¿Cuándo volveremos a la normalidad?

“La normalidad es un camino pavimentado: Es cómo para caminar , pero no crecen flores en él” decía Vicent Van Gogh

Ahora la frase de moda que oyes en todos los informativos, entre tus amigos o en los memes que recibes por WhatsApp, es:

¿Cuándo volveremos a la normalidad?

Parecemos como críos preguntándoles a nuestros padres: “¿Cuándo llegamos?”.

Estamos como locos por volver a la rutina.

Para algunos, cuando les preguntas: ¿Qué es la normalidad? , sus respuestas suelen algo así como. 

Volver a abrazar a la gente, irnos de cañas con los amigos, ver a mi familia, ver a mi amante...”

En definitiva, cosas que realmente no nos hacen pensar y solamente disfrutar del momento, obviando quiénes somos, qué queremos de verdad y que no estamos haciendo para ser nosotros mismos. 

¿Pero qué ocurre cuando les preguntas, QUÉ ES LO NORMAL PARA TI?

Me encantaba oír respuestas del tipo: “Pues lo normal..( y ya no sabían cómo seguir)…Pues lo que hace todo el mundo… ( y ahí terminaba la respuesta)..” Siendo la respuesta más repetida: “Lo normal, joder. No hagas estas preguntas en estos momentos..”

¿Pero qué es lo normal?

En definitiva, lo que normal es como dice la R.A.E. “ lo habitual u ordinario. Que sirve de norma o regla...”

Por lo tanto queremos volver a ser ordinarios, a seguir las normas, en definitiva a seguir las reglas establecidas. 

Y por eso nos pica tanto estar en casa. Porque en casa no hay reglas. En algunos casos estamos solos con nosotros mismos, no tenemos a nadie a quien echarle la culpa de nuestros problemas, ni nadie a quien darle la chapa sobre nuestra paranoias. 

ESTAMOS SOLOS CON NOSOTROS MISMOS. Y ESO ESCUECE MUCHO. 

¿Por qué escuece estar encerrado en casa?

Porqué pensar cansa, además es algo que no hemos hecho hasta la fecha. Bueno hemos pensado que sería mejor la opción de seguir lo establecido que no lo sentido. En eso es lo único que hemos pensado.. Además tenemos muchas horas por delante para pensar, para que nuestra cabeza empiece a girar como el tambor de una lavadora , algo que acaba ocurriendo , dándonos pensamientos, ideas, a las que no estamos acostumbrados, teniendo miedo a los posibles resultados y visiones que nos ofrece.

Por eso nos pica estar confinados, porque damos oportunidad a nuestro subconsciente que hemos estado ocultando a través de drogas, rutinas y pensamientos tipo , “estas loco”, de que por fin hable sin tapujos y sin excusas en las que poder salvaguardarte.

¿Pero qué debería ser la normalidad?

Sería estar a gusto con uno mismo. Simple y llanamente. ¡¡SER UNO MISMO!!

Pero no son así las cosas.  Creemos que la normalidad, es hacer cosas de dentro para fuera, cuando en realidad, la normalidad siempre nace de dentro. 

Es decir, ser normal es estar casado, tener un trabajo fijo, una cosa con una hipoteca para 50 años y los domingos ir a comer a casa de tu suegra que no aguantas ni borracho. 

Hacemos cosas que no queremos hacer, que no soportamos hacer, pero como es “normal” hacerlas, las acabamos haciendo, por miedo a ser considerado diferente, raro o “especialito”.

¿Realmente te gusta hacer todo lo que haces en tu “normalidad”? SI te has respondido de forma coherente y sincera, que SI, puedes dejar de leer este artículo y hasta el próximo artículo. 

Si la respuesta es NO y aún así quieres volver a la normalidad… háztelo mirar´. Lo respeto pero háztelo mirar. Eso si, luego no te quejes a nadie de la vida que llevas, de la gente que te rodea y cosas parecidas…A NADIE.

Queremos ser felices, alcanzar el éxito, evitando a la misma vida. Y así no son las cosas.

Y por normalidad no estoy hablando de volver al trabajo, estoy hablando de retomar cosas que no quieres hacer, de ver gente que no aguantas realmente, de dejar de hacer cosas que ahora mismo te están haciendo feliz y vas a dejar de hacerlas, porqué tienes miedo al qué dirán a posteriori. 

La verdadera normalidad es ser uno mismo . Pero a ella no preguntamos cuando volveremos, al revés, nunca queremos ir hacia ella. 

¿Por qué? 

Porqué creemos que ella nunca nos dará la felicidad, nunca nos dará el éxito, la paz que buscamos, el que los demás nos acepten y nosotros aceptarnos, algo de lo que estamos muy equivocados. 

Quizá no te querrá todo el mundo por tu “normalidad”, pero te aseguro que quien te quiera, te querrá por quien eres y no por quien aparentas ser; además de irte a dormir con la paz de siempre ser uno mismo, haciendo lo que sientes que tienes que hacer y no lo que los demás te dicen que es tu deber hacer. 

¿Qué es volver a la normalidad? VOLVER A SER UNO MISMO. 

¿Y tú estás deseando volver a esa normalidad?

 

 

 

 

¿Te anticipas o sucumbes?

“Piensa con anticipación. No permitas que las operaciones diarias desvíen la planificación”.

Las personas se dividen en dos:

.- Las que se anticipan

.- O las que sucumben.

¿Y tú de cuál eres?

Vivimos pensando que somos inmortales. Que a nosotros ni a nadie de nuestra familia nos puede pasar nada. Y bueno, que tenemos todas las herramientas para salvar cualquier incidente que nos pueda pasar. Tenemos seguros, tenemos amigos, tenemos un teléfono… Pero ha venido algo como este virus, y nos ha demostrado, que la anticipación es una parcela pendiente de nuestra vida. Pero sobre todo, que no prevemos nunca nada.

Somos adictos a las rutinas. No tenemos miedo no al mañana, sino a la mañana siguiente, porque pensamos y así creemos que será como lo hemos establecido.

Nos levantaremos. Haremos un cariñito a nuestra pareja. Haremos el amor si da tiempo. Y corriendo para el trabajo. Depende cómo abra la puerta el jefe sabremos si tendremos un buen dia o no. Recibiremos la llamada del cliente pesado de turno. Y luego por la tarde, quedaremos con los amigos a tomar algo. Volveremos a casa. Le daremos un beso a nuestra pareja nada más dejar los zapatos. Cenaremos. Veremos el capitulo de la serie que estemos viendo. Y vuelta a empezar.

¿Qué estamos previendo? ABSOLUTAMENTE NADA.

Somos seremos humanos adictos a la seguridad. Nos gusta creer que tenemos en nuestro poder el devenir de nuestra vida. Y te lo vuelvo a repetir. por mucho que creías que todo iba bien, ¿Qué ha ocurrido en tu vida con este virus?

¡¡QUE TODO SE HA PUESTO PATAS ARRIBA!!.

Sé que muchos estaréis pensando, “David, a toro pasado, todos son buenos toreros“. Y al igual que pasa cuando juega la selección de futbol de tu país en la que todos nos convertimos, a toro pasado con lo que estamos viviendo, todos son expertos en muchas cosas pero aún así la gente se sigue muriendo.

El mundo es inestable. Y no estoy hablando de guerras ni cosas parecidas. Nuestro mundo siempre ha estado impregnado por la incertidumbre. Hemos vivido una falsa ilusión de seguridad. Y es cuando de repente te dan una ostia en forma de ” tu novia te deja”, te “despiden del puesto de trabajo que tenías fijo” u ostia llamada virus, cuando te das cuenta, QUE NO HAY NADA SEGURO EN LA VIDA POR MUCHO QUE LO CREAMOS.

Nuestro cerebro quiere seguridad. Etiqueta todas las experiencias que tenemos de una manera u otra. Algo que hace para actuar de forma más rápida, es decir para actuar ” con piloto automático”. Nos hace no pensar. Y así, agradecidos a que no queremos pensar, esforzarnos, pasamos los días.

¿Qué anticipación estamos provocando en nuestra vida? ¿Estamos preparados para los imprevistos?

¡NOO!!.

Odiamos la incertidumbre. Nos tapábamos debajo de la cama, ante cualquier cosa que tenga una pizca de incertidumbre, de algo que no podamos dominar, de novedad. Gritamos a los 4 vientos que no nos lo merecemos, que somos unos desgraciados y esperamos a ver quién puede ayudarnos.

Nos dejamos llevar por la vida, por las circunstancias, cuando en realidad las cosas no deberían ser así.

No te estoy diciendo que nos tenemos que convertir todos en adivinos para adivinar el futuro.

No te estoy diciendo que ahora tenemos que ahorrar previendo que puedan venir nuevas catástrofes como la que estamos viviendo.

No te estoy diciendo que ahora tengamos que vivir con miedo al futuro.

Solo te estoy diciendo que te respondas a una pregunta:

¿QUÉ HERRAMIENTAS TIENES EN TU PODER ANTE LOS IMPREVISTOS?

Si la respuestas en Ninguna. Ya me puedo imaginar cómo estarás viviendo este confinamiento que estamos viviendo: con miedo, adicto a las noticias y al número de muertos que hay en tu país, pensando en el futuro de una forma negativa….¿Me confundo?

¿De qué estoy hablando cuando hablo de anticipación?

1.– Saber que en la vida nunca hay seguridad absoluta. Y con ello tenemos que vivir.

2.- Saber que de un día para otro las cosas pueden cambiar. Y que no hay que apegarse a nada. Lo que hoy está , mañana quizá no.

3.- Crear tu propia seguridad. No la que los demás dicen. Porque ya ves lo que está pasando, que ha arrasado con todo. Sino la tuya propia. Porque luego veremos empresas o profesionales que salen fortalecidos de esta hecatombe. ¿Y por qué? Porque han sido precavidos, han diseñado su seguridad, que no les ha afectado tanto como los demás.

4.- Diseña tu futuro. Diseña tus condiciones. Diseña tus planes A,B,C, D…. y los que hagan falta…Porque hasta la fecha has estado ni gestionando un solo plan, sólo te has dejado llevar por las circunstancias. Y luego vienen los lamentos.

5.- Quizá no haya ningún imprevisto en tu vida y me alegraría por ello. Pero si te anticipas, te estás haciendo cargo de tu vida. Estás diseñando tus circunstancias, estás creando tu felicidad , presente y futura. En definitiva, estás liderando tu vida y no dejando que sean los demás quienes lo hagan por ellos.

6.- Son ellos mismos. NO uno más. Sino es una muestra de que son ellos mismos, haciendo y sintiendo lo que sienten. Y si no es lo mismo que los demás esperan y quieren, es su problema. Están liderando su vida, son auténticos, son únicos.

7.- Nunca des nada por supuesto. Porque al 99% puedes estar equivocado. No hay nada seguro. No hay nada fijo, nada es para ti. Si no das nada por supuesto, estás creando en todo momento , estás impulsando tu creatividad, tu forma diferente de ver la vida. NO TE DUERMES EN LOS LAURELES.

A partir de ahora, vamos a vivir mucha más incertidumbre en todos los campos de la vida, personal, profesional, de salud… Y la única manera de hacerle frente , será siempre anticipándose a ella.

¿O es que quieres sucumbir a la misma?

 

¡¡Lo siento, pero no estamos diseñados para ser felices!!

“Todo está diseñado. Pocas cosas están bien diseñadas” decía Brian Reed

Mientras aplaudía desde la ventana de mi cuarto, el vecino de al lado decía a su compañera:

“Mira estoy harto de hablar de la felicidad. Nada me sirve para ser feliz. Y aún menos estar aquí encerrado en casa“.

Buscamos la felicidad en libros. Anhelamos que nos den la formula de la felicidad en conferencias y videos. Nos sentimos como Indiana Jones, en búsqueda de la felicidad perdida.

Pero es el paso del tiempo, el compararte con los demás, cuando nos damos cuenta que nunca seremos felices. Y de la ilusión de su búsqueda, de querer ser felices, de expresar a todo el mundo que lo hemos conseguido, pasamos a la desilusión extrema, a desechar nuestros sueños y a olvidarnos para siempre, eso.

Lo que pasa es que creemos que la felicidad es un estado continuo e inquebrantable que podemos conseguir, cuando estamos totalmente equivocados.

Al igual que nuestros antepasados, lo que estamos haciendo ahora en nuestras “cuevas” es sobrevivir. Ellos sobrevivían ante los dinosaurios, ahora nosotros contra un virus. Y así está diseñado, para sobrevivir ante los envites que la circunstancias nos pongan. NO ESTAMOS DISEÑADOS PARA OTRA  COSA.

Pero lo que la industria de la felicidad absoluta y del pensamiento positivo nos ha hecho creer es que al igual que una casa y la educación, la felicidad es un derecho inalienable del ser humano.  Y como somos buenos borregos, luchamos contra quien sea y lo que sea, por un derecho, el de la felicidad, que no sabemos ni realmente qué es ni que significado tiene para cada uno.

¿O es que aún a pesar de tener todo a tu disposición, tus necesidades satisfechas, pareja, familia, trabajo… no te has preguntado alguna vez por qué no te sientes realmente feliz?

¿Qué sería de un mundo en plena felicidad constante? ¿Lloraríamos la marcha de nuestros seres más queridos? ¿Cómo sería un mundo sin el poder de aprender de los momentos críticos que podamos pasar?

¡¡SERÍA UNA MIERDA, pero aún así es lo que buscamos!!.

Los avances nunca se han generado en momentos de bonanza. Los problemas nunca se han solucionado cuando todo nos va bien, pero aún así es lo que queremos. Un mundo ideal, como cantaría Frozen.

¿Pero qué es ser feliz?

Nos han enseñado que es tener éxito. Éxito en el trabajo, que seamos reconocidos por los hitos que hemos conseguido. Por los proyectos que estamos liderando. Por el tamaño de personas que tenemos a nuestro cargo.

Éxito también es el nivel de belleza de la persona que tenemos al lado. Los metros de pasillos que tenemos en nuestra casa y el número de seguidores que tenemos en nuestras redes sociales.

Como podemos ver, es siempre un afán de adquisición, de comparación con los demás. Y siempre saldremos perdiendo, PORQUE SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE TENGA MÁS QUE NOSOTROS, SIEMPRE.

¿Qué ocurre? Que no vemos ni queremos ver, que la felicidad tiene un significado más simple y menos costoso del que nos han hecho creer:

LA FELICIDAD ES VIVIR LA VIDA DE FORMA CONSCIENTE. Dándonos cuenta de las pequeñas cosas de la vida, que realmente son las que producen el sentimiento de satisfacción con la misma.

Somos la suma de las emociones negativas y positivas que vivimos. Somos la suma de los lamentos que expresamos y de los “joder” de alegria que gritamos al mundo. Somos la suma de los grandes fracasos que consumamos y de los grandes hitos que alcanzamos. Somos la suma de nuestros lloros por lo que está ocurriendo así como los aplausos de aliento y motivación por aquellas personas que nos están cuidando.

Y sin embargo, nuestro deseo es dejar inútil el lado derecho de nuestro cerebro que es el gestiona las emociones negativas, para solo vivir con el izquierdo, el de las emociones positivas.

El mayor fracaso de la humanidad, sería el conseguir vivir sin emociones negativas. Pero parece que eso es lo que queremos.

Una vida feliz, no es una vida llena de poder y éxito. Si solo tienes esas dos cosas, te aseguro que nunca te sentirás feliz. Más bien la frustración y la depresión por la vida que estarás llevando.

Tener emociones “no positivas” , no quiere decir que hemos fracasado en la vida. Para nada. Nos está diciendo que somos humanos.

Me imagino que estarás esperando que te diga mi formula de la felicidad o la definición. No me considero una persona absolutamente feliz y quien te diga que lo es, sal corriendo de ella. O se ha fumado algo de calidad o solo les rige bien un lado del cerebro, pero sal corriendo.

Estas circunstancias que estamos viviendo, si me han reafirmado en mi concepto de felicidad:

PEQUEÑOS MOMENTOS QUE VIVES QUE TE HACEN SENTIRTE A GUSTO CON LA VIDA. 

Simplemente y llanamente es eso, PEQUEÑOS MOMENTOS…

Un mensaje de una persona que te alegra saber que está bien. Una videollamada de una persona importante para ti, un gracias de una persona que has ayudado con las bolsas, algo tan grande y que no le damos importancia, como una sonrisa, o un te quiero a tus padres…eso es la felicidad.

Pequeños momentos.

Abre bien los ojos. Límpiate las orejas, y durante todo este tiempo que vivamos recluidos nos daremos cuenta que somos más felices de lo que imaginábamos, sin necesidad de grandes adquisiciones ni momentos constantes a pesar de las circunstancias y de la reclusión.

El 40% de nuestra felicidad, se dice que depende de nuestra actitud ante las circunstancias. Cambiemos nuestra actitud y empezaremos a sentir la felicidad por nuestras venas.

No estamos diseñados para vivir una felicidad constante, pero sí para disfrutar de pequeños sorbos de felicidad.

¿Por qué crees que no eres feliz?

 

 

¡¡La vida más interesante es la que nunca interesa!!

“El problema es que hay más gente interesada, que gente interesante”

NADIE EN ESTE MUNDO ES RESPONSABLE DE NADA.

A nadie se hace responsable de lo que le pase a los demás. Nadie se hace cargo de una situación que no haya salido como esperábamos. Nadie da un paso adelante y lidera un proyecto que puede cambiar nuestras vidas. Nadie es responsable de las consecuencias de sus actos. Todo el mundo sale corriendo

NADIE EN ESTE MUNDO ES RESPONSABLE DE NADA. 

Y mientras tanto nos echamos las manos a la cabeza cuando ocurren cosas que no esperábamos. Siempre buscando un responsable por lo acontecido pero que nunca nos miraremos a nosotros mismos. ¿Nosotros ser responsables de algo? Eso jamás. Siempre pensaremos que la culpa lo tienen los demás, y si podemos echarle la culpa al pobre barrendero que siempre limpia nuestra calle , lo haremos.

ESO DE SER RESPONSABLES DE NUESTRAS VIDA, COMO QUE NO. MOLA MUCHO MÁS PODERLE ECHARLE LA CULPA A LOS DEMÁS QUE NO A UNO MISMO.

Porque si te responsabilizas de tu vida, si te anticipas a lo que puede ocurrir, afrontas las posibles consecuencias que se puedan generar, no solamente los éxitos, es algo que no nos han enseñado y nos escudamos en eso, que no sabemos qué hacer, como hacerlo. En definitiva, que somos más vagos, queremos el éxito de forma rápida pero no las consecuencias de no alcanzar lo que nos hemos propuesto.

Y estos días una forma de responsabilidad que evadimos todo ser humano es la importancia de la vida de los demás.

Nos interesamos por la vida de los famosos. Queremos saber qué han hecho, que han dejado de hacer, con quién están o si han sido infieles a su pareja actual.

Estamos todo el día en Instagram viendo las fotos de los amigos, la cuenta de los conocidos para descubrir qué han comido , que han hecho, donde se encuentran, que trabajos tienen. .En definitiva para ver y en consecuencia creer que nuestra vida no es nada interesante respecto a la de ellos.

¿Y cómo vamos a ser nosotros menos interesantes que los demás? Hacemos lo que haga falta , para aumentar los seguidores, para que nos pregunten qué es de nuestra vida, cómo hemos hecho para hacernos la foto con esa persona o porqué nos han invitado a ese evento tan exclusivo.

Pensamos que la vida de los demás, de quien tiene más seguidores que nosotros, es mucho más interesante que la nuestra. Y no solo que la nuestra, sino la vida de la gente que tenemos alrededor.

Creemos que nos sabemos la vida y milagros de nuestros padres, amigos , pareja y mejores amigos.

¿Cómo creemos que lo sabemos? Porque cuando vienen a contarnos un problema, siempre solemos responder de la misma manera: “¿Otra vez igual? No me cuentes más, ya me se la misma historia de siempre….¿Otra vez la misma canción? Estoy cansado de oírlo..”.

¿Quién no ha oido, ha dicho algo así a alguien?

Nos cansamos de la vida de los demás muy rápidamente y por eso somos adicto a la vida de otros. A vidas que creemos imposibles a nuestro alcance, a fotografías de sitios idílicos y románticos en comparación con nuestras 4 paredes grises y el mismo careto lechuguina que vemos todos los días en casa o en el trabajo.

La vida más interesante es la que nunca interesa. 

Nos pasamos la vida creyendo que escuchamos a los demás de corazón. Que los conocemos de verdad, que sabemos las razones porque hacen lo que hacen, que pondríamos la mano en el fuego y no nos quemaríamos

¡¡QUÉ CONFUNDIDOS ESTAMOS!!.

Nos callamos nuestras historias, porque la gente nos ha dicho que no quiere oírlas. Nos callamos nuestras emociones, porque creemos que se cansarán de oírlas. Y aún así la gente cree que sabe todo de nosotros.

Dejemos atrás los putos retos de los toques de futbol con los rollos de papel o el de las fotos cuando eras pequeño. Dejemos de gilipolleces que cuando pase un tiempo las veremos y diremos: ¡¡Qué imbécil era!!.

Te propongo un reto que esta semana he puesto en marcha y me ha enseñado muchas cosas:

UNA CONVERSACIÓN SIN PELOS EN LA LENGUA CON LAS PERSONAS QUE TE RODEAN.

Investiga más de su vida. Déjales que hablen de sus miedos, de sus problemas aunque creas que los conoces, aunque creas que sabes todo de tus padres o de tu amiga favorita…NO ES ASÍ.

Déjales que se abran, así como tú tambien ábrete ante ellos. No se trata de ser un almacén de cosas que no sabias o sorpresas para luego echárselas en cara, sino también abrirte ante ellos y contarles cosas que no sabían de ti, de emociones por las que has pasado, sueños o anhelos que te gustaría conseguir o frustraciones adheridas a tu piel.

Durante esta semana he aprendido muchas cosas de personas que tengo alrededor, unas que me han sorprendido gratamente, otras que no me esperaba, así como secretos que entiendo, pero que me han dolido mucho.

Pero principalmente he aprendido dos cosas necesarias e imprescindibles siempre para el fortalecimientos de cualquier tipo de relación:

  •  No mantenemos conversaciones sinceras con nadie. Solo cuando ya hemos explotado tras habernos callado nuestros problemas o emociones.
  • Y mucho menos sabemos conversar. Lo que sabemos hacer muy bien es expresar a través de un monologo lo que queremos que los demás hagan por nosotros, quejarnos del Gobierno o del mamón de nuestro jefe, pero una conversación NUNCA es eso. Pero aún así es lo único que sabemos hacer.
  • No conocemos a nadie nunca al 99%, por mucho que nos acostemos con esa persona o convivamos con ella. Y todo porque no tenemos conversaciones sinceras, de corazón a corazón. Y luego pasado un tiempo nos lamentamos de cosas que ha hecho que no nos esperabamos, a lo mejor te decía que quería hacerlo pero TÚ NO LO ESCUCHABAS DE VERDAD.
  • Aprende primero de las personas que tienes alrededor que tendrás la historia, el aprendizaje al alcance de tu mano.

¿Te atreves a este reto? Ten una conversación sincera con una persona que tengas a tu alrededor. Déjale que hable, que te cuente su historia, pregúntale por cosas que no sabías de ella, y te aseguro que descubrirás muchas vidas más interesantes que las de los influencers de tus redes sociales favoritas.

Por favor, seamos más vulnerables, abrámonos más. Y empezaremos a dejar de hablar de la gente , para empezar a hablar con la gente. Algo que es totalmente diferente.

¿TE APUNTAS AL #1CONVERSACIÓNALDÍASINCERACHALLENGUE?

María Fernández: “Detrás de nuestro gran miedo, está nuestro gran sueño”.

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con…” es un placer presentar a María Fernández.

¿Cómo hacer más grande nuestra vida? ¿Qué es la vida en realidad? ¿Cómo saber cuál es el sentido que tiene nuestra vida?

Son algunas de las preguntas que nos hemos hecho alguna vez y que todos queremos saber cómo encontrar la respuesta y dónde.

María, autora del libro “El pequeño libro que hará grande tu vida” recoge muchos método para encontrar solución a estas preguntas tan trascendentales que todos tenemos y hemos tenido en algún momento.

María es Coach, escritora y colaboradora en medios de comunicación.  Pero hablar con María es hablar con la persistencia personificada, con la importancia de tener tu foco en tus sueños en todo momento y el no escuchar la opinión de los demás y sí la de tu corazón.

Una conversación con María es tomarte una aspirina efervescente contra la monotonía y a favor de tus sueños y de la vida.

Podéis conocer más su trabajo a través en Twitter, Instagram e LinkedIn.

.- ¿Qué pensabas que era la vida, y qué es la vida para ti ahora?

Yo creo que siempre he tenido el mismo concepto de vida. La vida nos pone pruebas que tenemos que superar. Pruebas que muchas veces nos las entendemos en ese momento, siendo a la larga cuando nos damos cuenta que esas dificultades por las que hemos pasado, han sido lo mejor que nos podría haber pasado para nuestro crecimiento personal, para llegar a ser las personas que deseamos llegar a ser.

Y creo que ese concepto de la vida siempre lo he tenido. Tengo que decirte que a día de hoy, soy todavía más consciente de ello. Cuando ocurre algo que no es lo que tenía previsto, no ha ocurrido como me gustaría que ocurriera, siempre le doy la vuelta al calcetin. Siempre intento ver la contrapartida a ese evento, que aparentemente “no bueno”.

Pero además tengo que decirte que nunca he perdido la ilusión por la vida a pesar de esos contratiempos. Y tengo que decirte que ultimamente lo tengo más integrado a nivel celular. Ya que cuantas más pruebas pasamos, cuanto más dejamos que la vida nos desafie y nos desafiamos a nosotros mismos, más fuertes, más sabios, más valientes… más fuertes nos volvemos.

.- ¿Qué es la vida: lamentos y lloros o creatividad?

A veces hay lamentos, lloros y esfuerzo pero siempre que tengan un tiempo finito.

No podemos huir del dolor. No podemos huir de lo que nos infringe el dolor pero si está en nuestra mano, superar esa fase del dolor lo antes posible y eliminar el sufrimiento.

Por lo tanto, creo que la vida es una mezcla de creatividad con momentos de sacrificio.

Ganar la batalla a la vida es reducir el tiempo de sufrimiento y alargar el tiempo de creatividad. Ya que detrás de la creatividad, están las soluciones a todas esas cosas que nos están agobiando.

.- ¿Qué has aprendido a través de este libro? ¿Cómo ves a la sociedad actual?

Gracias a el libro, me ha ayudado a ponerme en contacto con muchos lectores, con muchas personas que se han dado cuenta que necesitaban un libro que fuera un aliado, un cómplice, en definitiva un libro que no juzgue al lector. Simplemente un libro que les acompañe en su transformación.

Es un libro que apuesta por la luz del lector, ya que todos tenemos un punto que brilla, un punto de fuerza. Y es lo que pretendía yo cuando lo estaba escribiendo.

Me ha hecho descubrir este libro que todas las personas tienen un pequeño anhelo, una pequeña ilusión en su corazón. Hasta a veces tienen un gran conflicto interior que tienen que superar para llegar a ese objetivo y que necesitan que alguien les de la mano.

Todo el mundo tiene anhelos y algún conflicto interior que hace que no puedan llegar a ese sueño. Algo que me reafirma que todos los seres humanos somos mucho más parecidos de lo que creemos.

.- ¿Y por qué tenemos miedo a los sueños?

Porqué nos desafían. Nos van a empujar muchas veces contra nuestro mayor miedo. Detrás de nuestro gran miedo, está nuestro mayor sueño.  Por lo tanto, los sueños nos asustan porque nos van a desafiar. Pero no solo nos desafían , sino que a veces nos enseñan el miedo que tenemos al fracaso o el vértigo que nos produce el miedo que tenemos al éxito.

En la medida que nosotros conquistemos ese miedo, ver el mensaje que tiene para nosotros, para luego luchar y actuar por nuestros sueños, ahí habremos ganado.

.- Si te digo COMPASIÓN, ¿Qué me dices?

¿Compasión o Con Pasión?

Es una palabra que para mí es muy importante. Es el vincularte a otro ser humano. Es entender porqué actúa como actúa.  Es no juzgar la punta del iceberg, sino descubrir el motivo de su actuación.

Para mí la compasión es tratar a los demás con el mismo amor con el que nos tratamos. Se trata de no ser duro con los demás. En la medida en la que somos tolerantes, somos benévolos con los demás, también lo estamos siendo con nosotros mismos.

Es una forma de relacionarte con el mundo desde el amor, desde la comprensión.

Creo que la comprensión y la compasión nos hacen grandes a nosotros. Es una de las emociones que mayor vibración tiene. Ya que un ser humano es sabio, un ser humano tiene un nivel de conciencia elevado cuando se mueve a través de la compasión con bandera.

.- ¿Cuál es tu proxima locura?

Mi 2º libro. Aunque a lo mejor no es tan locura pero para mí si.

Yo creo que la locura es mi vida. Me intento desafiar todos los días. Me doy oportunidades para conocer a gente nueva, para experimentar vivencias personalmente que luego utilizo para ayudar a mis clientes.

Hago todo lo posible para alcanzar mi objetivo profesional y llegar lejos profesionalmente. Pero luego, mi parte emocional y personal que delego en la vida. Me dejo sorprender y me abandono a ella.

Me abandono a ese control y saber que cada cosa que te pasa es para alimentar tu propio crecimiento y disfrutar de la vida.

.- Si echas la vista atrás, ¿Qué ves? y ¿Qué te gustaria ver adelante?

El otro día estaba con mi madre manteniendo una conversación. Le comenté que si volviera a ser niña y si me mirase a la niña que fui, desde la mujer que soy a día de hoy, si esa niña se sentiría orgullosa de mí; si le gustaría lo que viera. Y mi respuesta fue que si.  Y casi me emocioné al tomar conciencia de ello.

Creo que estoy donde quería estar . Aunque la cima es infinita, me estoy convirtiendo en la persona que quería ser

¿Y mi futuro? Creciendo todavía más. Ayudando a los demás, acumulando sabiduría, seguir queriéndome como me quiero en la actualidad, ya que cada uno de nosotros somos la posesión más valiosa que siempre tendremos en nuestras manos.

Teniendo fuerza, valentía y perspectiva para afrontar lo que venga.

.- ¿Cuál es la mejor inversión que has realizado en tu vida?

En mi marca personal y en formarme como coach.

Yo me fui de mi trabajo y aposté todo a una sola carta, que era dedicarme al mundo del desarrollo personal.

Esa apuesta al 100% fue lo mejor que he hecho. Dejé de escuchar las opiniones externas, escuché mi propia voz, que era lo que anhelaba, lo que sentía que había venido a hacer. Y ha sido lo mejor que he hecho.

Por el camino he recibido muchas críticas. Que si estaba boicoteando mi vida, que si tenia que buscar un trabajo que me diera una remuneración, pero yo aposté todo a una carta, al mundo del desarrollo personal. Y aunque el camino ha sido más largo y más empinado de lo que yo creía, lo repetiría mil veces.

.- ¿Y es la inversión en uno mismo, la mejor inversión que todos debemos realizar?

Desde luego.

Es alucinante, porque yo no entiendo como no hay más asignaturas de inteligencia emocional, de empatía, de compasión, de felicidad, de espiritualidad….en los colegios.

¿Para qué nos sirve saber quiénes fueron los Reyes Godos si luego nosotros no somos nuestros propios reyes en la vida?

.- ¿Cuál es el libro que más has regalado?

Aprendiendo de los mejores” de Francisco Alcaide. Es un libro muy completo, es un libro que se puede leer en aleatorio. Tiene muchos personajes de referencia con píldoras de sabiduría. Abarca casi cualquier concepto tanto de la vida personal como de la vida profesional.

Y como autor, me declaro fan de Raimon Sanso.

.- ¿Hay que darle gracias a todo en la vida?

Yo por ahora le estoy dando gracias a casi todo.

Las gracias solamente las das una vez que has superado la piedra. Hay momentos muy difíciles en los que quizá te cuesta dar las gracias a algo que te esta atormentando.  Pero cuando eres más grande que esa piedra, agradeces.  ¿Por qué? Porqué tu nivel de consciencia se ha elevado a través de ese obstáculo que has superado.

.- Una reflexión para los lectores del portal. 

Siempre que hablamos tú y yo , siempre hablamos de un tema, unos días hablamos de la compasión y ahora estoy metida en otro sitio. Pero yo dejaría como broche final, que todo sirve, tanto lo bueno como lo malo. Que usemos todo lo que la vida nos envía. Que nos dediquemos a ser mejores personas cada día. Que no nos comparemos con el resto, sino con nuestra versión anterior de nosotros mismos. Que seamos seres humanos que nos aliente la mejora continua.

Así que usemos lo bueno y lo malo de la vida para que un día nos levantemos por la mañana, nos miremos al espejo y nos digamos: “Estoy dónde quería estar y además me he convertido en la persona que quería ser”.

 

 

¿A dónde nos va a llevar todo esto?

“El único destino del cual estamos realmente seguros, es el de la muerte

¿Te gustaría saber a dónde te van a llevar todos los esfuerzos que estás realizando?

A todos nos gustaria. Nos gustaría saber cuándo van a llegar los éxitos, qué tropiezos nos vamos a encontrar, cuando vamos a llegar a la meta.. Pero lo que realmente nos gustaría saber cuando estamos emprendiendo cualquier tipo de camino, es a dónde nos va a llevar, si hemos elegido bien o no.

Queremos dominar la situación. Y si ya podemos saber cuándo habrá inconvenientes y qué hacer con ellos, sería una gran maravilla. Pero las cosas así no son.

No sabes si esa persona es la persona de tu vida, por mucho que te lo repitas. No sabes si habrás optado por la mejor decisión hasta que te adentres en el camino. No sabrás si habrás hecho bien o no , sin antes adentrarte en el camino.

Pero aún adentrándote en el camino, el único camino seguro que te llevará todo es a la coger el billete para el barrio de allá arriba en algún momento.

Pensamos que somos adivinos, pensamos que podemos dominar todo, las circunstancias a la personas, para que siempre escojamos la mejor opción, siempre optemos por el camino correcto. El camino del éxito, de una reputación intachable, de grandes premios y aplausos allá donde vayamos .

Y lo único seguro es que todo esto nos va a llevar a la muerte.

Y no siento ser duro o fuerte con esta última frase, es que es la verdad. NOS VAMOS A MORIR TODOOSSS. Y mientras tanto gastamos el tiempo en mierdas, en qué pensarán los demás y a ver si lo que hemos elegido es lo correcto para nuestros intereses.

Es algo que siempre me había estado preguntado: ¿Por qué había entrado en mi vida esto de escribir, hablar en público y gestionar eventos, si yo era un contable?

Siempre me había preguntado a donde me iba a llevar, si iba a ser algo pasajero en mi vida, qué propósito tiene en la misma, qué tenía que enseñarme…. Y te lo preguntas cuando crees que nada tiene sentido o no ves resultados por ningún lado.

Hablando con mi coach, Paz Calap, salió el tema. Y ella misma fue quien me dijo la respuesta que había estado esperando durante años:

“¿Sabes dónde te va a llevar a todo esto? A la muerte… Así que déjate de preocuparte y empieza a ocuparte de lo que estás haciendo y viviendo, que es el presente“.

Un comentario que fue una de las bofetadas emocionales más importantes que me han dado en la vida. Y de la cuál estoy muy agradecido.

Queremos adelantarnos al futuro, olvidándonos de lo que estamos viviendo, que es el presente.

Queremos saber el resultado de la opción escogida, olvidándonos que antes de saber el resultado, tenemos que recorrer el camino.

Queremos saber si esa persona será la que nos salve de las garras de la soledad, antes de ni siquiera darle un beso .

Nos hacemos muchas pajas mentales soñando con el futuro cuando estamos olvidándonos de vivir lo único que hay seguro, que es el presente.

Si está en tu vida esa persona es por algo, algo tienes que aprender.

Si está delante de ti esa oportunidad, es por algo. Tendrás que aceptarla y ver qué hay detrás de ese miedo. O quizá no tengas que aceptarla y demostrarte que no sigues las modas impuestas por los demás.

Las expectativas y con ellas, nuestro ego, nos limitan a la hora de vivir.

Nos dicen que como no hayamos cogido la mejor opción vendrá el vecino a reírse de nosotros porqué alcanzó el éxito antes que nosotros. Vendrá nuestra familia a decirnos qué raros somos que no tenemos pareja a cierta edad y se nos va a pasar el arroz. Vendrá la sociedad a decirnos que somos unos fracasados de la vida.

Cuando realmente quizá no ocurra nada de eso que estamos imaginando y mientras tanto nos estamos olvidando de lo más importante, del hacer, del sentir, del aprender, en definitiva…DEL VIVIR.

Toda esta incertidumbre nos va a llevar a todos al mismo resultado, a palmarla. Unos antes, otros después, pero a palmarla.

Si ya sabes a partir de ahora a donde te va a llevar todo esto, ¿POR QUÉ NO EMPIEZAS A VIVIR DE VERDAD? .

Desde ese día lo empecé a hacer y la verdad, que transformé el preocuparme, por ocuparme de mi mismo . Y te lo recomiendo a ti también.

 

 

Jugar, la única forma de vivir.

“Lo contrario a la diversión, no es el trabajo. Es la depresión”.

¿Por qué odiamos de mayores, la palabra juego, cuando de pequeño nos hemos matado contra las injusticias, contra los no puedes de nuestros padres, por jugar?

Llegamos a la “madurez” y pensamos que jugar está mal visto. ¿Qué pensarán si decimos a nuestros jefes que nos gusta jugar a los videojuegos pasados los 40 años? ¿Qué pensará nuestra familia si se enteran que tenemos juguetes para disfrutar con tu pareja durante tus encuentros? ¿Qué pensarán si digo que me encanta que me hagan cosquillas? ¿Qué pensarán si digo que vivir es un juego?

Pensarán que no has madurado, que eres un niño o pobre pareja que esté a tu lado que necesita juguetes para cuando estás en la intimidad con ella.

Hemos pasado de la niñez a ser unos apasionados del  juego, a la madurez, a ser unos radicales del juego y de quienes expresan que les gusta jugar.

Jugar es algo instintivo en el ser humano. ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos un bebe? ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos unos columpios y recordamos cuando nos montamos en ellos pensando que podrías llegar a la luna con nuestro impulso?

Jugar está presente en todos los rincones de la vida.

¿O no es jugar tomarte las cosas que te ocurren de una manera u otra? Que yo sepa estás jugando con tus pensamientos para ganarles la partida y no gane el pensamiento negativo.

Jugar es:

  • explorar el mundo que tenemos enfrente de nosotros.
  • Jugar es no rechazar las oportunidades que tenemos en frente.
  • Jugar es liderarnos dentro de un mundo impredecible.
  • Jugar es saber que la vida no es de color de rosas. Que al igual que ganas puedes perder.
  • Tomar decisiones de forma constante.
  • Ser autentico en todo momento.
  • Es creatividad.

Pero a día de hoy, pensamos que jugar es un lujo. Es algo para los momentos de ocio. Porque en la madurez, hemos cambiado las tornas.

Cuando éramos niños, jugar significaba la felicidad. No nos importaba si alcanzábamos aquella colina que nos habíamos propuesto, solo queríamos alcanzar la felicidad de jugar, de crear, de descubrir. A día de hoy nos olvidamos de la felicidad y lo único que queremos es la productividad. Porque en la madurez, la vida se rige por números, el número de seguidores, el número de amigos, el número de polvos que tienes los fines de semana… Todo es número pero nada de felicidad.

Juega con tu felicidad y conseguirás ser más productivos, que pensando solamente en la rentabilidad.

No jugamos, porque asociamos el juego con el riesgo. Y no estamos en edad para jugarnos nada. De pequeños jugábamos a lo que fuera y si había riesgo mejor. A día de hoy, lo rechazamos. No queremos riesgos, queremos nuestra rutina, queremos nuestra zona de confort que tanto nos ha costado construir.

Todas las personas que he entrevistado, aceptan que la vida sin riesgo, no es vida. Porque más en los momentos que vivimos, la incertidumbre se combate con riesgo. No se alcanza ningún imposible sin que haya riesgo de por medio. Pero sin embargo, el miedo, el apego a la comodidad que hemos conseguido, al que dirán, al miedo más que al fracaso, nos hace no querer correr riesgo alguno.

Preferimos que otros corran el riesgo por nosotros y si han alcanzado lo que soñamos, ya los seguiremos, pero mientras tanto nos quedamos mejor en el sofá viéndolas venir.

Jugar es enfrentarnos al fracaso. De pequeños nos caíamos de los arboles, metíamos la mano en animales que no conocíamos y aún sufriendo las consecuencias de nuestra inconsciencia, sabíamos para la próxima vez, que no hacer. Estábamos hablando de tú a tú al fracaso. Cuando en la madurez, ni siquiera queremos mirarle a la cara.

En definitiva, jugar en el trabajo, con tu proyecto profesional, contigo mismo, te ayuda a prevenir miedos. Quien no juega, es una persona llena de miedos, de inseguridades, bloqueada, que opta por seguir a los demás en vez de seguirse así mismo.  Jugar es descubrir que el miedo es una invención tuya, ya que disfrutando del camino que estás realizando, siendo tú durante él, te das cuenta que muchas cosas que los imposibles solo estaban en tu mente.

Mientras jugamos estamos aprendiendo. Estamos siendo empáticos con los demás. Estamos dando y también recibiendo. Gestionamos nuestras emociones, tanto con los buenos resultados como en los tan no buenos, ya que aprendemos que no solo de buenos momentos se trata vivir. Estamos aprendiendo de una forma lúdica.

¿Hay alguna forma mejor que aprender que jugando?

A día de hoy, jugar se torna como un lujo. Cuando realmente, tendría que tomarse como una necesidad.

Hace unos días me decían que ver la vida con un juego, en las que unas veces se gana y otra se aprende, le había hecho combatir la ansiedad y el estrés que había tenido hasta la fecha.

¿Quieres conocer el método más rápido para alcanzar el éxito?

¡¡JUEGA!!

Todo aquel que opta por jugar cuando emprende un sueño, llega mucho más rapido a él, con un mayor de experiencias, con más creatividad, con más curiosidad, que aquel que opta por la opción de lo establecido y normal.

¿Y tú, juegas o sobrevives?