Una vida superflua

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No hace falta ver redes sociales, conocer a mucha gente o estudiar muchos libros para darnos de una cosa que está latente en esta sociedad:

VIVIMOS UNA VIDA SUPERFLUA.

Una vida en la que está provocando más daños que beneficios. Y aún así la aplaudimos y la deseamos.

Una vida en la que hablamos de que te vamos a dar las claves del éxito de una empresa pero no hablamos de los fracasos que hemos tenido como empresarios. Por favor, eso que no lo sepa nadie.

Una vida en la que todos nos amamos, todos somos amigos y nos llamamos crack, Pero cuando me quita lo que yo quería, ya no me hablo con esa persona, deseándole todos los males ajenos.

Una vida en la que según nuestros intereses ponemos una cara u otra. Pero eso si, nosotros siempre decimos que somos de verdad. De verdad falsa.

Una vida en la que utilizamos la envidia y la venganza. En vez de preguntarnos qué debemos hacer para mejorar.

Una vida en la que queremos a todo el mundo que nos hace la pelota o aplaude lo que hacemos, pero dejamos de hablar con personas que nos dicen lo que realmente sienten, aunque no nos guste lo que nos digan.

Una vida en la que nos interesamos por las personas cuando consiguen ciertos avances cuando hasta la fecha, nos hemos olvidado de ellas porqué no nos podrían ofrecer algo bueno para nuestra salud.

Una vida en la que nos juntamos a las personas por lo que nos pueden dar, aunque nos hayan hecho el mayor de los daños hasta la fecha.

Una vida en la que nos importa más el número de seguidores que tiene esa persona que lo que podemos aprender de ella aunque nadie la siga.

Una vida en la que nos importa más las modas que nos puede hacer más «cool», que nuestras verdaderas ideas, lo que pensamos o sentimos.

Una vida en la que nos importa más las risas, disfrutar la vida que la autentica verdad. Esa verdad que nos muestra que estamos yendo por mal camino si seguimos haciendo lo que estábamos haciendo.

Una vida superflua donde no nos interesa la verdad. Esa verdad que nos muestra la autentica verdad, la verdad de quienes somos, de lo que nos está pasando o de lo que nos puede pasar.

Una vida superflua en la que es más importante aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos lo que estamos diciendo, haciendo o haciendo creer a los demás. Que una vida que pase lo que pase, sabemos que hemos triunfado porque siempre hemos sido nosotros , nunca queriéndonos parecer a nadie más.

Hablamos de verdad, de pasión, de felicidad…pero que no nos quiten nuestra vida del aparentar. Porque no queremos que vayan a descubrir que no somos ni mucho menos, lo que promulgamos ni hacemos.

Hacemos muchos memes con lo de la pastilla azul y roja de Matrix. Pensamos que son unos freaks de la ciencia ficción, cuando en realidad es mucho más real de lo que nos podamos imaginar.

Lo que pasa que aunque lo sabemos, estamos viviendo una vida superflua aunque deseemos una vida autentica.

Y todo pasa, por mirarnos al espejo y empezar por aceptarnos.

¿Tú serías de aceptar que llevas una vida superflua? ¿La superfluidad lleva a la felicidad?

¡Prefiero dudar a creer a ciegas!

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No es que sea una persona desconfiada, pero la experiencia me ha dicho que primero hay que dudar para luego creer.

Pero el ser humano eso de la duda, no va con él.

Desde que nacemos, creemos todo lo que nos dicen.

Que los Reyes Magos entrarán por una ventana y nos dejarán los regalos que nosotros hemos querido exactamente encima de nuestra cama. Que el examen será fácil para que aprobemos todos cuando el profesor era un autentico «matasuspensos». Que nuestro jefe nos va a dar después de tres impagos, las nominas atrasadas. Y ya si hablamos de los políticos, nos creemos ya de todo.

El ser humano necesita creer. ¿Por qué?

¡PARA NO PENSAR!

No quiere pensar qué hay detrás de esa actitud que tiene esa persona. Pero eso si, hablamos mucho de empatía.

No quiere reflexionar sobre sus ultimas actuaciones, no vaya a darse cuenta que es hora de hacer cambios en su vida.

No quiere rumiar que su jefe no es lo que dice ser y que sus ideas nunca serán tomadas en cuenta por él, aunque le dijera lo contrario cuando entró a trabajar en la empresa.

No quiero cavilar qué pasaría si su pareja le dejase, como ha dicho que lo hará si no cambia la situación.

No queremos pensar. Porqué si pensamos sabemos que muchas cosas se convertirán en certeza (aunque ya lo son) y tendremos que actuar.

Recuerdo mis comienzos en redes sociales como creía en todo. Creía que había eventos que estaban valorados en miles de euros y por ser yo, eran gratis. El producto siempre eres tú, no lo olvides.

Siempre creía que los amigos serían para toda la vida. Que el amor estaría siempre ahí. Bueno está hasta que le «tuerces» el morro a ese amigo o amiga y le dices alguna cosa que no le habrá dicho nadie en toda su vida. EN ese momento, se acabó la amistad, el amor y el seguirte en redes sociales.

Porque no queremos pensar, no dudamos lo que nos digan los demás.

No dudamos lo que nos diga el «gurú» de turno, ya que así nos lo dice con luces de colores y «resultados asegurados».

No dudamos lo que nos dicen los medios de comunicación, ¿Por qué dudar de ellos si tienen tanta experiencia?

No dudamos de lo que nos dicen los «amigos» que acabamos de conocer. Si son amigos de nuestros amigos, también son nuestros amigos.

No dudamos de nuestro jefe, que para eso es nuestro jefe Creemos en él ciegamente a pesar de que ya nos ha hecho algunas que otras.

Parece que hasta que no estamos en el suelo, muertos y quejándonos de nuestra vida, no nos queremos dar cuenta de lo que ha pasado anteriormente.

¡¡QUE HEMOS PERMITIDO MUCHAS!!.

Y todo por querer creer.

Porqué si no crees lo que te dicen, tienes miedo que los demás te excluyan del grupo, piensen que te pasa algo raro o vete a saber qué , porqué no crees en la moda del momento.

Así que nos «tragamos» todo porque:

.- No queremos pensar por nosotros mismos

.- Y por la influencia de los demás si es una moda

Si dudar te parece demasiado fuerte, vamos a cambiarlo por otra palabra, pensar por ti mismo. ¿Qué te parece?

En un mundo en el que no se duda de nada, pensar por uno mismo, es el principio del comienzo de tu empoderamiento por ser humano.

Dudar no es no creer para siempre.

Es investigar que está diciendo esa persona. Que tiene de razón y en que no.

Es ir más allá de lo que nos quiere decir y ser curiosos. Aprender de lo que nos esta diciendo. Porqué a lo mejor te enseña algo que no sabías.

Es abrir tu mente a lo que te están diciendo e ir más allá de lo que nunca habrías podido imaginar.

Es soñar, darle rienda a tu imaginación, aprender…

Pero no es creer todo lo que te dicen a la primera de cambio. Quizá tengan razón en lo que te están diciendo, pero lo habrás comprobado primero.

Quizá si sea una oportunidad para ti, pero lo habrás visto por ti mismo en primera instancia.

Quizá no estás de acuerdo con lo que te ofrecen , pero tomarás la decisión por ti mismo y con razones, no solo por intuiciones.

Nos encontramos una sociedad que no quiere pensar porque dice que dudar es de personas mal educadas.

Dudar es empoderarte, es desarrollar tu creatividad, imaginación y curiosidad.

¿Quizá no quieren que pienses por que no es todo lo que reluce en lo que te están diciendo u ofreciendo?

Y tú, ¿Dudas o crees sin fisuras?

Ahora más que nunca..

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«El comienzo siempre es hoy» decía Mary Wollsstonecraft

Ahora más que nunca el ser humano necesita eso, ser humano.

Ahora más que nunca necesitamos aceptar que somos vulnerables.

Que no somos nuestros puesto de trabajo, nuestras posesiones o relaciones. Ya que nos hemos dado cuenta que no somos tan invencibles como pensábamos, ya que de un día para otro, todo ese esfuerzo por aparentar algo que ni nosotros mismos creíamos, se puede ir y dejarnos como lo que somos, seres vulnerables ante las inclemencias de la vida que se creen importantes por las posesiones que tienen.

Y yo no te voy a decir que tengo la formula para que en menos de 80 días tus sueños se hagan realidad. Yo no te lo voy a decir ni porque creo en ello ni porque nadie tiene la formula. Pero ahora más que nunca tienes que ir a por lo que no te deja dormir, por aquello que siempre piensas qué pasaría si dieras un paso adelante. Eso son tus sueños. Siempre te preguntas ¿Por qué estoy aquí? Y tú mismo sabes la respuesta, para descubrir qué hay detrás de eso que no te deja dormir.

Ahora más que nunca debemos luchar por nuestro sueños.

Ahora más que nunca hay que ser uno mismo.

Nos pegamos la vida pensando que ya habrá tiempo para hacer realidad esas metas o proyectos que tenemos. Y nos hemos dado cuenta que estamos muy confundidos. Que nunca sabemos cuánto tiempo nos queda. Y cuando creíamos que era el momento para dar el paso adelante, el tiempo se nos ha acabado y tenemos que partir.

Nos pegamos la vida haciendo, diciendo, sintiendo lo que nos han dicho que debemos hacer o sentir. Y cuando bajamos las defensas, nos damos cuenta que algo nos pasa, que no queremos la vida que estamos viviendo. Por miedo y el «ya habrá tiempo», dejamos pasar la vida pensando que estamos viviendo, cuando en realidad estamos haciendo lo que nos dicen otros que deberíamos hacer por nuestro bien. ¿Y quién se ocupa de tu bien?

La felicidad es algo muy sencillo, es ser uno mismo.

Ahora más que nunca no te dejes nada en el tintero.

Siempre con educación, desde luego. Pero nos preguntamos qué nos pasa, cuál es el motivo que hace que nos encontremos así. Pensamos que será una tontería, que ya se pasará. Pero la cosa no pasa y todo es porqué no nos atrevemos a decir lo que sentimos, queremos o soñamos. Tenemos miedo a decir lo que realmente decimos y acabamos usando mascaras en función de la situación o intereses que tengamos. Pero luego pedimos que los demás vayan sin mascaras ante nosotros. ¿No sería mejor empezar por uno mismo?

Ahora más que nunca no hay que olvidar.

Y no te hablo de estar flagelándote. Sino te estoy hablando de no olvidar por lo que hemos pasado, lo que hemos visto y las despedidas que nos hubiera gustado dar a esas personas y no hemos podido realizar.

El ser humano se olvida fácilmente de sus deseos cuando vuelve a la normalidad y de lo malo. Se olvida de todo lo que ha pasado, del sufrimiento, de los cambios que iba a realizar si salía bien de la situación en la que se encontraba. Nos olvidamos muy rápidamente de todo cuando volvemos a situaciones que ya conocíamos y nos daban tranquilidad.

No olvides por lo que has pasado para no volverlo a vivir con tus acciones. No olvides lo que no hiciste porque pensabas que tenías tiempo y no fue así para que no vuelva a ocurrir. No olvides lo que pasó para que no se vuelva a repetir.

Ahora más que nunca debemos sacarle las cosquillas al miedo.

Pero no hace falta que te lo diga yo sí tú mismo lo sabes. Muchas veces has hecho cosas que te daban miedo y has acabado haciéndolas. El paso del tiempo te ha dicho que el miedo que tenías era infundado, que podías hacerlo y que eras capaz de eso y de mucho más.

Vivimos vidas con miedo y lo único que nos hace ser victimas de unos ideales que no concuerdan con nuestra forma de ver la vida.

Hazle cosquillas al miedo y verás que no es tan fiero como lo pintan.

Ahora más que nunca debemos de dejar de mentirnos.

Y lo peor sabiendo que nos estamos mintiendo ofrecer a los demás algo que ni nosotros mismos nos creemos ni queremos en nuestra vida.

Es hora de enfrentarnos y aceptar quienes somos de verdad.

Ahora más que nunca debemos vivir.

Y no te hablo de lanzarte a la vida sin mascarilla o sin miedo al contagio. Ni tampoco de que hagas lo que te de la gana sin importar los sentimientos de los demás. Te hablo de que tenemos que empezar a vivir, a aceptar lo que sentimos y experimentarlo, a decir más te quiero y no callárnoslo, pensando que seguro que ya lo sabrá o habrá tiempo para decírselo.

Ahora más que nunca debemos ser lo que somos, seres humanos con debilidades pero también con talentos hasta ahora inimaginables con lo que afrontar la incertidumbre y todo tipo de vicisitudes que la vida nos ponga por delante.

Eres una anomalía del sistema

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«Eres una anomalía cromosómica»

Todos somos una anomalía del sistema. Y en vez de potenciarlo, lo único que hacemos es acojonarnos, apocar nuestros deseos y seguir las modas de turnos.

Siento haber empezado tan fuerte, pero es que es la verdad.

Nos pasamos la vida queriendo buscar la mejor «marca personal» para que nos lleve al éxito, a la felicidad y que los demás nos aplaudan sin rabiar. Pero eso si, satisfagamos a nuestro ego pero sin salirnos mucho del sistema. Y no queremos salirnos del sistema porque nos han dicho que fuera de él, hay soledad, miedo, escasez….

Vivimos en una dicotomía o nos han hecho vivir en una dicotomía que lo único que produce es insatisfechos y frustrados.

TODOS SOMOS UNA ANOMALÍA DEL SISTEMA.

Todos hacemos las cosas de una manera diferente.

Todos pensamos de una manera diferente.

Todos tenemos sueños diferentes.

Todos tenemos una creatividad diferente.

Todos amamos de una manera diferente.

Todos podremos hacer las cosas de una manera mejor, más eficiente, rápida…

¿Y qué acabamos haciendo?

Lo mismo que los demás, no vaya a ser que piensen que somos «raritos».

No he hablado con todas las almohadas del mundo, pero la mía durante mucho tiempo siempre me escuchaba una y otra vez con el mismo tema:

¿Qué pasaría si lo hiciera? ¿Qué pasaría si lo dijera? ¿Qué pasaría si lo intentase?

En la oscuridad de la noche y en la soledad con la almohada, dejamos correr nuestra mente imaginando qué sería de nosotros si hiciéramos, dijéramos o nos lanzáramos a tal cosa.

¿Qué nos pasa?

Que ya de serie, somos una anomalía del sistema.

Ya de serie y con algunos descubrimientos por el camino, nos damos cuenta que seguir modas no es lo nuestro, que nuestra felicidad es diferente a la de nuestro grupo de amigos o que pensamos de manera diferente que nuestros padres y familia, que decir lo que sentimos y queremos es nuestro deber, pero sobre todo que la vida es una y hemos venido a disfrutarla. Siempre sin hacer daño a los demás.

En mi ciudad ahora es deber ir a comerse un gofre como forma de pene. Hace unas semanas era hacerse fotos con los tulipanes que habían plantado en el parque y en invierno era tener un abrigo con la bandera de noruega. ¿Qué pasará con todas estas modas? Qué pasarán igual que pasa el Ave de las 11 por la estación. ¿Pero por qué lo hacemos? Porqué todo el mundo lo hace y no vamos a ser nosotros menos, no vayan a pensar que somos unos raritos.

Queremos ser parte del sistema, pero por las noches soñamos y nos preguntamos:

¿Qué pasaría si dejaramos a un lado la mascara que usamos y fueramos a partir de mañana a cara descubierta haciendo y sintietndo lo que sabemos que somos de verdad?

Respondiendo al instante: «Anda duérmete y déjate de tonterias».

Pero te lo repito de nuevo:

Ya eres una anomalía del sistema desde que naciste. Y sobre todo haciéndote esas preguntas más. Lo que pasa que te has dejado llevar por las modas, por el qué dirán, por el miedo que produce salirte de lo establecido y el destacar, por el no dominar algo que no conoces y por creer que la felicidad es un proceso de 4 pasos cuando en realidad, la verdad felicidad empieza dentro de ti.

Nos han hecho creer que las anomalías son malas, que tiene que ser todo perfecto. Y como tiene que ser todo perfecto, tenemos que ser todos iguales.

Y estamos muy equivocados.

Si no hubiera anomalías, no habría avances ni innovaciones.

Si no hubiera anomalías no habría creatividad.

Por lo tanto, ¿Qué hay de malo en ser una anomalía del sistema ya que sin ella no habría avances?

¡NADA!.

Al revés, debemos y tenemos que impulsarlas.

Debemos y tenemos que impulsar que todos y cada uno de nosotros nuestras anomalías. Porque es lo que nos hará avanzar como sociedad, pero también como seres únicos.

¿Cómo es una persona que apuesta por su anomalia?

  • La persona más feliz del mundo. Ya que es y se muestra cómo es. Eso es la felicidad.
  • La persona más motivada. Ya que está haciendo lo que siente que tiene que hacer.
  • La persona más curiosa del mundo. Cuando le interesa un tema, lucha por él y aprende todo de él.
  • La persona más coherente. Ya que es como es.
  • La persona que siempre lucha por más. Ya que los limites solo están en al cabeza o en ideas preconcebidas.

Como vemos , cuántas cosas podrían cambiar si apostáramos por nuestras anomalías, si las viéramos como algo que deberíamos impulsar y no como algo que deberíamos ocultar. Pero mientras seguiremos pensando, que algo anómalo es algo mal.

¡¡Qué grandes errores cometemos!!.

¿Y tú eres una anomalía del sistema?

¿A qué c*** esperas?

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«Esperar para comenzar es un insulto al mundo» decía Richie Norton

¡¡NO SE A QUÉ COÑO ESTAMOS ESPERANDO!!.

Han pasado 365 días desde que nuestro presidente del Gobierno nos dijo que nos quedáramos en casa, que solamente serían 15 días.

Han pasado 365 días desde que una persona saliendo en televisión, nos dijo que solamente serían algunos casos aislados. Y a día de hoy no me quiero imaginar cuál es la cantidad real de muertos que hay en nuestro país. Por no hablar de otros paises.

Sigue muriéndose la gente tras 365 días de datos que tendría que abochornar a cualquier persona con dos dedos de frente y mientras tanto nuestros políticos peleándose por un sillón. Siempre han dicho que la política es para el bien común… pero mientras tanto lo vemos por televisión y no decimos ni mu.

¡¡COMO SI YA ESTUVIERAMOS INMUNIZADOS!!.

Han pasado 365 días desde que dijiste que ibas a cambiar de vida. Que ibas a ser más compasivo con la gente, que ibas a decir más te quiero, que te ibas a portar bien con la familia…

Han pasado 365 días y NO HEMOS HECHO NADA DE LO QUE DIJIMOS QUE IBAMOS A HACER .

Ahora solamente nos preocupa que cuando podemos salir de vacaciones. ( Con todo mi respeto al mundo de la hostelería, en el que además tengo mucha gente implicada).

Pero ¿A QUÉ COÑO ESTAMOS ESPERANDO?

La respuesta es muy fácil: ¡¡A QUE NOS LO DEN TODO HECHO!!.

Se habla que tenemos que ser creativos para surfear en este mercado laboral que está, donde la incertidumbre será la reina. Y todo el mundo a sacudir la cabeza diciendo SI al experto de turno. Pero eso si, nos cabreamos cuando estamos limitados por restricciones y en vez, de ser creativos, de hacer cosas diferentes que nos entretengan si no podemos ir a nuestra residencia, nos enfadamos y nos cagamos en el responsable de turno.

¡¡VIVA LA CREATIVIDAD!..

Durante los meses de pandemia, todos aplaudiendo a las 8 de la tarde por los sanitarios que estaban salvando la vida de muchos de nuestros familiares. Y ahora nos quejamos porque hay restricciones y no podemos hacer lo que queramos, cuando la cosa no ha terminado ni mucho menos. Por no hablar de la gente que sigue yendo sin mascarilla, que hace fiestas ilegales o sale en televisión, que lo importante es pasárselo bien, que si nos tenemos que morir, ya nos moriremos

Recientemente leía en un periódico de mi ciudad, que más del 75% de los encuestados estaban mas preocupados por no perder los amigos que tenían que por coger la enfermedad.

Una muestra más que nos importa más el aparentar, que el ser. Aunque se este muriendo gente sin parar, lo importante es no perder el contacto con los amigos y el mamoneo. Por no hablar de mas del 60% de las personas entrevistadas, que sentían que este año ya volveríamos a abrazarnos, besarnos…

¿En qué mundo estamos viviendo?

Una cosa es el optimismo, otra cosa es no ver la realidad.

Durante los meses de confinamiento, se hablaba sin parar de una nueva sociedad.

¿Y que está pasando a día de hoy sin aún haberse ido la pandemia? Paises que se pelean por las vacunas. Empresas que despiden a gente o empresas que las primeras personas que despiden son los mayores de 50 años…. Gurús que buscan salvar su culo olvidándose que donde dije digo, digo «tengo que mantener mi estatus y la propuesta de valor para otros»… Gente que solo piensa en ser funcionario.. Gente que piensa que su única salvación es ser feliz cueste lo que cueste a través de hacer cursos sin parar… Y así una y otra vez, volvemos a ver las mismas cosas que veíamos hace menos de 365 días.

Y así cientos de cosas que mucho hablábamos que íbamos a cambiar y todo se ha quedado en NADA.

¿A qué coño estamos esperando?

¡¡QUEDA MUY BIEN HABLAR DE CAMBIOS, DE TRANSFORMACIÓN, PERO A LA HORA DE DAR UN PASO ADELANTE… LA COSA CAMBIA. MEJOR QUE LAS COSAS SIGAN COMO ESTÁN!!.

Pero además lo peor de todo, que sabemos que tenemos que cambiar. Que no somos felices, que no estamos a gusto haciendo algo que realmente sabemos que no estamos a gusto, que no aguantamos a esa persona y no queremos solucionarlo, que no nos aguantamos ni a nosotros mismos y que deberíamos dar un paso adelante…

¡¡Pero antes de dar un paso adelante, quedemos con los amigos a reírnos de los problemas de otros , que los nuestros seguro que se pasarán entre cerveza y cerveza..!!

¿A qué coño estamos esperando?

¡¡A QUÉ NOS LO DEN TODO HECHO!!.

No tengo ni idea cuando nos vacunaremos. SI nos pondrán la vacuna azul o la rusa. No tengo ni idea de que tipo de subvenciones habrá para los empresarios o si se prolongarán los ERTES. No soy gurú, adivino, ni mucho menos quiero serlo, así que no sé que pasará.

Pero de una cosa estoy convencido, que mientras esperas a que venga la «nueva normalidad», si estás focalizándote en otras cosas que no sean los inconvenientes que sabes que tienes o sientes, es un día menos para tu felicidad, para tu éxito.

Sé que estarás pensando durante todo el artículo..» Si ya David, pero ES QUE..» No sigas si has pronunciado o pensado el ES QUE, pues lo que viene detrás es una excusa en la que parapetarte para no dar un paso adelante. PUNTO.

Me da igual si se llama coronavirus, te ha dejado la parienta o te han echado del trabajo, todo momento de incertidumbre, es el momento ideal para empezar a empoderarse uno mismo y no depender de los demás, ni creer que eres lo que te ocurre en tu exterior.

Y empoderarte te lleva a no esperar , a no pensar que yéndote de copas todos los días nos olvidaremos de lo que está pasando. En definitiva, HACERSE PODEROSO.

Ya no te estoy hablando de emprender tu negocio, ni mucho menos que montes una revuelta contra el gobierno que tengas en tu ciudad. Para nada, así que relájate. Te estoy diciendo que te hagas RESPONSABLE DE TU VIDA.

Vivimos en una sociedad en la que tenemos muchos derechos pero pocas obligaciones.

Quizá no podrás gestionar las ayudas que te mereces por el Gobierno su tardanza, pero si puedes gestionar que no solamente sabes hacer una cosa, sino muchas y con ellas salir adelante mientras esperas. Quizá estés pasando una mala temporada anímicamente, algo que todos hemos pasado en algún momento, no te estoy diciendo que te conviertas en un «happy flower» constante y fingido, sino que aceptes tus emociones, aprendas de ellas y la transformes. No te digo que seas capaz de todo a partir de ahora, porque ni yo soy capaz de decir lo que siento a la chica que me gusta, pero si que des un paso adelante , te hará sentirte mejor.

No estoy vendiendo ningún de éxito rapido y barato, ni mucho menos.

Lo que te estoy diciendo que si realmente aceptáramos lo que nos pasa, no evitándolo y haciéndole frente, todos y cada uno de nosotros, nos daríamos cuenta que podemos crecer, ser responsables de nuestro propio cambio, a ser más creativos, más empáticos con los demás…

En definitiva seriamos más nosotros mismos, más felices, más coherentes, más realistas…. Y con ello, si que cambiaría la sociedad.

Algo que a día de hoy parece que solo esperamos A QUE NOS LO DEN TODO HECHO.

¿Y tú a que c*** esperas?

¿Cómo saber si estás desaprovechando tu vida?

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«La vida puede acabar en cualquier momento..no sabes cuál será la ultima fotografía o tu ultima sonrisa. Por eso hay que aprovechar cada instante».

Con los pasos de los años, muchas cosas cambian, pero una se mantiene, tu relación con la muerte.

Va muriéndose gente que piensas que nunca lo hará. Tienes el pensamiento de llamarlas por teléfono para contarles lo que te pasa, para hacerles participes de tus éxitos, de tu felicidad…y cuando vas a coger el móvil te das cuenta que ya no están.

La muerte, nos enseña muchas cosas, pero sobre todo una, al menos para mí, muy importante, que no hay que desaprovechar la vida.

De pequeños nos dicen que la vida es seguir las normas establecidas. Tener una carrera que tenga salidas profesionales ( aunque no te guste lo que estás estudiando ), tener una pareja ( aunque le pongas los cuernos siempre que sales ), amigos ( aunque les pongas a caldo cuando no están ) y trabajar en algo ( porque es la moda aunque no sepa qué coño estoy haciendo ). Y llegados los 80 años, estiras la pata y dirán en tu entierro que has sido una buena persona.

A TODOS nos han enseñado que la vida es eso y es lo que tenemos que hacer si queremos ser recordados como una «buena persona».

¿O es que cuando sale algún suceso en la televisión inesperado, no se dice siempre lo mismo: «Pues tenía hijos, trabajo y parecía una buena persona, no daba problemas a la comunidad«?

Y yo me preguntaba siempre: ¿Es que solamente uno es buena persona siguiendo los dictámenes de los demás?

Parar siempre nos hace pensar, queremos o no. Algo a lo que no estamos acostumbrados ni mucho menos se nos ha enseñado.

Parar nos hace darnos cuenta, o al menos reafirmar algo que ya sabíamos, que no estábamos haciendo las cosas bien, que no estábamos viviendo la vida que queríamos, que no estábamos actuando como sentíamos que deberíamos hacerlo.

Tras la confirmación de varios proyectos para el año próximo, una amiga me ha preguntado:

«Tras tanto tiempo luchando, ¿Crees que mientras tanto, estás desaprovechando la vida?«

Y mi respuesta ha sido clara y tajante: NO.

La estaría desaprovechando si siguiera haciendo lo que hacía antes, cómo actuaba antes, lo que pensaba antes. Algo de lo que no me arrepiento , porque aprendí de ello. Pero sentiría que estaría desaprovechando la vida si supiera que podría ser feliz haciendo otras cosas, viviendo experiencias con otro tipo de personas que me impulsarían, que me motivarían, no diciendo lo que siento pero sabiendo lo que me hubiera gustado decir…

En esos casos sí que estaría desaprovechando la vida, ¿PERO HACIENDO LO QUE TÚ QUIERES HACER, LO QUE TE HACE REALMENTE FELIZ Y LUCHANDO POR LO QUE SIENTES?

Eso nunca es desaprovechar la vida, eso siempre es exprimirla hasta el máximo.

Pero seguimos creyendo que quien hace lo que siente que debe hacer, quién se sale del guion de lo «establecido» o no ha alcanzado metas estimadas para ser una «persona de bien», está desaprovechando la vida.

Lo que está haciendo esa persona, ESTÁ LUCHANDO POR SER ELLA MISMA, POR DESCUBRIRSE, POR CONOCER SUS LIMITES, LUCHANDO POR LO QUE QUIERE y en definitiva, por el sueño de responder a una pregunta qué todos nos hemos hecho alguna vez:

¿Por qué hemos venido aquí?

EXPRIMIR LA VIDA SIENDO NOSOTROS MISMOS. Con lo bueno y con los malo, con sus aprendizajes y éxitos, pero siempre hasta la última gota.

No estoy impulsando que nos compremos un descapotable rojo y vayamos a Benidorm en busca de sensaciones únicas. Solo te estoy diciendo, que si sientes, si sabes que estás desaprovechando tu vida:

¿A QUÉ ESPERAS?

Y sé que lo siguiente que estarás pensando es: «Si David, lo sé, pero no sé por donde empezar a exprimirla como sé que debería«.

Parece que si no haces un método para tener una marca personal, para ser feliz, para conseguir el éxito,… no existe la manera de conseguirlo.

TÚ SABES CÓMO EXPRIMIR LA VIDA.

No es que no lo sepas, no es que no sepas el método para hacerlo.. Es que te da miedo dar el paso.

Lo que te gustaría, cómo te gustaría, las sensaciones que quieres vivir…todo lo sabes, LO QUE TE FALTA ES DAR EL PASO ADELANTE. Y eso solo lo puedes hacer TÚ.

Así que:

1.- Si quieres comprarte un descapotable rojo, estudiar una carrera con 50 años o ponerte cachas con 60, hazlo Pero con un sentido, porque es lo que TÚ sientes, porqué es lo que siempre has querido.

2.- Si sabes que estás desaprovechando la vida, NUNCA VENDRÁ LA OPORTUNIDAD ADECUADA para empezarla aprovechar, NUNCA.

3.- La peor frustración en la vida no es caerte, es no hacer lo que sientes, sabiendo que es lo que quieres y todo por el miedo al qué dirán.

Aprovechar bien el día no es hacer lo que la agenda te ha impuesto, lo que los demás desean que hagas por ellos, es hacer lo que sientes y quieres hacer. Y así día tras día, dirás que habrás tenido una vida que habrás aprovechado.

¿Y tú consideras que estás aprovechando tu vida? ¿Qué haces para ello?

¡¡Somos víctimas del éxito, no de la felicidad!!

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«El éxito es la suma de pequeños esfuerzos felices, repetidos día tras día».

Dejemos de ser hipócritas. Y no siento empezar así de fuerte el día de hoy.

Dejemos de mentirnos y de mentir a los demás. Dejemos de hacer gilipolleces para aparentar algo que ni nosotros mismos nos creemos.

Dejemos de decir que hacemos todo por y para ser felices, cuando en realidad lo que estamos haciendo, es con el propósito de alcanzar el podrido éxito.

¡¡O lo que nos han dicho que es el éxito!!.

Me da igual que estemos en una recesión de caballo o con forma de hipopótamo. Desde que tenemos uso de la sin razón, siempre hemos sido victimas del éxito, cuando en realidad tendríamos que ser victimas de nuestra propia felicidad.

Decimos en redes sociales cosas bonitas a gente que ponemos a caldo por detras. Mentimos a gente, haciéndoles creer que nos están ayudando, cuando solamente están satisfaciendo nuestros deseos más primitivos. Decimos que hacemos caso a las recomendaciones de los demás, pero por detrás seguimos haciendo lo mismo de siempre. Hacemos lo mismo que hacen los demás en redes sociales, con la misma gente pero deseamos que nos consideren diferentes al resto. Creemos que por fin hemos alcanzado el titulo de «persona normal» cuando hemos encontrado pareja, olvidándonos de las personas que hasta ese momento han estado a nuestro lado.

Aplícalo al mundo 2.0, a tu día a día, a lo que tú quieras, pero nuestras acciones se basan en alcanzar el éxito, por activa o por pasiva. Eso que nos han dicho que es éxito los medios de comunicación, el gurú de turno o la pelicula americana en cuestión. Y ahora con la recesión que estamos pasando, aún más que más nuestras decisiones van a estar auspiciadas por la consecución del éxito ( del aparentar, de poner que nos han contratado en tantas conferencias y lo vea todo el mundo aunque sea mentira…), y no de la felicidad.

Todo está basado en el aparentar. Pero eso si, jamás decir que lo estamos pasando mal económicamente, que lloramos pensando que será de nosotros si somos los siguientes en la lista del ERTE de nuestra empresa o que no vemos la luz en el túnel ni en ningún lado.

¡¡Eso jamás, antes muertos que sencillos!!

Sé que estarás pensando: «Si David, está muy bien lo que dices, pero la felicidad no paga las facturas, ni el colegio de los niños..»

Estoy de acuerdo, pero esos cambios de sociedad con los que soñábamos en los principios del confinamiento, esas relaciones entre personas y no entre egos con los que nos ilusionábamos, han quedado en un simple: «Lo que importa es salvar mi puto culo y los demás que hagan lo que quieran. Y si tengo que mentir a los demás, lo haré….Además yo no me acuerdo que dijera esas cosas. Sería victima del aburrimiento». (Palabras textuales de una persona que así lo reclamaba en el mes de Abril).

Ya nos tomaremos una copa de alcohol para olvidar la vida que llevamos, para recordar los amigos que pisoteamos, comprar seguidores para mis redes sociales, las incoherencias que dijimos para que se apuntaran a nuestro curso «cool». Pero ante todo tenemos que conseguir el éxito, mantener nuestro estatus, que es cuando nos consideraremos felices.

Y si para alcanzar el éxito, tenemos que ver simplemente un video en Youtube o un seminario gratis, ¿Dónde hay que firmar?

Pero mientras tanto, sufrimiento, miedo, depresión, antidepresivos, malas contestaciones… Todo ello es la consecuencia que te has dado cuenta que eres como los demás, no como tú sientes y sabes que eres.

NO ERES FELIZ. Pero lo importante nos han dicho que hay que seguir lo que dicen los demás, las expectativas de nuestros familiares o lo que decía la revista de moda. Porqué así seremos un «buen ciudadano», considerado como una buena persona.

Y siempre haciendo memoria de la historia que nos queremos creer, para excusarnos por nuestras acciones, «como lo ha dicho tal…como lo ha conseguido así tal…. si lo dice tal.. no le irá mal..»

Llega el domingo por la tarde y no paran de oírse, » Uf que pocas ganas llegué el lunes…Uff no me apetece quedar con tal pero tengo que ir…»

Si fuéramos felices, dejariamos a un lado el yugo del éxito, y no nos importaría el día que sea, la persona con la que tendriamos que reunirnos o lo que sea, seriamos coherentes y felices con nosotros mismso.

Pero no, es mejor vivir bajo la guillotina del «exito», que morir de felicidad.

El mayor éxito que el ser humano es considerarse feliz. Lo demás es secundario.

Pero tú decides.

¿Tus acciones son acordes a tus valores?

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«Cuando escoges tu comportamiento, escoges tus consecuencias».

¿Hace cuánto tiempo que no auditas tu vida?

Todavía me acuerdo de mi época de auditor. Cuando ibas a las empresas y nada más entrar veías como se les endurecía la mandíbula porque sabían que ibas a «meter mano» en sus cuentas, en sus libros y ver que muchas veces lo que decían cara al exterior era absolutamente mentira.

Ver como te querían mentir, como se ponían nerviosos cuando veías que lo que estaban proclamando era mentira, era todo un show.

Pues hoy vamos a hacer ese proceso pero con nosotros mismos.

¿HACE CUÁNTO TIEMPO QUE NO TE AUDITAS A TI MISMO?

No hace falta meterse en redes sociales, para encontrarse con personas, empresas que se dan golpes en el pecho, para que te des cuenta que son de verdad, que son auténticos, que luchan por unos valores o ideales.

¿Qué bonito suena todo, verdad?

Pero en realidad te das cuenta, que lo hacían por aparentar. Que como Pescanova, las cuentas no eran como decían. Que los infectados de Londres hay que sumarle 16.000 personas más porque sino el miedo se apodera ya de la población. Que por aparentar algo, eres capaz de comprar seguidores en internet. Que por salir en un medio de comunicación te haces amigo de quien sea y después si te he visto no me acuerdo.

Podría seguir diciendo cosas de personas y empresas que exponen unos valores que luego realmente no son y me voy a parar, que sino me caliento.

Nos dejamos llevar por las acciones de los demás. Por las cosas tan bonitas que nos dicen, por las fotos que nos comparten y los me gustan que nos dan. Ya pensamos que esa persona es lo más. Y el pensamiento critico, lo dejamos para otros, si nos damos una ostia

Vivimos en un mundo donde importa más las apariencias que la verdad. Donde luchamos por ser felices, pero lo que nos importa el salvar nuestro culo y estatus a través del éxito, por lo civil o por lo criminal.

Por lo tanto, vivimos unos momentos, en que los nuestras acciones no concuerdan con nuestros valores, aunque los bañemos con ellos. Porque nos interesa más el estatus, el éxito a corto plazo, la palmada en la espalda o que nos inviten a hacer la misma tourne de directos en Instagram cansando ya a todo el mundo y sin decir nada.

Los valores para los idealistas, para los filósofos, para los otros…nosotros queremos el éxito para ya, aunque haya que mentir a los demás. Y lo peor de todo, A NOSOTROS MISMOS.

¿Y los valores donde quedan? …En realidad, ¿Qué coño es eso de los valores?

Pero eso si, creemos que esas acciones que estamos realizando, nos llevaran a lo más alto de nuestra felicidad. Cuando en realidad, nos llevará a lo más bajo de nuestra humanidad.

Porqué esas acciones, podrán llevarnos al éxito parcial, pero conllevarán ansiedad, miedo y sufrimiento para poderlos mantener.

No podemos ser de la nada un Don Nadie y de repente hablar del amor, la felicidad, la caridad, el poder de la marca personal y la ayuda al prójimo.

A este proceso a día de hoy le llaman REIVENCIÓN.

Las cosas no son así.

Los valores no salen de la nada y puedes ponértelos como un disfraz de Halloween. Somos seres que nos apegamos a lo que nos da tranquilidad, a lo que satisface nuestro ego y llena nuestros bolsillo.

Nuestros valores se expresan a través de nuestras acciones, se generan y desarrollan con ellas. Siempre que tomamos una acción, estamos demostrándonos y demostrando a los demás nuestros valores. Si esas acciones nos funcionan bien y nos sentimos bien con ellas, nuestros valores son altos y acordes a quienes somos. Pero si no es así, es hora de auditarnos.

Pero coordinar tus acciones en función de tus valores, es de bicho raro. Y por eso no damos ese paso adelante.

Te van a decir que eres raro, que eres coherente con tus valores y que ante una oportunidad prefieres ser sincero, claro, profesional, focalizado en el detalle, colaborativo, …en definitiva tener valores pudiendo perder una oportunidad o proyecto, antes que mentir o utilizar atajos para llegar antes que si hubieras utilizado valores.

Quizá pierdas un proyecto, quizá no te vayas a la cama con esa persona que tanto te gusta, quizá pierdas la oportunidad de publicar en esa editorial que tanto te apetece, quizá pasen cosas que no querrías que ocurrieran…

Pero te aseguro que:

.- Dormirás mejor. NO pensando a ver hasta que día dura tu mentira. O que mentira tienes que crear para tapar tu otra mentira.

.- La gente sabrá que eres tal cual. No se llevarán ninguna sorpresa contigo. Sin transparencias. Gustarás o no, pero sabrán quién eres.

.- Te aseguro que tu camino será mucho más largo, pero con mejores resultados, que los incoherentes. Esta crisis nos está demostrando, que a todo «cerdo le llega su San Martín». Lo digo por los incoherentes, vende humos y prudentes que cuando necesitan un favor te lo piden, pero cuando tú lo necesitas, no están.

.- Tu marca como profesional o empresa, siempre será mas robusta, que la basada en modas y tendencias puntuales.

Querras o no, pero te aseguro, que la vida te dirá que te audites cada vez que tus actos no estén de acuerdo valores.

Que tus acciones no estén de acuerdo con tus acciones, siempre provocará que el resultado de la auditoría no se favorable. Audítate antes que la vida te lo ordene.

¡¡Un Ministerio del Sentido Común!!

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«El sentido común no están común» decía Voltaire.

Siempre que estamos en la edad del «pavo» pensamos que llegar a la madurez, en la que podremos gritar a los 4 vientos, lo que nos de la gana, lo que nos apetezca.

Pero últimamente, por mucho que saquemos pecho, que somos «mayores» para hacer lo que nos da la gana, nos tendríamos que estar más callados , al ver que el sentido común brilla por su ausencia.

Y no hablo del sentido común por temas políticos que estamos viviendo a nivel mundial, ni por la pandemia, sino que todo ello, es una muestra que no hay sentido común en este mundo, llamado sociedad.

«¿Es que no lo ves? Es de sentido común…¿No me digas que no estás conmigo? Es de sentido común. Ya era hora que quitase a ese jugador, es un paquete, era de sentido común..».

Nos pegamos todo el día poniendo en nuestra boca el sentido común. Pero ¿Qué es?

Según la R.A.E. el sentido común es «la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto».

Se podría decir que es una forma racional y sensata de actuar.

¿Qué bonito todo, verdad?

Parece evidente que tenía quitar a ese jugador, parece evidente que tenías que ponerle los cuernos a tu pareja ya que ella lo había hecho contigo, parece evidente que tenias que irte de tu trabajo porque no reconocían según tú creías tus esfuerzos, …

Parecen evidentes muchas cosas…¿Pero estamos en lo cierto?

¡¡NOO!!.

Basamos nuestro sentido común en función de NUESTRAS experiencias. Y pensamos que el mundo, está configurado según nuestras experiencias. Y ya no hay más. Solo existe lo que nosotros creemos y quién nos rebata nuestras ideas, está contra nosotros, en vez de escucharlo.

¿No me crees?

Solo hace falta poner a la hora de comer las noticias en cualquier canal, para ver la falta de sentido común que tenemos en este país. Pero ya no solamente estoy hablando en temas políticos, sino también cuando hablan de futbol o en temas de la prensa rosa.

¡¡PARECE QUE LES VA LA VIDA EN ELLO!!.

El sentido común brilla por su ausencia. Luego ves a «gurús» que ponen alguna frase de 1º de sentido común y como la gente aplaude como si hubiera obtenido el premio Nobel de Literatura.

Tenemos los dos extremos. Personas que protegiendose en su sentido común, defienden a dientes su postura de una forma intransigente. Y por otro lado tenemos cosas que son de sentido común, se les da un matiz de «extraordinario» que no lo entiendes.

¿En qué creemos que basamos nuestro sentido común?

En unos valores que nos han enseñado. Valores que pensamos, o eso nos hacen creer, que son universales. Y no es así.

Se nos habla de escuchar a las personas cuando hablan, y no lo hacemos. Se nos dice que hay que ayudar a los demás y si vemos a alguien pidiendo ayuda, nos cruzamos de acera. Se nos dice de perdonar a todo el mundo y cuando alguien nos hace algo por lo que no pasamos, damos carpetazo a esa relación … Y siempre respondemos: «Era de sentido común, se lo ha ganado».

El sentido común lo envolvemos en miedo y en ego, seamos sinceros. Y los valores nos los pasamos por ahí abajo si algo va en contra de nuestros intereses a corto plazo. Y punto.

Utilizamos el «sentido común» para acabar conversaciones por el método rápido. Si lo dice el sentido común ya nos callamos. ¿Por qué? Porqué no queremos ser nosotros quien lleve la contraria a los demás.

Es decir , una excusa barata para no aguantar más a quién te está «haciendo cosquillas» en tus creencias. Por no decir otra cosa más soez.

No queremos comprender el mundo en el que vivimos. Queremos vivir nuestro mundo. El de nuestros intereses, el de la imagen que queremos dar a los demás y que nos reporte beneficios a corto plazo. Tenemos miedo a todo aquello que no dominamos y sintamos que pueda «remover» nuestras creencias. No queremos que nadie toque nuestros «ideales» aquellos que nos han llevado a donde estamos, principalmente por ego y estatus, ya que si lo hacen , estaremos abriéndonos a un mundo desconocido a para nosotros.

El sentido común no es lo que tú crees y que defiendes con uñas y dientes, no lo olvides. Eso es miedo y ego.

¿Pero qué es el sentido común?

Es esa voz que te dice, » Haces mal no llamando a tu amigo de hace 10 años y todo porque tienes pareja», «Haces mal no pidiendo perdón a tu compañero sabiendo que te has confundido y todo por tu ego», «Haces mal no buscando otro trabajo después de los sofocones que te pegas con ese jefe que no te comprende», » Haces mal comiéndote esa palmera de chocolate cuando deberías comerte esa ensalada por tu salud»….

El sentido común es esa voz que te dice te has confundido, escucha más, se más agradecido, ayuda a esa persona que te lo ha pedido, haz eso que siempre te ha funcionado para ti… Es esa voz que te quiere decir, que si lo hace todo el mundo tú también puedes, cuando has visto y sentido luego, que no ibas bien por ese camino.

Se dice que una de las características del sentido común, es que es una cosa aceptada por la mayoría de un grupo. Y es algo que puede funcionar.

Estoy de acuerdo, pero el ser humano es un ser «comodón»: Hasta que no ve que es hora de cambiar, de abrirse, de escuchar , no piensa cambiar su sentido común. Y aunque sepa que tiene que cambiar, hasta el último momento , no lo hará.

El sentido común tiene que estar en plena evolución, como lo hacen los tiempos, las experiencias que vivimos…Todo cambia, nada es igual, por lo tanto el sentido común, debería estar también en plena evolución.

La razón y la lógica siempre es algo estanco. Nuestro cerebro no quiere que crezca, que evolucione. Y sin esa evolución, todo lo que no sea considerado por nosotros como normal, lo rechazaremos de forma instantánea.

Pero como vemos, el sentido común, es algo estanco. Si estás a mi favor, genial, si estás en mi contra, olvídate de mí.

En unos momentos en los que deberíamos buscar el bien común, propósito que debería tener el bien común, la realidad nos dice que no es así. Algo que debería facilitar la convivencia entre todos ante un reto como es el de la pandemia, lo único que hace es dividirnos.

Mi sentido común desde luego que no puede ser igual que el tuyo. Nos diferencias muchas cosas, pero principalmente las experiencias que habremos vivido. Pero ante un contexto, en el que si nos ponemos de acuerdo, vamos a mejorar por el bien común, vamos a tener una convivencia mejor, pensar que mi «sentido común» es la realidad y la única verdad, SOLO NOS LLEVARÁ AL MAYOR DE LOS DESASTRES.

Por eso siempre apuesto por el pensamiento crítico hacia uno mismo y hacia los demás. Escuchando siempre el qué nos pueden decir y yendo más allá de lo que dicen nuestras creencias o experiencias que es mejor o peor para nosotros.

Algún que otro Ministerio sería mejor que se reinventase y se transformase en el Ministerio del Sentido Común. A todos nos iría mucho mejor.

¿Te apuntas?

¿Tus amigos son de usar y tirar?

«Hay mucha gente falsa en el mundo. Pero antes de juzgar a alguien ,asegúrate no ser uno de ellos».

«¿Por qué me pidió amistad y cuando no compartí lo que me pidió dejó de seguirme? ¿Qué interés tiene en que seamos amigo esta persona que ni siquiera conozco? ¿Por qué me agrega, me quita cuando no le doy yo a seguir y al instante me vuelve a seguir? Antes me hablaba todos los días y ahora ha desparecido, como si nada….»

Estas y muchas más son algunas de las preguntas y dudas que nos han surgido durante nuestra relación con las redes sociales. 

Hemos pasado de ir por la calle con nuestros amigos de toda la vida, a tener amigos de todo el mundo , que no conocemos y que quizá nunca llegaremos a conocer. Hemos pasado de sentir que estábamos solos en el mundo, a tener miles de amigos

Hemos pasado en muchos casos de la soledad, a sentirnos populares y famosos. 

Siempre he dicho que tenemos una facilidad increíble para llamar amigo a quien tienes en tus redes sociales. Y decir te quiero, más rapido que si disparase «Billy el niño».  Lo conozcas o no, te hayas tomado un café un día o un simple hola…Todos son nuestros amigos. Y bueno ya si te agrega «tu gurú favorito», te sientes el rey del mambo. 

Pero ya no solamente estoy hablando de esta necesidad que como seres humanos ,  que estamos demostrando de sentirnos queridos de cuanta más gente mejor, aunque no las conozcamos.  Creemos que así nos sentiremos menos solos y tendremos más cariño. Un cariño virtual, pero un cariño que en la vida real no tendremos.

Sino también estoy hablando de una amistad de usar y tirar. 

Cuando la persona por la que has «bebido los mares» pone algo que no te gusta, la bloqueas. 

Cuando la persona con la que estabas a gusto hablando, ya no hace lo que tú querias que hiciera, la borras.

Cuando la persona que sentías tu amiga, recibe «recomendaciones» de otra amiga para que no te hable, dejas de recibir los mensajes de esa persona, sin haber pasado nada para que eso sucediera. Pero las recomendaciones de los demás son más fuertes, que tu propia opinión.

Y estas y otras muchas situaciones, no estamos hablando de personas de 15 años, que hasta en un momento, las podríamos entender, estamos hablando de personas ya muy «maduritas».

Hemos pasado de una amistad «para toda la vida», a la que defenderíamos con uñas y dientes; a una amistad de «usar y tirar», como bien denomina una amiga mía.

¿Por qué maltratamos de esta manera algo tan importante como es la amistad en nuestro desarrollo?

Porqué vivimos en una sociedad en la que nos mueve más el interés a corto plazo, nos mueve más el aparentar que estamos con el «cool» del momento o que tenemos contactos, aunque luego los pongamos a caldo, que tener una conversación a calzón quitado, con una persona con la que hemos tenido un «malentendido» y que queríamos, o al menos eso le decíamos.

No queremos problemas, solo queremos satisfacciones y éxito rápido.

Utilizamos las redes, para vivir una realidad aparte. Un mundo ideal como diría alguna canción de Disney. Y como no podemos bloquear a nuestros padres o a nuestros jefes cuando nos dicen algo que no nos gusta, lo hacemos con esas personas que tenemos en redes sociales, cuando lo hacen o no nos dan lo que esperamos. 

En la actualidad, la «amistad» es un producto con el que mercadeamos, al igual que con el pan y con la sal.

Tú me sigues, yo te sigo. Tú me compartes, pues yo te comparto. Tú me das me gusta a mis fotos, yo te doy me gusta. Tú me has dejado de seguir, ¿Para que te voy a seguir yo? Pues también te borro si un día antes me estabas diciendo que me querías….Donde antes dije que te quería, que eras el mejor, ahora digo a todo el mundo que eres lo peor.

¿Qué nos está pasando?

Desde luego que todas relaciones evolucionan. Unas avanzan más rapido que otras, No todas son como las historias de Antena 3 o «Los puentes de madison» de un amor sin igual. Pero pegarnos en el pecho por la amistad y a la primera de cambio, mandarlo todo por ahi, pues nos estamos yendo al otro extremo totalmente. 

Antes que los haters empiecen a saltar, todos hemos tenido en algún momento situaciones criticas con personas que considerábamos amigos. Y si realmente ese sentimiento era de verdad, lo solucionábamos hablando. Pidiendo perdon, diciendo que nos había molestado y dándonos un abrazo tras haberlo expresado. Quizá la amistad hay que dejarla, perfecto. PERO SE HABLA.

Pero a día de hoy, ¿Qué ocurre?

.- Si no satisfaces mis deseos, adiós. Si no has visto mis publicaciones, ¿Qué amistad es esa?

.- No existe la comunicación, porque antes de hablar, bloqueamos a la persona. 

.- Claro que tenemos valores, el que nuestro ego mande en esos momentos. Y si no los satisfaces, adiós.

.- No queremos aguantar problemas de nadie, Así que a la primera de cambio, Bloqueamos. 

.- Estamos en una sociedad polarizada. Si no estás a favor de lo que digo, estás en contra mía. Si no me aplaudes, te bloqueo.

Nuestras relaciones en este siglo XXI, no dependen de una conversación, sino dependen del «Me gusta» o  de las recomendaciones que los demás nos hagan para seguir o no a una persona. Te parecerá fuerte, pero conozco mucha gente que ha dejado de hablar con otra persona , por «recomendaciones de los demás», y no por propia iniciativa. Y gente «madurita» era.

¿Dónde queda en esa situación nuestro poder de elección? Creemos más en los demás, pensamos más en estar dentro del «grupo» que por nosotros mismos. Y mandamos a paseo «amistades» con las que habíamos compartido muchas experiencias. 

¡¡QUÉ PENA!!

No soy quién para decir lo que debes hacer o no, haz lo que te de la gana, pero yo te recomendaría:

.- Piensa que concepto de amistad tienes.  Una cosa son los conocidos y otra totalmente diferente son los amigos.  Recuerda.

.- Piensa con qué motivo agregas a la gente. ¿Para no estar solo? ¿Para alcahuetear? O para aprender. Que realmente es un gran motivo para tener redes sociales, aprender de personas que quizá sin ellas, nunca podrías haber llegado. 

.- Se coherente contigo mismo. ¿Por qué bloqueas a esa persona? ¿Respetarías que lo hicieran si fueras tú la otra parte? No seamos tan impulsivos, que la vida da muchas vueltas y quizá luego tengas que pedir una favor a esa persona que tanto criticabas. 

Creo que las redes sociales son una muestra de los conflictos que tenemos dentro de nosotros mismos. Las redes sociales son muy buenas para unas cosas y para otras también, porque te enseña como es la sociedad en realidad, con sus miedos, frustraciones y apariencias. 

La amistad con letras mayúsculas, no es de usar y tirar. Es de aprender y superarse.  Así que no juegues con ella. 

¿Tienes amigos de usar y tirar?

Pd: No todo es negativo, desde luego. Todos nuestro grupo exclusivo de amigos. Grupo que se ha fortalecido y aumentado con el tiempo, con conversaciones alegres y situaciones contradictorias. No por un like o me gusta, recuérdalo.