¡¡El hombre que estaba rodeado de idiotas!!

“El mundo está lleno de idiotas distribuidos estratégicamente para que te encuentres al menos, uno al día”

TODOS, en algún momento de nuestra vida hemos dicho una cosa así:

No sé qué mal he hecho en otras vidas, y ahora parece que lo estoy pagando, pero estoy todos los días rodeado de idiotas”.

¿Quién no lo ha dicho alguna vez en su vida, cuando ve cómo actúa su jefe? ¿O su pareja que siempre repite los mismos fallos aún tras habiéndoselo dicho por activa y por pasiva? ¿O cuando vemos los malos modos y falta de educación que tiene la gente en actos diarios?

TODOS HEMOS PENSANDO QUE ESTAMOS RODEADO DE IDIOTAS.

Creemos que los demás son idiotas por:

.- Porque no han entendido nuestro mensaje.

Mira que lo hemos repetido una y otra vez. Cosa que antes no hubieras hecho. Te has aguantado las ganas de darle un buen grito ante la falta de reacción de esa persona ante tus necesidades. Pensabas que no podría ser tan tonto para que necesitara tantas veces para que reaccionara. Sin querer ver más allá, que lo que tu ego te está diciendo, sigues pensando que esa persona es realmente idiota.

No queremos ver que a lo mejor nuestro mensaje no está bien estructurado. No pensemos que somos Antonio Gala a la hora de expresarnos, porque no es así. No pensemos que somos Pérez-Reverte a la hora de estructurar un mensaje, que ni mucho menos. Son las emociones quienes distorsionan aquí un buen resultado.

Para llegar a buen puerto, es cosa de dos. Como en casi todo en la vida. Yo puedo tener una predisposición para explicar una cosa, pero si tú NO quieres entenderla por el enfado que tienes, por las cosas que pasan por tu cabeza en ese momento o por el ruido del tubo de escape de la moto que tenéis alrededor…Ya puede ser el mejor mensaje que los seres humanos hayamos podido ver y escuchar, que no llegará a buen puerto.

No se entiende un mensaje:

.- Por las circunstancias que nos rodean. Ruido de una discoteca, el móvil que no para de sonar, estar en un autobús…

.- Por las circunstancias interiores que estamos viviendo.

.- Y porque la empatía es un valor que falla como una escopeta de feria en nuestra sociedad. Creemos que los demás van a entender nuestro “idioma”. Pensamos que somos transparentes, y que la otra persona, está en la misma situación que nosotros. Y lo que pasa, que obviamos que dentro del contrincante que tenemos en esta “pelea”, ella está librando una batalla de la que no tenemos ni idea en qué situación se encuentra.

Por mucho que sepas idiomas, por mucho que sepas protocolo o tengas unas creencias, que a tu parecer, son las más normales, las que la sociedad tendría que tener…No conoces, no sabes, ni sientes , como la otra persona está sintiendo, su historia o cómo es la mejor manera para hablar, liderar o compartir con ella una información.

Somos egos con patas, y siempre, con la intención de dominar una relación o negociación, pensamos que nos tienen que entender, que nuestra opción es la mejor y como no nos hagan caso a la 1ª, los idiotas son los demás.

Si parasemos y escuchásemos más a los demás, otro gallo nos cantaría.

.- Y porque todo se arreglaría mucho antes, si fuéramos sinceros desde el principio. Si dijéramos que esperamos de la otra persona, las “taras y mochilas” con las que llegamos a esa nueva relación o negociación,…Todo sería más fácil.

Pero tranquilos, no estoy diciendo que tenemos que ser unos buenos samaritanos, y siempre “pre-ocuparnos” que los otros nos entiendan, siempre sonreír ante una situación desesperante o aprender chino para que la otra persona entienda que queremos que entienda de una vez por todas.

TAMBIÉN HAY QUE GENTE IDIOTA, Y SIN REMEDIO, POR LA VIDA. ¡¡SEAMOS CLAROS!!

¿Ante esas personas?

.- No todo el mundo nos tiene que entender, ni tenemos que caerles bien, así como que tienen que ser nuestros amigos.

Si no comprenden nuestros gustos y no los respetan, NEXT.

Si dicen que estás loco, porque opinas de esa manera, A TOMAR VIENTO.

Si no aceptan o se hacen los sordos ante tus peticiones, A TOMAR LA FRESCA.

Hay momentos de la vida, que hay que decir: BASTA YA, de una manera tajante.

Aguantamos porque no queremos hacer daño a la gente. No decimos lo que sentimos, porque pensamos que se pueden ofender. A través de nuestros silencios nos “comemos” lo que otros no ven, no vayan a molestarse con nuestra opinión o sus actos sin sentido…

Todo por “aparentar”, todo por seguir siendo amigos de esa persona que llevamos años con esa relación, todo por no “atacar” con la grapadora a esa compañera de trabajo que te tiene de los nervios…Todo por no sacarle un “ojo” a esa persona, nos callamos, terminando por convertirnos en “pez globo” a punto de estallar.

En esta vida, no todo el mundo pensará como tú, no todos verán la vida como tú la ves, no todos verán que la relación que tienen va a ningún lado o creen que el jefe que teneis es tan “corto” como piensas tú que lo es…. Y gracias a dios que no todos somos iguales, porque si no menudo coñazo.

Si piensas que es idiota ese jefe, mándalo por ahí y que los demás digan lo que quieran. Es tu felicidad, es tu vida.

Si piensas que tu pareja no da más de sí, déjala. Más vale pasar un mal rato en la despedida que no toda una vida de frustración

Si piensa que ese “amigo” es realmente insufrible, empaquétalo con billete de ida, pero no de vuelta.

Es tu vida, es tu salud, es tu felicidad, ES TU TRANQUILIDAD…SI REALMENTE NO VES NINGUNA POSIBLIDAD DE AVANCE EN ESA PERSONA, JEFE O RELACIÓN, ES HORA DE MANDAR A PASEO PARA SIEMPRE A ESE IDIOTA EN TU VIDA.

El dinero que te ahorrarás en terapeutas, te aseguro que será muy elevado.

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Ferran Ramon-Cortés: “El número de contactos de Facebook es para nuestro ego..”

 

Hoy dentro de “Conversaciones con…” tengo el placer de presentar a Ferrán Ramón-Cortes

¿Qué sería de un mundo sin redes sociales? ¿Qué sería de nosotros sin un Smartphone? ¿Qué sería de nosotros sin nuestros “contactos” de todo el mundo? ¿Sabríamos vivir sin Internet? ¿Sabríamos vivir sin estar pendiente de las estadísticas de nuestras Redes Sociales?

Son algunas de las preguntas que me hacía mientras leía “Más amistades y menos Likes” de Ferrán. Y durante unos días fui preguntando a la gente que me iba encontrando, dichas preguntas.

Las respuestas eran:” ¿Eh? Mientras creían haberme escuchado y estaban absortos en sus redes sociales…No sabría vivir sin mis “amigos” de todo el mundo, ellos me han hecho a mí.. Gracias a las redes sociales, tengo más amigos y soy más conocido de lo que me podría haber imaginado nunca…”

Eran alguna de las respuestas que recibía al respecto… ¿Por qué vivimos tan pendientes de nuestros likes y no los abrazos que recibimos? ¿Creemos que el número de seguidores importa mucho más que el poder que tiene una mirada durante una cena? ¿Por qué creemos que tenemos tantos amigos cuando en realidad sólo contamos con los dedos de una mano y nos sobran dedos con la confianza para contarle nuestros problemas?

De estas dudas y más, tuve la oportunidad de poder conversar con Ferrán Ramón-Cortés hace unos días.

Gracias Ferrán por ayudarnos a recuperar el verdadero valor de la amistad. En una época donde el termino está totalmente prostituido por rebozados como influencers, postureo y número de visitas. Gracias por recordarnos que una hora que perdemos en personas o situaciones que no entran dentro de nuestras prioridades es una hora que no invertimos en lo que SI nos importa, en quien SI consideramos amigo.

Podéis conocer más del trabajo de Ferrán a través de su Twitter (@FerranRamonC)

.- ¿Quién es Ferrán Ramón-Cortes?

Alguien que un día decidió dejar su carrera de ejecutivo con ínfulas por el estudio de la comunicación personal y las relaciones. (Y que lo hizo por necesidad propia).

.- ¿Cuál ha sido la mejor inversión que has realizado con menos de 50 euros?

Una cena con mi hijo en un momento complicado de su vida; fue la primera cena mano-a-mano. 44€ + propina. Guardo el ticket.

.- Si te digo amistad… ¿Qué me dices tú? ¿Se ha prostituido su significado así como el de “tengo una relación?

Si me dices “amistad” sospecho: ¿Qué quieres de mi?. Si te comportas como un verdadero amigo, ¡adelante!. El significado de amistad se prostituyó el día que Facebook llamó amigos a los contactos, y ahí seguimos. Y la expresión “tengo una relación” sugiere directamente un “rollo”. También se ha prostituido el significado.

.- ¿Somos el número de contactos en Facebook o con quienes tomamos un café? ¿Estar tan conectados nos ha desconectado?

Somos SIN NINGUNA DUDA!!!! Con quienes tomamos un café. El número de contactos de Facebook es para nuestro ego, para nuestra fantasía de popularidad y éxito. Pero no dice nada de nosotros. Crecemos con aquellos con quienes nos relacionamos de tu a tu, cara a cara, y eso necesita ese café. Estar tan conectados nos ha robado tiempo y energía para esos cafés, y por tanto nos ha desconectado de los amigos de verdad. Además… tomamos esos cafés mirando el WhattsApp, que tiene delito!

.- ¿Aguantamos lo inaguantable por miedo a la soledad?

O por dependencias psicológicas complicadas. Hay personas adictas al conflicto. Pero en general aguantamos más de lo que deberíamos porque no nos lo planteamos; no nos situamos ante cada relación y nos preguntamos qué nos aporta y qué energía nos da, que es lo que tendríamos que hacer más a menudo.

.- En este mundo interconectado, ¿Nos hace creer que somos unos relaciones publicas en potencia en las que queremos y deseamos que todas nuestras relaciones vivirlas con pasión e intensidad?

Si, es nuestra fantasía. Pero es eso, una fantasía, porque no tenemos ni el tiempo ni la energía para hacerlo. ¿Nos parecería razonable ver a un amigo una vez cada dos meses? Pues saliendo CADA DÍA, tu lista se reduce a 50. No más. Tus 1.000 amigos de Facebook van a esperar unos años en la cola…

.- Como en la pasión, ¿Es más importante la calidad que la cantidad?

Sin duda. Hay relaciones de mucha frecuencia de contacto que no valen nada, como hay relaciones de poco contacto que son sólidas como una roca. La profundidad de lo que compartimos marca la calidad de una relación, no las veces que nos vemos.

.- ¿Es el apego un virus potente de esta sociedad?

Si, y lo malo es que no sabemos que lo tenemos. Cuesta mucho darte cuenta de que te has infectado…

.- ¿Cuál es tu concepto de felicidad?

Mis amigos. O mis relaciones en sentido más amplio. Y no lo digo yo, lo ha dicho la Universidad de Harvard en el mayor estudio jamás hecho. Tras seguir a casi 800 personas durante 75 años han concluido que el único factor que explica las diferencias de felicidad entre unos y otros es la calidad de sus relaciones. Una terraza, una copa, una buena conversación, unas risas, y quizás alguna lágrima. Esto es el retrato de la felicidad para mi.

.- ¿Hay que hablar menos y hacer más?

Hay que hablar menos de hacer, y decididamente hacer. Y al hacer, entonces si hay que hablar.

.- ¿Por qué no queremos ver que un gran porcentaje de lo que hacemos, con quien hablamos son pura obligación?

Supongo que porque nos tiraríamos bajo las ruedas de un tren. Y porque socialmente la presión es brutal. Cualquiera nos encuentra, encontramos a cualquiera… llevarlo bien no es fácil, y a veces ignorarlo es la defensa inconsciente.

.- ¿Qué piensas de las personas, como yo, que todo 31 de diciembre, limpia su agenda del móvil?

Que sois unos cracks! Así de simple. (Siempre que acabes luego el nuevo año con una nueva agenda nutrida…).

.- ¿Crees que cada persona, por buena o mala, tiene algo que enseñarnos siempre?

Claro ¡!!! La persona más insospechada te puede dar una lección de vida… del mismo modo que sostengo que abandones relaciones que no te ayudan, defiendo que andemos con los ojos bien abiertos, que la vida nos cruza personas maravillosas muchas veces disfrazadas…

.- ¿Qué poder tiene una sorpresa en una relación?

Es un mensaje claro y contundente: he pensado en tí. Y en el caso de una sorpresa sofisticada, he pensado MUCHO en ti. Tiene un poder revitalizador en la relación y te brinda un poco de carta blanca para meter la pata de vez en cuando…

.- ¿Por qué cuando, no han satisfecho nuestras expectativas o deseos, decimos adiós con igual facilidad que si tirásemos de la cadena del WC?

Porque no vemos al otro. Nos miramos a nosotros. Si miramos al otro, no cabe la idea de defraudar o no mis expectativas, porque lo que es es lo que es, y es por definición maravilloso.

.- ¿La mejor cita que puede tener un ser humano es siempre consigo mismo?

A lo mejor no va a ser la más cómoda, o la más divertida, pero es la más importante.

.- Una reflexión para los lectores del blog

Simple y básica: Las relaciones son nuestra vida. ¿No merece la pena cuidarlas un poquito?

Career Coaching: Rabia

La ira es un acido que puede hacer más daño en el recipiente en el que se almacena que en cualquier otra cosa en que se vierta

La INCREDULIDAD te ha dejado paralizado.

No sabes qué ha pasado, por qué te han dado a ti la carta después de todos los esfuerzos que has realizado por y para la empresa, solo han servido para sentirte como un número más.

Ni una reunión, ni un ponerte en antecedentes, ni una recomendación que te hubiera puesto en sobre aviso,..

Absolutamente nada.

Entraste con ilusión. Hiciste esfuerzos para integrarte dentro de la empresa. Diste lo máximo de ti. Hasta te asombraste de lo que eras capaz. Hasta algunas personas de allí empezabas a pensar que podrían ser unos buenos amigos.

Sabias lo que es trabajar en equipo. Conseguir cosas imposibles y descubrir talentos que no sabías que tenías.

Te inspiraba tu responsable. Veías que él era el primero siempre en entrar y el ultimo en irse. Que los éxitos eran para nosotros y las cagadas, él era quien se hacía responsable.

¡¡Qué tonto te sientes!!

Te sientes engañado.

Es como cuando tu pareja, tras haberle dado todo y más, te dice que ya no siente nada por ti. Y empiezas a darte cuenta, que para ella, solamente habías sido uno más entre la lista de relaciones que habían pasado por su vida.

Un número más, no una persona.

Y eso te da RABIA.

Estás más rabioso que un bulldog cuando siente que entran intrusos a su casa.

Te sale la baba por la boca, quieres morder, abalanzarte encima de alguien y no para hacerle arrumacos.

.- Rabioso porque no han tenido ninguna consideración contigo.

.- Rabia porque si lo llegas a saber no te esfuerzas tanto sabiendo cómo iba a terminar la cosa.

.- Rabia porque podrías haber hecho otras cosas y por “amor” a la empresa, a esa persona, no las has hecho, pensando que se podría enfadar o despedirte.

.- Rabia porque crees que no te lo mereces. Más bien es tu ego quien lo piensa. Porque no acepta que la vida es cambio y esta vez te ha tocado a ti, como podría haberle tocado a otro.

.- Rabia porque no quieres empezar de nuevo. Buscar trabajo, entrevistas, gente nueva. Ya te habías acostumbrado a lo que tenías.

.- Rabia porque no sabes si valdrás para empezar de nuevo. Lo que puede pasarle a tu familia si no alcanzas lo que esperan de ti, si no tienen un sustento del mismo nivel que tenían hasta ahora.

RABIA Y MÁS RABIA, que te llevan a la FRUSTRACIÓN.

Sientes que has malogrado el intento que tenías para ser feliz en esa empresa, para alcanzar esos reconocimientos que sentías que te merecías. Sientes que te han privado de lo que esperabas, de lo que te habían prometido.

La frustración genera cicatrices.

Ya tienes alguna que otra. Por algún problema personal o sentimental… Esas cicatrices han ido dictaminando como ibas enfrentándote a los siguientes inconvenientes que la vida te proponía.

En algunos has ido de víctima, esperando que otras personas los solucionen por ti. En otros has intentado hacer la vista gorda pensando que así no tendrías que enfrentarte a la situación o que no existiría. Y mientras tu verdadero sueño, eso que delegabas entre tus “debes” esperando que lleguen las “condiciones adecuadas”, el “momento adecuado”.

Parece que nos da miedo mostrar nuestras cicatrices. Pero cada una de las personas que he entrevistado, se sienten orgulloso de ellas.

Esa rabia cuando les despidieron. Cuando lo que creían que era su sueño, se esfumó. Cuando creían que ya no podrían estar en un estatus soñado,…no les hizo venirse abajo, al revés, sino que sentían que era el momento adecuado, ese con el que tanto soñaban, para ser quien quería ser, de una vez por todas.

Nos sentimos con rabia echándole la culpa a los demás de nuestra desgracia. Como dije en INCREDULO, todo depende de la actitud con la que nos enfrentemos a los retos.

Quizá los demás si han tenido una parte de culpa en cómo te encuentras ahora. QUIZÁ, pero tú también. Y no quieras atacarme a mí. Pero también, si sientes que has hecho TODO y MÁS, que no te has dejado ni una gota de “sudor y esfuerzo” en todo lo que hacías… ¿Por qué sientes rabia? ¿Verdad que no tendrías que sentirla, no?

Toda esa rabia que tienes, toda esa energía contenida.. Deja de volcarla en los demás y empieza a enfocarla

Ahora es el momento de ser quien siempre has querido ser…Ahora es tu momento.. Ahora tienes esa oportunidad que siempre has soñado para realizar los sueños.

La rabia es energía para pisar más fuerte en la incertidumbre dónde vas a adentrarte. La rabia es esa falta de confianza que tenías a dar un paso adelante ante lo que siempre redundaba tu cabeza.

Recuerda:

.- Es bueno tener rabia, si esa energía le das un buen uso.

.- No eches la culpa a los demás, ni a ti tampoco. Ha pasado, y ya está. Hay que seguir adelante.

.- Esa energía enfócala en lo que de verdad quieres. No en lo que debes.

Pero el camino sigue, ahora toca la NEGOCIACIÓN… ¿Me acompañas?

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¡¡Menos Happy-Felicidad y Más tranquilidad!!

La quietud es a veces la actividad más productiva

¿Y si yo no quiero ser feliz, como los demás anhelan?.

Libros sobre la felicidad. Calendarios para ser felices. Artículos para conseguir la felicidad, como si fuera el “Arca Perdida” que buscaba Indiana Jones…Y lo que más me gusta a mí, los congresos y formaciones que corren como la pólvora, sobre “Como ser Feliz en el trabajo”.

NO LO COMPARTO

Parecemos “perros de presa” siempre buscando cosas..

Buscamos a un coach que nos lleve a la consecución de nuestros sueños, buscamos un asesor de moda para que nos ponga todo monos delante de la chica que nos gusta (vete a saber luego si tú le gustas a ella), necesitamos un asesor para saber lo que nos conviene comer o no, un asesor para que nos acompañe en nuestro proceso de revolución personal y/o profesional…Buscamos un asesor que nos lleve a la felicidad y contratamos a una persona que lleve la felicidad a nuestra empresa.

¿Y qué acaba ocurriendo?

Que seguimos llorando todas las noches en la cama, pensando lo desgraciados que somos porque no estamos consiguiendo todo aquello por lo que hemos pagado un pastizal, conllevando el “desprecio” de la sociedad, porque no eres lo que ellos esperaban de ti, a través de esas herramientas.

Por lo tanto, estamos viviendo en una sociedad, que promulga la felicidad, como una formula de productividad, pero a través de unos mecanismos que ella impone.

¿O es qué tengo que ser feliz como dice el consultor externo de mi empresa que lo sea? ¿Es que la felicidad, a través de una conferencia bailando el “A quien le importa…” me hará ser más productivo? ¿Es verdad que puedo ser más feliz a través del método Danés, finlandés o japonés que no el de España?

¡¡VENGA YA HOMBRE!!

Cada vez veo más libros y empresas, que hablan de la felicidad. Siempre tengo conmigo una pregunta, que determina la prueba del algodón, si lo que hablan lo viven de verdad o es puro postureo.

¿Cuál es?

¿Eres feliz en el trabajo o cuando sales del trabajo, sigues sintiéndote el mismo desgraciado de siempre?

Cuando la gente se encoje de hombros, quiere decir que cuando salen por la puerta del trabajo, siguen pensando en los mismos problemas que tienen, aunque hayan estado bailando durante la reunión semanal con el Ceo de turno.

Se utiliza la felicidad, como una forma de “ATRAER” a personas, de decir que nosotros somos innovadores y que nuestra empresa te va a solucionar todos los problemas que tengas, porque aquí somos más felices que los Teletubbies. Como una forma de vender más libros, como una vez me comentó  un editor de nuestro país.

Hablamos de la felicidad como si fuera la solución a todos nuestros problemas personales y profesionales. Y lo único que está produciendo toda esta “nueva era”, es angustia y confusión.

Angustia, porque parece que tenemos que conseguir el título del hombre más feliz del mundo y de mi empresa. Y si no lo conseguimos, seremos relegados a los “parias” de esta sociedad.

Pero tú, mientras estas en la empresa, esos cojines, esas mesas o esos billares, te tienen que dar esa felicidad, que como una gallina, luego pongas productividad en tu mesa innovadora, de color blanco y abatible.

No quiero decir, que no ayuden a SENTIRTE BIEN EN LA EMPRESA TODAS ESAS TECNICAS, pero te aseguro que no surtirán efecto, si no vienen las personas ya “felices” de su casa

Y confusión, porqué alguien me explica ¿Qué es la felicidad?

Con el paso del tiempo, mi concepto ha ido cambiando.

Mi concepto era hace tiempo, tener dinero para comprarme ropa, ir a los mejores conciertos y poderme darme caprichos.

¿Ahora?

Hace unos días, Víctor Martín, me entrevistaba para su Podcast y me preguntaba cuál era mi concepto de éxito. Respondiéndole que el mismo que tenía de felicidad: “Dormir todos los días, aunque fueran pocas horas siempre con la sensación que has hecho todo y dado todo de ti”

Unos dirían tener la conciencia tranquila, otros, como dice Ecequiel Barricart, quieren vivir en la quietud.

Es tener Paz, tranquilo, fluyendo, (no un happy flower), serenidad,..ya pon tú los adjetivos que quieras, pero me has entendido, ¿verdad?

.- Cuando estás en paz, no necesitas nada para sonreír, ni producir. Y no estoy diciendo que no sonrías ni produzcas, sino que no necesitas estímulos exteriores para hacerlo. Ya los tienes dentro de ti.

.- Cuando estás en quietud, no te preguntas si estás haciendo el trabajo que te gustaría estar haciendo el resto de tu vida, sabes que lo estás haciendo. Porque no haces nada en la vida que no esté de acuerdo con tus valores, con tu forma de pensar o actuar. Lo que no te gusta o te hace bien, como que pasas de ello, y ni siquiera le das la oportunidad de empezar a realizarlo.

.- Cuando estás en paz, te vas a dormir todos los días, jodido y agradecido. Pero de verdad, en el buen sentido de la palabra. Jodido, cansado, reventado porque estás dando todo y más, porque tus sueños se hagan realidad, por dar más de ti a tus clientes, por hacer las cosas cada vez mejor. Y agradecido porque estás haciendo lo que sientes que tienes que hacer, no lo que los demás esperan de ti.

.- Cuando estás en paz, lo que opinen los demás, TE LA REFANFINFLA. Sabes que estás actuando en base a lo que sientes, que no aguantas “tonterías” y postureo al respecto. Sientes que la vida es más simple de lo que los demás piensan y es lo que haces, vivirla sin adornos.

¿Qué pasaría si estuviéramos en paz con nosotros mismos?

Que disfrutaríamos más de los billares, fruta gratis para merendar o viajes outdoor con todo el equipo para motivarnos. Porque eso es lo que creo, utilizan las herramientas, para motivar, no para conseguir que las personas se sientan felices, sino que crean que lo son.

La felicidad como se trata hoy en día, es una herramienta más para ser uno más del rebaño llamado sociedad.

Estate tranquilo contigo mismo y te aseguro, que tu sonrisa, será verdadero, no impuesta.

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¡¡La vida es como una montaña rusa!!

“Los momentos largos y costosos de subida son la antesala de que lo mejor está por llegar

Siempre he relacionado mi cambio personal y profesional, con la montaña rusa.

Desde pequeño siempre les tenía pavor. Veía a la gente divertirse, gritar, mojarse con las atracciones… Todo genial, todo muy bien, pero era superior a mis fuerzas.

No podía subirme a una de ellas.

A día de hoy, reconozco que con esa actitud estaba sobreviviendo, NO VIVIENDO.

Sigo sin montarme en una montaña rusa y el día que me monté en los troncos de agua, dejé a mi padre que estaba delante de mí sordo de los gritos que pegaba.

Pero emprendí un viaje alucinante, dirigir mi propia vida. Y con ello mi propio sueño.

Ya no estaba viendo sobreviviendo, creyéndome seguro de vivir sin sobresaltos y no las emociones que veía que disfrutaban los demás. Empecé a VIVIR.

Pero en este mundo tan “happy”, vemos a los demás disfrutar y pensamos que siempre será igual. Creemos como nos dicen las películas de la 4 la tarde o las revistas “fashion” que todo será de color de rosa, siempre gritando y con una sonrisa de oreja a oreja.

Lo que pasa, que no nos enseñan la trastienda.

La vida, como emprender un sueño, es una montaña rusa llena de emociones. Viaje que no sabemos dónde nos llevará ni que emociones nos encontraremos por el mismo.

Aunque hasta ahora todos los viajes que hemos realizado, han sido acompañados por nuestra pareja, amigos, familiares o compañeros de trabajo, este viaje, tenemos que subirnos al vagón, en SOLEDAD.

Nosotros tenemos que ser quienes vivamos el camino. Por el camino nos encontraremos gente, se bajaran del vagón, se llenará más que el camarote de los hermanos Marx, pero tenemos que ser nosotros mismos quienes pilotemos el vagón.

Nadie puede ni podrá hacer el trabajo por nosotros. Nadie podrá vivir lo que nosotros debemos y queremos vivir, desde el momento nos subimos al mismo.

¿Y ahora resulta que subiendo la cuesta para empezar el viaje empezamos a sentir MIEDO y PREOCUPACIÓN? ¡¡Esto no nos lo habían dicho!!

Y no creas que tras subir esa cuesta, ya desaparecerá esa sensación que tienes, siempre te acompañará.

¿Por qué?

Porque estás haciendo que hasta ahora no habías hecho. Tienes miedo a las consecuencias, a que no salga como tú esperas, a no llegar al destino soñado…

Aún a pesar de tener cualidades de sobra, para realizar el viaje, estás preocupado. Y si te falta alguna, durante el camino las aprenderás.

Te PRE-ocupas porque no sabes lo que te espera. Pero en el fondo es tu “ego” es el que te dice dentro de ti: “Déjate de locuras, que estabas muy bien como estabas antes”.

La PRE-OCUPACIÓN es el camino entre “lo calentito estaba en el sofá” y “ que bien estaré donde sueño estar”.

Y como llevabas tiempo, dejándote llevar “por la corriente llamada sociedad”, hasta ahora no habías sufrido ninguna caída ni sobresalto.

Ahora ya no están los demás, para levantarte, para decirte “tranquilo que tienes el puesto asegurado”. Has decidido no hacer lo que ellos esperaban de ti, así que te han dejado “ de lado”. Y eso produce una inseguridad, que hasta la fecha no habías sentido.

Antes de bajar la cuesta, ya quieres bajarte. No estás viviendo las emociones que te habían anunciado en el curso o en el libro, que ibas a vivir.

Antes de empezar “lo bueno” ya estás desanimado.

Se ha parado la atracción.

¿Qué ha pasado?

Que aún tienes la oportunidad de bajarte o de disfrutar de verdad, lo que hay detrás de esa cuesta. Todo depende de ti.

¿Qué hacer?

1.- Siempre recuerda tu PORQUÉ

Te has subido al vagón por un motivo.

Si es algo parecido a ser “influencer”, disfrutar los beneficios de un “speaker” de moda, un motivo que no sea provocar un bien a los demás, a través de tu talento, de lo que te apasiona, te aseguro, que te intentarás tirar del vagón cuando empiece a coger velocidad o haga una vuelta de 360 grados.

2.- Siempre COMUNICACIÓN.

Sobrevivimos porque no comunicamos lo que sentimos o queremos. Vivimos cuando no nos importa ni el qué dirán ante nuestras emociones.

El ser humano dicen que está hecho de agua y hueso. Pero yo creo que falta un ingrediente en esa mezcla, LAS EMOCIONES.

Queramos o no, sentimos. Y la vida son emociones.  Pensarás que habrá buenas y malas, pero todas tienen una cosa en común, nos enseñan QUÉ nos pasa y nos muestran la realidad.

Así que por lo tanto, siempre comunícate durante todo el camino, lo que sientes y no. Forman parte de ti. Una emoción te bloqueará o impulsará, todo depende de ti.

3.- Autocontrol.

Igual que los condones sirven para protegerse de posibles sorpresas, tú mismo tienes que ser tu propio condón ante las emociones, imprevistos, decepciones y éxitos inesperados.

Normalmente cuando conseguimos algo, nos dejamos llevar por la euforia. Que es el principio del comienzo de un ego desmesurado y del vivir de “las rentas”. Pero cuando pasa algo que creemos no poder liderar o digerir, el papel de víctima se nos da de maravilla.

Control. No estoy diciendo que nos volvamos fríos. Si no que siempre pisemos tanto en terreno fértil como en arena movedizas, lo hagamos con serenidad.

¿Dónde queda la confianza?, te preguntarás.

La irás encontrando en todo Si que te digas y digas. En cada respuesta que observes ante una situación novedosa. En cada paso que des cuando antes te hubieras bloqueado.

La confianza la irás encontrando en cada situación que superes.

Es ahora que la atracción siga su camino. Es hora de tomar una decisión.

De bajarte o seguir en el vagón esperando aprender y disfrutar de todo lo que el viaje te depara.

Estas son algunas de las emociones que te esperan si optas por VIVIR tu vida, por emprender tu sueño.

¿Por qué opción optas?

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¡¡Si la envidia fuera tiña…!!

La envidia es el sufrimiento de los que nunca alcanzaran a ser nuestros verdaderos amigos

“Si la envidia fuera tiña… ¡Cuántos tiñosos habría!”

Una frase que he oído tras comentarle una mujer a otra sobre su moreno de piel y lo poco que se le veía últimamente.

En un mundo en el que parece que las emociones no existen. En los que hay que obviar al miedo, en los que la incertidumbre la vamos a salvar con una lista de “deberías hacer…”, en los que solamente nos debemos guiar por el amor,…. LA ENVIDIA EXISTE.

Todos lo hemos sido en algún momento de nuestra vida, TODOS.

Envidia de nuestros hermanos porque reciben más propinas que nosotros, envidia de nuestros primos por esos bocadillos que les dan, envidia de nuestros amigos que ligan más que nosotros o envidia de ese compañero de trabajo al que has ascendido y aún nos estamos preguntando qué ha hecho para alcanzar ese puesto de trabajo con el que nosotros soñábamos.

TODOS HEMOS SENTIDO ALGUNA VEZ  LA ENVIDIA…

Pero no podemos gritarlo a los 4 vientos, porque pensaran que somos malas personas, que menuda educación habremos recibido o cualquier cosa que le dé por decir a la persona que nos ha escuchado…

Así que por lo tanto, todos hemos envidiado alguna vez a alguien pero como en los documentales de la 2, nadie lo dice que lo ha sido.

Pero como bien dice el refrán, titulo de este post, si la envidia fuera tiña…ya te puedes imaginar que estampa veríamos todos los días por las calles…

Como toda emoción, tiene su lado negativo como positivo.

EL negativo, es:

.- El rencor.

.- El papel de víctima. Lanzando a todo aquel que te quiera oír, improperios, lloros, gritos y preguntas al aire, tipo: ¿Qué hecho yo para merecer esto?

.- Una energía que desperdicias y no enfocas donde deberías hacerlo.

Sé que ahora estarás pensando, “Venga David, dime por qué la envidia puede ser buena, porque no me lo creo”.

Para que una envidia produzca beneficios en nuestra vida, tenemos que empezar por ACEPTARLA.

Vemos a ese amigo con la chica que te gustaba, a esa “petarda” subiéndose a escenarios preguntándote qué ha hecho para conseguirlo, a ese vecino que tiene una racha de suerte que ni en una película de Disney…

Los envidiamos, los criticamos, pero eso sí, nunca aceptamos que tenemos envidia… NUNCA ACEPTAMOS QUE NOS ENCANTARÍA SER NOSOTROS QUIEN NOS GUSTARÍA ESTAR EN SU PAPEL.

Es mejor criticarlo, que dar un paso adelante reconociendo nuestras emociones y todo el camino que luego vendrá.

Me da igual que lo haya conseguido por lo legal o lo criminal (si hay alguna vez que no entiendes cómo lo ha hecho, pero ya ves, ahí está,), PERO aceptarlo supone que no has hecho todo lo que está en tus manos para llegar a ese sueño.

¿A qué pica? Lo sé.

La envidia es poner el foco en los demás, cuando tendríamos que ponerlo en nosotros mismos y reconocer: ¡¡PUES SI, NO ME HE ESFORZADO LO SUFICIENTE!!

Aceptar nuestras emociones, es empezar a ver la realidad desde OTRA PERSPECTIVA.

Es empezar a darnos cuenta, que si no hemos llegado hasta donde queríamos, (que a lo mejor no era el momento para ti), es porque no pusiste toda la carne en el asador.

Y no me valen: “Que lo hice, que lo intente… pero es que….”.

Si una persona ha llegado antes que tú, es que se podía hacer. Ha invertido mejor el tiempo que tú, o se ha movido mejor que tú… Lo que sea, pero lo ha hecho.

Aceptar que eres un envidioso, te ayuda a darte cuenta, que si de verdad querías, tenías que haber puesto más la carne en el asador.

Y después de ver la realidad, ¿Qué hacemos?

Leí hace unos días que había que dar las felicitaciones a esa persona que lo había conseguido. Seamos claros, ESO NO LO HARÁ NADIE. Y si lo hace, será con una sonrisa más falsa, que los billetes de 250 Euros.

Preguntándole a lo mejor te dice cómo lo ha hecho, te enseña alguna fórmula que no sabías o quizá te confirma que no ha llegado hasta esa cima “por método no éticos”.

Si no sabes, si no preguntas, la envidia irá en aumento, tu cabreo, rabia o frustración… Si sabes, como hemos visto, te abrirá los ojos tanto para ver cosas que no veías, como para confirmar cosas que sentías.

Así que tras aceptar que sientes envidia, que no es lo mismo que ser un envidioso, investiga como buen periodista a la pregunta: ¿Cómo lo ha conseguido?

Tras saber CÓMO, es la hora de ponerte en acción.

Si sabes qué tú también puedes llegar hasta donde ha llegado esa persona. Si sabes que puedes hacerlo aún incluso mejor y cómo lo ha hecho esa otra persona….

¿A QUÉ ESPERAS?

Es tu momento. Ya tuviste una oportunidad y la perdiste. Ahora la vuelves a tener de nuevo..

Todo depende de ti.

Como hemos visto, una emoción que todo el mundo, la ha sentido y siente, pero no lo reconoce, nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas.

La próxima ya sabes, utiliza toda la energía que esa envidia te está dando y focalízala hacia tu meta y no hacia tu odio.

A ver si tras este artículo, transformamos el final del refrán:

“Si la envidia fuera tiña…todo nos iría mucho mejor”.

¿Te apuntas?

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¡¡Whatsapp con Educación, por favor!!

El precio de la grandeza es la responsabilidad” decía Winston Churchill

Las redes sociales demuestran la personalidad de cada uno de sus integrantes.

No creas que te voy a hablar de cómo ser un gurú en Instagram, que te siga en Twitter el gurú que tanto te gusta o como llegar a 10k seguidores en Facebook, porque sinceramente, a pesar de tanto tiempo sigo sin tener idea de cómo hacerlo.

Sólo soy yo y punto. Hago lo que quiero y cuando quiero, en las mismas.

Pero SI te voy a hablar de cómo las redes sociales, demuestran de qué estamos hechos.

No voy a hablarte de los trolls ni cómo afrontar una crisis de reputación por haber puesto un Tweed que no debías haber puesto, porque tampoco sé cómo hacerlo.

Lo que quiero expresar con este post es algo que me ronda últimamente por la cabeza, que se resume en esta frase:

MENOS EMOTICONOS Y MÁS EMOCIONES.

Os comento varias situaciones que recientemente he vivido:

.- Hace unos días fue mi cumpleaños. Se agradece todas las felicitaciones que recibí. Algunas que no me esperaba, así como otras que no llegaron y que si me esperaba. Fue un día genial, muy bonito y todo precioso. Pero lanzo una pregunta al aire:

Si no llega a ser por Facebook, ¿Cuánta gente de la que te ha felicitado, lo hubiera hecho sin él?

Menos mal que el Facebook me lo ha chivado, que la verdad no me acordaba. Si no llega a ser por el Facebook se me pasa…” ¿Cuántas veces has oído o dicho tú mismo esta frase?

Se sincero, seguro que bastantes.

¿Qué demuestra? Que si no llega a ser por una app, nos olvidamos de las personas. Ya no de un día importante para ellos, sino de preguntarles como están o de cualquier cosa.  Se pasará el tiempo sin ocuparnos de ellos, como los tenemos en Facebook, no pasa nada…

Recuerda existe una opción que se llama “eliminar de tu lista de amigos”. Y normalmente lo hago con personas que pasado mucho tiempo ya no tengo ningún tipo de relación.

NUNCA DES NADA POR SUPUESTO.

AL IGUAL QUE A TU PAREJA TIENES QUE ENAMORARLA TODOS LOS DÍAS, A LOS AMIGOS, LOS DE VERDAD, TAMBIÉN.

Luego no te eches las manos a la cabeza porque esa persona no responde a tus emails o mensajes. ¡¡Quedas advertido!!.

Hace años se hizo famosa una frase que decía: “Lo que diga la rubia..” a día de hoy decimos “Lo que diga FacebookMira Facebook nos recuerda que hace 3 años nos unimos aquí

Durante mi cumpleaños, AGRADECÍ cada uno de los mensajes que recibí tanto por facebook como por Whatsapp, pero voy a ser sincero, fueron las llamadas que recibí las que más me emocionaron, las que más agradecí.

Fueron llamadas rápidas, cortas, pero con sentimiento, con ilusión de querer compartir el día con uno.

Dejamos la conciencia tranquila con un mensaje en el muro, con un mensaje en Whatsapp. Pensamos que “ya hemos quedado bien” en su día y podemos seguir orientados hacia nuestros intereses.

¿Dónde está el “ocuparnos” de verdad por la persona? Hemos pasado de las cartas, de las llamadas, de los abrazos, a un mensaje en Facebook, que me cuesta menos tiempo,  le pongo algún emoticono chulo y “a otra cosa mariposa”.

Las redes sociales, cada vez más, demuestran las mascaras con las que nos movemos en el día a día.

Ayer mismo, había quedado con una persona. Llevaba tiempo queriendo quedar conmigo. A día de hoy, no sé para qué quería quedar. Os cuento.

Tras 30 minutos de retraso, varios mensajes y llamada, recordándole que habíamos quedado y si iba a aparecer…a los 40 minutos, me manda un Whastsapp diciéndome que le había surgido una “historia” y que perdonara.

La verdad, quizá le hubiera podido surgir algo. ¿Pero no ha podido avisar antes? ¿Ni un mensaje de Whatsapp? ¿Ni un mensaje de voz? ¿No tenemos ni 10 segundos para quedar bien con la otra persona? Quizá no, todo es posible.

Pero lo que demostró que usamos como escudo las redes. NI se digno con una simple llamada a pedir disculpas, ni proponer otra fecha.

Yo no soy quien para dar perdones a los demás, pero si me demostró, que con un simple mensaje creemos que ya está todo hecho. Como “YO YA TE HE DICHO TODO, AHORA DEPENDE DE TI, CREERME O NO…” No quiero que se arrastren por mí, pero si me parecía de educación una llamada y decir, “mira lo siento, paso esto y por favor, volvamos a quedar de nuevo (si de verdad era tan importante)”.

Si estuviera esperando, antes me tocaba la primitiva, que acabase recibiendo esa llamada.

Por no contar los mensajes que he recibido proponiéndome dar una conferencia o presentar “Liderazgo Canalla” en diferentes lugares. Todo por Whatsapp, ni una llamada ni media. Cuando pedía me llamaran para comentar la organización, me contestaban o “no tengo tiempo, ya me dirás” o se difuminaba la petición lanzada esperando dicha llamada.

NO SOMOS UN NÚMERO MÁS EN FACEBOOK O WHATSAPP, SOMOS PERSONAS.

¿Qué nos demuestra estas actitudes y las redes sociales?

.- Quien nos importa lo demostramos de verdad, no a través de mensajes bonito y espectaculares

.- Nos llega más una llamada, un abrazo o un café de 10 minutos, que un “A ver si tengo tiempo y quedamos”.

.- Como escribía hace unos días, no me creo las razones y si las acciones.

.- El mejor “muro” en el que puedes escribir, es en el de su corazón de la persona que tienes delante.

Las redes están muy bien, puedes vender a través de ellas a todo el mundo, pueden pedirte pedidos de lugares recónditos para ti, unirte a personas que tenías repartidas por todo el mundo… SI ESTÁN GENIAL.

Pero primero:

.- MIREMOS A LOS OJOS DE LA GENTE QUE ES ASÍ COMO SE DEMUESTRA TODO. NO POR MUCHOS SEGUIDORES, TITULOS O TARJETAS DE VISITAS, TE VOY A QUERER MÁS.

.- SE PILLA ANTES A UN MENTIROSO QUE A UN COJO, Y TE ASEGURO QUE SERÁ UN LEGADO QUE NO PODRÁS QUITARTE DE ENCIMA UNA VEZ OCURRIDO.

.- QUE LA HIPERCONECTIVIDAD SE BASE EN EMOCIONES, NO EN MASCARAS.

¿Cuántos mensajes has mandado hoy “por quedar bien”? ¿Qué llamada o visita no has hecho por pereza? ¿Qué te hace más ilusión, un emoticono o un abrazo?

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¡¡Las razones son basura!!

El tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones” dice José María García.

Dame una razón…Quiero unas razones convincentes ante los hechos…Razóname lo que acaba de suceder… No hay razones para explicar lo que acaba de suceder…”

Vivimos en el mundo en el que depende creer o no, en función a las razones que nos den los demás, de las razones que demos a los demás.

Pues creo que una RAZÓN ES UNA EXCUSA BARATA PARA OCULTAR NUESTRO VERDADERO DESEO.

A través de ellas ocultamos nuestras verdaderas emociones, intenciones.

Escuchaba al lado mío una conversación de una pareja, que decía:

.- Dame una razón para entender por qué has hecho lo que has hecho.

.- Es que yo no quería

No sé cómo acabo la conversación, ni la relación, ya que entró la persona con la que había quedado, pero la sensación que tenía, era que cualquier cosa que le dijera, sería una EXCUSA.

Hagamos un ejercicio.

Preguntante a lo largo de esta semana, cuantas razones, cuantas explicaciones has tenido que dar a los demás, sobre tus acciones, tu comportamiento o no comportamiento. ¿Ya?

Y ahora siendo sincero contigo mismo, dime cuantas de esas razones que has vertido, eran verdad.

Sé que me dirás todas, que la culpa la tuvo el trafico, que fue el cliente el que hizo que no vendieras o que tu suegra es la que provoco te doliera el estomago…

Siempre utilizamos las razones, para dar prioridad a nuestro comportamiento. Siempre tenemos la razón nosotros, nunca daremos la razón a otras personas o diremos que nosotros tuvimos la culpa.

¿O es que alguna razón de las que diste esta semana, dijiste que tú eras el único responsable? ¿Tienes el valor de reconocer que no quieres ir a esa reunión o ver a esa persona, y no poner la excusa de llegar tarde?

Seamos sinceros, siempre que llegamos tarde a una reunión con amigos “pesados”, siempre que no queremos ir a casa de la suegra o llegamos “un poco” tarde al trabajo, siempre daremos razones, que nos “salvaguarde” la posadera, es por un motivo mucho mayor que un simple atasco o que has salido tarde de un reunión.

¡¡SEAMOS SINCEROS Y COHERENTES, POR FAVOR!!

Ése “la culpa la tuvo el trafico, es que no entendí lo que me pedía o no tengo tiempo para quedar.” tienen una característica en común. Somos seres humanos que vemos la realidad según nos interese.

No vemos el mundo como es, sino como nosotros CREEMOS QUE ES. Es decir, vemos el mundo a través de nuestras creencias, adquiridas y creadas. Por lo tanto, todo aquello que este fuera de nuestras creencias, creeremos que es algo imposible o que nunca llegaremos a verlo. Aunque realidad lo tengamos a nuestro lado.

Al ver la realidad según nuestras creencias, las razones que siempre expongamos estarán basadas en ellas. Y aunque estemos confundidos, lo rebatiremos hasta quedarnos exhaustos porque, porque nos hacen creer que si dudamos de nuestras creencias, nos empezaremos a preguntar quienes somos, y no está muy bien visto en estos momentos de edad “in-madura”.

Como podrás observar, son nuestras propias creencias, quienes nos detienen

Vamos con la familia porque aunque no nos apetezca por ahí, no vaya a ser que se enfaden…Vamos a ir al cumpleaños de esa pareja que no aguanto, porque si van todos, y no voy yo, se dará cuenta que nos los soporto…”

Nuestras propias creencias de “quedar bien ante los demás, de ir a un evento que no quieres, por el qué dirán, porque te puedan “excluir” del grupo o tachar de diferente. Así que cuando damos razones en muchas situaciones, suelen ser, como he dicho al principio del artículo, unas excusas muy bien pintadas, pero difíciles de creer.

Decimos lo contrario a lo que realmente sentimos.

Hace poco me decía una amiga, que opinaba igual respecto a las razones., que quedaba con una amiga por la “rutina” que se había creado años atrás, pero en realidad, a día de hoy, no le apetecía nada verla por esa “obligación” creada y no se fuera a enfadar, pero ya no era la misma situación.

Hacemos lo contrario a lo que en el fondo nos gustaría hacer, pero aún así gritamos a los 4 vientos, que somos libres de quedar y hacer lo que queremos.

Todo por miedo, todo por seguir haciendo caso a “creencias arcaicas” que nos limitan en vez de hacernos flexibles.

Durante todo el día tomamos acciones. Y las elegimos en razón a las razones que mejor vayan en nuestro beneficio o menos “daño” puedan hacernos a nosotros o a los demás.

¿Verdad?

Pero ¿Cuánto tardamos en tomar una decisión? Horas por no decir días, dependiendo de la decisión que tengamos que tomar. Aunque tengamos toda la decisión en nuestras manos, tenemos miedo a tomarlas.

“Y si escojo esta oferta…Pero y si la otra es la mejo…Pero si escojo esta, podré causar un daño a esta persona…” ¿Te has sentido identificado en algún momento?

Nunca sabremos cuál es la mejor decisión hasta que tomemos la opción de escogerla sin MIEDO AL FRACASO NI AL QUE DIRÁN.

Nunca lloverá a gusto de todos, nunca sabrás hasta donde puede llevarte o si acabarás consiguiéndolo, pero si sabes una cosa, lo que deseas de verdad a pesar de todas las circunstancias.

Si tuvieras que tomar una decisión, dos opciones y una bomba que en 10 segundos explotará si no la tomas en coherencia a lo que sientes. ¿A qué la tomarías rápido?

Dando razones a nuestros actos, decisiones, que en muchos casos ni nosotros nos las creemos, vamos por la vida de forma errónea

¿Mi recomendación?

.- Cuando damos una razón, suele complicar la situación. ¿O es que tu madre o pareja, no ha visto que le estabas mintiendo cuando estabas dando una razón que no era la correcta?

.- Si no nos gusta lo que está pasando en nuestra vida, ¿Por qué no hacemos lo que esté en nuestras manos, para cambiarlo? Ya no tendríamos que usar pretextos para hacer cosas sin ganas, obteniendo resultados mucho más satisfactorios

Sé que los gurús del coaching me dirán: “¿Cómo sería un mundo sin Por qué? Sería una locura”.

Habría un PORQUE, haríamos todo en función de lo que nosotros sintiéramos, no de lo que los demás esperasen de nosotros. Sin pretextos, sin expectativas, confiando en las acciones que tomemos, aprendiendo de ellas y las relaciones con los demás, seguro que serían más fluidas.

Somos nosotros mismos quienes nos detenemos ante un sueño, ante la vida. Nos damos muchas razones que nos llevan a intentar las cosas y no al hacerlas.

Todo por razones, que son excusas mejor vestidas.

¿Qué piensas tú al respecto? ¿Qué razones te das para no hacer algo? ¿Por qué?

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¿Una vida aburrida?

El aburrimiento se cura con la curiosidad. La curiosidad no se cura con nada” decía  Dorothy Parker

El mundo vive sumido en el aburrimiento.

Estoy aburrido con mi vida…Estoy aburrido con mi pareja…Estoy aburrido con mi trabajo…Estoy aburrido con lo que ponen en la televisión…

Y no hace falta que lo diga la gente, viendo la cara que tienen durante el día, ya dice mucho de ellos… Una cara donde la sonrisa brilla por su ausencia y donde la mirada expresa tristeza.

Cuando la gente me comenta: “Quiero hacer algo con esta vida tan aburrida que tengo”, para posteriormente preguntarme: “¿Qué harías tú?”.

Siempre contesto lo mismo: “Hacer de verdad lo que sientes que tienes que hacer”.

Instantáneamente pegan salto para atrás, como cuando los gatos ven el agua.

Cuando uno está en búsqueda de sus sueños, NUNCA ESTÁ ABURRIDO.

Estamos aburridos, PORQUE QUEREMOS.

Estamos aburridos, porque nos ha ganado la frustración y la resignación a la fuerza de voluntad.

Estamos aburridos, porque hemos dejado que el miedo nos gane frente a la posibilidad de descubrir qué pasaría si fuéramos hacia nuestros sueños.

ESTAMOS ABURRIDOS, ESTAMOS DESMOTIVADOS, ESTAMOS DESGANADOS, PORQUE NO TE DAS LA OPORTUNIDAD DE SER.

Ahora se sincero contigo mismo, por favor, ante esta pregunta:

Cuando haces lo que sientes que tienes que hacer, lo que tu corazón te impulsa… ¿Cómo se te pasan las horas? ¿Me dices cuantos momentos tenías de ilusión, de superación, de aprendizaje? ¿Me dices que pensabas que tu vida era aburrida?

Con tu cara sonriente, pensando en aquellos momentos, ya me estás diciendo todo.

Cuando estamos haciendo lo que sentimos que queremos y debemos hacer, por iniciativa propia, NO HAY ABURRIMIENTO.

Siempre lo digo y lo diré, si supiéramos los significados de verdad de las palabras, muchas cosas cambiarían.

Aburrimiento es “La sensación de fastidio provocada por la falta de diversión o de interés por algo”.

Vayamos por partes.

SI una persona tiene la sensación dentro de ella, y no hace nada para transformarla. ¿Por qué se queja luego de lo que está viviendo?

Nosotros somos los responsables de lo que nos pasa, de lo que no nos pasa y así como lo que nos gustaría que nos pasara.

Seamos un poco más coherentes con nosotros mismos, y empecemos a ser dueños de nosotros mismos, de nuestras emociones.

Si sientes que te falta diversión en tu vida, es el momento, no de ir a una fiesta, de largarte a pasar el verano a Ibiza, o de emborracharte para olvidarte de la vida que tienes. Es el momento de pensar QUÉ está pasando en tu vida, QUÉ te falta y lo peor de todo, aún sabiéndolo, ¿Por qué no haces nada al respecto?

Cuando sabemos qué NO queremos en la vida, sabemos qué SI queremos en la misma. Simplemente es transformar la frase negativa de “No quiero que…” por “Quiero que…”.

Si, ya sé que estarás pensando que es muy fácil ponerlo en papel, pero luego hay que llevarlo a la acción.

Vivimos a la pata coja, porque tenemos miedo de pisar en la vida, con los dos pies y fuerte.

¿Por qué?

TODO POR MIEDO. Al qué dirán, a no saber si eres capaz, a no saber si lo conseguirás… y mientras tanto, gritas y gimoteas a los 4 vientos que “TENGO UNA VIDA MUY ABURRIDA”.

BASTA YA , que aún sabiendo lo que tienes que hacer, lo que te pasa, no lo hagas, no tengas los santos webs de decir:” Hasta aquí hemos llegado, ahora es mi momento, ahora voy a por mi oportunidad”

DEJA DE QUEJARTE, Y PONTE MANOS A LA OBRA. PORQUE HAS VENID O A EXPRIMIR LA VIDA, A DISFRUTAR DE ELLA, Y AÚN SABIENDOLO, NO LO HACES. Si te quejas de los resultados que tienes, es porque TÚ quieres tener esos resultados, sabiendo que puedes darle la vuelta a la tortilla.

Así qué no más excusas.

Y si te sientes aburrido y todavía estás enfocándote en lo que te produce ese aburrimiento. ¿Piensas que caerá un meteorito que cambiara la situación por ti? Me parece que no.

Te estás interesando por algo que no te ilusiona, te motiva, o ya ha hecho su labor en tu vida. Sigues interesándote en esa situación o persona, por el qué dirán, no vaya a hacerle daño, no vaya a ser que se cree la 3 Guerra mundial… Pensamos en posibles consecuencias que pudieran provocarse por nuestra reacción a nuestra sensación de aburrimiento… Y siempre acabamos dando prioridad a los demás, no se vayan a molestar, que a nuestra felicidad, a nuestros sentimientos.

En un cabeza llena de aburrimiento, frustración e ira, nuestra habrá espacio para el éxito, la felicidad y la ilusión. Y para que sí lo haya, tienes que empezar a enfocarte en ello. Cueste lo que cueste.

Será romper creencias, será romper con gente que lleva tiempo contigo, será romper estereotipos en tu círculo de amigos, serán muchas cosas seguramente… Pero habrá un gran beneficio esperándote:

DIVERTIRTE TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA, SIENDO, HACIENDO Y SINTIENDO LO QUE TÚ QUIERES, QUIEN TU ERES…

Y te aseguro que es una sensación increíble, que te hace afrontar los días con una sonrisa de oreja a oreja, a pesar de cualquier circunstancia que surja.

Pero también te voy a hablar, de otra cosa. Hay que tener tiempos durante tu vida, en los que estar aburrido.

Aburrido es NO HACER ABSOLUTAMENTE NADA. Es el contrapunto a esta sociedad en la que tenemos que estar haciendo constantemente cosas sino pensaran que seremos unos “despojos de la sociedad”.

Yo promulgo que durante la semana tengamos la sensación de estar aburridos. El cerebro necesita oxigenarse, parar, ser “amebas” que recuperan la energía gastada, ver donde nos encontramos, qué ha pasado por nuestra vida o que NO ha pasado hasta la fecha.

Estar aburrido es darle vía libre a nuestro subconsciente, eso que nos guía pero por “agendas, miedos y rutinas” no dejamos que hable.

Por favor, date más momentos para estar aburrido, tu vida te lo agradecerá.

¿Vas a permitir que el aburrimiento se apodere de tu vida? ¿Por qué estás aburrido? ¿Qué vas a hacer para transformar tu vida?

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He lanzado el workshop “Liderazgo&Disrupción” en el que recoge toda la formación y experiencias que engloban el nuevo Management Disruptivo que las empresas y profesionales de éxito imprimen. Podéis poneros en contacto conmigo a través de chocolaterojoconsulting©gmail.com

 

¿Las sentimientos nos hacen débiles?

No dejes que personas que hacen muy poco por ti controlen tu mente, sentimiento y emociones” dice Will Smith

¿Crees que los sentimientos nos hacen más débiles? Es una de las preguntas que hoy, hablando con mi jefa de operaciones, ha surgido.

Estamos en una sociedad, en la que las palabras, como emociones, sentimientos, sensibilidad, están denotadas. No sé puede decir que tenemos sentimientos o que somos sensibles, porque la sociedad nos aplastara cuando queramos mostrarlos.

Los sentimientos te harán débiles, los chicos nos lloran, sólo deben pelear…Si lloras los demás se reirán de ti, si te muestras empático, tu jefe no te dará el ascenso que sabes que te mereces…. Tienes que pisar cabezas y ser el hombre más frio en la faz de la tierra”

Son algunas de las perlitas que oímos a lo largo de nuestra vida, en nuestros días a días.

¿Dónde están las emociones aquí? ¿Por qué está mal visto mostrar nuestras emociones ante una película, ante una noticia? ¿Por qué los hombres tienen que ser fríos? ¿Por qué en las empresas no puede haber emociones o sólo queremos robots como compañeros de trabajo?

Nos gusta ver como la sociedad avanza con la tecnología, vemos que nos ayudaran en innovación, productividad y miles de cosas más a la sociedad, creyendo que estamos a salvo de los mismos porque no tienen sentimientos.

¿Y cómo estamos educando nosotros a la sociedad?

¡¡COMO ROBOTS, SIN SENTIMIENTOS!!

Tampoco estoy promulgando ahora que demos rienda suelta a nuestras emociones sin límites, porque no estoy diciendo eso. Todo tiene su momento.

Lo que estoy diciendo que el ser humano no sólo es razón, sino también corazón. Pero nos han educado, desde pequeño, a través de exámenes, de castigos y miedos, con la razón.

Y de ahí no nos salgamos, porque las consecuencias, serán desastrosas para nuestra vida.

Nos dicen que las emociones nos pueden causar daños físicos, que nos hacen perder el rumbo que el mundo lleva , que no puedes enfadarte cuando alguien o algo te dice que NO, porque estar enfadado, es mostrar tu debilidad ante los demás.

Hasta ahora, como podrás imaginar, cuando oigas la palabra emoción, o algo parecido a ello, tapate, ponte una máscara, no te vaya a infectar, porque puede ser lo último que hagas en la vida.

No podemos estar alegres, porque nos dicen que pensamos que no vemos lo dura que es la vida. Nos hacen dudar que sonreír es bueno, porque parecemos tontos cuando el mundo se está muriendo o matándose con guerras.

Todos buscamos la felicidad, como Indiana Jones en búsqueda del Santo Grial, pero eso si, no digas a los demás, que estas en un momento dulce de tu vida, porque empezarán a tener envidia, a no hablarte, o a preguntarte si lo has conseguido por el método “legal o por el criminal”.

Así que buscamos la felicidad, pero tampoco podemos mostrarla a los demás, no vaya a ser que se nos enfaden.

Nos dicen que tampoco nos podemos enfadar, porque el mal genio es el mayor de los virus que una persona puede sufrir. Si estas enfadado puedes perder a las personas de tu alrededor, decir cosas que no querías decir, o hacer algo que no querías hacer.

Así que tampoco nos podemos enfadar, no vaya a ser que la liemos.

¿Y qué decir de sentirnos o decir que estamos tristes?

¡¡DE ESO NADA!!

Si dices que estas triste, te dirán que no es para tanto tú situación, que hay otras personas que están peor que tú. En vez de alentarte, de preguntarte por qué te sientes así, habrá una competición a ver quien está más triste de los dos. No digas que estás triste, porque a lo mejor habrá gente que en vez de ayudarte, quieran aprovecharse de ti…

En definitiva, COMETE TUS EMOCIONES, PORQUE SIEMPRE POR UN LADO O POR OTRO, TE LAS PUEDEN CON LA MANO ABIERTA.

Así que lo mejor es tragarnos nuestras emociones, porque si no es lo peor que podemos hacer, expresarlas.

¿Pero qué pasa cuando no las expresamos?

.- Que cuando nos enfrentamos a cualquier situación, por pequeña que sea, no sabremos enfrentarla, derrumbándonos y haciendo de ella, la mayor de las catástrofes.

.- Que cuando seamos mayores, no sabremos expresar nuestras emociones ante nuestros amigos, posibles parejas o familiares. Nunca sabrán cómo nos sentimos, que queremos o que no queremos.

.- No expresar tus emociones, es crear un globo emocional que cuando explote, no sabremos manejar.

Por lo tanto, ¿Por qué tenemos miedo a las emociones?

Porque nos hace descubrir quienes somos, qué queremos, que NO deseamos y nuestros límites. Y en una sociedad en la que a través del miedo, nos dirigen, las emociones son como la Kriptonita para Superman.

Pero como he dicho antes, tampoco nos podemos dejar ahora llevar por las emociones a tumba abierta o por la intuición, porque os aseguro que se suelen confundir.

Una emoción nos puede confundir a la hora de tomar una decisión. Pensar que nuestras emociones, nuestras creencias, expectativas, son mejores que unos resultados que tenemos delante nuestro.

Una emoción nos puede bloquear la mejor decisión para nosotros, que no es lo que digan los datos o nuestro jefe, sino lo que nosotros sentimos que tenemos que hacer, lo que presentimos.

Bloquear las emociones nos puede hacer perdernos muchas cosas hasta ahora imposibles, como también cometer el mayor de los errores o el mayor de los descubrimientos.

Así que por lo tanto:

.- No podemos encerrar nuestras emociones, porque estamos hecho de ellas.

.- Si las encerramos, seremos robots liderados por las opiniones y deseos por los demás.

.- Cuanto más las ocultes, el globo será más grande, y cuando explote (siempre por cualquier tontería), tendrás mucho por gestionar retrasado.

.- Las emociones tienen que ser parte de la sociedad, de las empresas, del día a ´día, pero en equilibrio siempre con nuestra razón.

.- Una decisión siempre tiene que ser tomada con el equilibrio de Razón y corazón.

¿Dónde tienes tus emociones? ¿Sientes te hacen más débil?

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