Nivel máximo de desesperación…

“La desesperación puede hacer que una persona haga cosas sorprendentes..” decía Verónica Rot.

Desesperación: ” Pérdida total de la esperanza. Alteración extrema del ánimo causada por cólera, despecho o enojo..”

Y mientras todo el mundo está en las playas, en sus segundas residencias o en las terrazas quedando con la lista de amigos que durante la pandemia, se habían hablado para quedar, tras 3 años sin verse, la desesperación es uno de los virus que corre por nuestra sociedad.

Cada día me llegan más emails de personas desesperadas. Desesperadas porque no se entienden con sus padres. Desesperadas porque intentan ser felices, alcanzar su concepto de tranquilidad y no hay manera. Desesperadas porque hacen lo que sea por encontrar un puesto de trabajo y no hay manera. Desesperadas porque no encuentran pareja o porque algún familiar se está muriendo y no saben qué hacer ni cómo reaccionar.

Ciento de situaciones en las que las personas no saben ya cómo actuar, qué hacer y en los que la desesperación les ha ganado la partida. Se sienten irascibles, se preguntan qué han hecho mal en su vida para estar en la situación en la que están, ya que solamente querían ser ellos mismos , ser felices, encontrar su paz en un aspecto de su vida.

Por no hablar de la desesperación económica, que estamos viviendo y que seguro viviremos más profundamente en los próximos meses.

Pero hay una cosa que no se habla en este estado de desesperación, la falta de comunicación. Seguimos callándonos lo que nos pasa. Llegamos a esta sensación de desesperación si haber hablado antes con nadie de lo que nos pasa.

¿Por qué?

Porque pensarán que estamos locos, porqué mejor no vamos a molestarnos ya que también tienen sus problemas y no somos quien para cargarles con más problemas, porqué me da mucha vergüenza lo que puedan pensar de mi, porqué no le importo a nadie y ¿Quién va a querer escucharme?..” Son algunas de las excusas que durante un tiempo he estado escuchando de personas que habían explotado y se encontraban en zona “desesperación”.

Seguimos “comiéndonos” nuestros problemas. Creyendo que no somos dignos de que nadie nos escuche y nadie nos ayude, principalmente por vergüenza y miedo al qué dirán. Vergüenza a que piensen que estamos “mal de la cabeza” con lo que nos pasa, cuando me he dado cuenta, que en muchas ocasiones los problemas de una generación siempre suelen ser los mismos, se repiten con las personas.

Y aún así, en una sociedad en la que el Instagram y las fotos de las vacaciones, en las que importa más el tamaño de los seguidores que realmente lo que cuentas y en la que la felicidad “fingida” es crucial a la hora de estar con los demás, sentirte desesperado por una situación que no le ves solución, es uno de los grandes tabúes que hay en estos momentos.

Si te encuentras en una situación así, me gustaría decirte una cosa antes de nada:

NO ESTÁS SOLO. 

SIEMPRE, SIEMPRE, vas a tener a tu disposición seguro a una persona con la que hablar. Y hazlo cuanto antes. Porque cuánto más tarde, peor será. He visto a personas explotar por una situación que tenía solución mucho antes de haberse comido todos esos pensamientos.

NO MIDAS LAS SITUACIONES POR EL TAMAÑO.

No te compares con nadie. Ni tus problemas son menos que los demás ni más grandes que los de otros cualquiera. También es verdad que a veces el ego juega malas pasadas, pero aún así. Cada uno está luchando su batalla y no es mayor ni más pequeña que ninguna. Simplemente es la tuya.

COMUNÍCATE.

Era una persona que me callaba mis problemas. Lo que me pasaba, lo que sentía, todo…No aparentaba nada que me pudiera estar pasando por dentro alguna cosa. Y mucha gente le pasa igual, se “come” sus problemas hasta que no puede más.

Por favor, HABLA. Al expresar que te pasa, te quedarás más tranquilo, te habrás quitado un peso de encima y sobre todo, te aseguro que empezarás a ver soluciones que antes no veías. ¿Por qué? Porque no estás haciendo caso a tu ego que te había ganado la partida.

A TODO HAY SOLUCIÓN. 

A todo, si, te lo aseguro, A TODO.  En muchas ocasiones te darás cuenta, que todo ha podido ser un malentendido. En otras que una conversacion SINCERA, algo que no solemos tener era la solución a tus problemas abriéndote los ojos a la realidad o a tu felicidad. En otras ocasiones, te darás cuenta que tú has hecho lo que has podido y más, siendo la otra parte la que no da su brazo a torcer o en la que no hay posibilidad de cambios, teniendo que decir adiós a la situación por mucho que te pese.

En otras será el momento de pedir perdón o tomar una decisión drástica y difícil en tu vida. Si quieres volver a dormir tranquilamente, tomala. Cuesta, lo sé, pero es tu puta tranquilidad. Así que da el paso adelante, hay futuro, hay solución.

Como siempre decía mi abuela , “para lo único que no hay solución es para la muerte”.

Hay mucha desesperación que lleva a provocar hasta suicidios. No me digas que exagero, porque es así. Y cada vez vamos a vivir más en un estado de desesperación por muchos condicionamientos que todos conocemos.

La desesperación:

.- Nos impide una comunicación de verdad.

.- No somos coherentes entre lo que hacemos y lo que realmente sentimos.

.- Las emociones se apoderan de nosotros y de nuestra vida.

.- Las emociones tóxicas oprimen la creatividad y no dejándonos ver la realidad.

.- Nos impiden nuestra aceptación, nuestra felicidad, siendo el miedo quien lidera nuestras acciones.

Son algunas de las consecuencias que sufrimos cuando nos encontramos en dicha situación de desesperación.

¿Crees que una persona y con ella una sociedad en ese estado puede salir adelante, avanzar, ser creativa, feliz…? Todos sabemos la respuesta.

Por favor, antes de llegar a un estado así de desesperación, habla, escribe lo que sientes, lo que sea, per sácalo de ahí, porqué por mucho que lo guardes, no desaparecerá antes.

La desesperación ha sido una de las situaciones que como muchas otras palabras, se le dan un tono negativo. La desesperación me ha hecho evolucionar, cuestionarme muchas de mis creencias, soltar lastre de amistades que no me dejaban avanzar, crearme en todo momento.

La desesperación así como el suicidio o la muerte son temas que no se hablan. Si se hablasen más,  podríamos utilizar esa energía para ser nosotros por fin y luchar por nuestra felicidad.

La vuelta a la tortilla se puede dar, todo depende de ti.

 

 

Y tú ¿A qué te dedicas?

“El arma más poderosa en la tierra es el alma humana en llamas” decía Marshall Ferdinand Foch

Hoy he hecho una videoconferencia con mi sobrino.  A parte de preguntarnos cómo estábamos, que tal las clases y cómo iba todo, me dice. “Bueno tío, tengo que hace un trabajo para el colegio y nos han preguntado en qué se dedica cada uno de lo integrantes de nuestra familia y la verdad que yo no tengo idea de qué haces”.

Si tuviera 7 años como sus hermanos , le hubiera dicho “Escribo libro, hago conferencias y ayudo a empresas“. Pero con los 11 años que tiene, le he contestado: “¿Sabes por qué me levanto todas las mañanas? Porque hago lo que siento que tengo que hacer. Y a través de libros, consultorias, conferencias o gestión de eventos, son la consecuencia de ser uno mismo siempre en cada acto o acción”.

Se hizo un gran silencio cuando se lo he dicho.  Lo ha ido apuntado, pero creo que no lo ha entendido. Así que le he dicho para. “¿Sabes qué te he dicho?” . Le he preguntado, para responder: “No”.  Resumelo así:  ” Mi tio se levanta de la cama todas las mañanas porque tiene la suerte de ser mismo haciendo lo que le apasiona, que es ayudar a los demás”.

Así me parece que lo ha entendido.

En estos momentos de “reinvención” cometemos un error garrafal.  Confundimos que significa tener un propósito en la vida, con tener una pasión.

La pasión es pasajera. No será la primera vez y ultima que alguna amiga casada me dice, ” Follo más cuando estaba soltera que cuando estoy casada”. O te encuentras gente que les apasiona un “gurú” y todo lo que hacen es parecerse porque creen que es la moda y lo que les hará ganar seguidores y quizá con ello dinero.

Y luego pasa lo que pasa, que en la próxima crisis o recesión, veremos que hacen otras cosas diferentes a las que decían que les apasionaban o se etiquetaban “expertos”:

Por lo tanto estamos viendo, que la pasión es pasajera si no hay un propósito fuerte que la respalde. ¿No me crees? Hagamos un juego. ¿Recuerdas esa persona que te volvías loco de pasión con ella? ¿Recuerdas ese hobbie que tanta pasión le  tenías? ¿Qué son de ellos ahora? Seguramente te habrás olvidado de ellos, los recordarás con cariño pero no quieres volver a ellos o te preguntarás por qué hacia lo que hacia.

Las pasiones van cambiando de posición en función del tiempo. 

Hace años si me hubieran preguntado: ¿Cuál es el motivo por el que trabajas en el mundo de la contabilidad? . Hubiera contestado que mi pasión eran los números, que era algo que se me daba bien. Pero si me hubieran preguntado ¿Cuál era el propósito por el cual me levantaba todas las mañanas?. Hubiera respondido lo que la mayoría de las personas responderían: PARA GANAR DINERO.

A día de hoy si siguiera trabajadno como contable, seguiría sin saber distinguir que es un propósito de una pasión. Pensaria que el único propósito del ser humano es trabajar, callar ante tu jefe y desear que sea las 5 de la tarde para irme corriendo a casa.

Esta no distinción , lo único que provoca que seamos seres humanos sin alma.

Creemos que venimos al mundo a seguir las normas establecidas. A decir SI sin rechistar a lo que diga nuestro jefe o al menos es lo que pone en su entrada. A callar nuestras opiniones , ya que solo hemos venido a ganar dinero para tener una vida considerada como “normal”.

Pero sin embargo, sabe que eres diferente. Sabes que puedes hacer las cosas mejor, que podrías mejorar las cosas. Que podrías generar más impacto del que realizas o realiza tu empresa , pero NO, optas por seguir a los demás, pensando de vez en cuando : ¿PARA QUÉ HE VENIDO A ESTE MUNDO?.

Mis pasiones han ido cambiando con el paso del tiempo, pero mi propósito no.  Bueno las chucherías creo que siempre me gustarán.

El cambiar mis pasiones, pero no mi propósito , me ha convertido en el hombre que soy a día de hoy personalmente y también profesionalmente. 

Según la R.A.E, propósito es “Objetivo que se pretende conseguir“.

Tu propósito es la diferencia que te distingue de todos los demás y el impacto que quieres provocar en cada persona o empresa con la que te relaciones.

Sabiendo estas dos cosas importantes, ahora me gustaría que te preguntarás:

¿Por qué te levantarías aunque fuera sábado y lloviendo? 

¿Por qué mi sueño es tan importante para mi? 

¿Qué te hace diferente respecto a los demás que provoca que siempre que tienen un problema piensen en ti?

Todo el mundo cuando le preguntas, ¿A qué te dedicas? Siempre dicen que son contables, administrativos o parados. Creemos que somos lo que hacemos, cuando en realidad somos mucho más que esas acciones.

Esas acciones son la consecuencia de nuestro propósito. No somos nuestras acciones, somos mucho más que ello, Pero todavía sigo oyendo que nos etiquetamos en función de nuestro puesto de trabajo y no de nuestro propósito

¿Y si dentro de unos meses has descubierto que tienes otra pasión? ¿Y si ya no te gusta ser chef y lo que te gusta ser conector de personas?

¡¡PUES DE PUTA MADRE!!

Pero nunca olvidando que tu propósito.

Por ejemplo yo considero desde el 1 artículo que escribí hasta el día de hoy que estoy escribiendo el 3 libro, han pasado diferentes pasiones por mi vida. Pero siempre han estado relacionadas con mi propósito , que es el acompañar a las personas y a las personas a que vean que otras realidades son posibles y aún más si lo hacen desde su esencia y coherencia. Que es para lo que hemos venido, a ser nosotros mismo y ya está.

Cuando sabes cuál es tu propósito , el faro que te ilumina en la oscuridad y ante las inclemencias que te puedas encontrar, tus pasiones te ayudarán mucho más al crecimiento y beneficio de tu propósito.

Como dijo ayer Margarita Álvarez en un Webinar que realizó: “Somos mucho más de lo que hacemos, Somos lo que sentimos“. Tus pasiones son tus acciones, tu propósito lo que sientes.

¿Y tú a qué te dedicas?

 

¡¡Mañana es tarde!!

“¿Mañana? Mañana puede ser demasiado tarde, demasiado tarde para pedir disculpas, demasiado tarde para intentarlo, demasiado tarde para creer, demasiado tarde para amar”.

No aprendemos hasta que vemos al toro delante nuestro.

No aprendemos hasta que vemos que dar marcha atrás es casi imposible y damos el paso adelante

No aprendemos hasta que vemos que es mejor hacer algo que no hacerlo.

No aprendemos y creo que seguiremos sin aprender.

¿Por qué creo que no aprendemos?

PORQUE PENSAMOS QUE PARA EL MAÑANA AÚN TENEMOS TIEMPO.

Durante nuestra vida, todo en algún momento hemos vivido una situación en la que hemos sentido que mañana es demasiado tarde.

Nos arrepentimos de no haber dicho cuanto queríamos a nuestro padre y por culpa de cualquier situación, no hemos podido despedirnos de él. Nos arrepentimos de no haber dicho SI a algo que estábamos locos por hacer o sentir, pero por el qué dirán, acabamos diciendo NO.

Y sobre todo pensando, que mañana seguro que tendremos otra oportunidad. Algo que quizá sea así, pero la mayoría no suele ocurrir así.

Posponemos nuestro futuro, posponemos nuestra felicidad.  Y todo por el puto miedo de ser nosotros mismos, de mostrar lo que sentimos y queremos. Y todo porque nos han dicho que mostrarnos vulnerables es de “sensibles” y “raritos”.

QUE LES DEN A TODOS LO QUE TE LO DICEN, ERES COMO ERES Y PUNTO. 

Estas situaciones que estamos viviendo nos ponen aún más en la certeza que el mañana no existe. Un día puede empezar a toser y al dia siguiente…Un día puedes ir al médico no sabiendo qué te pasa y a la horas…

No soy ningún alarmista ni negativo, todos hemos tenido casos así o los hemos conocido. Y aunque la frase posterior :”Pues que nos lleven lo más tarde posible…” acordándonos de nuestros sueños pendientes, de lo que nos hubiéramos perdido si nos hubiéramos “ido” en esa situación…No nos dura mucho el pensamiento, porque al instante, pensamos ” tengo que hacer esto…a ver si he cumplido las expectativas de un jefe que no soporto..” y mientras tus sueños, tus sentimientos se quedan olvidados hasta la proxima situación crítica.

No te estoy diciendo que todo lo que sueñes puedes conseguirlo. Eso es MENTIR a la gente. Mira que llevo años soñando con Elsa Pataky y no hay manera.

Pero lo que si te estoy diciendo, que el MAÑANA  ES TARDE.

Siempre posponemos nuestros sueños, nuestras emociones para mañana, con las excusas del “Primero tengo que… Debería antes hacer … Antes se lo debo preguntar a…”.

En definitiva, ante ponemos las presiones de los demás, el qué podrían decir, las expectativas que tienen ante nosotros, los intereses, a nosotros mismos.

Recuerda: Mañana es tarde.

Y mientras vas preguntando a todo dios , vas queriendo saber sus opiniones, el qué harían , la vida pasa, tu ilusión se va a la puta mierda, optando por olvidarte de tus sueños y no queriendo pensar en qué hubiera pasado si lo hubieras intentando.

Mañana es tarde. Lo único que tenemos es ahora.

Y mientras lo que estás haciendo por posponer tus sueños, tus emociones, tus anhelos, es sobrevivir de mala manera, estás perdiéndote el mejor regalo que te harán nunca:

VIVIR.

¿Pero qué es vivir?

SER UNO MISMO. 

No has venido a copiar a los demás. No has venido a parecerte a nadie. No has venido a seguir modas. La única tendencia que este mundo tiene que ver, es que te muestras tal y cuál eres. Una persona que no le da miedo mostrar lo que piensa y siente ( siempre con respeto, por favor).

SOMOS EMOCIONES. 

Somos el cabreo que tenemos y somos la alegria que tenemos por ver a una persona. Somos la tristeza por un adiós y la motivación ante un proyecto.

Somos nuestras emociones. ¿Y por qué las vamos a ocultar? Que se oculten los demás lo que quieran, pero tú NO.

EL PRESENTE ES LO ÚNICO QUE TENEMOS.

Y las oportunidades nacen ahora. No sabes si nacerán dentro de 1 mes o 4 años. ¡¡No lo sabes!!. Aprovéchalas.

Como bien me dijo recientemente un buen amigo .”Más vale pedir 1 vez perdón, que 50 por favor“:

No es egoismo, es apostar por uno mismo.

No es prepotencia, es que si no te quieres tú, ¿Quién te va a querer?

Deja de lamentarte por el “¿Qué hubiera pasado si lo hubiera intentado o se lo hubiera dicho?” o por frases,” bueno, lo dejamos para mañana que seguro que será una buena época…”.

Se crean las cosas en el AHORA. 

Se vive en el AHORA. 

Tu actitud se tienen el AHORA y no en función de las futuros inexistentes o expectativas que no saben si se cumplirán.

El mañana es ahora y vence a esos miedos que son infundados, expresandote sin tapujos ni tabues. Te darás cuenta que te has hecho muchas pajas mentales que solo han supuesto una perdido de tiempo brutal y perdida de oportunidades.

Espero que no se nos olvide, porque los seres humanos somos olvidadizos, que este tipo de situaciones nos enseñan, que el mañana es tarde y lo único que tenemos es el aquí y ahora.

Deja de confórmate con lo que tienes y excusarte en tontearías, pensando que en el mañana tendrás la oportunidad que crees que te mereces.

EL MAÑANA ES TARDE. No lo olvides.

¡¡No dejes para mañana lo que puedas sentir hoy!!

 

 

Y tú, ¿Cómo estás?

“Quien no se mueve, no siente las cadenas” decía Rosa Luxemburgo.

Tenemos un miedo atroz a lo que estamos viviendo. Y no estoy quitándole la importancia que tiene. La gente que está muriendo en todo el mundo, las familias destrozadas por no poderse despedirse de sus familiares, por no hablar del tema del trabajo que estamos viviendo y vamos a vivir.

Pero el miedo está presente en todas las conversaciones que vivimos o debates que vemos a través de los medios de comunicación. Miedo y más miedo.

¿Y qué es lo que provoca?

Que estemos mas cagados que la primera vez que vimos el video de “Thriller” de Michael Jackson.

Hablamos mucho de que la sociedad va a dar un cambio radical, que seremos más empáticos, que nos hemos dado cuenta que somos seres humanos, que nos estamos enfrentando a la muerte todos los días..Se nos llena la boca diciendo que la sociedad va a cambiar, pero poca gente oigo que diga que yo voy a hacer tal o cual cosa.

Pongamos un ejemplo:

Y, ¿Tú como estas?”.

Es una pregunta normal, clara, directa, sencilla, ¿Verdad?

Que levante la mano quien no se ha extrañado cuando alguien se lo ha preguntado alguna vez. ¡¡TODOS!!.

Lo primero que pensábamos es: “¿Con qué intereses me lo ha preguntado? ¿Me ha visto mal? ¿Qué querrá pedirme?”.

Por mucho que hablemos de la transformación de la sociedad, con una simple pregunta nos damos cuenta que seguimos siendo unos desconfiados, que no creemos en el buen hacer de los demás y que rehuimos de todo aquello que sean “buen rollismo”.

Pero también, aquella que nos lanza la pregunta, acabamos agradeciéndoselo si vemos que lo hace de corazón, ya que la comunicación, ahora y antes , siempre ha sido escasa o mala en nuestra vida. No hablamos de corazón a corazón, no nos preocupamos por los demás de verdad y si lo hacemos es por algún interés oculto. Así que cuando nos encontramos a alguien que nos lo pregunta de corazón, mandamos a tomar por culo el muro que tenemos y nos abrimos a esa persona.

Y ahora que estamos hablando tú y yo, y tú, ¿Cómo estás?

Estamos en una época en la que preguntamos a todo el mundo como se encuentra.  Por educación, por cotilleo o por verdadera preocupación….Nos acordamos de gente que hace años por cualquier motivo hemos perdido el contacto y lo recuperamos preguntándole: “Y tú, ¿Cómo estas?”.

Pero cuando fue la última vez que te preguntaste mirándote al espejo:

Y tú, ¿Cómo estas?“.

Preguntamos a los demás como están, pero cuando nos lo preguntan a nosotros, nos ponemos en tensión. Por no hablar cuando alguna vez, nos lo hemos preguntado a nosotros. Lo primero que hacemos es pensar como: “Déjate de tonterías, estás muy bien…No hay nada que pensar, todo vaya genial..”.

Dicha pregunta es la invitación más importante para adentrarnos en nosotros mismos  y por eso le tenemos tanto miedo.

Respondemos con monosílabos, tipo:” Si, bien, como siempre, no hay novedades...” E intentamos cambiar de tema lo más rápido posible  Nos pica el investigar cómo estamos y más que los demás puedan saberlo.

Estamos viviendo una revolución. No hace falta describirla, ya lo estamos viviendo a través de televisión y en muchos casos, viviéndola a través de diversos aspectos en primera persona.

Estamos en medio de una revolución, porque estamos sintiendo miedo y vértigo ante lo que estamos viviendo y ante lo que vendrá. Algo que no habíamos vivido hasta la fecha. ( PD: NADIE SABE LO QUE VENDRÁ, ASÍ QUE SI TE ENFRENTAS A UN FUTUROLOGO O GURÚ SAL CORRIENDO DE ALLÍ, YAA).

Y los mejores antídotos ante esta situación son:

(Prescripción: 9 de cada 10 médicos aseguran que todos tendremos días malos a pesar de esta receta. No lo olvides, los días malos a veces ayudan mucho más que los buenos, a reconocer lo que tienes y que eres más feliz de lo que te imaginas aún sin esa entrada para el concierto o ese pantalón).

1.- Pregúntate todos los días cómo estás

Empieza por preguntártelo a ti. Por la mañana y por la noche. ¿Cómo estás? . Al igual que pides que tus amigos sean sinceros y leales contigo, tienes que serlo contigo mismo

No expresar tus emociones, no querer reconoce lo que te pasa, está y estará provocando que la mochila que lleves en tu día a día sea cada vez más grande y con ello, te cueste más andar, afrontar retos o saltar a la mínima de cambio.

Hablamos mucho del amor, de querernos todos, de ayudar a los demás, de aceptar las imperfecciones de esta sociedad para mejorarla, pero NO NOS QUEREMOS A NOSOTROS MISMOS, NI ACEPTAMOS LOS POSIBLES FALLOS QUE HEMOS COMETIDO.

Y así nos va como nos va. Sino empieza el cambio por uno mismo, ¿Cómo coño vamos a cambiar como sociedad?

Deja de buscar respuestas en los demás, y empieza a hacerte preguntas. Que ahí es dónde están las respuestas que buscas, DENTRO DE TI.

2.- Que todos los días sean una revolución.

¿Cuándo serás creativo? ¿Cuándo dominarás tu vida? ¿Cuándo empezaras a conocerte? ¿Cuándo empezaras a ser dueño de tu vida? ¿Cuándo empezarás a conocer eso que llaman felicidad? ¿Cuándo empezarás a dormir 8 horas seguidas? ….

¿Quiéres la respuesta a todas estas preguntas?

Cuando empieces a preguntarte , siendo sincero con la respuesta a ¿Cómo te encuentras?, empiezas a descubrirte, empiezas a coger el toro por los cuernos y empieza la verdadera revolución.

Cuando te preguntas todos los días cómo te encuentras y observas la respuesta, ves la realidad mucho más nítida. Sientes que sabes que tienes que hacer para darle un nuevo rumbo a tu vida.

Todos los días serán y deben ser una revolución en tu vida.  Porque sabes lo que te pasa y que no quieres que te vuelva a pasar, por eso pasarás al modo acción de manera constante. Pequeños cambios, pequeños hábitos transformados, pequeñas acciones imposibles de hacer hace un tiempo, que pones en marcha, porque sabes cómo te sientes y sabes lo que quieres.

Pregúntate, ¿Cómo estás? Y empezará la revolución en tu vida.

 

 

 

 

 

¿Por qué deberiamos enfocarnos solamente en lo que controlamos?

“Si persigues a dos conejos a la vez, ambos escaparán”

Vivimos el día preocupados por todo y todos. Y más si estamos en un proyecto que nos importa mucho.

Nos pre-ocupamos por las hojas, por la tinta, nos preocupamos porque llegue bien el paquete que tenemos pendiente, nos preocupamos por como está la persona, nos preocupamos si han dormido bien,…

Nos pasamos la vida pre-ocupados pensando que es la única manera que las cosas salgan bien.

Y que confundidos estamos.

Nos preocupamos por nuestros amigos. Queremos que estén bien, que se sientan a gusto con nosotros. Queremos tener todo controlado con la cena que hemos preparado. Queremos tener todo controlado en la cena de San Valentín que hemos preparado como sorpresa…

Nos pasamos todo el día preocupados por cosas. Con la intención que todo el mundo esté a gusto con nosotros, que todo salga bien, que no haya problemas, que todo el mundo se sienta importante en lo que está haciendo..

Y sin embargo que confundidos estamos.

¿O es que no nos ha pasado que tener una relación de cualquier tipo, en la que sientes que todo está perfecto y de la noche a la mañana te das cuenta que no era todo lo que parecía ? ¿O es que no has tenido un proyecto empresarial a punto de salir adelante con perspectivas de grandes éxitos y luego sin saber cómo, sin saber por qué, se ha ido todo al garete?

Si te avergüenza en reconocerlo, yo soy el primero que levanto la mano. A mí me ha pasado.

La cara de gilipollas que se te queda es de órdago. No sabes qué ha pasado. No sabes qué has hecho o dejado de hacer. Pensabas que todo iba perfecto, que todo estaba llevando como coser y cantar … Y de la noche a la mañana , todo a la puta mierda.

Seamos claros, a la mierda se va todo por lo que te has preocupado. Los esfuerzos por fijarte en los pequeños detalles. En investigar a la otra persona, en hacerla estar a gusto, en que todo salga perfecto… Y no sabes cómo ni por qué , todo a la mierda.

Lo que pasa es que creemos que podemos dominar todos los aspectos de la vida. Podemos controlar el tiempo, la temperatura, creemos que nos responderán de una manera y nosotros responderemos de otra, que si mandamos un email la otra persona sabrá que estamos hablando de ese tema y nos dirá que si..

CUANDO EN REALIDAD, NO DOMINAMOS ABSOLUTAMENTE NADA EN LA VIDA.

Muchas cosas están fuera de nuestro control, pero aún así creemos que podemos llegar a tener todo dominado y controlado.

¡¡ERROR!!.

Lo único que podemos controlar en la vida es:

  • Nuestra actitud ante los hechos
  • Nuestras acciones diarias
  • Nuestros pensamientos
  • Nuestras respuestas ante las visicitudes de la vida y/o respuestas de los demás

En definitiva, podemos controlar:

TODO EN LO QUE UNO MISMO, ES DUEÑO Y PUEDE LIDERAR.

¿Lo demás? Imposible de controlar y dominar.

Sin embargo perdemos el tiempo de una manera increíble.

Perdemos el tiempo en tonterías, que luego nos estamos preguntando: ¿Y si hubiera invertido el tiempo en otra cosa en vez de esta que me hacía más ilusión? ¿Y si le hubiera preguntado directamente en vez de perder el tiempo en tonterías?.

Perdemos el tiempo en modas, en tonterías , en seguir lo que nos recomiendan los demás que sigamos porque seguro que nos irá mejor así. En pensamientos retorcidos, que hasta que no presentemos lo que nosotros sintamos, digamos lo que nosotros somos, no sabremos a ciencia cierta qué ocurrirá.

Perdemos el tiempo queriendo ser adivinos cuando en realidad, estamos desaprovechándolo, sin enfocarnos en lo que nosotros podemos hacer de la mejor manera.

¡¡CUÁNTO TIEMPO PERDEMOS EN PAJAS MENTALES!!.

Y estarás pensando: “Si David, pero si podemos hacerlo mejor, ocupándonos de detalles pequeños, seguro que nos llevamos el gato al agua”.

Mira, ya puedes hacer un trabajo de 10. Ya puedes haber hecho la mejor cena de tu vida. Ya te puedes haber estado cuidando a esa persona durante todo el tiempo, que no puedes dominar ni predisponer qué pensarán, qué ocurrirá o cómo sucederán las cosas.

NO PUEDES NI DEBES.

Pasará lo que tenga que pasar. Si sale cómo tú esperabas, felicidades.

Pero si no es así, si las expectativas no se han cumplido, TODO ES PERFECTO.

Las cosas son como son y no puedes echar atrás el reloj ni nada parecido. Tú has hecho lo que has hecho. Si tienes la conciencia tranquila, si sabes qué has dado todo lo que tenías que dar…¿Por qué te das mal?

Es tu ego quien está dolorido, porque tus sueños no se han cumplido, POR AHORA. Es tu ego quién está resentido, porque has luchado y no lo has alcanzado.  Pero te vuelvo a decir, si mientras el proceso te has enfocado en lo que tú puedes controlar y lo que has hecho, lo has hecho de forma excelente, con pasión, con excelencia….¿Por qué te lamentas?

Enfoquémonos en lo que podemos dominar y fluyamos con los resultados la vida nos presenta ante nuestras acciones.

 

Jugar, la única forma de vivir.

“Lo contrario a la diversión, no es el trabajo. Es la depresión”.

¿Por qué odiamos de mayores, la palabra juego, cuando de pequeño nos hemos matado contra las injusticias, contra los no puedes de nuestros padres, por jugar?

Llegamos a la “madurez” y pensamos que jugar está mal visto. ¿Qué pensarán si decimos a nuestros jefes que nos gusta jugar a los videojuegos pasados los 40 años? ¿Qué pensará nuestra familia si se enteran que tenemos juguetes para disfrutar con tu pareja durante tus encuentros? ¿Qué pensarán si digo que me encanta que me hagan cosquillas? ¿Qué pensarán si digo que vivir es un juego?

Pensarán que no has madurado, que eres un niño o pobre pareja que esté a tu lado que necesita juguetes para cuando estás en la intimidad con ella.

Hemos pasado de la niñez a ser unos apasionados del  juego, a la madurez, a ser unos radicales del juego y de quienes expresan que les gusta jugar.

Jugar es algo instintivo en el ser humano. ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos un bebe? ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos unos columpios y recordamos cuando nos montamos en ellos pensando que podrías llegar a la luna con nuestro impulso?

Jugar está presente en todos los rincones de la vida.

¿O no es jugar tomarte las cosas que te ocurren de una manera u otra? Que yo sepa estás jugando con tus pensamientos para ganarles la partida y no gane el pensamiento negativo.

Jugar es:

  • explorar el mundo que tenemos enfrente de nosotros.
  • Jugar es no rechazar las oportunidades que tenemos en frente.
  • Jugar es liderarnos dentro de un mundo impredecible.
  • Jugar es saber que la vida no es de color de rosas. Que al igual que ganas puedes perder.
  • Tomar decisiones de forma constante.
  • Ser autentico en todo momento.
  • Es creatividad.

Pero a día de hoy, pensamos que jugar es un lujo. Es algo para los momentos de ocio. Porque en la madurez, hemos cambiado las tornas.

Cuando éramos niños, jugar significaba la felicidad. No nos importaba si alcanzábamos aquella colina que nos habíamos propuesto, solo queríamos alcanzar la felicidad de jugar, de crear, de descubrir. A día de hoy nos olvidamos de la felicidad y lo único que queremos es la productividad. Porque en la madurez, la vida se rige por números, el número de seguidores, el número de amigos, el número de polvos que tienes los fines de semana… Todo es número pero nada de felicidad.

Juega con tu felicidad y conseguirás ser más productivos, que pensando solamente en la rentabilidad.

No jugamos, porque asociamos el juego con el riesgo. Y no estamos en edad para jugarnos nada. De pequeños jugábamos a lo que fuera y si había riesgo mejor. A día de hoy, lo rechazamos. No queremos riesgos, queremos nuestra rutina, queremos nuestra zona de confort que tanto nos ha costado construir.

Todas las personas que he entrevistado, aceptan que la vida sin riesgo, no es vida. Porque más en los momentos que vivimos, la incertidumbre se combate con riesgo. No se alcanza ningún imposible sin que haya riesgo de por medio. Pero sin embargo, el miedo, el apego a la comodidad que hemos conseguido, al que dirán, al miedo más que al fracaso, nos hace no querer correr riesgo alguno.

Preferimos que otros corran el riesgo por nosotros y si han alcanzado lo que soñamos, ya los seguiremos, pero mientras tanto nos quedamos mejor en el sofá viéndolas venir.

Jugar es enfrentarnos al fracaso. De pequeños nos caíamos de los arboles, metíamos la mano en animales que no conocíamos y aún sufriendo las consecuencias de nuestra inconsciencia, sabíamos para la próxima vez, que no hacer. Estábamos hablando de tú a tú al fracaso. Cuando en la madurez, ni siquiera queremos mirarle a la cara.

En definitiva, jugar en el trabajo, con tu proyecto profesional, contigo mismo, te ayuda a prevenir miedos. Quien no juega, es una persona llena de miedos, de inseguridades, bloqueada, que opta por seguir a los demás en vez de seguirse así mismo.  Jugar es descubrir que el miedo es una invención tuya, ya que disfrutando del camino que estás realizando, siendo tú durante él, te das cuenta que muchas cosas que los imposibles solo estaban en tu mente.

Mientras jugamos estamos aprendiendo. Estamos siendo empáticos con los demás. Estamos dando y también recibiendo. Gestionamos nuestras emociones, tanto con los buenos resultados como en los tan no buenos, ya que aprendemos que no solo de buenos momentos se trata vivir. Estamos aprendiendo de una forma lúdica.

¿Hay alguna forma mejor que aprender que jugando?

A día de hoy, jugar se torna como un lujo. Cuando realmente, tendría que tomarse como una necesidad.

Hace unos días me decían que ver la vida con un juego, en las que unas veces se gana y otra se aprende, le había hecho combatir la ansiedad y el estrés que había tenido hasta la fecha.

¿Quieres conocer el método más rápido para alcanzar el éxito?

¡¡JUEGA!!

Todo aquel que opta por jugar cuando emprende un sueño, llega mucho más rapido a él, con un mayor de experiencias, con más creatividad, con más curiosidad, que aquel que opta por la opción de lo establecido y normal.

¿Y tú, juegas o sobrevives?

 

 

Marcos Cartagena : “Cae siete veces, levántate ocho”

Hoy dentro de la sección “Conversaciones con…” es un placer presentar a Marcos Cartagena.

Siempre me ha provocado curiosidad Japón.

Su cultura, su forma de ver la vida, su comida… Pero desde que me adentré en el camino de conocerme a mi mismo, la forma de ver la vida que tenía Japón, las diferencias con Occidente, su visión de la espiritualidad, siempre me ha intrigado mucho más.

Recientemente tuve el placer de conversar con Marcos, autor del libro “El sistema Hanasaki. Los nueve pilares de Japón para una vida centenaria con sentido”.

A partir de sus vivencias en Japón, nos da respuestas a preguntas como : ¿Por qué los japoneses no se plantean la jubilación? ¿Por qué viven tanto y enferman tan poco?. Una recopilación imprescindible de cómo en Japón desarrollan una vida plena y cómo tú también puedes vivirla como ellos.

Podéis conocer más el trabajo de Marcos a través de su Web, en Facebook, Twitter e Instagram. 

.- Si tuvieras que definirte con una palabra japonesa, ¿Cuál sería? ¿Por qué?

Vaya! Empezamos con una pregunta que nunca me han hecho. ¡Me gusta!. La verdad es que no me lo había planteado antes, pero creo que si hay una palabra que define bien uno de los mayores rasgos de mi personalidad es sin duda, “Maemuki”. Es una de estas palabras que no tienen traducción al español pero vendría a significar algo así como, “Siempre hacia adelante”. Me considero una persona que avanza sin dilación hacia aquello que quiere conseguir en la vida y que sabe, en lo más profundo de su ser, que si da el 100% en cada una de sus acciones, logrará conseguir llegar allá donde desee. Y la verdad, es que hasta ahora no me ha ido mal. Me siento muy afortunado y orgulloso de todo el camino que he recorrido a lo largo de mi vida.

.- ¿Qué te ha enseñado Japón que no te ha enseñado el mundo europeo?

En Japón aprendí muchas cosas que ahora me acompañan en todo momento. Siempre me dio la impresión de que justo lo que nos falta a los españoles como sociedad, lo tienen los japoneses y viceversa. Lo que a los japoneses les falta, es lo mejor que tenemos en España. Creo que España y Japón son dos países que se complementan y que aprendiendo el uno del otro, podríamos avanzar muchísimo.

Japón me enseñó el valor de los principios morales como guía a seguir a la hora de tomar cada una de las decisiones de mi vida, me enseñó a apreciar los pequeños detalles y a hacer las cosas con mayor atención. Me mostró que las personas de un país pueden pensar primero en un desconocido antes que en sí mismas. Su comportamiento a la hora de afrontar las dificultades provocadas por los grandes cataclismos naturales que azotan cada año el país, como por ejemplo el terremoto de 2011 en el que por suerte o por desgracia, estaba en Japón, me pareció admirable.

.- ¿Qué es la filosofía Kaizen y sus beneficios en nuestra vida?

Kaizen es una palabra japonesa que se traduce literalmente como “Cambio bueno” aunque los japoneses la interpretan más bien como “Cambio bueno constante”. Por eso en occidente la conocemos como mejora continua. Para mí, no es otra cosa que la voluntad de hacer las cosas mejor la próxima vez, independientemente de lo bien que ya las estemos haciendo. Consiste en nunca darse por vencido y entender que siempre hay margen para hacerlo un poquito mejor. Para ser un poquito mejor persona. Para evolucionar un poquito más. Si yo tuviera que definir el Kaizen, diría que es evolución en vida.

Los beneficios de aplicar el Kaizen, son innumerables. Yo en el libro de El sistema Hanasaki hablo de varias fórmulas que nos pueden ayudar a integrar este concepto en nuestra vida, pero no me canso de decir que hay muchas más. Todo lo que nos lleva a ser mejores y hacer las cosas mejor, es aplicar Kaizen.

.- Minimalismo y el apego a las posesiones. ¿Cómo lo ves tú?

Veo que las sociedades occidentales han desarrollado una especial predilección por poseer objetos materiales con la creencia errónea de que, de alguna forma, esto nos dará la felicidad y satisfacción personal que anhelamos. Además, irónicamente nuestras posesiones se acaban volviendo contra nosotros en el momento el que desarrollamos apego por ellas y empezamos a sufrir cuando las perdemos o incluso, solo por la idea de poder perderlas.

Creo que es importante que aprendamos a relacionarnos de forma saludable con el mundo material para así obtener todo lo que los objetos pueden llegar a ofrecernos. No la felicidad, pero si hacernos la vida un poco más fácil y allanarnos el camino a ella. Por eso, entre otras cosas, en el libro propongo que nos deshagamos de todo lo que tenemos y que, en realidad, no nos aporta nada, y que nos convirtamos en guardianes de nuestro espacio para que no entre nada en nuestra vida que nos robe nuestro tiempo y nuestra energía.

.- ¿Qué nos enseña el silencio?

El silencio nos enseña que hay una parte en nuestro interior que normalmente queda sepultada por el ruido externo, pero que está ahí y quiere ser escuchada. Solo cuando estamos en silencio, podemos adentrarnos en ese lado de nosotros mismos que a veces queremos ignorar. Me da la sensación de que hay muchas personas que tienen miedo a quedarse en silencio. Por eso, tratan de llenarlo con otros sonidos como la música, la televisión puesta de fondo o con una conversación con otra persona. Y yo no digo que esto esté mal, sino que hay momentos en los que nos vendría bien dejar un espacio de silencio para reflexionar y escuchar la voz más profunda que sale desde nuestro interior.

.- ¿Qué hábitos nos lleva a una vida centenaria como los japoneses?

Para poder alcanzar una vida centenaria y con sentido como la de los japoneses de Okinawa, que son los más longevos de Japón, no basta con hacer 2 o 3 cosas milagrosas. Sino que es una suma de muchos pequeños y sencillos hábitos que, en su conjunto, nos van sumando días de vida. Para contestar esta pregunta tendría que leerte el libro, pero como para eso no hay tiempo, te voy a decir 3 que sí son de vital importancia.

  • Del pilar Paz interior: Controlar tu mente a través de la meditación para así evitar estar tanto tiempo en piloto automático y minimizar el dañino pensamiento de mono que se recrea principalmente en los problemas y desgracias que sufrimos a lo largo de nuestra vida.
  • Del pilar Salud: Comer menos (quedarte siempre al 80% de tu capacidad), comer tradicional (Como se hacía hace 50 años sin procesados) y comer comida de origen ecológico.
  • Del pilar Ikigai: Encontrar tu propósito de vida y vivir cada día de acuerdo a su dictado.

.- La soledad, una enfermedad en toda sociedad, y más en la japonesa, ¿Cómo lo ves tú?

En el pilar Relaciones de El Sistema Hanasaki hablo en profundidad sobre este tema. La soledad está empezando a considerarse en la mayor parte de los países del primer mundo como una de las principales de causa de muerte evitable entre la población. Ya sabemos que la sensación de soledad te acorta la vida y al contrario, pertenecer a un grupo social fuerte en el que te sientes querido y apoyado bajo cualquier circunstancia, te permite vivir durante más tiempo una vida más feliz. Japón tiene esto en las zonas donde no han perdido su estilo de vida tradicional como, por ejemplo, en la región de Okinawa que está considerada como un paraíso de la longevidad. Sin embargo, con su proceso de occidentalización y súper desarrollo económico, han construido unas mega urbes donde sus habitantes han trabajado sin descanso para levantar un país que, a mitad del siglo 20 estaba prácticamente en la ruina. Lograron lo que se ha bautizado como el milagro japonés. Aunque eso ha tenido un coste muy elevado entre la gente que cargó sobre sus hombros esa tarea titánica.

Sin duda, para poder vivir una vida larga y plena, necesitamos rodearnos de personas con las que podamos tener una relación sana y llena de amor. Cuidar nuestro círculo social e interactuar con él, será una de las mejores acciones que podamos llevar a cabo a lo largo de nuestra vida.

.- ¿Cómo conocer nuestro ikigai?

Hay personas que lo tienen muy fácil y desde jóvenes encuentran aquello en lo que quieren y desean invertir su tiempo. Pero para muchas otras personas no es así, entre las cuales yo me incluyo. Si queremos de verdad encontrar el sentido de nuestra vida, lo primero es tomar la férrea decisión de que vamos a buscarlo y que no pararemos hasta que demos con él. Esta decisión ya nos va a poner en el camino. Lo siguiente sería intentar encontrar un punto en común entre estas tres cosas; Aquello que te gusta hacer o te apasiona, aquello que se te da bien y aquello que el mundo necesita y tú puedes aportar. Una vez das con la clave, lo ideal sería encontrar una fórmula a través de la cual pudieras ganarte la vida poniéndolo en práctica. Ya sea encontrando un trabajo relacionado con eso o creándolo tú mismo a través de un proyecto emprendedor. En el libro explico con más detalle cómo averiguar cada una de estas cosas, pero a grandes rasgos, este es el método que presento dentro del Pilar Ikigai, el número 8 del sistema.

.- ¿Eres feliz? ¿Qué concepto tienes de felicidad? ¿Hay diferencias entre el concepto de felicidad entre occidente y Japón?

Yo creo que si soy feliz. Es difícil serlo todo el tiempo, pero si la mayor parte de él. Me siento satisfecho con mi vida y estoy haciendo lo que me gusta. A pesar de que todas las personas tenemos problemas y sufrimos en mayor o menor medida acontecimientos traumáticos, me siento afortunado por la vida que tengo.

Creo que en Oriente la felicidad se busca más en el interior de la persona y en occidente se busca más en el exterior. Aunque afortunadamente ese es un concepto que cada vez se está extendiendo más y hoy en día nos estamos dando cuenta de que el exterior es solo un complemento, y que lo de verdad imparta es lo que hay dentro de nosotros.

.- ¿Qué pondrías en una valla publicitaria?

Pondría un proverbio japonés que siempre me acompaña en todo lo que hago:

Nana korobi ya oki – Cae siete veces, levántate ocho

.- ¿Qué es el éxito en Japón y en occidente?

No me atrevería a decir que hay una idea generalizada de qué es el éxito en Japón porque, en base a mi experiencia, he podido comprobar que cada persona define el éxito de una forma, independientemente de su país de origen. Lo que si te puedo decir es, qué es para mí el éxito. Aunque bueno, también habría que definir qué tipo de éxito porque hay muchos, pero si lo centráramos en la parte profesional, diría que es “Haber encontrado tu Ikigai y ser capaz de ganarte la vida con él” independientemente del prestigio que te dé y de la renta económica que te proporcione.

.- Una reflexión para los lectores de el principio de un comienzo.

Cuando tu cambias, todo cambia. Esta es una frase que llevo en mi interior desde hace mucho tiempo. El sistema Hanasaki habla de un estilo de vida en el que a través de realizar un cambio personal que nos puede aportar grandes beneficios, construimos un mundo mejor para todos. En esencia, ese es el propósito por el que escribí el libro. Ya sea a través de este método o a través de otra fórmula, me gustaría animar a todos los lectores a que no dejen de aplicar Kaizen y traten de ser un poquito mejores mañana de lo que ya lo son hoy. Porque como decía María Teresa de Calcuta:

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota

¿Tienes una vida en Modo Inercia?

“Los deseos se estrellan contra la inexorable inercia del silencio” decía Ernestina de Champourcin

¿Quién no ha dicho frases como: “Sin darme cuenta ya ha pasado una año…¿Cómo puede pasar el tiempo tan rápido?…La verdad que no sé que hago con el tiempo, se me escapa entre las manos…”?

TODOS.

Cuando nos damos cuenta, cuando paramos de la vorágine que llamamos vida, nos damos cuenta que ha pasado el tiempo más rapido que un chasquido de dedos.

En ese momento, ocurren dos cosas:

  • Empezamos a echar la vista atrás viendo todo lo que hemos hecho, vivido y experimentado. Recordamos las cosas que no hemos y nos habíamos propuesto hacer.
  • Y seguidamente miramos al frente, y decimos: “Bueno hay que seguir adelante, que las cosas continúan y ya tendremos tiempo”.

Y así ocurre una y otra vez en la vida de muchas personas.

Se lamentan de lo que pudo ser si lo hubieran hecho y piensan que seguro que habrá otra oportunidad, otro momento mejor, unas circunstancias mejores para poderlo hacer realidad.

¡¡DESPIERTA DE UNA PUTA VEZ, POR FAVOR!!.

Y lo siento por ponerme así, pero vives una vida de inercia, no de felicidad, ilusión y paz contigo mismo.

Nos han enseñado que la felicidad, es tener una vida llena de inercia.

Vas al colegio Tienes amigos en la universidad. Tienes un trabajo. Rezas para que no te echen del trabajo, por no hablar de la “obligación” de tener pareja con cierta edad y poner tu granito de arena para que la natalidad del país no siga bajando sin parar.

Cuando ya hemos cogido la marcha, pensando que estamos viviendo una vida “normal”, de felicidad y paz, lo que estamos haciendo es sobreviviendo en una inercia que nos provoca no pensar, sentir por nosotros mismos. Y por no hablar de nuestros sueños, ¿Por qué son tuyos o estás siguiendo la moda de turno por que crees que así llegarás al éxito que te mereces de forma rápida e indolora?

Como bien dice Arancha Ruiz, el gran virus de esta sociedad y en el mundo profesional es la inercia.

¿Por qué?

Porqué nos estamos dejando llevar por los deseos de los demás, por las opiniones de la gente que nos rodea, por las presiones de la sociedad…. Y acabamos optando por dejarnos llevar.

Si es lo que tú quieres, GENIAL. Felicidades. Si tú estás a gusto como estás. OLE TÚ. VIVA LA MADRE QUE TE PARIÓ.

No tienes problemas, crees que eres feliz, estás tranquilo, en paz y en coherencia con tu vida, pues GENIAL.Es la vida que soñabas, ¿Verdad?

Si has contestado sincero y no has dudado ni siquiera un milisegundo, FELICIDADES. ERES UN SER DE PROVECHO.

Pero el problema es que hayas dudado ese segundo.

¿Qué ha pasado?

Que tu inconsciente, intuición, esos sueños que siempre has ocultado debajo de excusas, esos pensamientos de “Seguro que tendré tiempo más adelante…Seguro que será mejor que lo deje pasar, total no estoy formado en lo que requieren…Seguro que era una tontería imposible a la que nunca llegaré por mi edad…” por tu descuido los has dejado salir a flote y han empezado a removerte por dentro.

Es el principal síntoma de que te has dejado llevar por la inercia. Por el qué dirán, por los imposibles y dando más poder a los demás sobre tu vida que a ti mismo.

¿Cómo romper con la inercia?

1.- Para

Te lo habrán dicho miles de veces, vive el presente, para, mira a tu alrededor, y ciento de cosas asi… Pero es que es la verdad. Si no paras, ¿Qué estamos haciendo? Seguir la rutina, lo establecido, a lo que te has comprometido o te han comprometido y no está acorde con tus valores.

Mientras no pares, siempre habrá alguna parte de ti que estarás dejándote llevar por la INERCIA. Porque no voy a hacer daño , porque no quiero crear mal entendidos, por lo que sea…estarás haciendo cosas que las haces por inercia.

2.- El pasado es eso, PASADO.

Seguro que empezarás a hacerte pajas mentales y a reprocharte porque hiciste lo que hiciste. La perdida de tiempo en esa relación, preguntándote ¿Por qué fui tan tonto con ese trabajo y proyecto?….Bueno miles de preguntas y tonterías que lo que pretende tu ego es que venga alguien a curarlo y lamerte las heridas.

Vuelve al punto 1, PARA.

Es lo único que tienes ahora, el presente. El pasado está para aprender de él y dejarlo marcha. El futuro no existe, porque no tienes poderes para dominarlo ni crearlo a tu disposición.  Así que , para, siente, piensa y crea si no quieres seguir con esa inercia que te ha llevado la vida.

3.- ESCÚCHATE.

Escúchate. Si quédate en silencio. Escucha lo que dice tu corazón. Y aquello que te haga sacar una sonrisa, adelante.

4.- UN PASO ADELANTE.

No corras. Como dicen los padres, no quieras correr antes de empezar a andar. Da un paso hacia lo que sientes que quieras sea tu vida a partir de ahora. No corras, no se trata de la cima, se trata del camino. Del aprendizaje, de la experiencia, de tu sentir, de tu vivir.

DE SER A PARTIR DE AHORA , TÚ QUIEN MARQUE LA VELOCIDAD EN TU VIDA.

Dejemos atrás la inercia, el piloto automatico y la mediocridad, y cambiemosla por ser nosotros quien metamos a partir de ahora las marchas que queramos en nuestra vida.

¿Te apuntas?.

 

Majo Gómez Cascales: “La paz con uno mismo es la felicidad”

Hoy dentro de la Sección “Conversaciones con...” es un placer presentar a Majo Gomez Cascales.

¿Te gustaría saber quién eres realmente? Creo que es la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida y que su respuesta sería el principio del comienzo, de toda transformación personal.

Y es el trabajo de Majo, la transformación personal a través de hallar quienes somos realmente.

Su transformación comenzó en su trabajo en banca, del cual está muy agradecida.  Para ella crear una nueva arquitectura mental aprendiendo una nueva forma de pensar, siendo consciente de lo que verdaderamente somos y una nueva manera de interpretar y percibir el mundo y a uno mismo, son los pilares fundamentales de una transformación total y duradera. Convirtiéndola en una de las entrenadoras en procesos de cambio y transformación personal más importantes en la actualidad.

Es autora del libro “Es fácil dejar de sufrir si sabes cómo“. 

Podéis conocer más el trabajo de ella, a través de su Web, en Facebook, Twitter e Instagram.

.- ¿Sabrías decirme quién eres?

Es una gran pregunta, y aún estoy descubriendo la respuesta.

Justamente ese es el camino que estoy recorriendo desde hace años gracias al autoconocimiento. Ya que una cosa es lo que creía ser, y otra, lo que empiezo a descubrir, y sentir, que verdaderamente soy.

Poco a poco, gracias al entrenamiento y al estudio constante, empiezo a ver claridad en el camino de ese reconocimiento de lo que somos.

Todo lo que he ido y voy descubriendo me tiene totalmente enganchada para saber más y más. Te podía decir que gracias a todas las experiencias que estoy viviendo como Majo, cada vez veo que lo que en realidad soy es una aprendiz de la vida y que lo físico es solo una mínima parte de lo hay en realidad. Somos mucho más que un cuerpo físico.

Antes podía tener dudas, pero ahora, cuanto más aprendo, más siento la grandeza de lo que somos como una verdad. Gracias al continuo estudio y entrenamiento sobre lo que somos, mi camino lo realizo más fácil y con mucha más paz. Y eso es una gran confirmación para continuar día a día este camino.

.- ¿Vivir en el presente es algo fácil? ¿Qué beneficios trae?

Siempre vivimos en el presente, solo que dejamos a la mente navegar en el espacio-tiempo como mucha soltura. Todo viaje al pasado o al futuro lo hacemos en el ahora, que es donde siempre nos encontramos.

Lo importante de mantener tu mente en el ahora es que te liberas de gran cantidad de preocupaciones. Cuanto más presente más paz. Quizás ese sería el mayor beneficio. Que para mi es el único, ya que si tienes paz en tu mente y en tu corazón, ya lo tienes todo. Desde ese sentir, todo lo demás viene a tu encuentro.

.- La vida como los negocios, ¿Se quiere ganar jugando a la defensiva?

Es un hábito al que estamos muy acostumbrados. Al final, cuando estamos a la defensiva es por nuestros miedos y carencias mentales. Y más que ganar, lo que uno no quiere es perder, y desde ahí, estar a la defensiva es “normal”.

Realmente eso no es negativo, es simplemente un hábito, que se puede reentrenar.

Por eso, tanto en la vida, como en los negocios, a mayor consciencia mejores resultados, mejores relaciones y menos sensación de ataque y defensa, lo que quiere decir que hay menos miedo, menos culpa. A final, ganar o perder, es relativo. Yo creo que uno siempre gana pase lo que pase porque te llevas aprendizajes de todos los sabores y colores.

.- ¿Qué es lo que realmente somos?

Para mí, somos seres poderosos, libres y amorosos.

Lo único que estamos muy asociados e identificados con nuestros cuerpos físicos, y eso nos conduce a sentir limitaciones, miedos y mucho sufrimiento.

El camino es ser conscientes de que somos algo más que lo físico. Esa es la verdadera transformación, mirar más allá de la forma, de lo material.

No somos lo físico pero lo usamos para vivir esta bonita experiencia de recuerdo de lo que somos. Y cuanto más te expandes en tu mente, más puedes aprender a usar lo físico para vivir y crear las experiencias que quieres en lo material, sin apego a ellas, simplemente para ver como vas a aceptando amor en tu mente para logros cada vez más ilimitados.

En realidad, es un juego, al que entramos sin saber las instrucciones y poco a poco uno empieza a conocerlas y a moverse por el tablero de juego con más maestría.

.- ¿Qué serías sin la curiosidad y la observación?

La curiosidad y la observación nos regala mucho conocimiento y disfrute. Hacemos muchas cosas por curiosidad y eso nos ofrece muchos regalos. A mí, la curiosidad me regaló el acercamiento a este camino de conocerse a uno mismo.

Es algo que hay que mantener, la curiosidad nos ayuda a mantener la mente activa y abierta.

Desde ahí observar sin juicio, y con la apertura de querer aprender, es una gran capacidad que poseemos y nos hace más sabios.

Tal vez, sin curiosidad y sin observación, nos aburriríamos más y no nos enriqueceríamos tanto.

Así que, mejor curiosos y atentos a todo para sentir que estamos vivos.

.- ¿Llegaremos a conocernos realmente alguna vez al 100%?

¡Claro!, es nuestro propósito, y todos lo haremos.

Cada uno a su tiempo y con sus circunstancias pero es algo que es “obligatorio” para todos, ya que es el verdadero camino para alcanzar y sentir la plenitud.

Lo importante es respetar los tiempos. Y es que, cuando uno se sumerge en conocerse, queda atrapado en la maravilla de sensaciones que comienzan a aparecer, y ya quieres más sí o sí.

.- ¿El ser humano es creativo? ¿Cómo despertamos esa creatividad?

El ser humano es creativo por naturaleza, es parte de nuestra esencia. Puede uno mirar a su alrededor, este donde este, y ver creatividad por todos lados.

Sobre todo, si miras tu mente, puedes ver la creatividad que tenemos con las ideas en las que a veces nos adentramos. Es una autentica pasada, las películas que a veces creamos sentados en casa o en el coche, ¿verdad?

Para despertar esa creatividad, has de jugar contigo y tu mente tratando, por ejemplo, de ver las cosas de distintas maneras. Es abrirte a salir de tu forma habitual de ver y hacer las cosas. De esa manera, puedes empujarte, siempre con amabilidad y amor, a hacer y ver las cosas diferentes a lo habitual.

Cuando empiezas a hacerlo, te das cuenta de que es posible, y puedes ver tu creatividad expandiéndose de una forma extraordinaria e ilimitada.

Somos la creatividad misma.

.- ¿Cuál fue el libro o conversación que transformó tu vida?

Han sido muchos libros y muchas conversaciones las que me han ayudando en mi transformación y han abierto mi mente.

Te voy a decir dos, ¿vale? Uno de ellos, me ayudó a abrir mi mente mucho a la hora de ver la vida, y me hizo reflexionar con intensidad sobre los eventos que vivimos. Este fue: “El Plan de tu alma” de Robert Schwartz.

El segundo libro, me inspiro muchísimo, es: “El Regalo” de Eloy Moreno.

Llegaron en momentos importantes para mí. Me aportaron justo lo que necesitaba en esos momentos. El libro de Eloy Moreno fue vital su aparición, me aporto la ilusión que por un momento parecía haber desaparecido.

Como conversación importante, hay dos que son vitales. Te contaré uno de ellas. Esta fue la que hizo que mi vida diera un giro fundamental sobre mi rol profesional.

Fue una conversación junto a mi primer mentor, antes de que lo fuera.

Tras hablar un rato con él acerca del crecimiento personal y contarme sobre su trabajo, yo le pedí que me enseñará a hacerlo, que me guiará que quería aprender.

Él me preguntó, entre muchas cosas, si estaba dispuesta a pagar los precios para aprender y crecer, a lo que respondí un “Sí” muy firme. Desde aquel momento, siempre he mantenido ese “Sí” en mi vida. Él accedió a enseñarme, cosa que hasta ese momento no lo había hecho con nadie.

Esa conversación abrió para mí un nuevo camino, ya que ahí, conecté con lo que más me ilusionaba de la vida, que es hacer lo que ahora hago.

.- ¿La felicidad es nuestro estado natural o la paz con uno mismo?

La paz con uno mismo es la felicidad. Cuando tienes paz lo tienes todo, por lo que para mí son sinónimos. Si te das cuenta, es lo que todos queremos y buscamos, y no hay felicidad sin paz. Lo que nos ocurre, es que en ocasiones esa paz la buscamos en lo externo, y claro, al ser cambiante es complicado de mantener. Cuando te das cuenta que la paz es interior, y pones la mirada hacia dentro, ves que es algo que se puede mantener en el tiempo, porque tú estás siempre contigo.

.- ¿Qué pondrías en una valla publicitaria?

Tu Autoconocimiento te hace Libre

.- ¿No existen los errores?

No, todo es demasiado perfecto. Vivimos en una libertad perfecta para decidir lo que queremos, tanto a nivel de pensamiento, como con nuestras acciones, y sobre todo en referencia a nuestro sentir. Reconocer y darte que cuenta de que puedes sentirte como quieres, es un nuestra mayor libertad.

Tú decides en todo momento, y esa libertad te regala un poder inmenso.

Somos demasiado sabios como para equivocarnos. Estamos unidos a una sabiduría que nos acompaña, en ocasiones, a vivir cosas que no entendemos en el momento, pero a larga, uno siempre puede ver que fue perfecto.

Solo que cuando adquieres perspectiva de las cosas vividas, a veces interpretas que te equivocaste, pero no es posible, porque toda decisión tomada es para un bien. Hay que abrir la mente con esta idea, pero cuando la aceptas sientes mucha paz.

.- ¿Por qué amarnos a nosotros mismos esta tan mal visto?

Porque en ocasiones lo mal interpretamos. Lo confundimos con el egoísmo cuando amarte y pensar en ti es llenarte de amor para poder dar más a los demás.

Cuando te das cuenta de que cuanto mejor te tratas y más te permites, más feliz eres. Desde esas sensaciones, todo es mejor. Y además, si lo miras con detenimiento verás que es algo que haces todo el tiempo, ya que siempre piensas en ti. El paso está en darle el valor que tiene y merece. En definitiva, cuanto más te amas, más amas a los demás porque te sientes pleno contigo.

.- ¿Cuál es el principio del comienzo de todo?

La Libertad que nace del amor incondicional.

Cuanto más te amas, más te permites, mas sientes que mereces y más te reconoces. Desde ahí, todo fluye.

Reconocer esa libertad que tenemos, es lo que nos hace conscientes de lo libres que somos, por eso, hay que mirar con mente abierta y reconocer lo que ya es en nuestras vidas.

.- Una reflexión para los lectores del portal “El principio de un comienzo”.

Mi reflexión para todos aquellos que leen este maravilloso portal sería que siempre hay una nueva oportunidad. No hay solo una segunda oportunidades, sino que hay infinitas oportunidades para todo aquello que quieras vivir, simplemente mantén tu enfoque y entrena tu mente.

Mi invitación, unida a esta reflexión, es que el conocimiento de uno mismo es la puerta para una vida plena. Todos somos llamados, y cada uno, a su debido tiempo, oye esa llamada.

Por eso me gustaría invitarte a ti que estás leyendo estás letras a que te dediques tiempo al estudio, a conocerte, a meditar, a leer, a ver vídeos…La forma no es lo importante sino tu intención a la hora de dedicarte a ello, a la hora de dedicarte a ti.

El camino de la Paz Interior es apasionante, te ayuda a descubrir y recordar la grandeza que hay en ti y empiezas a sentir sensaciones extraordinarias.

La actualización constante de la mente mediante el entrenamiento y el estudio es fundamental, y además es muy bonito porque te permite encajar piezas del puzle de tu vida, convirtiéndote en un gran creador.

Así que con esta reflexión y esta invitación, quiero darte las gracias por dedicarme y dedicarte este tiempo. Quiero darte las gracias a ti David por tu gran creatividad, talento y ganas de compartir, tu portal es una gran fuente de aprendizaje.

Gracias a todos, y seguimos caminando juntos porque siempre lo estamos, hasta la próxima.

¡Gracias!

Silvia Pérez Mora: ¡¡Espabila!!

Hoy dentro de la sección  “Conversaciones con..” es un placer presentar a Silvia Pérez Mora. 

Siempre he pensado que mejor que el mejor mentor para uno es aquél que ha pasado por lo mismo que tú estás pasando. Y una de ellas se que será Silvia para muchos lectores de su entrevista.

Es autora del libro “Después del desorden, la vida: Una guía práctica en 5 fases para aprender a gestionar desordenes alimenticios u otro tipo de dificultades cambiando tu forma de pensar”

En él narra desde un punto de vista didáctico, su experiencia más dura: la Anorexia y Bulimia Nerviosa que padeció durante años. Una guía para gestionar el ruido mental y utilizar cómo pensamos para que sea el motor de cambio.

Os dejo con una entrevista que no os dejará indiferentes y en que veréis claves para deshacer el ovillo del desorden que hay en vuestras vidas.

Podéis conocer más el trabajo de Silvia a través de Facebook , Instagram. y Linkedin

.- ¿Quién es Silvia Perez? 

¡Uy! ¡Eso depende del día! ¡Incluso de la hora!

Afortunadamente no somos siempre los mismos. Y creo que definirnos depende sobre todo de lo despiertos que estemos. En este momento te diría que Silvia Pérez es un ser atento a todo lo que pasa, consciente de que todo es parte del “plan”.

Y, aparte de esta respuesta tan profunda (o tan friki para algunos), para ser algo más “terrenal”, te diría que soy inconformista por naturaleza, sea el momento vital de que se trate. Nada ni nadie me para. Aún en esas etapas de mi vida en que vivía prácticamente inercia o, para ser más exactos, sobrevivía, en mi fuero más interno no me conformaba con esa forma de vida que había creado para mí. Aunque aún no sabía cómo ni cuándo lo iba a hacer, nunca me resigné a quedarme así (en mi bucle de sufrimiento) para siempre.

Creo que hay momentos en que todo parece que vaya sobre ruedas y otros en que parece que vamos rodando y a rastras. Pero precisamente estos últimos son los que a mí me hacen ponerme más la pila.

Además de esto, y ligado a ello en cierto modo, soy curranta hasta la desesperación (para los demás, porque parece que no se me gaste nunca la pila), persistente, exageradamente transparente (mentir… no me sale; me pillas sí o sí) y defensora del Cambio (el de las personas, ese que es elegido, y el de los Valientes) y leal hasta el final. Eso sí, si yo detecto una deslealtad en toda regla hacia mí, no habrá marcha atrás. Es justo (para mí, al menos).

Ah, también tengo algo de incontinencia verbal (ya lo vas a ver…)

.- ¿Qué relación tiene los pensamientos y la comida? 

Cuando creemos que la comida “es un problema” precisamente es cuando podemos tener sospechas de que hay algo más que eso. O sea, la comida no es el problema; más bien el problema está disfrazado de comida. Y los pensamientos, entre ellos las creencias (las que nos limitan) o el diálogo interno (autodestructivo), nos juegan malas pasadas.

Todo comienza en un pensamiento (que va en tu contra). Y ni siquiera tienes por qué ser consciente de cuál es ese pensamiento. El tema es cuando este pensamiento (o pensamientos similares, que son “amiguitos” de ese pensamiento en cuanto a que son del mismo tipo, que no están a favor de ti y tus objetivos) se hace repetitivo en el tiempo. Cuando los “ensayas” mucho, hasta el punto que los aprendes y se hacen automáticos en ti, entonces creas un hábito.

La comida, en realidad, es una “excusa”. Es lo que una persona que desarrolla un trastorno o un desorden alimenticio ha elegido (inconscientemente, claro) para suplir alguna carencia, alguna desalineación consigo mismo. Cuando digo que “el problema puede estar disfrazado de comida” quiero decir que hay un punto en que, inconscientemente, relacionamos ese pensamiento (creencia o diálogo interno) con comida.

Por ejemplo: pensamiento “no soy interesante” relacionado con “me doy un atracón para suplir la ansiedad que me provoca esa creencia”. Si repites mucho esta secuencia, la aprendes. Así hasta que la automatizas. Otro ejemplo: “no valgo; soy tonta; nadie me quiere” y lo asocias a “voy a dejar de comer para que me admiren, me quieran, vean que valgo”.

En realidad, da igual el pensamiento y da igual con qué lo asocies (que no tiene por qué ser con comida). Puede parecer totalmente irracional. Lo que importa es la repetición hasta que lo creas REAL. Esto sucede con otro tipo de desórdenes, fobias, bloqueos, adicciones. Un pensamiento lo asocias a una conducta o comportamiento, y lo repites hasta que se hace hábito. Y entonces lo chungo es deshacer el hábito, porque es un camino automático que creas neuronalmente. Hay que repetir otros caminos que te lleven a suplir esa carencia, por ejemplo. Deshacer esa relación (pensamiento – comida o lo que sea tu objeto de conducta dañina) es cuestión de aprender otro camino que te sea más útil al que has aprendido.

 .- ¿Qué error en tu vida lo has convertido en un gran éxito? 

En realidad, no suelo hablar de errores. Es más, suelo decir que no me arrepiento de nada de lo que he hecho, porque todo formaba parte del “plan” para conseguir llegar hasta donde estoy hoy. Pasar casi 20 años enferma (anorexia y bulimia), estar casi 8 años en una relación absolutamente tóxica y demás aderezos durante todo ese tiempo, puede ser que alguien pudiera considerarlo como errores o pérdida de tiempo. No en mi caso. Creo que todo así fue perfecto, porque si no hubiera pasado por ello no habría tenido mi actual éxito: convertirme en la persona que quiero ser.

Así que, más que errores, son experiencias que así elegí vivir. El error quizá hubiera sido no sacar nada de ello, ningún aprendizaje, y quedarme con ello para siempre igual, sin cambio, sin evolución, sin crecimiento, lamentándome de “mi mala suerte” o de lo que me estaba pasando.

 .- ¿Qué te ha enseñado el caos en tu vida? 

Parafraseando el título de mi libro, lo que me ha enseñado es que después del desorden (ese caos), está la vida. O sea, detrás de ese cúmulo de experiencias en que lo que prevalecía un sufrimiento (ahora sé que era elegido, no casual), está lo que importa, lo que te hace respirar de verdad y ser consciente de que estás respirando.

Nunca creí, en esos años en que solo veía caos (por no decir otro nombre), que todo ello me iba a ser tan útil. Ha sido justo esa hecatombe que yo vivía a cada segundo lo que más me ha enseñado. Es el caos precisamente lo que te enseña a crear el orden que tú quieres. Aprendes a decidir cómo quieres que esté todo y cómo quieres estar tú en ello.

.- ¿Qué transformación ha habido a la hora de pensar en tu vida? 

La gran transformación ha sido pasar de creerme víctima absoluta de todo lo que pasaba en mi vida a creer que todo lo he creado (y lo seguiré creando) yo. Tengo el convencimiento de que la manera en la que pensamos es lo que nos va a acercar y/o lo que nos va a alejar de nuestros objetivos.

Hay personas que no creen en la Ley de la atracción. Yo pienso que, creas o no en ella, se cumple. ¿O todo es fruto del azar o la casualidad? Ante una circunstancia igual, por sentido común, ¿qué te va a ayudar más: tener pensamientos destructivos y limitantes o tener pensamientos favorables y poderosos hacia ti y la situación? Por lógica, si tú “te piensas bien”, te vas a favorecer en tus acciones. Por probabilidad, saldrás mejor parado con pensamientos positivos que con pensamientos negativos. No se trata de tener pensamientos “flower power” (que me repatean, por cierto); se trata de pensar mejor versus peor sobre ti. Por lógica, vas a hacer lo posible por favorecerte con tu comportamiento, dándote mejor resultado que si piensas peor.

Por eso, creo que nos creamos la vida que tenemos, para bien o para mal, y la base está en nuestra estructura mental (el tipo de pensamientos que tenemos la mayor parte del tiempo).

.-  ¿Eres feliz? ¿Por qué la gente crees que es tan infeliz? 

Sí. En este último año me he ido quitando pesos que me impedían serlo. Soy coherente conmigo, que es la base para lo demás, para llegar a ser feliz.

Creo que la causa mayor de la infelicidad está en ser incoherente contigo mismo, venga de donde venga esa incoherencia. Lo que piensas, dices y haces ha de estar alineado. Si alguno de estos componentes no cuadra, algo no va bien.

En aquellas facetas en las que estás en contradicción contigo mismo, significa que hay algo que no cuadra contigo. Normalmente sucede que hay alguna circunstancia en tu vida que va en contra de tus valores: una relación, un trabajo o cualquier otro tema que para ti es vital. Muchas veces, ni siquiera eres consciente, porque vamos con el piloto automático puesto. Simplemente, sentimos un malestar. Y ya. Ahí te puedes quedar, o puedes indagar a ver qué pasa contigo. Sabes que algo pasa, que te hace sentir mal, pero no sabes qué es. Por eso es importante darse cuenta de que algo no va bien e investigar en ti.

Se trata de saber cuál es la pieza que no encaja contigo. Y entonces, ¡fuera! A veces nos empeñamos en que algo o alguien encaje contigo. Y eso nos genera insatisfacción, infelicidad. Si algo no fluye, ¡es que no es! Yo me he empeñado mucho tiempo en cosas (o personas) que no se ajustaban a mí. Si hay que forzarlo, quizá es momento de parar a pensar si es mejor dejarlo ir, porque nunca entrará. O lo aceptas como es o todo será resignarse, lo cual no es la mejor de las opciones.

Y siempre digo algo: la intuición nunca te falla. Si eso (situación, persona, cosa, etc.) te provoca un respingo en el estómago (¡en el alma!) es una señal clara para ti. Hazle caso, que no se va a ir. Y si se encalla solo vas a sufrir…

 .-¿Qué no se ve detrás de un trastorno alimenticio? 

Lo que no se ve es justo lo más profundo que, la mayoría de las veces, ni la misma persona que tiene en ese momento el desorden lo sabe.

No hay una única respuesta, porque hay tantas como personas. Y lo mismo un desorden alimenticio que cualquier otro desorden, bloqueo, etc. Detrás de ello hay una carencia, una inconsistencia contigo mismo. Esa falta de alinearte contigo mismo que te comentaba antes. Los años que yo tuve desórdenes alimenticios, y también desde que estoy curada, he llegado a la conclusión de que da igual el nombre que le demos: pienso que el quit de la cuestión es tener unos hábitos, unas conductas o unos comportamientos dañinos contigo mismo. La conducta en sí es el síntoma (lo que se ve); lo que no se ve es la incoherencia contigo, que es lo que te lleva a tener ese tipo de comportamiento tan perjudicial para ti. Por eso pienso que “Después del desorden, la vida” no solo es un libro para personas que tengan un desorden alimenticio (y que QUIERAN curarse), sino que es un libro para todo aquel que, sencillamente, no sabe “hacia donde tirar”; que se encuentra perdido, sea cual sea el motivo (el “porqué”, no importa; lo que importa es el “para qué”)

 .-¿Qué es la vida para ti? 

Creo que es un juego. No porque me lo tome como un juego, en sentido de poco serio o en broma, sino porque nos toca un “rol”, un papel (que yo incluso creo que este lo elegimos antes de nacer). Luego tú decides qué hacer con él: dejarte “matar” o arreglártelas para “ganar”. Ganas la partida si te haces con ese papel, si lo manejas a él, en lugar de él a ti. Tenemos el tiempo que nos toca para aprenderlo. Así que cuanto antes nos enteremos de qué va, casi que mejor.

Hay quien no se entera nunca, y llega al final sin haberse enterado ni del nodo. Hay quien llega pensando que lo que le ha tocado es inamovible, y “se deja comer”, porque cree que no tiene armas; hay quien se entera en un momento dado (el momento es variable en cuanto a época, edad, etc.), y empieza a ganar comodines o vidas, y es cuando empieza a disfrutar de la partida. Entonces empiezas a relajarte un poco, porque ya te das cuenta de cómo va el “juego de la vida”.

 .-¿Qué pondrías en una valla publicitaria? 

¡Espabila! ¡Despierta hombre/mujer! Una de estas dos.

Me encantaría que todo el mundo, en algún momento de su vida al menos, llegara a darse cuenta de qué va todo esto que es la vida.

Muchos vamos como zombies, como muertos vivientes, que se dejan arrastrar por la corriente, hasta que (GRACIAS AL CIELO, AL UNIVERSO, A COMO LE QUIERAS LLAMAR) empiezas a estar despierto, consciente de que el mando lo tienes tú. Y entonces, mola, porque cada vez quieres saber más, y te das cuenta de que lo que sabes es ¡nada!, de que te queda aún tanto por descubrir, por conocer, por aprender, que abres la mente de par en par para empaparte de todo cuanto sucede. Vas uniendo piezas de tu puzle (el de tu vida), aunque probablemente nunca lo llegas a completar del todo.

.- ¿Qué quieres ser de mayor? 

Yo de mayor quiero ser aprendiz. Bueno, lo que te digo, creo que nunca llegamos a saberlo todo, así que quiero ser una eterna aprendiz. Quiero mantener esas ganas por querer saber más y más. Nunca creerme sabia o gurú (¿eso qué es?). Ni hasta el más grande lo sabe todo.

Te pongo un ejemplo: Tony Robbins me parece un enorme (en el mayor sentido de la palabra) sabedor. ¡Pero ni él lo sabe todo! Y él sabe eso (“Yo no soy tu gurú”, dice él mismo), y en eso está su grandeza. Pues algo así quiero ser yo de mayor.

 .- ¿A qué tienes miedo? 

Tengo miedo a mis miedos. Lo bueno es que soy consciente de ello. He ido perdiendo muchos miedos por el camino, precisamente porque cada vez estoy más alineada conmigo misma.

El miedo mayor que sigo teniendo es a “ser el centro de atención”. Que no tengo por qué serlo; pero con que yo crea que soy una diana, al que todo el mundo está mirando en ese momento, yo lo creo (y si lo creo, entonces es mi realidad). Sigue habiendo aún alguna vocecita que me dice en esos momentos “Silvia, no estás a la altura; no eres excepcional; no consigues ser quien quieres ser cuando te miren”. Le tengo miedo a esas voces, que soy yo misma cuando me pongo a pensar en esos momentos en que creo que seré el centro de atención, como si me pusieran unas luces, un flexo, que me impedirán estar relajada.

Sin embargo, estoy en ello, y progreso adecuadamente. Reconozco que es mi talón de Aquiles. De los demás, los he ido tirando por el camino.

 .-¿Qué has aprendido de todo este proceso? 

Que todo es perfecto tal y como ha pasado y tal y como pasará. Todo lo que ha pasado ha sido en mi beneficio, para despertar. Estaba totalmente frita, dormida (y, por momentos, muerta en vida). Ahora estoy despierta y dispuesta a seguir indagando en mí, a seguir aprendiendo de los temas que se quedan encasquillados. Cuando algo se repite es que aún no lo has aprendido. Nada es casual. Si algo, una situación o una persona me repatea, por ejemplo, es que en esa situación o en esa persona hay algo que yo tengo y que he de aprender o cambiar o aceptar.

 .-¿Qué consejo nunca darías a los demás que siempre te han dado a ti? 

Decir lo que “tienen que hacer”. ¿Quién soy yo para decir a nadie lo que tienen o no tengo que hacer? La única persona experta en mi vida (y cada uno en la suya), soy yo (y lo es cada uno en la suya particular). Ni coaches, ni maestros, ni gurús, ni psicólogos, ni expertos opinólogos (los que opinan y lo saben todo). Somos los únicos con potestad para saber y decidir qué nos conviene y qué no. Solo que, muchas veces, aún no lo sabemos. Pero si investigamos en nosotros, damos con ello.

Trato de no dar consejos, a no ser que me los pidan (en mis sesiones de coaching muchas veces casi me lo ruegan: “¡dame una pistaaaa!”). Si se da el caso, suelo decir algo así como “solo a modo de sugerencia, por si te sirve”, porque no quiero que nadie crea que yo tengo la verdad, sino que lo que yo pueda aportar en todo caso es solo mi perspectiva, y no tiene por qué serle útil a otro. Es más, lo que a mí me ha podido servir en un momento dado, no tiene por qué servirle a otro. ¿Por qué le iba a servir, si ese otro tiene otra estructura mental, otras experiencias, otras vivencias, otras creencias?

 .-Dejar de ser nosotros mismos, ¿Qué inconvenientes produce? 

MUCHOS. TODOS.

Por no hacer metadodelo del lenguaje, los inconvenientes, en concreto, están relacionados con ser incoherente contigo. Si dejas de ser tú mismo, en el sentido de comportarte de manera que te desalinee contigo (pensar, decir, hacer), entonces estás perdido. Es causa de malestar que, si se te va de las manos, termina en un trastorno, una fobia, etc. Si a alguien hay que serle fiel, es a uno mismo. Luego ya, conseguido eso, puedes pensar en ser fiel a los demás. Pero hemos de empezar por nosotros mismos.

No es egoísmo, es coherencia pura. Pretender ser lo que no eres, en cuanto a esa alineación contigo, te sale por la culata. Vamos, que te causa ese estrés y sales por peteneras, te haces daño a ti mismo por comportarte como, en realidad, no quieres.

 .- Una reflexión para los lectores del portal “El principio de un comienzo”. 

(Solo por si te sirve…): Si, de verdad, quieres conseguir algo, sea lo que sea, el principio de todo es tomar consciencia. ¿Consciencia de qué? Hemos de parar (dejar el piloto automático y de ir como pollos sin cabeza por la vida), y aprender a comunicarnos, empezando por nosotros mismos. ¿Qué te estás diciendo? Según lo que (te) digas, así piensas; y según lo que piensas, así será tu realidad.

La realidad es subjetiva, y depende de cómo percibamos lo que nos está pasando. Por ello es importante lograr disociarnos de nuestros propios pensamientos. Ponernos a mirarlos casi como si fuéramos un espectador. Si te asocias a ellos, estás perdido. Sobre todo si van en tu contra.

No eres tus pensamientos. Puedes cambiarlos y tienes más capacidad de la que crees sobre ellos. Puedes ponerte en una butaca, como en el cine, y míralos. ¿Te valen? Si es que no, entonces practica hasta cambiarlos. Si es que sí, entonces probablemente vayas bien y estás alineado a ti.

Lo que crees lo creas. Eres el dueño de tu vida, el jefe, el que más manda. Haz lo posible por creer que es así, o dejarás tu vida en manos de otros, y creerás que no puedes hacer nada por cambiarlo.

Hasta en la situación más complicada siempre tendrás la capacidad de elegir la actitud ante la cual quieres RESPONDER.