¡No persigas al Éxito!

Photo by Laker on Pexels.com

No creo que haya perdido el tiempo pero cuanto he sudado intentando alcanzar el éxito.

Ya podía ser el éxito amoroso, el empresarial o el de las redes sociales,… siempre iba detrás del éxito.

Pero lo peor de todo es que nunca llegaba a alcanzarlo.

Intentaba alcanzar lo establecido, lo que en esos momentos estaba de moda, lo que los demás esperaban de mí, para con ello tras cruzar la meta, sentir que era una persona de éxito.

Pero nunca llegaba a dicha meta.

Alguna veces veía la meta, veía que llegaba el amor, veía que alcanzaba un puesto de trabajo que podría reconocerme ante los demás como una persona de éxito… Pero nunca llegaba a cruzar la meta.

Durante todos estos años he conocido muchas clases de éxitos y muchos de ellos venían con la etiqueta de «experto en..». Pero también he conocido a muchas personas que se les tildaba de «exitosos». Unos por sus apariciones en televisión, otros por sus libros o sus conferencias …. Y muchos de ellos a día de hoy, ni están ni se les espera.

Lo que hoy consideramos éxito «canciones tipo Rosalía», lo que a día de hoy nos apasionan las conferencias que hablan de actitud y de la felicidad o lo que nos asombra cuando nos dicen que conociendo a nuestro cerebro, empezaremos a ser una persona de éxito… Esto unido a nuevos conceptos de pareja, de éxito, de trabajo… Hace que nos volvamos «locos» buscando ese éxito. Ese éxito en el que los demás nos digan que somos «tendencia», que menudo éxito tenemos en el amor o que somos unos profesionales de éxito.

Pero yo te pregunto: ¿Tú crees que al año que viene nos acordaremos de muchos de estos éxitos? Yo creo que NO, al no ser que acudas a Spotify a la lista de tus canciones guardadas.

El éxito no es algo lineal como algunos «gurús» con sus cursos express nos hacen querer entender.

El éxito va, gira, vuelve a un lado, se esconde y luego vuelve por el otro lado.

La fórmula del éxito NO LA TIENE NADIE.

Nadie que te diga que te ofrece la fórmula del éxito la tiene y más bien te recomendaría una cosa, SAL CORRIENDO.

Pero nos hemos «tragao» que la misión del ser humano es PERSEGUIR EL ÉXITO.

Algo que nunca llegarás a alcanzar porqué como te he dicho, nunca lo alcanzaras.

Correr detrás de algo que no alcanzaras ( bueno claro que lo podrás alcanzar, mintiéndote a ti mismo y a los demás, inventándote títulos, comprando seguidores en Instagram y si los demás se creen lo que proyectas) y lo que único que haces es cansarte, frustrarte y pensar que tu vida ya será por el resto de los días, serás tildado como un fracasado.

¿Pero quién es más fracasado en la vida: quién sigue el fracaso y sabe que nunca será como el grú de turno, que no quiere ser como los demás le dicen que debe ser pero lo aparenta o aquella persona que no persigue un éxito instaurado, sino que persigue SU CONCEPTO DE ÉXITO?

Seguro que mucha gente pensará que mola más la 2 opción, es más autentica, más duradera pero que… la otra te aceptarán más rápidamente, estarás a la moda y ya tendrás tiempo de buscar tu éxito en el tiempo libre o cuando te jubiles.

Qué pena mentirte a ti mismo dando más poder a los demás que a lo que tú quieres, ¿No? Pero eso si que no nos digan que no somos felices, de éxito y auténticos, cuando en realidad lo que somos una copia de la sociedad, de las modas y «súbditos» de los miedos.

Una persona que CREA su éxito, no lo persigue, lo Crea. No va detrás de NADA, sino que lo va construyendo y muchas veces, lo que produce es innovación en algo que ya estaba hecho.

¿Cuesta más? Si.

¿Hay más duda? Si.

¿Te empoderarás? Desde luego.

¿Te sales del rebaño? Ni lo dudes.

Pero no vas detrás de nada que no alcanzaras..

No depende de las modas pasajeras, dependes de tu actitud, creatividad, curiosidad, coraje e ilusión…. DEPENDES DE TI.

Pero no quiere decir que lo vayas a conseguir, superar esa meta si o si, pero lo que si te aseguro que;

.- cada día de esfuerzo, constancia y caidas, desarrollaras tu talento,

.- te darás cuenta de lo que eres capaz y que estabas convencido de que no.

.- Desarrollaras tu quietud. Quizá tus nervios eran por qué no hacías lo que tú querías hacer, pregúntatelo.

.- Conocerás tu felicidad, no la que digan los demás, SINO LA TUYA.

Recuerda que no es mismo perseguir el éxito que crear TU éxito.

Apunten, Disparen y No Acierten…

Photo by Vicky Tran on Pexels.com

Nos pegamos la vida queriendo acertar el tiro..

Como bien dice Paulo Coelho en su libro «El camino del arquero» nos pasamos la vida queriendo apuntar bien, pero sobre todo que acertemos el tiro, ya que sabemos que no lo volveremos a intentar de nuevo.

Queremos el éxito, la felicidad, el amor, al primer tiro…Sino ya tiraremos la toalla para no volverlo a intentar más.

Pero luego cuando vemos que alguien ha dado en el blanco que nosotros queríamos dar, en vez de preguntar cómo lo ha hecho, querer que nos enseñe, en definitiva, preguntar cómo lo ha conseguido.. lo echaremos por tierra, lo criticaremos y hasta en alguna ocasión inventaremos algún «bulo» para desprestigiarlo.

¿Pero por qué erramos?

Porqué nuestros intentos no son fuertes, no están enfocados y son débiles. Suelen ser tiros basados en modas, en el de la marca personal, en el del copy, en el del coach… Modas que pensamos que nos harán ser una persona de reputación intachable, con muchos seguidores en Redes y que nos lloverán las ofertas de trabajo…al igual que nos ha dicho nuestro profesor que le pasa a él.

Pero cuando nos damos cuenta que aun habiendo hecho lo que nos decían que teníamos que hacer, no conseguimos resultados, acabamos echando la culpa a los demás, cuando en realidad la has tenido tú mismo.

Pensamos que no habremos cumplido alguna norma , que nos habremos saltado algún paso, que no teníamos la misma actitud que nuestro «mentor», pensamos chorradas…cuando en realmente estábamos haciendo algo en lo que no creíamos de corazón y solamente lo hacíamos por desesperación.

¿Por qué?

Porqué cuando tú lanzas un tiro fuerte, recto, bien equilibrado, transparente y a mayor velocidad es cuando es un tiro basado en tu pasión, en lo que sientes, en lo que quieres y no en lo que los demás dicen que es cool.

Cuando tú lanzas un disparo así, no tienes miedo errar, solo tienes ganas de disfrutar. De disfrutar a dónde te lleva el tiro. Cuando tienes haces lo que no sientes, tienes miedo a dónde te llevará o las consecuencias que tendrá.

Cuando tu lanzas un disparo en el que crees lo haces con el alma, sabiendo que puedes errar, que no puede llegar hasta donde tú querías, pero sería peor no hacerlo sabiendo qué es lo que realmente quieres hacer.

Hablamos de motivación, que la gente va la gente sin pasión. Y desde luego que es así, a pesar de ser verano, las calles de las ciudades están en silencio, la gente no habla, las miradas parecen perdidas y faltan risas.

¿No será que su día a día está falto de motivación y pasión? ¿No será que realmente querrían lanzar el disparo a lo que quieren pero por X o Z no lo hacen?

Cuando haces las cosas desde el alma, sientes que AHORA es el momento para ese disparo. Te podrá llevar al éxito o no, pero siempre te llevará a un lugar diferente al que te encuentras en ese momento. Y no esperaras a jubilarte para dar un tiro que quizá ya no esté esperándote jamás.

Siempre había sido una persona que si no alcanzaba el blanco sentía que era un fracasado. Y estaba muy confundido. Queda muy «coach» pero fue cuando uno cambia la perspectiva de meta por el de camino, el desarrollo es mucho mayor.

Si pensaba en la meta y ni la rozaba en el primer intento, sentía que era un fracasado. Cuando seguía probando diferente métodos para llegar a ella tras las experiencias obtenidas, he conseguido en mi vida metas que jamás pensaría que llegaría a ellas.

La meta es el mayor enemigo del ser humano.

No me considero escritor, no me considero gestor de eventos, no me considero una persona realizada…por qué no he llegado a ninguna meta y echarme a dormir. La vida es un camino que debes recorrer y cada meta que solo una parada para disfrutar y seguir adelante subiendo la cuesta llamada vida.

Cada meta es una parada para reponer fuerzas y seguir. Nunca para dormirte hasta que te llegue el día que te digan que tienes que subir para arriba.

Cuando caminas hacia la meta, jamás olvides lo que hay a tu alrededor. No por tener una meta tienes que estar obsesionado con ella. Yo tenía la obsesión de trabajar en Madrid en el mundo de las finanzas pero fue el darme cuenta por el camino que había otras cosas y disfrutarlas, me llevo a cambiar el rumbo de la meta.

No se trata de enfocarse en una meta como una obsesión sino de disfrutar del camino y dejarte llevar. Lo digo por experiencia propia.

La verdad que no soy futurólogo ni pretendo serlo. ¿Por qué lo digo? Dicen que después del verano, vendrá el invierno como dicen en «Juego de Tronos«. Momentos en los que la incertidumbre será mucho más palpable y que la creatividad será más que nunca necesaria.

Lo sabemos y lo peor de todo es que no haremos caso. Nos centraremos en lo superfluo, en el qué dirán, en el esperar a que «pase todo y sin hacer nada»…

Nos encanta enfocarnos en el «postureo», en lo superfluo, en el tamaño de nuestras redes sociales… cuando realmente lo que queremos expresar a los demás y nos da miedo pedir:

.- Gente de verdad, serenas de corazón. Coherentes.

.- Que aproveche los malo momentos como una oportunidad y no como una decepción.

.- Que sean curiosas y no se dejen de preguntar a pesar de su éxito o del qué dirán.

.- Con pensamiento crítico y no piensen como los demás.

.- Que se arriesguen, se caigan y se levanten mucho más sabios por la experiencia vivida.

.- Que enfoquen su energía en lo que creen y quieren, no en lo que destestan.

En definitiva, todas estas personas tendrán una cosa en común, apuntarán siempre a su blanco con creatividad , originalidad y pasión.

¿Y eso no producirá desarrollo a las personas y con ello a la sociedad?

Con los años, (tengo 43) se van yendo gente de nuestro lado que no quieres, no esperas o esperas. Y cada vez tengo una idea en mente respecto a esa situación:

La vida es el arco que tenemos para enfocar el blanco.

Depende lo que hagas con tu vida, así será el resultado de tus intentos.

Embellece tu arco con tus pasiones y los blancos aparecerán.

Quizá no aciertes a la primera, pero si sabes que es tu blanco, seguirás intentándolo durante disfrutas del camino.

Tú decides.

.

¡De lo que no puedas cambiar, no te preocupes!

Photo by Javon Swaby on Pexels.com

Nos pasamos la vida preocupándonos por todo.

Nos preocupamos porque no recibimos el mensaje de la chica que nos gusta.

Nos preocupamos porqué no recibimos contestación a la propuesta que habíamos hecho.

Nos preocupamos porqué esa persona no nos habla después de años de conversaciones diarias.

Nos preocupamos por llegar a final de mes.

Nos preocupamos porqué no tenemos sexo con nuestra pareja.

NOS PASAMOS EL DIA PREOCUPADOS.

Pero haz una lista de las cosas que te preocupan, de todas y cada una de ellas.

Yo lo he hecho y la verdad que el resultado me ha intrigado mucho.

NOS PASAMOS EL DÍA PREOCUPADOS POR COSAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

No podemos cambiar, por nosotros mismos, el gobierno que tenemos, la suegra que nos ha tocado o «lo mal follao» que está nuestro compañero de mesa en el trabajo.

No podemos controlar que la chica que nos gustaba ya no nos hace caso. O que esa persona que pensábamos que era nuestra amiga, de un día para otro, desaparece sin decir «Adiós y muy buenas».

No podemos ni controlarlo ni tenemos el poder de que la situación cambie. Y aunque en el fondo, lo sabemos, nos preocupamos.

Nos preocupamos porqué teníamos muchas esperanzas puestas en esa relación, en ese proyecto o en esa ilusión.

Nos preocupamos porqué vemos que nuestro proyecto ya no se va a hacer realidad. Y la incertidumbre no es buena compañera cuando soñábamos ya con el éxito o con noches de pasión con esa persona.

Nos pasamos la vida preocupándonos por cosas que realmente no podemos cambiar ni controlar.

Sé que lo que voy a decir te va a doler como a mi también me dolió cuando me lo dije a mi mismo:

¡PERO ERES IMBECIL!.

Me da igual la situación que sea que, por ahora, no se hará realidad. Pero estas perdiendo algo muy mágico de ti en una situación que, por ahora, no tiene solución:

TE ESTÁS PERDIENDO A TI MISMO.

Le estás dando vueltas a algo que no tiene solución, por este momento. No puedes hacer nada porque esa chica se haya ido o no tengas respuesta a tu propuesta profesional. Y tú mientras tanto, estás dándole vueltas a la cabeza, llorando, cagándote en todo, maldiciendo la noche que no saliste con la chica y se te la «llevó» otro o cualquier «paja mental» que te hagas.

NO PUEDES HACER NADA MÁS.

Bueno, espera si puedes hacer una cosa.

APRENDER DE LO QUE HA OCURRIDO.

Y no te estoy diciendo que te flageles como un buen cristiano. Te estoy diciendo que aceptes la situación. Que veas que ha sucedido, qué has aprendido de todo ello y obtengas un aprendizaje. Un aprendizaje para seguir adelante , usando esa experiencia para nuevas experiencias o ideas.

Porqué te lo repito, GASTAMOS MUCHA ENERGÍA EN TEMAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

Déjate de pensar que si hicieras algo para adelantar los acontecimientos, las cosas cambiarán. Seguramente que no. Deja que la vida te enseñe que tiene preparado para ti, pero está vez lo afrontaras con un nuevo aprendizaje, la de enfocar tu energía en lo que puedes controlar, no en lo que no puedes ni debes cambiar.

¡Nunca llegarás a nada!

Photo by Chris Smith on Pexels.com

«Nunca llegarás a tu destino si te detienes a arrojar piedras a cada perro que te ladre» decía Wiston Churchill

He estado viendo la conferencia de Fernando Beltrán en el Branding Day de Mallorca. Y durante la misma, no paraba de repetir una frase que le decía su familia:

¡¡NUNCA LLEGARÁS A NADA!!:

Mientras la veía no paraban de caerse las lagrimas desde mis ojos. Me sentía muy identificado.

A día de hoy todavía sigo oyendo con la edad que tengo, la misma frase:

¡Nunca llegarás a nada!.

Pero no solamente me pasa a mí. Todos los días recibo varios emails en los que gracias al artículo que publiqué: ¡No eres un inútil!, la gente se siente identificada con él ya que en su casa, sus parejas todavía siguen diciéndoselo.

¿Qué nos pasa?

Que seguimos pensando que ser alguien en la vida, es tener una carrera con futuro, una casa ya a una edad determinada y sobre todo pareja, no vayan a pensar que eres de la «otra acera».

Sé que muchos padres lo hacen por el amor que tienen hacia sus hijos, por recordarles una y otra vez que tienen miedo de que será de él el día de mañana cuando sus padres no estén y siga teniendo la vida que tiene ( la de un trabajo de no 8 horas o si morirá en la máxima soledad). Y todo porque no quieren que sus hijos vivan lo que han podido vivir ellos, una guerra, una dictadura o el sudor de tener 5 trabajos para sacar a su familia adelante.

Lo entiendo y lo respeto. Pero están haciendo mucho daño a sus hijos. Y lo veo cada día en los emails que me llegan. Además si le añadimos que han tenido varios hijos y los demás si han conseguido «ser algo» en la vida, ya puedes cerrar el chiringuito que te van a dar la murga hasta sus últimos días.

No soy padre, que yo sepa, pero siempre he aprendido que cada persona es diferente, que cada situación es totalmente distinta a la anterior y lo que te servía para una persona no te puede servir para otra.

Y todo porque piensan que la felicidad de su hijo haciendo lo que le hace feliz, es no llegar a nada.

La seguridad nunca ha existido ni existirá. Seguridad que nos inculcan las generaciones anteriores y por las que luchamos. Lucha que es infructuosa y no porque haya venido la pandemia o la transformación digital, sino que nada es seguro. Relaciones de pareja que pensabas que durarían para siempre y cortan; empresas de éxito que de un día para otro cierran o partidos que el Real Madrid tenía ganados y acaba empatando en el último segundo.

Nada es seguro pero ni ahora ni nunca.

Y mientras nosotros luchando por alcanzar una meta que nunca alcanzaremos , la seguridad. De un día para otro, pasamos de estar con los amigos en la calle a pasarnos más de 3 meses encerrados en casa, asi que seguridad no existe.

¿Pero qué significa que nunca llegarás a nada?

QUE NO CUMPLES LAS EXPECTATIVAS QUE TENIAN LOS DEMÁS SOBRE TI O LA SOCIEDAD.

No tienes trabajo, no tienes pareja, no tienes con quien salir, no tienes de nada lo que esperaban los demás que a cierta edad deberías haber conseguido….

¡Eres una pena!.

Si a esta situación le añadimos que tenemos poca confianza en nosotros, los sueños que teníamos, los mandamos a la mierda optando por las «recomendaciones» de los demás. Pero eso si, luego por las noches a llorar pensando qué hubiera sido de nosotros si nos hubiéramos hecho caso a nosotros mismos.

Lo único que produce creer que NUNCA LLEGARÁS A NADA, es gente frustrada, amargada y deprimida.

Yo no te aseguro que llegues algo en la vida, a tener miles de seguidores o que puedas estar en el mismo cartel que Victor Kuppers o Tony Robbins, pero siempre las personas que no han creído como una verdad absoluta la frase que le repetían como un martillo pilón, son las personas que más en paz se sienten consigo mismo, más felices son.

Esas personas no quieren llegar a ser alguien reconocido como una meta indiscutible. No anhelan el éxito como si no hubiera un mañana, solo buscan una cosa:

SER FELICES SIENDO ELLOS MISMOS, HACIENDO LO QUE SIENTEN QUE TIENEN QUE HACER.

Y te aseguro por las más de cuatrocientas entrevistas que he realizado, que son personas que les va muy bien en todos los sentidos.

Solo quieren ser ellos mismos y vivir, no estar amargados con el que pudo ser y no fue.

Queda muy espiritual , pero es que la verdad:

QUIEREN SER, NO PARECER.

Son personas empoderadas que luchan por su pasión.

Son personas creativas que idean las soluciones para alcanzar su meta.

Son personas alegres que hablan con pasión de lo que sienten y quieren.

Son personas que les gusta andar por la incertidumbre, porque todo para ellos es nuevo porque su curiosidad asi les llama.

Son personas que inspiran a los demás a ver que otro mundo es posible y que la felicidad solo está a un click, el que des tu con tu decisiones.

Quizá no lleguen a ser Obama, Daviz Muñoz o trabajar en Silicon Valley, pero que progresarán mucho más que las personas que aceptan las «recomendaciones» de los demás, tenlo claro.

Haz oídos sordos a aquellas personas que te dicen que no llegarás a nada, perdónalos. Es su miedo, son sus deseos. Pero no son los tuyos.

Se trata de tu felicidad, de tu vida, no la de ellos. No lo olvides.

Así que tú decides.

¡¡Sin Valentín!!

Photo by Gabby K on Pexels.com

Querido San Valentín:

Parece que tus flechas no están reservadas para mí o te tienes que poner gafas para apuntar bien, porque majo, no hay manera. Y mira que El Corte Ingles me manda desde hace más de un mes publicidad recordándome que viene este día, Grupo Planeta diciéndome los libros que tengo que leerme para atraer el amor o hasta el Horóscopo Negro me ha dicho que ropa me tengo que poner para atraer el amor desde casi el primer día del año.

Pero aún así, ni esas. Y si a esas le añadimos, que este año hemos estado confinados, que la única manera de ligar es a través de la mirada y hasta para tener sexo, te recomiendan que lo hagas con la mascarilla y sin besos.

¿POR QUÉ ESTA TORTURA?

Pero en el fondo tengo que darte las gracias por no haber encontrado el «match» correcto todavía conmigo.

Porqué aunque digan los libros, los gurús y alguna «vendehumos», que el ser humano ha nacido para estar en pareja , creo que el estar «solo» es el mayor proceso de seducción y de placer que un ser humano puede vivir durante toda su vida.

Sé que tras las líneas muchas personas se estarán tirando los pelos. Conozco muchas personas que su única obsesión era pasar el día de San Valentín con alguien, aunque la tratase mal, le pusiese los cuernos o vete a saber qué. Pero por no decir que estaba sola, hacia lo que fuera necesario.

NOS SIGUE DANDO VERGUENZA DECIR QUE NO TENEMOS PAREJA. Porque lo primero que nosotros mismos pensamos cuando alguien lo dice, es :»¡¡Seguro que alguna tara tiene!!». Hablamos como si nosotros no tuviéramos ninguna, en fin.

Vivimos en una sociedad en la que se nos empuja a ocultar quienes somos, qué sentimos o qué queremos en la vida. ¿Por qué? Porqué sin intención de preguntar, ya etiquetamos a esa persona de rara, de que oculta algo, en definitiva, desconfiamos de ella, si se sale de lo establecido.

No estoy diciendo que no es bonito tener a una pareja a tu lado, una persona por la que preocuparse uno , sorprender o dormir de cucharita cuando te metes a la cama. Lo que estoy diciendo, que SIN VALENTÍN, que no tengas una pareja en estos momentos, no quiere decir que no seas mejor persona que otra que que si la tiene pero que le pone los cuernos aunque no lo sepa. Eres igual de válido que los demás. A lo mejor se conoce el amor de tu vida con 15 años, otros con 50 u otros a través del First Date con 79, como vi ayer en la televisión. O a lo mejor nunca, ¿Pero qué hacemos mientras?

Tener la relación más bonita que jamás podrás vivir y disfrutar. CONTIGO MISMO. Y no hablo de «amor propio sexual» ni tampoco de una oda al egoísmo.

Cuando no estás con nadie, la única relación que tienes es contigo mismo. Y aunque estés, también es contigo mismo la relación más importante. Pero nos han enseñado que el amor es darnos a los demás, es siempre dar, proteger a la otra persona, es olvidarnos de nosotros mismos para solo estar con la otra persona… Y como dirían en algún despido laboral, eso se llama » dejadez de funciones públicas«. Es decir te estás dejando a ti mismo. porque crees que la felicidad es estar en pareja, Y NO CONTIGO MISMO PARA LUEGO ESTAR MEJOR CON LA OTRA PERSONA.

Porqué querido Sin Valentín, nos enseñas, aunque a mucha gente no le guste, que la verdadera felicidad es estar con uno mismo y no depender de los demás.

Pero luego vemos que se habla del amor en las empresas, de seducir a los clientes, cuando no sabemos ni enamorarnos a nosotros mismos.

Sé que mientras te escribo esta carta, mucha gente dirá que «Juntos es mucho mejor, que solo no podrías llegar tan lejos como con un equipo, que tienes que perpetuar tu apellido…». Pero creo que uno de los males de esta sociedad, uno de muchos, es la dependencia emocional que tenemos a los demás. Nos aferramos a aquellas personas que creemos que nos pueden solucionar los temas, que creemos que nos dan paz (¿O es que no te la puedes proporcionar tú?)… En definitiva personas que no nos hacen mirar los «hándicaps» que tenemos dentro de nosotros.

Cuando conoces a Sin Valentín, la gente piensa que es porque eres raro, tienes manías o vete a saber qué te puede ocurrir. Sin darte una oportunidad. Cuando conoces a Sin Valentín, te estás conociendo a ti. Sabes qué quieres, sabes en qué puedes ser flexible y qué no soportas o crees no soportar.

Eso que yo sepa no es ser raro, es que te conoces bien. ¿Y qué hay de malo en eso? Creo que es el principio indispensable para luego dar siempre lo mejor de ti a los demás, saber qué quieres y mostrarte a los demás, sin miedo al qué dirán. Pero a eso, lo siguen llamado, «es raro».

Así que si estás leyendo esta carta y hoy no tienes con quien celebrar el día del amor, MÍRATE A UN ESPEJO Y REPITE CONMIGO:

¡¡HOY SERÁ SAN VALENTÍN, PERO HOY TAMBIÉN CELEBRARMOS SIN VALENTÍN!!.

Así que Sin Valentin, espero pronto te asciendan de transgresor a Santo, porqué eres el precursor de la introspección de cada uno y de la felicidad autentica.

¡¡FELIZ 365 DÍAS DEL AMOR PARA TODOS!!

¿Estar solo o sentirse solo?

Photo by Daisy Anderson on Pexels.com

«La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes» decía Schopenhauer.

Leemos libros de desarrollo personal. Acudimos a conferencias en las que gritamos y bailamos sin parar. Nos peleamos por hacernos una foto con el escritor de moda para subirla a nuestras redes. Y lo que pensamos que tendría que hacer a la sociedad más feliz, más motivada, más empoderada, me sigue sorprendiendo y provocando una curiosidad enorme, que cada vez se siente más sola y el miedo que les produce.

Vemos personas mayores que tienen miedo a la soledad, al sentimiento del «nido vacío». Personas que se olvidan de ti como amigo una vez que han encontrado una pareja. Familiares que se preguntan si «escondes» algo porque a una edad no tienes pareja conocida.

Cuando veo en televisión esas encuestas de los temas que nos importan a los españoles cada cierto tiempo, me extraña mucho que no encuentro un item que ponga SOLEDAD.

Pero al igual que pasa con el trabajo, que cuando conoces a una persona, lo primero que le preguntas es ¿A qué te dedicas? Pensando que en lo que uno trabajo es lo que es. (Ahora con el desempleo que viene, es otro tema que hablaré de él), parece que si no tienes a nadie en tu vida, ya tienes el cartel de «tiene alguna tara». Observo en dichos temas, que tenemos un grave problema, PORQUÉ SOMOS MUCHO MÁS QUE AQUELLAS NORMAS SOCIALES ESTABLECIDAS EN ESOS MOMENTOS.

No soy sociólogo, pero cada día tengo más claro, que la visión que tenemos del amor y del matrimonio que vemos en nuestros padres, ( los míos tienen 70 años), ya no volverá. Lo siento Disney, el amor ya no es tan bonito como lo pintabas en tus películas.

Encontrarse gente sola en el cine, viendo exposiciones, ya no es algo de lo que «cuchichear». Es algo normal. Pero de vez en cuando, seguimos viendo esas miradas y comentarios tipo: «Pues yo no iría al cine solo, menudo palo».

Seguimos creyendo que la felicidad es seguir y alcanzar las normas establecidas por alguien llamado sociedad. Y es en momentos provocados, como esta pandemia, un desempleo, un desengaño amoroso que conlleva la soledad con uno mismo, los que te ayudan a darte cuenta que eres mucho más de lo que esperaban los demás de ti.

La soledad es un estado mental. Si te escuchas cuando hables sobre la soledad, te darás cuenta que todo es una percepción tuya. «Me siento solo aun rodeado de gente.. Me siento que acabaré para vestir santos.. Siento que nadie me quiere…»

Conozco mucha gente que lucha contra la soledad, haciendo absolutamente locuras y tonterías por no sentirse así. Cuando en realidad, TODO ESTÁ EN TU CABEZA.

La soledad no es la falta de conexión con los demás, la falta de sexo con otra persona o de un abrazo. Es LA FALTA DE CONEXIÓN CONTIGO MISMO.

No necesitas pertenecer a nadie. No necesitas pertenecer a eso que llaman sociedad, NECESITAS PERTENECERTE A TI MISMO. Para luego, dando igual las circunstancias, tu felicidad no dependa de los demás. Pero aún a día de hoy, seguimos pensando que la relación más importante , tiene que ser con alguien de afuera , cuando en realidad, tiene que ser CON NOSOTROS MISMOS.

Tu mayor tribu siempre tienes que ser tú mismo.

Nadie mejor que tú sabes que necesitas para prosperar, qué es lo que realmente te hace feliz, que creías que no aguantas y con la soledad, te das cuenta que si lo puedes superar. Es un tiempo esplendido para conocerte y destaparte del falso yo que habías adquirido con hábitos y creencias , y tener enfrente de ti a tu verdadero yo.

Los demás te podrán ayudar, orientar, pero el principio del trabajo, tienes que hacer tú y en soledad.

La soledad me ha enseñado que si quieres, es un tiempo muy bien empleado.

Te ayuda a descubrirte. A ser curioso, a probar cosas que con gente no harías por miedo al que dirán o a la vergüenza.

Hay una frase de Paulo Coelho, con la que estoy muy de acuerdo, » Quién nunca está solo, ya no se conoce a sí mismo«. Y esta pandemia, a parte de otras muchas cosas, nos está demostrando que tenemos pavor a la soledad. Aunque haya restricciones de horarios, necesitamos salir, exigimos salir con los amigos , ver a la gente. Y todo porque nos da absolutamente pavor, la soledad.

Pero hay una cosa que te ayuda la soledad que tanto se habla últimamente y como la felicidad, casi nadie conoce, VIVIR EN EL PRESENTE.

Buscando la felicidad pensamos en el futuro, pensamos cómo será cuando alcancemos tal o cual cosa… Pero lo que ocurrió en el pasado y que estamos tan apegado; y eso que creemos que pasará en el futuro, ya pasó o nunca ocurrirá. Y mientras tanto el presente, nos olvidamos de él. Que es lo que es, un gran regalo para conocernos como deberíamos haberlo hecho anteriormente.

Hablamos mucho que queremos un cambio de sociedad, que queremos emprender nuestros sueños , que queremos ser felices, que queremos el éxito, queremos muchas cosas… pero todo empieza por la soledad, con el encuentro con uno mismo, le tenemos más miedo que a una inspección de Hacienda.

Muchos gurús hablan de ser los escritores de nuestro destino, si así lo crees tú también:

.- empieza por darte tiempo a solas contigo mismo

.- Camina por la naturaleza

.- Medita

.- Estate tiempo en silencio…

Lo que sea, pero para empezar a escribir TU DESTINO, empieza por aprender a vivir en soledad. Sin ello, nada valdrá.

Si te encuentras en una situación en la que no sabes como convivir con la soledad, os recomiendo un libro «Honjok. El arte de vivir en soledad«.

Y tú ¿Estas solo o te sientes solo?

¿Tus acciones son acordes a tus valores?

Photo by cottonbro on Pexels.com

«Cuando escoges tu comportamiento, escoges tus consecuencias».

¿Hace cuánto tiempo que no auditas tu vida?

Todavía me acuerdo de mi época de auditor. Cuando ibas a las empresas y nada más entrar veías como se les endurecía la mandíbula porque sabían que ibas a «meter mano» en sus cuentas, en sus libros y ver que muchas veces lo que decían cara al exterior era absolutamente mentira.

Ver como te querían mentir, como se ponían nerviosos cuando veías que lo que estaban proclamando era mentira, era todo un show.

Pues hoy vamos a hacer ese proceso pero con nosotros mismos.

¿HACE CUÁNTO TIEMPO QUE NO TE AUDITAS A TI MISMO?

No hace falta meterse en redes sociales, para encontrarse con personas, empresas que se dan golpes en el pecho, para que te des cuenta que son de verdad, que son auténticos, que luchan por unos valores o ideales.

¿Qué bonito suena todo, verdad?

Pero en realidad te das cuenta, que lo hacían por aparentar. Que como Pescanova, las cuentas no eran como decían. Que los infectados de Londres hay que sumarle 16.000 personas más porque sino el miedo se apodera ya de la población. Que por aparentar algo, eres capaz de comprar seguidores en internet. Que por salir en un medio de comunicación te haces amigo de quien sea y después si te he visto no me acuerdo.

Podría seguir diciendo cosas de personas y empresas que exponen unos valores que luego realmente no son y me voy a parar, que sino me caliento.

Nos dejamos llevar por las acciones de los demás. Por las cosas tan bonitas que nos dicen, por las fotos que nos comparten y los me gustan que nos dan. Ya pensamos que esa persona es lo más. Y el pensamiento critico, lo dejamos para otros, si nos damos una ostia

Vivimos en un mundo donde importa más las apariencias que la verdad. Donde luchamos por ser felices, pero lo que nos importa el salvar nuestro culo y estatus a través del éxito, por lo civil o por lo criminal.

Por lo tanto, vivimos unos momentos, en que los nuestras acciones no concuerdan con nuestros valores, aunque los bañemos con ellos. Porque nos interesa más el estatus, el éxito a corto plazo, la palmada en la espalda o que nos inviten a hacer la misma tourne de directos en Instagram cansando ya a todo el mundo y sin decir nada.

Los valores para los idealistas, para los filósofos, para los otros…nosotros queremos el éxito para ya, aunque haya que mentir a los demás. Y lo peor de todo, A NOSOTROS MISMOS.

¿Y los valores donde quedan? …En realidad, ¿Qué coño es eso de los valores?

Pero eso si, creemos que esas acciones que estamos realizando, nos llevaran a lo más alto de nuestra felicidad. Cuando en realidad, nos llevará a lo más bajo de nuestra humanidad.

Porqué esas acciones, podrán llevarnos al éxito parcial, pero conllevarán ansiedad, miedo y sufrimiento para poderlos mantener.

No podemos ser de la nada un Don Nadie y de repente hablar del amor, la felicidad, la caridad, el poder de la marca personal y la ayuda al prójimo.

A este proceso a día de hoy le llaman REIVENCIÓN.

Las cosas no son así.

Los valores no salen de la nada y puedes ponértelos como un disfraz de Halloween. Somos seres que nos apegamos a lo que nos da tranquilidad, a lo que satisface nuestro ego y llena nuestros bolsillo.

Nuestros valores se expresan a través de nuestras acciones, se generan y desarrollan con ellas. Siempre que tomamos una acción, estamos demostrándonos y demostrando a los demás nuestros valores. Si esas acciones nos funcionan bien y nos sentimos bien con ellas, nuestros valores son altos y acordes a quienes somos. Pero si no es así, es hora de auditarnos.

Pero coordinar tus acciones en función de tus valores, es de bicho raro. Y por eso no damos ese paso adelante.

Te van a decir que eres raro, que eres coherente con tus valores y que ante una oportunidad prefieres ser sincero, claro, profesional, focalizado en el detalle, colaborativo, …en definitiva tener valores pudiendo perder una oportunidad o proyecto, antes que mentir o utilizar atajos para llegar antes que si hubieras utilizado valores.

Quizá pierdas un proyecto, quizá no te vayas a la cama con esa persona que tanto te gusta, quizá pierdas la oportunidad de publicar en esa editorial que tanto te apetece, quizá pasen cosas que no querrías que ocurrieran…

Pero te aseguro que:

.- Dormirás mejor. NO pensando a ver hasta que día dura tu mentira. O que mentira tienes que crear para tapar tu otra mentira.

.- La gente sabrá que eres tal cual. No se llevarán ninguna sorpresa contigo. Sin transparencias. Gustarás o no, pero sabrán quién eres.

.- Te aseguro que tu camino será mucho más largo, pero con mejores resultados, que los incoherentes. Esta crisis nos está demostrando, que a todo «cerdo le llega su San Martín». Lo digo por los incoherentes, vende humos y prudentes que cuando necesitan un favor te lo piden, pero cuando tú lo necesitas, no están.

.- Tu marca como profesional o empresa, siempre será mas robusta, que la basada en modas y tendencias puntuales.

Querras o no, pero te aseguro, que la vida te dirá que te audites cada vez que tus actos no estén de acuerdo valores.

Que tus acciones no estén de acuerdo con tus acciones, siempre provocará que el resultado de la auditoría no se favorable. Audítate antes que la vida te lo ordene.

¡¡En todo, se trata de alumbrar, nunca de deslumbrar!!

«Toda la variedad, todo el encanto, toda la belleza de la vida está hecha de luces y sombras» decía Tolstoi

«Hoy me han entrevistado para un medio de comunicación. Y aunque me han dicho que quizá no saldrá, quiero que lo sepas…. Hoy os digo que tengo todo el año 2020 cerrado con conferencias, eventos y formaciones…Hoy os digo que tengo la formaciones cerradas, ya veré al año que viene ya veremos si lo hacemos.. No crees un personaje virtual, se siempre tú..«

Son algunas de las frases que últimamente leo en redes sociales. Y la verdad que me hacen reflexionar, por no decir, calentarme mucho.

Se nos llena la boca que hay que ser humildes, que hay que ser uno mismo. Que la respuesta a la pregunta de ¿A qué hemos venido a este mundo? es fácil de responder: «Siendo uno mismo y dándonos siempre a los demás». Llenamos los muros de nuestras redes sociales con frases bonitas y flores que las acompañan. Que eso de las expectativas va del ego, que hay que liderar sin ego y miles de libros hablando de la felicidad (que son copias unos de otros)..Y lo único que estamos consiguiendo es una sociedad «enganchada» al Prozac, a la envidia y a la mentira, en la actualidad eso se llama «postureo».

Cada dia creo más que el concepto de éxito que tenemos en la sociedad, en vez de ayudar a superarnos, a ser nosotros mismos, a luchar por una meta…, lo único que produce son «tarados».

Lo reconozco, al principio de mis tiempos, llegué a pensar, porque yo no era como los demás. Porque yo no era llamado a dar conferencias, porqué me costaba tanto llegar a los demás cuando otros si lo conseguían. Y fue una conversación con uno de mis mentores, que me hizo cambiar la visión para siempre. 

«Tu éxito es ser tú mismo, sin «aparatos laser», sin anuncios en Instagram que vendan lo que haces porque nadie lo ha comprado en meses, sin incoherencias entre lo que escribes y lo que haces en la vida real. Haz lo que sientes en todo momento  y siempre SIN ESPERA NADA. Por mucho que quieras correr, todo llega cuando tiene que llegar. Y llegará lo que tiene que ser de verdad, no lo que tienes que aparentar o lo que igual que viene, se irá. Pero mientras tanto, sigue haciendo lo que sientes, porque a eso es lo que has venido, ya vendrá todo lo demás«

Siempre me acordaré de sus palabras, pero sobre todo cuando alguna vez no ves resultados y tu ego te hace una mala pasada queriéndote comparar con los demás.

Y es así, hemos venido a darnos a los demás a través de lo que sabemos hacer mejor. Ya puede ser dar una conferencia, escribir un libro , ayudar a una persona a conseguir trabajo, hacer unas tortillas de patata de puta madre o lo que hacer cuadros que iluminen los salones de tus compradores. 

Pero hazlo sin esperar, hazlo porque así lo sientes. Eso ya es para mí el verdadero éxito, la verdadera puta felicidad. 

Sé que muchos estarán pensando: «Pero no tener metas, no tener expectativas, eso no da dinero para pagar las facturas…«. Te aseguro por experiencia propia y lo que he visto a lo largo de todas las entrevistas realizadas, que la gente que piensa así, vive de su pasión, pagando sus facturas. 

Pero el concepto de éxito que se nos ha vendido y se nos está vendiendo, es que tenemos que ser como Steve Jobs y cambiar el mundo entero, tenemos que ser como Elon Musk y que nuestra publicidad llegue hasta la Marte, que hay que publicar libros que digan que podemos alcanzar una facturación de 6 cifras en tan solo 7 días ( menuda tomadura de pelo). Se nos vende un concepto que si no alcanzamos un éxito masivo, no hemos tenido éxito. Pero lo peor de todo es que nos lo creemos y acabamos frustrándonos aunque nuestra ciudad o una simple persona, esté agradecida por el trabajo que hemos hecho. 

Nosotros queremos más, porque sino no creemos que habremos alcanzado el éxito. 

¿Qué produce esta autoexigencia?

Que compremos seguidores en las redes sociales para parecer que hemos alcanzado algo que ni siquiera olemos. Que esté «prohibido» hablar de nuestro anterior trabajo , porque si lo supieran , verían que soy un incoherente…  Pongo o «me invento» mi agenda para que todos vean que soy muy solicitado por los demás..( bueno luego viene otro confinamiento y no hay agenda que valga en estos momentos, querido gurú).. Que digamos cosas porque es la moda , pero luego seguimos haciendo lo contrario a lo que decíamos el día anterior…

Esas y otras muchas «imbecilidades» hacemos por alcanzar el éxito o aparentar que lo hemos conseguido. 

EL éxito es darnos a los demás. Y aún habiendo alcanzando el «reconocimiento» de los demás, seguir dándolo con humildad como si fuera el primer día. No el primer día de tu estupidez.

Pero no sólo estoy hablando de algunas personas de la «industria de la felicidad y el desarrollo personal», que en vez de ayudar a los demás, lo único que quieren es ayudarse a ellos mismos y «sanar» la falta de confianza que tienen en ellos mismos, dándoselas de algo que no son, una vez conseguida una cima. Sino también estoy hablando del día a día.

Ya puede ser una relación de amistad, de pareja… o de lo que quieras, siempre se trata de ayudar, de alentar, de alumbrar a la otra persona ya no solo cuando las cosas vayan mal, sino cuando están bien. Recordando lo que ha superado, recordando lo que ha alcanzado. Ayudándole a disipar la niebla que en esos momentos nubla sus éxitos anteriores y que le ayudarían a alcanzar unos nuevos. 

No a deslumbrar con lo que hemos conseguido nosotros en algún momento

Más que nunca, hemos venido a alumbrarnos unos a otros. La estamos viviendo es de órdago y la que viene, para mear y no echar gota. Y mientras tanto, como todo en la viña del señor, unos intentando deslumbrar y otros alumbrando, pero cuidado con escupir hacia arriba, suele caerte encima. 

 

¡¡La parálisis que activa¡¡

«Para quien tiene miedo, todo son ruidos» decía Sofócles.

30 de Agosto.

Vuelta de vacaciones, para quien las ha tenido. Ya tenemos que ir pensando en los uniformes del colegio, en las becas de los libros de los pequeños y en cómo habrá pasado las vacaciones el jefe, porque así sabremos qué reentre tendremos.

Si a eso le añadimos el virus que corre por nuestras ciudades, los PCR, que no tenemos ni idea que es «una persona asintomática», si podremos ir a la Universidad o qué pasará con el mundo en general. Te encuentras en redes sociales y mensajes de la gente, que ya tenia ganas de volver, para posteriormente decirte:

«Tengo miedo, no sé que voy a hacer con mi empresa, si abriremos o tendremos que echar todo el mundo a la calle.. Tengo miedo a lo que pueda pasar en los colegios, a un nuevo confinamiento…».

Seamos sinceros, por muchas fotos que pongamos de las vacaciones que nos hemos pegado o que queremos que los demás se crean que nos hemos pegado, por mucho que pongamos en redes sociales que ya tenemos todo el año completo porque tenemos mucho trabajo a final de año ( dime de qué presumes y te diré de qué careces querido gurú), tenemos miedo.

Miedo a lo que pueda venir, miedo a lo que nos pueda pasar, miedo a otro confinamiento…Tenemos miedo y estamos paralizados.

Ya nos pueden decir que vamos a tener una recuperación en V, en Z, como el signo de Nike, que no nos lo creemos, porque ya está instaurado el miedo dentro de nosotros. Y con el miedo, no damos un paso adelante ni borrachos.

Y esto es lo que diferencia a una persona de éxito de otra que estará siempre quejándose. Esto es la diferencia a los paises que son avanzadilla del cambio, mientras que otros son los que los siguen a distancia abismal.

Todos estamos viviendo una parálisis personal y profesional, pero todo hemos vivido en algún momento de nuestra vida, una parálisis.

Como bien dice Albert Riba, en su libro «La parálisis que activa. Claves para prevenir y superar adversidades «, (libro que os recomiendo para estos momentos) todos tenemos algún momento de la vida, en el que un aviso nos está diciendo que tenemos que parar y escuchar. A él le ocurrió una parálisis facial en la parte derecha de la cara.

El cuerpo es sabio y aunque no nos gusta escucharlo, deberíamos. Ahora queramos o no, debemos parar. Y es un proceso excelente para parar, pensar y diseñar hacia donde queremos enfocarnos en la vida.

Recuerda, este tipo de situaciones son las que distinguen a la larga a las personas que son felices, de éxito de las que siempre estarás quejándose y esperando a que los demás les resuelvan sus problemas.

Hay una de las cosas que comenta Albert en su libro y que estoy totalmente de acuerdo, que estas situaciones nos dicen el grado de satisfacción que tenemos con nuestra vida. Buscamos la felicidad haciendo lo mismo que los demás, mientras sabemos ( que es lo peor de todo) que si diéramos un rumbo hacia lo que nos apasiona, hacia donde querríamos estar dentro de 2-3 o 5 años, si que seriamos realmente felices.

Pero las excusas, el qué dirán, hacen que aumente la insatisfacción con la vida «normal» que llevamos y anhelado la vida sabríamos que nos haría realmente felices.

Estar parado jode y mucho. Te preguntas una y otra vez, ¿Por qué coño me pasa a mi lo que está pasando?. Bueno ahora tu ego no tiene razón, ni antes tampoco, ahora todo el mundo está como tú, parado.

Mira, la perfección no existe y hasta Elsa Pataky ha pasado por el quirófano. Acepta la situación y no hagas caso a tu ego.

Tienes una oportunidad única. La oportunidad que estabas esperando, la de tomar la decisión de descubrir quién eres de verdad e ir a por ello. ¿Y quién te lo iba a decir? Todo gracias al miedo que estamos teniendo o a ese bloqueo que puedas vivir.

Durante el confinamiento, todo el mundo hablaba que iba a ser una sociedad mejor después de él. Bueno, no hace falta que diga nada más, ya lo estamos viendo, que las restricciones nos las pasamos por allá abajo.

Pero si realmente queremos un cambio, tenemos que empezar siempre por uno mismo. Muchos cambios aunque sean pequeños, harán que el cambio siempre sea mayor.

Así que la felicidad comienza teniendo un cara a cara con tu verdadera personalidad. Porque si no te levantas todos los días con ella, sino luchas todos los días por el porqué sientes que vives, ¿Qué coño estás haciendo?

Más de lo mismo, como hacen los demás. Y así no hay manera de producir cambios.  Hay que apostar más que nunca por la autenticidad.

Es muy «Mr.Wonderfull», pero es la puta verdad. Yo a mañana no le tengo miedo, porque voy a hacer lo que siento que me hace feliz, lo que me gusta hacer y ayuda a los demás. Y además me da dinero. Cuando eres tú, cuando haces lo que te apasiona, no trabajas un solo día del año, solo disfrutas de tu pasión. Y es hora que la gente empiece a conocer esa sensación única.

Una de las lecciones que Albert nos comenta, es la falta de coherencia en esta sociedad y que gracias a su parálisis le ayudó a darse cuenta. Abres redes sociales y encuentras a gurús que exponen recomendaciones que ellos mismos nunca han hecho en su vida, NI HARÁN. Vemos personas que critican a otras y al dia siguiente se están haciendo una foto con ellos, porque les interesa por temas de trabajo.

No vemos coherencia. Y bueno si hablamos ya de políticos, apaga y vámonos.

Nos creemos que hay que hacer cosas raras para alcanzar el éxito y la felicidad. Y estamos muy confundidos. En está sociedad, quién es coherente y se muestra tal cuál es luchando por su pasión, ya tiene mucho ganado.  Pero nos han enseñado que mostrarnos tal cual somos, es de locos. Que es mucho mejor seguir las indicaciones y recomendaciones de los demás, algo con lo que no estoy nada de acuerdo.

Nos hemos olvidado ya de lo que hemos pasado en meses anteriores. Porque cuando hemos vuelto a la «normalidad» nos hemos olvidado de todo, hasta de los aplausos a los enfermeros que quizá hasta ayudaron a alguno de nuestros familiares.

Acepto mi pasado, le doy gracias, pero quiero mi presente, quien soy yo ahora y quien quiero ser siempre.  No quiero volver a quién era antes,

Pero sobre todo tu parálisis, hay que gestionarla con riesgo. Nos cansamos de hablar de la zona de confort, que si hay que salir de ella o aumentarla. Yo creo que nos dejamos de hablar del riesgo. Porque si la aumentas, ¿Qué riesgo estás asumiendo? Ninguno, pero sin embargo quieres éxito y avances. Pero si optas por la opción de salir de tu zona de confort, tienes que tener claro dos cosas, a dónde quieres ir y qué te puedes confundir. Y todo ello regado con riesgo.

Sin riesgo nunca avanzaremos, pero sin embargo haciendo lo mismo que los demás, creemos que si.

Así nos va.

Tú decides si esta parálisis te activa o te sigue bloqueando. Todo depende de ti. 

¡¡Mientras esperas, no olvides que te estás muriendo..!!

«Prohibido sentarse a esperar que suceda»

Odiamos esperar pero sin embargo, es lo único que sabemos hacer. 

Desde pequeños, nuestra vida se basa en la espera. 

Esperamos a que el profesor nos diga cuando empezar el examen. 

Esperamos a que nuestros padres nos digan cuando irnos a la piscina después de comer. 

Esperamos a que esa persona que tanto nos gusta, se de cuenta y dé ella el paso, porque nosotros no lo daremos ni hartos de vino. 

Esperamos que la empresa con la que hemos hecho una entrevista nos llame.

Esperamos a que otra persona se de cuenta y nos deje, porque nosotros no tenemos los huevos suficientes para hacerlo. 

Esperamos a que nos toque la primitiva para hacer lo que siempre hemos querido hacer y no aguantar al mamarracho de nuestro jefe.

Esperamos a que el Gobierno diga si hay subvenciones o no para hacer realidad nuestro sueño, obviando que existe algo que se llama creatividad y que TODOS tenemos dentro de nosotros.

Nos quejamos de las frecuencias del autobús que cogemos siempre, pero no nos quejamos de que tenemos la oportunidad de nuestra vida de ser felices delante de nuestros morros y no damos un puto mísero paso. 

Somos incoherentes. Vivimos en una sociedad en la que queremos todo para antes de ayer, como el éxito, el amor, la fama y lo único que hacemos es esperar. 

Esperar a que venga la fama, que no el éxito y el impacto en la vida de los demás, a través de hacer lo mismo que los demás o solo con el pensamiento positivo.

Esperar que venga el amor a nosotros mientras nos morimos de vergüenza por simplemente decirle a esa chica que nos tiene locos, que está muy guapa hoy. 

Esperar a que no tengamos que cerrar la empresa que nos ha costado años construirla , pero eso si no hace nada diferente a lo que hemos estado haciendo para mantenerla con vida. 

Somos una sociedad que estamos siempre quejándonos de las cifras del paro, de las cifras de contagios, de las cifras de turistas que han venido a España como los que no han venido. Aunque tengamos 30 años, parecemos unos abuelos cascarrabias que acaban de jubilarse y no saben qué hacer con su vida de hoy en adelante. 

Mientras estamos esperando, nos estamos muriendo. 

Y pensarás que soy un negativo o un exagerado. Habrá gente en el mundo y quizá leyendo este artículo, que se lo hayan diagnosticado que tienen un cáncer o una enfermedad irreversible. Pero otros, aunque no tengan «fecha de caducidad» conocida, acabaremos yendo para el otro barrio , más tarde que pronto, pero todos acabaremos yendo para allá. 

Y mientras, seguiremos esperando a que la vida nos devuelva a base de bienes y deseos cumplidos todo lo que hemos pasado por ella, a qué esa chica se de cuenta de cómo somos y el amor que sentimos por ella o darnos la oportunidad de sentir que sería todos los días ir a disfrutar de nuestra pasión, en forma de trabajo de 8 horas.

¿Sabes a qué estás esperando siempre? 

A que te den una versión autentica de ti mismo, pero sin esfuerzo, sin posibles perdidas de amigos, ni dudas, ni lamentos.  Cuando lo que estás esperando, es lo mismo que la gente que tienes esperando en la parada del bus, una definición de felicidad homogénea para todos.

A eso esperamos. Esperamos a que venga alguien y nos enseñe quiénes somos, cómo pensamos y por supuesto , con todo ello, alcanzar el «orgasmo», la felicidad. 

No esperas un trabajo, no estás esperando a qué te vean como eres o al éxito en las redes sociales «copiando» lo que hacen los demás. 

TE ESTÁS ESPERANDO A TI MISMO.

Y eso no llegará hasta que TÚ te levantes de la «parada del bus» y empieces a caminar hacia a ti.

No estás esperando al amor de tu vida, estás esperando al amor que crees que te llevará a tu felicidad.

No estás esperando al trabajo de tus sueños, estás esperando al trabajo que crees que te llevará al éxito. 

Pero eso que esperas, ¿Es realmente lo que tú quieres o lo que crees que tú quieres? Seguramente no estás esperando algo que tú quieras de verdad, estás esperando algo que te han dicho que debes querer. Y mientras «Tu YO autentico» lo tienes abandonado esperando a que vayas a por él y te diga al oído, «Cuando eres tú mismo, las cosas no tienes que esperarlas, vas tú a por ellas..»

Hazte la pregunta y se sincero contigo mismo, porque recuerda, mientras esperas a qué ocurra, te estás muriendo. 

La forma en la que te ganas la vida, las relaciones que tienes, son una consecuencia de quién eres, de lo que haces y no dejas de hacer. 

Tu » felicidad genuina» es una consecuencia de no haber esperado nada sino haber ido a por ello, siempre siendo uno mismo, no una copia de lo que los demás desean para ti. 

Sigue esperando si quieres al autobús que crees que lleva tu felicidad, la felicidad que dicen que debes sentir.  Todo es muy respetable. Pero no te quejes por la tardanza de las frecuencias en su recorrido.  Eso si, no olvides, que ese autobús, nunca lo conducirás, lo llevarán otros y que todos nos estamos muriendo.

Pero si quieres conducir tu propio autobús, que lleva en el frontal «Línea; De tu vida a tu felicidad». Deja de esperar y ponte en marcha , porque no olvides que todos nos estamos muriendo.