¿Qué solemos hacer cuando nos quejamos de algo?

Photo by Lukas on Pexels.com

Hoy es trending topic en redes sociales un alegato de un presentador en el que comenta que los politicos nos han tratado por tontos.

Nos han tratado por tontos por su forma de gestión, por sus idas y venidas y por su falta de decisiones.

Nos han tratado por tontos y ahora nos quejamos.

Ahora gritamos que nos han tratado por tontos.

Gritamos a los 4 vientos que no estamos de acuerdo con lo que han hecho con nosotros. Que nos merecemos un respeto porque somos ciudadanos. Queremos nuestros derechos, queremos nuestra salud mental, el poder salir por ahí y llegar a casa a las 5 de la mañana como cubas…

Gritamos muchas cosas…. ¿Pero qué suele hacer normalmente el ser humano al respecto cuando se siente maltratado?

¡NADA!.

Mañana la noticia será que han llegado los Reyes Magos o que tu «gurú» le ha tocado la lotería.

Mañana ya nos hemos olvidado de todo. Mañana lo que exigíamos ya será historia.

Y todo, ¿Por qué?

Porqué no tenemos el ademán de luchar, de salirnos de lo establecido, de esforzarnos realmente por lo que queremos, por lo que sentimos. A cambio preferimos quedarnos como estamos, que «creemos que no estamos tan mal».

Y no solo estoy hablando de esta situación que estamos viviendo con el bicho llamado Covid-19. Hablo en general, nos quejamos mucho, pero hacemos poco para cambiar la situación.

Sabemos que nuestra pareja nos trata como tontos y nosotros aún seguimos ahí.

Sabemos que nuestro «jefe» es un déspota, por llamarlo finamente. Pero no nos vamos del trabajo a pesar de nuestros enfados y lloros porqué…

Sabemos que tenemos que cambiar, que las cosas no son como pensamos… Pero eso de cambiar si eso, lo dejamos para otro día.

Sabemos que nos están tratando por tontos. Quizá porqué estamos siendo demasiados buenos, quizá porqué nos interesa o vete a saber, quizá queríamos creer, quizá no queríamos sentirnos solos o creíamos que estaba realmente enamorada de nosotros.. …. En resumen, por querer creer, creer que sabrían más que nosotros, por confianza en la otra persona o por necesidad, hemos llegado a la situación que se «nos han hinchado los eggs».

Tranquilo, está genial que haya abierto los ojos y te hayas dado cuenta que no quieres dicha situación. Te aseguro que otros, aún sabiendo lo que están viviendo, se lo callan y siguen aguantando , porque creen que les interesa más «que se aprovechen de ellos» que no dar un paso adelante y dejar a un lado esa situación.

Felicidades, has reconocido que no te gusta como te están tratando. Pero también tienes que reconocer que parte de la culpa es tuya, ¿eh?. Claro que si, no eches la mierda al resto, que también tienes culpa. Quizá por confiar más de la cuenta, por no hacer esa pregunta que hubiera cambiado la situación,… has llegado hasta donde estás a día de hoy.

¿Seguimos?

En estos momentos te encuentras en una texitura:

.– No hacer nada, no decir una palabra más alta que otra y seguir con la cabeza baja aguantando el chaparrón.

¿Cómo suele acabar estas situaciones? Seguramente tú peor de cómo estás ahora y la otra persona con una sonrisa de oreja a oreja sin esa sensación de haber hecho las cosas mal.

Pero si optas por esta opción, lo respeto.

Pero eso si, NO TE QUEJES SI NO QUIERES HACER NADA AL RESPECTO.

Es respetable que no quieras hacer nada porque satisface algún interés, porqué quieres llevar tu vida de siempre o lo que sea….pero a partir de ese momento, no te quejes. Has tomado una decisión y tienes que consecuente con ello. Si sigues aceptando la situación, ¿No te irá tan mal, no?

.– Parar. Pensar qué quieres realmente y quizá salirte de esa relación.

También puede pasar que esa persona no se daba cuenta. Puede pasar. Si Messi se fue del Barca, a día de hoy puede pasar cualquier cosa. Pero ante todo para y piensa qué es lo que quieres realmente en tu vida. Sabes que NO quieres. Pues qué quieres es más fácil expresarlo. Y si sientes que tienes que «abandonar esa relación» es lo primero que tienes hacer.

Pero si sabes que NO quieres en tu vida y sigues «aguantando» esa situación, el problema es tuyo, seamos claros. No lo olvides.

Pero ¿Sabéis una cosa? Que por mucho que hablemos de felicidad, de responsabilidad ( he oído la palabra más en estos dos años que en todos mis 42 años ), de resiliencia, del despertar espiritual, de madurar, de muchos términos que inundan las redes sociales… ¿Qué acabamos haciendo?

QUEJÁNDONOS Y ESPERAR A QUE SEA OTRO A QUIEN DE EL PASO ADELANTE QUE SOLUCIONE NUESTROS PROBLEMAS.

¿Hacemos algo cuando algo no nos gusta?

VOMITAR EN REDES SOCIALES NUESTRA RABIA Y FRUSTRACIÓN, CAGARNOS EN LA CENA DE NAVIDAD POR NUESTRA VIDA DE MIERDA Y SI SALE EL POLITICO DE TURNO, DESEARLE EL MAYOR DE LOS MALES.

Y mañana volver a hacer lo mismo.

Seamos sinceros, SOBREVIVIMOS DORMIDOS EN ESTE TRAYECTO LLAMADO VIDA.

Pero cada opción es muy respetable… Sin embargo hablamos mucho de resiliencia, pensamiento en grande y leyes de atracción… Y mientras tanto, el problema está sin solucionar.

¡Menos quejas y más hechos! Quizá así conseguiríamos todos juntos esa «idea» de sociedad que tenemos…

¿Y tú qué haces cuando te quejas de algo?

Desprecia lo imposible.

Photo by iRise Drink on Pexels.com

Llegó final de año.

Momentos en los que echamos la vista atrás y vemos lo que ha ocurrido durante los 364 días restantes. Época en la que decimos te quiero a personas que realmente no hemos visto durante todo el año ni hemos hecho el ademan de verlos.

Llega la época en la que nos reímos de aquellas metas que nos pusimos aquél 1 de Enero del 2021 y que el 4 de Enero del mismo año nos habíamos olvidado ya que habíamos prometido.

Llega la época en la que «si o si» este año vamos a conseguir lo que nos propongamos. Aunque sean metas que no van con nosotros, aunque sea por seguir la moda… Nosotros lo vamos a conseguir.

¿Por qué no paramos un poco, aplicamos un poco de pensamiento crítico y somos coherentes con nosotros mismos?

Pero hoy te voy a hablar una proposito que todos los años me he propuesto y poco a poco he ido consiguiendo:

DESPRECIAR LO IMPOSIBLE.

Y aunque haya gente que diga que estoy como «una cabra» o que digo cosas que no debería decir ni tampoco escribir, poco a poco he ido desechando de mi mente la palabra IMPOSIBLE.

No te estoy diciendo que subas al Everest con algún que otro kilo de más en tu tripa, ni tampoco pienses que tu libro va a ser un «bestseller» mundial nada más que salga a la luz , simplemente porqué lo has escrito tú..

Tampoco te flipes.

Te estoy diciendo que todo aquello que tu «mente» diga que es imposible, que te des la oportunidad de descubrir si es imposible o no.

Ya no te estoy diciendo que hagas «oídos sordos» cuando alguien te diga que es una locura, a no ser que ponga en riesgo tu vida seriamente. Te estoy diciendo que no hagas caso a lo que piensas como imposible.

A día de hoy estás disfrutando muchas cosas que al principio dijeron que eran imposibles y mira dónde están. ¿O es qué tú mismo no has conseguido cosas que al principio te dijeron que era algo imposible? Y mira tú por dónde las hiciste realidad.

Pero vivimos en una sociedad, que lo imposible se ve como algo difícil de conseguir además de utilizar para que no te salgas de lo establecido. Para que no consigas eso que anhelas antes que el vecino del 5º.

Sin embargo, queremos cosas diferentes, nuevas, que haya novedad…

Creemos más en lo imposible como excusa para no alcanzar nuestros sueños, que como motivación para alcanzar nuestra felicidad y paz.

¿Qué descubrirás durante todo este proceso?

.- De cuántas cosas te has perdido por el miedo.

.- De que no hay que hacer tanto caso a los demás, a las normas y a las vergüenzas. Y si más a tu intuición.

.- Que la vida es un camino y nunca una meta. Un camino que debes recorrer, disfrutar y aprender de él. Y nunca obsesionarte por las metas. Y siempre por el camino que recorres.

.- Descubres tu creatividad. Aquella que habías cubierto de miedos. Descubres de qué estás hecho y de cómo gracias a ello , quién eres y qué quieres.

.- Y con ello a la gente que realmente te quiere, cree en ti y te apoya en todo lo que hagas. Apostar por los imposibles es apostar por uno mismo y darte cuenta, quien está a tu lado incondicionalmente.

Creo que necesitamos más apostar por los imposibles y menos por retos que ni nosotros mismos nos creemos. Este transito llamado vida, lo disfrutaríamos de otra manera.

Feliz año.

¡Pon un BORDE en tu vida!

Photo by Robert Laszlo on Pexels.com

Cada día oígo y recibo más este comentario:

«Es es que un borde. No sé cómo tiene el valor de decir lo que piensa. ¿No sabe callárselo o que?«.

¿Y por qué nos tenemos que callar lo que opinamos? ¿Ser borde es ser coherente con lo que piensa uno?

PUES EL MUNDO NECESITA DE MÁS BORDES.

Y cada día lo tengo más claro, la vida es decir lo que piensa uno a pesar de que nadie le escuche.

Sin embargo, a pesar de que nos «pegamos en el pecho» diciendo que somos únicos, auténticos, que con nosotros la verdad siempre será una compañera y todo lo que tú quieras…¿Qué acabamos haciendo?

¡NO DICIENDOLO QUE REALMENTE QUEREMOS!.

No decimos que la comida que nos ha puesto el restaurante era una mierda. Bueno si eso ya lo diremos luego cuando nadie nos oiga…

No decimos que ese libro no te ha aportado nada aunque lo haya escrito quien lo haya escrito. Y no lo dices no vaya a ser que algún «interés» que tenías satisfecho se vaya volando.

No dices que esa persona se ha confundido porque pensaras que se enfadará y quizá ya deje de hablarte. Pues la experiencia me ha dicho que si se enfada por decirle algo que tu intención es que mejore y no joderlo, ni es amigo ni tampoco te vale la pena tenerlo como amigo.

Durante estas fiestas y durante todo el año, siempre convivimos con personas que nos dicen que no debemos decir algo, «no vaya a ser que montemos la 3 Guerra Mundial«.

¿Y por qué no debemos decir lo que sentimos?

Porqué no hay que molestar a tal persona…Porqué no vaya a ser que se moleste…Porqué hay que tener la fiesta en paz… Porqué son días de felicidad y armonía…Porqué son días ¿DE QUÉ?

A esas personas las llamo «PERSONAS SUIZA«. No quieres problemas, no quieren ser parte de una guerra…quieren la paz y disfrutar de su tranquilidad. Quieren que todo el mundo se lleve bien, que todo el mundo hable maravillas de ellos porque no se meten con nadie y caer a todo el mundo bien… Y yo me pregunto, ¿ es que no tienen opinión de nada? ¿Tú confiarías en una persona que no se decanta por un lado o por otro? …No me quiero imaginar como utilizarán «su metralleta ideológica» cuando nadie les oiga.

La verdad que son personas en las que yo no confío. No creo que vayan de frente. Y las personas que no van de frente, cada vez las estoy apartando más de mi vida. No las quiero, no sé tú, pero yo NO.

Cada día creo más necesario que volvamos a recuperar e impulsar a los BORDES.

Son aquellas personas que dicen lo que piensan. Que se posicionan en un bando o en otro y te dicen el porqué. Y no les importa dónde se encuentren, las perdidas que puedan ocasionar con sus opiniones o los beneficios que puedan obtener…Todo eso les importa una Kaká.

Son personas coherentes con lo que piensan y sienten. Pero además dicen lo que hacen.

Podrán caerte como el culo o como tú quieras, pero si realmente quieres una persona que sepas por donde va y no te de «sustos» con sus cambios como una veleta, PON UN BORDE EN TU VIDA.

Los calificamos como Bordes, porque se salen de lo establecido, porqué oímos cosas que querríamos decir nosotros pero nuestra vergüenza, miedo o nuestro propio ego, nos impide decirlo. Pero eso si, luego a escondidas, cuando nadie nos ve, reconocemos que tiene más razón que un santo. Por eso y más no quiero en mi vida a las «personas suiza». Quiero la verdad la cara, tanto me gusto como sino, no quiero medias verdades ni medias mentiras.

Queremos la verdad. Queremos gente que no nos mienta. Queremos avanzar, desarrollo e innovación. Pero en el fondo, todos estamos apegados a los convencionalismos, a no salirnos de lo establecido, a no decir una letra más alta que la otra… porque no vaya a ser que nos tilden de locos, de bordes o vete tú a saber de qué.

Llevo dos años que estamos en una era de cambios. Y quizá el Metaverso o la nueva actualización de Whatsapp sea un cambio. Sin embargo sigo viendo la misma hipocresía de siempre en el ser humano. Quiere que se le considere como un ser diferente a los demás pero sin levantar la voz ante la mediocridad.

¿Qué es el éxito?: ¡Vivir a tu manera!

Photo by cottonbro on Pexels.com

Querida Vida:

Llevaba tiempo queriéndote escribir esta carta.

Y me gustaría empezar preguntándote una cosa: ¿Por qué dejas que te hagan eso?

¿Por qué dejas que se prostituya tu verdadero sentido? ¿Por qué no pones los puntos sobre las ies y dices que realmente el éxito es hacer lo que realmente uno siente que quiere hacer? ¿Por qué dejas que la sociedad, los miedos, los intereses propios hagan que en vez de producir personas felices, coherentes, acordes con ellas mismas, produzca personas infelices, frustradas y enganchadas a placebos?

¿Por qué?

Así es como hubiera contestado si te hubiera tenido delante años atrás. Ahora sé que si lo hubiera hecho, hubiera sido un autentico cínico, porque tú no tienes la culpa, la tenemos nosotros.

Los deseos de los demás, las ganas de «contentar» a nuestros padres, amigos o familiares o el hecho de ser y sentirse parte del grupo, hace que nos dejemos llevar por el deseo de ser como los demás, no como sentimos que queremos ser.. Pero luego cuando nos damos cuenta que eso no es el verdadero éxito, que hemos perdido el tiempo , que no hemos alcanzado la «felicidad soñada», a la primera persona que nos viene a la mente, es a ti, a la vida.

Te echamos la culpa a ti, cuando realmente no es así. Tu única misión es darnos la oportunidad de vivir en este lugar llamado mundo y aprender por nosotros mismos, de todo lo que nos pase y nos deje de pasar. Nos das un regalo que no sabemos aprovechar y nosotros lo único que hacemos, cuando no nos gusta el regalo, es echarte la culpa a ti.

Desde que nacemos , nos dicen nuestros padres, los medios de comunicación, amigos y «mentores», que el éxito, es no salirse del renglón.

No digas tacos, no hagas eso en este momento, no digas tonterías, no te rías, no te metas el dedo en la nariz, no y más noes sin parar oímos desde que nacemos…. Pero el peor de todos los Noes: «No pienses y hazme caso a mí».

Si al no pensar, le añadimos que sin parar vemos artículos en el que nos expresan cual es el más guapo, el que tiene más seguidores en las redes, el que tienes más dinero en el banco,… pues luego te encuentras en el día a día, con la envidia como deporte nacional.

Y todo ello provoca que tengamos dos opciones:

.- Seguir pensando que tarde o temprano se hará realidad lo que nos recomendaron que siguiéramos para ser consideramos «hombres de bien».

.- O darnos cuenta que no es la vida que queremos llevar, que no nos lleva a ningún camino en el que nosotros nos sintamos a gusto. Y aun así, tomando un nuevo rumbo tras un «viaje interior», no se lo decimos a nadie, ocultando nuestra decisión. Y todo porqué nos importa y nos pesa más el «qué dirán» que nuestra felicidad, coherencia o paz.

Cualquiera de las dos opciones sigue una pauta:

Nos importa mucho más el qué dirán que nuestras emociones o nuestros deseos.

Y aún así pensamos que los demás, serán los que nos darán esa felicidad, ese éxito que ambicionamos.

Y tras muchas generaciones, seguimos estando muy equivocados.

Hablamos mucho de frases o situaciones de enfermeras que dicen que cuando una persona está a punto de morir, siempre se lamenta de no haber hecho tal cosa, haber dicho tal otra o haber dado un paso en una relación en la que se sentía él mismo.

Yo añadiría, que día a día que pasamos pensando más en los demás, dejando que un miedo infundado nos oprima y dejando pasar oportunidades a las que nos queremos subir y no lo hacemos, es un día más que «desahuciados», muriéndonos en vida.

Te exigimos el éxito, la felicidad, el amor y todos los bienes…Y cuando no los tenemos te echamos la culpa a ti. Cuando en realidad los únicos responsables somos nosotros, no tú.

Algunos no lo aprenderán nunca, para otros será demasiado tarde, otros se avergonzarán de lo que quieren y sienten hacer… Pero todos de una manera u otra sabrán una cosa:

EL VERDADERO ÉXITO ES HACER Y DECIR LO QUE DESEAS, DESDE TU COHERENCIA, DESDE TU VERDAD. DESDE TU CORAZÓN.

PD: Sin hacer daño a los demás.

Tú no tienes la culpa de «muchas de nuestras desgracias», somos nosotros que no queremos coger las riendas del regalo que nos diste al nacer, nuestra vida.

Un saludo, una persona que sigue luchando por su éxito.

¿Vale todo para ser (re)conocido rápidamente?

Photo by Oladimeji Ajegbile on Pexels.com

Hace unos días me llegaba una viñeta de un periódico en la que nos preguntaba si valía todo para ser reconocido y conocido rápidamente o quizá era mejor a la larga ser autentico aunque se consiguiera poco a poco.

Quien me ha leído ya se puede imaginar mi respuesta:

Prefiero el trabajo a largo plazo que no, lo rápido y que se olvida con mucha facilidad.

Pero aunque yo crea eso, la opción mayoritaria en la sociedad es que vale cualquier cosa para ser reconocido y conocido rápidamente.

Ya nos puede dar igual que ofrezcamos lo mismo que el vecino, que lo que digamos es lo mismo que repite la mayoría integrante de la «moda» de turno… Nos da igual que lo que hagamos sea lo mismo que hacen los demás…

NOSOTROS QUEREMOS SER RECONOCIDOS YA.

Queremos que se nos reconozca como uno de los integrantes de la tendencia del momento. Que nosotros sabemos de qué estamos hablando, aunque les hayamos puesto nombres ingleses a lo mismo que dicen los demás., nosotros somos diferentes, somos «trending topic».

Y desde luego que es respetable. ¿Pero que ocurrirá cuando se acabe la moda?

Que seras como los dinosaurios, que te tendrán en un museo expuesto pero se olvidarán de ti, al salir por la puerta del mismo.

Pero claro hay otra opción, subirse a la nueva «ola» de moda en esos momentos.

Y te dará igual decir ahora cosas que antes creías que eran el puro «demonio». No importará hacer fotos con gente que antes criticabas como un energúmeno. No importará nada que demuestre que realmente eres un incoherente y que poco se puede confiar en ti, …. LO IMPORTANTE ES QUE TE CONSIDEREN UN EXPERTO EN LA NUEVA MODA.

No soy un ejemplo de nada ni tampoco he querido serlo nunca. Durante muchos años no me he encontrado. No sabía quién era, qué quería en mi vida y qué era lo que realmente me gustaba o creía que se me daba bien.

Pero había una cosa que siempre estaba presente, mi visión de las cosas que tocaba. Eso durante todos esos años, NUNCA HA CAMBIADO.

Y te puede pasar a ti también. A la primera no nos toca la primitiva, encontramos el amor de nuestra vida ni nuestro equipo sube a la primera división del futbol español. Y si se consigue, dime cómo lo has hecho para copiarte a ti.

Durante el camino, podrás cambiar de opinión porque te habrás dado cuenta de muchas cosas. Pero todo PORQUÉ TÚ TE HAS DADO CUENTA, PORQUÉ HAS HECHO UN PROCESO DE INSTROSPECCIÓN Y TE HAS DADO CUENTA POR TI MISMO, QUE ERA LO MEJOR PARA TI. Y ahí te aplaudiré. Porqué no te habrás dejado influenciar por nada ni por nadie, solo porqué así lo sientes. Y ahí estaré yo para ti si lo necesitas.

Pero lo que no puedes hacer es decir A y al día siguiente B porqué te interesa según tu beneficio egoista, tanto sea personal o profesional.

En mi juventud, eso se llama un «chaquetero», pelota o una veleta.

¿Y qué ocurre? Que los demás no sepamos ni quién eres de verdad, ni que nos puedes ofrecer y con ello perder la poca confianza que teníamos en ti en todos los aspectos.

Pero nos da igual. Ya nos inventaremos lo que sea si nos pillan. Lo que queremos es tener muchos seguidores, hacer algo que aunque no creamos en ello, nos pueda reportar dinero rápido, fácil y sin esfuerzo. ¿El largo plazo? No existe, solo existe el aquí y ahora. Pero con un único propósito, satisfacer a mi ego, no a lo que me hace diferente, a mi visión del presente y el futuro.

Sin embargo, aunque hagamos eso, que no quede por activa y por pasiva, que nosotros no somos como los demás. Cuando en realidad eres como muchos de los demás, UNO MÁS.

Nos encantan las frases de motivación, «aprender de los mejores», repetir frases como una cacatúa aunque no creamos en ellas ya que es algo que esta de moda; y hacer maratones de conferencias en las que bailar, reírnos y llorar… Pero lo que no nos gusta es el largo plazo. Queremos todo para ya, porque el vecino nos está superando por la izquierda y no nos lo podemos permitir. No podemos aceptar que la compañera de trabajo tenga más seguidores que nosotros o que la inviten a eventos que «mataríamos» por ir.

¡NO LO PODEMOS ACEPTAR!.

Estás dejando que hable tu ego. Y lo peor de todo, está aplastando en miedos y vergüenzas aquello que se te da bien, que te apasiona, que la gente está esperando porqué es diferente a lo que hacen los demás.

Podrás conseguir el éxito o no, pero te aseguro que conseguirás dejar un huella en los demás que perdurará en el tiempo:

.- Cuando no pienses en la meta y si en el camino.

.- Cuando pienses en dar a los demás algo que nadie les está dando y sabes que tú puedes darles.

.- Cuando no te vas a dormir hasta saber qué has hecho lo que sabías que tenías que hacer.

.- Cuando escuchas más a los demás que hablas tú y de tu ego.

.- Cuando estás ahí cuando el cliente lo requiere haciendo lo que te pide y no diciendo que solo le puedes dar lo que ha visto hasta la fecha.

.- Cuando un día son 24 horas por y para tu pasión. Y no para replicar lo que dicen los demás.

.- Cuando te dicen una opinión para tu mejorara la escuchas e intentas averiguar en qué tienen razón. Y no cuando la oyes y dejas de hablar a esa persona porqué ha herido tu orgullo.

.- Cuando sabes que tienes que ofrecer diferentes cosas dentro de un mismo estilo de vida que defiendes. Y no estiras el chicle porque en el fondo sabes que no puedes ofrecer nada diferente a los demás.

A lo largo de más de 10 años escribiendo, he conocido a gente que era muy (re)conocida en esos momentos. Pero también mucha de ella ahora ya no es ni conocida. Sin embargo, he conocida a gente que lucha por lo que siente y quiere con el único propósito de sentirse único y autentico en un mundo de marcas blancas. Y sobre todo, que acaban dejando una huella en los demás, que nunca nadie olvidará.

Cada día es más claro que hacemos lo que sea para ser (re)conocidos rápidamente…. Pero allá tú si lo que quieres es que tu estela se difumine tan rápido como nació.

Una vida superflua

Photo by RJ Prabu on Pexels.com

No hace falta ver redes sociales, conocer a mucha gente o estudiar muchos libros para darnos de una cosa que está latente en esta sociedad:

VIVIMOS UNA VIDA SUPERFLUA.

Una vida en la que está provocando más daños que beneficios. Y aún así la aplaudimos y la deseamos.

Una vida en la que hablamos de que te vamos a dar las claves del éxito de una empresa pero no hablamos de los fracasos que hemos tenido como empresarios. Por favor, eso que no lo sepa nadie.

Una vida en la que todos nos amamos, todos somos amigos y nos llamamos crack, Pero cuando me quita lo que yo quería, ya no me hablo con esa persona, deseándole todos los males ajenos.

Una vida en la que según nuestros intereses ponemos una cara u otra. Pero eso si, nosotros siempre decimos que somos de verdad. De verdad falsa.

Una vida en la que utilizamos la envidia y la venganza. En vez de preguntarnos qué debemos hacer para mejorar.

Una vida en la que queremos a todo el mundo que nos hace la pelota o aplaude lo que hacemos, pero dejamos de hablar con personas que nos dicen lo que realmente sienten, aunque no nos guste lo que nos digan.

Una vida en la que nos interesamos por las personas cuando consiguen ciertos avances cuando hasta la fecha, nos hemos olvidado de ellas porqué no nos podrían ofrecer algo bueno para nuestra salud.

Una vida en la que nos juntamos a las personas por lo que nos pueden dar, aunque nos hayan hecho el mayor de los daños hasta la fecha.

Una vida en la que nos importa más el número de seguidores que tiene esa persona que lo que podemos aprender de ella aunque nadie la siga.

Una vida en la que nos importa más las modas que nos puede hacer más «cool», que nuestras verdaderas ideas, lo que pensamos o sentimos.

Una vida en la que nos importa más las risas, disfrutar la vida que la autentica verdad. Esa verdad que nos muestra que estamos yendo por mal camino si seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Una vida superflua donde no nos interesa la verdad. Esa verdad que nos muestra la autentica verdad, la verdad de quienes somos, de lo que nos está pasando o de lo que nos puede pasar.

Una vida superflua en la que es más importante aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos lo que estamos diciendo, haciendo o haciendo creer a los demás. Que una vida que pase lo que pase, sabemos que hemos triunfado porque siempre hemos sido nosotros , nunca queriéndonos parecer a nadie más.

Hablamos de verdad, de pasión, de felicidad…pero que no nos quiten nuestra vida del aparentar. Porque no queremos que vayan a descubrir que no somos ni mucho menos, lo que promulgamos ni hacemos.

Hacemos muchos memes con lo de la pastilla azul y roja de Matrix. Pensamos que son unos freaks de la ciencia ficción, cuando en realidad es mucho más real de lo que nos podamos imaginar.

Lo que pasa que aunque lo sabemos, estamos viviendo una vida superflua aunque deseemos una vida autentica.

Y todo pasa, por mirarnos al espejo y empezar por aceptarnos.

¿Tú serías de aceptar que llevas una vida superflua? ¿La superfluidad lleva a la felicidad?

Cada camino es el correcto.

Photo by Jens Johnsson on Pexels.com

Nos pasamos la vida eligiendo. Pero sobre todo no queriendo darnos cuenta que hemos elegido mal.

De pequeños o adolescentes no importa. No importa que esa personas que tanto nos gusta no sea del agrado de nuestros padres, aún mejor, nos pone mucho más.

No importa que nuestros padres no nos recomienden hacer esa carrera ya que no tiene salidas. Eso nos pone más. Llevar la contraria en la adolescencia es uno de los primeros orgasmos que recibimos.

Luego ya si han tenido razón o no, jamás lo reconoceremos. Porqué ante todo nuestro orgullo tiene que quedar por encima de todo. Y además si hemos vivido experiencias geniales, ¿Por qué darle la razón a nuestros padres?

Pero llegamos a la «madurez» y las cosas cambian.

Ya no nos lanzamos de cabeza a la opción que más «nos pone». Ahora no queremos confundirnos. Vamos a lo seguro. No queremos vivir experiencias que antes estaríamos «locos» por vivirlas. Ahora queremos al seguridad, que sepamos que nos va a reportar unos beneficios antes de empezar. Y que sobre todo, no nos lleven al fracaso.

Lo que antes hacíamos de adolescentes, de mayores, le tenemos pavor.

Buscamos lo correcto. Lo esperado. Lo que no nos lleve al fracaso.

Y yo creo que ese miedo ya comienza con la elección que realizas cuando tienes que decidir que estudiar. Porque siempre oirás algo así como «Elige bien que dicha decisión determina tu futuro». Y si no eres una persona que hace caso a los demás y te dejas llevar por el miedo, elegirás lo que tú sientas. Empezarás a demostrar que te puedes caer, que quizá no se cumpla lo que tenías pensando, pero eres tú quien elige en tu vida, no el miedo ni los demás.

Queremos elegir lo correcto, lo que no traiga consecuencias inesperadas y lo que nos lleve al éxito. Rehuimos de los demás caminos, solo queremos el fácil, el rápido, el barato y el que no nos haga pensar.

¿Y qué pasa cuando no elegimos como habíamos deseado?

Que nos lamentamos por la elección tomada, pensando que somos unos negados para la vida.

Así pensaba muchas veces en mi vida, viendo muchas elecciones que había tomado solo veía un callejón sin salida. Pensaba que había tomado la elección incorrecta, la que no me llevaba al éxito o a la felicidad. Mis expectativas no se cumplirían. Y como no se cumplirían, estaba en el camino incorrecto. Pensando que ese camino no me iba a enseñar nada mas, solo sufrimiento, rabia y frustración.

Con esta actitud estamos desaprovechando una oportunidad que solamente el tiempo nos confirmará. La de aprender de la experiencia.

Recientemente me preguntaban en una entrevista que hubiera pasado si hubiera sabido todo que me pasaría antes de publicar los libros. Pues que si lo hubiera sabido no serían quién soy a día de hoy. Porqué seguro que hubiera intentado «jugar» con el destino sabiendo que tenía las cartas marcadas.

Con el paso del tiempo, creo y estoy convencido de que cada camino que recorremos es el correcto. Y aunque en ese momento lo estemos pasando putas, es el paso del tiempo, el que siempre nos dirá, «mira tenias que aprender esto… tenías que vivir esto para conseguir lo otro…». Y todo eso consigue teniendo la actitud de aprendizaje, de curiosidad y querer extraer todo lo que el camino nos reporta, tanto para añadirlo a nuestro cv de experiencias como para saber que no queremos

Cada camino es el correcto, si sabes ver que aprendizaje lleva con él.

La información es la resolución de la incertidumbre.

Photo by Mary Taylor on Pexels.com

La incertidumbre se ha convertido en la compañera de viaje.

La incertidumbre en la búsqueda de trabajo. En la forma de encontrar trabajo. Incertidumbre para la Navidad, Incertidumbre en el futuro empresarial. Incertidumbre en las relaciones…

Todo es incertidumbre.

Y todo de repente es miedo.

Provocando que nos quedemos más y más apegados a lo que ya conocemos. Pero sobre todo «rezando» para que nunca se acabe o se vaya de nosotros.

Todo es incertidumbre.

Cuando siempre ha sido así. Lo que pasa es que hemos creído que estábamos en un «estado de seguridad», porque sabíamos que íbamos a trabajar a la mañana siguiente, que nuestra pareja siempre estará con nosotros porque creemos que nunca encontrará a nadie mejor que nosotros y que nuestros amigos siempre estarán a nuestro lado a pesar de las tonterías que digamos.

Hemos basado nuestra vida personal, profesional y social basada en la seguridad. En creer que alcanzando ciertas metas, ya estaremos en la seguridad absoluta, viviendo hasta el resto de nuestros días tranquilos y en paz.

¡¡ERROR!!.

Luego pasa lo que pasa. Nos echamos las manos a la cabeza no creyendo qué ha pasado lo que ha pasado. Por dar todo por seguro, pasa lo que pasa.

¿Pero qué debemos hacer para convivir con la incertidumbre?

INFORMACIÓN.

Y no te estoy diciendo que sea como Leonardo Di Caprio en el Titanic subiéndote al palo de madera de tu amada, porque es tu amada. Porque seguro que al lado tendría una lancha esperándole que no veía o no quería ver.

¿Por qué?

Porqué la información es la herramienta que nos hace pisar fuerte en la incertidumbre.

Pero ¿Qué suele ocurrir?

Que ante el miedo, a no estar a gusto en una situación que no conocemos, que no dominamos, la desesperación, el miedo, el mostrarnos vulnerables, hace que nos queramos coger a un salvavidas lo antes posibles. Y si podemos quitárselo al vecino, lo haremos.

Eso hace que nos creamos lo primero que nos dicen con la intención de salvarnos. Nos creemos que gente como nosotros tienen la formula para salir del atolladero. Que en menos de 21 días nos harán felices, con éxito y hasta guapos. Y todo sin sudar.

Nos creemos todo y más. Todo por salir el primero de donde estamos.

Pero ¿Dónde queda el pensamiento crítico? ¿Dónde queda el pensar por uno mismo? ¿Dónde queda el buscar la información para salir de donde estamos, para saber de dónde nos encontramos y qué podemos hacer en dónde nos encontramos?

Preferimos que nos la de otros, que no nosotros. Preferimos que nos lleven a la salida y si luego no encontramos lo que nos prometían, ya tenemos diana contra la que atacar. Pero nunca responsabilizarnos de nuestras decisiones y mucho menos de nuestras acciones.

La información es la herramienta contra la incertidumbre.

Información QUE DEBES BUSCAR TÚ.

Porqué siempre recibirás una información sesgada en función de los interés que tenga la otra persona. O quizá ella no vea lo que puedes ver tú y que te haría salir antes de la situación en la que él también está.

La información es el ibuprofeno contra la incertidumbre.

Pero una información variada y no sesgada. Una información que hayas buscado tú, que hayas investigado tú hasta llegar a ella y que realmente te sea útil para ti, no para los demás.

Ve en búsqueda de la información por ti mismo.

Pregunta a la fuente que te produce esa incertidumbre.

Porqué la única manera de empoderarte ante la incertidumbre y que no te devore, sino devorarla tú a ella, ES CON INFORMACIÓN.

Es yendo a la fuente del problema. Es viendo diferentes opciones ante un mismo problema. No creyendo que solo una persona puede tener la razón. Ni tampoco que tus creencias siempre tendrán la razón.

Pero voy un paso más allá.

Con la información, USA TU CREATIVIDAD.

Esto es como las relaciones de pareja, ni uno es muy bueno ni el otro es muy malo. Hay un término medio y seguro que hay cosas que no te contarán.

Aquí igual. Podrás tener mucha información, pero tu situación no tiene que ser la misma que la persona que te está dando sus consejos para ayudarte con la buena fe.

Usa la información que tienes y haz que juegue a tu favor. ¿Cómo? CON TU CREATIVIDAD.

¿El mercado laboral está en incertidumbre? ¿Sabes las tecnologías que vienen y cómo puedes darles un toque diferente? USA TU CREATIVIDAD.

¿La relación de pareja está en modo incertidumbre? No hagas lo mismo que los demás y dale un toque de CREATIVIDAD.

Eso siempre te distinguirá de los demás, pero sobre todo dejarás tu huella en los demás. Verán que hay otra manera de vivir en la incertidumbre, desde la autenticidad y sobre todo con creatividad.

Tenemos miedo a la incertidumbre. Pero tenemos la información a nuestra disposición.

Vayamos a por ella y démosle un buen uso.

Seamos sinceros, ¡NO QUEREMOS CAMBIAR!

Photo by Gratisography on Pexels.com

Seamos sinceros, NO QUEREMOS CAMBIAR.

Lo digo habitualmente mucho, lo que decíamos en marzo del año pasado que la sociedad iba a cambiar, que íbamos a ser mas amigos de nuestros amigos, que íbamos a disfrutar cada momentos como lo que era, un momento único y que las empresas iban a ser un mundo ideal como se cantaría en Frozen, ….Pues como que no.

Seguimos insultándonos en el Congreso de los Diputados. Seguimos llenando las redes sociales de imágenes con la pretensión que vean que la vida nos va genial aunque estemos en la miseria y mirando por encima del hombro a los demás aunque nuestra vida sea una mierda de puertas para adentro.

Se nos llena la boca hablando de sostenibilidad, de la capa de ozono y que las empresas tienen que ser un lugar de trabajo, de alegrías y de propósito. Pero en realidad, por lo único que nos seguimos preocupando es por nuestros «huevos».

Firmamos compromisos por el medio ambiente que cuando lleguemos a nuestro país nos habremos olvidado de que hemos firmado. Hablamos de que tenemos que ser mejores con nuestros familiares tras nos vernos tanto tiempo, que un día estamos aquí y al día siguiente no. El primer día bien, los queremos, abrazamos y les decimos que los queremos tantas veces que se asustan de nuestras palabras. Pero a la primera de cambio , como nos «toquen las palmas» volvemos a decir que no los vamos a ver más, aunque pase de nuevo otra pandemia o lo que sea.

Por no hablar del mundo de las redes sociales. Que eso si es un mundo aparte. Dónde en marzo se hablaba de un cambio en las empresas, a día de hoy se siguen hablando de los mismos temas que se hablaban 2 años antes.

¿Dónde están esas personas que decían que cambiaríamos? ¿Qué las empresas serían más «amigables»? Diciendo lo mismo que decían hace 2 años. Y todo porqué cambiar duele. Mejor seguir haciendo las cosas por las que nos conocían que no lanzarnos a algo que no sabemos qué va a ocurrir.

Por lo tanto yo me lanzo estas preguntas y a tí que las estás leyendo también te las presto si quieres responderlas:

¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR?

¿REALMENTE QUEREMOS UN MUNDO MEJOR?

¿REALMENTE QUEREMOS LLEVARNOS BIEN CON EL MUNDO? o ¿QUEREMOS QUE EL MUNDO SE LLEVE MEJOR CON NOSOTROS?

Enciendes la televisión y solo oyes la palabra cambio:

«Cambio en las relaciones laborales, cambio en la percepción del mundo, cambio en nuestras relaciones personales…» Todo es cambio. Y quizá será así, con la transformación digital, los nuevo tipo de familias que hay, los robots, el metaverso… y muchas otras cosas más.

Pero cuando nos imponen los cambios, aun más que más, los rechazamos.

Reclamamos nuestra libertad, el poder de hacer lo que sintamos y más si antes no nos han dicho toda la verdad.

¿Y cuándo cambiamos? si realmente cambiamos en algún momento.

Cuando nos asustamos. Cuando vemos que de verdad hemos perdido a una persona que nos decía que se iba a marchar de nuestra vida sino cambiábamos. Cuando la salud nos da un susto cuando realmente nosotros pensábamos que éramos invencibles o cuando nos damos cuenta que la única solución es cambiar, porque la realidad que nos rodea es lamentable.

Nos gusta mentirnos a nosotros mismos mientras tanto. Decir que no pasará nada, que estamos bien, que nos vemos bien gorditos, que la pareja nunca nos dejará porqué creemos que no encontrará a nadie como nosotros. Pero eso es lo que estamos haciendo, MENTIRNOS.

No ver la realidad, no aceptar nuestras culpas ni ser responsables de nuestras actuaciones. Y mientras tanto, los problemas crecen.

No es que no queramos cambiar, es que nos mentimos y por eso no queremos cambiar.

Y es respetable que no querias cambiar. Pero luego no te arrepientas si al ver la realidad no te gusta lo que ves.

No cambiamos porque nos apegamos a lo que tenemos, a lo que creemos tener y a las consecuencias que nos da lo que tenemos. Pero es algo eventual , circunstancial del lugar.

Si realmente quieres mejorar, progresar, avanzar… SEGURO QUE DEBES CAMBIAR.

Porqué la vida es cambio, nunca confort ni tampoco seguridad.

Pero allá tú. Tú decides.

¡Todo parece, poco es!

Photo by Anna Shvets on Pexels.com

Sé que lo que voy a decir muchos principiantes de influencers, los considerados Community Managers y todo aquel experto que pone en sus redes sociales todo lo que hace para aparentar un éxito con el que sueñan pero nunca obtendrán:

AL ÉXITO SE LLEGA EN SILENCIO.

No olvidaré una conversación que tuve hace poco con una «profesional». Me decía que no entendía porqué no decía mis existos en las redes sociales, con quien había quedado a tomar un café o que me tenía que hacer fotos con todo el mundo.

Tenía que aparentar más que ser.

Un lema que se ha ido expandiendo como la pólvora. Pero lo peor de todo ha calado mucho.

Ves muchos profesionales, por llamarlos de alguna manera, que nos dicen que tenemos que parecer que somos profesionales, que somos expertos.

Da igual lo que digamos, da igual lo que opinemos nosotros, da igual lo que sea, tenemos que parecer. Y eso de ser, ya se verá. Porqué si mientras la gente me compra y no hace falta ser, seguiré pareciendo.

Por eso llenamos las redes sociales, sin saber qué sentido tiene, que nos han llamado para hacer proyectos, que nos ha llamado una gran empresa, pero luego eso que decíamos, no sale por ningún lado. Otros aceptas etiquetas que siempre habían criticado todo pero ante todo que te paguen haciendo algo que criticabas.

He visto llegar a hacer autenticas locuras que sobrepasaban la vergüenza ajena, solo por aparentar ser un profesional.

Cuando tu misión es aparentar y no ser. Llenas tu vida de ruido, porque cuando más ruido parece que hagas , más éxito los demás creen que tienen.

Una recomendación, antes de creer, rascar un poco. Y aún así seguir rascando antes de creer. Pero aún así seguimos aplaudiendo a politicos que nos mienten, nos roban y todo porque cuanto más ruido hacen, seguiremos creyendo que son los salvadores de nuestra nación.

¡ASÍ NOS VA, CREYENDO QUE A CUANTO MÁS RUIDO, NOMBRES IMPRONUNCIABLES, MÁS EXITO TIENE UNO!.

Cada día me asusta menos lo que es capaz de hacer el ser humano por éxito. Y si hay que humillar a otro ser humano para conseguir un aplauso, se hace, como recientemente llegue a ver.

Pero no solo en el mundo de la sociedad o profesional, alentamos el ruido para parecer algo que no somos.

En el mundo personal, también.

¿O es que no te has encontrado a personas que te cuentan unas historias que te encantaría vivir a ti y luego te has enterado que no eran como lo decían? ¿O es que no te has encontrado con personas que querían impresionarte con historias increíbles y dotes que luego no eran tal cual?

No es la primera vez que lo digo en este portal, conozco personas que no tienen redes sociales o no las usan y si que las puedo considerar personas de éxitos.

Son humildes ante sus metas alcanzadas, no hablan de las personas con las que se relacionan y ni mucho menos se sacan fotos con ellas. Y alguno si lo vieras no creerías que es quién es.

Son personas que no hacen ruido, solo tienen una misión, hacer realidad su sueños, luchar por su pasión. Y siempre desde la coherencia.

¿Han alcanzado el éxito sin ser una orquesta desafinada que solo produce ruido a cada paso que dan? SI

¿Cómo? Con trabajo, esfuerzo y tesón.

Los resultados son los que producen una buena sintonía. No cada acción por simple o mentira que se le intuya.

Nos encanta hacer ruido porque pensamos que así estamos ocupados, que tenemos una vida llena de éxitos, que la gente nos quiere y que más ruido siempre llamará a más ruido.

La experiencia en este mundo y en la vida en general, que los que producen ruido son los que MÁS DESAFINAN.

Los que más miedo tienen a caer, a que no les suene el teléfono y más afán tienen de poner en su bio palabras que no entienda nadie.

Son los que más se quejan de la vida cuando no van las cosas como ellos esperaban pero a la mínima de cambio, ya se olvidan de todo, hasta que les has ayudado.

Yo no te estoy diciendo que no digas nada. Porque quizá en una idea te pueda ayudar una persona y por no decir nada, es el principio de un fracaso.

Lo que te estoy diciendo es que trabajes. Que luches por lo que quieres, que seas de verdad y no tengamos que distinguirte entre el humo que te rodea. Que los demás hablen de ti, pero sobre todo que lo hagan tus resultados. Y no una orquesta desafinada que solo produce rechazo y dolor de cabeza.

En silencio se trabaja mejor.