente es importante para nosotros?

Somos más felices, vivimos con menos equipaje, pocos amigos pero siempre rodeado de los mejores, nuestras relaciones mejoran y otras se van… Todo cambia a mejor.

Así que:

.- Piensa en tus últimos disgustos y preguntante ¿cuál ha sido el motivo de ellos?

.- ¿Realmente son temas importantes para ti que en 5 meses aún estarás pensando en ellos?

.- Si crees que lo son, ¿Por qué? Y no valen excusas porqué te han hecho daño o no te han hecho del grupo… Explícalo en función de valores reales, no de tendencias eventuales.

.- Y si tú vida se basa en relación a cosas que no te importan.. ¿Qué vas a hacer para cambiar el rumbo de la misma?

Nos pasamos la vida preocupándonos por cosas que no valen la pena.

¿Qué pasaría si invirtiéramos la vida en cosas que realmente si nos importan?

¡No persigas al Éxito!

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No creo que haya perdido el tiempo pero cuanto he sudado intentando alcanzar el éxito.

Ya podía ser el éxito amoroso, el empresarial o el de las redes sociales,… siempre iba detrás del éxito.

Pero lo peor de todo es que nunca llegaba a alcanzarlo.

Intentaba alcanzar lo establecido, lo que en esos momentos estaba de moda, lo que los demás esperaban de mí, para con ello tras cruzar la meta, sentir que era una persona de éxito.

Pero nunca llegaba a dicha meta.

Alguna veces veía la meta, veía que llegaba el amor, veía que alcanzaba un puesto de trabajo que podría reconocerme ante los demás como una persona de éxito… Pero nunca llegaba a cruzar la meta.

Durante todos estos años he conocido muchas clases de éxitos y muchos de ellos venían con la etiqueta de «experto en..». Pero también he conocido a muchas personas que se les tildaba de «exitosos». Unos por sus apariciones en televisión, otros por sus libros o sus conferencias …. Y muchos de ellos a día de hoy, ni están ni se les espera.

Lo que hoy consideramos éxito «canciones tipo Rosalía», lo que a día de hoy nos apasionan las conferencias que hablan de actitud y de la felicidad o lo que nos asombra cuando nos dicen que conociendo a nuestro cerebro, empezaremos a ser una persona de éxito… Esto unido a nuevos conceptos de pareja, de éxito, de trabajo… Hace que nos volvamos «locos» buscando ese éxito. Ese éxito en el que los demás nos digan que somos «tendencia», que menudo éxito tenemos en el amor o que somos unos profesionales de éxito.

Pero yo te pregunto: ¿Tú crees que al año que viene nos acordaremos de muchos de estos éxitos? Yo creo que NO, al no ser que acudas a Spotify a la lista de tus canciones guardadas.

El éxito no es algo lineal como algunos «gurús» con sus cursos express nos hacen querer entender.

El éxito va, gira, vuelve a un lado, se esconde y luego vuelve por el otro lado.

La fórmula del éxito NO LA TIENE NADIE.

Nadie que te diga que te ofrece la fórmula del éxito la tiene y más bien te recomendaría una cosa, SAL CORRIENDO.

Pero nos hemos «tragao» que la misión del ser humano es PERSEGUIR EL ÉXITO.

Algo que nunca llegarás a alcanzar porqué como te he dicho, nunca lo alcanzaras.

Correr detrás de algo que no alcanzaras ( bueno claro que lo podrás alcanzar, mintiéndote a ti mismo y a los demás, inventándote títulos, comprando seguidores en Instagram y si los demás se creen lo que proyectas) y lo que único que haces es cansarte, frustrarte y pensar que tu vida ya será por el resto de los días, serás tildado como un fracasado.

¿Pero quién es más fracasado en la vida: quién sigue el fracaso y sabe que nunca será como el grú de turno, que no quiere ser como los demás le dicen que debe ser pero lo aparenta o aquella persona que no persigue un éxito instaurado, sino que persigue SU CONCEPTO DE ÉXITO?

Seguro que mucha gente pensará que mola más la 2 opción, es más autentica, más duradera pero que… la otra te aceptarán más rápidamente, estarás a la moda y ya tendrás tiempo de buscar tu éxito en el tiempo libre o cuando te jubiles.

Qué pena mentirte a ti mismo dando más poder a los demás que a lo que tú quieres, ¿No? Pero eso si que no nos digan que no somos felices, de éxito y auténticos, cuando en realidad lo que somos una copia de la sociedad, de las modas y «súbditos» de los miedos.

Una persona que CREA su éxito, no lo persigue, lo Crea. No va detrás de NADA, sino que lo va construyendo y muchas veces, lo que produce es innovación en algo que ya estaba hecho.

¿Cuesta más? Si.

¿Hay más duda? Si.

¿Te empoderarás? Desde luego.

¿Te sales del rebaño? Ni lo dudes.

Pero no vas detrás de nada que no alcanzaras..

No depende de las modas pasajeras, dependes de tu actitud, creatividad, curiosidad, coraje e ilusión…. DEPENDES DE TI.

Pero no quiere decir que lo vayas a conseguir, superar esa meta si o si, pero lo que si te aseguro que;

.- cada día de esfuerzo, constancia y caidas, desarrollaras tu talento,

.- te darás cuenta de lo que eres capaz y que estabas convencido de que no.

.- Desarrollaras tu quietud. Quizá tus nervios eran por qué no hacías lo que tú querías hacer, pregúntatelo.

.- Conocerás tu felicidad, no la que digan los demás, SINO LA TUYA.

Recuerda que no es mismo perseguir el éxito que crear TU éxito.