¡No persigas al Éxito!

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No creo que haya perdido el tiempo pero cuanto he sudado intentando alcanzar el éxito.

Ya podía ser el éxito amoroso, el empresarial o el de las redes sociales,… siempre iba detrás del éxito.

Pero lo peor de todo es que nunca llegaba a alcanzarlo.

Intentaba alcanzar lo establecido, lo que en esos momentos estaba de moda, lo que los demás esperaban de mí, para con ello tras cruzar la meta, sentir que era una persona de éxito.

Pero nunca llegaba a dicha meta.

Alguna veces veía la meta, veía que llegaba el amor, veía que alcanzaba un puesto de trabajo que podría reconocerme ante los demás como una persona de éxito… Pero nunca llegaba a cruzar la meta.

Durante todos estos años he conocido muchas clases de éxitos y muchos de ellos venían con la etiqueta de «experto en..». Pero también he conocido a muchas personas que se les tildaba de «exitosos». Unos por sus apariciones en televisión, otros por sus libros o sus conferencias …. Y muchos de ellos a día de hoy, ni están ni se les espera.

Lo que hoy consideramos éxito «canciones tipo Rosalía», lo que a día de hoy nos apasionan las conferencias que hablan de actitud y de la felicidad o lo que nos asombra cuando nos dicen que conociendo a nuestro cerebro, empezaremos a ser una persona de éxito… Esto unido a nuevos conceptos de pareja, de éxito, de trabajo… Hace que nos volvamos «locos» buscando ese éxito. Ese éxito en el que los demás nos digan que somos «tendencia», que menudo éxito tenemos en el amor o que somos unos profesionales de éxito.

Pero yo te pregunto: ¿Tú crees que al año que viene nos acordaremos de muchos de estos éxitos? Yo creo que NO, al no ser que acudas a Spotify a la lista de tus canciones guardadas.

El éxito no es algo lineal como algunos «gurús» con sus cursos express nos hacen querer entender.

El éxito va, gira, vuelve a un lado, se esconde y luego vuelve por el otro lado.

La fórmula del éxito NO LA TIENE NADIE.

Nadie que te diga que te ofrece la fórmula del éxito la tiene y más bien te recomendaría una cosa, SAL CORRIENDO.

Pero nos hemos «tragao» que la misión del ser humano es PERSEGUIR EL ÉXITO.

Algo que nunca llegarás a alcanzar porqué como te he dicho, nunca lo alcanzaras.

Correr detrás de algo que no alcanzaras ( bueno claro que lo podrás alcanzar, mintiéndote a ti mismo y a los demás, inventándote títulos, comprando seguidores en Instagram y si los demás se creen lo que proyectas) y lo que único que haces es cansarte, frustrarte y pensar que tu vida ya será por el resto de los días, serás tildado como un fracasado.

¿Pero quién es más fracasado en la vida: quién sigue el fracaso y sabe que nunca será como el grú de turno, que no quiere ser como los demás le dicen que debe ser pero lo aparenta o aquella persona que no persigue un éxito instaurado, sino que persigue SU CONCEPTO DE ÉXITO?

Seguro que mucha gente pensará que mola más la 2 opción, es más autentica, más duradera pero que… la otra te aceptarán más rápidamente, estarás a la moda y ya tendrás tiempo de buscar tu éxito en el tiempo libre o cuando te jubiles.

Qué pena mentirte a ti mismo dando más poder a los demás que a lo que tú quieres, ¿No? Pero eso si que no nos digan que no somos felices, de éxito y auténticos, cuando en realidad lo que somos una copia de la sociedad, de las modas y «súbditos» de los miedos.

Una persona que CREA su éxito, no lo persigue, lo Crea. No va detrás de NADA, sino que lo va construyendo y muchas veces, lo que produce es innovación en algo que ya estaba hecho.

¿Cuesta más? Si.

¿Hay más duda? Si.

¿Te empoderarás? Desde luego.

¿Te sales del rebaño? Ni lo dudes.

Pero no vas detrás de nada que no alcanzaras..

No depende de las modas pasajeras, dependes de tu actitud, creatividad, curiosidad, coraje e ilusión…. DEPENDES DE TI.

Pero no quiere decir que lo vayas a conseguir, superar esa meta si o si, pero lo que si te aseguro que;

.- cada día de esfuerzo, constancia y caidas, desarrollaras tu talento,

.- te darás cuenta de lo que eres capaz y que estabas convencido de que no.

.- Desarrollaras tu quietud. Quizá tus nervios eran por qué no hacías lo que tú querías hacer, pregúntatelo.

.- Conocerás tu felicidad, no la que digan los demás, SINO LA TUYA.

Recuerda que no es mismo perseguir el éxito que crear TU éxito.

Apunten, Disparen y No Acierten…

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Nos pegamos la vida queriendo acertar el tiro..

Como bien dice Paulo Coelho en su libro «El camino del arquero» nos pasamos la vida queriendo apuntar bien, pero sobre todo que acertemos el tiro, ya que sabemos que no lo volveremos a intentar de nuevo.

Queremos el éxito, la felicidad, el amor, al primer tiro…Sino ya tiraremos la toalla para no volverlo a intentar más.

Pero luego cuando vemos que alguien ha dado en el blanco que nosotros queríamos dar, en vez de preguntar cómo lo ha hecho, querer que nos enseñe, en definitiva, preguntar cómo lo ha conseguido.. lo echaremos por tierra, lo criticaremos y hasta en alguna ocasión inventaremos algún «bulo» para desprestigiarlo.

¿Pero por qué erramos?

Porqué nuestros intentos no son fuertes, no están enfocados y son débiles. Suelen ser tiros basados en modas, en el de la marca personal, en el del copy, en el del coach… Modas que pensamos que nos harán ser una persona de reputación intachable, con muchos seguidores en Redes y que nos lloverán las ofertas de trabajo…al igual que nos ha dicho nuestro profesor que le pasa a él.

Pero cuando nos damos cuenta que aun habiendo hecho lo que nos decían que teníamos que hacer, no conseguimos resultados, acabamos echando la culpa a los demás, cuando en realidad la has tenido tú mismo.

Pensamos que no habremos cumplido alguna norma , que nos habremos saltado algún paso, que no teníamos la misma actitud que nuestro «mentor», pensamos chorradas…cuando en realmente estábamos haciendo algo en lo que no creíamos de corazón y solamente lo hacíamos por desesperación.

¿Por qué?

Porqué cuando tú lanzas un tiro fuerte, recto, bien equilibrado, transparente y a mayor velocidad es cuando es un tiro basado en tu pasión, en lo que sientes, en lo que quieres y no en lo que los demás dicen que es cool.

Cuando tú lanzas un disparo así, no tienes miedo errar, solo tienes ganas de disfrutar. De disfrutar a dónde te lleva el tiro. Cuando tienes haces lo que no sientes, tienes miedo a dónde te llevará o las consecuencias que tendrá.

Cuando tu lanzas un disparo en el que crees lo haces con el alma, sabiendo que puedes errar, que no puede llegar hasta donde tú querías, pero sería peor no hacerlo sabiendo qué es lo que realmente quieres hacer.

Hablamos de motivación, que la gente va la gente sin pasión. Y desde luego que es así, a pesar de ser verano, las calles de las ciudades están en silencio, la gente no habla, las miradas parecen perdidas y faltan risas.

¿No será que su día a día está falto de motivación y pasión? ¿No será que realmente querrían lanzar el disparo a lo que quieren pero por X o Z no lo hacen?

Cuando haces las cosas desde el alma, sientes que AHORA es el momento para ese disparo. Te podrá llevar al éxito o no, pero siempre te llevará a un lugar diferente al que te encuentras en ese momento. Y no esperaras a jubilarte para dar un tiro que quizá ya no esté esperándote jamás.

Siempre había sido una persona que si no alcanzaba el blanco sentía que era un fracasado. Y estaba muy confundido. Queda muy «coach» pero fue cuando uno cambia la perspectiva de meta por el de camino, el desarrollo es mucho mayor.

Si pensaba en la meta y ni la rozaba en el primer intento, sentía que era un fracasado. Cuando seguía probando diferente métodos para llegar a ella tras las experiencias obtenidas, he conseguido en mi vida metas que jamás pensaría que llegaría a ellas.

La meta es el mayor enemigo del ser humano.

No me considero escritor, no me considero gestor de eventos, no me considero una persona realizada…por qué no he llegado a ninguna meta y echarme a dormir. La vida es un camino que debes recorrer y cada meta que solo una parada para disfrutar y seguir adelante subiendo la cuesta llamada vida.

Cada meta es una parada para reponer fuerzas y seguir. Nunca para dormirte hasta que te llegue el día que te digan que tienes que subir para arriba.

Cuando caminas hacia la meta, jamás olvides lo que hay a tu alrededor. No por tener una meta tienes que estar obsesionado con ella. Yo tenía la obsesión de trabajar en Madrid en el mundo de las finanzas pero fue el darme cuenta por el camino que había otras cosas y disfrutarlas, me llevo a cambiar el rumbo de la meta.

No se trata de enfocarse en una meta como una obsesión sino de disfrutar del camino y dejarte llevar. Lo digo por experiencia propia.

La verdad que no soy futurólogo ni pretendo serlo. ¿Por qué lo digo? Dicen que después del verano, vendrá el invierno como dicen en «Juego de Tronos«. Momentos en los que la incertidumbre será mucho más palpable y que la creatividad será más que nunca necesaria.

Lo sabemos y lo peor de todo es que no haremos caso. Nos centraremos en lo superfluo, en el qué dirán, en el esperar a que «pase todo y sin hacer nada»…

Nos encanta enfocarnos en el «postureo», en lo superfluo, en el tamaño de nuestras redes sociales… cuando realmente lo que queremos expresar a los demás y nos da miedo pedir:

.- Gente de verdad, serenas de corazón. Coherentes.

.- Que aproveche los malo momentos como una oportunidad y no como una decepción.

.- Que sean curiosas y no se dejen de preguntar a pesar de su éxito o del qué dirán.

.- Con pensamiento crítico y no piensen como los demás.

.- Que se arriesguen, se caigan y se levanten mucho más sabios por la experiencia vivida.

.- Que enfoquen su energía en lo que creen y quieren, no en lo que destestan.

En definitiva, todas estas personas tendrán una cosa en común, apuntarán siempre a su blanco con creatividad , originalidad y pasión.

¿Y eso no producirá desarrollo a las personas y con ello a la sociedad?

Con los años, (tengo 43) se van yendo gente de nuestro lado que no quieres, no esperas o esperas. Y cada vez tengo una idea en mente respecto a esa situación:

La vida es el arco que tenemos para enfocar el blanco.

Depende lo que hagas con tu vida, así será el resultado de tus intentos.

Embellece tu arco con tus pasiones y los blancos aparecerán.

Quizá no aciertes a la primera, pero si sabes que es tu blanco, seguirás intentándolo durante disfrutas del camino.

Tú decides.

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¿Tienes futurofobia?

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Futurofobia: Dícese de la enfermedad que sufrimos en silencio que a través de los síntomas como no hacer nada aun quejándonos de la situación que tenemos, produce miedo al futuro pero sin acción alguna al respecto.

El ser humano sigue paciendo una enfermedad que le limita, la futurofobia.

Tenemos miedo al futuro que:

.- Le dejaremos a nuestros hijos con el medio ambiente que estamos matando.

.- Que sería dejar a nuestra pareja que no nos sentimos felices con ella.

.- Que sería dejar un trabajo que no nos llena, sino más bien nos limita y amedrenta.

.- Decir lo que sentimos y todo lo que se pueda producir cuando lo oigan

.- A hacer lo que queremos hacer y sientan que hemos defraudado a muchas personas que tenían las expectativas puesta en nosotros.

.- Puede producir el ser y no el dejar de aparentar ser.

Otro síntoma de esta futurofobía es quejarnos.

Nos quejamos de lo que estamos viviendo. Nos quejamos y gritamos a los 4 vientos que no nos merecemos lo que estamos pasando. Nos lamentamos imaginando qué puede pasar si seguimos así…

¿Pero qué haces al respecto?

¡NADA!

Con estos dos síntomas puedo asegurarte que tienes futurofobia.

Son personas que durante mucho tiempo siempre les estarás oyendo el mismo tema, sus quejas, lamentos, miedos y sollozos ante una situación que están pasando. Pero cuándo les preguntas o «recomiendas» que hagan tal o cual cosa, sin preguntar cómo se haría, sin darle una oportunidad… lo primero que hacen es responderte con frases así: «¿Estás loco o qué? Yo jamás podría hacer eso…». Una confirmación aún mayor que reafirma que está sufriendo la FUTUROFOBIA.

¿Pero la sociedad padece futurofobia?

Yo creo que sí. Y desde luego sin generalizar.

A día de hoy sigue habiendo una pandemia entre nosotros, una guerra, una crisis global…. Y aunque nos quejamos, lamentamos por lo que estamos pasando, por lo que puede venir….¿Pero qué estamos haciendo?

Dejamos que los demás tomen las decisiones y así si se confunden, ahí si les echaremos la culpa cuando en realidad tendríamos que haber cogido la «sartén por el mango» y empezar a crear, a hacer y a solventar el problema que tenemos.

Y seguro que habrá gente que dirá: «David, pero el tema de Ucrania nosotros no podemos hacer nada, el tema de la inflación no podemos hacer nada…» y estoy de acuerdo. Pero quiero añadir, ¿tienes un negocio? Y ¿en serio no puedes hacer nada contra la inflación, contra el miedo a cerrar con tu creatividad para salir adelante? Nada más que añadir.

Creemos que no podemos hacer nada porque el problema es demasiado grande, por qué no tienes herramientas para solucionar el tema.

El miedo hace el problema más grande. Hagámoslo más pequeño y seguro que nos sentiremos con capacidad de hacer y sacar soluciones al respecto.

Sacaremos el coraje para solucionar el problema y cambiar la actitud con el futuro.

Sé que mucha gente dirá ahora: «Vive el presente» es la solución. Estoy de acuerdo, mientras estamos pensando en lo que estamos viviendo o creemos que estamos viviendo, en las consecuencias que pueden pasar… no estamos viviendo el presente. Y ahora la moda es vivir el presente, no pensar más. Algo que hace que hecha «la ley hecha la trampa». Cuando solo piensas que estamos viviendo el presente, no afrontamos el problema, la ambición, la curiosidad .. y por lo tanto no hacemos, solo creemos que sentimos, vivimos, no pensamos.

La futurofobia es la enfermedad que deja dormida a la sociedad. Una sociedad que ve las noticias, se lamenta pero no hace nada por cambiar la situación ( y no te digo de coger una escopeta ), sino de hacer algo, por pequeño que sea.

La futurofobia nos adormece, si queremos crear, si queremos la felicidad de verdad, si queremos un desarrollo, debemos despertar.

¡NOSOTROS somos quienes atormentamos al pasado….!

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…Somos nosotros quienes lo atormentamos intentando volver a él.

Si nos damos cuenta, muchas peliculas tienen un nexo en común:

EL PASADO SIEMPRE ATORMENTA.

Ya puede ser de amor, de terror o de lo que sea, …siempre hay una escena que hace que el protagonista sueñe con el pasado, se sienta atemorizado porque vuelva a ocurrir el pasado o le está «jodiendo» la vida porqué no para de pensar en el pasado.

El pasado siempre tiene la culpa.

Tiene la culpa de nuestra infelicidad, de que no hayamos conseguido esa meta que nos habíamos propuesto, que nuestra relación de pareja se haya ido al garete o que estemos sin trabajo todavía porqué dijimos NO esa propuesta de trabajo cuando estábamos luchando por conseguir nuestros sueños.

Si nos damos cuenta, cuando tenemos un problema , uno de los causantes, siempre es el pasado.

El que nos impide que seamos felices, que no nos abramos a los demás o que no hayamos alcanzado el éxito.

Para un momento chaval y echa un vistazo de forma «real» a ese pasado al que tanto le echas la culpa de lo que te pasa.

Y hazte estas preguntas con la verdad por delante:

.- ¿Realmente el pasado tiene la culpa de tu infelicidad?

.- ¿Realmente esa situación que te paso ya hace tiempo hace, realmente fue cómo dijiste que fue o hablas según tu ego e intereses?

.- Si hay otro protagonista en tu infelicidad, ¿Ya se le ha olvidado el tema en cuestión? ¿Seguís hablandoos pero tú no olvidas lo que ocurrió?

.- Si ha pasado tanto tiempo, ¿Por qué sigues dándole vueltas al pasado, a algo que ya pasó?

¿Quieres las razones?:

1.- Porqué no saliste ganador de la situación y tu EGO te lo reclama una y otra vez que intentes solucionar el tema. O no alcanzaste tus exceptivas y aun habiendo pasado tiempo, te crees en el derecho de exigir una «Indemnización» al pasado.

2.- Porqué aunque los políticos llevan dos años diciendo que seamos responsables con las medidas, no eres responsable ni quieres serlo de tu vida. Si hasta la fecha te ha ido mejor quejándote, yendo de victima, ¿Por qué olvidarme de algo que creo que me hizo daño y aún no me han pedido perdón? Mejor que venga alguien y nos «cuide.

En definitiva, que aunque tengamos pelos «allá bajo» y el DNI piense que somos ya mayores de edad, seguimos actuando como niños cuando no conseguimos lo que creíamos que íbamos a conseguir.

Y por eso, echamos la culpa al pasado, porque no queremos avanzar, no queremos aprender de lo sucedido y mirar adelante.

Creemos que la vida es solamente lo que nos ha ocurrido y lo que no nos ha ocurrido. Pero mientras tanto, la vida sigue, la gente se olvida de lo que ha ocurrido, tiene otros intereses y hasta algunos hasta aprenden de lo ocurrido.

Hablamos de creatividad, de la necesidad de hacer las cosas diferentes porqué los resultados de antes ya no nos sirven, pero seguimos creyendo en el pasado éramos más felices, que teníamos más dinero o más delgados.

Del pasado debemos aprender para crear, para innovar, para avanzar. Pero nunca nos debemos comparar con él. Porque siempre creeremos que estamos peor en el presente que en el pasado.

Ya podemos estar con trabajo, ya podemos tener pareja, ya podemos ser considerados influencer, ya podemos haber conseguido lo que sea, que siempre pensaremos que en el pasado estábamos mejor, que fueron mejores momentos… Y todo eso nos hace deprimirnos, pensar dudar de qué hemos hecho con nuestra vida y creer que no tendremos el futuro que nos merecemos.

Señores el pasado nos ha llevado hasta donde estamos. Con nuestros éxitos, con nuestros fracasos y con repetición de acciones que pensábamos que no íbamos a volver a hacer…

Somos la consecuencia de lo bueno y lo malo, no solo de lo negativo y lo peor.

Pero ahora que estamos en el presente, ¿no podemos sacar algo positivo de lo que creemos que fue negativo?

Eso es creatividad también …

Eso es empoderarte…

Eso es aprender del pasado, darle gracias por lo que fue y no pudo ser y seguir adelante. Sabiendo que TÚ NO ERES ese pasado, sino que eres mucho más.

Uno de los hándicap que nos hace creer y ponemos como excusa que no eres ni serás creativo, es el pasado. Porqué habremos tenido algún fallo, se habrán reído de nosotros o lo que quieras… Pero claro que eres creativo, solo que no tienes que volver al pasado negro que crees haber tenido. Si no verlo como una suma de oportunidades para aprender y descubrir qué no habiendo las cosas cómo creías que tenías que haberlas hecho, porqué no fueron como pensabas, ahora puedes hacerlas de otra manera, porque has aprendido del pasado y no has dejado que te atormentara.

Si no que lideras tu presente con lo que has aprendido de tu futuro.

¿A qué ya no veras el pasado de la misma manera?

NOSOTROS somos quienes atormentamos al pasado. No es el pasado quién nos atormenta a nosotros.

¿Qué solemos hacer cuando nos quejamos de algo?

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Hoy es trending topic en redes sociales un alegato de un presentador en el que comenta que los politicos nos han tratado por tontos.

Nos han tratado por tontos por su forma de gestión, por sus idas y venidas y por su falta de decisiones.

Nos han tratado por tontos y ahora nos quejamos.

Ahora gritamos que nos han tratado por tontos.

Gritamos a los 4 vientos que no estamos de acuerdo con lo que han hecho con nosotros. Que nos merecemos un respeto porque somos ciudadanos. Queremos nuestros derechos, queremos nuestra salud mental, el poder salir por ahí y llegar a casa a las 5 de la mañana como cubas…

Gritamos muchas cosas…. ¿Pero qué suele hacer normalmente el ser humano al respecto cuando se siente maltratado?

¡NADA!.

Mañana la noticia será que han llegado los Reyes Magos o que tu «gurú» le ha tocado la lotería.

Mañana ya nos hemos olvidado de todo. Mañana lo que exigíamos ya será historia.

Y todo, ¿Por qué?

Porqué no tenemos el ademán de luchar, de salirnos de lo establecido, de esforzarnos realmente por lo que queremos, por lo que sentimos. A cambio preferimos quedarnos como estamos, que «creemos que no estamos tan mal».

Y no solo estoy hablando de esta situación que estamos viviendo con el bicho llamado Covid-19. Hablo en general, nos quejamos mucho, pero hacemos poco para cambiar la situación.

Sabemos que nuestra pareja nos trata como tontos y nosotros aún seguimos ahí.

Sabemos que nuestro «jefe» es un déspota, por llamarlo finamente. Pero no nos vamos del trabajo a pesar de nuestros enfados y lloros porqué…

Sabemos que tenemos que cambiar, que las cosas no son como pensamos… Pero eso de cambiar si eso, lo dejamos para otro día.

Sabemos que nos están tratando por tontos. Quizá porqué estamos siendo demasiados buenos, quizá porqué nos interesa o vete a saber, quizá queríamos creer, quizá no queríamos sentirnos solos o creíamos que estaba realmente enamorada de nosotros.. …. En resumen, por querer creer, creer que sabrían más que nosotros, por confianza en la otra persona o por necesidad, hemos llegado a la situación que se «nos han hinchado los eggs».

Tranquilo, está genial que haya abierto los ojos y te hayas dado cuenta que no quieres dicha situación. Te aseguro que otros, aún sabiendo lo que están viviendo, se lo callan y siguen aguantando , porque creen que les interesa más «que se aprovechen de ellos» que no dar un paso adelante y dejar a un lado esa situación.

Felicidades, has reconocido que no te gusta como te están tratando. Pero también tienes que reconocer que parte de la culpa es tuya, ¿eh?. Claro que si, no eches la mierda al resto, que también tienes culpa. Quizá por confiar más de la cuenta, por no hacer esa pregunta que hubiera cambiado la situación,… has llegado hasta donde estás a día de hoy.

¿Seguimos?

En estos momentos te encuentras en una texitura:

.– No hacer nada, no decir una palabra más alta que otra y seguir con la cabeza baja aguantando el chaparrón.

¿Cómo suele acabar estas situaciones? Seguramente tú peor de cómo estás ahora y la otra persona con una sonrisa de oreja a oreja sin esa sensación de haber hecho las cosas mal.

Pero si optas por esta opción, lo respeto.

Pero eso si, NO TE QUEJES SI NO QUIERES HACER NADA AL RESPECTO.

Es respetable que no quieras hacer nada porque satisface algún interés, porqué quieres llevar tu vida de siempre o lo que sea….pero a partir de ese momento, no te quejes. Has tomado una decisión y tienes que consecuente con ello. Si sigues aceptando la situación, ¿No te irá tan mal, no?

.– Parar. Pensar qué quieres realmente y quizá salirte de esa relación.

También puede pasar que esa persona no se daba cuenta. Puede pasar. Si Messi se fue del Barca, a día de hoy puede pasar cualquier cosa. Pero ante todo para y piensa qué es lo que quieres realmente en tu vida. Sabes que NO quieres. Pues qué quieres es más fácil expresarlo. Y si sientes que tienes que «abandonar esa relación» es lo primero que tienes hacer.

Pero si sabes que NO quieres en tu vida y sigues «aguantando» esa situación, el problema es tuyo, seamos claros. No lo olvides.

Pero ¿Sabéis una cosa? Que por mucho que hablemos de felicidad, de responsabilidad ( he oído la palabra más en estos dos años que en todos mis 42 años ), de resiliencia, del despertar espiritual, de madurar, de muchos términos que inundan las redes sociales… ¿Qué acabamos haciendo?

QUEJÁNDONOS Y ESPERAR A QUE SEA OTRO A QUIEN DE EL PASO ADELANTE QUE SOLUCIONE NUESTROS PROBLEMAS.

¿Hacemos algo cuando algo no nos gusta?

VOMITAR EN REDES SOCIALES NUESTRA RABIA Y FRUSTRACIÓN, CAGARNOS EN LA CENA DE NAVIDAD POR NUESTRA VIDA DE MIERDA Y SI SALE EL POLITICO DE TURNO, DESEARLE EL MAYOR DE LOS MALES.

Y mañana volver a hacer lo mismo.

Seamos sinceros, SOBREVIVIMOS DORMIDOS EN ESTE TRAYECTO LLAMADO VIDA.

Pero cada opción es muy respetable… Sin embargo hablamos mucho de resiliencia, pensamiento en grande y leyes de atracción… Y mientras tanto, el problema está sin solucionar.

¡Menos quejas y más hechos! Quizá así conseguiríamos todos juntos esa «idea» de sociedad que tenemos…

¿Y tú qué haces cuando te quejas de algo?

Hoy es el 1º día. ¿Y mañana? También.

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» Cada salto en el vacío es una cuestión de fe, nunca nada se repite como la primera vezcanta Fito Paez.

Y así lo creo, todos los días debemos ser vírgenes.

Nos reimos de las personas que están haciendo algo por primera vez. Más miedo me daría saber qué estás haciendo algo por última vez.

Nos pasamos la vida haciendo las cosas en función de los resultados que hemos obtenido anteriormente.

Empieza septiembre y volvemos a hablar de los hábitos. De la depresión posvacacional, de cómo enfrentar el final de año o reinventarte profesionalmente.

Hábitos que no hemos conseguido implementar en nuestra vida desde aquel Enero en el que íbamos con dos copas de más.

Es decir actuamos en función de los resultados que hemos obtenido en comparación a Enero. Pero sigo.

Compramos la ropa o productos que nos han dado ya buenos resultados.

Lo vuelvo a repetir, actuamos en función de la comparación.

Hablamos con una persona o nos ponemos a salir con una pareja, porque la comparamos con otra pareja que tuvimos, con un cantante famoso que siempre nos ha gustado y se parece a él.

Seguimos tomando decisiones en función de comparaciones.

Basamos nuestras decisiones tras los resultados de haber comparado situaciones.

Si el resultado anteriormente fue bueno, repetimos o vamos a hacia algo que se parecía, creyendo que se repetirá el mismo resultado.

Si el resultado tras haberlo comparado, no es agradable, desechamos la oportunidad. Ya puede ser la oportunidad de nuestra vida, que decimos que NO de una forma rotunda.

¿Dónde queda hacer las cosas por primera vez? ¿Dónde quedan esos nervios de la primera vez? Pero sobre todo, ¿Dónde queda la creatividad y la innovación en nuestras vida por hacer algo por primera vez?

¡¡Qué lo haga otro, yo hago lo que conozco y lo que creo que me dará los mismos resultados que he tenido o espero!!.

Todos los días, en algún momento nos estamos comparando con algo que ocurrió en el pasado.

Con una relación rota, con una mala experiencia en el trabajo o una mala contestación por parte de un familiar.

Sea como sea la comparación, siempre salimos perdiendo.

¿Por qué?

Porqué no daremos una oportunidad a esa posible primera vez.

A esa primera vez de decirle te quiero a esa persona que nos tiene loco como nunca nadie lo habia conseguido. A ese pedir perdón al que no estás acostumbrado por tu ego. A ese curso que siempre te ha apetecido hacer pero por el miedo al qué dirán siempre lo posponías En definitiva, a la primera vez de apostar por ti, por tu paz y felicidad.

Y todo porque comparamos nuestros resultados futuros con nuestros fracasos pasados.

¿Y quién leches nos dice que siempre se van a repetir? ¡NADIE! Pero lo que pasa que el miedo nos ha ganado la partido, hemos dejado que nos gane ya que no confiamos en nosotros mismos y ni mucho menos en nuestras posibilidades.

Recientemente leía que una de las claves del éxito de Amazon a través del libro «Cada día es el primer día: Todos los secretos del éxito de las empresas más innovadoras«, es que uno de sus valores principales es que cada día era el primer día para ellos.

¿Por qué si es una empresa que puede vivir de las rentas sigue pensando que todos los días es el primer día?

  • Para no dormirse en los éxitos ni macharse en los fracasos pasados.
  • Para pensar continuamente en cómo hacer las cosas mejores.
  • Para vivir continuamente en la incertidumbre. Característica por antonomasia de un mundo actual.
  • Para no dejar de desarrollar nuestra creatividad.
  • Para desarrollar nuestra curiosidad.
  • Para que el miedo no te gane la partida ante las oportunidades de crecer.

Podría seguir enumerando beneficios de tener una mentalidad virgen en cualquier aspecto de tu vida.

Podría decirte muchas cosas más, pero si no las vives tú, por mucho que te diga yo, poco lo podrás confirmar.

Cada día nacemos vírgenes, puros de pecado y al despertar solo pensamos en ayer, cometiendo el mayor de los pecados.

Recuerda:

CADA DÍA ES EL PRIMER DÍA. Y me da igual los años que tengas o lo que hayas vivido, cada día es el primer día. Haz siempre algo por primera vez. Y no te dejes llevar por el ego de creer que ya sabes qué es o qué va a ocurrir porqué crees que ya lo has vivido.

Ser virgen el resto de tus días es ver la vida con ingenuidad, es fijarte en los detalles, es ver la vida con los ojos de un niño,… Pero no, es mucho mejor creer que no sabemos todo, pero luego pasa lo que pasa.

¿Y tú qué vas a hacer hoy como primer día?

Se virgen el resto de tus días.

¡La Vulnerabilidad también Marca!

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«Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porqué la vulnerabilidad es una marca de existencia» decía Simon Well

Mi madre siempre me ha enseñado que en el término medio está la virtud.

Pero vivimos en una sociedad que si no eres de unos, eres de los otros. Y así nunca alcanzaremos ningún avance, más bien luchas fratricidas.

Últimamente estamos viendo en los medios de comunicación que se habla mucho de la salud mental gracias a la deportista Simon Biles. Que pena de país, tiene que venir alguien de fuera para recordarnos temas que nosotros tuvimos con consecuencias mucho más tristes, pero que nos olvidamos rápidamente.

Hablamos de la importancia de la sicología, de no ir al psiquiatra cuando nos hemos dado cuenta que tenemos un problema, sino antes, de hablar de nuestras emociones y de gestionar la presión que podamos sentir. Yo no soy psicólogo ni mucho menos siquiatra, solo soy un chico de Zaragoza que durante 10 años escribe lo que siente en cada momento. Pero una cosa déjame decirte una recomendación, un psicólogo en tu vida ayuda y bien.

Pero si quiero hablar de un tema que alguna que otra vez he escrito y que está relacionado con este tema, La Vulnerabilidad.

La educación que hayamos podido vivir, ser hombre o mujer y miles de circunstancias alrededor, llegamos a la madurez, no queriendo mostrar nuestros sentimientos, no queriendo mostrar nuestras emociones.

¡No queriendo ser ni sentirnos vulnerables ante los demás!.

Nos han dicho que tenemos que ser perfectos, que tenemos que dar resultados siempre en todo lo que hagamos, que tenemos que ser felices y lo mejor de todo, mostrarlo a los demás para que vean que es verdad ( o al menos se lo crean). Y eso de las emociones, que eres imperfecto, que te pasa algo, «te lo comes«, porque sino se reirán de ti, te dirán blando y ni se te ocurra llorar. En este momento siempre me acuerdo de la canción de Miguel Bosé: «Los chicos no lloran solo deben pelear».

Pero para el carro. No estoy diciendo que ser «vulnerable» es llorar más que Bustamante en Operación Triunfo. NI tampoco que nadie te pueda decir absolutamente nada porqué eres vulnerable.

¡No te flipes!

Estoy diciendo que ser vulnerable es mostrarse uno mismo siempre, SER INTEGRO. Es llorar cuando algo te emociona de verdad aunque tengas delante de ti al Director general de tu empresa, Es responder lo que sientas cuando te hacen una pregunta, no respondiendo lo que le gustaría oír a la otra persona.

¿Por qué está tan de moda ahora la vulnerabilidad cuando en realidad es la integridad de la persona en si? Porqué nos hemos pegado la vida pensando que somos héroes, que podemos con todo, que importa más la razón que el corazón y a la 1 de cambio, cuando vienen mal dadas, no tenemos ni pu… idea de gestionar nuestras emociones.

A eso se llama vulnerabilidad, cuando en realidad es que la vida te ha dado una ostia para que dejes e ir de «chulito» y vayas de lo que eres, «un ser humano». Pero bueno, una etiqueta más.

En este mundo de redes sociales, esta lucha contra la imperfección se ha hecho aún más visible. Con frases como «no tienes que ser un buen profesional, tienes que parecerlo.. Usa estos filtros de Instagram para que no se te vean esas arrugas, haz fotos de todo lo que hagas, que se te tiene que lucir todo lo que haces…» La ultima frase me lo dijo una persona que al dia siguiente decía que se quería quitar de redes sociales, en fin.

Todo debe ser perfecto, tienes que emanar éxito aunque mientas en lo que estás diciendo a tus seguidores… Eso no importa, lo importa es el like, que te compren y como un martillo pilón les metas tu mensaje a tus fans queriendo que no se olviden de él y mucho menos se vayan con «otro».

Hay que conseguir resultados desde la razón, ¿Desde la emoción? ¡¡NUNCA!! Buenos desde la manipulación, quizá.

Pero eso si, luego hay que tener una marca personal autentica, ¿Y la autenticidad no es también vulnerabilidad?

La verdad que no entiendo la incoherencia de muchos gurús de hoy en día.

Con esta situación, eso de mostrar nuestras emociones, eso de decir que lo estamos pasando mal… lo dejamos para las noches cuando nadie nos ve y solo nuestra almohada aguanta nuestros lloros.

Vivimos en un mundo donde la razón y la imagen están ganando la partida a la emoción. Y claro luego pasa lo que pasa, que hay más muertes por suicidios que por accidente de trafico. (Qué conste que todas las muertes son iguales de importantes, vengan de donde vengan).

Como en todo hay gente que lleva todo al extremo. Mostrando en redes sociales situaciones de lo más personales que deberían , a mi forma de ver, quedarse de puertas para adentro. Como exponer problemas que deberían tratar profesionales expertos y no tus seguidores en redes sociales. Y algunas hasta muestran situaciones falsas, ¿Por qué? ¿para dar pena? ¿para hacerse la victima? Me da igual el motivo pero usar desgracias para aumentar los seguidores siempre me ha parecido lo más rastrero del ser humano. Pero allá cada uno.

Vivimos en una sociedad en la que si no eres un Super Héroe de los negocios, del marketing, de la marca personal… eres un fracasado. Tienes que parecer, eso de ser, no importa. ¿Y tus emociones? Eso déjalas para ti y tu almohada.

Todo lo basamos en los resultados. ¿Las emociones? Mejor las dejamos para casa dónde nadie nos vea y sepa qué nos está pasando, qué nos ocurre o qué pensamos de verdad.

Desde luego que seguimos a la gente por sus resultados; o bueno lo que dicen que han conseguido. Desde luego que contratamos a la gente en función de las expectativas que pueden generar en nuestra empresa. Es decir, nos sigue importando mucho más la titulitis, lo que dicen de esa persona, que realmente quién es esa persona de verdad, emociones incluidas Luego si hay que despedirlo ya echaremos la culpa a la responsable de RR.HH. Pero bueno… por mucho que hablamos de felicidad en la empresa, en la sociedad, nos sigue importando más las expectativas que puede generar esa persona que no quién es de verdad.

Y lo vuelvo a repetir , no estoy diciendo que ahora nos tengamos que exhibir nuestras emociones sin parar. Porqué más bien estamos haciendo espectáculo que no ayudando a los demás. Sino lo que estoy diciendo que durante toda la historia de la sociedad y del mundo empresarial, la vulnerabilidad ha tenido una papel importante a la hora del éxito de personas, marcas y sociedades Y no solo dependiendo solo de los resultados.

Y no hace falta irnos años o siglos atrás para ver qué pasó y cómo pasó, a día de hoy lo estamos viendo con muchas empresas que están mostrando su sensibilidad/vulnerabilidad a la hora de contratar gente de una determinada edad, que han ayudado a gente desfavorecida ( y sin fotografías que lo testimonien) o que gracias a mostrarse vulnerables y no desde su despacho lleno de fotos de éxito, han reconocido estar pasando malos momentos y sus clientes, proveedores ayudarlos a salir adelante porqué creían en el proyecto, en lo que proyectaban o generaban. Y sobre todo porque su vulnerabilidad/sensibilidad les había ayudado antes que ellos tuvieran problemas.

Seguimos pensando que una marca tiene que dar resultados de forma racional, a través de un método o una fórmula. ¿Y dónde dejamos las emociones? Que si, que está claro que no hay que hacer un espectáculo, porque sino la delgada línea entre la verdad y la manipulación, es muy delgada. Totalmente de acuerdo.

Hablamos de que todos tener un propósito en la vida, luchar por algo. ¿Pero dejamos las emociones a un lado?

¿Las familias cómo se crean? ¿Sólo con resultados? ¿O con emociones también?

Podrás ofrecer mucho a una empresa y dar resultados, Pero si cuando están las cosas mal no eres empático, ¿Para qué sirves? ¿Qué tenemos que ser todos como Cristiano Ronaldo, el mejor, el que más goles mete, el que más ego tiene pero de empatía poca?

Puedes tener una marca que ofrezca el éxito a la mayor rapidez posible. Pero si luego a la hora de formar no tienes una pizca de sensibilidad , ¿Para qué sirves?

Creo que estamos en una vorágine de resultados y éxito que nos está haciendo perder muchas cosas por el camino y una de ellas son las emociones.

Lo vuelvo a repetir, no se trata de manipular a las personas a través de tu «papel vulnerable»

Pero si creo que una marca empresarial o personal , es la suma de resultados y de emociones. Porqué si hablamos de felicidad en las empresas, en la sociedad y solo pensamos en resultados, ¿Qué estamos promulgando?

Yo quiero verdad, no solo resultados desde la razón, sino también desde la emoción.

LA VULNERABILIDAD TAMBIEN MARCA.

¡Nunca llegarás a nada!

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«Nunca llegarás a tu destino si te detienes a arrojar piedras a cada perro que te ladre» decía Wiston Churchill

He estado viendo la conferencia de Fernando Beltrán en el Branding Day de Mallorca. Y durante la misma, no paraba de repetir una frase que le decía su familia:

¡¡NUNCA LLEGARÁS A NADA!!:

Mientras la veía no paraban de caerse las lagrimas desde mis ojos. Me sentía muy identificado.

A día de hoy todavía sigo oyendo con la edad que tengo, la misma frase:

¡Nunca llegarás a nada!.

Pero no solamente me pasa a mí. Todos los días recibo varios emails en los que gracias al artículo que publiqué: ¡No eres un inútil!, la gente se siente identificada con él ya que en su casa, sus parejas todavía siguen diciéndoselo.

¿Qué nos pasa?

Que seguimos pensando que ser alguien en la vida, es tener una carrera con futuro, una casa ya a una edad determinada y sobre todo pareja, no vayan a pensar que eres de la «otra acera».

Sé que muchos padres lo hacen por el amor que tienen hacia sus hijos, por recordarles una y otra vez que tienen miedo de que será de él el día de mañana cuando sus padres no estén y siga teniendo la vida que tiene ( la de un trabajo de no 8 horas o si morirá en la máxima soledad). Y todo porque no quieren que sus hijos vivan lo que han podido vivir ellos, una guerra, una dictadura o el sudor de tener 5 trabajos para sacar a su familia adelante.

Lo entiendo y lo respeto. Pero están haciendo mucho daño a sus hijos. Y lo veo cada día en los emails que me llegan. Además si le añadimos que han tenido varios hijos y los demás si han conseguido «ser algo» en la vida, ya puedes cerrar el chiringuito que te van a dar la murga hasta sus últimos días.

No soy padre, que yo sepa, pero siempre he aprendido que cada persona es diferente, que cada situación es totalmente distinta a la anterior y lo que te servía para una persona no te puede servir para otra.

Y todo porque piensan que la felicidad de su hijo haciendo lo que le hace feliz, es no llegar a nada.

La seguridad nunca ha existido ni existirá. Seguridad que nos inculcan las generaciones anteriores y por las que luchamos. Lucha que es infructuosa y no porque haya venido la pandemia o la transformación digital, sino que nada es seguro. Relaciones de pareja que pensabas que durarían para siempre y cortan; empresas de éxito que de un día para otro cierran o partidos que el Real Madrid tenía ganados y acaba empatando en el último segundo.

Nada es seguro pero ni ahora ni nunca.

Y mientras nosotros luchando por alcanzar una meta que nunca alcanzaremos , la seguridad. De un día para otro, pasamos de estar con los amigos en la calle a pasarnos más de 3 meses encerrados en casa, asi que seguridad no existe.

¿Pero qué significa que nunca llegarás a nada?

QUE NO CUMPLES LAS EXPECTATIVAS QUE TENIAN LOS DEMÁS SOBRE TI O LA SOCIEDAD.

No tienes trabajo, no tienes pareja, no tienes con quien salir, no tienes de nada lo que esperaban los demás que a cierta edad deberías haber conseguido….

¡Eres una pena!.

Si a esta situación le añadimos que tenemos poca confianza en nosotros, los sueños que teníamos, los mandamos a la mierda optando por las «recomendaciones» de los demás. Pero eso si, luego por las noches a llorar pensando qué hubiera sido de nosotros si nos hubiéramos hecho caso a nosotros mismos.

Lo único que produce creer que NUNCA LLEGARÁS A NADA, es gente frustrada, amargada y deprimida.

Yo no te aseguro que llegues algo en la vida, a tener miles de seguidores o que puedas estar en el mismo cartel que Victor Kuppers o Tony Robbins, pero siempre las personas que no han creído como una verdad absoluta la frase que le repetían como un martillo pilón, son las personas que más en paz se sienten consigo mismo, más felices son.

Esas personas no quieren llegar a ser alguien reconocido como una meta indiscutible. No anhelan el éxito como si no hubiera un mañana, solo buscan una cosa:

SER FELICES SIENDO ELLOS MISMOS, HACIENDO LO QUE SIENTEN QUE TIENEN QUE HACER.

Y te aseguro por las más de cuatrocientas entrevistas que he realizado, que son personas que les va muy bien en todos los sentidos.

Solo quieren ser ellos mismos y vivir, no estar amargados con el que pudo ser y no fue.

Queda muy espiritual , pero es que la verdad:

QUIEREN SER, NO PARECER.

Son personas empoderadas que luchan por su pasión.

Son personas creativas que idean las soluciones para alcanzar su meta.

Son personas alegres que hablan con pasión de lo que sienten y quieren.

Son personas que les gusta andar por la incertidumbre, porque todo para ellos es nuevo porque su curiosidad asi les llama.

Son personas que inspiran a los demás a ver que otro mundo es posible y que la felicidad solo está a un click, el que des tu con tu decisiones.

Quizá no lleguen a ser Obama, Daviz Muñoz o trabajar en Silicon Valley, pero que progresarán mucho más que las personas que aceptan las «recomendaciones» de los demás, tenlo claro.

Haz oídos sordos a aquellas personas que te dicen que no llegarás a nada, perdónalos. Es su miedo, son sus deseos. Pero no son los tuyos.

Se trata de tu felicidad, de tu vida, no la de ellos. No lo olvides.

Así que tú decides.

¿Tus acciones son acordes a tus valores?

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«Cuando escoges tu comportamiento, escoges tus consecuencias».

¿Hace cuánto tiempo que no auditas tu vida?

Todavía me acuerdo de mi época de auditor. Cuando ibas a las empresas y nada más entrar veías como se les endurecía la mandíbula porque sabían que ibas a «meter mano» en sus cuentas, en sus libros y ver que muchas veces lo que decían cara al exterior era absolutamente mentira.

Ver como te querían mentir, como se ponían nerviosos cuando veías que lo que estaban proclamando era mentira, era todo un show.

Pues hoy vamos a hacer ese proceso pero con nosotros mismos.

¿HACE CUÁNTO TIEMPO QUE NO TE AUDITAS A TI MISMO?

No hace falta meterse en redes sociales, para encontrarse con personas, empresas que se dan golpes en el pecho, para que te des cuenta que son de verdad, que son auténticos, que luchan por unos valores o ideales.

¿Qué bonito suena todo, verdad?

Pero en realidad te das cuenta, que lo hacían por aparentar. Que como Pescanova, las cuentas no eran como decían. Que los infectados de Londres hay que sumarle 16.000 personas más porque sino el miedo se apodera ya de la población. Que por aparentar algo, eres capaz de comprar seguidores en internet. Que por salir en un medio de comunicación te haces amigo de quien sea y después si te he visto no me acuerdo.

Podría seguir diciendo cosas de personas y empresas que exponen unos valores que luego realmente no son y me voy a parar, que sino me caliento.

Nos dejamos llevar por las acciones de los demás. Por las cosas tan bonitas que nos dicen, por las fotos que nos comparten y los me gustan que nos dan. Ya pensamos que esa persona es lo más. Y el pensamiento critico, lo dejamos para otros, si nos damos una ostia

Vivimos en un mundo donde importa más las apariencias que la verdad. Donde luchamos por ser felices, pero lo que nos importa el salvar nuestro culo y estatus a través del éxito, por lo civil o por lo criminal.

Por lo tanto, vivimos unos momentos, en que los nuestras acciones no concuerdan con nuestros valores, aunque los bañemos con ellos. Porque nos interesa más el estatus, el éxito a corto plazo, la palmada en la espalda o que nos inviten a hacer la misma tourne de directos en Instagram cansando ya a todo el mundo y sin decir nada.

Los valores para los idealistas, para los filósofos, para los otros…nosotros queremos el éxito para ya, aunque haya que mentir a los demás. Y lo peor de todo, A NOSOTROS MISMOS.

¿Y los valores donde quedan? …En realidad, ¿Qué coño es eso de los valores?

Pero eso si, creemos que esas acciones que estamos realizando, nos llevaran a lo más alto de nuestra felicidad. Cuando en realidad, nos llevará a lo más bajo de nuestra humanidad.

Porqué esas acciones, podrán llevarnos al éxito parcial, pero conllevarán ansiedad, miedo y sufrimiento para poderlos mantener.

No podemos ser de la nada un Don Nadie y de repente hablar del amor, la felicidad, la caridad, el poder de la marca personal y la ayuda al prójimo.

A este proceso a día de hoy le llaman REIVENCIÓN.

Las cosas no son así.

Los valores no salen de la nada y puedes ponértelos como un disfraz de Halloween. Somos seres que nos apegamos a lo que nos da tranquilidad, a lo que satisface nuestro ego y llena nuestros bolsillo.

Nuestros valores se expresan a través de nuestras acciones, se generan y desarrollan con ellas. Siempre que tomamos una acción, estamos demostrándonos y demostrando a los demás nuestros valores. Si esas acciones nos funcionan bien y nos sentimos bien con ellas, nuestros valores son altos y acordes a quienes somos. Pero si no es así, es hora de auditarnos.

Pero coordinar tus acciones en función de tus valores, es de bicho raro. Y por eso no damos ese paso adelante.

Te van a decir que eres raro, que eres coherente con tus valores y que ante una oportunidad prefieres ser sincero, claro, profesional, focalizado en el detalle, colaborativo, …en definitiva tener valores pudiendo perder una oportunidad o proyecto, antes que mentir o utilizar atajos para llegar antes que si hubieras utilizado valores.

Quizá pierdas un proyecto, quizá no te vayas a la cama con esa persona que tanto te gusta, quizá pierdas la oportunidad de publicar en esa editorial que tanto te apetece, quizá pasen cosas que no querrías que ocurrieran…

Pero te aseguro que:

.- Dormirás mejor. NO pensando a ver hasta que día dura tu mentira. O que mentira tienes que crear para tapar tu otra mentira.

.- La gente sabrá que eres tal cual. No se llevarán ninguna sorpresa contigo. Sin transparencias. Gustarás o no, pero sabrán quién eres.

.- Te aseguro que tu camino será mucho más largo, pero con mejores resultados, que los incoherentes. Esta crisis nos está demostrando, que a todo «cerdo le llega su San Martín». Lo digo por los incoherentes, vende humos y prudentes que cuando necesitan un favor te lo piden, pero cuando tú lo necesitas, no están.

.- Tu marca como profesional o empresa, siempre será mas robusta, que la basada en modas y tendencias puntuales.

Querras o no, pero te aseguro, que la vida te dirá que te audites cada vez que tus actos no estén de acuerdo valores.

Que tus acciones no estén de acuerdo con tus acciones, siempre provocará que el resultado de la auditoría no se favorable. Audítate antes que la vida te lo ordene.

¡¡Un Ministerio del Sentido Común!!

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«El sentido común no están común» decía Voltaire.

Siempre que estamos en la edad del «pavo» pensamos que llegar a la madurez, en la que podremos gritar a los 4 vientos, lo que nos de la gana, lo que nos apetezca.

Pero últimamente, por mucho que saquemos pecho, que somos «mayores» para hacer lo que nos da la gana, nos tendríamos que estar más callados , al ver que el sentido común brilla por su ausencia.

Y no hablo del sentido común por temas políticos que estamos viviendo a nivel mundial, ni por la pandemia, sino que todo ello, es una muestra que no hay sentido común en este mundo, llamado sociedad.

«¿Es que no lo ves? Es de sentido común…¿No me digas que no estás conmigo? Es de sentido común. Ya era hora que quitase a ese jugador, es un paquete, era de sentido común..».

Nos pegamos todo el día poniendo en nuestra boca el sentido común. Pero ¿Qué es?

Según la R.A.E. el sentido común es «la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto».

Se podría decir que es una forma racional y sensata de actuar.

¿Qué bonito todo, verdad?

Parece evidente que tenía quitar a ese jugador, parece evidente que tenías que ponerle los cuernos a tu pareja ya que ella lo había hecho contigo, parece evidente que tenias que irte de tu trabajo porque no reconocían según tú creías tus esfuerzos, …

Parecen evidentes muchas cosas…¿Pero estamos en lo cierto?

¡¡NOO!!.

Basamos nuestro sentido común en función de NUESTRAS experiencias. Y pensamos que el mundo, está configurado según nuestras experiencias. Y ya no hay más. Solo existe lo que nosotros creemos y quién nos rebata nuestras ideas, está contra nosotros, en vez de escucharlo.

¿No me crees?

Solo hace falta poner a la hora de comer las noticias en cualquier canal, para ver la falta de sentido común que tenemos en este país. Pero ya no solamente estoy hablando en temas políticos, sino también cuando hablan de futbol o en temas de la prensa rosa.

¡¡PARECE QUE LES VA LA VIDA EN ELLO!!.

El sentido común brilla por su ausencia. Luego ves a «gurús» que ponen alguna frase de 1º de sentido común y como la gente aplaude como si hubiera obtenido el premio Nobel de Literatura.

Tenemos los dos extremos. Personas que protegiendose en su sentido común, defienden a dientes su postura de una forma intransigente. Y por otro lado tenemos cosas que son de sentido común, se les da un matiz de «extraordinario» que no lo entiendes.

¿En qué creemos que basamos nuestro sentido común?

En unos valores que nos han enseñado. Valores que pensamos, o eso nos hacen creer, que son universales. Y no es así.

Se nos habla de escuchar a las personas cuando hablan, y no lo hacemos. Se nos dice que hay que ayudar a los demás y si vemos a alguien pidiendo ayuda, nos cruzamos de acera. Se nos dice de perdonar a todo el mundo y cuando alguien nos hace algo por lo que no pasamos, damos carpetazo a esa relación … Y siempre respondemos: «Era de sentido común, se lo ha ganado».

El sentido común lo envolvemos en miedo y en ego, seamos sinceros. Y los valores nos los pasamos por ahí abajo si algo va en contra de nuestros intereses a corto plazo. Y punto.

Utilizamos el «sentido común» para acabar conversaciones por el método rápido. Si lo dice el sentido común ya nos callamos. ¿Por qué? Porqué no queremos ser nosotros quien lleve la contraria a los demás.

Es decir , una excusa barata para no aguantar más a quién te está «haciendo cosquillas» en tus creencias. Por no decir otra cosa más soez.

No queremos comprender el mundo en el que vivimos. Queremos vivir nuestro mundo. El de nuestros intereses, el de la imagen que queremos dar a los demás y que nos reporte beneficios a corto plazo. Tenemos miedo a todo aquello que no dominamos y sintamos que pueda «remover» nuestras creencias. No queremos que nadie toque nuestros «ideales» aquellos que nos han llevado a donde estamos, principalmente por ego y estatus, ya que si lo hacen , estaremos abriéndonos a un mundo desconocido a para nosotros.

El sentido común no es lo que tú crees y que defiendes con uñas y dientes, no lo olvides. Eso es miedo y ego.

¿Pero qué es el sentido común?

Es esa voz que te dice, » Haces mal no llamando a tu amigo de hace 10 años y todo porque tienes pareja», «Haces mal no pidiendo perdón a tu compañero sabiendo que te has confundido y todo por tu ego», «Haces mal no buscando otro trabajo después de los sofocones que te pegas con ese jefe que no te comprende», » Haces mal comiéndote esa palmera de chocolate cuando deberías comerte esa ensalada por tu salud»….

El sentido común es esa voz que te dice te has confundido, escucha más, se más agradecido, ayuda a esa persona que te lo ha pedido, haz eso que siempre te ha funcionado para ti… Es esa voz que te quiere decir, que si lo hace todo el mundo tú también puedes, cuando has visto y sentido luego, que no ibas bien por ese camino.

Se dice que una de las características del sentido común, es que es una cosa aceptada por la mayoría de un grupo. Y es algo que puede funcionar.

Estoy de acuerdo, pero el ser humano es un ser «comodón»: Hasta que no ve que es hora de cambiar, de abrirse, de escuchar , no piensa cambiar su sentido común. Y aunque sepa que tiene que cambiar, hasta el último momento , no lo hará.

El sentido común tiene que estar en plena evolución, como lo hacen los tiempos, las experiencias que vivimos…Todo cambia, nada es igual, por lo tanto el sentido común, debería estar también en plena evolución.

La razón y la lógica siempre es algo estanco. Nuestro cerebro no quiere que crezca, que evolucione. Y sin esa evolución, todo lo que no sea considerado por nosotros como normal, lo rechazaremos de forma instantánea.

Pero como vemos, el sentido común, es algo estanco. Si estás a mi favor, genial, si estás en mi contra, olvídate de mí.

En unos momentos en los que deberíamos buscar el bien común, propósito que debería tener el bien común, la realidad nos dice que no es así. Algo que debería facilitar la convivencia entre todos ante un reto como es el de la pandemia, lo único que hace es dividirnos.

Mi sentido común desde luego que no puede ser igual que el tuyo. Nos diferencias muchas cosas, pero principalmente las experiencias que habremos vivido. Pero ante un contexto, en el que si nos ponemos de acuerdo, vamos a mejorar por el bien común, vamos a tener una convivencia mejor, pensar que mi «sentido común» es la realidad y la única verdad, SOLO NOS LLEVARÁ AL MAYOR DE LOS DESASTRES.

Por eso siempre apuesto por el pensamiento crítico hacia uno mismo y hacia los demás. Escuchando siempre el qué nos pueden decir y yendo más allá de lo que dicen nuestras creencias o experiencias que es mejor o peor para nosotros.

Algún que otro Ministerio sería mejor que se reinventase y se transformase en el Ministerio del Sentido Común. A todos nos iría mucho mejor.

¿Te apuntas?