¡Dar tu opinión en este mundo, es estar al nivel de Batman!

De pequeños soñabamos con ser mayores.

¿Para?

Para hacer lo que nos diera la gana, para llegar a casa cuando quisiéramos y decir tacos sin que nuestra madre nos echara la bronca.

¿Pero qué ocurre a día de hoy?

.- Que nos callamos lo que sentimos

.- Que medimos las palabras dependiendo de quien estemos delante.

.- Que hablamos que queremos personas autenticas y luego nosotros no lo somos delante de los demás.

.- Que tenemos miedo a dar nuestras opiniones, perdiendo oportunidades.

Pero eso si, nos cansamos de repetir que hay que ser auténticos, que la vida es una y que pase lo que pase, tenemos que ser nosotros mismos.

¿Pero realmente lo hacemos?

¡NO!.

Nos callamos nuestra opinión porqué no sabemos qué opinión tiene la otra persona y quizá podamos perder una amistad, un amor o una oportunidad profesional.

Nos callamos lo que realmente opinamos y luego llegamos a casa pensamos que «imbéciles» hemos sido porqué no hemos hecho ni dicho lo que realmente sentíamos.

Nos callamos lo que nos hubiera gustado decir a esa persona porqué había que tener «la fiesta en paz».

Y mientras nos seguimos callando, nuestra felicidad desaparece y nuestra rabia aumenta.

¿Por qué nos callamos lo que realmente opinamos o queremos decir?

PORQUÉ NOS SIGUE IMPORTANDO MÁS LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS QUE LA NUESTRA PROPIA.

Seamos sinceros, hablamos mucho de transparencia , de dar nuestra «luz» a los demás, de gritar que somos felices digan lo que digan a los demás… cuando en realidad lo que tenemos es miedo a que nos señalen como «raros» porqué nos sentimos felices, por nuestras ideas pueden causar «molestias» a nuestro grupo de siempre o que el «grupo familiar» no será tan ideal cuando expongamos lo que sentimos.

Diremos que lo diremos pero nos siguen importando más lo que dirán que lo que realmente nosotros queremos decir o expresar. Pero eso si, hay que ser felices. ¿Pero cómo vas a conseguirlo si estás haciendo de primeras algo contrario a tu propia felicidad?

Nos quejamos de que no hemos dicho lo que esa persona necesitaba que alguien le dijera, no decimos lo que nos pasa no vayan a pensar que estamos «mal» de la cabeza por ver la realidad como los demás no la ven… Y todo ello porqué pensamos que nos podremos quedar solos, sin amigos, infelices….

Ser felices no es tener 168.000 amigos en Instagram comprados creyendo que todos son «amigos» nuestros y que aceptan y comprenden nuestras necesidades e ideas.

Vivimos en una sociedad en la que creemos que cuánta más gente conocemos (que no es lo mismo que amigos), más felices somos, más éxito tenemos y más nos reconocerán por la calle.

Como bien dice una persona importante para mí, «Conocidos muchos, ¿amigos? con los dedos de una mano y sobran dedos».

Son personas con las que podemos hablar, escuchar, recibir mensajes que seguro no nos gustarán, pero ellos lo hacen por nuestro bien, porqué quieren lo mejor para nosotros. Al igual que nosotros podemos ser nosotros mismos con ellos y siempre abunda el respeto, la confianza y el agradecimiento.

Pero a día de hoy «pseudo-amigos» hay muchos, pero cuando sientes la necesidad por cariño que tú crees, de decirle algo y no lo «acepta» bien ( siempre con respeto ), la mayoría de ellos, se marchan. Te critican diciendo quién eres tú para decir lo que has dicho…Solo una persona que pensaba que era tu amigo, que sentía que podía ser ella misma contigo y ya hemos visto que no ha sido así.

¿A quién no le ha pasado alguna vez?

Vivimos en un mundo en el que dar tu opinión sincera, es tener más valor que Batman. Ya que no sabes por dónde te puede salir el tiro. Pero cada día creo más que estas personas no son Batman, llevan por bandera uno de los valores que tanto se habla hoy en día, COHERENCIA.

La coherencia es difícil en este mundo de presiones pero te da una gran recompensa, que la gente que te rodea, será poca, pero siempre será de verdad.

Y si quieres un consejo:

Dónde te sientas Batman a la hora de dar tu opinión, ahí no está tu lugar.

Tu Felicidad empieza con tu Creatividad

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Durante muchos años he estado buscando la felicidad.

Sabía que no quería hacer pero no sabía qué debía hacer.

Buscaba la felicidad a través de amigos que realmente no me aportaban.

A través de actividades que estaban de moda y que aunque me apasionaban, sabía que no era realmente lo que yo buscaba.

Durante muchos años buscaba la felicidad sin saber realmente qué era lo que estaba buscando y mucho menos la forma que tenía.

Pero a día de hoy, me reafirmo que la felicidad de uno, su paz o como leches quieras llamarlo, empieza siempre en tu creatividad.

¿Pero qué es la creatividad?

El compromiso que tenemos con uno mismo con lo que vemos, con lo que sentimos y con lo que soñamos. Es esa forma de ver las cosas que sabes cuando la expones los demás o se quedan pensativos o dicen que estás loco. Pero tú lo ves como algo normal, porqué es tu forma de ver la vida, de vivirla.

Cuando descubres tu creatividad, estás alcanzando tu felicidad.

Y donde la apliques, en qué lo hagas, es una consecuencias, no una finalidad. Sino que lo importante es desarrollar tu creatividad y con ello te irás a dormir más tranquilo que un niño tras haber jugado todo el día en el parque.

¿Pero cómo conocer tu creatividad?

Es muy fácil. No hay que seguir un método o leer un libro, tu creatividad es aquello que te apasiona. Y ahora me dirás que no sabes qué te apasiona, ¿a qué si? Vamos un paso más allá. ¿Qué es aquello que te pone de mala leche porqué la gente lo hace mal y sientes que tú podrías hacerlo mucho mejor? Y no estoy hablando de seleccionador nacional de futbol, sino una actividad en tu día a día que sientes que siempre se podría hacer mejor.

Eso es tu creatividad.

A mi me ponía de mala leche la poca importancia que se le daba a la creatividad dentro de las empresas, o que la mediocridad ancha por toda la sociedad cuando lo que realmente soñamos es con la excelencia.

Eso que me ponía y me sigue poniendo de los nervios, es lo que hacía que me vinieran ideas que iba poniendo en marcha. Ideas que me llevaron a darme cuenta cuál era mi felicidad.

Todos somos creativos, todos podemos ser felices, vivir en paz o como tú quieras llamarlo. Lo único que tienes que hacer es conocer la creatividad , QUE TODOS y TÚ TAMBIÉN LLEVAMOS DENTRO.

Y para ello haz algo que seguro que hace tiempo no has hecho, ESCÚCHATE.

No me escuches a mí, escucha esas ideas que tienes y que piensas que son una locura, escucha esas ideas que todos los días te rondan y que sales «corriendo» de ellas ,porqué te dan miedo más bien por lo que pueden suponer que no por lo que son…ahí está tu creatividad.

Si buscas tu felicidad, busca tu creatividad.

Ahí tendrás la respuesta de lo que siempre has estado buscando, tu creatividad es tu felicidad.

¡Si no estás conmigo, estás contra mi!

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De pequeños nos quejábamos de que nuestro mejor amigo se había ido con otro a su casa a jugar a la Play, que Luis se había ennoviado con la chica que siempre nos había gustado o que nuestra hermana nos había quitado el bocadillo de Nocilla con el que tanto habíamos soñado durante todo el día…

Ya podía ser quien fuera, ya podría haber pasado una tontería que siempre decíamos:

«Si no está con nosotros, está contra nosotros».

Y de fondo si había personas mayores, siempre había una persona mayor acaba diciendo algo así:

«No está en contra de ti, la vida son situaciones, estás enfadado por algo que no que es así, tienes que preguntarle antes de decir nada…» Y tú ibas y al instante te abrazabas con tu gran amigo que habías repudiado porqué se había ido a casa de tu «archienemigo» a jugar con él.

Y no soy ningún abuelo cebolleta, solo tengo unos preciosos 42 años, pero yo he vivido en primera persona y lo he visto, que por cualquier tontería, los niños repudian en un segundo a lo que antes amaban con locura. Y todo porqué creían que al no haber superado sus expectativas o deseos, ya están en contra de ellos.

Nos reíamos de la situación al ver que era una tontería e intentábamos al instante reconciliarnos con la persona.

¿Pero qué pasa a día de hoy?

Que si no estás conmigo, estás contra de mi, se lleva a limites insospechados.

Si no estás de acuerdo con mi opinión, no podemos ser amigos.

Si me rebates mi opinión, ya no podremos quedar más.

Si dudas de lo que te estoy diciendo, es que ya no podremos ser amigos.

Si no estás de acuerdo con lo que hago, tendrás que irte de la empresa.

Si me dices algo que no quería escuchar, es que estás contra de mi y no aplaudir lo que hago o cómo pienso.

Si no dices lo que quiero oír, ya no te volveré a llamar más.

SI pones en duda mi forma de vivir sabiendo que está dañando mi vida, es que no eres mi amigo.

Si crees que mis publicaciones no son verdad, es que no tienes que formar parte de mi «familia virtual».

Y ya no buscamos reconciliarnos con la persona en cuestión, ya la desterramos de nuestra vida. Ya no queremos saber nada de ella.

Fuera, Out, Finito, a la mierda…

Estamos llevando nuestro radicalismo a niveles insospechados, solo consiguiendo una cosa que nos enfrentemos unos a otros cuando a veces ni siquiera sabemos porqué estamos enfadados por esa persona.

Vivimos en una sociedad «calentada» por la industria de la felicidad. Una industria en la que solo debes mostrar la parte buena de tu vida, la de tus éxitos, parejas, eventos que asistes o éxitos que alcanzas…y aunque sean inventados, también debes mostrar. En la que se nos dice que hay que dudar de las creencias que nos han llevado al «hoyo» pero cuando ponen en duda nuestras creencias políticas, de vida o religiosas, vamos a muerte en contra de esa persona.

Pero eso si, que no se duda que somos personas empáticas, que somos creativas, que sabemos que tenemos que dar «feedback» o que seguimos a rajatabla la guía de nuestro gurú espiritual y meditamos de 8 a 9 todos los días del año.

¿Por qué no dejamos de ser tan hipócritas? ¿Por qué no dejamos de tener compasión por lo que vemos en la televisión y luego nos cagamos en los muertos del vecino que nos ha llevado la contraria?

Somos una sociedad de contradicciones que dice que necesitamos ser una sociedad mejor orientada a un bien común. El bien común el nuestro y si podemos joder al vecino, MEJOR.

Hablamos de creatividad pero no aceptamos las ideas que sean diferentes a las nuestras.

Hablamos de empatía pero creemos que los problemas de los demás son inventados o nos importan una mierda, porque nuestros problemas siempre son mas grandes y gordos que los demás.

Hablamos de aportar valor pero si ganamos seguidores para nuestras redes sociales desde el hospital o comprándolos Pues mejor oye.

Hablamos de autenticidad, de que queremos personas originales, transparentes… pero que no «toquen mi mundo, mis ideas» que son las que me han hecho feliz hasta la fecha.

Y entonces, ¿Cómo vamos a cambiar si creemos que lo nuestro es lo mejor, aunque mintamos sobre nuestra realidad? ¿Cómo vamos a querer transparencia si nosotros mismos no la queremos ni la damos? ¿Cómo vamos a desarrollarnos si solo pensamos que nuestro «mundo» es el único y el mejor? ¿Cómo vamos a solucionar problemas que tenemos si solo creemos que nosotros tenemos la razón?

¿El mejor método contra los gurús del humo y la mediocridad?

.- Bajarnos del «burro» de que nuestro mundo es el único y el mejor.

.- Dudar de todo empezando por nosotros mismos y mucho menos creer que los demás tienen la razón para así nosotros no pensar.

.- Humildad. Sin humildad nadie avanza, solo se estanca.

.- Pero sobre todo preguntarse: ¿Y si tiene razón que no estoy en lo correcto? Una pregunta que te llevará a un camino continuo de aprendizaje.

No todos que están contra de ti debes ponerles en contra tuya, sino aprender de la situación vivida.

La verdad no es propia, la verdad siempre es diversa. Y de ella siempre aprendes, si quieres.

En la Vida como en las Elecciones, AQUÍ NADIE PIERDE.

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Nos pasamos la vida hablando del fracaso, de la importancia que tiene a la hora de conseguir el éxito, de que hay que aprender de él, llenando libros sobre historias de fracasos que fueron la palanca para el éxito de muchas de las empresas de hoy en día… y luego en la vida real, NADIE PIERDE.

Cuando hay elecciones, NADIE PIERDE.

Ya han podido quedar los últimos, que dirán que serán importantes para crear un gobierno. Ya habrán podido perder la mitad de su representación, que dirán que su partido estará en el parlamento para que se oiga su voz.

Ya habrá pasado la peor debacle de la historia, que ELLOS NUNCA HABRÁN PERDIDO.

Pero eso si, ellos no han perdido, han sido los demás A pesar de haberles ganado, a pesar de no haber alcanzado las expectativas que tenían puestas en las encuestas… Ellos no han perdido, han sido los demás quienes lo han hecho.

Pero eso si luego nos piden que seamos responsables con las mascarillas. ¿Cuándo son ellos responsables con sus acciones?

Pero no solamente esta muestra de que no existe el fracaso la podemos encontrar en el mundo electoral. En los medios de comunicación tampoco existe el fracaso.

A pesar de que el año 2020 fuera un año de confinamientos, si hablan de estadísticas, el 2021 ha sido un año de éxito, de revolución y transformación. A pesar del fracaso del año, de las perdidas que se hayan podido arrastrar, de todo… el 2021 siempre leerás que ha sido un año de desarrollo, avance, éxito, de todo lo que tú quieras y más…

No hay fracasos, solo éxitos. Y desde luego que si comparas

Pero también pasa en las redes sociales.

Normalmente cuando ves la frase «Un gran éxito de convocatoria», puedes ver normalmente que son fotos sacadas por detrás o las luces apagadas y donde se observa solo las personas de la primera fila.

Solo ha habido un éxito atronador, nunca reconocemos que no hemos conseguido alcanzar las expectativas que teníamos puestas en el evento, en las elecciones, en la entrevista de trabajo…

Nunca. Y como mucho lo que reconoceremos que la culpa ha sido de los demás. Pero nunca pasaremos de ahí.

Nos pasamos la vida hablando de la importancia de reconocer el error, de aprender de los fracasos, de que los fracasos no existen que son lecciones, pero eso si… nadie los reconoce.

Y tengo que decirte que no es que hoy me haya levantado negativo, que si llevas tiempo leyéndome, soy el primero que he reconocido en muchos artículos, que me he equivocado, que no he conseguido alcanzar la expectativas que había tenido en un proyecto o en una relación. Pero eso si, no quiere decir que sea yo un «Santo», porqué también ha habido momentos de mi vida, que no he querido reconocer que había fracasado a pesar de haberlo intentado una y otra vez.

Pero yo me pregunto, si los medios de comunicación, los profesionales, los partidos políticos,… no reconocen que no han alcanzado lo que esperaban, lo que soñaban, no reconocen que se han confundido…¿Cómo vamos los demás ha reconocer que nos hemos confundido con nuestras decisiones? Será algo imposible de implementar por muchos libros de motivación o desarrollo personal que nos lo digan, porqué pensaremos «Si no lo hace éste, ¿Por qué voy a hacerlo yo?».

Cuando NO reconocemos que nos hemos equivocado o que realmente hemos perdido:

.- No nos estamos haciendo responsables de nuestras decisiones y resultados. Pero eso si, luego pedimos a los demás que lo sean.

.- No estamos inspirando, más bien estamos desmotivando. No haciendo algo que mientras tanto decimos que los demás deben hacer.

.- Mintiéndonos. Creyendo que obviando la realidad, el resultado cambiará. Y lo peor de todos, que los demás nos creerán.

.- Y queriendo MENTIR A LOS DEMÁS. Convirtiéndonos en victimas de los demás, pretendemos que los demás no se vayan de nosotros si vieran realmente que no hemos cumplido lo que decíamos que íbamos a cumplir o conseguir.

Dejemos de ser un mundo HIPOCRITA, TODOS FALLAMOS, NOS EQUIVOCAMOS, ERRAMOS en algún momento de la vida. Y para conseguir un «mundo ideal» como nos dicen los gurús del «desarrollo personal», tenemos que empezar a ser coherentes con nosotros mismos, desde YA.

Pero si quieres saber el método que conseguirá que NUNCA PIERDAS, no haciendo nada o haciendo lo mismo de siempre. Ahí es cuando

Se buscan D.G.I. (Directores Generales de Inspiración)

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Nos pegamos la vida buscando Directores Generales de Inspiración.

Son aquellas personas que seguimos sin pensar.

Ya pueden hacer lo que sea, ya pueden vendernos «humos», lo que sea… que nuestra necesidad de creer, de ver que otro mundo es posible y no el «pobre» mundo que nos rodea, hace que creamos en ellos.

Y no solamente estoy hablando en el mundo profesional, haciendo que nos gastemos dinero en personas o proyectos que con el paso del tiempo, nos damos cuenta que no eran lo que deseábamos creer, sino también en la vida personal.

Seguimos como corderos a personas que creemos que nos llevarán a la felicidad, a ese mundo de felicidad, pasión y alegría que creemos que nos merecemos.

En algunas situaciones, se cumple lo que nos prometen. Pero en la mayoría, no. Era todo humo.

Y además de frustrarnos lo único que sabemos decir que no encontramos la motivación , la inspiración para seguir adelante.

Buscar a ese Director General de Inspiración de nuestra vida, de nuestro proyecto profesional, es buscar en los demás lo que realmente debemos buscar en nosotros mismos.

Buscamos en ellos, sentirnos diferentes, encontrar el camino rápido a esa felicidad que creemos que nos merecemos, a ese éxito que queremos y que la sociedad nos dice que si no alcanzamos, seremos catalogados de frustrados e ineptos.

No buscamos la inspiración en los demás, queremos encontrar el método más rapido para la felicidad.

Y así lo único que encontraremos es frustración, rabia e impotencia.

La inspiración la tenemos que encontrar en nosotros mismos.

Desde luego que puedes aprender de los demás. Puedes ver qué se está haciendo, cómo vive la sociedad y preguntar lo qué no hacen y les gustaría hacer.

Desde luego que podemos y debemos hacerlo. Somos las relaciones que tenemos, lo que leemos, lo que observamos. Pero eso no quiere decir que te tiene que mimetizar con ello. Es decir, que lo hagan los demás, que lo piensen los demás, no es sinónimo de inspiración, de felicidad o éxito…sino su antónimo.

Si lo hacen los demás, si todos piensan por igual, no te inspira a nada. No hay un desarrollo, no hay un porqué para romper las normas, para apostar por lo que siente uno… Solo hay un mismo pensamiento.

Y nosotros lo que estamos es buscando héroes. Héroes que nos salven de la monotonía, de la tristeza y la pobreza, que nos lleven al éxito y que nos den una felicidad continua.

Y ese Heroe, solo puedes ser TÚ.

Puedes inspirarte en lo que se está haciendo pero siempre tienes que darle tu toque.

¿Y dónde está tu inspiración? ¿Cuándo comienzas a encontrarla?

Cuando te permites ser y no aparentar ser.

Cuando te dices SI a ti mismo y empiezas a estudiar todo aquello que te apasiona.

Cuando no haces caso a esos que te dicen que eso no esta de «moda» y haces lo que sientes que tienes que hacer.

Cuando lees todo lo que te apasiona aunque los demás te miren raro.

Cuando vas a eventos aunque vayas tu solo, porque lo que quieres es aprender, INSPIRARTE.

Cuando hagas todo eso que los demás dicen que no hagas y tú sientes que SI DEBES y QUIERES HACER, empezarás las oposiciones de a Director General de Inspiración.

Pero tengo que darte una advertencia: LA INSPIRACIÓN, como la FELICIDAD no es continua.

Creemos que la vida tiene que ser un chute continuo de felicidad, creatividad, inspiración, alegría…Como si estuviéramos viviendo una noche increíble en Ibiza pero todos los días del años, las 24 horas del día.

Y las cosas no son así.

No todos los días estás en «pleno flow», no todos los días tu cuerpo te pide crear lo que has soñado todas las horas del día o ir a esa conferencia que querías ir.

No todos los días debes ir «enpastillado» de inspiración, porque no hace nada, descansar, te hace recargar pilas y que te des cuenta de cosas, que habías pasado por alto.

Asi que no te preocupes, los días menos inspirados también te inspirarán.

Nos pasamos la vida buscando la inspiración en los demás, en lo que nos rodea.. cuando realmente la mayor fuente de inspiración, ha estado y estará, dentro de nosotros mismos.

Cuando la encontramos y disfrutamos de ella, empezaremos a ser esos héroes que buscamos en los demás. Cuando en realidad somos nosotros mismos.

Pd: Os recomiendo un libro para convertiros en esos Héroes que veis en los demás cuando en realidad, lo encontraréis mirándoos al espejo «Manifiesto para los héroes de cada día: Activa tu positivismo, maximiza tu productividad, sirve al mundo».

¿Y si la clave fuera pensar en pequeño?

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¿Y si estuvieramos equivocados?

¿Y si realmente no se tratase de pensar en grande, sino en pequeño?

Lees sin parar y más ahora con el comienzo del año, que hay que pensar en grandes. Que hay que tener grandes expectativas para empezar el año con ganas, ilusión y motivación.

Y gracias a eso, soñamos que tenemos un cuerpo increíble. Y no a finales de año, sino al mes siguiente. Soñamos que somos los p*** jefes del imperio empresarial que nos merecemos con la idea que tenemos. Y hasta Jeff Bezzos es amigo nuestro.

Soñar en grande, ¿Tiene sus beneficios? SI, pero creo que en la mayor parte de las ocasiones, produce más frustración que motivación.

¿Por qué?

Porqué ya que nos ponemos a soñar, que queremos que sea ya. Creemos que no nos merecemos menos, ya que hemos soñados, que sea para ya. Además ¿Por qué no tener algo ya que queremos y que sentimos que nos merecemos?

Sin embargo, si te das cuenta, cuando soñamos en grande, acabamos soñando como cientos de personas que están haciendo lo mismo que tú.

Sueñan de la misma manera, con el mismo proceso. Y esperando el mismo resultado que tú. ¿Y todos los sueños se pueden hacer realidad?

Ojala fuera tan fácil pero no es así.

Y lo único que conlleva es a frustración, mediocridad y no querer volverlo a intentar más.

Los sueños se desvanecen y la motivación se va a tomar viento.

¿Y si tratáramos de soñar en pequeño?

Siempre que lo digo piensan que soy negativo, que siempre hay que soñar en grande, siempre hay que pensar que podemos pelear con Amazon o Google. Que si no sueñas en grandes, ¿Para que soñar?

¿Y si los mejores sueños son los más pequeños?

Aquellos sueños que han crecido y se han acabado convirtiendo en sueños impensables, siempre comenzaron soñando en pequeño. Y con una característica en común, no soñaron ni pretendían que se convirtieran en lo que se han convertido.

¿Con que soñaban?

Con poder hacer lo que siempre habían querido hacer, vivir de su pasión. Pero sobre todo dando lo mejor de si mismos a los demás.

No tenían ninguna intención más allá que la de sentirse realizados.

Y todo esto lo podemos aplicar a cualquier proyecto que tengas.

Cuando queremos perder peso y vemos que no hemos perdido esos 15 kg en un mes, nos echamos para atrás, tiramos la toalla. Pero cuando vemos que poco a poco estamos perdiendo kg, cogemos más y más motivación, queriéndonos superar más y más.

¿A qué no es lo mismo?

Pero los gurús de hoy en día, nos dicen que tenemos soñar en grande, que es el único método para romper con las creencias , con las normas…. Y yo no estoy de acuerdo.

Sueña con algo que aunque sea su tamaño pequeño, para ti sea enorme, porque es lo que realmente te hace feliz.

En la vida, no se trata de «tamaño grande o no ande», sino de que te haga feliz a ti y seguro que darás un valor diferencial ante los demás.

Ese es el principio del comienzo de todo.

¡De lo que no puedas cambiar, no te preocupes!

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Nos pasamos la vida preocupándonos por todo.

Nos preocupamos porque no recibimos el mensaje de la chica que nos gusta.

Nos preocupamos porqué no recibimos contestación a la propuesta que habíamos hecho.

Nos preocupamos porqué esa persona no nos habla después de años de conversaciones diarias.

Nos preocupamos por llegar a final de mes.

Nos preocupamos porqué no tenemos sexo con nuestra pareja.

NOS PASAMOS EL DIA PREOCUPADOS.

Pero haz una lista de las cosas que te preocupan, de todas y cada una de ellas.

Yo lo he hecho y la verdad que el resultado me ha intrigado mucho.

NOS PASAMOS EL DÍA PREOCUPADOS POR COSAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

No podemos cambiar, por nosotros mismos, el gobierno que tenemos, la suegra que nos ha tocado o «lo mal follao» que está nuestro compañero de mesa en el trabajo.

No podemos controlar que la chica que nos gustaba ya no nos hace caso. O que esa persona que pensábamos que era nuestra amiga, de un día para otro, desaparece sin decir «Adiós y muy buenas».

No podemos ni controlarlo ni tenemos el poder de que la situación cambie. Y aunque en el fondo, lo sabemos, nos preocupamos.

Nos preocupamos porqué teníamos muchas esperanzas puestas en esa relación, en ese proyecto o en esa ilusión.

Nos preocupamos porqué vemos que nuestro proyecto ya no se va a hacer realidad. Y la incertidumbre no es buena compañera cuando soñábamos ya con el éxito o con noches de pasión con esa persona.

Nos pasamos la vida preocupándonos por cosas que realmente no podemos cambiar ni controlar.

Sé que lo que voy a decir te va a doler como a mi también me dolió cuando me lo dije a mi mismo:

¡PERO ERES IMBECIL!.

Me da igual la situación que sea que, por ahora, no se hará realidad. Pero estas perdiendo algo muy mágico de ti en una situación que, por ahora, no tiene solución:

TE ESTÁS PERDIENDO A TI MISMO.

Le estás dando vueltas a algo que no tiene solución, por este momento. No puedes hacer nada porque esa chica se haya ido o no tengas respuesta a tu propuesta profesional. Y tú mientras tanto, estás dándole vueltas a la cabeza, llorando, cagándote en todo, maldiciendo la noche que no saliste con la chica y se te la «llevó» otro o cualquier «paja mental» que te hagas.

NO PUEDES HACER NADA MÁS.

Bueno, espera si puedes hacer una cosa.

APRENDER DE LO QUE HA OCURRIDO.

Y no te estoy diciendo que te flageles como un buen cristiano. Te estoy diciendo que aceptes la situación. Que veas que ha sucedido, qué has aprendido de todo ello y obtengas un aprendizaje. Un aprendizaje para seguir adelante , usando esa experiencia para nuevas experiencias o ideas.

Porqué te lo repito, GASTAMOS MUCHA ENERGÍA EN TEMAS QUE NO PODEMOS CONTROLAR NI CAMBIAR.

Déjate de pensar que si hicieras algo para adelantar los acontecimientos, las cosas cambiarán. Seguramente que no. Deja que la vida te enseñe que tiene preparado para ti, pero está vez lo afrontaras con un nuevo aprendizaje, la de enfocar tu energía en lo que puedes controlar, no en lo que no puedes ni debes cambiar.

Hoy es el 1º día. ¿Y mañana? También.

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» Cada salto en el vacío es una cuestión de fe, nunca nada se repite como la primera vezcanta Fito Paez.

Y así lo creo, todos los días debemos ser vírgenes.

Nos reimos de las personas que están haciendo algo por primera vez. Más miedo me daría saber qué estás haciendo algo por última vez.

Nos pasamos la vida haciendo las cosas en función de los resultados que hemos obtenido anteriormente.

Empieza septiembre y volvemos a hablar de los hábitos. De la depresión posvacacional, de cómo enfrentar el final de año o reinventarte profesionalmente.

Hábitos que no hemos conseguido implementar en nuestra vida desde aquel Enero en el que íbamos con dos copas de más.

Es decir actuamos en función de los resultados que hemos obtenido en comparación a Enero. Pero sigo.

Compramos la ropa o productos que nos han dado ya buenos resultados.

Lo vuelvo a repetir, actuamos en función de la comparación.

Hablamos con una persona o nos ponemos a salir con una pareja, porque la comparamos con otra pareja que tuvimos, con un cantante famoso que siempre nos ha gustado y se parece a él.

Seguimos tomando decisiones en función de comparaciones.

Basamos nuestras decisiones tras los resultados de haber comparado situaciones.

Si el resultado anteriormente fue bueno, repetimos o vamos a hacia algo que se parecía, creyendo que se repetirá el mismo resultado.

Si el resultado tras haberlo comparado, no es agradable, desechamos la oportunidad. Ya puede ser la oportunidad de nuestra vida, que decimos que NO de una forma rotunda.

¿Dónde queda hacer las cosas por primera vez? ¿Dónde quedan esos nervios de la primera vez? Pero sobre todo, ¿Dónde queda la creatividad y la innovación en nuestras vida por hacer algo por primera vez?

¡¡Qué lo haga otro, yo hago lo que conozco y lo que creo que me dará los mismos resultados que he tenido o espero!!.

Todos los días, en algún momento nos estamos comparando con algo que ocurrió en el pasado.

Con una relación rota, con una mala experiencia en el trabajo o una mala contestación por parte de un familiar.

Sea como sea la comparación, siempre salimos perdiendo.

¿Por qué?

Porqué no daremos una oportunidad a esa posible primera vez.

A esa primera vez de decirle te quiero a esa persona que nos tiene loco como nunca nadie lo habia conseguido. A ese pedir perdón al que no estás acostumbrado por tu ego. A ese curso que siempre te ha apetecido hacer pero por el miedo al qué dirán siempre lo posponías En definitiva, a la primera vez de apostar por ti, por tu paz y felicidad.

Y todo porque comparamos nuestros resultados futuros con nuestros fracasos pasados.

¿Y quién leches nos dice que siempre se van a repetir? ¡NADIE! Pero lo que pasa que el miedo nos ha ganado la partido, hemos dejado que nos gane ya que no confiamos en nosotros mismos y ni mucho menos en nuestras posibilidades.

Recientemente leía que una de las claves del éxito de Amazon a través del libro «Cada día es el primer día: Todos los secretos del éxito de las empresas más innovadoras«, es que uno de sus valores principales es que cada día era el primer día para ellos.

¿Por qué si es una empresa que puede vivir de las rentas sigue pensando que todos los días es el primer día?

  • Para no dormirse en los éxitos ni macharse en los fracasos pasados.
  • Para pensar continuamente en cómo hacer las cosas mejores.
  • Para vivir continuamente en la incertidumbre. Característica por antonomasia de un mundo actual.
  • Para no dejar de desarrollar nuestra creatividad.
  • Para desarrollar nuestra curiosidad.
  • Para que el miedo no te gane la partida ante las oportunidades de crecer.

Podría seguir enumerando beneficios de tener una mentalidad virgen en cualquier aspecto de tu vida.

Podría decirte muchas cosas más, pero si no las vives tú, por mucho que te diga yo, poco lo podrás confirmar.

Cada día nacemos vírgenes, puros de pecado y al despertar solo pensamos en ayer, cometiendo el mayor de los pecados.

Recuerda:

CADA DÍA ES EL PRIMER DÍA. Y me da igual los años que tengas o lo que hayas vivido, cada día es el primer día. Haz siempre algo por primera vez. Y no te dejes llevar por el ego de creer que ya sabes qué es o qué va a ocurrir porqué crees que ya lo has vivido.

Ser virgen el resto de tus días es ver la vida con ingenuidad, es fijarte en los detalles, es ver la vida con los ojos de un niño,… Pero no, es mucho mejor creer que no sabemos todo, pero luego pasa lo que pasa.

¿Y tú qué vas a hacer hoy como primer día?

Se virgen el resto de tus días.

¡Se necesitan P.d.V!

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¿Por qué quieres ser como Steve Jobs? Si era un gran hijo de su madre a la hora de relacionarse con los demás.

¿Por qué quieres ser tan creativo como Elon Musk? Si sus empresas están en números rojos continuamente a pesar de que lo veas en libros y en revistas.

¿Por qué quieres dar conferencias como Ferrán Adrià?

¿Por qué quieres escribir libros como Robbin Sharma? ¿Para copiarlo o para mostrar lo que quieres enseñar al mundo?

Nos levantamos con Toni Robbins y sus audiolibros, queriendo estar de motivados que él durante todo el día. Queremos vender como Brian Tracy y tener un éxito con el sexo opuesto como nos digan los coach de parejas. Por no hablar que queremos ser igual de meditativos que Osho y alcanzar la felicidad extrema como los gurús que vemos por Instagram.

Nos pasamos la vida queriendo ser como tal o cual.. ¿Y cuándo te va a dar la gana de ser como tú eres?

Cada día conozco más gente que su conversación es según frases del último libro que han leído, dan conferencias exactamente igual que sus gurús americanos, con los mismos saltos y música a toda tralla. Finalizando el día con las meditaciones que le recomienda tal…

Pero mientras tanto no veo a la persona que tengo delante. Veo mascaras. Pero eso si, no les digas que quieres que se muestre como es, que te diga sus debilidades, que siempre te responde con una frase relacionada con algún ultimo libro que ha leído respecto al tema.

Se reclama gente autentica, de verdad, sin pelos en la lengua. Pero luego te encuentras gente que basan su vida en lo que dice tal o cual. Claro que está genial inspirarte en otras personas, ¿Pero dónde queda tu esencia? ¿Dónde podemos verla? ¿Dónde queda tu talento? Diseminado o aplacado, porqué crees que haciéndolo como lo han hecho otros, llegarás más rapido a dónde quieres llegar.

Señores, está muy bien la inteligencia emocional. Pero si no es autentica, no vamos a ir a ningún lugar con ella.

Y luego nos preguntamos cómo personas que son calificadas como transgresoras, diferentes, únicas,… alcanzan antes la cima que nosotros queremos alcanzar

Toda esta «moda» está convirtiendo a la gente en autómatas, no en lo que tenían que ser, personas con sus emociones, talentos y flaquezas.

Queremos lideres auténticos, que no nos mientan, pero ¿SOMOS NOSOTROS DE VERDAD?

Me encanta observar las redes sociales y ver cómo mucha gente quiere caer bien a todo el mundo. Ya sea por ganar seguidores, que les inviten a sus portales o el interés que sea, quieren caer a todo el mundo.

Lo siento, no se trata de eso. No tienes que agradar a todo el mundo. No a todo el mundo tienes que llamar crack aunque sea un puto ceporro en lo que está intentando hacer. No tienes porqué querer caer bien a todo el mundo porque sabes que nunca lo conseguirás y nunca será una relación de verdad si así es.

A mí no me cae bien todo el mundo. Y no es que sea raro. Hablo con todo el mundo, pero no todo el mundo me cae bien, de todo el mundo no aprendo, de todo el mundo no me rio sus chistes aunque sean una mierda. Lo siento, pero no soy así.

Yo no quiero lucirme. Quiero ser yo. Y siempre digo que si no te caigo bien, me alegro, porque no es mi intención.

Cada día me encuentro más gente que hablan desde el amor pero actúan desde su miedo más profundo.

Son personas que basan sus exposiciones en lo que han leído o han estudiado. Y no les lleve la contraria, porque tú nunca tendrás la razón, solo lo que han estudiado.

Hablamos de diversidad, de creatividad, de innovación y felicidad. De un futuro mejor y de lo que haga falta. Pero si me llevas la contraria, borrón y cuenta nueva.

¿Dónde queda la flexibilidad? ¿Dónde queda la escucha activa de la que tanto se habla y poco se celebra?

Yo siempre me he preguntado y es algo que hacía yo hasta no hace mucho, si sigues el camino de los demás, ¿llegarás a un lugar diferente a ellos?

La respuesta ya te puedes imaginar cuál te podría dar. Tu dirección tiene que venir de dentro. Nunca de las indicaciones que te muestren los demás como azafatas de vuelo. Porque llegarás hasta donde los demás quieren que llegues si puedes quitarle su puesto. Cuando si tú sigues tu camino, estarás siendo creativo, innovador, aprendiendo más que siguiendo lo que hacen los demás y te aseguro que mucho más feliz, porque estarás siendo tú siempre.

La verdad se da, no se guarda para uno.

Aun en estos momentos que todos necesitamos de todos, que lo estamos pasando mal emocionalmente y económicamente en muchos casos, seguimos pensando que las personas que se dan a los demás sin ningún interés, algo quieren.

Ayudar. Pero no olvides, que si luego te reclama que te ayudó, esa persona no quería ayudarte de corazón, sino por alguna razón.

Demos a los demás lo que sabemos, lo que sentimos, lo que podemos hacer por ellos. Tanto que se nos llenaba la boca con un mundo mejor, parece que ya se nos ha olvidado todo eso. Ahora solo nos importa nuestros interes y gozos. ¿Y los demás? Que se las arreglen solos.

Si echo la vista atrás , a lo mejor he cometido muchos errores en torno a dar la confianza a muchas personas que con el paso del tiempo me he dado cuenta que no se la merecían. Más bien otra cosa se merecían.

La confianza no se da, sino que se va generando con el paso del tiempo y sobre todo en los malos momentos.

Las personas que confío plenamente , son personas que me han demostrado quienes son en todo tipo de situaciones. Y por eso creo en ellas. Y seguro que a ti te pasa también. Tendrás mucha gente alrededor pero solo confiarás en dos o tres personas. ¿Por qué? Porqué son personas que sabes como son y con una mirada saben que te pasa o les pasa a ellas.

La verdad da confianza, tan necesitada en estos momentos.

Pero sobre todo necesitamos coherencia.

No decir una cosa con fuegos artificiales y fotos bonitas, para luego hacer lo contrario. No necesitamos hipocresía, queremos coherencia. Decir lo que vamos a hacer y hacerlo.

Y la coherencia nace del verdadero conocimiento. No del conocimiento a través del resultado de una herramienta o una app, sino del de ponerte delante de un espejo y preguntarte : «¿Y tú qué quieres, qué te pasa?».

Pero lo peor de todo, necesitamos personas que reconozcan sus errores. Todos nos equivocamos si estamos actuando desde el modo «humano». Las maquinas no se confunden. Y cuando alguien pide perdon o reconoce que se ha equivocado arreglan el problema nada más ver su acto, no lo ocultan, no echan la culpa a otros o dejan de llamarlo.

Toda esta situación que estamos viviendo, nos ha demostrado muchas cosas. Otra cosa es que quieras verlas o actuar sobre ellas, pero no somos nuestras posesiones, títulos o número de seguidores. Somos seres humanos que nos hemos ido poniendo «capas» para no querer saber quienes somos de verdad.

Se necesita urgentemente personas que se sientan a gusto con su piel, pero la de verdad, no la «prefabricada».

Personas que acepten la realidad y desde el presente quieran crear desde la verdad, el futuro que sueñan.

Personas que estén en el ahora y no pensando que te pueden sacar para su futuro.

Cada día se necesitan más PdV, Personas De Verdad.

La verdadera innovación eres TÚ

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«La mejor manera de predecir el futuro, es crearlo» decía Peter Drucker

No hay día que no hayas visto en los medios de comunicación o alguien te haya dicho algo en que la palabra innovación haya estado presente.

Ahora todo es innovación.

Hay que ser innovadores, hay que tener productores innovadores, hay que tener ideas innovadoras, si no somos innovadores, se nos comerán el «turrón» quien menos lo imaginemos.. Frases y situaciones que oímos cada día y más con motivo de la pandemia que estamos viviendo.

Pero preguntándole a personas durante esta semana, ¿Qué te viene a la cabeza cuando se habla de innovación?, las respuestas han sido casi siempre las mismas:

» Tecnología, creatividad, es algo imposible, yo no soy creativo…Eso sólo para ingenieros, informáticos Eso va sobre robots que nos van a quitar el trabajo..»

Son algunas de las contestaciones que he ido recibiendo, que demuestran que la innovación se relaciona con:

.- Robots

.- Miedo a no ser algo que nos pide las circunstancias que deberíamos ser si queremos que nuestro futuro no sea tan bonito como deseamos.

La innovación no es solo aplicable al mundo de la tecnología, sino a todos los aspectos de la sociedad que puedas imaginar. Desde la empresa, a la escuela como a nuestra vida privada. Todo puedes ser foco de innovación.

Se relacion la innovación con tener grandes ideas, con realizar grandes cambios en nuestra vida, en la empresa. Y estamos muy confundidos. ¿O es que un pequeño cambio en tu vida no supuso un gran cambio a posteriori?

¡Ya has innovado y no te habías dado ni cuenta!.

Pero antes de todo vamos a definir que es innovar.

Cuando tu creas algo y alguien te lo compra a ti y no a la competencia. Ya estás innovando.

Tranquilo, no te estoy llamando producto. Pero es algo que hacemos sin darnos cuenta, muchas veces a lo largo de nuestra vida.

Cuando la chica que te gusta te dice SI a una cita respecto a los demás pretendientes, has innovado. Le pareces diferente respecto a los demás.

Cuando tu empresa te contrata a ti respecto a los demás candidatos, ellos te consideran innovador, diferente. Y por eso te contratan.

Si nos damos cuenta, en muchos momentos de nuestra vida, hemos sido innovadores. Y no hacía falta crear un robot para que nos limpiara los dientes sin ningún esfuerzo.

¿Qué hemos hecho?

SIMPLEMENTE SER NOSOTROS MISMOS.

No ha hecho falta la ayuda de Google o aprender a ser creativo, simplemente hemos sido nosotros mismos.

¿A qué ya no nos da tanto miedo eso de la innovación?

Vivimos en el que hay expertos de todo, de marcas personal, de felicidad, de talento, de cómo hacer el mejor pan, en definitiva, de cualquier cosa… Hasta a los Gobiernos les damos esa etiqueta de expertos y las ultimas noticias mundiales demuestran que no es así.

Y como nos han enseñado que quien tenga el cartel de «experto» tiene que saber más que nosotros, no dudamos, creemos en ellos digan lo que digan.

Al darles ese poder , nos estamos rebajando nosotros. Creemos que no llegaremos a su nivel, a sus ideas o éxito.

Si tuviéramos un poco de pensamiento crítico, que bien nos iría a todos.

Innovar no es tener un Master en una universidad de nombré impronunciable. Quizá te pueda ayudar para algo pero la innovación es mucho más que eso, es una ACTITUD, como bien dice Ferrán Adrià.

Cuando sabias que te tenías que transformar, dejar atrás personas o hábitos y dabas un paso adelante, estabas innovando. Estabas teniendo la actitud de mejorar, de ir más allá.

En definitiva, estabas siendo tú.

Porqué cuando haces lo mismo que los demás, piensas igual que los demás y dejas a un lado lo que realmente piensas, igual que los demás, ¿Qué innovación va a haber en tu vida?

¡NINGUNA!.

Eso es la innovación, SER UNO MISMO.

Cuando eres tú mismo:

.- No quieres la mediocridad. Siempre quieres avanzar.

.- Sabes que quieres y no te fijas en lo que no quieres.

.- Sabes que las cosas se pueden hacer mejor y luchas por ellos.

.- Demuestras a los demás que se pueden hacer las cosas mejor. Eres inspiración y liderazgo para ellos.

.- Te mejoras continuamente.

Ser uno mismo en un mundo de fotocopias y en el que te relacionas con caretas según la moda que toque o el interés que necesiten, es pura innovación.

¿Y tú eres innovador o uno más?