¡No persigas al Éxito!

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No creo que haya perdido el tiempo pero cuanto he sudado intentando alcanzar el éxito.

Ya podía ser el éxito amoroso, el empresarial o el de las redes sociales,… siempre iba detrás del éxito.

Pero lo peor de todo es que nunca llegaba a alcanzarlo.

Intentaba alcanzar lo establecido, lo que en esos momentos estaba de moda, lo que los demás esperaban de mí, para con ello tras cruzar la meta, sentir que era una persona de éxito.

Pero nunca llegaba a dicha meta.

Alguna veces veía la meta, veía que llegaba el amor, veía que alcanzaba un puesto de trabajo que podría reconocerme ante los demás como una persona de éxito… Pero nunca llegaba a cruzar la meta.

Durante todos estos años he conocido muchas clases de éxitos y muchos de ellos venían con la etiqueta de «experto en..». Pero también he conocido a muchas personas que se les tildaba de «exitosos». Unos por sus apariciones en televisión, otros por sus libros o sus conferencias …. Y muchos de ellos a día de hoy, ni están ni se les espera.

Lo que hoy consideramos éxito «canciones tipo Rosalía», lo que a día de hoy nos apasionan las conferencias que hablan de actitud y de la felicidad o lo que nos asombra cuando nos dicen que conociendo a nuestro cerebro, empezaremos a ser una persona de éxito… Esto unido a nuevos conceptos de pareja, de éxito, de trabajo… Hace que nos volvamos «locos» buscando ese éxito. Ese éxito en el que los demás nos digan que somos «tendencia», que menudo éxito tenemos en el amor o que somos unos profesionales de éxito.

Pero yo te pregunto: ¿Tú crees que al año que viene nos acordaremos de muchos de estos éxitos? Yo creo que NO, al no ser que acudas a Spotify a la lista de tus canciones guardadas.

El éxito no es algo lineal como algunos «gurús» con sus cursos express nos hacen querer entender.

El éxito va, gira, vuelve a un lado, se esconde y luego vuelve por el otro lado.

La fórmula del éxito NO LA TIENE NADIE.

Nadie que te diga que te ofrece la fórmula del éxito la tiene y más bien te recomendaría una cosa, SAL CORRIENDO.

Pero nos hemos «tragao» que la misión del ser humano es PERSEGUIR EL ÉXITO.

Algo que nunca llegarás a alcanzar porqué como te he dicho, nunca lo alcanzaras.

Correr detrás de algo que no alcanzaras ( bueno claro que lo podrás alcanzar, mintiéndote a ti mismo y a los demás, inventándote títulos, comprando seguidores en Instagram y si los demás se creen lo que proyectas) y lo que único que haces es cansarte, frustrarte y pensar que tu vida ya será por el resto de los días, serás tildado como un fracasado.

¿Pero quién es más fracasado en la vida: quién sigue el fracaso y sabe que nunca será como el grú de turno, que no quiere ser como los demás le dicen que debe ser pero lo aparenta o aquella persona que no persigue un éxito instaurado, sino que persigue SU CONCEPTO DE ÉXITO?

Seguro que mucha gente pensará que mola más la 2 opción, es más autentica, más duradera pero que… la otra te aceptarán más rápidamente, estarás a la moda y ya tendrás tiempo de buscar tu éxito en el tiempo libre o cuando te jubiles.

Qué pena mentirte a ti mismo dando más poder a los demás que a lo que tú quieres, ¿No? Pero eso si que no nos digan que no somos felices, de éxito y auténticos, cuando en realidad lo que somos una copia de la sociedad, de las modas y «súbditos» de los miedos.

Una persona que CREA su éxito, no lo persigue, lo Crea. No va detrás de NADA, sino que lo va construyendo y muchas veces, lo que produce es innovación en algo que ya estaba hecho.

¿Cuesta más? Si.

¿Hay más duda? Si.

¿Te empoderarás? Desde luego.

¿Te sales del rebaño? Ni lo dudes.

Pero no vas detrás de nada que no alcanzaras..

No depende de las modas pasajeras, dependes de tu actitud, creatividad, curiosidad, coraje e ilusión…. DEPENDES DE TI.

Pero no quiere decir que lo vayas a conseguir, superar esa meta si o si, pero lo que si te aseguro que;

.- cada día de esfuerzo, constancia y caidas, desarrollaras tu talento,

.- te darás cuenta de lo que eres capaz y que estabas convencido de que no.

.- Desarrollaras tu quietud. Quizá tus nervios eran por qué no hacías lo que tú querías hacer, pregúntatelo.

.- Conocerás tu felicidad, no la que digan los demás, SINO LA TUYA.

Recuerda que no es mismo perseguir el éxito que crear TU éxito.

¡Prefiero una persona Real que no una con un perfil perfecto de Instagram!

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A día de hoy queremos gente «perfil perfecto de Instagram»

Aquellas personas que hayan estado en lugares increíbles en vacaciones. Que cada cierto tiempo pongan fotos «picaronas» y muestren el cuerpo por el que soñamos devorar una noche de verano.

Aquellas personas que salgan todos los sábados por ahí y nos demuestren que se lo pasan bien, que se ríen y que tienen gente variada como grupos de amigos.

Aquellas personas que nos demuestren que saben de lo que hablan, aunque sean una frase «usada» de un libro que está de moda.

Aquellas personas que sean perfectas, aunque sepamos que tienen un par de filtros encima de ellos.

Queremos la perfección en todos los aspectos de nuestra vida.

Queremos una persona nos haga reír , inteligentes, que sepan lo que nosotros sepamos y que en definitiva, nos hagan una vida mejor.

Es decir, una vida Instagram.

Una vida en la que todo es bonito, ideal a pesar de que sepamos que todo lleva varios filtros por encima

Podría hablar de una vida Instagram, con toques de pensamiento Mr.Wonderful, con actitud de algún gurú de la actitud y toques que nos hagan saber que toda nuestra felicidad, éxito y abundancia empieza en el cerebro, que con solo eso te puedes echarte a dormir y esperar.

¿Y dónde queda el lado oscuro? Mejor que lo vea otra persona, nosotros queremos´, éxito, felicidad a raudales. Sin esfuerzo, sin lamentos y ni mucho menos con conversaciones incomodas.

No queremos «lo bueno, bonito y barato», a día de hoy queremos «Lo excelente, lo mejor y lo más caro». Pero eso si sin esfuerzo.

Con el paso del tiempo, todos nos hemos ido quitando den nuestra vida a gente, nuestra agenda ha ido disminuyendo. En definitiva, nos hemos quitado gente Instagram.

Gente que pensábamos que era de una manera y no era así como era en realidad.

Sus seguidores eran 3 reales, no 20.000 comprados.

Tenía más episodios de tristeza que fotos ponía en sus redes.

Y con un ego que tapaba «sus vergüenzas emocionales».

Nos pasamos la vida diciendo que somos seres de éxito, que todo el mundo quiere estar con nosotros, que nos rodeamos de lo mejor del «mundo mundial» y que siempre estamos sonriendo. Y si para eso hay que comprar «seguidores», hay que reírle las gracias a personas que no aguantamos para ponerlas a «parir» cuando se den la vuelta o utilizamos «cualquier cosa o persona» para ocultar lo que realmente sentimos……LO HACEMOS.

Pero si , leemos libros de desarrollo personal, vamos a retiros espirituales o ponemos fotos «zen» para que sepan los demás que estamos a la última.

Cada uno puede hacer lo que le dé la p… gana, desde luego. Faltaría más…. ¿Pero qué estamos haciendo? ¿Hablar de una cosa que luego ni por todo el oro del mundo se nos ocurriría hacer? ¿Ocultar nuestra realidad bajo filtros para sentirnos queridos y aceptados por los demás? Pero yo te pregunto….¿Te aceptas a ti mismo? Cuando «rascas» un poco debajo de los filtros de esas personas , rápidamente se derrumban cuando encuentran a alguien que ve más allá del «filtro New York» con el que lleva años instalado.

Cada día quiero más gente con «heridas» en su vida.

Que acepta que no es perfecto. ..

Que llora por los esfuerzos que está realizando…

Que se lamenta por lo que está viviendo pero que sabe que le hará más fuerte..

Que tiene pensamiento crítico y no cree en todo lo que ve hasta que no investiga realmente si lo que ves es verdad…

Que tiene un sueño y lucha por él a pesar de lo que le digan los demás, a pesar de las cosas y seguridad que haya dejado atrás…

Que no tienen miedo a mostrar sus sentimientos y «vergüenzas» no vaya a ser que alguien se aproveche de ellos…

Que aceptan «conversaciones incomodas» porqué saben que hacen más fuertes las relaciones entre personas y no evitándolas.

Son las personas Real y no las personas Instagram.

Cada uno que haga lo que quiera, pero ¿Qué ocurriría si fuéramos por la vida sin filtros y mostrando nuestra realidad?

El negocio del miedo al rechazo

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Qué bonito es ser único.

Qué genial es salirse de lo establecido.

Que chulo es subirse a un escenario y hacer el tonto para que te aplaudan sin dejar un solo mensaje que llegue al corazón de los demás.

Qué bonito es pintarse el pelo de dos colores y reivindicarte.

Ahora todo el mundo impulsa la originalidad, el ser uno mismo, el hacer lo que piensas que debes hacer… Y está muy guay. Pero siempre digo que quien es coherente de verdad, no lo muestra a través de cosas incoherentes o extravagantes que piensas que no pega nada con ella. Hacen el «mamarracho» más que otra cosa.

Pero allá cada uno.

Y si fuéramos coherentes y de verdad con nosotros mismos, otro gallo nos cantaría.

Pero me apetece hablar del negocio que hay montado a través del miedo al rechazo.

Ves en redes sociales eventos con personas gritando y bailando pensando que van a ser únicos tras recibir las mismas proclamas que las 2.000 personas que lo acompañan y las otras 2.000 que la semana siguiente irán de nuevo a la nueva versión del evento.

Cuando quieres ser tú mismo y sentirse en paz contigo mismo, haces lo que sea en pro de esa meta. Y no importa que haya miles de personas que están recibiendo la mismas proclamas que tú, tú sientes que te lo están diciendo tú. ¿Qué ocurre? Que al final querías ser diferente a los demás y eres idéntico a todos los participantes del evento que iban a ser diferentes y acaban siendo igual que los demás.

Pero ya no solo hablo de eventos que juegan con el miedo de los demás a sentirse rechazado por la mayoría por el simple hecho de querer ser ellos mismos, de estar en paz.

También hablo de las personas que hacen negocio con nuestro miedo a sentirnos rechazados.

De aquellas personas que sienten que tienen el poder sobre nosotros al decirnos frases como: «¡¡Cómo conmigo con nadie estarás mejor, ¿Dónde vas a estar mejor que conmigo que te doy paz y cariño? ¡Déjate de locuras y sigues como estás, que estás muy bien con tu seguridad y tranquilidad!….!

Unas veces serán frases de verdad, que intentan y quieren que no nos pase nada aunque sepan que es lo que queremos, que es lo que siempre hemos soñado y por fin damos un paso adelante. Pero en muchas otras ocasiones solo quieren hacer «negocio» con nuestro miedo a la incertidumbre y nuestra ilusión por lo que deseamos.

El ser humano tiene miedo a ser rechazado.

Pasé mucho miedo a que la gente supiera cómo me sentía, como pensaba o con lo que soñaba a través de lo que escribía pero sin embargo, era lo que quería. ¡Menuda locura era!.

Pero si es lo que quieres, si es lo que te da paz, ¿Por qué te tiene miedo sentirte rechazado?

Nadie te rechazará.

Unos se irán de tu vida porqué ya no pueden dominarte, otros por qué no pueden sacar de ti, otros por qué ya nos les haces gracia o por qué lo que haces les da miedo… ¡¡Genial, hasta la vista Baby!!. Pero una cosa te aseguro, SIEMPRE habrá una persona que será el principio de la bienvenida de personas que creen en ti, en tu forma de ver las cosas, en tu forma de hacer las cosas.

El negocio que tiene mucha gente con «el miedo al rechazo» a parte de satisfacer uno sus egos, en otros es tener calmado a sus miedos.

Será porqué lo intentaron o por qué tienen miedo a perderte, a la soledad, a la novedad o a verte feliz… Para ello te ofrecerán soluciones que te darán la felicidad al instante, que no te harán sentirte solo, que lo que te ofrecen es lo mejor para tu felicidad , cuando en realidad siempre es y será…PARA SU FELICIDAD Y EGO.

Tú pasa, es tu vida, es tu felicidad, SIGUE. Pero cuando nos enfrentamos a lo nuevo, el miedo, la incertidumbre y algunas caídas por el camino no nos dejan pensar y cuando viene alguien que nos da seguridad inmediata y rápida, allá que vamos.

¡QUÉ LA INCERTIDUMBRE, EL ESFUERZO Y LAS CAIDAS, SE LAS COMA OTRO. YO QUIERO SEGURIDAD Y ÉXITO PARA ANTES DE AYER!.

Toda aquella persona, evento o empresa que intente negociar con tu felicidad a cambio de no sentirte rechazado…yo que tú los mandaría por ahí, pero luego no te quejes.

¿La he cagado?

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El ser humano siempre ha tenido una máxima:

NO CONFUNDIRSE.

No quiere confundirse a la hora de escoger una pareja, encontrar trabajo, escoger las mejores entradas de cine para ir con tu pareja o a la hora de dar un giro radical a su vida.

En ese momento, a pesar de que realmente es lo que quieres hacer y sabes que es lo que tienes que hacer, la duda entra en juego.

Unos dirán que es nuestro ego, otros las presiones de la sociedad y otros que realmente no confías en ti mismo. Ponle el nombre que quieras, será correcto y respetable, pero que la duda siempre va a estar a pesar de que hagas lo que quieres, ni los más «Iluminados» se libran de ella.

¿Pero por qué pasa?

Porqué pensamos que no alcanzaremos la ilusión que tenemos.

Porqué paramos y vemos hacia dónde nos queremos encaminar y nos da respeto, algo que no habíamos pensando.

Porqué abrimos los oídos y escuchamos de más a las personas que nos rodean y dicen que nos quieren.

Porqué nos damos cuenta que dejamos atrás el pasado, al cual estamos apegados por un futuro que no sabemos si llegaremos. Preguntándonos por el camino ¿Y si me quedo en medio sin conseguir una cosa y perdiendo otra?

Hablamos mucho del cambio, que en momentos de oscuridad hay que cambiar, llenamos los blogs de artículos de cómo cambiar y todo es tan bonito…Pero es uno de los procesos más duros que el ser humano siente a pesar de que apueste por él.

¿Y qué pasa cuando escuchas más a la realidad, haces más caso a las presiones y abres los oídos a la normalidad que no a lo extraordinario?

QUE EMPIEZAS A PREGUNTARTE : ¿Dónde leches me he metido?

La ansiedad empieza a transformarse en negativa. Esa ansiedad que antes te habia servido para cambiar, como palanca para un nuevo futuro, ahora es la palanca a tu ansiedad, nerviosismo y dudas.

¡PARA y ECHA LA VISTA ATRÁS!.

¿Por qué diste el cambio que diste? Puede ser por qué no aguantabas más una relación toxica, porqué haciendo lo que haces ahora te sientes más feliz que estando en un trabajo 8 horas aguantando mierdas, gritos e insultos…Puede ser por cientos de motivos que ahora mismo has olvidado. Así que vuelve los a recordar, a recordar porqué diste ese paso adelante que ni tú mismo a veces te crees que hayas podido dar.

¿CÚAL FUE EL MOTIVO DE TU CAMBIO? NUNCA LO OLVIDES.

Pregúntate también otra cosa:

¿QUÉ HAS GANADO DURANTE EL CAMINO EMPRENDIDO?

Me da igual que hayas dado un paso pequeño como 2 grandes, me importa poco, porqué todos de alguna manera han ganado algo, han aprendido algo desde el momento en el que diste el paso.

Has podido crear cosas que ni tú mismo te imaginabas, hacer cosas que para ti eran imposibles , vivir momentos únicos e inolvidables que en tu anterior vida eran imposibles,…Lo que sea, pero seguro que has aprendido y experimentado algo, que hasta la fecha jamás olvidarás.

¿POR QUÉ NO LOS RECUERDAS Y LOS APUNTAS PARA QUE NO SE TE OLVIDEN?

También me gustaría preguntarte otra cosa:

¿ES MÁS IMPORTANTE EL CAMINO O LA META?

Pensamos que cuando cambiamos vamos a ser felices y comeremos perdices, que todas las empresas se van a pelear por nosotros y que vamos a conseguir el éxito que nos merecemos.

La vida no es la suma de metas alcanzadas, sino de pasos dados cuando los demás están parados.

Y cuando no lo alcanzamos a la primera, ¿Qué es lo que pasa? Que nos venimos abajo. Cuando vemos que quizá nuestras habilidades no son las todavía adecuadas , cuando no tenemos los contactos necesarios o la repercusión para que nos llamen a ciertos eventos, nos venimos abajo.

Pensamos que ya que hemos dado el cambio nos merecemos el éxito al primer intento, porqué sino ¿para qué hacerlo? ¿para que esforzarse?

No te aseguro que alcanzarás la meta con la que has soñado, con la que te imaginabas nada más empezar que llegarías. Quizá alcances otras que ni te imaginarias, otras mucho mejor a las establecidas… Pero te aseguro una cosa, que cuando eches la vuelta atrás seguro que siempre pensarás una cosa:

NI LOCO VUELVO A DÓNDE ESTABA ANTES.

Queremos tener el destino a nuestra merced, algo que es imposible. Pero si sabes hacerlo, ya me dirás cómo lo haces, porqué yo no lo sé.

Lo que sí sé, que siempre dudaremos si hacemos caso a las normas establecidas, a lo que dicen los demás, a lo que dicen las personas que intentaron algo en su día y no lo consiguieron, a los que quieren dominarte, a los que no quieren verte feliz, a los que temen perderte,…. en definitiva a los que no quieren lo mejor para ti, si así es lo que tú crees.

¿Por qué dudas si sabes que estás haciendo lo mejor para ti?

Date tantas oportunidades como puedas, porqué si te vas a dormir con la conciencia tranquila, en paz, desarrollando tu creatividad, sintiéndote mejor persona…

¿POR QUÉ DUDAS?

La Cultura del Sufrimiento

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Si no sufrimos no somos personas que se merecen el éxito y mucho menos la felicidad.

Durante muchos años hemos sido educados en la cultura del sufrimiento.

Si no sufrías para aprobar, eras un vago.

Si no sufrías por amor, eras un bicho raro.

SI no sufrías hasta encontrar un trabajo, tenías mucho suerte o muchos enchufes.

SI no sufrías por ser reconocido como un experto o influencer, es que no eras nadie.

Si no sufría tu empresa un fracaso, es que algo raro había que no querías decir.

Si no sufres por amor, es que escondes algo.

Sino sufrimos en esta sociedad, somos unos bichos raros.

Y lo pensé durante mucho tiempo.

Tenía que sufrir para aprobar, aunque se me diera bien la asignatura y con 5 minutos de repaso ya me valía.

Tenía que sufrir por trabajo, aguantando un jefe que no se aguantaba ni él mismo.

Tenía que sufrir haciendo algo que sabía que no me gustaba y todo porqué sino lo hacía, luchaba por lo que realmente sentía, era un «raro» o me pasaba algo mental.

¿Realmente tenemos que sufrir para ser nosotros mismos? ¿Sino sufrimos nunca podremos llegar a ser felices o a sentirnos en paz?

Fue un momento en el que me di cuenta que:

.- Era hora de no callarse lo que sentía o lo que quería hacer

.- En el que la curiosidad se había vuelto a adueñar de mi e investigar aquello que me motivaba.

.- En el que iba dónde quería no donde sufría.

.- Había que apostar por lo que te motivaba y no por lo que te frustraba.

.- Había que dejar atrás a personas que en vez de alentarte y motivarte, te arrastraban

¿A dónde me llevó todas estas situaciones?

.- A no sufrir por lo que querías hacer y no podías sino a luchar.

.- A no decir adios a personas que habían estado en tu vida, sino a darles las gracias por todo lo aprendido y darle la bienvenida a otras personas que te alientan y no frustran.

.- A tomar los lunes como un día más de tu vida y no un día menos para llegar al fin de semana.

.- A crear y no sentir que estaba trabajando. A sentir que estaba disfrutando superandome cada día en lo que me apasionaba.

¿Y ya no sufres? Seguro que estará pensando alguien algo parecido.

No quiere decir que ya no sufras, que ya todo sea una felicidad intensa y constante ( algo que no existe ), todo alegría y amor.

Lo que pasa que pasa de sufrimiento, dolor, angustia a un sentir de la incertidumbre que te provoca ir un paso más allá y no te limita, como pasaba antes.

Ese es el cambio que observaremos :

El sufrimiento no te limitará, sino que te provocará a superarlo y aprender de él.

Te levantas y al encender la televisión, solo ves desgracias y sufrimiento.

Sino es por el paro, por el gas, por una cosa u otra, TODO ES SUFRIMIENTO.

Y si nosotros no sufrimos, ¿Somos malos seres humanos?

No.

Como bien decía Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. EN ese espacio tenemos el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad».

Ten el valor de decidir si quieres sufrir o quiere vivir.

Ten el valor de luchar por lo que quieres y no sufrir por lo que no sientes.

Apunten, Disparen y No Acierten…

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Nos pegamos la vida queriendo acertar el tiro..

Como bien dice Paulo Coelho en su libro «El camino del arquero» nos pasamos la vida queriendo apuntar bien, pero sobre todo que acertemos el tiro, ya que sabemos que no lo volveremos a intentar de nuevo.

Queremos el éxito, la felicidad, el amor, al primer tiro…Sino ya tiraremos la toalla para no volverlo a intentar más.

Pero luego cuando vemos que alguien ha dado en el blanco que nosotros queríamos dar, en vez de preguntar cómo lo ha hecho, querer que nos enseñe, en definitiva, preguntar cómo lo ha conseguido.. lo echaremos por tierra, lo criticaremos y hasta en alguna ocasión inventaremos algún «bulo» para desprestigiarlo.

¿Pero por qué erramos?

Porqué nuestros intentos no son fuertes, no están enfocados y son débiles. Suelen ser tiros basados en modas, en el de la marca personal, en el del copy, en el del coach… Modas que pensamos que nos harán ser una persona de reputación intachable, con muchos seguidores en Redes y que nos lloverán las ofertas de trabajo…al igual que nos ha dicho nuestro profesor que le pasa a él.

Pero cuando nos damos cuenta que aun habiendo hecho lo que nos decían que teníamos que hacer, no conseguimos resultados, acabamos echando la culpa a los demás, cuando en realidad la has tenido tú mismo.

Pensamos que no habremos cumplido alguna norma , que nos habremos saltado algún paso, que no teníamos la misma actitud que nuestro «mentor», pensamos chorradas…cuando en realmente estábamos haciendo algo en lo que no creíamos de corazón y solamente lo hacíamos por desesperación.

¿Por qué?

Porqué cuando tú lanzas un tiro fuerte, recto, bien equilibrado, transparente y a mayor velocidad es cuando es un tiro basado en tu pasión, en lo que sientes, en lo que quieres y no en lo que los demás dicen que es cool.

Cuando tú lanzas un disparo así, no tienes miedo errar, solo tienes ganas de disfrutar. De disfrutar a dónde te lleva el tiro. Cuando tienes haces lo que no sientes, tienes miedo a dónde te llevará o las consecuencias que tendrá.

Cuando tu lanzas un disparo en el que crees lo haces con el alma, sabiendo que puedes errar, que no puede llegar hasta donde tú querías, pero sería peor no hacerlo sabiendo qué es lo que realmente quieres hacer.

Hablamos de motivación, que la gente va la gente sin pasión. Y desde luego que es así, a pesar de ser verano, las calles de las ciudades están en silencio, la gente no habla, las miradas parecen perdidas y faltan risas.

¿No será que su día a día está falto de motivación y pasión? ¿No será que realmente querrían lanzar el disparo a lo que quieren pero por X o Z no lo hacen?

Cuando haces las cosas desde el alma, sientes que AHORA es el momento para ese disparo. Te podrá llevar al éxito o no, pero siempre te llevará a un lugar diferente al que te encuentras en ese momento. Y no esperaras a jubilarte para dar un tiro que quizá ya no esté esperándote jamás.

Siempre había sido una persona que si no alcanzaba el blanco sentía que era un fracasado. Y estaba muy confundido. Queda muy «coach» pero fue cuando uno cambia la perspectiva de meta por el de camino, el desarrollo es mucho mayor.

Si pensaba en la meta y ni la rozaba en el primer intento, sentía que era un fracasado. Cuando seguía probando diferente métodos para llegar a ella tras las experiencias obtenidas, he conseguido en mi vida metas que jamás pensaría que llegaría a ellas.

La meta es el mayor enemigo del ser humano.

No me considero escritor, no me considero gestor de eventos, no me considero una persona realizada…por qué no he llegado a ninguna meta y echarme a dormir. La vida es un camino que debes recorrer y cada meta que solo una parada para disfrutar y seguir adelante subiendo la cuesta llamada vida.

Cada meta es una parada para reponer fuerzas y seguir. Nunca para dormirte hasta que te llegue el día que te digan que tienes que subir para arriba.

Cuando caminas hacia la meta, jamás olvides lo que hay a tu alrededor. No por tener una meta tienes que estar obsesionado con ella. Yo tenía la obsesión de trabajar en Madrid en el mundo de las finanzas pero fue el darme cuenta por el camino que había otras cosas y disfrutarlas, me llevo a cambiar el rumbo de la meta.

No se trata de enfocarse en una meta como una obsesión sino de disfrutar del camino y dejarte llevar. Lo digo por experiencia propia.

La verdad que no soy futurólogo ni pretendo serlo. ¿Por qué lo digo? Dicen que después del verano, vendrá el invierno como dicen en «Juego de Tronos«. Momentos en los que la incertidumbre será mucho más palpable y que la creatividad será más que nunca necesaria.

Lo sabemos y lo peor de todo es que no haremos caso. Nos centraremos en lo superfluo, en el qué dirán, en el esperar a que «pase todo y sin hacer nada»…

Nos encanta enfocarnos en el «postureo», en lo superfluo, en el tamaño de nuestras redes sociales… cuando realmente lo que queremos expresar a los demás y nos da miedo pedir:

.- Gente de verdad, serenas de corazón. Coherentes.

.- Que aproveche los malo momentos como una oportunidad y no como una decepción.

.- Que sean curiosas y no se dejen de preguntar a pesar de su éxito o del qué dirán.

.- Con pensamiento crítico y no piensen como los demás.

.- Que se arriesguen, se caigan y se levanten mucho más sabios por la experiencia vivida.

.- Que enfoquen su energía en lo que creen y quieren, no en lo que destestan.

En definitiva, todas estas personas tendrán una cosa en común, apuntarán siempre a su blanco con creatividad , originalidad y pasión.

¿Y eso no producirá desarrollo a las personas y con ello a la sociedad?

Con los años, (tengo 43) se van yendo gente de nuestro lado que no quieres, no esperas o esperas. Y cada vez tengo una idea en mente respecto a esa situación:

La vida es el arco que tenemos para enfocar el blanco.

Depende lo que hagas con tu vida, así será el resultado de tus intentos.

Embellece tu arco con tus pasiones y los blancos aparecerán.

Quizá no aciertes a la primera, pero si sabes que es tu blanco, seguirás intentándolo durante disfrutas del camino.

Tú decides.

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¿Por qué nos mentimos?

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Desde pequeños nos han dicho que mentir está mal.

Tenemos que ser sinceros con papa y mama. Tenemos que ser sinceros con nuestros profesores y nuestra falta de atención en clase. Tenemos que ser sinceros con los abuelos que nos cuidan mientras los papas no están.

Nos han inculcado que la mentira es perjudicial para nuestra salud «como buenas personas».

Y es lo que intentamos hacer, no mentir para tener a nuestros padres contentos, a nuestros abuelos felices por los buenos nietos que somos y que nuestros profesores vean que somos «chicos de bien».

Pero llegamos a la edad «inmadura» y realmente lo que hacemos es seguir mintiendo y mintiéndonos. Que eso es aún peor.

Nos encanta mentirnos con la vida llevamos, nos encanta mentirnos con las relaciones que tenemos, adoramos mentirnos con el trabajo que tenemos…Nos pasamos la vida mintiéndonos y mintiendo a los demás respecto a todo.

¿Por qué?

Porqué ir de sinceros, transparentes, reconocer nuestros malos momentos o nuestros momentos de felicidad porqué estamos viviendo nuestro sueño. Es vivir en la incertidumbre, en la cuerda floja, en la envidia de los demás, en el qué dirán, en recibir prejuicios y etiquetas pero muy poca comprensión.

Nos mentimos porqué así creemos que estamos alcanzando los cánones de lo que es normal para la sociedad.

Nos mentimos que tenemos una relación ideal a una cierta edad cuando realmente no nos soportamos.

Nos mentimos cuando decimos que tenemos el trabajo de nuestra vida y los domingos por la tarde estamos deseando que haya un nuevo confinamiento para no ver al jefe de los ….

Nos mentimos cuando decimos que tenemos éxito en redes sociales, en nuestra vida profesional y todo está basado en mentiras y seguidores comprados para aparentar algo que nos gustaría conseguir y sabemos que por nosotros mismos, nunca lo alcanzaríamos.

Podría estar días y días hablando de diferentes maneras de mentirnos y mentira a los demás que hay en la actualidad… ¿Y qué ganamos con ellos? Aparentar algo que no somos, si se lo acaban creyendo.

Aparentamos que nos va bien la vida por qué no queremos ser el «tonto» del pueblo que a cierta edad no tiene pareja y mucho menos hijos, que no tiene trabajo y en definitiva, que no le va bien la vida.

¿Pero quién no le va bien? ¿ A La sociedad y esas normas que no sabemos de dónde han salido que si no cumples y solo crea gente frustrada que no alcanza esas normas o prejuicios? ¿O aquella persona que le da igual las normas y lo preestablecido y solo quiere ser quien sabe que es y lo acaba consiguiendo?

Hablamos mucho de autenticidad, originalidad y transparencia. Pero seamos sinceros, la presión de la sociedad. Queremos ser aceptados, queremos ser queridos y jamás ser denostados, por diferentes, raros, únicos, especiales o por fracasados.

Recientemente me encontraba con una persona que me mentía en la cara con un tema, ya que sabía cuál era la situación del mismo. ¿Por qué me mentía? Porqué quería aparentar que todo seguía igual, que a pesar de que las situaciones habían cambiado , él seguí triunfando, algo que no era así.

¿Para qué mentía? ¿Para aparentar algo que no era la verdad? ¿Cómo se quedará esa persona luego sabiendo que lo que decía no era así?

Mentimos para aparentar pero nos mentimos creyendo que hemos conseguido algo que no es así.

Nos mentimos por qué no nos aceptamos.

No aceptamos que en ese momento no hemos conseguido lo que antes haciamos.

No aceptamos que el vecino sea feliz y nosotros lo único que hagamos es llorar por la vida de mierda que creemos que tenemos.

No aceptamos que no consigamos el éxito haciendo lo mismo que los demás cuando en realidad sabemos que lo haríamos si hiciéramos lo que sentimos.

No aceptamos la realidad ni nos aceptamos a nosotros mismos Y como aceptar la realidad es duro, un proceso complicado, es mejor mentirnos, mirar a otro lado y hacer creer a los demás que somos algo, que ni nosotros mismos nos creemos que somos.

Hablamos de salud mental, y yo me pregunto ¿Qué ocurriría si aceptáramos lo que sentimos y quiere nuestro corazón? Con ello dejaríamos de mentirnos y mentir a los demás y Quizá otro gallo nos cantaría.

¿Tienes futurofobia?

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Futurofobia: Dícese de la enfermedad que sufrimos en silencio que a través de los síntomas como no hacer nada aun quejándonos de la situación que tenemos, produce miedo al futuro pero sin acción alguna al respecto.

El ser humano sigue paciendo una enfermedad que le limita, la futurofobia.

Tenemos miedo al futuro que:

.- Le dejaremos a nuestros hijos con el medio ambiente que estamos matando.

.- Que sería dejar a nuestra pareja que no nos sentimos felices con ella.

.- Que sería dejar un trabajo que no nos llena, sino más bien nos limita y amedrenta.

.- Decir lo que sentimos y todo lo que se pueda producir cuando lo oigan

.- A hacer lo que queremos hacer y sientan que hemos defraudado a muchas personas que tenían las expectativas puesta en nosotros.

.- Puede producir el ser y no el dejar de aparentar ser.

Otro síntoma de esta futurofobía es quejarnos.

Nos quejamos de lo que estamos viviendo. Nos quejamos y gritamos a los 4 vientos que no nos merecemos lo que estamos pasando. Nos lamentamos imaginando qué puede pasar si seguimos así…

¿Pero qué haces al respecto?

¡NADA!

Con estos dos síntomas puedo asegurarte que tienes futurofobia.

Son personas que durante mucho tiempo siempre les estarás oyendo el mismo tema, sus quejas, lamentos, miedos y sollozos ante una situación que están pasando. Pero cuándo les preguntas o «recomiendas» que hagan tal o cual cosa, sin preguntar cómo se haría, sin darle una oportunidad… lo primero que hacen es responderte con frases así: «¿Estás loco o qué? Yo jamás podría hacer eso…». Una confirmación aún mayor que reafirma que está sufriendo la FUTUROFOBIA.

¿Pero la sociedad padece futurofobia?

Yo creo que sí. Y desde luego sin generalizar.

A día de hoy sigue habiendo una pandemia entre nosotros, una guerra, una crisis global…. Y aunque nos quejamos, lamentamos por lo que estamos pasando, por lo que puede venir….¿Pero qué estamos haciendo?

Dejamos que los demás tomen las decisiones y así si se confunden, ahí si les echaremos la culpa cuando en realidad tendríamos que haber cogido la «sartén por el mango» y empezar a crear, a hacer y a solventar el problema que tenemos.

Y seguro que habrá gente que dirá: «David, pero el tema de Ucrania nosotros no podemos hacer nada, el tema de la inflación no podemos hacer nada…» y estoy de acuerdo. Pero quiero añadir, ¿tienes un negocio? Y ¿en serio no puedes hacer nada contra la inflación, contra el miedo a cerrar con tu creatividad para salir adelante? Nada más que añadir.

Creemos que no podemos hacer nada porque el problema es demasiado grande, por qué no tienes herramientas para solucionar el tema.

El miedo hace el problema más grande. Hagámoslo más pequeño y seguro que nos sentiremos con capacidad de hacer y sacar soluciones al respecto.

Sacaremos el coraje para solucionar el problema y cambiar la actitud con el futuro.

Sé que mucha gente dirá ahora: «Vive el presente» es la solución. Estoy de acuerdo, mientras estamos pensando en lo que estamos viviendo o creemos que estamos viviendo, en las consecuencias que pueden pasar… no estamos viviendo el presente. Y ahora la moda es vivir el presente, no pensar más. Algo que hace que hecha «la ley hecha la trampa». Cuando solo piensas que estamos viviendo el presente, no afrontamos el problema, la ambición, la curiosidad .. y por lo tanto no hacemos, solo creemos que sentimos, vivimos, no pensamos.

La futurofobia es la enfermedad que deja dormida a la sociedad. Una sociedad que ve las noticias, se lamenta pero no hace nada por cambiar la situación ( y no te digo de coger una escopeta ), sino de hacer algo, por pequeño que sea.

La futurofobia nos adormece, si queremos crear, si queremos la felicidad de verdad, si queremos un desarrollo, debemos despertar.

Pensar, Ver y Crear, ¿3 verbos malditos?.

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La creatividad es la mayor expresión del ser humano.

A través de ella expresa sus emociones, su visión, su forma de ver la vida.

A través de ella no pretende dejar una huella en la vida de los demás, eso es una consecuencia. Sino quiere convertirla en su forma de vivir, en su felicidad… Y si con ello ayuda a otras personas, ¿Qué más se puede pedir?

Pero para desarrollar nuestra creatividad, HAY QUE PENSAR. Y eso no nos gusta nada.

Hace unos días volví a tener un deja vu. En dicha conversación me decían porqué no acudía a determinadas conferencias, en las que a los asistentes les hacían bailar, reírse de forma forzada y darle a una pelota como si fuera un concierto de «Parchís» queriendo volver a ser niños….Que eran lo mejor del mundo. Y quizá para muchas personas les sirven, les ayudan.. pero tengo que reconocer todavía no conozco a una persona que después de 45 minutos de la conferencia, recuerden qué se ha dicho en la misma.

¡Ninguna!.

¿Qué estamos haciendo?

Utilizando «placebos» del tipo que tú quieras para no pensar. Como dicen, para vivir con el «piloto automático», en el que la rutina, saber lo que vendrá es más importante que realmente lo que nosotros pensemos o queramos hacer.

Y ¿Cuál es el motivo?

Que no queremos pensar.

Pensar qué nos gustaría de verdad hacer con nuestra vida…. Con lo que queremos estudiar, con lo que es mejor para nosotros según nuestros intereses… Descubrir nuestro intereses y ver.

Porqué tras pensar, empezamos a ver. Y eso tampoco nos gusta. No nos gusta ver qué quizá hemos «perdido» el tiempo en algo que realmente sabíamos que no iba a llevar a ningún lugar y no hacer lo que nosotros queríamos hacer.

Ver es abrir los ojos, es aceptar lo que hemos hecho y también lo que no hemos hecho. Es empezar a hacernos cargo de nuestras acciones y decisiones.

Si no queremos pensar, no queremos ver, ¿Cómo podemos crear algo?

¡IMPOSIBLE!.

Pero eso de ser autentico, único, inigualable,… mola mogollón. Pero a la hora de la verdad, pensar, ver y crear son 3 verbos malditos que pocos quieren experimentar.

Si no piensas, no te puedes dar cuenta de cómo está yendo tu vida, de tus intereses, de lo que realmente quieres y de cómo ves la vida.

Si no quieres mirar, solo verás aquello en lo que crees. Creyendo que el mundo solo está formado por tus creencias, por aquellas ideas que no te «hacen dudar».

Y con todo ello, nunca llegaremos a crear nada. Bueno podremos copiar, replicar, fotocopiar ideas que nos gustan, ideas que sentimos que nos harán «parecer» diferentes, pero nunca lo llegaremos a ser.

¿Por qué?

PORQUÉ NOS DA MIEDO PENSAR.

Porqué cuando pensamos nos damos cuenta de muchas cosas…

Que queremos otras cosas en la vida y no lo que estamos haciendo hasta la fecha.

Que podemos hacer lo que siempre hemos querido hacer y mientras tanto hemos estado «gastando» el tiempo que no invirtiéndolo en una vida, «cómoda» pero que no nos daba lo que realmente nosotros queríamos.

¿Pero por qué no pensamos?

PORQUÉ EL SER HUMANO ES MUY VAGO.

Damos el poder de nuestros pensamientos a los demás. Creemos que los demás pensarán mejor por nosotros que nosotros mismos. Y lo que estamos haciendo a la larga, es matando nuestra creatividad, nuestras ideas y nuestro pensamiento crítico.

Hablamos del coraje, aplaudimos a historias personales que han conseguido cosas «increíbles» que pensamos que nunca podremos alcanzar, pensar o idear…. ¿Y luego qué hacemos? Dudar de que nosotros podemos hacer algo igual y todo porqué nos da miedo pensar.

¿Pero es fácil pensar?

Desde luego que no.

Y más en un mundo donde las presiones para seguir lo establecido, dónde por mucho que digamos el miedo reina a sus anchas y dónde las modas triunfan sobre la autenticidad.

Dice una frase así de Epíteto «Somos aquello en lo que nos enfocamos». Si no pensamos nos enfocamos en lo que hacen los demás, en cómo piensan los demás, en cómo creen sentir los demás… ¿Y así crearemos algo diferente a los demás?

¡NO!

Si queremos nuestra felicidad, si queremos vivir de nuestra creatividad, si queremos dormir en paz… No tengas al MIRAR, AL CREAR, AL VER, como los verbos malditos que dicen que son.

Contra el «estreñimiento mental»…

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Y yo que pensaba que tras la pandemia, el estreñimiento se iba a acabar.

La gente iría por la calle sonriendo, las calles serían como los años 20, de locura, alegría y diversión.

La gente ya no ocultaría lo que sentía, diria lo que pensaría sin importarle lo que puedan decir los demás, porque saben que la vida es una y hay que vivirla, se trata de sentir, no de mentir.

Pensé que después de la pandemia, por fin haría la gente lo que siempre habían querido hacer, porqué sabían en primera persona que un día puedes estar aquí pero mañana ya no. Que eso de posponer nuestra felicidad cuando nos jubilemos o cuando tengamos dinero no vale, que es ahora o nunca.

Pensé que después de la pandemia, el trabajo no deseado, el que odias los domingos por la tarde y con el que te acuerdas de todos los «familiares» de tu jefe, iba a dejar de ser un estreñimiento «personal y profesional», pero por lo visto sigue siendo igual.

Lo que había dejado de oír durante dos años, «el cagarte en el jefe, el sentirse incomprendido por tu pareja o el acudir a reuniones con amigos que no te apetecen…» cada día lo vuelvo a oír más.

Y no hace falta te lo diga yo sino me crees, solamente mira a la gente paseando por la calle. Callados, sin hablarse entre si, mirando al móvil y sin una sonrisa en sus labios.

Vivimos en un mundo estreñido. Que prefiere vivir en silencio el «dolor» de la infelicidad en su relacion sentimental, en el trabajo y en definitiva en su día a día, mostrar al «aire» su herida y dejar que sane.

Las cosas no han cambiado, las cosas siguen igual, haya pandemia, guerra o una varicela.

Seguimos prefiriendo ocultar nuestras miedos y frustraciones porqué si lo hacemos, pensamos que el panorama será peor que si apostáramos por nosotros mismos, si cogemos las riendas de nuestra vida.

¿Qué hemos aprendido? NADA.

¿Qué soluciones hemos puesto en marcha durante todo este tiempo? NINGUNA.

Pero eso si, hay que leer muchos libros de motivación, hay que ir a conferencias o hacerse fotos con los «gurús» de turno para que los demás vean en redes sociales, que somos unos seres conscientes.

SI lo fuéramos, no usaríamos «placebos» para creernos y hacer creer que somos unos seres de luz, empáticos y en paz con nosotros mismos.

Diríamos:

Durante este tiempo he ido «estreñido» con mi vida, porqué no he hecho esto, no he dicho lo otro y he estado mintiéndome.

Es un método fácil, rápido e indoloro. Porqué no duele, más bien te alivia, reconocer qué ha pasado, qué has estado viviendo.

Seguimos posponiendo nuestra felicidad, nuestros deseos y aún así leyendo libros de la felicidad pensando que así la atraeremos.

Cierra el libro, deja de bailar, de gritar y reconoce a viva voz lo que realmente te pasa Empezarás a notar que el » tapón » que te limitaba, empieza deshacerse.

Pero ahí no ha acabado todo: DEBES PONERTE MANOS A LA OBRA.

No importa si el paso es pequeño, enano o enorme para ti, lo importante que una vez hayas aceptado porqué estás asi, empieces a actuar para que el «nudo» no vuelva a ocurrir.

Este estreñimiento que vivimos es respetable, es aceptable. No todos sabemos gestionar nuestras emociones, no todos tenemos el coraje de ser nosotros mismos ni expresar lo que sentimos cuando lo estamos viviendo.

Es normal. Pero luego no nos quejemos, no pongamos excusas de cómo nos encontramos , cuando realmente todos sabemos cuál es la solución:

RECONOCERLO Y PONER MANOS A LA OBRA.

Cada día creo es mucho más fácil todo. Sin embargo somos nosotros mismos quienes nos da miedo ser nosotros mismos.

¿Qué pasaría si viviéramos en un mundo menos «estreñido»?

A lo mejor estoy hablando de una utopía y siempre haya gente que le interese más, ocultar sus emociones, lo que realmente que quiere y seguir en la situación en la que está. Pero como siempre digo, pero luego no te quejes un día que has sido consciente de lo que has hecho y te lamentas del tiempo perdido.

Porqué el tiempo no vuelve y la frustración siempre permanece.

Contra el «estreñimiento mental», coraje y acción.