La Cultura del Sufrimiento

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Si no sufrimos no somos personas que se merecen el éxito y mucho menos la felicidad.

Durante muchos años hemos sido educados en la cultura del sufrimiento.

Si no sufrías para aprobar, eras un vago.

Si no sufrías por amor, eras un bicho raro.

SI no sufrías hasta encontrar un trabajo, tenías mucho suerte o muchos enchufes.

SI no sufrías por ser reconocido como un experto o influencer, es que no eras nadie.

Si no sufría tu empresa un fracaso, es que algo raro había que no querías decir.

Si no sufres por amor, es que escondes algo.

Sino sufrimos en esta sociedad, somos unos bichos raros.

Y lo pensé durante mucho tiempo.

Tenía que sufrir para aprobar, aunque se me diera bien la asignatura y con 5 minutos de repaso ya me valía.

Tenía que sufrir por trabajo, aguantando un jefe que no se aguantaba ni él mismo.

Tenía que sufrir haciendo algo que sabía que no me gustaba y todo porqué sino lo hacía, luchaba por lo que realmente sentía, era un «raro» o me pasaba algo mental.

¿Realmente tenemos que sufrir para ser nosotros mismos? ¿Sino sufrimos nunca podremos llegar a ser felices o a sentirnos en paz?

Fue un momento en el que me di cuenta que:

.- Era hora de no callarse lo que sentía o lo que quería hacer

.- En el que la curiosidad se había vuelto a adueñar de mi e investigar aquello que me motivaba.

.- En el que iba dónde quería no donde sufría.

.- Había que apostar por lo que te motivaba y no por lo que te frustraba.

.- Había que dejar atrás a personas que en vez de alentarte y motivarte, te arrastraban

¿A dónde me llevó todas estas situaciones?

.- A no sufrir por lo que querías hacer y no podías sino a luchar.

.- A no decir adios a personas que habían estado en tu vida, sino a darles las gracias por todo lo aprendido y darle la bienvenida a otras personas que te alientan y no frustran.

.- A tomar los lunes como un día más de tu vida y no un día menos para llegar al fin de semana.

.- A crear y no sentir que estaba trabajando. A sentir que estaba disfrutando superandome cada día en lo que me apasionaba.

¿Y ya no sufres? Seguro que estará pensando alguien algo parecido.

No quiere decir que ya no sufras, que ya todo sea una felicidad intensa y constante ( algo que no existe ), todo alegría y amor.

Lo que pasa que pasa de sufrimiento, dolor, angustia a un sentir de la incertidumbre que te provoca ir un paso más allá y no te limita, como pasaba antes.

Ese es el cambio que observaremos :

El sufrimiento no te limitará, sino que te provocará a superarlo y aprender de él.

Te levantas y al encender la televisión, solo ves desgracias y sufrimiento.

Sino es por el paro, por el gas, por una cosa u otra, TODO ES SUFRIMIENTO.

Y si nosotros no sufrimos, ¿Somos malos seres humanos?

No.

Como bien decía Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. EN ese espacio tenemos el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad».

Ten el valor de decidir si quieres sufrir o quiere vivir.

Ten el valor de luchar por lo que quieres y no sufrir por lo que no sientes.

Dale sentido a tu vida y crearás la mayor obra de arte jamás vista.

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Fui de esas personas que pensaban que ser creativo era crear algo de la nada y que alcanzase la etiqueta de disruptivo, que cambiase la vida de los demás.

Gracias a esa creencia me pegue muchos años equivocado. Creía que nunca crearía nada, que no tenía ningún talento para nada y que no dejaría ninguna huella en la vida cuando me fuera para arriba y ni mucho menos en la vida de los demás.

¿Qué acabamos haciendo?

Lo mismo que hacen los demás.

Tener una vida rutinaria, un trabajo de 8 horas, casados con una pareja que no aguantamos y cuando podemos le ponemos los cuernos a las primeras de cambio. ( Pd: no tengo pareja ni estoy casado, por si acaso).

«David, yo no soy creativo ni nunca lo voy a ser. No creo nada ni tengo talento». Me comentaba una persona hace poco. Una frase que se repite una y otra vez cuando comentas que todos somos creativos. Pero no estoy hablando de crear un producto, un servicio o una start-up que nos lleve a codearnos en Silicon Valley con el jefe de Google o Meta.

Ser creativos es también darle sentido a nuestra vida.

No llegas al estatus de creativo haciendo un anuncio publicitario, dando una conferencia «molona y disruptiva» o escribiendo un libro que se convierta en Bestseller según Amazon… Ser creativo es también darle un PORQUÉ a nuestra vida.

¿Por qué te levantas todas las mañanas? Y no me vale la respuesta para ganar dinero. Eso es la consecuencia. Quiero que me digas el motivo.

¿Por qué estás en el proyecto que estás? Y no me vale que me digas porqué me lo han mandado o me han obligado. Quiero saber si lo que estás haciendo realmente te pone, te saca lo mejor de ti y hace que desarrolles tu talento o realmente te deprime y oprime.

¿Por qué haces lo que haces en tu tiempo libre? Y no me vale que me digas porqué me lo dice mi pareja, porqué me lo recomiendan los amigos o porqué mejor hacerlo que no ver las malas caras de los demás que me pondrán si no lo hago.

¿Tiene sentido para ti lo que haces? Si eres sincero y la respuesta es NO, hay tienes una propuesta creativa ante ti para convertirte en un verdadero creativo.

Tener una vida con propósito no es hacer las cosas porqué están de moda, porqué me lo ha recomendado el «equipo» o porqué es mejor hacerlo y no tener broncas en casa.

Tener una vida con propósito, todo lo que haces debe tener un motivo y tiene que destilar coherencia.

Cuando lo consigas, estarás creando la mayor obra de arte que jamás hayamos podido observar hasta la fecha.

Y no soy un exagerado.

Vivimos en un mundo de replicas. En los que buscamos la felicidad comprando seguidores de Instagram. En los que decimos TE QUIERO fácilmente pero no lo decimos con el corazón… Y todo porqué nos han dicho que es lo que tenemos que hacer si queremos tener una vida feliz.

Y todos a hacer lo mismo. Y a pesar que la lista de los libros más vendidos siempre con los de la felicidad, de cómo hacer que las cosas ocurran sin levantarte de la cama o como quitar de tu vida a personas tóxicas sin que tú seas el responsable de nada… Más y más la gente yendo a psicólogos ( que me parece la mejor ITV que toda persona puede pasar ), drogándose, peleándose, a por ansiolíticos y cualquier «placebo» que nos haga olvidarnos que la vida que estamos llevando nos está haciendo daño y no los beneficios que nos decían.

Lo único que estamos haciendo queriendo no ponernos manos a la obra y tener una vida con propósito, es crear un «Museo de los horrores».

El horros de la resignación con la vida que tenemos y soñando con el momento en el que los astros, los dioses se unan para que podamos hacer realidad lo que siempre hemos querido hacer.

Podría decir que ese alineamiento podría ser imposible, pero tras la COVID , la guerra y lo que vendrá, ya cualquier cosa es posible que ocurra, pero normalmente no será así.

Cuando descubres el por qué levantarte todas las mañanas, con que te vas a comprometer y todas tus acciones van a ir acorde a dichos valores y visiones, estarás empezando a crear en el lienzo de tu vida, la mayor obra de arte jamás vista.

Y no te digo que serás una persona de éxito, ni mucho menos tendrás millones de seguidores en redes sociales…No te lo aseguro ni mucho menos, pero si te aseguro que estarás creando tu vida y eso siempre es creatividad autentica distinguiéndote de los demás.

Pero si te aseguro que:

.- Tendrás una vida llena de curiosidad.

En la que siempre querrás aprender, descubrir y avanzar.

.- De experiencias diferentes.

Y no la de la rabia, la queja, la frustración.

.- La de darte a los demás.

Una vida creativa está siempre orientada a los demás. A la de ofrecer tu talento a los demás para su bien.

.- La de la inspiración

Ya que inspiraras a los demás viendo que otra vida es posible.

.- La coherencia reinará en tu vida

Y no te importarás, sin hacer daño desde luego, que digan los demás. Tú eres coherente con lo que haces y por el motivo que lo haces. Así que no te importará las presiones de los demás. Al revés, sabrás que cuantas más presiones tengas, más sentirás que estás yendo por el camino que sientes que debes ir, el de tu coherencia.

.- ¿Dormir? Por las noches. Por el día solo querer ser mejor.

No querrás dormirte en los laureles, así que estarás por el día provocándote para ir un paso más allá contigo y con los demás.

Y todo esto te llevará a un lugar:

Al de estar creando, porqué nunca sentirás que está terminada, la obra de arte jamás vista, TU VIDA.

¡¡Una cosa es ser optimista, otra inconsciente!!

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«Yo no me enfado. Nunca me he enfadado. Siempre quiero que todo el mundo a mi alrededor esté bien, feliz y en armonía».

Esta frase la acaba de comentar un participante de un programa de citas que todos conocemos.

Una frase que me ha hecho querer escribir al instante:

No es lo mismo ser optimista que un inconsciente.

Esta situación amorosa que ha acabado como el rosario de la aurora me recordaba a un capítulo de los Simpson en el que un directivo positivo, optimista y alegre acude a ayudar a Homer en sus habilidades como jefe de la central. Al igual que la cita amorosa, todo quedo arrasado.

Creo que el optimismo extremo que la industria de la felicidad está creando además de personas frustradas cuando viene un problema, a verdaderos inconscientes.

Inconscientes que piensan que la felicidad es una situación constante en la que se puede vivir el resto de los días.

Inconscientes de que todo el mundo tiene un lado bueno…. Y muchas más cosas, que lo único que provocan que cuando venga una situación que no sepan digerir, les afecte mucho más que a otras personas.

Ese inconsciente no quiere ver la realidad. Ni tampoco estoy diciendo que hay que ser siempre negativos, sino coherentes.

Yo a esas personas, las llamo «Un mundo ideal». Todo es bonito, todo es precioso, todo es genial.

Y desde luego hay que ser optimistas, pensar que uno puede conseguir salir de la situación en la que se encuentra, que puede perder kilos que has ganado por tu inacción….

Se puede ser y se debe ser optimista en la vida. Pero no un inconsciente.

Un inconsciente que en el fondo no sabe gestionar sus emociones.

Siempre cree que la vida es alegría, felicidad,… en la que no hay gritos, no hay caídas y en la que es imposible uno enfadarse consigo mismo y con los demás.

Con motivo del libro «Mentes Creativas. Cómo pasar de lo ordinario a lo extraordinario«, hubo una frase de Daniel Lacalle que me impactó como consejo a sus hijos: «Siempre les digo que se preparen para lo peor».

No considero que ese consejo les haga ver que todo es negativo, que hay que ver el lado negativo de las cosas, sino lo que les está diciendo es que siempre sean mejores, que no se conformen a pesar de que las cosas se consideren que «van bien» porqué todo puede ir a mejor aún. Pero todo sobre todo ser coherentes y no creer que todo es «ideal», sino que también la vida tiene sus momentos negativos y difíciles.

Creo que estamos creando con esta industria de la felicidad no a optimistas, sino a inconscientes que no quieren ver la realidad. Y cuando les toca gestionarla, no saben.

Desde luego que optimismo se viven mejor, hay fe, coraje y consistencia.

Con inconscientes, mejor no saber a dónde nos pueden llevar.

¿Los secretos nos dan seguridad?

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Desde pequeños hemos tenido una relación con los secretos.

Nos guardábamos para nosotros que habíamos sido nosotros quien había roto los platos y no el gato como habíamos expuesto.

¿Y quién no decía que no habíamos hecho los deberes y que la culpa la tenía el perro del vecino?

Nos decían que mentir era lo peor que podíamos hacer. Que mentir significaba perder la confianza de las personas que nos querían si descubrían que estábamos ocultando algo.

Unos hacían caso y decían todo, vomitaban la verdad porque como buen ser humano, queríamos siempre el reconocimiento de nuestros padres, de nuestros mayores. Otros seguían callados y mantenían su secreto, como lo que debía ser, en secreto.

Pero de mayores seguimos ocultando muchas otras cosas:

.- Una orientación sexual

.- Que hemos dejado nosotros el trabajo y que no nos han echado.

.- Que no aguantamos a la pareja de nuestra hermana o hermano pero pones buena cara porqué es de familia.

.- Que llegaste más tarde de la hora que prometiste llegar…

.- Que tienes un amante que disfrutas mucho más que con tu pareja…

Aún a día de hoy, sigo conociendo gente que se sorprende al darse cuenta de los secretos que mantenía la gente. Y que seguirá manteniendo.

Utilizamos los secretos como nuestros «peluches para dormir«. Con ellos nos sentimos seguros, estamos tranquilos, nos sentimos nosotros mismos.

Y que nadie los descubra, que nadie sepa que no somos felices y si haciendo otra cosa totalmente diferente a lo que los demás esperan de nosotros. Que no sepan que nuestra pasión es otra y no hacer lo mismo que los demás. Que no sepan que tenemos secretos porqué perderemos la confianza de ellos.

¿Y qué c**** te importa lo sepan los demás si luego no te respetas a ti mismo?

Nos pasamos la vida preguntándonos quienes somos, qué queremos en la vida, cómo pensamos… Leemos libros para descubrirnos, vamos a psicólogos a los que les contamos nuestros secretos pero no tenemos los huevos de gritar a los 4 vientos, que somos como somos, que somos felices haciendo lo que hacemos y que no aguantamos a nuestra cuñada.

No me cansaré de repetirlo, la moda es hablar de autenticidad, de originalidad, de querer a tu lado personas transparentes que te dicen lo que nadie se atreve a decir… pero luego somos los primeros que nos guardamos secretos, por qué no queremos que piensen que somos tal o cual… Pero eso sí, ante todo satisfacer nuestras exigencias.

Los secretos son nuestras islas dentro un océano llamado sociedad en el que sentimos que hay que vivir con las caretas que nos han impuesto. Por eso esos secretos son donde nos sentimos nosotros mismos, donde la coherencia hace acto de presencia y donde nuestra conciencia puede descansar un rato de estar mintiendo todo el día.

Muchas veces hablando con personas sale la conversación que no entienden que no sean felices. La conversación prosigue y sin querer ellos mismos empiezan a sacar a la luz secretos, que en el fondo lastran su felicidad.

El título del artículo preguntaba que si los secretos nos dan seguridad y te diré SI y NO.

Si porqué nos sentimos nosotros mismos en ellos.

Pero NO porqué son un lastre para nuestra autenticidad, coherencia y en definitiva, felicidad.

Podemos decir que somos la suma de nuestras acciones y no acciones, de lo que decimos y de lo que no, pero también somos la suma de los secretos que tenemos y que no expresamos.

Los secretos son un caparazón contra la vulnerabilidad. Esa sensación de sentirnos desnudos ante los demás porqué nos pasa tal o cual cosa.

Los secretos los tomamos como nuestro refugio ante la vergüenza que sería que supieran como somos, que queremos de verdad en la vida. en una sociedad que nos desterraría para luego reírse de nosotros mientras marchamos del rebaño.

¿Qué hacer con ellos?

Lo que quieras pero siempre acaban arrastrándote en tu día a día, en las relaciones con los demás y en definitiva, con tu felicidad.

Tú decides.

Pensar, Ver y Crear, ¿3 verbos malditos?.

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La creatividad es la mayor expresión del ser humano.

A través de ella expresa sus emociones, su visión, su forma de ver la vida.

A través de ella no pretende dejar una huella en la vida de los demás, eso es una consecuencia. Sino quiere convertirla en su forma de vivir, en su felicidad… Y si con ello ayuda a otras personas, ¿Qué más se puede pedir?

Pero para desarrollar nuestra creatividad, HAY QUE PENSAR. Y eso no nos gusta nada.

Hace unos días volví a tener un deja vu. En dicha conversación me decían porqué no acudía a determinadas conferencias, en las que a los asistentes les hacían bailar, reírse de forma forzada y darle a una pelota como si fuera un concierto de «Parchís» queriendo volver a ser niños….Que eran lo mejor del mundo. Y quizá para muchas personas les sirven, les ayudan.. pero tengo que reconocer todavía no conozco a una persona que después de 45 minutos de la conferencia, recuerden qué se ha dicho en la misma.

¡Ninguna!.

¿Qué estamos haciendo?

Utilizando «placebos» del tipo que tú quieras para no pensar. Como dicen, para vivir con el «piloto automático», en el que la rutina, saber lo que vendrá es más importante que realmente lo que nosotros pensemos o queramos hacer.

Y ¿Cuál es el motivo?

Que no queremos pensar.

Pensar qué nos gustaría de verdad hacer con nuestra vida…. Con lo que queremos estudiar, con lo que es mejor para nosotros según nuestros intereses… Descubrir nuestro intereses y ver.

Porqué tras pensar, empezamos a ver. Y eso tampoco nos gusta. No nos gusta ver qué quizá hemos «perdido» el tiempo en algo que realmente sabíamos que no iba a llevar a ningún lugar y no hacer lo que nosotros queríamos hacer.

Ver es abrir los ojos, es aceptar lo que hemos hecho y también lo que no hemos hecho. Es empezar a hacernos cargo de nuestras acciones y decisiones.

Si no queremos pensar, no queremos ver, ¿Cómo podemos crear algo?

¡IMPOSIBLE!.

Pero eso de ser autentico, único, inigualable,… mola mogollón. Pero a la hora de la verdad, pensar, ver y crear son 3 verbos malditos que pocos quieren experimentar.

Si no piensas, no te puedes dar cuenta de cómo está yendo tu vida, de tus intereses, de lo que realmente quieres y de cómo ves la vida.

Si no quieres mirar, solo verás aquello en lo que crees. Creyendo que el mundo solo está formado por tus creencias, por aquellas ideas que no te «hacen dudar».

Y con todo ello, nunca llegaremos a crear nada. Bueno podremos copiar, replicar, fotocopiar ideas que nos gustan, ideas que sentimos que nos harán «parecer» diferentes, pero nunca lo llegaremos a ser.

¿Por qué?

PORQUÉ NOS DA MIEDO PENSAR.

Porqué cuando pensamos nos damos cuenta de muchas cosas…

Que queremos otras cosas en la vida y no lo que estamos haciendo hasta la fecha.

Que podemos hacer lo que siempre hemos querido hacer y mientras tanto hemos estado «gastando» el tiempo que no invirtiéndolo en una vida, «cómoda» pero que no nos daba lo que realmente nosotros queríamos.

¿Pero por qué no pensamos?

PORQUÉ EL SER HUMANO ES MUY VAGO.

Damos el poder de nuestros pensamientos a los demás. Creemos que los demás pensarán mejor por nosotros que nosotros mismos. Y lo que estamos haciendo a la larga, es matando nuestra creatividad, nuestras ideas y nuestro pensamiento crítico.

Hablamos del coraje, aplaudimos a historias personales que han conseguido cosas «increíbles» que pensamos que nunca podremos alcanzar, pensar o idear…. ¿Y luego qué hacemos? Dudar de que nosotros podemos hacer algo igual y todo porqué nos da miedo pensar.

¿Pero es fácil pensar?

Desde luego que no.

Y más en un mundo donde las presiones para seguir lo establecido, dónde por mucho que digamos el miedo reina a sus anchas y dónde las modas triunfan sobre la autenticidad.

Dice una frase así de Epíteto «Somos aquello en lo que nos enfocamos». Si no pensamos nos enfocamos en lo que hacen los demás, en cómo piensan los demás, en cómo creen sentir los demás… ¿Y así crearemos algo diferente a los demás?

¡NO!

Si queremos nuestra felicidad, si queremos vivir de nuestra creatividad, si queremos dormir en paz… No tengas al MIRAR, AL CREAR, AL VER, como los verbos malditos que dicen que son.

¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

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Hoy paseando me he dado cuenta:

¡Cómo nos gusta vivir bloqueados por el miedo!

Abres la puerta de casa y de nuevo los atascos forman parte del día a día. El miedo al llegar a un trabajo que odiamos nos hace que nos acordemos de la familia entera del conductor del coche de delante.

Llegamos a una oficina en la que recordamos como eran los primeros días, aquellos días en los que pensábamos que nuestros trabajo por fin sería tenido en cuenta, en la que nos contarían todo lo que pasa y la información correría sin ningún tipo de problema. Y meses después, de todo lo que nos dijeron, nada se ha cumplido. Pero cuando lo digo, siempre me responden lo mismo, tengo que aguantar que ahora con la crisis, ya sabemos como están las cosas..

Llegamos a casa y nos seguimos «cagando» en todo el árbol genealógico del conductor de al lado que nos ha hecho una pirula cuando intentábamos cambiarnos de carril.

Pero en casa la situación sigue igual. Compramos seguidores para nuestro «proyecto personal», para que los demás vean que somos expertos, que crean que sabemos de lo que estamos hablando y que hay gente de todo el mundo, que nos sigue. Todo esto lo hacemos, porque tenemos miedo al esfuerzo, a alcanzar la meta de «experto» mostrando nuestras ideas y nos puedan llamar «locos». Y como tenemos miedo a ser nosotros mismos, preferimos coger el atajo que nos han dicho que nos lleva a la misma meta.

Sin embargo, la cosa no queda ahí. Preferimos aguantar relaciones sentimentales y/o de amistad por el miedo a quedarnos solos. Aguantamos relaciones que lo único que nos hace en «ponernos de los nervios» o «dolor de cabeza». Pero no hacemos nada , porqué preferimos vivir siendo cómplices de nuestra infelicidad que responsables de nuestras acciones y éxitos.

Ya hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD.

Aquella en la que reprimíamos nuestros sentimientos , no vaya a ser que piensen que somos «raros» o vete a saber tú qué.

Seguimos ocultando nuestros deseos porqué en estos momentos, mejor tenerlos ocultos para cuando podamos hacer realidad nuestros anhelos.

Hemos vuelto a la normalidad, a olvidarnos aquellos que decíamos que íbamos a cambiar, a decir todo lo que sentíamos porque pensábamos que mañana quizá ya no íbamos a estar en este mundo, a intentar hacer realidad lo que siempre hemos sentido que debíamos hacer y no aguantar más lo que no soportábamos.

Pero ¿Qué ocurre?

Que ese coraje que teníamos que se nos iba por la boca, era eso, puro postureo.

Ahora que hemos vuelto a la ANTIGUA NORMALIDAD, ya nos hemos olvidado de todo, ya hemos vuelto a nuestro papel de victima en la que echarle la culpa de todo a todo el mundo menos a nosotros mismos.

En el fondo, nos gusta vivir bajo el «yugo» del miedo.

Del miedo a ser nosotros mismos como sabemos que somos y que poca gente conoce. Del miedo a decir lo que sentimos y que nos haría ir por la vida con la cabeza más alta de la que hablamos habitualmente. Del miedo a levantarnos todas las mañanas de la cama camino de un trabajo que no soportamos mientras soñamos qué sería de nosotros si hiciéramos realmente lo que nos apasiona.

Si volver a la «Nueva Normalidad» es volver a renunciar al compromiso con uno mismo, a tener el coraje de hacer y decir lo que siente uno, pase lo que pase, caiga quién caiga…YO NO ME APUNTO.

Seguimos optando por el método más rápido para alcanzar la felicidad.

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Vuelve la normalidad.

Vuelven las fotos de Instagram en la que a través de filtros queremos decir a los demás que nos hemos podido ir de vacaciones a pesar de la inflación o la subida del coste de la luz. Ya nos hemos olvidado de la pandemia, ahora hay que quitarse las mascarillas, mostrar nuestro monera a pesar de que la incidencia suba más que el índice de los precios al consumo.

Volvemos a salir de eventos diciendo: «¡Cuánto me he reído con la conferencia de X!».

Volvemos a intentar mostrar que a pesar de la que está cayendo desde hace dos años, somos resilientes, felices y que la vida nos va fenomenal con nuestros seguidores de Instagram (seguidores comprados). Volvemos a comentar entre los amigos que nos estamos leyendo el libro para ser felices, para ganar amigos, para vivir una vida sin miedo o querer saber qué número de personalidad eres tú, no vaya a ser que nos acostemos esta noche y al final no coincidan nuestros números.

Ya todo está olvidado, ya ha vuelto la normalidad, ya no sabemos quienes son los médicos que nos salvaron hace 2 años o de lo que es una mantener unas condiciones de seguridad por tu salud.

Eso ya es agua pasada, es hora de mostrar nuestra felicidad.

Pero sobre todo volvemos a ser el país que más ansiolíticos consume.

¿Quizá utilizamos los libros de autoayuda como un placebo o postureo cuando en realidad lo que no queremos es pensar, esforzarnos, preguntarnos ni dudar?

¿Quizá las conferencias con música a todo volumen, saltos y gritos están guay para un rato y realmente lo que nos gusta es «empastillarnos» para no pensar, no dudar ni tener ningún atisbo de salirnos de lo establecido?

El ser humano busca la felicidad constantemente, como si fuera una meta, como un trofeo a alcanzar. Y si no eres feliz eres el «raro» de la clase o de tu grupo de amigos, hacemos todo lo posible y más para alcanzarla.

Pero realmente no sabemos lo que estábamos haciendo y ni mucho menos sabemos qué queremos alcanzar.

Preguntas a la gente si son felices y te responden que si, que la vida les va bien, que tienen seguidores en Instagram, que tienen parejas …. Todo es felicidad y amor, pero ¿Por qué seguimos siendo el país que más ansiolíticos tomamos?

¿Pero no somos tan felices? ¿Pero no nos va todo tan bien en redes sociales? ¿Quizá no es realidad lo que ofrecemos a los demás?

Y antes de que alguien se me eche encima, desde luego que en determinados casos en más que necesario una «pastilla» para ayudarnos a afrontar determinados problemas que nos ocurren. Y desde luego que la salud mental tiene que ser un tema imprescindible a tratar por la sociedad, empresas y políticos.

Pero yo me quiero centrar en esas incongruencias que observo:

.- Si todo te va bien ¿Por qué te tomas una pastilla para evadirte de la realidad?

.- Si crees que eres feliz ¿Por qué te tomas una pasilla para calmar tu ansiedad?

.- Si te has leído todos los libros de la felicidad y hablas de ello ¿Por qué te tomas una pastilla?

Me encanta ir a las librerías y ver las novedades de las editoriales. Y a parte de los temas de política que todos conocemos tanto nacionales como internacionales, siempre hay un tema en común en todos los libros, la consecución de la felicidad. Por no hablar de aquellos que nos dicen que podemos tener una vida genial, increíble y de la leche, solo cerrando los ojos.

¿Cuáles son los libros que más se venden? Los de la felicidad

¿Cuáles son los conferenciantes más reclamados? Los que hablan de felicidad, los de los psicólogos y los que «venden humo».

Pero seguimos siendo el país que más ansiolíticos tomamos. ¿Algo pasa, no? ¿Quizá no surtan tanto efecto como para cambiar una vida como se nos hace creer?

Cada día estoy más convencido que las personas más felices son aquellos que de pequeños los llamaban insolentes.

Esos que creíamos que se estaban metiendo donde no les llamaban porqué era tema » de mayores», aquellos que no paraban de preguntar porqué querían saber, aquellos que dudaban de lo que decían los demás porqué habían investigado, preguntado y leído antes, aquellos que considerábamos «raros» pero son luego los que se sienten los que más en paz están consigo mismo, los que más felices podría decirse que son y los que más han avanzado.

¿Qué han hecho? Optar por el camino más difícil para conocer su felicidad, SER UNO MISMO.

Sin aditivos ni colorantes, simplemente preguntas, investigar, dudar pero sobre todo actuar aunque los demás les digan que están «locos» o no van a conseguir nada.

El mundo necesita más insolentes, más «tocapelotas», más personas que quieren ir más allá de lo recomendado, de lo establecido, de lo que nos dicen que es lo mejor para nosotros,… En definitiva, son las personas que nos hacen avanzar y que más felices son, porque son ellos mismos siempre.

Así que:

.- Esta bien leer, PERO LO QUE LEAS PONLO EN MARCHA. La felicidad se crea, no viene por una sola frase.

.- Tu felicidad no vale una imagen o una conferencia «placebo». Tu felicidad es un camino que debes recorrer toda la vida. No en 45 minutos.

.- La realidad es la que es. Pero de ti depende transformarla con tu acción hacia tu felicidad. No por «evadirte» de ella, vas a ser más feliz y de forma permanente.

.- Acepta tus emociones. Aceptarlas es empezar a que pierdan poder sobre tu toma de decisiones.

.- Se insolente en lo que te apasiona. Ahí está tu felicidad, eso es lo que te apasiona, ahí reside tu paz.

.- Tu felicidad no depende de las modas presentes o futuras. DEPENDE DE TI.

.- No existe un camino rapido a la felicidad. Existe un camino que tú mismo debes crear.

.- A la felicidad no se llega a través de atajos, siempre te llevarán al abismo y a la frustración.

.- De vez en cuando, tu felicidad será no escuchar a los demás. Te lo aseguro.

Hace dos años hablábamos de un mundo mejor, de una sociedad más unida…Y seguimos igual o peor que tiempo atrás. Y no busquemos las excusas en los demás, somos nosotros mismos que no queremos avanzar, porque la pereza ha ganado la partida a nuestra felicidad.

El mundo es un crítico poco fiable

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Siempre me ha preocupado mucho lo que decían los demás.

Quería saber qué opinaban si hacia tal carrera, si salía el sábado por la noche o si me iba a un viaje o me quedaba en casa.

Reconozco que era una persona indecisa en algunos momentos, pero en realidad lo que me pasaba era que me importaba más la opinión de los demás que la mía propia.

Y hace unos días un amigo me recordaba esos tiempos, en los que siempre estaba preguntando a los demás qué debía hacer por mi salud, por mi felicidad, por mi éxito. Lo que estaba haciendo es creer que el mundo era el mejor crítico que uno puede tener para determinar su valía , su éxito, su felicidad.

A día de hoy, hablamos de desarrollo personal, de hacer oídos sordos a lo que digan los demás, a ser auténticos, a ser creativos y disruptivos… pero si nos fijamos seguimos viendo concursos en televisión que determinan si vales o no vales, si tu libro es bueno o no para alcanzar un premio o si tu cuerpo es ideal o no, para un trofeo.

Creemos que valemos, creemos que sabemos más que los demás,… pero aún así seguimos creyendo que el mundo es el mejor critico para nuestro éxito o nuestro fracaso.

Y no solamente estoy hablando de concursos, sino también de redes sociales. No podemos creer que valemos o no dependiendo de los likes, me gustas o de los comentarios que tengamos. Yo no soy un influencer ni me lo considero, pero llevo más de 10 años escribiendo siempre con la misma filosofía y con la misma idea, escribo para mí. Escribo lo que siento, escribo lo que veo o puedo creer que veo. Siempre lo he hecho así y siempre ( espero ) seguiré haciéndolo así. Y si hay una persona que le gusta lo que hago, se siente comprendida por alguno de mis escritos o libros, eso será aún mayor el éxito.

Pero siempre pienso que el mayor éxito que un ser humano puede y debe disfrutar, es el de ser uno mismo. (pd: sin hacer daño a los demás, recuerda)

Pero los demás no pueden determinar lo que debes hacer o no, cuando realmente sientes que tienes que hacer algo.

Si dejas de hacerlo te arrepentirás toda la vida. Si lo haces, el camino será duro, te lo aseguro, pero siempre con más recompensas personales y profesionales que si no lo hubieras hecho.

Queremos sentirnos queridos por ser nosotros mismos pero seguimos creyendo que si son los demás los que determinan la categoría de nuestras ideas, todo nos irá mucho mejor. Todos conocemos historias de personalidades famosas y no famosas, que si hubieran hecho caso a sus profesores de canto o de cualquier otra asignatura, ahora nos estaríamos perdiendo canciones como las de los Beatles o no estarías disfrutando de la carrera que siempre habías querido hacer y que tu profesora te decía que iba a ser imposible que consiguieras alcanzar.

El mundo es el peor de los jurados y es al que más caso le solemos hacer.

¿Por qué le hacemos caso?

.- Porqué creemos que por ser jurado ya tiene una reputación. Y por jurado estoy diciendo a una persona que tiene más formación que tú, más edad, o que te da más respeto

.- Porqué al creer que tiene más formación, más experiencia, sabrá distinguir lo que es bueno o no para nosotros, nuestra felicidad y futuro.

.- Porqué lo que buscamos es la seguridad de saber que estamos tomando la mejor decisión o la decisión que nos «recomienden» porqué no sufriremos caídas, miedos ni vergüenzas.

.- Porqué en definitiva no confiamos en nosotros mismos. Y creemos más en la confianza de los demás.

Un jurado no puede determinar tu futuro, tu confianza, tu talento o tu pasión.

Un jurado puedes escucharlo con sus recomendaciones, con sus experiencias, con sus miedos o sus éxitos, pero si les crees más que a ti mismo:

.- NO estarás aprendiendo por ti mismo, sino según las recomendaciones de los demás.

.- No estarás desarrollando tu creatividad, sino la mediocridad siendo como la gran mayoría.

.- No te estarás conociendo, sino que cerrarás tu «intuición» y creerás más en los demás que en ti mismo.

Creer más en la opinión del «jurado» que en la tuya misma, es ser uno más cuando podrías ser uno menos en la mediocridad.

Y lo peor de todo, darte cuenta por creer más en los demás que en ti, has estado perdiendo mucho tiempo en tu vida que luego no podrás recuperar.

El mundo es un crítico poco fiable. Confía en ti.

Pero tú decides.

Tu Felicidad empieza con tu Creatividad

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Durante muchos años he estado buscando la felicidad.

Sabía que no quería hacer pero no sabía qué debía hacer.

Buscaba la felicidad a través de amigos que realmente no me aportaban.

A través de actividades que estaban de moda y que aunque me apasionaban, sabía que no era realmente lo que yo buscaba.

Durante muchos años buscaba la felicidad sin saber realmente qué era lo que estaba buscando y mucho menos la forma que tenía.

Pero a día de hoy, me reafirmo que la felicidad de uno, su paz o como leches quieras llamarlo, empieza siempre en tu creatividad.

¿Pero qué es la creatividad?

El compromiso que tenemos con uno mismo con lo que vemos, con lo que sentimos y con lo que soñamos. Es esa forma de ver las cosas que sabes cuando la expones los demás o se quedan pensativos o dicen que estás loco. Pero tú lo ves como algo normal, porqué es tu forma de ver la vida, de vivirla.

Cuando descubres tu creatividad, estás alcanzando tu felicidad.

Y donde la apliques, en qué lo hagas, es una consecuencias, no una finalidad. Sino que lo importante es desarrollar tu creatividad y con ello te irás a dormir más tranquilo que un niño tras haber jugado todo el día en el parque.

¿Pero cómo conocer tu creatividad?

Es muy fácil. No hay que seguir un método o leer un libro, tu creatividad es aquello que te apasiona. Y ahora me dirás que no sabes qué te apasiona, ¿a qué si? Vamos un paso más allá. ¿Qué es aquello que te pone de mala leche porqué la gente lo hace mal y sientes que tú podrías hacerlo mucho mejor? Y no estoy hablando de seleccionador nacional de futbol, sino una actividad en tu día a día que sientes que siempre se podría hacer mejor.

Eso es tu creatividad.

A mi me ponía de mala leche la poca importancia que se le daba a la creatividad dentro de las empresas, o que la mediocridad ancha por toda la sociedad cuando lo que realmente soñamos es con la excelencia.

Eso que me ponía y me sigue poniendo de los nervios, es lo que hacía que me vinieran ideas que iba poniendo en marcha. Ideas que me llevaron a darme cuenta cuál era mi felicidad.

Todos somos creativos, todos podemos ser felices, vivir en paz o como tú quieras llamarlo. Lo único que tienes que hacer es conocer la creatividad , QUE TODOS y TÚ TAMBIÉN LLEVAMOS DENTRO.

Y para ello haz algo que seguro que hace tiempo no has hecho, ESCÚCHATE.

No me escuches a mí, escucha esas ideas que tienes y que piensas que son una locura, escucha esas ideas que todos los días te rondan y que sales «corriendo» de ellas ,porqué te dan miedo más bien por lo que pueden suponer que no por lo que son…ahí está tu creatividad.

Si buscas tu felicidad, busca tu creatividad.

Ahí tendrás la respuesta de lo que siempre has estado buscando, tu creatividad es tu felicidad.

¡Si no estás conmigo, estás contra mi!

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De pequeños nos quejábamos de que nuestro mejor amigo se había ido con otro a su casa a jugar a la Play, que Luis se había ennoviado con la chica que siempre nos había gustado o que nuestra hermana nos había quitado el bocadillo de Nocilla con el que tanto habíamos soñado durante todo el día…

Ya podía ser quien fuera, ya podría haber pasado una tontería que siempre decíamos:

«Si no está con nosotros, está contra nosotros».

Y de fondo si había personas mayores, siempre había una persona mayor acaba diciendo algo así:

«No está en contra de ti, la vida son situaciones, estás enfadado por algo que no que es así, tienes que preguntarle antes de decir nada…» Y tú ibas y al instante te abrazabas con tu gran amigo que habías repudiado porqué se había ido a casa de tu «archienemigo» a jugar con él.

Y no soy ningún abuelo cebolleta, solo tengo unos preciosos 42 años, pero yo he vivido en primera persona y lo he visto, que por cualquier tontería, los niños repudian en un segundo a lo que antes amaban con locura. Y todo porqué creían que al no haber superado sus expectativas o deseos, ya están en contra de ellos.

Nos reíamos de la situación al ver que era una tontería e intentábamos al instante reconciliarnos con la persona.

¿Pero qué pasa a día de hoy?

Que si no estás conmigo, estás contra de mi, se lleva a limites insospechados.

Si no estás de acuerdo con mi opinión, no podemos ser amigos.

Si me rebates mi opinión, ya no podremos quedar más.

Si dudas de lo que te estoy diciendo, es que ya no podremos ser amigos.

Si no estás de acuerdo con lo que hago, tendrás que irte de la empresa.

Si me dices algo que no quería escuchar, es que estás contra de mi y no aplaudir lo que hago o cómo pienso.

Si no dices lo que quiero oír, ya no te volveré a llamar más.

SI pones en duda mi forma de vivir sabiendo que está dañando mi vida, es que no eres mi amigo.

Si crees que mis publicaciones no son verdad, es que no tienes que formar parte de mi «familia virtual».

Y ya no buscamos reconciliarnos con la persona en cuestión, ya la desterramos de nuestra vida. Ya no queremos saber nada de ella.

Fuera, Out, Finito, a la mierda…

Estamos llevando nuestro radicalismo a niveles insospechados, solo consiguiendo una cosa que nos enfrentemos unos a otros cuando a veces ni siquiera sabemos porqué estamos enfadados por esa persona.

Vivimos en una sociedad «calentada» por la industria de la felicidad. Una industria en la que solo debes mostrar la parte buena de tu vida, la de tus éxitos, parejas, eventos que asistes o éxitos que alcanzas…y aunque sean inventados, también debes mostrar. En la que se nos dice que hay que dudar de las creencias que nos han llevado al «hoyo» pero cuando ponen en duda nuestras creencias políticas, de vida o religiosas, vamos a muerte en contra de esa persona.

Pero eso si, que no se duda que somos personas empáticas, que somos creativas, que sabemos que tenemos que dar «feedback» o que seguimos a rajatabla la guía de nuestro gurú espiritual y meditamos de 8 a 9 todos los días del año.

¿Por qué no dejamos de ser tan hipócritas? ¿Por qué no dejamos de tener compasión por lo que vemos en la televisión y luego nos cagamos en los muertos del vecino que nos ha llevado la contraria?

Somos una sociedad de contradicciones que dice que necesitamos ser una sociedad mejor orientada a un bien común. El bien común el nuestro y si podemos joder al vecino, MEJOR.

Hablamos de creatividad pero no aceptamos las ideas que sean diferentes a las nuestras.

Hablamos de empatía pero creemos que los problemas de los demás son inventados o nos importan una mierda, porque nuestros problemas siempre son mas grandes y gordos que los demás.

Hablamos de aportar valor pero si ganamos seguidores para nuestras redes sociales desde el hospital o comprándolos Pues mejor oye.

Hablamos de autenticidad, de que queremos personas originales, transparentes… pero que no «toquen mi mundo, mis ideas» que son las que me han hecho feliz hasta la fecha.

Y entonces, ¿Cómo vamos a cambiar si creemos que lo nuestro es lo mejor, aunque mintamos sobre nuestra realidad? ¿Cómo vamos a querer transparencia si nosotros mismos no la queremos ni la damos? ¿Cómo vamos a desarrollarnos si solo pensamos que nuestro «mundo» es el único y el mejor? ¿Cómo vamos a solucionar problemas que tenemos si solo creemos que nosotros tenemos la razón?

¿El mejor método contra los gurús del humo y la mediocridad?

.- Bajarnos del «burro» de que nuestro mundo es el único y el mejor.

.- Dudar de todo empezando por nosotros mismos y mucho menos creer que los demás tienen la razón para así nosotros no pensar.

.- Humildad. Sin humildad nadie avanza, solo se estanca.

.- Pero sobre todo preguntarse: ¿Y si tiene razón que no estoy en lo correcto? Una pregunta que te llevará a un camino continuo de aprendizaje.

No todos que están contra de ti debes ponerles en contra tuya, sino aprender de la situación vivida.

La verdad no es propia, la verdad siempre es diversa. Y de ella siempre aprendes, si quieres.