«Tenemos que quedar un día sin falta…»

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¿Cuántas veces hemos oído y dicho alguna vez: «Tenemos que quedar sin falta y ponernos al día«?

Y lo peor de todo, de las veces que lo hemos dicho: ¿Cuántas de ellas se han hecho realidad?

Nos encanta decir una frase así cuando nos encontramos a una persona que hacia tiempo que no nos encontrábamos. Tras abrazarnos y con una desmesurada emoción decimos que nos alegramos de verla Para terminar con la frase «maniatada»: ¡Tenemos que quedar y recordar buenos tiempos!.

Qué bien hemos quedado.

Hemos hecho creer a la otra persona que tras tiempo sin mandarnos ningún mensaje( como si tuviéramos una agenda más llena que la de Barack Obama) y aunque tenemos tiempo a tomarnos algo en ese mismo instante pero es mejor decir: ¡Te llamaré y tranquilamente nos ponemos al día!.

En realidad, ¿Qué estamos diciendo?

.- Para que veas que tengo una agenda llena, te haré un hueco.

.- Ahora me voy porqué voy de un lado para otro y veas que estoy muy ocupado, que me va todo genial.

.- No te he querido llamar durante este tiempo, porqué no me daba la gana, no quería , me aburrías o todas ellas a la vez. Y ahora no esperes que lo haga, porqué las cosas no han cambiado.

En definitiva, estamos poniendo excusas para no decir a gritos una cosa:

NO ME APETECE QUEDAR CONTIGO. Y lo peor de todo, aparentar algo que realmente no sentimos ni deseamos.

Seamos sinceros, al igual que cambian de opinión los políticos de un día para otro, las relaciones cambian.

Unas veces se marchitan, otras veces se engrandecen con el paso del tiempo y otras vez se para y vuelven a retomarse con más «agua». Pues lo mismo pasa con las relaciones, a veces mueren porqué uno de los dos va avanzando y quiere otras cosas en la relación, otras no por no tener una conversación pendiente se ha ido dejando de lado la relación, por no hablar de las mentiras que descubres y por no montar el «pollo» mandas por ahí a la relación…

Pero lo peor de todo, es no decir la verdad, es no ser de verdad.

Recientemente veía como se publicaba un artículo en el que decía que lo que realmente hacía felices a los seres humanos eran la salud de sus relaciones de amistad/pareja.

Nada más publicarse el artículo veías a gente diciendo que había que cuidar más a las relaciones, que no había que descuidarlas…pero luego son personas que para quedar con ellas o te cojan la llamada, antes lo haría el Papa Francisco si lo llamásemos.

Si no vamos a quedar, ¿Para que lo decimos? ¿Para seguir manteniendo un papel ante la otra persona? ¿Para aparentar algo que éramos y que en realidad, ya no queremos ser? ¿Por qué tenemos miedo a ser de verdad?

También te digo, muchas veces quedar con esa persona, es recordar viejos momentos que tenías olvidado. Recuerdas situaciones que por los «debería» has olvidado o te han hecho olvidar. Recuerdas quien eras y lo que te hacía feliz…¿Quizá por eso tienes miedo a volver a quedar con esa persona?

Tenemos una agenda llena de «deberías impuestos», de rutinas y miedos, ¿Qué ocurriría si la llenásemos de verdad, coherencia y corazón?

Empecemos por ser de verdad, no jugaremos con nosotros y mucho menos, con los demás.

Una conversación con la pereza.

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Querida Pereza:

Son años ya los que nos hemos ido encontrando.

Encuentros en los que alguna vez me has ganado la partida y he ido dilatando lo que tenía que hacer. Pero otras he sido yo quien he hecho oídos sordos a tus comentarios y he seguido adelante.

Tengo que reconocer, que en algunas ocasiones tenías razón, tenía que haberme quedado en el sofa y haberme olvidado de todo. Pero ¿sabes qué? Que aun no habiendo conseguido lo que yo esperaba, viví mucho más que si no hubiera hecho nada.

Querida pereza, siempre me has enseñado mucho más de lo que te podrías imaginar, aunque parezca en estos momentos, que sino estás siempre ocupado, produciendo ( a pesar de que no des resultados esperados o deseados), es que eres un vago.

Querida pereza, muchas veces me has salvado de muchos cosas que no me imaginaba. De decepciones con el paso del tiempo, de acontecimientos que no hubiera sabido como gestionar y de mentiras que no quería ver y que acabaron saliendo a la luz.

Y todo porqué tenia, no se porqué, de hacer lo que en ese momento tocaba hacer. Pero no tenía ganas , había algo que me decía que no lo hiciera.

Pero también tengo que decirte, que por MIEDO y no por otra cosa, he perdido muchas cosas en la vida.

Oportunidades que quería decir SI, experiencias que sé que hubieran sido únicas o quizá no hubiera pasado nada de eso. .Pero lo que si tengo que reconocer, que no hay que echarte la culpa, sino que era miedo lo que tenía.

Nos parapetamos en ti, cuando algo no queremos hacer. Pero además, no queremos decir que no queremos hacerlo.

Ponemos como excusas que no queremos decir esto, que no queremos hacer lo otro o no queremos aguantar de nuevo a esa persona que solamente nos quieres por interés. Y decimos que tenemos pereza, cuando en realidad no nos queremos enfrentar a la realidad. a lo que queremos hacer pero nos da miedo hacerlo.

Así que lo siento si usamos tu nombre en vano, tú no tienes la culpa.

Pero como también he dicho, de una manera u otra, nos has «avisado» cuando no era el momento o la situación para hacer algo o decir algo. Has entrado en nosotros, cuando teníamos ilusión, ganas de lanzarnos de cabeza a ese proyecto o persona que nos tenía locos. Pero de repente, nos entró la pereza, no queríamos dar un paso más allá. ¿Por qué? Porqué tu entrada quería avisarnos de una manera u otra, que no lo hiciéramos, que las consecuencias serían peor que las acciones. Terminando días después diciendo algo así: » Que bien que no di el paso adelante».

Quería escribirte esta carta y decirte que gracias.

Gracias por tu ayuda en algunos momentos, por salvarme el culo en otros y en definitiva por todo, porqué siempre de una manera u otra, nos estás ayudando.

Si, porqué nos estás diciendo en definitiva que tenemos miedo a hacer y ser nosotros mismos cuando estamos en un precipicio el cual tenemos que tomar una decisión. Y nos ayuda a darnos cuenta que tenemos miedo y que por eso, a veces optamos por no dar un paso adelante. Te ponemos como excusa, pero en definitiva tenemos miedo a ser, a mostrarnos como somos. Y todo ¿Por qué? Porqué preferimos la frustración y la rabia mientras seguimos siendo como los demás, que la paz y la felicidad por ser como somos en realidad.

GRACIAS.

¿Cómo tener siempre la razón?

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¡Dejemos de ser cinicos!.

Vivimos en un mundo de blancos y negros , de real Madrid y FC. Barcelona, de salado o dulce.

O eres de los míos o del bando contrario.

No existe el color gris, solo el negro o el blanco.

Pero eso si, hablamos de amor, de paz, de felicidad, de autenticidad y de pensamiento positivo.

Pensamiento positivo que en realidad quiere decir: «Yo siempre tengo la razón y exijo lo que me merezco».

Queremos avanzar, queremos innovar, queremos crear pero con una condición….SIEMPRE LLEVANDO LA RAZÓN.

Queremos cambiar pero que no «modifiquen» mucho nuestras circunstancias conocidas.

Queremos ser creativos pero siempre pensando y haciendo lo mismo, creyendo que aún así obtendremos resultados diferentes.

Queremos ser una empresa diferente pero haciendo lo mismo de siempre

Queremos ser felices pero que nadie nos haga dudar de las creencias que tenemos.

QUEREMOS LO MEJOR PERO SIEMPRE LLEVANDO LA RAZÓN.

Pero eso si, no digas a esa persona que es egoísta, que ese no es el camino a seguir o que para avanzar hay que cambiar.

Cada día hablo con menos gente. Y no es porqué sea un huraño, sino porqué creo que cada día es más imposible hablar con los demás.

Se tiene miedo a dar tu opinión , no vayas a encontrarte con reacciones inesperadas.

Y aún siendo personas «amigas» lo sigues teniendo, porqué la gente pide tu opinión pero cuando escuchando algo que no les gusta o que no era lo que querían oír de tu boca.

No queremos conversar, solo queremos tener razón.

¿Y cómo tenerla?

.- Gritando más que la otra persona.

.- Dandole «golpes bajos» a tu contricante sabiendo que le doleran mientras dice cosas que no quieres oir.

.- Mintiendo y diciendo que gracias al acabar la conversación, para nunca volver.

.- No escuchando lo que quiere oír la otra persona e intentando cambiar la conversación.

A lo largo del día a día podrás observar muchas actitudes en la gente que solo tienen un propósito, SENTIR NADIE MAS QUE ELLOS, TIENEN LA RAZÓN.

Queremos y creemos tener la razón porqué nos da miedo pensar y darnos cuenta que nos hemos confundido.

Seguimos creyendo que estar confundidos es el mayor error que un ser humano puede vivir.

Estar confundido y ACEPTARLO sin embargo, es el mayor acto de humildad y de vulnerabilidad que un ser humano puede vivir en su vida.

Porqué aceptar que no tienes la razón te:

.- Da una bofetada a tu ego. Eso que te dice que siempre tienes razón, que sigas haciendo lo mismo de siempre y respondiendo…no siempre tiene razón.

.- Te muestra caminos que te pueden dar más que los que hasta la fecha estabas recorriendo.

.- Desarrollas tu creatividad. Ya que te adentras en la incertidumbre y es tu creatividad la que te guiara y enseñará de que estás hecho. Te enseña a ver el mundo desde diferentes perspectivas.

.- Aumenta tu empatia. Aunque nunca podrás ponerte al 100% en los zapatos de otra persona, si lo entenderás más que cuando solo veías el mundo desde tu visión.

Hablamos de un mundo mejor pero seguimos apostando más por tener razón que por avanzar.

Y así mal nos irá.

PD: Si sigues esperando el método para tener siempre la razón, es fácil, sigue haciendo lo que estabas haciendo hasta ahora, creer que los demás son imbéciles. Pero luego no te quejes.

¡Somos protagonistas del mayor proceso creativo: TU VIDA!

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Nos alucina la creatividad.

Pensamos que no somos creativos. Que nunca llegaremos a tener una idea que cambie el mundo como las que ha tenido Einstein, Adriá o Elon Musk.

Sin embargo no nos damos que nunca que nosotros mismos somos los protagonistas de nuestro proceso creativo. El más importante de la historia.

A través de las ideas que tenemos, que todos tenemos ideas, decidimos nuestro futuro. Decidimos qué queremos hacer pero también lo que no queremos hacer.

Somos creativos, pero depende de nosotros mismos, ir hacia la excelencia o seguir en la mediocridad.

Cuando tomamos un camino, hasta la fecha desconocido para nosotros, podemos fallar. Recuerda fallar no es lo mismo que fracasar. Podemos fallar porqué las ideas a la primera nunca triunfan. Y de nosotros depende, qué hacer. Si aprender de los errores o tirar la toalla a la primera de cambio. Si tiramos la taolla, la innovación que deseabamos, se esfumara y daremos de nuevo la bienvenida al miedo, a la frustración y a la ira contra la vida. Si nos levantamos y aprendemos de la experiencia, fortaleceremos el compromiso con la idea, siendo agiles tras la experiencia y pensando en nuevas formas de hacerlo, de conseguirlo.

Por el camino nos encontraremos personas que harán que dudemos e nuestras ideas. Ellos no lo saben, pero ayudarán a que creamos más en nosotros mismo o que nos hundan un poco más. Que creamos más en nuestra idea o o que la olvidemos para siempre.

Quizá no consigas tu idea, pero habrás conseguido mucho más que aquellas personas que dijeron no a sus ideas.

Cuando escuchas a tus ideas estás abriendo la compuerta a qué vengan más. Mientras otros cierran la compuerta, esperan a que se jubilen o cuando tengan tiempo, tú sabes que no hay tiempo en el futuro, se trata del ahora. No se espera, se actúa.

La creatividad te enseña a tener una relación con la paciencia. Quieras o no, las ideas no surten efecto a la primera y quien lo haya vivido, ha tenido mucha suerte o te ha mentido. A la primera no conseguirás el resultado que esperabas. No todo en la vida lo conseguimos a la primera, pero si crees en la idea y en ti, la paciencia te dirá que sigas, que confíes, que pruebes de otra manera, que busques más, que preguntes hasta no parar de alcanzar desarrollar tu idea.

Y estoy diciendo desarrollar tu idea porqué la meta en la creatividad nunca se alcanza. Siempre se piensa que se pueden hacer mejor las cosas, que siempre se puede ofrecer mejores proyectos a los demás No hay una meta determinada y ya echarse a dormir. Sino que hay un camino que siempre quiere recorrer.

Pero la vida de un creativo es una vida de dar a los demás y no de amasar.

Un creativo crea para solucionar la vida a los demás, a ese grupo de personas que no encuentra la solución a sus problemas. Un creativo no es aquella persona que reboza una idea en la que no cree, que solo lo hace porqué está de moda. Sino que la moda para él es hacer lo que siente que tiene que hacer para ayudar a los demás.

Tenemos miedo a la creatividad y nosotros somos protagonistas del mayor proceso creativo de la historia, NUESTRA PROPIA VIDA.

¿Gana siempre quién tiene mejores cartas?

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¡Qué confundidos estamos!

Nos pegamos la vida calificándola de pésima o de éxito en función de las cartas que tenemos a nuestra disposición. Y la verdad que estamos muy equivocados.

Pensaba que con las cartas que tenía, una formación increíble, un expediente inigualable y un trabajo bueno, ya mi vida sería de éxito y felicidad.

Pero llego una crisis, una finalización de contrato y las cartas con la que contaba desaparecieron.

No sé que pensaba. Pensaba que ya no sabría que hacer con mi vida, que tenía unas cartas con las que no quería jugar. No era las cartas por las que había luchado. Me las habían cambiado y no estaba de acuerdo con el reparto.

Nos pasamos la vida quejándonos. Nos han cambiado las cartas por diversos motivos y no son las que creemos que nos merecemos, por las que hemos luchado…

¿Y por qué tenemos miedo?

Porqué no son cartas esperadas.

Son cartas que nos dan por un despido, por una partida inesperadas, por un adiós impensable. Y como ya nos habíamos acostumbrado a las cartas que teníamos, ya sabíamos el futuro que nos esperaba…¿Y ahora? No sabemos qué pasará, no vislumbramos ese futuro que tan seguro teníamos en ese momento y eso nos da mucho miedo.

Mientras unos les da miedo, solo hacen más que quejarse, otros se preguntan: ¿Y ahora qué?

Siempre me han hecho creer que el futuro era para quienes sacaban las mejores notas en el colegio. Y sin darme cuenta eso es lo que buscaba, ser el mejor para tener un mejor futuro. Y aunque me ayudó en muchos aspectos de mi vida, una crisis, me quito de un soplo todas esas cartas que había recogido y que me habían dicho que eran imprescindibles para ser un «buen» ciudadano y hombre de provecho.

No se trata de quien tiene las mejores cartas, sino lo que hace con las cartas que tiene en ese momento.

De un día para otro, tenía unas cartas que no sabía qué hacer con ellas. No eran las que yo quería pero con las que tenía, había que hacer algo.

Mientras nos quejamos por lo desgraciados que somos, hay otras personas que ponen en marcha su creatividad y empiezan a jugar con las cartas que en ese momento la vida les ha dado. Pasará el tiempo y unos seguirán quejándose, mientras otros, algo más que los que se quejaban, habrán avanzado en la vida.

No sé que jugada llevo con las cartas que tengo ahora, pero si sé que me siento un ganador.

Un ganador porqué aunque no quería esas cartas, he sacado de ellas una jugada con la que me siento a gusto, feliz, me siento realizado y jamás sin preguntarme: ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera intentado? .

No soy ejemplo de nada, ni preténdelo serlo. Pero creía que siempre ganaba el que mejor notas tenía, el más guapo, el más rapido. Algo que empecé a darme cuenta en la carrera por obstáculos que realice. No era el mas cachas, más bien asomaba por mi algún kilo de más para esos momentos, pero mientras corría iba dejando a gente más preparada que yo detrás. Mientras saltaba , otra gente se caía… Y mientras unos se retiraron, yo acabé la carrera.

Esto me hizo pensar una y otra vez, no se trata de quien tiene las mejores cartas, sino quien sabe usar mejor las cartas que tiene. Y no hablo de manipular con ellas, de echarse faroles como he ido conociendo a mucha gente que hacían creer que tenían unas cartas cuando realmente eran peores las que tenían.

Gana quien les sabe sacar el mayor rendimiento a las que tiene en ese momento. Y para ello siempre:

.- Acepta lo que te ha tocado y juega con ellas.

.- Usa tu imaginación.

.- No dejes de experimentar con ellas.

.- Siéntete orgulloso de ti por todo lo que haces e irte a la cama con la conciencia tranquila, ya que sabes que solo tienes el presente.

.- No dejes de crear con las cartas que tienes. Cuánto más creas, más oportunidades estás generando.

No sé a dónde me llevaran estas cartas, pero me siento más ganador que con las que tenía anteriormente.

¿Y tú qué haces con las cartas que tienes ahora?

La prudencia no vacuna contra el fracaso

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Otra vez volvemos a la producencia.

A ser prudentes no vayamos a lastimar emocionalmente a una persona si decimos lo que pensamos..

A ser prudentes no diciendo nuestras emociones no vayamos a perder la oportunidad de estar con la chica que nos gusta.

A ser prudentes no diciendo lo que pensamos dentro de la empresa no vayan a despedirnos…

A ser prudentes con nosotros mismos… no vayamos a ser felices.

Oir la palabra prudencia, se nos apreta el culo.

Pensamos que algo nos va a pasar, por lo tanto tenemos que ser prudentes, no vayamos a cagarla, no vayamos a liarla.

Y por no liarla o eso creemos o nos han hecho creer, nos hacemos lo que realmente sentimos que querríamos y deberíamos hacer.

Nos pasamos la vida en modo «prudencia» y luego vienen los lamentos.

Lamentos porqué nos dimos cuenta que si hubiéramos quitado el «freno de mano» en nuestra vida personal o profesional, otras cosas hubieran ocurrido o vivido que realmente deseamos.

Cohibimos nuestros deseos.

Nos han hecho creer que desear es de mal cristiano.

Que el deseo es de egoístas, de personas que solo piensan por si mismo dejando de lado a los demás. Pero la experiencia me dice, que cuando más prudente eres, más oportunidades pierdes.

La oportunidad de conocerte, de saber qué puedes hacer, de tu felicidad, de descubrir tus talentos….. La prudencia no es la vacuna contra el fracaso. Es la vacuna contra la originalidad, la excelencia y la creatividad.

La prudencia es el peor virus que uno mismo se puede inocular. ¿Y entonces por qué lo haces?

Porqué tenemos miedo de nosotros mismos. Por prudencia no queremos saber de qué estamos hechos, de qué somos capaces, de nuestra paz o felicidad…

Pero eso si, buscamos la felicidad pero con el «freno de mano» puesto, con prudencia.

¿Qué haces con tus fantasías?

Seamos sinceros, todos fantaseamos.

Fantaseamos con tener una noche loca con esa amiga que nos tiene locos..

Fantaseamos con tener un trabajo mejor o trabajar en la empresa de nuestros sueños.

Fantaseamos con poder hacer locuras con nuestra pareja en la cama y no el aburrimiento de todos los sábados por la noche.

Todos los días fantaseamos en algún aspecto de nuestra vida que lo único que hacemos en él es aburrirnos.

¿Pero qué hacemos con nuestras fantasías?

Por un lado tenemos aquellas personas que las rechazan sin ni siquiera haberles dado una oportunidad, sin haberse preguntado: ¿Por qué tengo yo esta fantasía? ¿Qué ocurre en ese aspecto de mi vida? ¿Qué me quiere decir esa fantasía sobre mí?…Antes de eso, salen corriendo. No quieren saber la respuesta, no quieren descubrir qué hay detrás de ellas,… En definitiva, les da miedo descubrir quiénes son.

Desde pequeños, tratamos a la fantasía como una locura.

Nos reímos de los niños que fantasean. Cuando nosotros fuimos los primeros en hacerlo.

Fantaseábamos que estábamos en la luna explorándola con nuestros amigos del pueblo cuando en realidad estábamos en la plaza y de fondo se oía a nuestra madre diciéndonos que ya era hora de comer.

Fantaseábamos que un perro era el mayor de los dragones que jamás nos podríamos encontrar pero nosotros éramos los únicos que podríamos salvar al mundo con nuestra fuerza.

Desde pequeños hemos fantaseado pero por nuestra ignorancia, creer que los demás saben más de la vida o yo que me sé , cuando oíamos: «Deja de fantasear, que es un sueño irreal...» empezábamos a matar nuestra fantasía poco a poco.

Y paso a paso, cuando llegábamos al a «madurez» pensábamos que fantasear es algo de niños, de ilusos, de incrédulos de la realidad cuando lo mejor que podemos hacer es seguir las normas, adaptarnos a la realidad y esperar a la jubilación (si llegamos a ella).

Luego están las personas que dicen SI a esa fantasía, a ese sueño. Pero que pensar que muchos de ellos o lo mantienen en silencio o son muy pocas personas quienes lo saben. ¿Por qué? Porqué son personas en las que confían, en las que se sienten ellos mismos y por otro lado, porqué tienen miedo a lo que puedan decir los demás.

Hablamos de creatividad, de innovación de felicidad, de desarrollo, de avanzar…de verbos que implican soñar, fantasear, preguntarnos ¿y por qué no?, pero sin embargo seguimos que fantasear es algo prohibido, dedicado exclusivamente a los niños y a los locos. Nos han hecho creer que fantasear es algo prohibido, cuando es la muestra mayor de coherencia del ser humano.

¿Por qué hay que decir SI a tus fantasías?

PORQUÉ SON UNA MUESTRA DE QUIÉN ERES REALMENTE, DE TI.

No necesitas cursos de 24 horas para ser original ni cosas parecidas, escucha a tus fantasías y ahí estará tu autenticidad.

¿Qué aprenden aquellos que dan un paso adelante en sus fantasías?

.- No están locos, son los más coherentes del mundo. Solo hacen lo que sienten, no lo que deberían sentir según las enseñanzas o miedos de los demás.

.- Viven. Mientras unos se frustran pensando qué pasaría si lo hicieran, otros aprenden, crean, innovan, disfrutan.

.- Desarrollan su creatividad. Preguntan qué tienen que hacer para desarrollarlo, son curiosos, luchan, imaginan…

.- Creen que el único tabo que hay en la vida, es no hacer lo que sientes que tienes que hacer. Lo demás son prejuicios.

.- Saben que toda oportunidad tiene algo que enseñarte. Así que no la desaprovechan.

.- No son locos ni cosas parecidas. Solo quieren ser mejores siempre. ¿Y qué hay de malo en ello?

¿Y tú que haces con tus fantasías? ¿Cómo sería el mundo si hiciéramos más caso a nuestras fantasía? ¿Quizá viviríamos más tranquilos todos?

¿Por qué tener miedo?…sí nos vamos a morir TODOS

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Cada día me recuerdo que me voy a morir.

Tranquilos haters, de momento aún no tengo la fecha concreta, pero sé que así va a ser.

Pero tú también que estás leyendo este artículo, todos nos vamos a morir.

Y ¿Por qué me lo recuerdo todos los días?

Porqué sino lo hiciera acabaría posponiendo las decisiones que debo tomar, las cosas que debo decir o los NOES que debo exponer.

Nos pasamos la vida posponiendo la vida. Pensando que ya tendremos la oportunidad de hacer lo que realmente queremos. De que habrá más trenes que pasen por nuestra vida y a los que nos podremos subir, porqué ahora , en este momento, CREEMOS QUE NO PODEMOS.

Son puras excusas creadas por el miedo.

El mayor problema del ser humano es que nos tenemos miedo a nosotros mismos.

Queremos ilusionarnos con nuevos proyectos, queremos motivarnos con nuevas ideas, queremos descubrir de lo que somos capaces y de lo que estamos hechos…. Queremos muchas cosas, sin embargo a la hora de la verdad, tenemos miedo.

Tenemos miedo a cagarla. a no saber por dónde empezar, a que se rían de nosotros, a no demostrar todo lo que sabemos que llevamos dentro,…

Miedos que se pueden resumir en una sola palabra:

NOS TENEMOS MIEDO A NOSOTROS MISMOS.

¿Y qué hacemos cuando tenemos miedo?

Imaginarnos qué ocurriría, en plan negativo, si lo consiguiéramos aquello que nos está haciendo tanta ilusión.

En vez de imaginar, fantasear qué ocurriría si todo fuera bien y consiguiéramos lo que nos hemos propuesto, nos centramos en lo negativo.

Y no estoy diciendo que hay que ser un «Happy Flower», sino lo que estoy diciendo que somos NOSOTROS MISMOS, quienes somos los primeros en «pisotearnos» a nosotros mismos. Y luego claro está , si le sumas que le pides opinión a todos a ver qué harían, con el único objetivo de recabar ideas que refuercen que «es imposible» conseguir lo que te habías propuesto…Pues tienes todas las papeletas para que en menos de 5 minutos después de creer que será imposible hacer lo que sueñas hacer, para creer que será imposible.

Posponemos la vida porqué tenemos miedo a la vida.

Tenemos miedo a lo que no podemos controlar, a lo que no sabemos qué ocurrirá, nos imaginamos lo que pueden decir los demás cuando nos salimos de lo esperado, de lo establecido… Tenemos miedo al miedo. Y lo único que estamos haciendo es jodernos a nosotros los primeros y luego a los demás porqué serán los que nos aguantarán nuestra envidia y frustración.

Desde luego que me puedo confundir pero NO EXISTE OTRO TREN ESPERÁNDOTE.

Mi experiencia me ha dicho que cuando una oportunidad se te presenta, tienes que decirle SI o NO en ese momento. Jamás te piense que si es para ti, vendrá para ti cuando estés preparado, PORQUÉ NUNCA LO ESTAMOS Nunca estamos preparados para el amor, nunca estamos preparados para el trabajo de nuestros sueños, nunca estamos preparados para nada porqué creemos que no lo estamos por muchos master que tengamos, muchas experiencias que hayamos tenido o muchos de los que tú quieras.

NUNCA ESTAMOS PREPARADOS PARA SER NOSOTROS MISMOS y cuando menos te lo esperes, te habrás muerto.

En otras épocas a quién se arriesgaba, como mucho le podrían cortar la cabeza como hereje. ¿A día de hoy? Hay hasta una ley que se llama de Segundas Oportunidades. Por lo tanto, ¿Qué excusas hay?

Como mucho puedes recibir un NO, un CASI QUE NO, que pospongan tu propuesta para dentro de unos menos y no cuando tú quieras o que tu idea se desvanezca al darte cuenta que había en realidad detrás de ella. ¿Lo demás? Pajas mentales que te has montado tú. Pero además ganarás otra cosa más, EXPERIENCIA.

Te darás cuenta que hay detrás del miedo, sabrás que el miedo muchas veces es más pequeño de lo que tú te imaginas y en definitiva que tú eres más grande que el que eras ayer.

Nos vamos a morir todos así que¿ por qué tenernos miedo a nosotros mismos?

¡Qué jodido es insistir y no desistir!

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¡Qué jodido es insistir y nunca desistir!.

Leemos libros de desarrollo personal en el que nos cuentan historias de superación increíbles. Vemos conferencias en las que el conferenciante nos dice que ha conseguido cosas increíbles a pesar de sus circunstancias. Y nos llenamos los ojos de lágrimas con las películas del sábado por la tarde en la que nos enseñan que el poder del esfuerzo nos lleva incluso a tener pareja cuando tú no has querido tenerla.

¿Qué bonito todo, verdad?

Estas cosas nos hacen lanzarnos a nuestros sueños. Por fin vamos a alcanzar el sueño de tener nuestro primer libro (aunque sea una copia de los libros que en ese momento está haciendo todo el mundo), por fin vamos a abrir nuestro pequeño restaurante pero con sueños de grandeza de alcanzar las 3 estrellas Michelin ( no se trata de ser como los demás, sino como tú sueñas ser…), por fin vamos a ir a Madrid, a tener la vida de actor que hemos soñado ( no se trata de las consecuencias, se trata del camino )…. Por fin vamos a dar un paso adelante para encontrarnos con lo que siempre hemos soñado. Y todo porqué hemos leído, escuchado y visto historias que resumidas en una hora o 45 minutos nos han dicho como ha sido el proceso hasta conseguirlo.

¿Empezamos?

Empezamos ese mismo día que el «chute» ha entrado por fin en nuestras vidas. Solo pensamos en la meta, solo pensamos en cómo vamos a disfrutar del éxito y no en la meta.

¿Qué ocurre?

Que cuando nos caemos al primer inconveniente, lo mandamos todo a tomar por culo. Nos quejamos de todo y todos pero eso si, nunca tendremos nosotros ninguna parte de responsabilidad. Siempre son los demás los responsables de nuestra desdicha.

Volverán a la rutina, volverán a los hábitos que conocían, a hacer lo que hacian antes y a cagarse en la vida de mierda que tendrán el resto de su vida. Pero ellos nunca tendrán parte de responsabilidad.

En fin….

Lo que pasa es que no es bonito para redes sociales insistir y no desistir.

¿Cómo son estas personas?

CREEN EN LO QUE ESTÁN HACIENDO.

Si no crees en lo que quieres conseguir, a la primera de cambio, lo mandarás todo a la mierda. Y no siento si te duele lo que te digo, pero es la verdad. Todos lo que tiran la toalla a la primera, se les ha ido por la boca su fuerza y lo peor de todo, creían más en la meta que en el camino. Quien cree en el camino y no solo en la meta, luchará por lo que siente y quiere, SIEMPRE. Y lo mejor de todo, lo hará porqué así lo siente, PORQUÉ ES EN LO QUE CREE Y CREERÁ SIEMPRE, NO PORQUÉ SEA UNA MODA DE ESE MOMENTO.

CUANDO CREES EN LO QUE HACES, LA CREATIVIDAD Y LA CURIOSIDAD VIENE A TU ENCUENTRO.

Cuando no crees en lo que estás haciendo porqué es la moda de ese momento, no hay creatividad en tu vida. Estás siguiendo un método, un proceso, unos tips y esperas conseguir los mismos resultados que el «mentor» de turno que te ha dicho como lo hizo él. Simple y llanamente eso, nada más. Solo estás repitiendo, no estás poniendo una idea de tu parte, no te estás preguntado si las cosas se podrían hacer de otra manera, no estás dudando si es el camino que tú necesitas,…. NO ESTÁS HACIENDO NADA, pero aun así crees que serás una persona diferente cuando en realidad estás siendo uno más.

EL ESFUERO, LA CONFIANZA Y LA FE SON TUS COMPAÑEROS.

Cuando luchas por avanzar a través de lo que sientes, el esfuerzo te acompañara. Algo que en estos momentos no está bien visto. Esfuerzo por lo que quieres, esfuerzo por descubrir qué es lo que importa y que no durante el proceso, esfuerzo por investigar, por ir más allá de lo que han ido los demás…

Confiar en la confianza es lo más duro. Porqué nuestro ego también entra en acción. Quiere conseguir lo antes posible esa recompensa y echarse a dormir, a vivir de las rentas. Y los verdaderas cambios no se consiguen de la noche a la mañana, se consiguen con tiempo y a veces, nunca llegaremos a conseguir lo que nos habíamos propuesto al 100% pero siempre habremos aprendido más que si no lo hubiéramos intentado.

Confiar es lo más duro porque durante el camino habrá muchos impedimentos que te harán dudar. Verás gente a tu alrededor que te superarán por la izquierda riéndose de ti porqué estás tardando más, verás injusticias y te preguntarás ¿QUÉ COÑO ESTOY HACIENDO CON MI VIDA QUE ESTE SUBRNOMAL ESTÁ MEJOR QUE YO? Te harás muchas preguntas porque sobre todo te dirá tu EGO: «Coge el atajo y déjate de tonterías, sigue lo que hacen los demás que parece que no les va mal». Te aseguro que lo pensarás pero la experiencia me dice que esas personas con el tiempo, los irás viendo tú pasar por tu derecha por tu avance.

Las modas pasan pero la autenticidad siempre perdura.

A insistir y no desistir nunca nos han enseñado. Solo a seguir las normas, a amar los procedimientos que nos llevarán a un resultado previsto y a otra cosa. ¿Pero a seguir tu intuición, a luchar por lo que quieres a pesar de las circunstancias, confiar en ti y saber que será un camino largo, duro y en muchos momentos, de soledad? Eso no, preferimos seguir a la mayoría pero en la soledad de la noche preguntarnos qué hubiera pasado si lo hubiéramos intentado.

Hablamos de felicidad, hablamos de creatividad, de innovación y la necesidad de desarrollo…. Perfecto, sabemos que tenemos que avanzar si no nos queremos enquistar y repetir errores. Pero ¿Qué ocurriría si insistiéramos y no desistiéramos en lo que cada uno tiene por felicidad o por lo que sueña y dejáramos de restar el valor añadido que cada uno de nosotros? ¿Y si les diéramos todas las condiciones posibles para insistir en sus sueños y no, a la primera de cambio, querérselos robar?

Seguramente:

.- Seriamos más empáticos con los demás

.- Respetaríamos más a las personas e impulsaríamos la diversidad.

.- Sería una sociedad más rica y con una inteligencia emocional mucho más fuerte ante los imprevistos.

.- Recompensaríamos el esfuerzo, la originalidad, la creatividad.

Pero sobre todo seriamos una sociedad formada por personas que luchan por lo que creen de verdad hasta las últimas consecuencias, porqué saben que hemos venido a ser y desarrollar nuestro ser, no aparentar algo que solo produce frustración e infelicidad.

¡QUÉ JODIDO ES INSISTIR Y NO DESISTIR PERO CUANDO QUIERES ALGO Y CREES EN ELLO… ESO ES TU FELICIDAD!

Ya no importa el esfuerzo…

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Cada día tengo la sensación que el esforzarse se va acabar.

Ya no nos esforzarnos por dar valor a nuestros clientes. Compramos seguidores en Instagram y por el tamaño que crean que sabemos de lo que estamos hablando.

Ya no tenemos paciencia. Queremos todo para antes de ayer. Y exigimos que así sea porqué así creemos que nos lo merecemos.

Ya no nos esforzamos por crear vínculos DE VERDAD con nadie. Mentimos, manipulamos y lo que haga falta para aparentar algo ante los demás y ganarnos su confianza satisfaciendo nuestros deseos más ocultos.

No queremos disciplina en nuestra vida, queremos éxito. Ser consideramos referencias en nuestro campo profesional, lo antes posible no vaya a ser que el vecino de al lado se lleve toda la tortilla.

No queremos ningún esfuerzo alguno para alcanzar la felicidad, el éxito, el reconocimiento, el aplauso o lo que tú quieras alcanzar. Y si para ello tenemos que tomar «atajos», lo hacemos.

Y no estoy hablando que hay que sudar sangre para alcanzar cualquier meta (meta que por el método rápido nadie te asegura que la vayas alcanzar como el gurú de turno te comenta).

Te digo que no tenemos paciencia para caernos y levantarnos si estamos luchando por un sueño..

Te digo que queremos la felicidad ya. Pero eso de preguntarnos quiénes somos, qué queremos o dejar marchar a personas que solamente nos arrastran y no nos alientan, como que no.

Te digo que estamos apegados a una imagen de la realidad que cuando luego nos damos cuenta que no era tal cual pensábamos, aunque lloremos, aunque nos lamentemos de muchas cosas, lo único que hacemos es optar por el papel de víctima y no hacer nada más al respecto.

Te digo que confundimos a la pereza con el miedo. Tenemos pereza a nuestros sueños cuando lo hemos intentado una vez y no lo hemos conseguido. Que yo sepa nadie ha conseguido algo en la vida tirando la toalla al suelo al primer intento.

A pesar del tiempo escribiendo, haciendo cosas, innovando, todavía no he alcanzado muchas cosas que me he propuesto. Muchos como así me dijeron, tenía el deber de reclamar esos hitos. ¿Pero a quién se los reclamas? ¿Al de «arriba»? Creo que últimamente está ocupado con otras cosas más importantes.

Nosotros somos los únicos responsables de nuestros hitos en la vida persona o profesional. Si alguien nos pone la pierna encima para que no levantemos la cabeza, es su problema, no el nuestro. Nosotros tenemos que seguir enfocados en lo que queremos conseguir, en quién queremos convertirnos. Y solo lo haremos con disciplina.

Desde pequeños hemos creído que la disciplina es algo malo. Algo que nos hace sudar, que nos prohíbe de placeres, que no nos dejará respirar ni ser felices. Cuando con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que la única manera de conseguir cosas a veces imposibles, es a través de la disciplina, de ser constantes, del esfuerzo por un objetivo llevado hasta su consecución. Y no quiere decir que con la disciplina lo vayas a conseguir al 100%, sino que conseguirás siempre algo más importante, desarrollarte, conocerte, caerte y aprender de los errores enfocándolos hacia tu meta.

Muchas veces eres constante con una meta, con un procedimiento y te das cuenta que con el paso del tiempo, que has conseguido otras cosas mejores solo por tener disciplina que la meta que tenías en mente en un principio.

Te guste o no, vamos a tener durante toda la vida inconvenientes que no esperábamos y que nos molestarán la tranquilidad que teníamos hasta la fecha. No tienes que quejarte, no tienes que echar la culpa a los demás, ni al Gobierno ni a Facebook. O eres de los que apuestas en esos momentos por la disciplina, por el esfuerzo para dar lo mejor de ti o serás de los que tendrá un futuro cierto, lleno de quejas, lamentos y sin poder desarrollar su talento ni descubrir quién es en ningún momento.

Pero en estos momentos, cuando más necesitamos el esfuerzo, el salirnos de lo establecido, el no repetir patrones,…una y otra vez hacemos lo mismo. Y lo peor de todo, dejando a un lado la disciplina y el esfuerzo.

Que se esfuercen otros y nosotros ya seguiremos el camino de baldosas amarillas que ha dejado.

El camino de baldosas amarillas que tienes que seguir es el que TÚ CREAS con tu esfuerzo y disciplina. Porqué es el camino que está hecho para ti, el que te demostrará de que éstas hecho y lo grande que eres por dentro. ¿El éxito exterior? Quizá lo consigas y sea consecuencia del esfuerzo. Pero el mayor éxito siempre será que veas de lo que eres capaz.

Si queremos salir de esta, si queremos creatividad e innovación, NECESITAMOS ESFUERZO DE VERDAD.

No del que se habla, sino del que se actúa hasta las últimas consecuencias.